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Carlota Jaramillo

Posted in cancionero nacional, músicos ecuatorianos with tags on octubre 4, 2008 by edmolin657
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CARLOTA   JARAMILLO  DE  ARAUJO
REINA DEL PASILLO ECUATORIANO.- Nació en Calacalí, cerca de San Antonio, a la vuelta de la mitad del mundo, provincia del Pichincha, el 9 de Julio de 1.904 y fueron sus padres legítimos Isaac Jaramillo Jaramillo, propietario de la finca “El otro lado” porque estaba detrás de una quebrada, donde cultivaba habas, papas, mellocos, etc. y su prima hermana Natalia Jaramillo, naturales de Calacalí.

Fue la segunda de tres hermanos que crecieron felices en la finca familiar y siguió la primaria en la escuelita de su pueblo hasta terminar el sexto grado. De su abuelo materno y de su tío Timoleón Jaramillo heredó la afición por la música. Con ellos aprendió a rasgar la guitarra y a entonar ritmos de música mestiza. Cantaba en el seno de su familia con voz melodiosa y su madre la envió a proseguir sus estudios en el Normal Manuela Cañizares en Quito, viviendo con sus tíos dobles Timoleón Jaramillo Jaramillo casado con Judith Jaramillo, que habitaban una casa propia  en la calle Caldas, barrio de San Blas. El tío era rentista, tocaba muy bien la guitarra en prima.

En el Normal encontró el ambiente moderno impreso por las profesoras de la segunda Misión Pedagógica alemana que practicaban los  métodos de la escuela herbatiana de los pasos formales, con materias consideradas nuevas en el país como Gimnasia, Música y Bailes. La Profesora Eleonora Neumann acostumbraba llevar a sus alumnas a los espectáculos que presentaban las compañías extranjeras en el teatro Sucre, los grupos de aficionados o un Orfeón que hizo música y algo de comedia. Pronto apreció su melodiosa voz y la puso en contacto con el maestro Sixto María Duran, quien le dio clases particulares. Era una muchacha agraciada, llenita, canela clara, ojos y pelo negro, lo que se dice de buen ver pero solo cantaba en familia o en reuniones de casa. Tenía una hermosa personalidad, inteligente y vivaz, desenvuelta y feliz.

Al conmemorarse el centenario de la batalla del Pichincha en 1.922 se organizó un Concurso de canto para aficionados en el teatro Edén de Quito. Intervino a dúo con su hermana Inés que hacia de segunda voz, fueron la única pareja femenina e interpretaron una canción compuesta por Ramón Moya con letra de Heleodoro Avilés Minuche. Fragmento // Cuando la amante canción / turba la noche serena / se está muriendo de pena / un alma y un corazón… // cosechando grandes aplausos en competencia con diecinueve participantes varones. El Jurado estuvo presidido por Sixto María Duran y les otorgó el Premio Unico consistente en una guitarra y una guindola.

El ambiente teatral y musical quiteño se engalanó en 1.925 con la formación de la “Compañía Dramática Nacional” de Marco Barahona, que tuvo figuras de la importancia de Marina Moncayo como primera dama y Jorge Araujo Chiriboga galán joven. En Mayo del 26 se formó la “Compañía de Zarzuelas” de Victoria Aguilera.

En Junio egresó de Profesora Normalista, actuó y cantó en la despedida del Colegio y sus compañeras terminaron llorando, pero no tuvo tiempo de emplearse porque fue requerida con su hermana Inés por el Profesor Rafael Ramos Albuja, músico, ex Director de Orquesta de la Compañía española de Esperanza Iris, quien trataba de formar la suya bajo el nombre de “Compañía de Revistas y Variedades Ramos Albuja”. Primero vinieron los ensayos, Ramos se entusiasmó y les dijo “Valen”, “Valen”, luego las dudas, porque sabían de antemano que su madre no les permitiría actuar, finalmente se presentaron el 26 de Octubre con la obra “Sabana Blanca”, pero sin el consentimiento de ella. Los tiempos no eran fáciles pues el teatro tenía mucha resistencia, sobre todo en el sector clásico formado por un público selecto y acostumbrado a óperas, operetas y zarzuelas europeas, que opinaba despectivamente de las intérpretes de canciones nacionales y decía: La Carlota Jaramillo está haciendo chichería. Eso no es arte. También las denostaba el sector religioso formado por beatas santurronas e ignorantísimas, aunque por otras razones, pues a las actrices y cantantes las tildaban de cómicas y de mujeres livianas, ya que seguían los preceptos marianos de la Iglesia, que preconizaba como política la obediencia ciega de la mujer en el hogar.

Con Ramos Albuja trabajaron Eva Raquel Echeverría de primera tiple, Alfredo León de Director de Escena y primer galán, Miguel Ángel Casares que era un artista múltiple, el tenor cómico Roberto Maldonado, el bajo cómico Alfredo Pérez Chiriboga, a) El Piñufla, Carlota Jaramillo fue tiple cómica y su hermana Inés actuó de Contralto. El lleno fue completo y el éxito clamoroso, pero no concurrió ninguno de sus parientes. I cuando cantaron un pasillo con letra de Arturo Borja y música de Miguel Ángel Casaras que dice así. Fragmento: // Para mi tu recuerdo / es hoy como la sombra / del fantasma a quien dimos / el nombre de adorada; / yo fui bueno contigo / tu desdén no me asombra / pues no te debo nada / ni te reprocho nada, /a lo más mi tristeza / esta tristeza enorme / que me quita la vida / que me asemeja a un pobre / moribundo que reza /a la Virgen pidiendo / que me cure la herida.// el éxito no se hizo esperar y una lluvia de aplausos sacudió el proscenio. Al día siguiente los periódicos decían que ambas habían provocado delirante entusiasmo. Su padre quiso dar una voz de aplauso pero su madre, con una carga de siglos, no   pudo   reprimir   con pena la palabra ¡ Artistas ¡

Después de dos o tres funciones y un viaje en automóvil a Cuenca se desbandaron los miembros de la Compañía Dramática pero se formó otra que llamó “Compañía de Comedías y Variedades” y debutó el 26 de Diciembre con la obra “El pobrecito Juan” actuando Arturo Valencia que era un gran aficionado, Carlota fue ascendida a primera actriz, etc.

Despertado el fervor del público, las tres compañías recién formadas se disputaban la primacía en Quito y los diarios tuvieron que crear una sección especial con noticias y chismes. Estas eran: 1) la Dramática con Marco Barahona, Marina Moncayo y sus nuevos actores Jorge Icaza Coronel y Humberto Dorado Pólit. 2) La de Zarzuelas de Victoria Aguilera con la excelente cantante Rosa Saa de Yánez, Luís Carrillo, Antonio Bedoya, Humberto Estrella, Imelda Correa, José Antonio Aguilera con el acompañamiento musical del joven maestro José Antonio Canelos y 3) La de Comedías y Variedades. Cada grupo trataba de mejorar semana a semana sus presentaciones en los teatros Sucre, Popular y Puerta del Sol respectivamente.

En la de Carlota se trabajaba obras humorísticas del autor español José Arniches como El pañuelo de rosas y No te ofendas Beatriz, a más de su famoso acto de Variedades con todos cantando: Miguel Ángel Casares, Jorge Araujo Chiriboga, Alfredo León, Alfredo Pérez Chiriboga y las hermanas Jaramillo. Luego subieron a las tablas “Una historia sin importancia” con un numeroso elenco en el cual, a más de los anteriores, trabajaron Telmo Vásconez, Arturo Valencia, Tita Merizalde, Esther Rosero. El 24 de Mayo del 27 hubo un singular concurso en el que resultaron premiadas Marina Moncayo como actriz, Carlota Jaramillo y Rosa Saa como cantantes y Victoria Aguilera como impulsora del teatro. En Marzo del 27 estrenaron “La Tía de Carlos”. Carlota fue Carmen. Los palcos con cinco entradas costaban diez sucres, el individual y la butaca un sucre, el anfiteatro cincuenta centavos y la galería cuarenta. Los actores se repartían las ganancias. Su amistad con Jorge Araujo Chiriboga, quien ponía la nota de dinamismo y alegría por ser actor, cantante, compositor y representante, se había acrecentado. Un día él las invitó al hipódromo de la Colón. Carlota imaginó que estaba interesado por Inés, ésta pensó lo contrario. En otra ocasión le dijo a Carlota: Cada día que pasa te amo un poquito más, pese a la diferencia de edades pues él pasaba de los 35 y le hizo oír cuatro versos de un pasillo que había brotado de su corazón enamorado. Fragmento: //Qué distintos los dos / tu recién comienzas / y yo voy ya /por la mitad del día, / tu ni siquiera vives todavía / y yo ya de vivir / tengo pereza… // Carlota tarareó la estrofa y Jorge ofreció completar el verso, lo que recién cumplió en 1.936 bajo el nombre de Sendas distintas y de la siguiente manera // Sin embargo, cual busca la tibieza / del sol, la planta que en florar ansía / persisto con afán tu compañía / para que des calor a mi tristeza. // Qué cerca y qué lejanos, yo soy el viejo / soñador, tu la niña apasionada / que cantando en la luz vas como un ave.// Mas al mirarte de cerca me figuro / que yo soy un castillo abandonado / y tu un rosal abierto junto al muro. //

La oposición de los de su casa a este enamoramiento hizo que Carlota y el gato Araujo, así le decían por sus ojos verdes, se fuguen a Guayaquil en Octubre del 28 para casarse. Después vino la reconciliación entre abrazos, besos y perdones con sus padres y comenzó para ella una nueva vida en la que afloró el amor y el sentimiento. El llevó al hogar a sus hijos Jorge y Juan Araujo Proaño a los que Carlota terminó de criar como si fueran suyos. Pronto nacieron Marco Vinicio y Nelly Araujo Jaramillo. I cuando la compañía de Comedías y Variedades dejó de existir, Carlota cantó en actos de variedades, en intermedios de películas, es decir, que honestamente se ganó la vida con su arte.
En 1.935 inició su carrera artística en los micrófonos de HCJB cuando la emisora tenía su estudio en la calle García Moreno. Separada del dúo, cantaba sola pues su hermana Inés se había retirado. Por esos tiempos también solía interpretar pasodobles y tangos, entre estos últimos puso de moda “El Comisario”. El 37 fue aquejada de fiebre exantemática y pasó tres semanas aislada en el Hospital San Juan de Dios.

En 1.937 fue llevada por María Angélica Idrovo rectora del Colegio 24 de Mayo y desempeñó la cátedra de Gimnasia Rítmica. El sueldo fue de S/.180 que entonces alcanzaba. Vivía con los suyos en la Venezuela No. 1.414 entre Oriente y Galápagos, cantaba tres veces por semana en la Radio Quito, practicaba en el departamento con guitarra, escogía escrupulosamente las canciones pues era ordenada y estricta.

En 1.938 la fue a buscar Carlos Cordovez Borja, propietario de la radio El Prado en Riobamba, estación que tenía mayor fuerza en la costa. “Era bonita, estaba bien equipada y su programación era solo musical. Carlos nunca convino en que su estación tocara otra música que no fuera nacional. Todos trabajaban allí por amor al arte, con un afán enorme porque la radio era una cosa nueva y uno oía lo que hacía. Un día me vino a buscar y dijo: Yo la he oído cantar a Ud. pero mal, yo quiero que venga a cantar a la radio, venga a ver como está. Yo temblaba porque Carlos era sencillo pero drástico, él te decía las cosas como le salían del espíritu. Mi marido cogió una guitarra y me acompañó en la pieza – Honda Pena – de la autoría de mi cuñado Ángel Leonidas Araujo, que fue la primera canción que yo grabé. Me puse delante del micrófono y canté. Fragmento.  // No sé qué mano cruel / que honda pena / envenena mi vida eternamente / que con el alma de esperanza llena / voy a beber el agua de la fuente / y el agua de la fuente se envenena. //”

“Al final me oí ¡Qué cosa más rara, que confusión; Esa fue una época nueva para mi, de triunfos. Las grabaciones se realizaban después de la una de la mañana en que mejoraba la luz eléctrica y la interpretación tenía que ser impecable pues el menor error obligaba a repetir íntegramente todo, ya que se grababa directamente. De mi primer disco se vendieron mil copias en cosa de un mes. El éxito se debió a que fue la primera vez que un artista grababa en el Ecuador. Antes habían circulado discos del dúo Ibañez-Safadi grabados en los Estados Unidos. Otros éxitos fueron el pasillo Honda Pena y el cachüyapi El Chamiza. En Agosto del 40 fui la estrella en la jornada inaugural de Radio Quito; mas, la época de oro de mi vida artística comenzó en 1.942 cuando grabé la segunda tanda de discos, fue donde Luis Pino Yerovi, propietario del sello Emporio Musical. Estaba en la plenitud de mi voz y de mi espíritu y comenzaron a llamarme la Reina del Pasillo ecuatoriano. Gravé varias canciones para el sello Odeón a dúo con Luis Alberto Valencia. También el exitoso pasillo Para mi tus recuerdos de Miguel Ángel Casares. Nunca y Amor Grande y Lejano, ambas de mi cuñado Ángel Leonidas Araujo, Sombras con letra de Rosario Sansores y música de Carlos Brito y el famoso Si tu me olvidas, autoría de mi esposo, que dice así. // De terciopelo negro, guambrita / tengo cortinas / para enlutar mi pecho, guambrita, / si tu me olvidas.// Si tu me olvidas / blanca azucena / si la azucena es blanca, guambrita, / tu eres morena.// Me lo negaste / prenda querida, / si me niegas el agua, guambrita, / pierdo la vida //A la samaritana, guambrita, / te pareciste / te pedí un vaso de agua, guambrita, / no me lo diste. //

Esta pieza sirvió de fondo a la película francesa “Morir de amor” y ocasionó un largo juicio en los tribunales europeos, hasta que tuvieron que reconocer que lo efectuado en París era un plagio. Otras casas disqueras también habían usufructuado de su trabajo, cambiando el nombre de la canción.

El 48 su esposo fue designado Cajero de los Estancos en Ambato debido a su amistad con el presidente Galo Plaza. Carlota obtuvo su traslado al Colegio Bolívar como Inspectora General. El 51  regresaron a Quito, alquilaron en la Caldas y Vargas. El 52 comenzó a cantar en Radio Bolívar y el Presidente Velasco Ibarra la nombró Ayudante en el Ministerio de Economía con S/.340 mensuales de sueldo. El 58 logró su jubilación y el Estado le fijó una módica Pensión.

El viernes 27 de Febrero de 1.970 a las cinco de la mañana, día en que cumplía 78 años, falleció su esposo a consecuencia de un violento infarto y desde entonces dejó de cantar pues ya no sentía ánimo para ello. Su hijo Marco Vinicio, Jefe de Aeropuerto de Tame, la convenció de pasar unas cortas vacaciones en Salinas. De vuelta a Quito, cerró su departamento, fue a vivir con su hija Irma de Vorbeck y al poco tiempo enfermó de las tiroides con graves molestias nerviosas y oculares, y aunque se trató con varios médicos, especialmente con el Dr. Burbano del Seguro Social, se le brotaron los ojos, disminuyó notablemente el sentido de la vista y ocultó su dolencia con lentes negros.

A principios del 81 iba a grabar un disco con Edgar Palacios cuando se enfermó con principio de infarto pero se repuso favorablemente y volvió a realizar sus ocupaciones normalmente. Salía, iba a misa, paseaba, jugaba con sus nietos. En síntesis, una existencia tranquila aunque con dificultades económicas. En Julio declaró que era una mujer realizada porque siempre tuvo la compañía de gente comprensiva a su lado, había sido muy feliz en su matrimonio gozando del hogar por casera y hacendosa, la rodeaba una linda familia compuesta de hijos y nietos. ¿Qué más podía pedir?

A pedido de amigos y conocidos actuaba esporádicamente en festivales de música ecuatoriana, con esa voz tan inconfundible – por sonora y melancólica – que le acompañó hasta el final de sus días. I era saludada en las calles por gente que no conocía. “Me miran y me dicen: Carlota Jaramillo”. En 1.972 el Consejo Provincial del Pichincha inauguró su busto en Calacalí. Se sorprendió mucho y dijo: Yo creía que estos homenajes solo se hacían a los muertos, y cuando entró al poblado se le nublaron los ojos recordando que cada vez que ella llegaba de vacaciones su mamá salía a recibirla con todos los miembros de la familia que ya no estaban porque habían muerto. Se encontró con sus antiguas condiscípulas normalistas que no veía en casi cuarenta años. Había un gentío bárbaro y era una mañana esplendorosa, se le hizo un nudo en la garganta, nublados los ojos de lágrimas, casi no pudo hablar.

El 86 se le presentó un problema cardíaco, estaba casi ciega. El Miércoles 9 de Diciembre de 1.987, cuando aún no se apagaban las fiestas de Quito, saliendo de una misa de pésame en compañía de su hija, al llegar a la puerta de su casa en la Andalucía No. 311, barrio de la Floresta, perdió el equilibrio y cayó hacia atrás, fracturándose el cráneo. Eran las tres y medía de la tarde. Llevada de urgencia al Hospital Metropolitano, falleció sin recobrar el conocimiento al siguiente día, Jueves 10, a las 8 y 37 de la mañana, luego de una infructuosa intervención quirúrgica que le practicaron para salvarle la vida, tenía 83 años de edad.

Los diarios del país se hicieron eco del suceso. El Congreso Nacional dictó un honroso Acuerdo reconociéndole su título de Reina del Pasillo, el Vicepresidente de la República, Blasco Peñaherrera, asistió a los funerales el viernes 11 en la Casa de la Cultura. A las cuatro de la tarde el pueblo concurrió masivamente y la acompañó hasta su sepultura en la Capilla de la Doloroso, cantando sus canciones predilectas:

Tuvo una vida llena de motivaciones espirituales porque acostumbraba poner su alma en cada canción. Representó con otros grandes artistas la sensibilidad nacional de toda una época (1.930-60) que fue de oro para el Pasillo y el Albazo, por eso el pueblo rindió un sentido y multitudinario homenaje a la voz femenina más importante del país durante mucho tiempo.

Rafael Díaz Icaza escribió: Sus canciones dulces y melancólicas nos acompañaron en los días de las fiestas y en las horas del duelo. En sus labios el hombre de la calle descubría frases de los poetas románticos y modernistas y por esas transferencias involuntarias pero inevitables pasaron a ser formas propias de Carlota, maneras en que ella dijo la alegría o la tristeza del hombre corriente. Tuvo total y absoluta sinceridad y mucho amor a la tierra, sello particular y estilo inconfundible, se deslumbraba ante los hombres y las cosas elementales, tal su inocencia.

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Chola cuencana

Posted in cancionero nacional on septiembre 25, 2008 by edmolin657
 
 
 
Chola Cuencana
Chola Cuencana

AUTOR: Rafael Carpio Abad

Chola cuencana, mi chola,
capullito de amancay,
en ti cantan y en ti ríen
las aguas del Yanuncay.

Eres España que canta
en Cuenca del Ecuador,
con reír de castañuelas
y llanto de rondador.

Con tu donaire y majeza
evocas Andalucía;
pero en todos tus sentires
florece la cuencanía.

Hay en tu cara morena
frescura de amanecer;
y el sol quisiera en tus ojos
cada día atardecer.

Guitarras y castañuelas,
Concertina y rondador;
Alma de España que vive
En Cuenca del Ecuador.

Carlos Amable Ortiz

Posted in cancionero nacional, músicos ecuatorianos, notas periodísticas with tags , on septiembre 6, 2008 by edmolin657

Biografía del compositor Carlos Amable Ortiz (“el pollo”)
Nace en la ciudad de Quito el 12 de marzo de 1859 y muere en esta misma ciudad el 3 de octubre de 1937.
Fue compositor, violinista y pianista. Alumno en el primer Conservatorio de Música fundado en 1870 en Quito donde realizó estudios de piano y violín.
Por sus aptitudes y aprovechamiento recibió vario premios en los certámenes del plantel y la promesa del Presidente Gabriel García Moreno de una beca para ir a terminar sus estudios musicales en el Conservatorio de Milán, la cual no llegó a concretarse a causa del asesinato del magistrado.
Ortiz fundó en 1888 La Estudiantina Ecuatoriana; y entre 1888 y 1893 fue director de bandas del Ejército. También trabajo organista de la Iglesia de San Marcos y la Catedral.
Obtuvo el segundo lugar en el concurso musical que se realizó en Quito con motivo de la Expedición Nacional de 1892 con su pieza “estudios de un violinista”. Una de sus primeras composiciones datan del año 1875, el schotis “Gratitud”. Compuso un considerable número de obras tanto académicas como populares.
Realizó labores dentro de la docencia dictando clases particulares de piano y violín.
Sus partituras eran muy cotizadas en los almacenes de música, que también proveían sus composiciones en rollos de pianola en la primera década del siglo XX.
Entre sus obras se encuentran: A unos ojos, Corazón que sufre, El proscrito, Ilusión Perdida, La patria en el Ecuador, Mi corazón en pedazos, Mi dolor, Plegaria, Los Trece, Flor del alma, Tu imagen está en mi corazón, Un recuerdo, Reír Llorando, Soñarse muerto, Te vas y me dejas (pasillos); Ay mi patria (bolero), El baquiano (valse), Gotas de sangre en el alma (valse Boston), Guayaquil heroico (one step), Los ayes del alma (valse), Reliquias del Mariscal de Ayacucho (pasodoble fúnebre) Yo y ella (valse), Momentos de tristura (yaraví),

Abel Romeo Castillo

Posted in Author's name, cancionero nacional, músicos ecuatorianos with tags , , on septiembre 6, 2008 by edmolin657

HISTORIADOR.- Nació en Guayaquil el 22 de Enero de 1.904. Hijo legítimo de José Abel Castillo, Gerente-propietario de El Telégrafo cuya biografía puede verse en este Diccionario y de Betsabé Castillo Martiz, su prima hermana, pedagoga.

Nació en los altos de los talleres del diario y estudió las primeras letras con su madre pasando al “San Luis Gonzaga” y al “Cristóbal Colón” hasta completar el tercer curso de secundaria.

En 1.919 dirigía la página literaria de El Telégrafo su hermana Zaida Letty, allí publicó sus primeras composiciones poéticas bajo el seudónimo de “Jules Rudel” y unas crónicas fugaces firmadas por “Jack Whell”. Ese año también colaboró en la revista Juventud Estudiosa de Teodoro Alvarado Olea y José de la Cuadra, pasó al “Vicente Rocafuerte” y el 22 se graduó de Bachiller en Filosofía viajando el 6 de Noviembre a estudiar inglés y medicina en el “Rutgers Preparatory School”, de New Bruswick, N.J. En 1.923 se cambió al “Culvert Military School” y fue campeón de box en la categoría peso pluma, pero no se acostumbró a esa vida y en 1.924 visitó a su padre en San Remo donde estaba exiliado y conoció otras ciudades italianas. En 1.925 paseó por Europa y finalmente arribó a la Universidad Central de Madrid matriculándose en la Facultad de Jurisprudencia, aunque al poco tiempo se decidió por la Historia y comenzó a investigar en los archivos de la Academia de Historia y en los meses de verano en los de Indias y Simancas y en el militar del Alcázar de Toledo, viviendo la bohemia literaria de ese tiempo en los café madrileños donde se reunían Emilio Carrere, los hermanos Manuel y Antonio Machado y otros escritores, poetas e intelectuales.

Entonces fue socio del Ateneo con César Naveda Avalos, joven presidente de la “Federación Ibero Americanos de Estudiantes”, juntos viajaron dictando conferencia sobre el Ecuador. En Granada fueron amigos de Federico García Lorca y en plan trashumante llegaron hasta el agro marroquí.

Fueron años de holgado aprendizaje en una España cordial y amena que vivía las dictaduras de Primo de Rivera y Berenguer, comentaba los ensayos de Unamuno y Ortega y Gasset, veía el teatro de Benavente y reía con las greguerías de Ramón Gómez de la Serna en medio de su tragedia nacional.

Mientras tanto Ramón Menéndez Pidal y otros maestros del lenguaje resaltaban el nacionalismo y la belleza de los antiguos romances castellanos y así “surgió el romance octosílabo de rima aconsonantada a base de metáforas e imágenes literarias” en contraposición al afrancesamiento del modernismo que ya estaba pasando en España. “Allí, en Madrid, con la nostalgia de mi añorada ciudad natal, me di a componer poemas en ese nuevo estilo, con motivos antiguos y modernos, de temas y arquetipos guayaquileños “diría después”.

Al mismo tiempo trabajaba su tesis para optar el doctorado en Ciencias Históricas que tituló “Los Gobernadores de Guayaquil del siglo XVIII” y sustentó en 1.930 con notable éxito. Este libro fue publicado un año después en Madrid en 397 págs. con prólogo de Rafael Altamira e Indice y fue el “fruto de ocho años de ausencia”.

En 1.932 siguió un Curso de periodismo en el “Círculo de la Prensa” y trabajó de redactor de planta en “El Debate”, considerado uno de los diarios más modernos y organizados de España. Ese año publicó en la revista “Semana Gráfica” su artículo “Daniel Elías Palacios, el ceramista de los indios”.

En Octubre de 1.933 regresó a Guayaquil, ocupó la Subdirección del El Telégrafo con S./ 100 semanales de sueldo y abrió las puertas de la página literaria a los nuevos valores, pero sus romances fueron rechazados por la crítica izquierdista como “rezagos de un feudalismo medieval”.

En cambio, José de la Cuadra, lo saludó alborozado en “Semana Gráfica” al trazar la juvenil silueta de Castillo, quien fue nombrado profesor del “Vicente Rocafuerte” en 1.934, pero a los pocos meses viajó a celebrar las fiestas del IV Centenario de la fundación de Lima, en casa de su hermana Zaida Letty, casada con Reinaldo Saavedra Piñon, Secretario del Presidente Benavides. Después de cuatro meses pasó a Chile donde terminó en 1.936 su “Romance de mi Destino”, verso afortunado que se propagó en repeticiones musicales desde que en 1.940 lo musicalizó Gonzalo Vera Santos (1). De Chile siguió a la Argentina, Uruguay y Brasil. En Buenos Aires visitó bibliotecas y archivos, investigó sobre periódicos y se interesó por Olmedo leyendo la Historia y la correspondencia de San Martín.

En 1.937 enfermó su padre gravemente y regresó para acompañarlo a Rochester, donde lo operaron. Al año siguiente lo volvió a llevar para que se sometiera a un tratamiento que duró tres meses. Mientras tanto seguía en la Subdirección de El Telégrafo y formó parte de “Allere Flamma”, apareciendo en Quito su “Primer Romancero Guayaquileño” (1.931-34) en 73 páginas, con “versos fáciles, imágenes y símiles de índole popular”.

En 1.938 publicó en “El Telégrafo” su ensayo “Dos guayaquileños precursores de la independencia americana; Jacinto de Bejarano y José de Antepara”, que salió impreso tardíamente en 1.963, en 17 págs. y figuró entre los fundadores de la “Sociedad de Artistas y Escritores independientes”. En 1.942 comenzó a escribir para los Boletines del Centro
(1).- Según me ha conversado su autor “Romance de mi Destino” fue compuesto en 1.933 en Barcelona cuando regresaba al Ecuador, en honor a una guapa española llamada Baldomera (Mery) Madrid.
de Investigaciones Históricas, en “El Telégrafo” se iniciaron sus “Notas” que firmaba “Caballero del Monocle” y hasta combatió al régimen arroyista.

Después de la revolución del 28 de Mayo de 1.944 “Acción Democrática Ecuatoriana”(ADE) designó diputado por el Periodismo a Leopoldo Benites Vinueza que había sufrido prisiones y confinios y a Castillo Diputado por las Industrias del Litoral a la Asamblea Constituyente, (2) donde pronunció su discurso sobre “Olmedo el Político”, editado en 28 págs. También dio a luz “Un luchador caído: César A. Nevada” en 32 págs.

En 1.945 obtuvo la creación de las Escuelas de Periodismo de las Universidades de Quito y Guayaquil, fue designado miembro fundador de la Casa de la Cultura Ecuatoriana y ejerció por cortos meses la secretaría del Núcleo del Guayas.

En 1.946 contrajo matrimonio en Guayaquil con Giannina Echeverría Espinoza y viajó a Caracas a entregar un busto de Olmedo. Con tal motivo publicó “Las ediciones del Canto a Junín” en 4 págs.

En 1.947 fundó materialmente la Escuela de Periodismo, fue su primer Director y dictó la cátedra de periodismo hasta la huelga de 1.952, comenzando a escribir artículos para los Cuadernos de Historia y Arqueología del Núcleo del Guayas de la C.C.E.

En 1.950 editó “Ni enigma histórico, ni celo póstumo” (respuesta al Dr. Luis Alberto Sánchez y a su artículo Bolívar y Olmedo, publicado en México) en 8 págs. Entre el 49 y el 52 ejerció el Decanato de la Facultad de Filosofía. Ese último año publicó “Don Pedro Franco Dávila, el sabio

(2) Con la designación de Castillo quedaron representados los diarios de Guayaquil.
guayaquileño olvidado” en 35 págs. con 30 más de documentos e “Historia de un Soneto”, escrita a medias con el Dr. José Antonio Falconí Villagómez, sobre el caso Noboa Caamaño-Emilio Berise.

A fines del 52 fue designado secretario de la Delegación del Ecuador ante las Naciones Unidas y el 54 pasó de Ministro plenipotenciario a Guatemala, pero al poco tiempo cayó del poder Jacobo Arbenz y el presidente Velasco Ibarra no reconoció al régimen dictatorial del Coronel Castillo Armas, se rompieron las relaciones y fue trasladado con iguales funciones a Costa Rica.

En 1.956 fue ascendido a Embajador en dicho país y editó “La Imprenta de Guayaquil independiente (1.821-22)” en 87 págs. que le valió la Condecoración al Mérito Cultural de la Municipalidad de Guayaquil.

En 1.958 publicó “Ecuatorianos ilustres en Costa Rica” en 36 págs. fue designado Embajador en Bolivia, en 1.960 pasó de Embajador alterno en la ONU y a fines de año en el Uruguay.

En 1.961 regresó a Guayaquil y volvió a ocupar la cátedra de periodismo. La República Dominicana lo nombró Cónsul General en Guayaquil y “El Telégrafo” co-director, iniciando su columna diaria que denominó “La ciudad frente al río”.

En 1.962 editó “Fray Gaspar de Villaroel, Arzobispo de Charcas” y “Ediciones del Canto a Bolívar, publicadas en vida de Olmedo” en 13 págs.; con el Padre Aurelio Espinosa Pólit era el mayor conocedor de la vida y obra de Olmedo.

Entre 1.963 y el 68 fue director de la Escuela de Periodismo y el 71 volvió a ella cuando ya había sido transformada en Facultad de Ciencias de la Información (FACSO). Por esa época fue electo miembro de la Junta Consultiva del Ministerio de Relaciones Exteriores.
En 1.966 dio a la luz en cinco tomitos las obras completas de Medrado Angel Silva, escribiendo las Introducciones y Notas y hasta hubiera podido editar su biografía, que la tenía acabada, pero diversos contratiempos se lo impidieron. En 1.967 salió “Los amigos ecuatorianos de Rubén Darío” en 15 págs. En 1.969 “Humboldt y el Ecuador” en 22 págs.

En 1.970 fue Vice-director fundador de la Junta Cívica de Guayaquil y del recientemente creado Archivo Histórico del Guayas. En 1.972 salió de “El Telégrafo” cuando el Decano de la prensa nacional fue adquirido por Rodrigo Ycaza Candel, pero siguió escribiendo por varios meses para “Expreso” y el Suplemento “Semana” y editó “Poemario de la entrevista (1.822) Neruda, Genta y Castillo”.

Entre 1.974 y el 76 desempeñó la Dirección de la Biblioteca Municipal de Guayaquil. Ese último año publicó “Homenaje filial a don José Abel Castillo” en 18 págs. con un curriculum, cuatro cartas y dos romances y el Núcleo del Guayas de la C.C.E. le rindió un homenaje en el No. 24 de la Colección Letras del Ecuador con su “Cuadernos de Poemas Olvidados” en 103 págs.

En 1.982 fue designado Director del Centro de Investigación y Cultura del Banco Central en Guayaquil. En 1.983 salió bajo el auspicio económico del Banco su “Medardo Angel Silva”, con el subtítulo de “Vida, poesía y muerte”, en 246 págs. y 24 fotografías, con la biografía y antología en verso y prosa, la mejor biografía que se tiene del poeta.

En enero de 1.988 falleció su esposa. En Marzo fue homenajeado en la Casa de la Cultura, su retrato se colocó en el Salón del Núcleo del Guayas y salió del Centro de Investigaciones y Cultura, renunciando a sus papeles, cartas, libros y documentos, pero recordando sus tiempos de poeta romancero, transhumante viajero y amando a su ciudad como ya lo anunciara en los años 30 su ExLibris que dice: “Por y Para Guayaquil”.

Desde entonces se recluyó en el departamento de la plaza del Centenario, sin salir, hasta que falleció el lunes 11 de Noviembre de 1.996, de 92 años de edad y fue enterrado al día siguiente en el Cementerio General de la ciudad.

Su estatura mediana, contextura gruesa, faz canela y rasgos fuertes que contrastaban con su temperamento apacible y suaves maneras diplomáticas.

Conjunto Yavirac

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Nació en 1992 con el nombre de Rondalla. Conformado por cinco integrantes de larga trayectoria, el grupo cuenta con dos requintos y tres guitarras, estructura tradicional de los grupos de música popular. Desde 1994 tomó el nombre de Conjunto Yavirac, cuyo significado en quichua es “vertiente de agua”, a la cual los incas adoraban tanto como al sol y le rendía homenaje por considerarla sinónimo de vida. El Conjunto Yavirac ha asimilado este concepto y lo expresa en la música como parte de la cotidianidad del pueblo. Cuenta con un disco de música romántica y popular ecuatoriana editado en Francia. Está integrado por: Eduardo Vargas (director), Luis Santamaría, Carlos Vargas, Bolívar Rivera y Carlos Dueñas.

Rodrigo Chávez González

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FOLKLORISTA.- Nació en Guayaquil el 26 de Enero de 1908 en la casa de su padre ubicada en Diez de Agosto entre Pedro Carbo y Chile. Hijo legítimo del Dr. Modesto Chávez Franco, Cronista Vitalicio de Guayaquil, cuya biografía puede verse en este Diccionario y de Mercedes González Triviño, naturales de Santa Rosa y Guayaquil, respectivamente, fue bautizado con los nombres de Rodrigo Arturo.

En 1912 viajó con los suyos a Daule donde había sido confinado su padre por actividades políticas. El 14 se establecieron en Catarama. Después recordaría que allí escuchó diversas tonadas montubias como ” La Casita lejana” cuyo origen más remoto parece babieco. Y con el tiempo, en sus viajes por el litoral, recogió otras no menos vernáculas, como “La Iguana”, que oyó en el recinto El Mate del Cantón Daule de labios del patriarca Juan Rugel, quien le dio la letra, la entonación y los compases principales del baile, así como también la llamada “Er galope” de lejana procedencia francesa.

Otras tonadas antiguas que logró recoger fue “el Corre que te han visto”, “la puerca raspada”, “el corre que te pincho”, “el baile del sombrerito”, “el amorfino”, “la caminante”, publicadas en 1926 por el maestro Manuel de Jesús Alvarez, choneño graduado en el conservatorio de Panamá, autor de Estudios folklóricos sobre el montubio y su música.

En 1920 le ocurrió una rara experiencia que refirió en uno de sus artículos. “Mi inquietud poética y literaria comenzó en las riberas del río Milagro al ver a una chiquilla de mi edad enferma de tifoidea. Años después, en el río Paute, vi unos ojos iguales a los suyos y quise escribir mis primeros versos románticos, comenzando una trayectoria poética que se diluyó entre el frivolismo de la galantería porteña y el deseo de hilvanar frases elegantes, contra la opinión de mis padres que pedían a sus hijos que no fueran intelectuales para que lograsen triunfar en la vida”.

Estudió la primaria en el colegio salesiano Cristóbal Colón y al aprobar el sexto grado lo enviaron un año al Benigno Malo de Cuenca porque era muy delgado y necesitaba mejor clima. Nuevamente en el puerto, siguió estudios de Contabilidad en el Colegio Mercantil, dejando trunca esa carrera, porque jamás le atrajeron los números.

Era un muchacho larguírucho, enjuto de cuerpo, magro de rostro, brillante la mirada, pálido el color y muy dado a los deportes, sobre todo al box, al fútbol, a los toros y a los caballos y cuando el 4 de Diciembre de 1924 apareció el diario “La Opinión Pública” de Manuel de Jesús Aguilar Peñafiel, fue contratado como Cronista deportivo, tuvo la oportunidad de hacer sus pininos literarios y dos amigos de su padre le saludaron. El uno fue Francisco J. Falques Ampuero que le criticó una fea cacofonía y el otro Alfonso de Arzube Villamil por un error histórico. Todo por ser hijo de un hombre célebre.

Pronto se hizo conocer por su arielismo inicial enemigo de toda penetración yanqui, para 1924 lanzó la proposición de revitalizar el folklore del litoral a través de una campaña criolla. Su posición vernacular pudo haberse originado en la durísima crisis que atravezaba el agro a consecuencia de las pestes del cacao. Con tal motivo creó su pseudónimo “Rodrigo de Triana” tomándolo de la historia del descubrimiento de América y como era un bohemio empedernido se dedicó a promover fiestas galantes, rodeos montubios, elecciones de madrinas criollas, etc.

Su pluma figuraba en varias revistas y diarios del país, se le tenía por un prometedor periodista y literato, en política profesaba ideas socialistas y de avanzada.

En 1925 sacó en El Universo una novelita de folletín titulada “Los dos crepúsculos” y dirigió la tercera película ecuatoriana y primera de ambiente montubio: “Soledad”. (1).

En 1926 empezó a trabajar en “El Telégrafo”, luchó contra la revolución Juliana y a favor de la autonomía regional. El 12 de Octubre realizó con el auspicio de la Federación Deportiva del Guayas que presidía Manuel Seminario Tejada y la Asociación de Ganaderos, dirigida por Jerónimo Avilés Aguirre y Honorio Santistevan, en el antiguo estadio de la Federación Deportiva del Guayas, la primera fiesta regional del montubio. Hubo el Concurso del poema al Montubio, baile, refrescos, comidas, la

(1) En Abril de 1925 se formó la empresa “Guayaquil Film Co.” gerenciada por Juan Emilio López Mosquera, con la finalidad de producir películas silentes. Se contrató a Rodrigo Chávez González para que escribiera el guión y se hiciera cargo de los demás detalles. La película resultó un poema vernáculo, romántico y pasional. Fue dirigida por el técnico italiano Carlos Boccacio. El quiteño Ignacio Bucheli manejó las cámaras. Los intérpretes fueron Evelina Orellana como Soledad, Rodrigo Chávez González, Pepe Chevasco Navarro en el papel cómico, Emilio Pareja Cabanilla como el galán joven, Emilio Moret, Carlos Moreno como Carlos Mármol, y Enrique Cardell. También actuaron las chiquillas Zoila Moreira Solórzano y Mercedes Suárez y el niño Amadeo Moreira Solórzano. “Soledad” cuenta una bella historia de amor en el trópico, dura más de dos horas y fue exhibida en un teatro de las calles Eloy Alfaro y Letamendi, así como en el Parisiana. Luego se pasó en Cuenca y en otras ciudades del país. Su estreno estuvo amenizado por la Orquesta del Maestro Marcelo Jarrín- Los escenarios naturales fueron rodados en la hacienda Angélica de Félix González-Rubio Velasco donde aparece Soledad y su amiguito de pequeños, doblados por los niños Moreira Solórzano. Luego salen ya de grandes. Soledad es salvada de una estampida de ganado. Con su enamorado navegan en un barco por el río, van a otra hacienda que arrendaba Alberto Guerrero Martínez, donde se representó un rodeo montubio con la mayoría de los motivos típicos y costumbristas de los habitantes del campo litoralense. Los ensayos se realizaron en el frontón Betty High donde se jugaba a la pelota vasca, ubicado en Rocafuerte y Tomás Martínez. Allí instaló Boccacio una especie de Academia de Teatro con cursos de mímica y simulación y se montó la preparación técnica.

elección de la Madrina Criolla del Litoral, y un Rodeo con doma de potros. chúcaros y todo lo demás. Participaron numerosos hacendados con sus peonadas y sus madrinas criollas y la cabalgata partió desde la hacienda Atarazana hasta el estadio donde se lucieron realizando magistrales proezas y desafíos de ingenio en coplas y amorfinos. Primera madrina criolla resultó electa la representante de Santa Lucía, Rosario Rugel. Ese año formó el grupo de teatro campesino.

En 1927 escribió en la revista “Savia” que dirigía Luis Gerardo Gallegos. En el teatro “Edén” la compañía Alcón-Cabezas estrenó su juguete cómico y folklórico “El Primo de Baba”, que se pasaría en distintos pueblos del litoral, siempre con grandes muestras de regocijo porque su argumento tiene mucha gracia a través de equívocos y palabras montubias.

Desde el 19 de Diciembre tituló a su columna periodística “A través de mi lupa” porque se lo sugirió José Santiago Castillo; le estaba comenzando a fallar la vista y requería de ella para leer.

En 1928 escribió para la Compañía Páez D’Alphons la revista teatral de ambiente frívolo y música de la época “Guayaquil en broma”, estrenada en el Parisiana en tres actos.

En Octubre la Compañía Infantil estrenó en el Colón su revista de bailes y cantos típicos de la costa “Fiesta del Montubio” en un acto. En 1929 la Compañía Carmen de Granada estrenó en el Variedades de Cuenca, su revista de costumbres y ambientes azuayo “Crónicas del Azuay”, como la primera expresión puesta en escena del llamado Tono del Niño, que es parte de su folklore, con cholos y cholas cuencanos, en tres actos y tres cuadros. En Julio dirigió una novedosa producción de “Ocaña Film” titulada “Un viaje por Manabí”, compuesta de dos rollos silentes filmados por Manolo Ocaña Dorado hijo, con la cooperación del Touring Club del Ecuador. La premiere en el Olmedo estuvo acompañada de una película extranjera de largo metraje y diversos números de variedades artísticas y se realizó en función de gala dedicada a la Colonia manabita el Jueves 21 de Noviembre. Fue la primera película de turismo filmada en el Ecuador. Contiene pasajes tomados en Montecristi a Doña Manuela Alfaro vda. de Cajigal hermana del Viejo Luchador y numerosas vistas de paisajes manabitas. Ese año 29, mientras visitaba Chone, le tocó presenciar un duelo a pistola entre dos montubios.

En 1930 estrenó “La Fiesta de las Cruces”, expresión del folklore manabita, con música típica del lugar y otros arreglos realizados por el Prof. Pedro Pablo Traversari, en tres actos y carácter de zarzuela. Enseguida pasó a Esmeraldas y con la Compañía Beltrán – Lozada estrenó en el Teatro Municipal “La Bomba esmeraldeña”, obra en un acto.

Ese año editó su novela costumbrista “Carne Criolla” escrita desde 1928 e intervino en la Organización del I Concurso Nacional de Belleza. Durante la velada de gala en el Olmedo hizo la presentación y el elogio de la candidata Maruja Pimentel Yépez.

En 1931 estuvo de visita por Panamá como cronista del “Panamá América” y organizó un Concurso de Belleza. Siguió viaje a Cuba y trajó amistad con el compositor Ernesto Lecuona, quien puso música. el ritmo de bolero, a su poema “Diez minutos más”. A finales del año retornó a Guayaquil.

En 1932 estrenó con un grupo de aficionados, en el teatro Municipal de Machala, su sainete folklórico “Chupete”, en el que hizo el papel de galán joven, y la pieza cómica de tema bomberil “La Primera Alarma” en tres actos. Por entonces conoció a una niña de trece años. Aída Pazmiño Pazmiño a quien dijo “Espérame, que cuando regrese me voy a casar contigo”.

En 1933 se instaló en Machala, fundó el partido Socialista en El Oro, dictó clases de historia y estrenó con sus alumnos del Colegio Nueve de Octubre las comedias “Do you like to marry me?” y “Un Montuvio en New York”, ésta última, folklórica. En cumplimiento de su romántica oferta contrajo matrimonio con su novia Aída, que desde entonces se convirtió en su compañera inseparable. Tuvieron seis hijos.

En 1934 editó en la “Revista Municipal” de Guayaquil, que dirigía su padre, sus conferencias sociológicas sobre la realidad ecuatoriana y análisis histórico social sobre los tipos del agro. bajo el título de “Estudios de Idiosincracia regional” que en 1935 merecieron ser republicadas en los “Anales de la Universidad Central” y el 37 fueron recogidas en un libro de 122 pags. en Guayaquil.

El mismo año 34 estrenó en el Teatro Municipal de Machala, con un grupo de aficionados, su comedia en tres actos “El Político Rural”, a beneficio de la Sala de Maternidad del Hospital.

En 1936 terminó su obra “Marx ante Indoamérica”, cuyos originales aún permanecen sin publicar y en poder de su hijo Otón. Sus ideas eran de izquierda, militaba en el Socialismo desde que el 33 había intervenido en la campaña presidencial de Pablo Haníbal Vela.

En 1938 apareció en Quito su folleto sobre el “Fascismo y Nazismo” que ocasionó gran interés y despertó agudas polémicas, pues atacó a dichas doctrinas políticas desde su posición del defensor a ultranza de la raza cósmica Iberoamericana. Entonces viajó a Loja y estrenó su obra folklórica “Lojanita- Me queréis?” escrita a petición del Comité pro cárcel de esa ciudad, con las costumbres y usos regionales lojanos.

En Junio de 1941 se encontraba en Guayaquil cuando ocurrió la invasión peruana y como su familia se hallaba en Machala intentó recogerlos, pero solo pudo llegar hasta Santa Rosa y de allí tuvo que seguir las montañas porque los caminos estaban ocupados por la soldadesca peruana. Mientras tanto los suyos habían podido escapar a Tendales y viajaron en lancha a Guayaquil. Desde entonces se impuso la noble tarea de reivindicar el honor nacional como testigo de los abusos cometidos contra los sencillos habitantes de la región Para ello inició una Cruzada Cívica dictando conferencias, explicando y escribiendo sobre dicha tragedia

En 1942 viajó por Manabí v presentó con un grupo de aficionados de Santa Ana, su comedia en tres actos, del folklore manabita. “Cantalicio está de novio”, considerada una de sus mejores obras por el aplauso general que siempre cosechó, habiéndose representando mas de nueve veces en esa provincia.

Ese año regresó a El Universo y allí se mantuvo hasta cuando dejó de escribir a causa de un enfisema pulmonar, poco antes de su muerte.

El mismo 42 estrenó en Machala, con la Compañía River Plate, su tragedia “Éxodo” la mayor parte en verso y en tres actos, calificada de legítimo testimonio del sacrificio del 41, resaltando la heroicidad del pueblo orense, de la Marina y el Ejército Nacional.

Su padre se emocionó mucho al verla y le dedicó su retrato con la siguiente frase: A Rodrigo, heredero de mi pluma, ideales e inquietudes”. Era el preferido de todos sus hijos y el que mejor le comprendía sus anhelos, pues siempre había existido una gran identidad entre ambos.

Por el contrario, el despótico régimen de Arroyo del Río, creyendo que su campaña cívica le hacía daño, le persiguió por sus escritos y lo tuvo en la Cárcel Pública de Machala casi dos meses y cuando su hijo Otón lo iba a visitar, ponía sus artículos dentro de uno de sus zapatos para que pudieran llegar donde el suco Salazar, peluquero en Machala, quien los enviaba a El Universo. Al salir tuvo que esconderse algunas semanas en Puerto Bolívar donde su pariente político Rafael González-Rubio Acevedo. Finalmente pasó a Guayaquil.

En 1943 volvieron a apresarlo tres meses en el Cuartel de los Pesquisas con Pedro Saad, Angel Felicísimo Rojas y Carlos Palacios Sáenz, luego fue confinado en Santa Ana, hasta que regresó subrepticiamente a Guayaquil, a seguir escondido en diferentes domicilios.

Tras el triunfo de la revolución del 28 de Mayo de 1944 ocupó la Subdirección Municipal de Educación y escribió la obra de radioteatro “La Jornada Guayaquileña del 28 de Mayo” que se transmitió por Radio Atalaya.

El 45 realizó la dramatización histórica de la invasión peruana -combates de Jambelí y Puerto Bolívar – a través de las ondas de Radio Imán, propiedad de su amigo Julio César Sánchez Vinces y fundó la “Universidad Popular Rotativa del Ecuador” para dictar cursos rápidos de difusión Técnica, Enfermería de Emergencia, Higiene y Primeros Auxilios, Contabilidad Práctica, Economía Aplicada y Secretariado Comercial en los pueblos donde no existían medios para lograrlo. Ese año trabajó en Ambato, el 47 en Daule y la Península de Santa Elena. I mientras realizaba los cursos, escribía obras costumbristas para esas ciudades, dictaba charlas, motivaba investigando sobre el folklore, la historia, etc.

Dicho año 45 desempeñó la Subdirección del Trabajo del Litoral y cuando el presidente Velasco Ibarra, el 30 de Marzo de 1946, proclamó su dictadura personal, se volvió antivelasquísta para siempre. En esa década y en la siguiente, siguió militando en el Partido Socialista dentro del ala de Manuel Agustín Aguirre y Juan Isaac Lovato.

El mismo año 46 dictó una conferencia sobre el Criollismo en Latacunga. El 47 estrenó en el Salón de Actos de la “Sociedad Hijos del Trabajo” de Guayaquil su obra teatral de ambiente urbano “El Sastre Guayaquileño” y en el Colón, con la Compañía de su amigo Augusto San Miguel, su tragedia en tres actos sobre la invasión peruana “No pasarán Igualmente, una pieza de ambiente folklórico vinceño “Entre Mazorcas”. con un grupo de aficionados en dicha población y escribió su famoso poema “Levantad la frente pueblo ecuatoriano” que al ser recitado frente al presidente Velasco Ibarra conquistó su aplauso y una efusiva felicitación. Fragmento //Levantad la frente pueblo ecuatoriano / levantad el arma y alzad el fusil / que las pretensiones del pueblo peruano / que miente al llamarse panamericano / aún tiene por lema ¡tomar a Guayaquil!.

En 1948 fue un año de mucho movimiento artístico. Comenzó por presentar su “Alma Cañari” melodrama folklórica de ambientación cañari y música de Rudecindo Inga Vélez, en el Teatro Municipal de Azogues, en tres actos, por los alumnos del Colegio Juan Bautista Vásquez de esa localidad. Luego salieron a las tablas cinco Sainetes irónicos en un acto cada uno, de su autoría, presentados por la Compañía Gómez Albán en diferentes ciudades del país, a saber: Evaristo Diputado, Evaristo Marino, Evaristo Pescador, Evaristo y los Patitos, Evaristo reza el Rosario, incluidos un año después en el libro de Estampas Quiteñas de Ernesto Albán, a quien una tarde en el Hotel Astoria, Rodrigo le dijo que después de Evaristo Corral se pusieran Chancleta, en recuerdo a un viejo quiteño de apellido Corra! y Chiriboga que vestido vestía de chaquet por las mañanas, salía a tomar el sol y a chismear a la Plaza de la Independencia.

En Noviembre hizo firmar una Acta Cívica en Huaquillas, desconociendo la línea fronteriza del Protocolo de Río de Janeiro y colaboró activamente con la Junta Patriótica del Guayas que presidía el Dr. Armando Pareja Coronel.

Ese año falleció su madre de un segundo derrame cerebral que fue tan súbito que no le dio tiempo para alcanzar la campanilla que estaba al lado de su cama. Ella vivía sola, separada de su esposo desde 1943, en la casa que sus hijos Atahualpa y Modesto le habían comprado.

En Marzo de 1949 dictó una conferencia sobre los Saraguros, mitimaes lejanos de origen Aymará y trató sobre la unidad étnica ecuatoriana. Poco después editó sus “Pregones de Guayaquil” en 12 pags. musicalizados por Olga EIjuri, que se cantaron en diferentes teatros de la ciudad.

En Julio publicó “Guayaquil Histórico” en 20 pags. folleto con interesantes generalidades para los turistas, años después programó el primer City Tour que tuvo Guayaquil y preparó a las primeras guías turísticas.

La Compañía de Augusto San Miguel trasmitió desde la radiodifusora “Cénit” su drama “Amor que Mata” y la pieza “El Comerciante Minorista”. La Compañía Gómez Albán estrenó en el Teatro Andrade, de Cuenca su Saínete irónico “Evaristo en Cuenca”.

También formó con un grupo de trabajadores el primer Orfeón Guayaquileño, para continuar la labor iniciada por el fallecido Maestro Angelo Negri. En esos afanes contó con el apoyo del Maestro Concertista de piano Ernesto López Mindreau.

En Septiembre, con motivo del terremoto de Ambato, escribió para la “Sociedad Hijos del Tungurahua” su drama “La Sombra de Montalvo”.

En 1950 se puso muy mal de salud con una úlcera sangrante y en la epidemia de fiebre tifoidea que asoló la ciudad cayeron gravemente enfermas su suegra, una doméstica y su hija Aida Clemencia de solo cinco años de edad. Llevadas a lazareto, mejoraron con la cloromicetina que recién salía al mercado; pero, Aida Clemencia, que siempre había sido delicada y sufría de convulsiones falleció de un paro cardiaco. Vivían en un departamento alquilado en Chimborazo y Colón y su amigo Juan Fco. Rojas le mandaba tarros de leche Klim para que sanara. Reactivó su Universidad con Cursos de Mecanografía al tacto (para ciegos) que dictó Teresa Ala-Vedra y Tama, escribió varios. Diálogos cómicos para “La voz del Litoral” y la pieza histórica “Guayaquil por la Patria” que se transmitió en “La Voz Liberal” durante los festejos octubrinos. Entonces fue declarado Socio de Honor del Centro de Militares y Marinos retirados. En 1951 acompañó al sabio Paul Rivet en sus trabajos arqueológicos.

Entre 1951 y el 53 presentó obras folklóricas en Alausí, Chunchi y Guamote, donde también dictó Cursos rápidos con varios profesionales. Esas obras fueron “La Nobleza está en los páramos”, un folklore de ambiente indígena del Chimborazo estrenada con aficionados en el Teatro Roxi de Riobamba y acompañamiento de varios Danzantes de Yaruquíes. La pieza folklórica en tres actos “Los Contrastes de Alausí” y “Las Estampas de Guamote” en dos actos cómicos.

El 14 de Marzo de 1952 se encontraba en Otavalo cuando recibió la noticia del fallecimiento de su ilustre padre, por eso no pudo concurrir al entierro. El Concejo Cantonal le designó Director del Museo Municipal en su reemplazo; mas, se negó a posesionarse.

Pedro Inga Vélez

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Cañar 1910. [Quito, ca. 1971]. Compositor.
Es hermano del compositor José Rudecindo*. Con sus hermanos fundó la Orquesta Rossini, en la ciudad de Cuenca. Fue profesor de música en algunos centros educativos y director de algunos conjuntos instrumentales. Ha compuesto piezas de música popular así como buena cantidad de música escolar; entre ellas podemos mencionar sus pasillos: Amor desierto / Pedro Inga Vélez, texto; Ilusión desengañada / Pedro Inga Vélez, texto; Me abandonaste / Pedro Inga Vélez, texto; Mujer ecuatoriana / Pedro Inga Vélez, texto; Mujer guayaquileña / Ricardo Darquea, texto; Mujer lojana / Pedro Inga Vélez, texto; Negra pena / Angel Leonidas Araújo, texto; No tortures mi vida / Pedro Inga Vélez, texto; Paz en el olvido / Pedro Inga Vélez, texto; Remordimiento / Rigoberto Cordero, texto; Sigamos hasta el fin / Pedro Inga Vélez, texto; Sólo había sido un sueño / Pedro Inga Vélez, texto; Te quiero con el alma / Pedro Inga Vélez, texto; Tu olvido / Angel Leonidas Araújo, texto; Ven pronto mi amor / Pedro Inga Vélez, texto; Ya sé que te has marchado / Pedro Inga Vélez, texto, etc. (Bibliografía: FPE; COMEC).