Archivos para interpretes

Trio Los Panchos

Posted in poemas with tags , , , , , on septiembre 15, 2008 by edmolin657
.
Trío Los Panchos
MIGUEL BOLAÑOS GARAY

  Foto
 

¿Quién no recuerda al Trío Los Panchos? Sus canciones llenaron toda una época plena de romanticismo, de bellas canciones o boleros.Nicaragua, al igual que Latinoamérica entera, le rindió su debido culto que perdura hasta nuestros días. No hay serenata en que no se les recuerde. A fin de cuentas, ¿quién que es romántico no lleva dentro de su alma un gran bolero?

El Trío Los Panchos es mucho más que la suma de tres voces, o la mejor agrupación de voces y guitarras de todos los tiempos. Ellos han sido de los mejores embajadores de nuestras raíces culturales en el mundo. Su historia es la punta de lanza que abrió los mercados internacionales para los latinos; forjaron un sendero por el cual hoy transitan muchos artistas de habla hispana.

Los Panchos son una agrupación que ha conmovido al mundo entero, en una época que no se contaba con los medios de comunicación de hoy día. Sólo el talento y sentimiento que brotaba de sus corazones logró imponerse en países con culturas tan diferentes como la china, rusa y la japonesa, entre otras. ETERNOS TROVADORES

Su estilo personal está tan ligado a la memoria histórica del mundo, que se les recuerda con frases como “La Trilogía Perfecta de América”, “Embajadores de la Canción Romántica en el Mundo”, “Eternos Trovadores”, “Ciudadanos del Mundo”, etc.

Ellos son parte de la historia contemporánea y nuestra obligación es conocerla, porque también es la nuestra, no importa qué nacionalidad tengamos. Ellos nos han demostrado su cariño y respeto por todas nuestras raíces, las tomaron como propias, cantaron desde un tango rioplatense hasta una cumbia colombiana.

El Trío Los Panchos ha grabado para todos los habitantes del mundo y en especial para los de habla española y es casi un deber protegerlos como lo que son: un patrimonio cultural latinoamericano.

La historia de Los Panchos se divide en diez épocas diferentes, cada una de ellas lleva el sello característico e irrepetible de sus primeras voces, con un estilo personal que les permitió penetrar en diferentes mercados del mundo, pero todas sin excepción, fueron coronadas con éxitos y mantienen la agrupación vigente en el gusto del publico. INTEGRANTES

Esta sería una lista cronológica en la que se muestran las fechas y la primera voz del trío, que eran las que variaban. Tanto Chucho Navarro como Alfredo Gil se mantenían imperturbables en la segunda voz y el requinto respectivamente (y de quien se dice fue el primero en usar una guitarra requinto del tamaño que hoy se usa comúnmente por los tríos en todas partes).

He aquí entonces la lista y en orden: fecha, primera voz, segunda voz y requinto.

1944 a 1951: Hernando Avilés, Chucho Navarro, Alfredo Gil. 1951 a 1952: Raúl Shaw Moreno, Chucho Navarro, Alfredo Gil. 1952 a 1956: Julio Rodríguez Reyes, Chucho Navarro, Alfredo Gil. 1956 a 1958: Hernando Avilés, Chucho Navarro, Alfredo Gil. 1958 a 1968: Johnny Albino, Chucho Navarro, Alfredo Gil.

1968 a 1972: Enrique Cáceres, Chucho Navarro, Alfredo Gil. 1972 a 1976: Ovidio Hernández, Chucho Navarro, Alfredo Gil. 1976 a 1981: Rafael Basurto Lara, Chucho Navarro, Alfredo Gil. 1981 a 1993: Rafael Basurto Lara, Chucho Navarro.

En 1981, con el retiro de Alfredo Gil se cerró el ciclo del Trío Los Panchos. El anuncio se hizo a través de una gira por América, que se llamó “Hasta Siempre”. LA ULTIMA VOZ DEL TRIO

En Venezuela realizaron un especial de televisión en donde Alfredo Gil y Chucho Navarro anunciaron su retiro y la continuación de Rafael Basurto Lara como la voz encargada de la continuación, recordando siempre al Trío Los Panchos.

Pero al poco tiempo, Chucho Navarro y Rafael Basurto Lara decidieron continuar, como “LOS PANCHOS”.

Esta pequeña sutileza era el respeto por el alejamiento de Alfredo Gil, compañero y maestro creador del requinto, porque por muy bueno que fuera el músico que designaran, jamás ocuparía el lugar del creador.

Varios fueron los requintos que acompañaron a “Los Panchos”, entre ellos se puede citar a los mexicanos Willy Fonseca, Lalo Ayala, José Luis Sánchez Camacho y Gabriel Vargas.

La desaparición física de Chucho Navarro dejó solo a la última primera voz del Trío Los Panchos, Rafael Basurto Lara, quien se mantiene activo, aunque como él dice: “Ya no como Los Panchos, yo continúo mi carrera artística como lo que soy: La Última Voz de Los Panchos”

.
Trío Los Panchos
MIGUEL BOLAÑOS GARAY

  Foto
 

¿Quién no recuerda al Trío Los Panchos? Sus canciones llenaron toda una época plena de romanticismo, de bellas canciones o boleros.Nicaragua, al igual que Latinoamérica entera, le rindió su debido culto que perdura hasta nuestros días. No hay serenata en que no se les recuerde. A fin de cuentas, ¿quién que es romántico no lleva dentro de su alma un gran bolero?

El Trío Los Panchos es mucho más que la suma de tres voces, o la mejor agrupación de voces y guitarras de todos los tiempos. Ellos han sido de los mejores embajadores de nuestras raíces culturales en el mundo. Su historia es la punta de lanza que abrió los mercados internacionales para los latinos; forjaron un sendero por el cual hoy transitan muchos artistas de habla hispana.

Los Panchos son una agrupación que ha conmovido al mundo entero, en una época que no se contaba con los medios de comunicación de hoy día. Sólo el talento y sentimiento que brotaba de sus corazones logró imponerse en países con culturas tan diferentes como la china, rusa y la japonesa, entre otras. ETERNOS TROVADORES

Su estilo personal está tan ligado a la memoria histórica del mundo, que se les recuerda con frases como “La Trilogía Perfecta de América”, “Embajadores de la Canción Romántica en el Mundo”, “Eternos Trovadores”, “Ciudadanos del Mundo”, etc.

Ellos son parte de la historia contemporánea y nuestra obligación es conocerla, porque también es la nuestra, no importa qué nacionalidad tengamos. Ellos nos han demostrado su cariño y respeto por todas nuestras raíces, las tomaron como propias, cantaron desde un tango rioplatense hasta una cumbia colombiana.

El Trío Los Panchos ha grabado para todos los habitantes del mundo y en especial para los de habla española y es casi un deber protegerlos como lo que son: un patrimonio cultural latinoamericano.

La historia de Los Panchos se divide en diez épocas diferentes, cada una de ellas lleva el sello característico e irrepetible de sus primeras voces, con un estilo personal que les permitió penetrar en diferentes mercados del mundo, pero todas sin excepción, fueron coronadas con éxitos y mantienen la agrupación vigente en el gusto del publico. INTEGRANTES

Esta sería una lista cronológica en la que se muestran las fechas y la primera voz del trío, que eran las que variaban. Tanto Chucho Navarro como Alfredo Gil se mantenían imperturbables en la segunda voz y el requinto respectivamente (y de quien se dice fue el primero en usar una guitarra requinto del tamaño que hoy se usa comúnmente por los tríos en todas partes).

He aquí entonces la lista y en orden: fecha, primera voz, segunda voz y requinto.

1944 a 1951: Hernando Avilés, Chucho Navarro, Alfredo Gil. 1951 a 1952: Raúl Shaw Moreno, Chucho Navarro, Alfredo Gil. 1952 a 1956: Julio Rodríguez Reyes, Chucho Navarro, Alfredo Gil. 1956 a 1958: Hernando Avilés, Chucho Navarro, Alfredo Gil. 1958 a 1968: Johnny Albino, Chucho Navarro, Alfredo Gil.

1968 a 1972: Enrique Cáceres, Chucho Navarro, Alfredo Gil. 1972 a 1976: Ovidio Hernández, Chucho Navarro, Alfredo Gil. 1976 a 1981: Rafael Basurto Lara, Chucho Navarro, Alfredo Gil. 1981 a 1993: Rafael Basurto Lara, Chucho Navarro.

En 1981, con el retiro de Alfredo Gil se cerró el ciclo del Trío Los Panchos. El anuncio se hizo a través de una gira por América, que se llamó “Hasta Siempre”. LA ULTIMA VOZ DEL TRIO

En Venezuela realizaron un especial de televisión en donde Alfredo Gil y Chucho Navarro anunciaron su retiro y la continuación de Rafael Basurto Lara como la voz encargada de la continuación, recordando siempre al Trío Los Panchos.

Pero al poco tiempo, Chucho Navarro y Rafael Basurto Lara decidieron continuar, como “LOS PANCHOS”.

Esta pequeña sutileza era el respeto por el alejamiento de Alfredo Gil, compañero y maestro creador del requinto, porque por muy bueno que fuera el músico que designaran, jamás ocuparía el lugar del creador.

Varios fueron los requintos que acompañaron a “Los Panchos”, entre ellos se puede citar a los mexicanos Willy Fonseca, Lalo Ayala, José Luis Sánchez Camacho y Gabriel Vargas.

La desaparición física de Chucho Navarro dejó solo a la última primera voz del Trío Los Panchos, Rafael Basurto Lara, quien se mantiene activo, aunque como él dice: “Ya no como Los Panchos, yo continúo mi carrera artística como lo que soy: La Última Voz de Los Panchos”

Blanca Palacios Cano

Posted in poemas with tags , , on septiembre 12, 2008 by edmolin657
Cano Palacios Blanca PDF Imprimir E-Mail

… Una de las más destacadas intérpretes del cancionero y repertorio nacionales. Notable educadora y sentida compositora.

Nace en Loja, el 29 de septiembre de 1929. Sus padres fueron: Dn. Miguel Cano Madrid y Dña. Rosa Palacios. Los estudios primarios hasta el tercer año de secundaria los cruzó en el Colegio “Santa Mariana de Jesús”.

Los primeros conocimientos musicales los recibe de su padre, quien sorprendido día a día admira en su primogénita sus habilidades, razón por la que pacientemente la interesa por el sendero del arte, convencido que las brillantes cualidades que poseía, podrían contar con halagadores resultados, que los iba demostrando para él y para su madre con atrayente jovialidad.

Yen verdad, en nuestra ciudad y desde hace algún tiempo se contó con un privilegio artístico; nuestras mujeres ya descollaban en el canto y en la interpretación, época en que nos acercamos en suponer, de que las condiciones circunstanciales favorecieron con su apacibilidad, a que el espíritu no muriera jamás, ya que los verdaderos sentimientos se expresan con apasionado interés y cuidado.

Blanca Cano Palacios, es una de esas pocas y únicas imágenes que perduran de esa maravillosa farándula pasada y que han logrado a base de sacrificio, dedicación y muchas de las veces determinaciones incomprendidas, sobresalir en el ambiente musical de nuestra Patria chica.

Su habilidad y destreza la aseguran ya a los 16 años, el desempeño como Profesora de Educación Musical, iniciándose a la vez en la docencia, prestando a su vez sus servicios en el Jardín de Infantes “Federico Froovel”, existente en esa época en nuestra comarca.

El llamado de su inquieto corazón, la aparta del ambiente musical -como es natural- por muchos años, pues contrae matrimonio con el joven Capitán del Ejército Manuel Alfredo González.

El fallecimiento de su esposo turbó su tranquilidad y ocasionó inestabilidad en sus decisiones, pero al cabo de algún tiempo en que se instaló en la ciudad Capital, en busca de tranquilidad y sosiego para su espíritu, retorna a su ciudad natal, donde se inicia nuevamente y presta su colaboración a algunas Instituciones Educacionales. Más tarde el Ministerio de Educación Pública del cual pasó a depender el Conservatorio lojano, le extiende el nombramiento como Profesora de Solfeo, Teoría y Dictado.

Cargos y funciones que ha desempeñado:

  • Prestó servicios por corto tiempo en la Escuela “Espejo”, Quito.
  • Aplaudida pianista de Radio Nacional del Ecuador, Quito.
  • Profesora del Pensionado “Miguel Ángel Suárez”, Loja.
  • Profesora de la Escuela “José Antonio Eguiguren”, Loja.

Merecimientos:

  • Primer Premio Festival de la Canción Nacional, Guayaquil.
  • Primer Premio Concurso Música Nacional promovido por la Casa de la Cultura, Loja.
  • Primer Premio en el X Festival de la “Lira y la Pluma Lojanas” .
  • Primer Premio en el XIII Festival de la “Lira y la Pluma Lojanas”.

Condecoraciones

  • Universidad Nacional de Loja.
  • Casa de la Cultura Ecuatoriana (Núcleo de Loja).
  • “Unión de Mujeres Lojanas”.
  • Municipalidad de Loja.

Composiciones

  • “Cecilia”. Pasillo.- Dedicado a su primogénita Cecilia.
  • “Ensueño”. Pasillo.
  • “Primavera”. Vals.
  • “Estrellas”. Vals.

Grabaciones

  • “La Voz del Maizal”. Sanjuanito.
  • “Loja, en Septiembre de Flores”. Pasacalle.
  • “Sobre el Pajonal”. Sanjuanito

Fuente: Loja Cuna de Artistas de Rogelio Jaramillo Ruíz.

Recordando a Pepe Jaramillo

Posted in músicos ecuatorianos with tags on septiembre 6, 2008 by edmolin657
Por: Alfonso Murriagui
       
   
     
 

Conocí a Pepe Jaramillo en 1953, en una cantina que había en la esquina de las calles Ambato y Borrero, una calle empedrada y muy inclinada, que termina en donde hoy comienza la Avenida 5 de Junio. En esa cantina vendían los clásicos hervidos de mora o naranjilla, con una copa doble de aguardiente de caña, traído en zurrón de caucho, a lomo de mula, desde Nanegal. Cuando entré al local, vistiendo el uniforme de soldado del Instituto Geográfico Militar, situado a dos cuadras, en la calle Ambato, él estaba cantando ese hermoso y entonces ya viejo pasillo “Filosofía”, que comienza con esta romántica afirmación:“Del pecado de amarte no estoy arrepentido / aunque un oscuro abismo nos separe a los dos…”

Casi sin sentir me había tomado mi primer canelazo y, para pedir el segundo, coloqué los 20 centavos en la rockola y marqué dos canciones: “Filosofía”, para repetírmelo, y el “Romance criollo de la Niña Guayaquileña ”, que tan bien cantaba el Pepe.

Entonces, las pocas rockolas que había en Quito repetían permanentemente las canciones de moda interpretadas por Olimpo Cárdenas, Pepe Jaramillo, Carlos Rubira Infante, las hermanas Mendoza Sangurima, guayaquileños todos, y también de los quiteños Benítez y Valencia, Carlota Jaramillo y las Hermanas Mendoza Suasti que, junto a Leo Marini, Jorge Negrete y Pedro Infante, sonaban permanentemente para alimentar la bohemia, popular y tranquila, del Quito “municipal y espeso” de esos años. En ese tiempo Julio Jaramillo todavía no “sonaba”.

Mi ilusión de conocer a Pepe Jaramillo, en persona, se hizo realidad tres o cuatro años después de haberlo oído en la cantina de la calle Ambato, y fue una noche que andaba de serenatas y que, por lo mismo, concurrí con mi jorga de La Loma , al Salón Casa Blanca, situado en la “24 de Mayo”, el lugar de la bohemia quiteña, en busca de algún artista que quisiera ir a cantar al pie del balcón de nuestras “pollas”. Cuando entramos, en una mesa situada casi en el centro del salón, estaban cinco personas y una de ellas cantaba acompañándose él mismo con su guitarra. Mi sorpresa fue inmensa, era Pepe Jaramillo, cantando “El Montubio”, ese hermoso pasillo que evoca al “hijo de las campiñas del litoral”.

Desde entonces he sido admirador de Pepe Jaramillo que, para mí, junto con Olimpo Cárdenas, son los mejores intérpretes de la música nacional que ha tenido el Ecuador. Claro que “despuecito” vino el Julio, una mezcla de los dos y que, por su simpatía y popularidad, se convirtió en el ídolo de la canción nacional.

Pepe Jaramillo fue el cantor del litoral y específicamente de su “Guayaquil amada”. Testigo de esa afirmación es el disco LP “Serenata Huancavilca”, grabado a comienzos de la década de los sesenta, en el que constan las canciones emblemáticas de los guayaquileños: “Guayaquil de mis amores”, “Pequeñita”, “Romance Criollo de la Niña Guayaquileña ”, “El dolor de la ausencia”, “El Montubio”, “Y ya no he de volver”, “Guayaquileña”, “Filosofía”, “Solo y Triste”, “Se va mi amor”. Este disco es una síntesis sentimental de la música costeña, en donde están claramente diferenciados los rasgos del hombre del litoral, fuerte, decidido, que lucha, sueña y muere, abrazado al ardiente paisaje tropical.

Pepe Jaramillo nació en Guayaquil, en l933 y se inició en la música cuando tenía quince años, en un programa radial que salía al aire en el puerto en los años 40, denominado “Tribuna Libre del Arte”, emitido por la Radio Ortiz. Su voz lozana, de timbre varonil y cálido acento, fue educada por Carlos Rubira Infante, de quien, tanto Pepe como Julio, aprendieron a tocar la guitarra, a cantar y, sobre todo, a amar la música nacional.

Pepe Jaramillo tuvo la virtud de abrir su pecho y sus canciones a la fraternal iniciativa de compartir sus éxitos personales con otros artistas contemporáneos, por ello hizo dúo con los más destacados intérpretes de la época: además de cantar con su hermano Julio, lo hizo con Carlos Rubira Infante, con Olimpo Cárdenas, con Daniel Santos, con Hilda Murillo y son especialmente hermosas las interpretaciones que hizo junto a Fresia Saavedra de los pasillos “Voces del Corazón” y “Amanecer Cordial”, este último con letra de Medardo Ángel Silva y la música de Carlos Silva Pareja.

Tenía que ser un viernes l3, mal día según los entendidos, día en el que no se “debe ni casarse ni embarcarse”, día fatal en que Pepe Jaramillo sufrió, a las nueve de la mañana, un derrame cerebral que le llevó a la tumba cinco días después, poniendo punto final a la dinastía de los Jaramillo, dos hermanos que se consagraron por sus maravillosas voces y estilos personales, y que encumbraron a los sitiales más altos del arte popular a la Música Ecuatoriana.

La noticia de la muerte de este gran artista ecuatoriano se propagó, con asombro y dolor, en la ciudad de Quito, en la que el cantante vivió los últimos veinte años. Músicos, teatreros, cantantes, poetas, pintores, amas de casa, jubilados, lustrabotas, desfilaron ante su féretro y entonaron, entre sollozos, las mejores canciones del repertorio del querido artista, desaparecido ya definitivamente.

Posted in poemas with tags , , , , , , on octubre 14, 2007 by edmolin657

La Música en el Ecuador
Artistas y Compositores Ecuatorianos

Tomado del estudio de Mario Godoy Aguirre.
Producción: Hugo Jaramillo Muñoz – David Andrade Aguirre


 
De la música indígena, anterior al período ;colonial, apenas quedan rastros, debido fundamentalmente a que las diversas nacionalidades autóctonas carecieron de un sistema de notación musical. Sabemos con cierto grado de certeza que se trataba de música pentafónica, que utilizaba básicamente instrumentos de percusión y de viento, construidos con materiales propios de cada una de las zonas: caña guadua, materiales vegetales huecos, huesos o plumas de ave para los instrumentos de viento -dulzainas, ocarinas, flautas de pan, rondadores-, troncos, pieles de animales curtidas, lascas minerales para los de percusión -bombos, cajas, primitivos xilófonos-.En la época colonial e incluso hasta inicios de la republicana la música es básicamente de carácter religioso: lírica devota y popular religiosa. Los músicos de la época tenían una estrecha relación con la Iglesia, ya que habitualmente desempeñaban funciones de maestros de capilla o directores de los coros. La música profana se expresaba fundamentalmente en las bandas -parientes cercanas de las murgas españolas-, que se utilizaban en las festividades populares y religiosas para divertir al pueblo, algo de música de cámara se escuchó en los salones de la Real Audiencia de Quito, principalmente gracias al apoyo de determinadas autoridades coloniales. Los escasos compositores orientaban su trabajo hacia la realización de piezas para ser interpretadas en los oficios religiosos -maitines, coros, canciones de alabanza- y las primeras canciones populares, siempre con motivos religiosos. Surgen así los villancicos, que aún se cantan en la actualidad.

El primer compositor del que se tiene noticia en el siglo XVII es Diego Lobato de Sosa quien alcanza una gran figuración en la sociedad de la época. Podemos destacar además hasta mediados del siglo XIX a Francisco Coronel, Manuel Blasco, Mariano Baca, Ignacio Miño, Antonio Altuna, Agustín Baldeón, Juan Agustín Guerrero, Manuel Jurado, Crisanto Castro, entre otros.

El acento en los primeros años republicanos se da en la música popular:  liberada la sociedad del estrecho compromiso con la religión, genera mecanismos fundamentalmente lúdicos, lo que en la música se expresa en la profusión de bandas de pueblo. Existe también un destacado trabajo en la ejecución de música militar, ya que todas las unidades del ejército contaban con cuerpos de música. En los salones del siglo XIX se bailan valses, polcas, mazurcas y pasodobles, música importada de Europa, música galante y ligera. En las fiestas populares se escuchan también pasodobles y valses, pero predomina la música mestiza que tendrá un mayor desarrollo en el siglo siguiente: pasacalles, aires típicos. En los sectores campesinos e indígenas, se conserva un indeclinable amor por los acentos de instrumentos ancestrales: rondadores, pucunas, dulzainas, bombos, y por una música que aunque suena triste para oídos extraños, continua teniendo una significación propia, ceremonial, para los herederos de quitus, cañaris e incas. Obviamente estas expresiones musicales se encuentran fuertemente influenciadas por más de tres siglos de dominación española.

La fundación del primer Conservatorio de Música por el Presidente García Moreno a mediados del siglo XIX, genera los primeros músicos académicos, aunque la formación se orienta únicamente hacia la interpretación. Se destaca Carlos Amable Ortiz quien aporta significativamente al pasillo ecuatoriano y hacia el final de su vida a un ritmo proveniente del sur del continente, el tango. Cabe mencionar las marchas fúnebres de Antonio Nieto, joyas musicales difundidas por las bandas institucionales y de los pueblos.

Hacia el fin del siglo, el estudio de Godoy destaca a Pedro Pablo Traversari Salazar, estudioso de la música, quien conformó una importante colección de instrumentos musicales universales -actualmente se la puede disfrutar en el museo que lleva su nombre en la Casa de la Cultura, en Quito-, aparte de su producción e investigación musical. Corresponden también a este período Nicolás Guerra y Rafael Valdivieso. 

La revolución liberal y la transformación social que produjo, trae consecuencias también para la música: irrumpe una generación que intenta encontrar un lenguaje musical propio, base de la música académica nacionalista. La figura mas destacada es Segundo Luis Moreno Andrade, alumno de Domingo Brescia en el Conservatorio fundado por el presidente Eloy Alfaro. Moreno, aporta significativamente a la historia de la música ecuatoriana. Otros músicos académicos de esta generación son Francisco Salgado, Sixto María Durán, Alberto Moreno Andrade y Salvador Bustamante Celi.

La formación académica de los nuevos músicos y la profunda influencia que significó la apertura del Ecuador hacia el mundo, se refleja en los primeros años del siglo XX, en los cuales, compositores con buena formación académica incursionaron en la música de cámara y sinfónica, dejando de lado lo estrictamente popular, pero sin renegar de sus raíces. El músico más trascendente de la primera parte del siglo y uno de los más importantes del Ecuador, es Luis Humberto Salgado, compositor ecléctico entre “los aires típicos  y la forma sonata”, compuso cerca de 150 obras. Influenciado no solo por los clásicos sino por las nuevas formas tonales y seriales, Salgado dejó para la posteridad piezas de impecable factura como su “Sanjuanito futurista”, composiciones de cámara, obras sinfónicas y numerosas obras de música popular.  Otro personaje destacado es Belisario Peña Ponce, compositor de himnos sacros, jaculatorias y misas.

Esta es la época en que alcanza esplendor el pasillo, con un numeroso grupo de compositores que convierten a esta melodía en la más representativa del acervo popular del Ecuador.  Cuentan para ello con un ritmo que ya tenía preferencia entre la población y utilizan letras de los grandes poetas de la época -especialmente de los modernistas de la “generación decapitada” Medardo Angel Silva, José María Egas, Arturo Borja, Ernesto Noboa, cuyos poemas han sido musicalizados y profusamente difundidos, al igual que mucho de los posmodernistas como Alfredo Gangotena, Jorge Carrera Andrade, Miguel Angel León, Gonzalo Escudero, Abel Romeo Castillo, César Andrade y Cordero, Remigio Romero y Cordero, etc.-, así como otras de su propia inspiración.

Pertenecen a esta generación José Ignacio Canelos con su aporte al pasillo y a la música sacra, Juan Pablo Muñoz Sanz, Aurelio Ordóñez González, Carlos Brito Benavides, compositor del difundido pasillo Sombras, Francisco Paredes Herrera, compositor y poeta; Segundo Cueva Celi; Guillermo Garzón Ubidia, Angel Leonidas Araujo, Jorge Araujo Chiriboga, Rudecindo Inga Vélez, que populariza el fox incaico, Víctor Valencia, Miguel Angel Casares, César Baquero, quien difunde el pasacalle, Luis Aníbal Granja, entre muchos otros compositores. El pasillo encuentra en Enrique Ibáñez y Nicasio Safadi, el dueto Ecuador, a sus mejores intérpretes de la época inicial, cuando se graban -en discos de carbón, en los Estados Unidos-, las primeras canciones ecuatorianas.

Hacia la cuarta década del siglo, se vive el esplendor de los intérpretes de la música ecuatoriana, especialmente del pasillo. Carlota Jaramillo es la figura ceñera de la época, por su excepcional voz y el intenso dramatismo de su interpretación. Se debe señalar también a los conjuntos orquestales de Luis Aníbal Granja, Víctor Salgado y Blacio Jr.

Los cincuenta constituyen un momento de transición: el pasillo sigue reinando pero en frontal competencia con ritmos extranjeros que incursionaron en el mercado gracias a la enorme popularidad de la radio:  boleros, tangos, valses y ritmos tropicales como la guaracha, el merecumbé, la cumbia. La producción fonográfica, pero en especial los espacios en vivo de la radio, tornan extraordinariamente populares a intérpretes como el dueto de Luis Alberto Valencia y Gonzalo Benítez, Hnos. Montecel, las Hnas. Mendoza Sangurima, Hnas. Mendoza Suasti, Los Coraza y Marco Tulio Hidrobo.

En la composición, especialmente de música popular, se destacan Cristóbal Ojeda Dávila, Gonzalo Vera Santos, Marco Tulio Hidrobo, Leonardo Páez, Rafael y Alfredo Carpio, Clodoveo González.

Otros músicos importantes son el guitarrista y director de coros Carlos Bonilla Chávez; Enrique Espín Yépez, heredero de la técnica Szeryng, con amplia trayectoria y reconocimiento internacional; Claudio Aizaga Yerovi, creador de una importante obra para piano y ballet; Luis Mata Mera, conocido por sus importantes arreglos corales de música popular ecuatoriana; Carlos Rubira Infante, figura representativa de la música popular lleva a su apogeo al pasacalle. Debe mencionarse también a un compositor de música indígena andina de destacada participación: Julián Tucumbi Tigasi.

Cabe destacar a intérpretes de gran trascendencia como Julio Jaramillo Laurido, quien no descolló como compositor (su obra es escasa) pero sin lugar a dudas, es uno de los personajes más importantes y reconocidos de la música popular latinoamericana del siglo XX; Olimpo Cárdenas, Fausto Gortaire, Los Montalvinos, Los Locos del Ritmo, Los Embajadores, Los Indianos, Los Brillantes, Los Reales, el Dúo de los Hnos. Miño Naranjo y Eduardo Zurita.

Lo más destacado del siglo es la presencia de compositores académicos con importante trayectoria tanto en el país como en el exterior.  Se destaca Mesías Maiguashca, con larga trayectoria en Alemania, quien alcanza reconocimiento internacional por su aporte a la música electroacústica. Importantísimo es el aporte del enorme compositor Gerardo Guevara, con sólida formación musical, cuya obra impacta por su contenido social con textos de escritores como Jorge Enrique Adoum, Carrera Andrade y Pablo Neruda. Carlos Alberto Cobo Andrade, en cuya obra se percibe una fuerte influencia de la música tradicional andina; Milton Estévez, compositor y promotor cultural, propulsor del Departamento de Investigación, Creación y Difusión del Conservatorio de Música de Quito; Edgar Palacios, excepcional intérprete de la trompeta, fundador del Sistema Nacional de Música para Niños Especiales; Terry Pazmiño, Hugo Oquendo y César León, virtuosos guitarristas; Diego Luzuriaga; Julio Bueno Arévalo, Marcelo Ruano, ganador de varios premios internacionales; Arturo Rodas. A esta generación pertenece Alvaro Manzano, destacado Director de la Orquesta Sinfónica Nacional.

Entre los compositores e intérpretes populares se destacan Segundo Bautista Vasco, quien es uno de los mejores intérpretes de guitarra, requinto, piano y acordeón. Igualmente cabe mencionarse a Homero Hidrovo, virtuoso de la guitarra con alto nivel técnico.  Polibio Mayorga, compositor de música popular bailable. Y los grupos que impulsan la Nueva Canción Ecuatoriana y Latinoamericana, de los cuales Jatari y Pueblo Nuevo son los más destacados. También aparecen solistas como Jaime Guevara, Abdullah Arellano, Hugo Idrovo, Ataulfo Tobar, los Hnos. Diablo y Héctor Napolitano. En las interpretación vocal clásica cabe destacar a Galo Cárdenas, Francisco Piedra, Beatriz Parra, Hernán Tamayo, Astrid Achig y Juan Borja.

La música indígena y negra se enriquece también con la presencia del imbabureño Enrique Males, el chimboracence Rosendo Aucancela, el amazónico Carlos Pascual Alvarado, el esmeraldeño Segundo Quinteros.  Sin embargo lo más destacable es la presencia de un nutrido grupo de nuevos compositores que tientan caminos tanto en la música popular como en composiciones académicas, revalorizando la herencia musical ecuatoriana y redescubriendo ritmos, instrumentos y letras del acervo de nuestra cultura.