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Vicente Rocafuerte Bejarano

Posted in presidentes ecuatorianos with tags on octubre 1, 2008 by edmolin657

PRESIDENTE DE LA REPUBLICA.-
Nació en Guayaquil el 1o. de Mayo de 1783. Hijo legítimo de Juan Antonio de Rocafuerte y Antolí, natural de Morella, Valencia, España y de Josefa de Bejarano y Lavayen, guayaquileña.Huérfano de padre de corta edad, cursó sus estudios primarios con profesores privados y en 1800 fue llevado por su tío Jacinto Bejarano a Europa. Primero estuvo en el Colegio de Nobles Americanos de Madrid y luego en el San Germán, en Laya, a cuatro leguas de París, donde tuvo por condiscípulos a la juventud más florida de Francia, frecuentó los más brillantes salones y fue introducido en la familia de Napoleón por ser compañero de su hermano Jerónimo, de su primo Casa Blanca, de los Bonafous sobrinos del famoso General Murat, Príncipe de Benevento.
En 1803 se encontró con Simón Bolívar, Carlos Montúfar, Cabal, Toro, con quienes hizo estrecha amistad. También conoció a jóvenes sabios como Humboldt y Bonpland en 1804, año en que admiró en persona a Napoleón, con motivo de su solemne coronación en Notre Dame.
En 1807 regresó a Guayaquil y pasó a administrar su hacienda Naranjito cerca de Bucay, alejándose de la persecución del Gobernador Cucalón, enemigo de su familia. Por entonces falleció el Barón de Carondelet y su viuda trajo a Guayaquil al Dr. Juan de Dios Morales, secretario de la Presidencia de Quito, para alejarlo de la persecución del presidente Muñoz de Guzmán. Rocafuerte recibió de su tío Juan Pablo Arenas el encargo de ocultar a Morales en su hacienda, allí trabaron amistad y se pusieron de acuerdo para hacer la revolución en Quito.
Cuando a los pocos meses estalló el movimiento insurgente, recibió la consigna de apoderarse de Cucalón, pues su tío Jacinto debía asumir esas funciones; pero Cucalón se les adelantó y rodeando de soldados la casa de Rocafuerte, registró papeles y aunque nada halló, los dejó con arresto domiciliario y les hizo iniciar juicio por conspiración, del que nada salió en claro, pero el asunto subió en grado a conocimiento del Virrey de Lima.
 
En 1810 fue electo Alcalde Ordinario de 1er. voto del Cabildo, más, Cucalón se opuso y tras otro ruidoso pleito, la Audiencia sentenció a favor de Rocafuerte, cuyo grupo obtuvo a la postre que el Virrey Abascal le removiera de la Gobernación de Guayaquil.En 1811 fue electo Procurador General pero no aceptó. En 1812 salió Diputado por la Provincia de Guayaquil a las Cortes de Cádiz, viajó por el cabo de Hornos y visitó primeramente Inglaterra donde se encontró con los hermanos mejicanos el Marqués del Apartado y el Barón de Fagoaga, que lo convencieron de visitar Francia, Noruega, Suecia y Finlandia. Al final arribaron a San Petersburgo, capital del Imperio ruso, y fueron presentados a la Emperatriz, quien los recibió con benevolencia y los invitó dos veces a compartir su mesa con el príncipe heredero Nicolás y otros cortesanos.
En 1814 estaban de regreso en Madrid. Allí ingresó a la masonería y en unión del Diputado mejicano Ramos Arizpe se unió al grupo liberal de las Cortes que aceptaba la idea de la emancipación de América como un mal necesario; sin embargo, en Mayo de ese año, Fernando VII se declaró monarca absoluto, disolvió las Cortes y dispuso la prisión de algunos Diputados.Días después Rocafuerte fue citado como Diputado peruano a casa del Conde de Florida Blanca para ultimar los detalles del besamano al Rey. Rocafuerte y el Diputado de Arequipa Mariano Rivero, protestaron indignados y se negaron a concurrir a tan humillante como absurda ceremonia y el mismo día del besamano, visitaron a sus compañeros presos en la cárcel de Corte. Pasada una semana, fueron informados que el Ministro Lardizábal había fulminado el decreto de arresto en sus contras. Entonces avisó a Rivero, pero éste no le hizo caso ni se escondió, cayó detenido y allí lo mantuvieron hasta 1820 en que fue libertado por el grito de los Generales Riego y Quiroga.
 
Rocafuerte, en cambio, había logrado huir disfrazado por los Pirineos a Francia, en donde emprendió diversos viajes por el sur de ese país. En Italia, visitó Roma, Nápoles, se extasió frente a la naturaleza y fue presentado a numerosos liberales. En 1816 estaba de paso en Burdeos y de un Cónsul amigo obtuvo pasaporte a La Habana, con la expresa condición de no participar por dos años en la política. Ya había hecho publicar en Londres, a su costa, el Discurso contra las Mitas, de su paisano Olmedo, que salió con una introducción de Rocafuerte, y su nombre era conocido entre los revolucionarios americanos.Entre Junio de 1817 y Mayo del 19 estuvo residiendo en Guayaquil dedicado al arreglo de sus asuntos particulares y enseñando francés bajo la condición de que sus alumnos practicaran leyendo obras de corte revolucionario como el Emilio de Rousseau. En 1819 y para complacer a su madre, que deseaba evitarle problemas políticos, viajó a Lima, donde su pariente Lamar le presentó al Virrey de la Pezuela. Allí realizó un contrato de importación de tabaco, luego regresó a Guayaquil y siguió a Panamá, pero en el trayecto y a la altura de la isla de Otope, fue apresado por Lord Cochrane y perdió 600 onzas de oro que llevaba consigo. Finalmente arribó a La Habana a principios de 1820 donde repuso su economía con las ganancias que obtuvo de la venta del susodicho contrato, escribió en el periódico “Argos”, polemizó con el ultra realista escritor Romay y fue admitido en la sociedad “Rayos y Soles de Bolívar”. Pocas semanas después se sucedió la transformación liberal en España que trajo la libertad de imprenta, entonces comenzó a escribir por la independencia de la isla de Cuba y recibió de sus hermanos masones la comisión de viajar a España, a cerciorarse del ambiente político peninsular.
En Agosto entró en Madrid y alternó con los Diputados y el Cuerpo Diplomático, conociendo a ciencia cierta que la Santa Alianza tenía pensado invadir España y reponer el absolutismo, como efectivamente sucedió poco después.
 
Nuevamente en La Habana en 1821, presentó sus informes y siguió para los Estados Unidos donde publicó “Ideas necesarias a todo pueblo independiente que quiere ser libre”, folleto que hizo circular en México para contrarrestar la creciente influencia del General José Itúrbide, que ambicionaba la dictadura. Por ese tiempo su cuñado Gabino de Gaínza lo invitó a México y habiendo aceptado, al llegar a Tampico contrató tres embarcaciones para que las últimas fuerzas españolas abandonaran ese país. Enseguida siguió a la capital y fue recibido por el Ministro de Colombia, con quien comenzó a complotar en contra de Itúrbide, que se acababa de proclamar Emperador.
Rocafuerte tenía una clara visión de América, cuyo destino estaba en formar entre todas las naciones independientes, una comunidad de principios, de intereses, de paz, de orden, de economía y de propiedad”.Entonces la masonería le pidió que se trasladara a Washington y hablare con el presidente Monroe para impedir el reconocimiento del nuevo régimen mejicano. Recibido por el Canciller John Quince Adams, consiguió que los Estados Unidos pospusieran dicho acto y escribió y publicó su libro “Bosquejo ligerísimo de la Revolución de México, desde el grito de Iguala hasta la proclamación del Imperio” con documentos de primera mano que posiblemente había obtenido por medio de su cuñado Gaínza. Dicha obra circuló enseguida, firmada por “un verdadero americano” para evitar represalias contra sus parientes. La obra demostraba que los mexicanos deseaban y merecían la república y los exhortaba a descubrir y salvar la libertad de la Nación, lo que a la postre ocasionó la caída de Iturbe. Igualmente dio a la imprenta en New York, en 1823, un valiosísimo ensayo jurídico titulado “El sistema Colombiano popular, electivo y representativo es el que más conviene a la América independiente y tradujo del inglés un Curso o Cuadro de Filosofía Moral extractado por Mr. Allen, de la Biblia y los Santos Evangelios, como texto para uso de las escuelas lancasterianas que ya existían en Latinoamérica.
 
Estando en Filadelfia recibió la noticia de la muerte de su cuñado Gaínza y decidió ir a ver a su hermana y sobrinos que habían quedado abandonados y en la mayor pobreza pero estando por emprender el viaje el Ministro de Colombia en los Estados Unidos le pidió que fuera a Maracaibo a convencer al General Manrique de la necesidad de invadir la isla de Cuba.En Venezuela la situación política aún no estaba clara ni definida pues Rocafuerte tuvo que esperar que terminara el bloqueo del castillo de Puerto Cabello en Noviembre de 1823 para poder hablarle a Manrique de los nuevos planes, pero en eso ocurrió el fallecimiento de dicho General y se abandonó el proyecto.
En 1824 vivía en México con su hermana y decidió casarse con su sobrina Pepita Gaínza “para que herede”. Por ello pidió la correspondiente dispensa al Papa y hasta tenía pensado regresar a Guayaquil, pero el General José Mariano Michelena le solicitó de Secretario en la Misión Diplomática que iba a emprender a Londres, a fin de obtener el reconocimiento de la independencia, realizar un empréstito por dieciséis millones y otros asuntos de no menor interés, que le motivaron a posponer la boda para viajar a Londres.
 
En Junio fueron recibidos por el Canciller Mr. Canning y en Diciembre Inglaterra reconoció a México como nación soberana e independiente. También consiguieron que Francia iniciara sus relaciones consulares con México, y como Michelena tuvo que regresarse, quedó Rocafuerte al frente de la Misión Diplomática en Londres.En 1826 fue designado Ministro Plenipotenciario ante las Cortes de Dinamarca y Hannover, celebró un tratado de Navegación entre Inglaterra y México y obtuvo un préstamo de la Casa Goldsmicht. Ese año entregó a Colombia la cantidad de 63.000 libras o su equivalente de 315.000 pesos, tomándolos del empréstito mexicano y aunque el gobierno de esa nación aprobó secretamente su conducta, posteriormente una Comisión inspectora de la Cámara de Representantes se los hizo de cargo, debiendo vindicar su conducta en 1829 mediante un opúsculo titulado “Exposición de las razones que determinaron a Don Vicente Rocafuerte, Encargado de Negocios de los Estados Unidos mexicanos cerca de su Majestad Británica, a prestar a la República de Colombia la suma de 63.000 libras en Febrero de 1826”, que hizo circular en México.
 
Al mismo tiempo se preocupaba de ordenar la impresión de varias obras instructivas en español y fundó el periódico “Ocios de unos emigrados españoles en Londres” con el Canónigo español Joaquín Lorenzo Villanueva, que con el ex-Diputado Canga Arguelles representaban al liberalismo español en esa capital. Se dice que Rocafuerte y Canga Argüelles escribieron juntos “Cartas de un americano sobre las ventajas de los gobiernos republicanos federativos” y que además prologó la traducción al español de la Filosofía de Paley, efectuada por ViIllanueva.
En Febrero de 1829 salió de Inglaterra, visitó al Marqués de Lafayette en París y siguió a Veracruz y México, entrevistándose con el presidente Bustamante que había derrocado al legítimo gobierno del General Guerrero y como Rocafuerte se negó a seguir colaborando por esta causa, cuando pidió pasaporte a Guayaquil, el Ministro de Hacienda Sr. Manjino, no le dio curso. Poco después ardía la guerra civil y editó “Ensayos sobre tolerancia religiosa”, con el que quizo amainar la tormenta que empezaba a vislumbrarse en Texas, donde numerosos colonos protestantes estaban siendo hostilizados por las autoridades mexicanas.
Al circular ese ensayo fue denunciado por el Fiscal del estado y se apresó al autor del libro, que fue sometido a un ruidoso juradode imprenta pero defendido por el Diputado Cañedo y sacado libre en medio de vítores. De allí varios patriotas le pidieron que redactara un periódico con el título de “El Fénix de la Libertad” que salió a circulación e hizo roncha. Entonces fue nuevamente arrestado durante mes y medio en el pueblo de Chalco y cuando el restablecimiento constitucional del General Pedraza se avecinaba, consiguió por medio de su antiguo amigo el Barón de Fagoaga, que le dieran el anhelado pasaporte, no sin antes escribir para él, un “Ensayo sobre el nuevo sistema de Cárceles”, que mereció la aprobación del gobierno y fue impreso en el Registro Oficial, pero ya Rocafuerte estaba cansado de ese género de vida y emprendió el regreso al Ecuador, donde tenía a su familia y muchos intereses que velar; mas, al llegar a Iguala, fue tomado prisionero con su secretario Pedro Carbo, salvándose de sufrir la pena de fusilamiento casi de milagro y a última hora.
Fuente: Biblioteca Rodolfo Pérez Pimentel

Vicente Rocafuerte (parte 2)

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De allí en adelante estuvo en Colombia y hasta sostuvo una agria entrevista con Bolívar, “que ya era usurpador”, donde se lanzaron mutuas puyas y la despedida no pudo ser más fría. Bolívar escribió a Flores que se cuidara de Rocafuerte, a quien tenía por sujeto peligrosísimo, por ser antimilatarista rabioso y tener algo de mato, ya que no se le conocían aventuras galantes.En Febrero del 33 arribó Rocafuerte a las costas de Santa Elena, cuando el régimen presidencial de Flores comenzaba a ser combatido en Quito por el grupo liberal del Coronel Francisco Hall, que publicaba el periódico “El Quiteño libre”. Rocafuerte tenía cerca de cincuenta años y una vida agitada, de viajes y peripecias sin cuento. Era frugal, antialcohólico, vestía de manera simple pero elegante, no gustaba de la literatura ni la poesía, admiraba las virtudes de la antigüedad y sus hermosísimos ejemplos. Buscaba siempre la compañía de personas notables, aristócratas del saber o por sus costumbres, pues él mismo se sentía un Americano libre e independiente, tenía estilo, plantaje, valor, fondos económicos, conocimientos del mundo, dominaba algunos idiomas, era muy ilustrado y hábil en relaciones humanas y había dado muestras de talento diplomático”.El Partido Nacional le dio la bienvenida y saludó su arribo. Pronto asumió la defensa en un Jurado instaurado en contra de un anciano padre de familia que había protestado contra un militar por el abuso carnal que éste había cometido en contra de una de sus hijas y lo sacó libre. Poco después fue electo Diputado por el Pichincha al Congreso de 1833 donde mantuvo una crudísima polémica con el Ministro García del Río. Poco después el Congreso concedió las facultades extraordinarias a Flores .Rocafuerte no había podido asistir a esa reunión por encontrarse fuertemente resfriado, en cama y con fiebre, pero al día siguiente envió sus renuncia al Congreso en término altivos y llenos de dignidad. El Presidente Flores ordenó su prisión y destierro, pero al llegar con la escolta cerca de Guayaquil fue liberado y llevado en triunfo al puerto principal.El Comandante Pedro Mena se había sublevado contra Flores y dominaba militarmente la plaza. Rocafuerte fue proclamado Jefe Superior Provisorio del Departamento en memorable Asamblea Popular reunida en el Cabildo el 20 de Octubre de 1833. Mientras tanto Flores había abierto campaña y el día 21 de Noviembre acampó con su ejército en Mapasíngue. El 24 cruzó subrepticiamente el Salado. Rocafuerte estaba en casa del Cónsul americano asistiendo a un convite y a duras penas tuvo tiempo para escapar a media ría, siendo recibido en la corbeta “Fairfield” por su comandante Lavalette, que le ofreció hospitalidad y protección. De allí pasó a la “Colombia” y salió a la isla Puna donde estableció su gobierno, con oficina de Aduanas y todo lo demás.El 20 de Diciembre fue declarado pirata por Flores. Rocafuerte envió una Circular a todos los Cónsules informándoles de haber decretado el bloqueo de la plaza. El 18 de Enero de 1.834 incursionó con la “Colombia” y el Coronel Agustín Franco desembarcó en la planchada y luego de una hora de fuegos se reembarcaron. Entonces viajó a Lima donde adquirió una imprenta que sirvió para editar “El Chihuahua”, periódico que tomó el nombre de la revolución, que se extendía paulatinamente por los pueblos de la península y aún por Manabí.En Quito, José Félix Valdivieso, compadre de Flores, se había proclamado Jefe Supremo y organizaba un fuerte contingente armado que puso a las órdenes del General Isidoro Barriga; pero Flores, lejos de desesperarse, se valió del Coronel Padrón para seducir a Mena, quien convenció a Rocafuerte de expedicionar contra Machala con el secreto fin de que se quedara sólo en la isla Puna, lo que así ocurrió. Mientras tanto el Coronel Antonio Pío de Ponte había salido por el Salado y le atacó de sorpresa, haciéndole prisionero.
El 20 de Junio fue encerrado en un calabozo de Guayaquil pero la situación política era incierta y Vicente Ramón Roca, consejero político de Flores, le convenció de la utilidad de un pacto y valiéndose del médico francés Bernardo Daste, hizo lo mismo con Rocafuerte. Así pues, limadas las asperezas, Rocafuerte y Flores se unieron contra Valdivieso.
El 10 de Septiembre terminaba el período presidencial y Rocafuerte reunió en Guayaquil a los padres de familia y fue aclamado presidente de la República. Ya tenía un ejército que había puesto al mando de Flores y el 18 de Enero de 1835 vencieron a Barriga en las llanura de Miñarica cerca de Ambato.En Guayaquil había decretado la abolición de los tributos indígenas, la instalación de la corte de Apelaciones del Guayas, organizado las oficinas públicas, rebajado los derechos del puerto y anclaje, suprimido las doctrinas parroquiales y los priostazgos. Igualmente declaró la liberación de derechos para las importaciones de maquinarias e instrumentos destinados a la agricultura y a las industrias.
El 31 de Enero de 1835 fue proclamado Jefe Supremo del Estado en Quito y el 1o. de Febrero en Cuenca, consolidándose la unidad de la nación. El 18 de Febrero convocó a la Convención Nacional, excluyendo al clero de asistir a tal organismo. El Vicario Capitular de Cuenca prohibió la lectura de “El Ecuatoriano del Guayas” y mandó a fijar en las puertas de los templos de Guayaquil el Edicto de Excomunión contra todo aquel que leyere dicha hoja impresa, porque en los Nos. 70 y 71 habían aparecido dos artículos comentando tal exclusión. Después se supo que el segundo de esos artículos había sido escrito por el propio Rocafuerte.El Prefecto del Guayas, Vicente Ramón Roca, hizo recoger los Edictos y quitó el que se había fijado en la Merced. Rocafuerte expulsó al Perú al Vicario y a otros sacerdotes como el padre Vicente Solano, pues en materia religiosa jamás dejó de ser un regalista intransigente, que creía en la superioridad del estado moderno sobre la iglesia.El lo. de Junio fundó en Quito el colegio de “Santa Marta del Socorro” en el edificio del Beaterio y aunque protestaron algunos devotos, allí siguió.
Tenía por costumbre arengar a los soldados en los cuarteles, visitaba los hospitales, y conversaba con los enfermos. En los Hospicios hablaba con los ancianos. Era amigo de asistir a los exámenes finales y de tomar preguntas a los educandos, becaba a los más pobres si eran aprovechados y se entusiasmaba con los progresos de la juventud.
El 22 de Junio de 1835, al inaugurarse la Convención de Ambato, había sido electo Presidente Interino de la República hasta tanto se dictaminare la nueva constitución. El 20 de Agosto obtuvo mayoría y salió electo Presidente Constitucional.
Sus Ministros fueron escogidos y valiosos, en Hacienda Francisco Eugenio Tamariz, quien logró cubrir mensualmente la lista civil y militar, superando los déficits anteriores. En 1836 enfrentó la oposición en el norte de las guerrillas de Navas, y restableció en Yaruquíes las pirámides de Caraburo y Oyambaro construidas en 1746 por los Académicos franceses y ordenadas destruir por celos de las autoridades españolas.En 1837 reorganizó el Cuerpo de Bomberos de Guayaquil por Compañías y Columnas, obtuvo la concesión de privilegios a favor de William Wellwright para iniciar la navegación a vapor por el Pacífico y se estableció la compañía “Pacific Steam Ship Navegation Co.” que compró en Linhouse los vapores Perú y Chile que arribaron a Guayaquil entre 1840 y el 41 para la carrera del Pacífico. Igualmente formó la “Compañía Guayas” para la navegación por el Golfo hasta Pimocha y Babahoyo. En Quito fundó el Colegio Militar y el Instituto Agrario y terminó su mandato ante la admiración del país que no se cansaba de aplaudir su civilizadora labor.
En 1838 clausuró en Quito el Convictorio de San Fernando de los padres dominicanos porque aún enseñaban el sistema tolemaico, es decir, que la tierra era el centro del universo, ignorando a Copérnico y a otros científicos de Europa.
Gosselman, un viajero sueco, dijo lo siguiente: “Es una de las personalidades más excepcionales que he encontrado en Sudamérica y en pocas palabras, un hombre que hasta en sociedades más civilizadas se destacarla por sus sentimientos verdaderamente patrióticos. Es también notable por otras razones…”De la Presidencia bajó a Guayaquil a ocupar la Gobernación de la Provincia donde prosiguió su saludable labor administrativa construyendo el primer muelle de la ciudad, dotándole de un pequeño ferrocarril hasta el depósito de Aduana con sus grúas y todo lo demás, colocando un faro en la Isla del Muerto, las boyas en los bajos de Mala y Payana, adecuando el fortín de Punta de Piedra y ordenando la construcción del vapor Guayas. En el interim había contraído matrimonio con su sobrina segunda Baltazara Calderón y Garaycoa, con quien fue muy feliz, aunque sin hijos.
El 26 de Diciembre de 1841 creó el Colegio San Vicente del Guayas que entró en funcionamiento el 1o. de Febrero del año siguiente. Después se querelló con la Corte Superior. En Octubre comenzó a tomar medidas contra la epidemia de fiebre amarilla que asoló la ciudad y sus contornos. En 1843 cambió de asiento a Yaguachi, por haberse quemado el viejo poblado que estaba ubicado donde hoy es Cone, y estar muy decaído por el cambio del río.El 43 concurrió a la Convención de Quito que reformó la Constitución permitiendo la reelección y dio a Flores seis años más de poder. Rocafuerte protestó contra esa Carta de Esclavitud pero no fue escuchado y regresó a Guayaquil para embarcar a Lima donde comenzó a escribir contra el régimen sus famosas “Cartas al Ecuador”. Posteriormente, al estallar la revolución del 6 de Marzo de 1845, fue Encargado de Negocios en el Perú y envió al gobierno revolucionario varios cientos de fusiles y 20 toneladas de carbón de piedra.
Triunfante la revolución fue elegido Diputado por cuatro provincias y concurrió a la Convención Nacional reunida en Cuenca, pero llegó con retraso, cuando Vicente Ramón Roca tenía mayoría para la presidencia. Con todo, animoso como siempre había sido, presentó la candidatura del poeta José Joaquín de Olmedo y organizó un partido nacionalista, pero no triunfaron.
Despechado de los reveses de la política regresó a Lima y fue nuevamente Encargado de Negocios, representando al Ecuador como Delegado al Congreso Americano y Ministro Plenipotenciario ante el Perú, Bolivia y Chile con motivo de la anunciada expedición de Flores al continente.Sin embargo su salud se había debilitado y un cáncer al estómago le mantenía severamente indispuesto, falleciendo en Lima el 16 de Mayo de 1847, en el servicio diplomático activo del Ecuador. Andrés Bello escribió su epitafio: /”Tus cenizas Vicente Rocafuerte / aquí guardó la muerte; / pero queda tu nombre para gloria / del mundo americano y para ejemplo / de cívicas virtudes tu memoria”./
De estatura más bien baja, tez blanca, pelo negro y escaso, ojos cafés, gestos rápidos, nerviosos e impulsivos, carácter primario y de reacciones violentas, muy amigo de la justicia, civilizador por sobre todas las cosas, en religión regalista y no practicante, se hizo asistir en sus últimos momentos del Padre Francisco de P. Vigil que estaba excomulgado por sus libros. Antimilitarista por constituir esa clase un núcleo de opresión ciudadana. Su matrimonio tardío le salvó de la misoginia, pues fue muy feliz con su esposa, bien es verdad que ella era culta, inteligente y discreta. En sus bienes desprendido y generoso, muy amigo de hacer y crear, no conocía momento de reposo cuando se trataba de la administración pública; sin embargo, lo más interesante de su personalidad era el afán civilizador que sabía poner en todos sus actos, atacando al fanatismo, a la pereza y a la ignorancia donde las encontraba, siempre con bríos y como si se tratare de la más importante obra de su vida.Pedro Carbo en sus “Páginas de la Historia del Ecuador” dijo “Fue el ilustre presidente Rocafuerte el primero que en su Mensaje al Congreso de 1839 propuso la libertad de cultos en el Ecuador; pero los legisladores de entonces no dieron oídos a la proposición del patriota magistrado”.
Como orador brilló en su estilo cortado, lleno de lógica y apasionamiento, como en estallido. Pero Moncayo escribió en 1868 en Santiago de Chile:
Rocafuerte tenía una de esas fisonomías transparentes que revelan a primera vista el fuego de las pasiones y los combates interiores: la mirada resplandeciente, verdadera imagen de su genio, audaz, vigoroso, enérgico inflexible; el carácter del tribuno, fácil, popular, accesible y al alcance de todas las clases, sirviendo de eco a todas las necesidades públicas y a toda las reformas exigidas por el tiempo y las transformaciones sociales, la palabra pronta, rápida y algunas veces incisiva y casi siempre imponente. En su discursos tomaba el aire, el gesto, la manera del orador francés en los bueno tiempos de la tribuna cuando la tempestad tronaba y la tierra se estremecía con los rayos fulminantes que caían de la famosa montaña

José María Velasco Ibarra

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PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA.- Nació en Quito el 19 de Marzo de 1.893. Hijo legítimo del Ing. Alejandrino Velasco Sardá cuya biografía puede verse en este diccionario y de Delia Ibarra Soberón, naturales de Rioverde en Esmeraldas y de Quito, respectivamente.Sus primeros años transcurrieron pobremente en la casa que alquilaban sus padres en el centro de Quito; pues, por razones políticas, don Alejandrino sufrió persecuciones y estuvo preso en el Panóptico el 96 por guerrillero conservador. Doña Delia era enérgica y mantenía una férrea disciplina, obligando a sus hijos a estudiar para convertirse en personas de provecho. Ella fue su primera maestra, le enseñó a leer y escribir, las cuatro reglas y a los once años, temiendo por su salud, pues era demasiado alto y delgado para su edad, hasta le obligó a realizar ejercicios gimnásticos, practicar natación en las piscinas de Tesalia y ciclismo en las cuestas de Quito.

Huérfano de padre a los dieciseis años, la situación familiar se volvió aún más crítica y el Arzobispo González Suárez tuvo que ayudar con veinte pesos mensuales. Entonces entró por dos años al Seminario menor de San Luis y luego pasó al Colegio San Gabriel de los jesuitas donde amó el estudio. Después ingresó a la Facultad de Jurisprudencia de la U. Central y fundó la Federación Estudiantil Ecuatoriana; mas en razón de su carácter impetuoso se distanció de algunos de sus compañeros generacionales. En 1922 se incorporó como Abogado sustentando su tesis sobre “El Sindicalismo”. En 1918 colaboró en “La Revista” denunciando el anquilosamiento de la Universidad Ecuatoriana.

En 1923 contrajo matrimonio con Esther Silva Burbano, dama de origen guarandeño y propietaria de una pequeña casa en la antigua quebrada de Jerusalem, hoy calle 24 de Mayo. Velasco desempeñaba la secretaría de la Asistencia Pública y ya se distinguía por su genio y figura. Luego fue Asesor de la Municipalidad de Quito y miembro del Consejo de Estado, dándose a conocer en los medios políticos por sus vibrantes arengas que también le acarreaban enemistades y recelos en un medio tradicional que no estaba preparado para esa clase de genialidades; sin embargo, los conservadores no le perdían de vista y hasta le llegaron a considerar uno de los suyos en recuerdo a la activa militancia de su padre.

En 1926 comenzó a escribir una columna denominada “Acotaciones” para el diario El Comercio de Quito, con estilo apasionado, convincente, frase incisiva, erudicción sin igual. Su seudónimo “ Labriolé” pronto se hizo famoso en todo el país.

En 1.929 escribió “Democracia y Constitucionalismo” y al año siguiente “Meditaciones y Luchas” y “Cuestiones Americanas” donde campean sus ideas arielistas por una América Latina mejor, junto a un humanismo de tinte liberal y enciclopédico, muy dieciochesco, que supo mantener hasta el final de sus días.

En 1931 su matrimonio andaba mal pues a pesar que su esposa hablaba el francés y había viajado y conocido el viejo continente, nada más las diferencias culturales los separaban. Entonces decidió partir a Francia con el ánimo de perfeccionarse en ese idioma y conocer la ciudad luz. En Paris asistió en grave pobreza y necesidad a los cursos libres de Humanidades que se dictaban en la Sorbona y en 1933, tras la derrota de los compactados de Neptalí Bonifaz en la guerra de los cuatro días, sus amigos lanzaron su candidatura a Diputado y ganó las elecciones. Enseguida lo mandaron a llamar con el Cónsul en París Carlos de Sucre y Sotomayor, quien pudo dar con él tras intensa búsqueda, le dio dinero prestado para el pasaje de vuelta, y lo mandó al Ecuador.

En Quito combatió ardorosamente al gobierno del Presidente Juan de Dios Martínez Mera por haber surgido del fraude electoral, con numerosos votos de desconfianza contra sus gabinetes. La situación se tornó muy crítica. Martínez Mera intentó conseguir el apoyo del ejército y al no encontrarlo renunció. El nuevo Encargado del mando supremo Dr. Abelardo Montalvo convocó a elecciones y Velasco lanzó su candidatura consiguiendo un amplio apoyo popular. Ya estaba separado de su esposa y se había convertido en una de las más discutidas personalidades de la política ecuatoriana.

En las elecciones triunfó con 50.880 votos contra el socialista Carlos Zambrano Orejuela y el comunista Ricardo Paredes, entonces realizó una gira internacional y ascendió al poder el lo. de Septiembre de 1934, mas, al poco tiempo, ordenó algunas prisiones y hasta clausuró ciertas publicaciones que le hacían oposición de poca monta calificándolas de indecentes pasquines y por proclamarse dictador el 20 de Agosto de 1935, sin contar con el apoyo de la alta oficialidad, lo detuvieron y llevaron al cuartel “Chimborazo” donde fue prácticamente obligado a renunciar antes de salir deportado a Colombia. Su administración había durado once meses, después escribiría: “ Me precipité sobre las bayonetas”.

En el destierro ejerció el magisterio en la población de Sevilla y dictó varias cátedras pero su espíritu ambicionaba espacios mayores y emprendió viaje a Buenos Aires donde editó “ Conciencia o Barbarie” situándose entre los más importantes ensayistas del continente. Ya tenía un nombre internacional, era uno de los más espléndidos pensadores de latinoamérica y le fueron ofrecidas varias cátedras en los cursos libres que se dictaban en la Universidad de la Plata, pero una aguda depresión le tenía postrado, casi al borde del suicidio, cuando conoció a una de sus alumnas Corina del Parral Duran, de las más antiguas familas de Bahía Blanca y La Plata, quien sabía cantar y acompañarse al piano, leía mucho, hacía poesías con el seudónimo de “Alma Elios” y hasta había militado en las juventudes socialistas de su Patria. Pronto surgió la admiración en ella y solo después de unas vacaciones en mar del Plata Velasco logró superar su crisis y escribió a su madre: “Corina y el mar me han salvado”, planteando el divorcio a su esposa con grave escándalo nacional, pues era el primer ex presidente de la República que lo hacía.

En 1937 contrajo nupcias en Montevideo porque en la Argentina no se reconocía el divorcio y se instaló a vivir feliz y tranquilo con nueva su esposa en Buenos Aires.

En 1939 editó “Aspectos de Derecho Constitucional” que fue declarado texto en las Universidades de ese país y habiéndose convocado a elecciones presidenciales, sus partidarios le llamaron al Ecuador, interviniendo contra el liberal Arroyo del Río y el conservador Jijón y Caamaño a quienes logró derrotar pero le hicieron fraude y resultó perdedor. Entonces los aviadores se rebelaron en Quito y al ser dominados, Velasco tuvo que salir al exilio a Colombia por la frontera norte.

Nuevamente en el exterior volvió a trabajar de profesor y en 1943 editó “Lecciones de Derecho Político”, “Expresión Política Hispanoamericana”, “Experiencias Jurídicas en América” y “Derecho Internacional del Futuro”, textos que revelan la amplitud de sus conocimientos jurídicos y humanísticos. Después radicó en Santiago de Chile en abierta oposición al gobierno de Arroyo del Río v habiendo publicado un Programa que fue del agrado de Acción Democrática Ecuatoriana ADE., esta agrupación lanzó su candidatura presidencial desde Guayaquil para el período de 1944-48. Entonces Velasco dijo; “Denme un balcón y volveré a la Presidencia”, mas el gobierno, intentó hacer fraude en favor del candidato oficial Miguel Angel Albornoz y la situación se tornó tan tensa, que en la noche del 28 de Mayo de 1944 ADE alentó al pueblo guayaquileño a que saliera a las calles y se tomara el cuartel de los Carabineros y la sede de pesquisa, produciéndose escenas sangrientas que terminaron con la caída del gobierno al día siguiente.

De inmediato Velasco se movilizó por la frontera de Colombia y habiendo arribado a Quito “a fin de crear una Patria nueva” fue proclamado Presidente por Julio Teodoro Salem. Posteriormente vino a Guayaquil y recibió la aclamación de las masas. Pedro Saad dijo entonces: “Todo el poder para Velasco”.
Este segundo mandato no le fue exento de contradicciones pues si bien es cierto que fomentó la producción e inició el plan vial del país, fundó la Casa de la Cultura Ecuatoriana y aumentó el número de maestros y profesores, por temor a la oposición del Congreso viró primeramente a la derecha y luego se proclamó dictador el 30 de Marzo de 1946 a instancias de su Ministro de Gobierno Dr. Carlos Guevara Moreno, quien inició una despiadada persecución de las izquierdas. Entonces sus opositores le gritaron: “Papagayo, se te han caído las plumas rojas”. Sin embargo volvió el 47 al régimen constitucional para sostenerse en el poder y hasta alejó a Guevara del país, pero su gobierno se había debilitado y de todas maneras fue depuesto por su Ministro de Defensa, Coronel Carlos Mancheno Cajas la noche del 23 de Agosto de ese año y otra vez tuvo que partir al exilio en Colombia y luego vivió en Buenos Aires.

 

Mientras tanto había caído Mancheno y ascendido interinamente el Vicepresidente Mariano Suarez Veintimilla, quien lo hizo con la renuncia firmada para que el Congreso designara a Carlos Julio Arosemena Tola por el año que faltaba a Velasco. El 48 triunfó Plaza Lasso en las elecciones y gobernó cuatro años el país en medio de la bonanza económica que proporcionaba el banano.

En 1951 Velasco publicó “Tragedia humana y Cristianismo” y en las elecciones del 52 derrotó al conservador Ruperto Alarcón Falconí por amplio margen, asumiendo por tercera vez la presidencia y aunque soportó la ruda oposición de los políticos logró terminar su período en 1956 con gran popularidad, gracias a las condiciones económicas favorables.

En las elecciones de ese año, que manejó con criterio maquiavélico, lanzó a José Ricardo Chiriboga Villagómez de candidato chimbador y a Carlos Guevara Moreno fortaleció mediante el pacto con los Caciques, por lo cual el liberal Raul Clemente Huerta no pudo derrotar al conservador Camilo Ponce Enríquez que asumió el poder tras discutidos escrutinios, donde se habló mucho de un fraude electoral realizado en la provincia de Loja por el cura Armijos Valdivieso.

Velasco Ibarra (parte 2)

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Nuevamente en Buenos Aires, Velasco vivió en suma pobreza pero rodeado del cariño de su esposa y del respeto de la sociedad bonaerense que reconocía en él al maestro, al filósofo y al pensador continental. 

En 1960 volvió a la palestra política y derrotó al conservador, Gonzalo Cordero Crespo también por amplia mayoría, en binomio con el Dr. Carlos Julio Arosemena Monroy, pero al poco tiempo estalló el grave escándalo denominado de la Chatarra, material bélico adquirido con sobreprecio por el Ministerio de Defensa. Arosemena se erigió en el fiscal de la conciencia ciudadana liderando una oposición tenaz desde el Congreso. Velasco cometió el error de clausurarlo pocos días antes de que finalizara sus labores, medida que fue rechazada por el pueblo y por la Fuerza Aérea y dio como resultado sangrientos enfrentamientos con el populacho y fue derrocado el 7 de noviembre de 1961 de manera que tuvo que regresar a Buenos Aires. Arosemena duró dos años hasta 1963 en que ascendieron los militares con el apoyo de los Estados Unidos y la central de Inteligencia Americana CIA. en 1966 subió interinamente Clemente Yerovi Indaburu, para dar paso el 67 al presidente constitucional Otto Arosemena Gómez que llamó a elecciones por el período 68-72. Velasco estaba viejo pero no anciano y en las elecciones triunfó como era su costumbre, aunque por pequeño márgen de votos contra el candidato liberal Dr. Andrés F. Córdova y empezó a gobernar sin problemas. 

El país tenía una economía más o menos estable, aunque se rumoraba las ingentes riquezas provenientes del petróleo y esto hizo que la codicia de algunos militares se alborotara y le apoyaran en un proyecto descabellado de dictadura personal que abortó exitosamente el 22 de Junio de 1970 ocasionando que el Vicepresidente de la República Dr. Jorge Zavala Baquerizo pasara a la clandestinidad por varias semanas y que el Congreso Nacional dejara de sesionar, también dispuso la destitución del Alcalde de Guayaquil Francisco Huerta Montalvo y del Prefecto Provincial Assad Bucaram, quien se había convertido en líder nacional por su honorabilidad e inteligencia. 

Su dictadura nació marcada por el sino del fracaso pues se apoyaba estrictamente en los militares. El pueblo jamás aceptó ese tipo de maniobras que en ningún caso llevaban a nada útil, ya que la constitución preveía los mecanismos legales conducentes a la superación de cualquier crisis; sin embargo, Velasco confiaba plenamente en los adulos del alto mando, el 71 devaluó la moneda y de allí en adelante los continuos abusos y desaciertos de su impulsivo sobrino y Ministro de Gobierno Jorge Acosta Velasco, le llevaron de tumbo en tumbo hasta que el 15 de Febrero de 1972 fue derrocado por el General Guillermo Rodríguez Lara, su incondicional admirador y adulón hasta la víspera. A ese golpe militar el pueblo denominó “El Carnavalzo” por haberse ejecutado en esas fiestas. 

De 79 años de edad y sin un céntimo en el bolsillo, pues la pensión mensual de ex presidente de la República la había cedido años atrás a unas monjas de Quito, Velasco viajó a Panamá y de allí nuevamente a Buenos Aires, sin retomar las cátedras por su avanzada edad. 

Vivía para sus lecturas y sus libros, hablando poco en su hogar. Su fiel y amorosa esposa lo cuidaba y protegía y juntos formaban una gentil pareja que se querían aunque sin hijos, pero la desgracia azotó ese hogar cuando la tarde del 7 de Febrero de 1979 doña Corina falleció accidentalmente atropellada por un bus y Velasco no pudo soportar tanta soledad y tristeza. 

Sus sobrinos Acosta Velasco lo trajeron el día 15 y en el aeropuerto de Quito exclamó: “Vengo a meditar y a morir” y así ocurrió pocas semanas después el viernes 30 de Marzo, a causa de una úlcera perforada, tenía 86 años de edad y las gentes dieron en decir que “había muerto de amor”. Fue el final de una romántica historia que había durado 42 años. Murió pidiendo perdón y perdonando según confidencias de su amigo el sacerdote dominicano Luis Tipan Rojas que lo ayudó en sus últimos momentos.

Alto y delgado. Blanco, pelo y bigote cano. Sus gestos violentos y teatrales pero no estudiados sino naturales, al punto que un sobrino de él los ha heredado. Viril y elegante, siempre tuvo fama de ello. Parco para el beber y el comer, a duras penas un consomé, alguna ensalada verde, una copita de vino. Sus trajes impecables y de casimir inglés, corbatas excelentemente anudadas. Buen lector, expositor y orador de salón y barricada. Amplio y generoso en sus concepciones filosóficas, creyó en el alto destino del género humano y en el fin último de la divinidad. Soñador eterno, tenía fe en la juventud y en los militares, que siempre se le portaron con gran bellaquería. Defensor de sus inmediatos colaboradores que también traicionaban sus ideales. Erró mucho por no ser un buen administrador y su vehemencia le llevaba a cometer excesos y a avasallar a los congresos, improntus que el pueblo calificaba de locuras, cuando en realidad eran actos primarios originados en su insufrible egolatría. 

Fue amado por las clases populares y las amó con igual intensidad al punto que sinceramente sufría por ellas cuando no podía hacer todo lo que ambicionaba en su beneficio. Su talento clarísimo, su erudicción europea, tuvo don de gente y de mando, caballerosidad sin límite, honradez a toda prueba; jamás poseyó apetencias económicas pues era todo espiritualidad, patriotismo, decoro, dignidad y pobreza; no aceptaba chistes ni chascarrillos, ni se supo que fuera un conquistador aunque era gentilísimo con las damas que mucho lo quisieron en secreto y en su primera magistratura mantuvo un affaire con una lejana sobrina.

Desarrolló la vialidad del país, construyó escuelas, visitó los pueblos más alejados a lomo de mula o en caballo, con frío o calor, animosamente, llevándoles un mensaje de ecuatorianidad inolvidable. Amó las obras públicas y edificó puentes, camino y edificios. Respetó a la historia y a sus figuras cimeras, veneró la memoria del Libertador, de Rocafuerte, García Moreno y González Suárez. Siempre se expresó bien de Montalvo.

No dejó partido alguno pues antes de morir declaró “El velasquismo muere conmigo” lo que revela egolatría o quizá; una humildad verdadera. Jamás ganó un centavo con su pluma pues prodigaba artículos, escribía libros y los obsequiaba. Sus libros le revelan fino estilista y pensador profundo. Un gran hombre, quizá el mayor ecuatoriano del siglo XX. Tuvo un entrañable amor a su madre y a doña Corina a quienes admiraba con vehemencia. 

Creyente sincero y cristiano espiritualista e iluminado, tradicionalista, al final de sus días llegó a extrañarse de cosas tan sencillas como ver un cura con bigotes, cosa que le produjo una sorpresa inaudita y se repetía: “ ¿Un cura con bigotes?”. 

No ha tenido un crítico ni un biógrafo, aunque sus familiares publicaron sus obras completas en varios volúmenes. 

Tiene estatuas y bustos en muchos puntos de la Patria pero nunca dialogó ni con el pueblo ni con los jóvenes, sino consigo mismo y era tan grande su poder de convicción que las gentes creían participar de un diálogo cuando solo era un monólogo. 

Sus ideales entraban siempre en contradicción con la realidad que él llamaba razones políticas y de haber tenido un ámbito mayor, un escenario mejor, hubiera brillado en el mundo. 

Lamentablemente y en forma concomitante con todos sus buenos atributos, poseía un carácter inestable, cambiante e impulsivo y más ansias locas de poder, al punto que a veces esta megalomanía adquiría la categoría de delirante y entonces erraba pues confundía el alto destino histórico de la Patria con sus obsesiones personales, siempre insatisfechas de mejor poder, por eso nunca se avino con los Congresos ni toleró a los presidenciales, pues se sentía el único llamado, el mesiánico, aparte de que su sexualidad errática de aquellas que Gregorio Marañón calificó de estados intersexuales, le llevaba a próximos y a continuos arranques y euforias que a veces se tornaban incontrolables. 

Su formación conservadora, respetuosa de las jerarquías, permaneció inmanente en su pensamiento; más la permanente revitalización de sus lecturas le hicieron superar esas fallas, aunque manteniendo siempre tensiones que se traslucían en violentas emociones cuando solo eran la prueba exterior de su genialidad que sobrevivía a los cambios de su tiempo. 

No creyó en la democracia como forma de gobierno sino como tesis filosófica y en el diario gobernar a veces se llevaba por el sentimiento y tomaba el atajo fácil de la dictadura, pues no pactaba, por principio, con la oposición. 

Esteta en lo más puro de la concepción, amaba lo bello y lo verdadero. Creía en un Dios justo, luchó por el triunfo de la verdad que para él siempre fue la equidad. Su anecdotario, entresacado del pueblo que aún lo recuerda, no tiene fin. En las exageraciones se parecía mucho a su padre a quien; sin embargo, trataba de no recordar, por sus excesos de eticismos.

Emilio Estrada Carmona

Posted in presidentes ecuatorianos with tags , on octubre 1, 2008 by edmolin657


PRESIDENTE DE LA REPUBLICA.- Nació en Quito el 28 de mayo de 1.855, hijo legítimo del Dr. Nicolás Estrada Cirio, destacado político y en 1.859 representante personal del Jefe Supremo Gral. Guillermo Franco Herrera en la firma del Tratado de Mapasingue y de Francisca Carmona y Basmaissón. Fueron sus padrinos de bautizo el Presidente Urbina y su esposa Teresa Jado.

El 24 de septiembre de 1.860 las fuerzas combinadas de García Moreno y Juan José Flores entraron en Guayaquil y numerosos políticos buscaron el exilio en Lima, entre ellos Nicolás Estrada, que se vio forzado a viajar dejando a su familia en abandono y pobreza. Niñez desvalida, una madre ganando el sustento en diversas labores caseras, preparando dulces, bordando. En 1.863 ingresó el joven Emilio al San Vicente del Guayas y estudió seis años.

Desde 1.870 trabajó en el almacén comercial de Mr. Buttler, comenzando de abajo, abriendo las puertas, barriendo la tienda, luego llegó a ser ayudante personal del dueño. También incursionó en pequeños negocios y fue contratista en la pavimentación de calles. En sus ratos de ocio frecuentaba el gimnasio del Club Sport “Perseverancia”. Bombero raso en la bomba “Unión No 3”, luego ascendió a Ayudante y ganó en 1.874 una medalla. Por entonces contrajo matrimonio con Isabel Usubillaga pero no tuvieron hijos.

En 1.883 el ejército “Regenerador” de Alfaro se situó en Pascuales para asaltar Guayaquil que aún permanecía en poder de Veintemilla. La policía ejerció una activa vigilancia para impedir que los jóvenes salieran del puerto y engrosaran las filas rebeldes. Algunos lograron burlar a los guardias. Estrada se presentó a Alfaro y le entregó un rústico plano confeccionado con detalles de gran interés sobre las fortificaciones enemigas. Alfaro lo premió nombrándolo “Proveedor General del Ejército”.

Capturada la ciudad fue designado Comisario de Policía. Poco después el Congreso se reunió en Quito y designó Presidente al Dr. Plácido Caamaño dejando al partido liberal fuera del gobierno. Pedro Carbo fundó en Guayaquil el periódico “El Federalista” y allí colaboró Estrada.

El 13 de noviembre de 1.884 estuvo entre los complotados que en la hacienda “Chapulo” en Los Ríos, juraron luchar por la libertad y contra el gobierno. Después de la desastrosa acción de Piscano cayó prisionero de las fuerzas del Gral. Secundino Darquea y fue puesto en capilla con Nicolás Infante y demás compañeros, a última hora fusilaron únicamente a Infante, obligando a los otros a presenciar tan bárbara pena. Estrada fue conducido a Guayaquil y guardó prisión en el Cuartel de Artillería mientras su esposa Isabel Usubillaga agonizaba. Un amigo le consiguió permiso para visitar el cadáver y al ir a darle un beso se lo impidieron. ¡No lo pudo hacer!

Meses después fue ingresado a la Cárcel Pública como un vulgar delincuente, pero logró escapar una noche debido a la protección desinteresada que le proporcionó Mercedes Monsalve de Márquez de la Plata, concuñada del Presidente, que lo mantuvo oculto en su casa hasta que abordó un buque inglés con destino a Panamá. Allí se empleó de obrero en las obras de construcción del canal y ascendió a Capataz, Ayudante y hombre de confianza de los Ingenieros.

En 1.889 regresó con salvoconducto otorgado por el Presidente Flores Jijón, se empleó de Subadministrador de la Empresa de Carros Urbanos tirados por mulas y contrajo nupcias con Isabel Schiacaluga Aubert, en la que tendrá tres hijos. En 1.892 fue nombrado Administrador del Ingenio “María” de la familia Morla, aprovechó la tranquilidad del campo y logró escribir el folleto “Para la Historia”, publicado sin nombre, en Nicaragua.
El 5 de junio de 1.895 Guayaquil se pronunció contra el régimen progresista. Estrada fue designado Gobernador Interino del Guayas. En 1.896 fue propuesto para ocupar el Ministerio del Interior pero sólo aceptó la Jefatura Política de Guayaquil. Después del “Incendio Grande” formó parte de la “Junta de Socorro”. En noviembre pasó a administrar la empresa de Carros urbanos y trasladó a su familia a Guayaquil. En 1.898 fue jurado principal del Tribunal de Imprenta, Senador Suplente por la Provincia del Azuay y Diputado principal por la del Guayas. Entonces empezó a sufrir de astigmatismo y comenzó a usar lentes.

En 1.899 fue Vicepresidente y luego Presidente de la “Sociedad de Crédito Público” que prestó un millón de sucres al gobierno, tomando la administración de los monopolios y salvando al comercio local del pago de una contribución de guerra, ya ordenada. También fue miembro de la Comisión de reconstrucción del Colegio San Vicente, cargo que volverá a ocupar en 1.902.

Entre 1.899 y 1.900 se negó a concurrir a los Congresos. Este último año fue postulado a la Presidencia de la República pero declinó el honor. Colector del Colegio San Vicente y nuevamente Gobernador del Guayas en 1.901.

En 1.902 fue electo miembro de la Junta Municipal de Beneficencia, allí lo comisionaron para la reconstrucción de los hospitales y colaboró en el Diario “El Tiempo” con el seudónimo de “Tácito”. En 1.903 fue miembro de la comisión de fijación de tarifas del ferrocarril y Presidente del directorio de la recientemente creada Compañía de Teléfonos. En 1.906 refutó por la prensa al Dr. Emilio Arévalo, autor de “La Jornada del 19 de enero”, volvió a ocupar la Gobernación del Guayas bajando del despacho a bastonazo limpió a un grupo de levantiscos militares que lo importunaron con desplantes. Por esta anécdota y otras parecidas le decían “El Ogro”.

En 1.906 su esposa enfermó de gravedad y al conocer Alfaro esta situación lo designó “Visitador de Consulados en Europa” ayudando con los gastos del viaje. Ella murió de todas maneras, a pesar del tratamiento.

En 1.907 fue Interventor fiscal del ferrocarril. En 1.908 y con motivo de la epidemia de fiebre bubónica que se desató en Guayaquil, fue designado Inspector de Sanidad del Guayas, Miembro de la comisión Administrativa de Sanidad y después Vocal de la comisión Especial de Saneamiento del Guayas (cargos adhonorem pero de mucha responsabilidad) también será Visitador Fiscal de Aduanas y Presidente de la discutida Compañía Nacional Comercial.

En 1.909 volvió a ocupar la Gobernación del Guayas por sexta vez y el partido liberal radical lanzó su candidatura a la Presidencia de la República. Alfaro lo apoyó al principio abiertamente, pero un grupo de jóvenes presionaba en favor del General Flavio Alfaro, con el pretexto de que Estrada era viejo, estaba cardiaco según había diagnosticado el Dr. Herman Parker y no resistiría la altura de Quito. Alfaro, con casi 70 años y una vida llena de problemas, se hallaba cansado y disminuido en su voluntad, de suerte que sin abandonar su neutralidad en la campaña, permitió la complicidad de las autoridades en la clausura de los comités políticos de Estrada y la persecución de sus numerosos partidarios.

Estrada y su hijo Víctor Emilio lo visitaron en Palacio. Su posición era absurda porque siendo el candidato liberal no gozaba del respaldo del gobierno. Alfaro le pidió la renuncia en bien del partido aduciendo como razón la enfermedad del corazón que constituía un peligro para el futuro del liberalismo radical, lo cual era verdad, pero ya era demasiado tarde para reconocerla pues la candidatura estaba lanzada, tenía el apoyo de la mayoría del país y no se podía dar pie atrás.

Estrada propuso una fórmula de transacción; que Alfaro designara Ministro del Interior al Gral. Manuel Antonio Franco, enérgico militar que evitaría cualquier intento revolucionario. Estrada se comprometía a mantener a Franco en su ministerio y a disponer para que en caso de su muerte le subrogara legalmente. Lamentablemente Alfaro no aceptó tan cordial y lógica propuesta y la reunión terminó en fracaso.

Realizadas las elecciones ganó ampliamente Estrada pero algunos militares “Flavistas” habían dispuesto un golpe de estado, así pues, Víctor Emilio Estrada se les adelantó en Quito, tomando los cuarteles con varios jefes que vivaban a su padre. Alfaro fue depuesto y salvado de la muchedumbre por varios diplomáticos, salió posteriormente del país.

El 1° de septiembre de 1.911 inició su mandato constitucional que debía durar hasta 1.915, estaba de luna de miel, casado en terceras nupcias con Lastenia Gamarra y Menéndez, pero este enlace y la agitada vida política le precipitaron la muerte, por ataque cardiaco, en Guayaquil, el 21 de diciembre, en las primeras horas de la tarde, después de sólo 112 días de gobierno y a los 56 años de edad, aunque aparentaba muchos más (1).

Manuel J. Calle en su obra “Hombres de la Revuelta”, insultó a los principales alfaristas de 1.906, al tratar de Estrada dijo: “Creo que era en 1.890 cuando todos los días veíamos, al paso, sentado en la puerta de la Agencia de Carros Urbanos, un hombre grueso, pálido y barbudo, que se dejaba estar horas y horas en su silla, en inmovilidad casi hierática, con el ceño fruncido, medio cerrados los ojos, la boca plegada como con dejos de una amargura infinita, sombrío, hosco, impenetrable, silencioso, con los brazos cruzados sobre el pecho y al viento la desnuda cabeza. Resumiendo: Ese carácter no tiene complejidad de ninguna clase. La adversidad le hizo

(1) Su muerte ocurrió después del almuerzo y mientras hacía la siesta en su casa de la Avenida 9 de Octubre, casi al llegar a la intersección de García Avilés. El cadáver fue conducido al antiguo edificio de la Gobernación donde se levantó una Capilla Ardiente.
duro. El abandono social le hizo rebelde. El dolor le hizo adusto. Pero en lo íntimo del Ogro, como cariñosamente le llaman los suyos, hay un hombre excelente”.

Fue todo un carácter y por ello su hijo Víctor Emilio al dar a la luz pública su biografía le puso por título “Vida de un hombre”; luchador, ciudadano activo, espíritu rebelde y amante de la verdad. Alto, muy alto, espaldas anchas, musculatura desarrollada, mal genio, no gustaba de condescendencias y esto le acarreó malquerencias y enemistades; callado, hogareño, buen padre y buen marido, pero enemigo de exteriorizar sus sentimientos. Ni estaba hecho ni gustaba de “la vida guáchara” y por eso se casó la tercera vez, según sus propias palabras en carta dirigida a una hija.

Cuando estuvo en prisión escribió algunos poemas menos que mediocres y el folleto “La historia contra las calumnias de la campaña de Mapasingue”. En 1.903 regaló a la Universidad de Guayaquil los planos que había confeccionado el Ingeniero Otto Von Buchwald para el edificio que hoy se conoce como “La Vieja Casona”. Durante su administración en el Ingenio “María” construyó un puente colgante. Fue habilidoso, de ingenio y de inteligencia, en síntesis, parodiando a Calle “un hombre excelente” y además positivo.

Anécdotas de Don Eloy

Posted in historia with tags , on agosto 26, 2008 by edmolin657

CARIÑOSO RECUERDO A SU AMADA AUSENTE
En otra ocasión, años atrás, estaba Alfaro junto a varios compañeros de aventura en medio de la selva esmeraldeña, huyendo de la persecución desatada en su contra por el Gral. Reynaldo Flores Jijón. Una tarde hicieron un alto para ver a un comerciante que pasaba por medio río; lo detuvieron para conversar y al despedirse, este les regaló una gran lata de salmón importado de Canadá. Es un manjar -exclaman todos- hay que abrirlo inmediatamente; pero Don Eloy, que lo había pedido para examinarlo, dijo muy grave: «Nada de eso, este salmón lo comemos mañana que cumple años mi Anita en Panamá y hay que celebrarlo dignamente».

ALFARO Y LOS DOS SANTOS MANABITAS
Después del 95 Don Eloy se hallaba en la capital reorganizando la administración pública. Una delegación manabita presidida por ese gran liberal que llamó Pedro Córdova le visitó. Alfaro les solicitó nombres para las designaciones y el señor Córdova le contestó:

«Bien podría colocarse en la gobernación a Don Helio Santos, para Bahía y como Jefe Político a Don Julio Santos y otro de los Santos …» pero don Eloy le interrumpió diciéndole: «Basta ya de Santos», agregando en tono festivo … «Al paso que va usted en esa procesión de Santos, no me va a dejar ni una urna para colocar a San Lucas y San Andrés, los dos únicos santos manabitas que conozco…»

Todos rieron de la gracia, porque es conocido en Manabí que los apellidos San Lucas y San Andrés existen regados en toda la provincia y especialmente en Jipijapa.

SALVA JOYAS DE LA VIRGEN
En la segunda administración llegó a Quito Fray Pedro Armengol Valenzuela como superior de la Comunidad Mercedaria y luego de un breve estudio de las pertenencias del convento, encontrando que poseía numerosas joyas que en los inventarios constaban como propiedad de la Santísima Virgen, por ser regalos efectuados a ella en épocas pasadas, decidió venderlas para hacer fondos y construir un templo en Pasto (Colombia).

Fray Benjamín Bernardo Bravo, de la misma orden, corrió donde el presidente, su gran amigo, y le refirió el suceso, pintándoselo con los más fuertes tonos porque las joyas no debían salir del país. Don Eloy ordenó la vigilancia inmediata de los bienes de la Virgen patrimonio del pueblo ecuatoriano y sacó del país al abusivo superior. Años después y estando Alfaro en el panóptico, el padre Bravo, que había sido separado de la orden por mandato de Roma, tuvo el privilegio de darle la estremaunción al cadáver, abriendose campo a codazos y entre los asesinos, que lo respetaron porque se trataba de un sacerdote y de paso… alfarista hasta el fin, aún con riesgo de perder su vida.

OBSEQUIO A LAS IMAGENES DEL QUINCHE
En 1896 estaba el caudillo en Quito cuando la oposición intentó derrocarlo trayendo a la imagen de la Santísima Virgen que se veneraba desde la colonia en la Villa del Quinche, con el Niño Dios en brazos.

Al efecto, una bien llevada campaña de prensa anunció el arribo de la imágen vengadora, que repondría a los verdaderos cristianos en el poder, entiéndase ultramontanos. Alfaro rió pensando en la revuelta y llamó a una comadre que tenía en Quito de visita, para que organizara fuerzas de choque. Felizmente las cosas no pasaron a mayores porque las alfaristas se mezclaron en la procesión y tomando la delantera a las conservadoras se adueñaron de la fiesta; pero el Viejo Luchador había visto la imágen y mandó a fabricar en Jipijapa varios pares de artísticos sombreros de paja toquilla con que regaló a la Virgen y al Niño para que se los pusieran cada vez que viajaban por la república. Y así se ha hecho desde entonces, en su recuerdo.

CAUDILLO ATENTO CON TODOS
Cierta ocasión recibió en audiencia a una afligida madre de familia que le lloró al oído que su único hijo, pagador de un regimiento de la policía, por efectos de la bebida había perdido el dinero del rancho y sería degradado si Alfaro no intercedía por él.

«Pobre madre» -exclamó Don Eloy y se retiró un momento-. Regresando luego y contestó: «Si su hijo no repone inmediatamente las sumas dilapidadas sufrirá gravísimas consecuencias» y le dio la mano en señal de despedida, depositándole al mismo tiempo la cantidad necesaria para tapar la falta, extraído de su peculio personal.

HAY QUE SER BUEN HIJO
Cuando Alfaro entró triunfante en Quito en 1895, después del triunfo de Gatazo, pasó revista a los prisioneros de guerra detenidos en los calabozos capitalinos, topándose con un muchacho de no más de 13 años llamado Luis Pareja y Cornejo.

– ¿Por qué estás aquí?
-Por pelear en su contra. General.
-¿Ah sí?; ¿Y por qué? ¿Acaso eres conservador?
– No mi General, pero mi padre sí lo es y tengo que estar a
a su lado siempre.
– Bien, bien. ¿Quién es tu papá?
– El Mayor Elias Pareja y Larrea …

Has cumplido con tu deber, los buenos hijos deben estar siempre al lado de sus padres, ayudándoles en todas sus empresas. Eres un muchacho de aspiraciones que puede llegar a la Presidencia de la República. ¿Quieres ir a estudiar al exterior? Mi gobierno puede darte una beca para las milicias de Chile. Anda, consulta con tu familia y llévame la respuesta a palacio.

Y sacó al chico del grupo, poniéndole en la puerta, libre.

Días después lo recibió en Audiencia y el joven agradeció la invitación pero no la aceptó:

¿Qué quieres entonces? Preguntó el caudillo.

– La libertad de mi padre. General, que está en el Corinto (1) con muchos ecuatorianos más.

(1) Corinto es una ciudad de Costa Rica donde el Mayor Pareja estaba exilado.
¡Así! se hará de inmediato! llamando al Ministro del Interior doctor Luis Felipe Carbo y Amador le ordenó que telegrafíe a Costa Rica indultando a los ecuatorianos expatriados e instándoles a regresar con sus gastos pagados por el gobierno.

Demás está que informe que no quedó uno por allá y que a poco, más de treinta padres de familia de ideas conservadoras y ex combatientes del depuesto régimen, retornaron a sus hogares, a disfrutar de un gobierno liberal, democrático y no tan malo como se habían imaginado.

CORDIAL DESPEDIDA
Y así, entre tantas anécdotas, me han dado las siete de la noche, hora propicia para regresar a mis diarias labores y con un efusivo «hasta pronto» me despido de mi distinguida anfitriona que insiste en que regrese para contarme más relatos de su tío Don Eloy.