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Los pulperos

Posted in historia with tags , , , , , on octubre 12, 2008 by edmolin657
Los pulperos y los productos de primera necesidad en Guayaquil
En calles retiradas se encontraban estos locales de venta de arguardiente y comida preparada
José Antonio Gómez Iturralde
www.archivohistoricoguayas.org

 


 
   
 
Al finalizar la época colonial, vísperas de su Independencia, Guayaquil tenía unos 20.000 habitantes.Sus calles eran amplias y derechas, unas con algún tipo de relleno, inclusive con conchas de moluscos que se consumían en la ciudad y otras parcialmente pavimentadas con lajas de piedra azul de Chongón talladas a mano.También había muchos callejones estrechos y mayormente sinuosos, con casuchas abigarradas en sus costados, todas levantadas sobre pilares de madera incorruptible hincada al suelo.

Los edificios grandes de más importancia, de dos o tres pisos, se situaban a lo largo de la calle de La Orilla o malecón, y en general estaban construidas con una arquitectura muy apropiada para el trópico.

La mayor parte contaba con un piso alto para vivienda del propietario, adornado con balcones y galerías para solaz de la familia, el piso intermedio se rentaba y el bajo destinado a tiendas y bodegas. Las iglesias ricamente decoradas, aunque su arquitectura en madera no presentaba nada digno de notarse.

La actividad comercial en Guayaquil era una verdadera vorágine. Desde la orilla del río ciudad adentro y por la carga de buques hacia el exterior se desplegaba un trabajo frenético que solo cesa cuando se oculta el sol. El movimiento de canoas era intenso, también otras embarcaciones pequeñas atracaban para abastecer la vida diaria de la ciudad.

En la parte céntrica, a lo largo de los muelles, se situaban las “ramadas”, frente a ellas tiendas de refresco y cafés. Más adentro los puestos del mercado, tiendas y pulperías o vendedores ambulantes, de los cuales la gente se abastecía de lo necesario para el diario sustento. En calles algo retiradas se hallaban las pulperías, y chinganas de expendio de aguardiente, comida preparada o refrescos.

En el malecón, en balsas atracadas a la orilla del río, proliferaban los billares, mesas de juego, e inclusive rentaban cuartos donde las prostitutas captaban a la marinería del puerto. Todo este comercio, muchas veces ilícito, pagaba tributos al Cabildo con los que financiaban el rol de sus empleados.

Negocios, juegos prohibidos, prostitución, contrabando, etc., que pese a la ilegalidad de muchos, estaban estrechamente ligados a la actividad comercial e integrados a la dinamia de la vida diaria citadina. Al parecer, buena parte de los pulperos, especialmente los vinculados a regatonas y regatones, tenían mucho que ver con este variado comercio diario.

Sin contar, por supuesto, con el beneficio adicional que significaba la complicidad de los empleados del Ayuntamiento encargados de su control y el concurso de miembros de las milicias. Los jefes militares, empleados de alto rango de la burocracia municipal, manejaban negocios a gran escala y ejercían sus cargos de forma más honorífica que efectiva. De esa forma el nivel medio del poder, quedaba en manos de sectores subalternos de las milicias, ayudantes, sargentos, etc.

Las pulperías por la clase de actividad que desarrollaban, o según el capital que disponían sus dueños, las había muy variadas. Desde aquellas con unos pocos pesos de movimiento hasta las que manejaban miles. También había las que entraban por todo, desde el expendio de bebidas alcohólicas, juego y prostitución. Además de esta suma, el pulpero cumplía la función de caja de chismes y hasta de calumnias escritas que eran depositadas para ponerlas al alcance del vecindario.

Al finalizar el siglo XVIII, los pulperos quedaron al desnudo, pues los relacionaron con todo el desorden e ilegalidad que primaba en la urbe. Fue así como a partir de entonces, se dictó ordenanzas y reglamentos a fin de reducir el número de pulperías. Se empezó por calificar a las personas y establecer estatutos para su funcionamiento. También se propició la agremiación para organizar sus actividades.

De esa forma, la sociedad ejerció una gran presión sobre los pulperos, con el fin de reducir su vida escandalosa. Pero, el gran obstáculo para su aplicación fue la de inventariar y clasificar la gran variedad de pulperías. Tarea compleja fue definir las características de lo que se consideraba una pulpería y un pulpero. Los había aquellos que aportaban su dinero en una o más pulperías, sin participar de su manejo.

A otra clase pertenecían los que administraban el negocio de los primeros, y una más, la formaban los propietarios que con su familia manejaban directamente su tienda. Sin contar la enorme variedad de negocios a los que cada uno dedicaba su esfuerzo y las grandes diferencias sociales.

Tanto estas, como los tendidos o puestos de mercado estaban bajo la vigilancia directa del Municipio, y debían tributar derechos sobre el producto de sus ventas dentro del régimen de “posesión inmemorial”, y este los destinaba a las llamadas rentas de propios. Además de estas obligaciones, debía pagar arriendo por los espacios o locales que ocupaban.

Las rentas obtenidas por las autoridades municipales estaban destinadas a financiar los gastos de utilería y sueldos de la burocracia. Por 1795, solo en el barrio del Astillero y Ciudad Nueva funcionaban 44 pulperías. Al inicio del siglo XIX habían más de 83, cifra dentro de la cual constaban las llamadas medias pulperías, cuya diferencia con las primeras estribaba en que pagaban la mitad del tributo al Cabildo.

Para 1811, entre pulperías, “chinganas”, “cafés” y “casas de fresco”, no menos de 150 pertenecían al gremio de pulperos. Negocios que mayoritariamente funcionaban en los bajos de las casas de grandes comerciantes, propietarios y funcionarios del Cabildo.
La baja categoría que significaba el negocio de una pulpería, sugiere que sus propietarios pertenecían a una clase marginal. Sin embargo, no todos los que se identificaban con él provenían de esos sectores sociales. Una variada documentación muestra que muchos de aquellos que se dedicaban al negocio o tenían intereses en él, provenían de una muy diversa condición social.

Artesanos, miembros de las milicias y personajes de la elite económica-política aparecen involucrados de una u otra forma, lo cual confirma la diversificación de intereses y ocupaciones que tuvieron los guayaquileños de la época.

El gremio de pulperos, por lo tanto, estaba compuesto por gente de condición social heterogénea.

Algunas de las personas que poseían pulperías eran miembros de las elites económico-políticas. Consecuentemente, cuando era necesario defender el negocio, sin sentirse disminuidos en su estatuto social se identificaban como miembros del gremio. Ese ha sido históricamente el espíritu comercial del guayaquileño, además, que no había razón para avergonzarse.

La diversificación de actividades e intereses que mantuvieron los guayaquileños dio lugar a que la adopción de una identidad u otra, o la adscripción a un colectivo determinado, que dependiera de las circunstancias y que su significado variara según la persona y posición al interior de un entramado complejo de relaciones.

Este hecho se aplicaba no solo a las elites sino también a los individuos de los sectores subalternos.

El gremio que agrupaba a la clase era el espacio donde los pulperos ventilaban sus conflictos e intereses. Tomada su dirección por individuos de la elite social y económica, dueños de pulperías, desarrolló una importante actividad, al punto que, entre fines del siglo XVIII y principios del XIX, dirigieron un largo y costoso juicio con miras a eliminar el estanco de aguardiente y su monopolio.

Lo cual alcanzaron en 1811, cuando el virrey limeño liquidó tal exclusividad, para conceder a los pulperos el derecho a vender libremente el licor en sus tiendas.

Finalizado el conflicto, los dirigentes intentaron exigir el pago de costas y gastos judiciales al resto de los agremiados. Sin embargo, un numeroso grupo de aquellos propietarios de las llamadas “tiendas mestizas”, liderados por un capitán de las milicias acantonadas en la ciudad se opusieron tenazmente. La consecuencia inmediata fue un terrible enfrentamiento, que llevó a cada grupo a buscar parciales al interior del gremio para enfrentar al oponente.

Este hecho puso de manifiesto el poder y la autoridad, que sobre los intereses de individuos de menor categoría social, los grupos dominantes, en forma soterrada.influenciaban en el manejo del gremio. Este hecho sacó a relucir que lo mismo ocurría con otros negocios de abastecimiento a la ciudad.

Este comercio, aparentemente de menor cuantía, fue el medio por el cual las clases menos favorecidas pudieron incorporarse a la dinámica económica y social, que parecía ser exclusivo de las elites. Este enfrentamiento permitió que algunos individuos de los sectores subalternos, mediante alianzas con las elites capitulares consolidaran el poder económico de Guayaquil.

 
 
 
 
 
 
   
 

 

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Atahualpa

Posted in historia with tags on octubre 4, 2008 by edmolin657
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ATAHUALPA
INCA.- Nació posiblemente en el Cusco en 1497 aunque este punto de su vida aún se presta a discusión y fueron sus padres el Inca Huayna Cápac, quien había tomado por concubina a la princesa Paccha, hija de los Caciques de la confederación Quitu-Puruhá. (1) 

Su educación transcurrió en el Cusco hasta que tuvo edad suficiente, gozando siempre del amor y la confianza ilimitada de su padre que lo llevó consigo cuando viajó hacia el norte a debelar la sublevación de varias tribus. En Tomebamba hizo el Inca un alto y delegó a sus hijos Atahualpa, Ninankuychi y Auki Toma para que sometieran a los aguerridos Pastos. 

(1) El sitio de su nacimiento constituye un intrincado problema debido a las diferentes opiniones emitidas por los cronistas indios y españoles. 1) Alonso de Borregán en su Crónica de la Conquista del Perú publicada en Sevilla en 1949 indica que Atahualpa nació en el valle que se decía Otavalo, pero es el único en afirmarlo. Borregán fue un aventurero español que estuvo en el Cusco en 1535 y debió redactar su relato por el año de 1565. Su Crónica permaneció inédita hasta que la descubrió el coleccionista peruano Rafael Loredo, que la dio a la luz publica. 2) Las declaraciones de los cuatro quipucamayos —hechas separadamente y luego de poner en orden sus quipus— que fueron llevados a presencia del presidente Vaca de Castro entre 1541 y el 44, indican que Huáscar fue el único hijo legitimo del Inca Huayna Cápac pero no hablan del lugar del nacimiento de Atahualpa, aunque le reconocen heredero de una parte del reino con sede en Quito. 3) Agustín de Zárate le hace quiteño, pero como su Historia fue copiada de la de Francisco López de Gómara, no tiene mayor valor 4) Miguel Cabello Balboa en su Miscelánea Austral concluida en 1586, después de haber permanecido en Quito hasta el 78, dice que Atahualpa fue llevado del Cusco a Quito. 5) Pedro Sarmiento de Gamboa en su Historia Indica publicada en México en 1942, es taxativo al afirmar que Atahualpa arribó a Quito cuando era mozo, en el segundo viaje de su padre el Inca Huayna Cápac. 6) Pedro Cieza de León, joven e instruido soldado en la Crónica del Perú escribió que ambos hermanos, Huáscar y Atahualpa, nacieron en el Cusco y no en Quito, y que éste último fue llevado a Quito, por su padre el Inca Huayna Cápac, cuando ya era mozo. Y como Cieza de León estuvo personalmente en todas esas comarcas y sus dos obras conocidas son las más completas en su género, creemos que lo afirmado por él tiene mayor peso. En sus Crónicas del Perú declaró que Huayna Cápac era casado con una princesa de Caranqui. 7) Luis Andrade Reimers, en la Pág. 147 de su obra La Campaña de Atahualpa contra el Cusco, ha indicado que bien pudo Atahualpa nacer en Caranqui o en el complejo administrativo de las faldas del Pichincha, Quito, al final de la guerra contra los Pastos—Caranquis—Cayambes, a no
Terminada esta guerra volvieron a Tomebamba donde Huayna Cápac tenía su palacio y allí permanecieron hasta 1522 en que falleció el Inca aquejado de un mal misterioso antes no conocido en América y que ahora se sabe que fue la viruela y atormentado por oscuros presentimientos por la llegada de unos misteriosos hombres barbados. En su testamento designó a Atahualpa, Incaprantin del Quitu y sus comarcas, es decir Inca asociado al principal del Cusco y por lo tanto secundario.
 

Atahualpa imaginó que su designación no iba a agradar a Huáscar y por eso se negó a acompañar el cadáver de su padre al Cusco. Siguió pues en el Quítu, posiblemente en Tomebamba y gobernó desde allí. Huáscar, efectivamente se disgustó muchísimo y en sus iras llegó al extremo de hacer ajusticiar a algunos Capitanes acusándoles de haber sido débiles con Atahualpa, pues ya sospechaba de la lealtad de Atahualpa, pero respetando la voluntad de su padre (e mantuvo como Incaprantin. (2) 

ser que el victorioso Emperador, para efectuar su entrada triunfal en la Ciudad Sagrada del Imperio, quisiera llevar consigo a la princesa Caranqui junto a él, como un brillante espejo de hermosura de las tierras que había enseñoreado. Agregando luego, lo que sí parece mucho más probable y de lo cual quizá nació la fama de que Atahualpa hubiese nacido en el Cusco, es que su padre, el gran Emperador Huayna Cápac, hubiese decidido dejar al niño recién nacido y a su madre en la Ciudad Sagrada de los incas para su crianza y educación. Al final manifiesta que obviamente el príncipe Atahualpa y su bella madre estaban por encima de la nobleza extranjera en el Cusco, por su calidad de miembros de la familia imperial; sin embargo, el orgullo de la sangre inca había llegado a un apogeo despótico en la corte imperial del Cusco, y a pesar de la deslumbrante hermosura de la madre y las prendas varoniles y distinguidas de su hijo. en las fiestas cortesanas, en la vida privada dentro de la minúscula residencia real y aún en las calles de la ciudad. aquella madre joven y su hijo en desarrollo, debieron ser constantemente motejados con el calificativo despectivo de quilacos o quiteños. Por todo lo expuesto opinamos que es indudable que Atahualpa vivió algún tiempo en el Cusco al lado de su madre. 8) El Cronista Fernando de Montesinos ha dicho que su madre encontró en el Cusco una muerte prematura, que Huayna Cápac regresó a esa capital y le recogió posiblemente de 17 ó 18 años de edad. ¿Hacia 1518? viajando a Quito con él, con su hermana y mujer legítima Rava Ocllo, madre de Huáscar, quien quedó de Administrador en el Cusco, por ser mayor de edad.

(2) La momia de Huayna Cápac fue enviada al Cusco en un cortejo compuesto por su viuda Rava Ocllo, y altos funcionarios y parientes de esas panakas imperiales.
En 1529 murió Chamba, Cacique mitimae de los indios Cañaris y le sucedió su heredero Urco Kolla, hombre intrigante y malicioso, y como Atahualpa, de paso hacia el norte, tras pacificar a las alzadas tribus de la costa, aprovechó la magnificencia de Tomebamba para coronarse como Incaprantin de los territorios del norte del Tahuantinsuyo, ciñiendo las insignias reales del llauto de oro y carmesí con borla, lo que fue considerado un sacrilegio, dada su condición de mestizo.

Este episodio sirvió de detonante para la declaración de guerra entre ambos hermanos. Empero Edmundo Guillen en su “Historia Incaica” ha escrito: “que aunque es posible que ésta pudiera ser una de las causas, evidentemente la rebelión de Atahualpa obedeció a otros motivos más complejos, posiblemente de carácter religioso e ideológico, acerca de lo que debía ser el imperio que asumía Huáscar, lo cual va más allá de una simple rivalidad entre el centro administrativo de Tomebamba y la capital imperial del Cusco, como se ha venido creyendo”. (3) 

(3) El mismo Andrade Reimers, que es quien más ha estudiado en el Ecuador estos aspectos, en la Pág. 158 y siguientes de su obra ya citada, ha escrito. Tomebamba era sin lugar a dudas la ciudad más populosa y opulenta en el norte del Tahuantinsuyo. Cieza de León, que la había visto al cabo de quince años de haber sido destruida parece no hallar palabras adecuadas para describir la magnificencia de sus edificios y la suntuosidad de sus monumentos. Después de afirmar que sus aposentos eran de los más soberbios y ricos que hubo en el Perú y describir la incomparable belleza de sus templos y de sus palacios, concluye: En fin, no puedo decir tanto, que no quede corto en querer engrandecer la riqueza, que los incas tenían en estos, sus palacios reales. Aquella ciudad Cañari había comenzado su apogeo desde el día en que Huayna Cápac, el más grande de los emperadores del Tahuantinsuyo, había nacido en ella. Coronado de monarca a los veinte años, a pesar de sus largas visitas al Cusco y a todos los rincones de sus vastos dominios, en ella vio siempre su casa propia y trató de decorarla con lo más moderno y refinado dentro de los adelantos urbanísticos de su tiempo. Además, formó en ella, como nos lo ha dicho Sarmiento de Gamboa, un linaje propio suyo por medio de hijos y de hijas propios suyos, que nacieron o inmigraron para vivir en la encantadora Ciudad de los cuatro ríos de montaña. Igual cosa pasó con los funcionarios reales del Cusco cercanos al trono, los cuales se trasladaron allá en forma prácticamente definitiva. Todo esto incrementado a lo largo de medio siglo había hecho de Tomebamba una especie de segunda y modernísima Ciudad Sagrada del Imperio, induciendo obviamente a sus habitantes a mirar hacia abajo a los demás pueblos y ciudades del norte. Más aún, dado el grado de inyección de sangre incaica pura en su población y el orgullo ancestral que esto producía, el mestizo Atahualpa, originario de alguna de aquellas poblaciones
Huáscar envió a Tomebamba a su embajador Yupanqui, quien secretamente entró en conversaciones con los Cañaris y consiguió levantarlos con la promesa de que estaban llegando dos mil orejones del
inferiores del norte, no era considerado como digno sucesor de Huayna Cápac, el inca tomebambino más ilustre de la historia del Tahuantinsuyo. Consciente de tal repudio secreto que experimentaba al visitar esa ciudad y deseoso de ganar simpatías entre sus habitantes, a raíz de la partida al Cusco de la Emperatriz Rava Ocllo con la momia de su esposo, Atahualpa dio los pasos conducentes a construir un gran palacio, a donde poder venir con sus mujeres de ellos (Cieza de León). Más aun, después de haber terminado la pacificación de los Huancavilcas en 1528, de paso hacia el complejo administrativo del Pichincha, se detuvo con su ejercito triunfante en Tomebamba y, según Cabello de Balboa, quizo aprovecharl a magnificencia de aquella gran ciudad para llevar acabo las solemnes ceremonias tradicionales de su coronación como Inca legítimo del territorio septentrional del Tahuantinsuyo. De esa forma ahí fue donde en medio de ritos religiosos de vieja tradición, en la gran plaza central de Tomebamba, se ciñó el llauto de oro y carmesí, con borla diseñada para caer sobre la frente. Después de esta ceremonia partió hacia el reino de Quito, vistiendo desde entonces las insignias reales legadas por el testamento de su padre. Asentando su dominio tanto en las tierras de los cañaris y paltas como en los territorios de la confederación quiteña hasta los pastos, volvía a reunir bajo su cetro toda la tierra a las órdenes de sus abuelos maternos antes de la amenaza de los ejércitos incásicos de Tupac Yupanqui. Pero la fastuosa coronación del bastardo en Tomebamba había herido en lo más profundo los sentimientos de la aristocracia incaica radicada en la ciudad, unánime con el criterio de Huáscar en el Cusco, de que era un sacrilegio de que la borla imperial del Tahuantinsuyo fuese ceñida en la cabeza de un mestizo. Así, pues, el propio Gobernador de la provincia, Apu Inga Ullco Colla, despachó al punto, mensajeros al Inca Huáscar, para hacerle conocer sobre el sacrilegio y el escándalo. Cabello Balboa no halla palabras para pintar la indignación que causó en el ánimo de Huáscar y mucho más en el de la Emperatriz Rava Ocllo, la noticia de la coronación de Atahualpa en la lejana ciudad de Tomebamba. De inmediato reunió a su Consejo de Estado para denunciar el sacrilegio, aunque después se hizo sordo para escuchar las amonestaciones que le dieron de prudencia. El, por su cuenta, mandó a dar muerte a los embajadores-rehenes de Quito, residentes en el Cusco, así como a sus amigos y a los parientes que habían llegado de allá con el cuerpo embalsamado de Huayna Cápac (excepción hecha de la madre y de la esposa principal de Atahualpa que todavía no había regresado y presumiblemente se escondieron a tiempo) Este paso equivalía a una declaración formal de guerra. Por último puso al General Atoc al frente de un cuerpo de dos mil oficiales orejones (los cuales debían ser de sangre Inca ciento por ciento pura) con la orden perentoria de salir de inmediato y hacer levas entre los guayacundos, paltas y cañaris. La marcha de estos oficiales fue tan rápida y los reclutamientos tan silencioso, que aquel nuevo ejército acampó cerca de Tomebamba, antes de que Atahualpa hubiese recibido la más remota noticia de la invasión.
Cusco para auxiliarles. Entonces sobrevino la sorpresa de los Cañaris que atacaron a las tropas de Atahualpa y lo tomaron prisionero en su propio palacio; pero él, hábilmente logró escapar y se preparó con Quisquís, Calicuchima, Rumiñahui y Zota Urco y luego de dos sangrientos enfrenta mientos, el último a las orillas del río Naxichi, derrotaron al General cusqueño Atoc y al Cacique Urco Kolla de los Cañaris los hizo matar a flechazos. (4)

La noticia se regó en el imperio y dándose cuenta Huáscar de lo peligroso de su situación, salió del Cusco con su hermano Huanca Auqui y se produjo un enfrentamiento armado en el que llevó la mejor parte Atahualpa, que contaba con el grueso de los generales de su padre – todos ellos guerreros experimentados y hábiles estrategas. Huáscar se retiró al Cusco a rehacer sus fuerzas, mientras Atahualpa ordenaba a Quisquís que tomara cuarenta mil hombres y fuera por la cordillera y a Calicuchima para que con otros tantos fuera por la costa, pacificando a las tribus insurrectas contra su autoridad, pues los Cañaris habían logrado un levantamiento general en todo el norte. El, por su cuenta, con doce mil hombres, atacó por mar a los indómitos punáes y los venció en una batalla muy difícil, en la que fue malamente herido en un muslo.

Después de ello pasó a Túmbez invitado por el Cacique de esa región y de allí siguió a las aguas termales de Cuñug cercanas a Cajamarca. Mas no queriendo seguir adelante con sus conquistas, pues ya había recuperado los territorios que consideraba propios y tenía algunos ajenos, le mandó a proponer a Huáscar la devolución de lo suyo, siempre y cuando se fijaran definitivamente los límites entre ambas regiones, sin ambiciones ni amenazas.(4) Entonces Atahualpa destruyó Tomebamba hasta no dejar piedra sobre piedra, al punto que sus ruinas fueron sepultadas por los siglos y fue recién en el siglo XX, que el arqueólogo alemán Max Uhle pudo descubrirlas, donde hoy se levanta la ciudad de Cuenca, capital de la provincia del Azuay

 

Huáscar, mal aconsejado por su madre, rechazó tan generosa oferta y se aprestó a continuar la lucha, sucediéndose varias acciones militares que favorecieron a su hermano rebelde, hasta que a mediados de 1532 ambos ejércitos se aprestaron a dar la batalla final en Cotapampa, casi a las puertas del Cusco, donde los generales de Atahualpa tomaron hacia la izquierda del camino real para que pudieran pasar las descuidadas tropas de Huáscar, a las que atacaron en forma sorpresiva y con movimiento de tenaza, sin darles tiempo a realizar ninguna maniobra, pues formaban una compacta masa humana y se dejaban acuchillar a mansalva.

Huáscar seguía a la retaguardia con su escolta de honor y apenas opuso resistencia, cayó prisionero y ordenó a los suyos que depusieran las armas. Unos cuantos veteranos del glorioso ejército de Huayna Cápac, casi todos ellos orejones, pretendieron organizarse y resistir, pero al recibir la orden del Inca se abatieron sin ánimos y acabaron por entregarse a la discreción del vencedor.

Mientras eso sucedía en el Cusco, en Cajamarca Atahualpa recibía a los pocos emisarios de Francisco Pizarro, a quienes atendió a sabiendas de las tropelías que venían provocando desde meses atrás cuando habían arribado a las costas de San Mateo, pues era su plan atraer a los barbudos a su campamento, para pedirles cuentas y castigarles como se merecían.

Empero esa confianza le perdió en la tarde del 16 de Noviembre de 1532 cuando fue sorprendido por el ruido de los cañones y mosquetes, la carga mortífera de la caballería y todo lo demás. Los españoles realizaron esa tarde una memorable acción: “Testigos presenciales relatan la actitud altiva de Atahualpa, pues al precipitarse los españoles al ataque, lejos de amilanarse les conminó a depositar en la plaza todo lo que habían robado, con la amenaza de matarlos si no lo hacían de inmediato”.

Luego, ya cautivo, fue víctima de las extorsiones de los hermanos Pizarro para que les entregara oro y plata a fin de pagar a sus soldados, pactándose por escritura la entrega de los metales a cambio de la libertad del cautivo; sin embargo, el contrato fue incumplido y hubo notoria mala fe de parte de los españoles, pues luego de recibir grandes cantidades de oro y plata hasta donde señalaba la mano levantada del Inca en una pieza de grandes dimensiones, rodaron la calumnia de que estaba conspirando y le condenaron a sufrir la pena de muerte en la hoguera.

La investigación sumaria se probó con el testimonio de ellos mismos, que pasaron de jueces a testigos y luego actuaron como verdugos. El Inca comprendió que estaba perdido y con gran entereza de ánimo aceptó el bautizo que le ofrecían, que no tenía significado alguno para su mentalidad primitiva y era una forma afrentosa de injuriarlo aún más, pues quería preservar la integridad de su cabeza para que al momento de morir pudiera tocar la tierra y traspasara su espíritu al siguiente Inca, conforme la antigua creencia del mesianismo andino que aún sobrevive en los altos riscos montañosos. Así pues, murió como todo un hombre, el 26 de Julio de 1533, tras ocho meses y diez días de cautiverio, en la plaza pública de Cajamarca y bajo el ridículo nombre de Francisco que le fuera impuesto por sus enemigos, soportando la pena del garrote vil o estrangulamiento.

Tenía como todos los soberanos antiguos muchísimos hijos, unos legítimos y otros ilegítimos según las leyes de esos tiempos, pero la historia solo ha recogido los nombres de los siguientes: Puca Cisa que murió tierno. Hualpa Cápac o Toparca, que llegó a ser coronado por Pizarro y duró un poco más. Diego Hilaquita, Francisco Ninancoro, Juan Quispe Túpac, Francisco Túpac Atauchi que vivió muchos años en Quito conocido y reverenciado por todos como el Auqui o heredero, Carlos Felipe Atahualpa y María Isabel Atahualpa.

El Cronista Francisco de Xeres le describió así: “Hombre de treinta años -posiblemente tenía 37- bien apersonado y dispuesto, algo grueso; el rostro grande, hermoso y feroz; los ojos encarnizados en sangre; hablaba con mucha gravedad, como gran señor, hacía muy vivos razonamientos y entendidos por los españoles conocían ser hombre sabio; era hombre alegre, aunque crudo; hablando con los suyos era muy robusto y no mostraba alegría”.

“De ingenio agudo y perpicaz, fácil para comprender todo lo que se le enseñaba, extremado en castigar, severo con sus súbditos, cariñosos y lleno de ternura para con sus hijos, parco en palbras, taciturno y hasta reservado, sabía dar a su continente magestad y señorío, querido de los suyos, respetado y hasta temido de los contrarios.

Durante su cautiverio ordenó el asesinato de su medio hermano Huáscar, a quien mantenía por los caminos, en situación precaria, ya que le habían perforado cerca de las clavículas para traspasarle dos cuerdas para jalarle, pues temía que pudiera fugarse y retomar el mando. Igualmente dispuso el sacrificio de las panakas imperiales del Cusco, esto es, de las familias principales de esa capital que estaban ligadas por la sangre con los Incas, de suerte que la memoria de Atahualpa fue aborrecida en el Perú por esos crímenes y aun hoy, después de más de cuatro siglos, se le continúa odiando. El Inca Garcilaso de la Vega le trató de usurpador y díjole lindezas. Parece, por otra parte, que Atahualpa debió haber recibido algunos desplantes en su juventud debido a su condición de ilegítimo. En el Ecuador se le considera el fundador de nuestra nacionalidad y aunque no fue ni lo uno ni lo otro, sino un hombre de su tiempo, viviendo en una cultura aislada por las moles de los Andes, tuvo la suficiente personalidad para hacerse respetar de sus captores, a algunos de los cuales hizóles sus amigos, demostrando en todo momento un fuerte carácter, la majestad de su rango y una no menor inteligencia, pues se dice que hasta llegó a entender el idioma español y a jugar el ajedrez con notable pericia y todo ello sin maestro, simplemente viendo, oyendo y pensando.(5) En el expediente del Conquistador Juan Arias Maldonado que se conserva en Madrid y es del siglo XVI, se dice que su madre – hermana entera del Inca Atahualpa— habrá nacido en Cusco, lo que abre amplias posibilidades para que el Inca también fuere cusqueño, al igual que ella.

 

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ATAHUALPA
INCA.- Nació posiblemente en el Cusco en 1497 aunque este punto de su vida aún se presta a discusión y fueron sus padres el Inca Huayna Cápac, quien había tomado por concubina a la princesa Paccha, hija de los Caciques de la confederación Quitu-Puruhá. (1) 

Su educación transcurrió en el Cusco hasta que tuvo edad suficiente, gozando siempre del amor y la confianza ilimitada de su padre que lo llevó consigo cuando viajó hacia el norte a debelar la sublevación de varias tribus. En Tomebamba hizo el Inca un alto y delegó a sus hijos Atahualpa, Ninankuychi y Auki Toma para que sometieran a los aguerridos Pastos. 

(1) El sitio de su nacimiento constituye un intrincado problema debido a las diferentes opiniones emitidas por los cronistas indios y españoles. 1) Alonso de Borregán en su Crónica de la Conquista del Perú publicada en Sevilla en 1949 indica que Atahualpa nació en el valle que se decía Otavalo, pero es el único en afirmarlo. Borregán fue un aventurero español que estuvo en el Cusco en 1535 y debió redactar su relato por el año de 1565. Su Crónica permaneció inédita hasta que la descubrió el coleccionista peruano Rafael Loredo, que la dio a la luz publica. 2) Las declaraciones de los cuatro quipucamayos —hechas separadamente y luego de poner en orden sus quipus— que fueron llevados a presencia del presidente Vaca de Castro entre 1541 y el 44, indican que Huáscar fue el único hijo legitimo del Inca Huayna Cápac pero no hablan del lugar del nacimiento de Atahualpa, aunque le reconocen heredero de una parte del reino con sede en Quito. 3) Agustín de Zárate le hace quiteño, pero como su Historia fue copiada de la de Francisco López de Gómara, no tiene mayor valor 4) Miguel Cabello Balboa en su Miscelánea Austral concluida en 1586, después de haber permanecido en Quito hasta el 78, dice que Atahualpa fue llevado del Cusco a Quito. 5) Pedro Sarmiento de Gamboa en su Historia Indica publicada en México en 1942, es taxativo al afirmar que Atahualpa arribó a Quito cuando era mozo, en el segundo viaje de su padre el Inca Huayna Cápac. 6) Pedro Cieza de León, joven e instruido soldado en la Crónica del Perú escribió que ambos hermanos, Huáscar y Atahualpa, nacieron en el Cusco y no en Quito, y que éste último fue llevado a Quito, por su padre el Inca Huayna Cápac, cuando ya era mozo. Y como Cieza de León estuvo personalmente en todas esas comarcas y sus dos obras conocidas son las más completas en su género, creemos que lo afirmado por él tiene mayor peso. En sus Crónicas del Perú declaró que Huayna Cápac era casado con una princesa de Caranqui. 7) Luis Andrade Reimers, en la Pág. 147 de su obra La Campaña de Atahualpa contra el Cusco, ha indicado que bien pudo Atahualpa nacer en Caranqui o en el complejo administrativo de las faldas del Pichincha, Quito, al final de la guerra contra los Pastos—Caranquis—Cayambes, a no
Terminada esta guerra volvieron a Tomebamba donde Huayna Cápac tenía su palacio y allí permanecieron hasta 1522 en que falleció el Inca aquejado de un mal misterioso antes no conocido en América y que ahora se sabe que fue la viruela y atormentado por oscuros presentimientos por la llegada de unos misteriosos hombres barbados. En su testamento designó a Atahualpa, Incaprantin del Quitu y sus comarcas, es decir Inca asociado al principal del Cusco y por lo tanto secundario.
 

Atahualpa imaginó que su designación no iba a agradar a Huáscar y por eso se negó a acompañar el cadáver de su padre al Cusco. Siguió pues en el Quítu, posiblemente en Tomebamba y gobernó desde allí. Huáscar, efectivamente se disgustó muchísimo y en sus iras llegó al extremo de hacer ajusticiar a algunos Capitanes acusándoles de haber sido débiles con Atahualpa, pues ya sospechaba de la lealtad de Atahualpa, pero respetando la voluntad de su padre (e mantuvo como Incaprantin. (2) 

ser que el victorioso Emperador, para efectuar su entrada triunfal en la Ciudad Sagrada del Imperio, quisiera llevar consigo a la princesa Caranqui junto a él, como un brillante espejo de hermosura de las tierras que había enseñoreado. Agregando luego, lo que sí parece mucho más probable y de lo cual quizá nació la fama de que Atahualpa hubiese nacido en el Cusco, es que su padre, el gran Emperador Huayna Cápac, hubiese decidido dejar al niño recién nacido y a su madre en la Ciudad Sagrada de los incas para su crianza y educación. Al final manifiesta que obviamente el príncipe Atahualpa y su bella madre estaban por encima de la nobleza extranjera en el Cusco, por su calidad de miembros de la familia imperial; sin embargo, el orgullo de la sangre inca había llegado a un apogeo despótico en la corte imperial del Cusco, y a pesar de la deslumbrante hermosura de la madre y las prendas varoniles y distinguidas de su hijo. en las fiestas cortesanas, en la vida privada dentro de la minúscula residencia real y aún en las calles de la ciudad. aquella madre joven y su hijo en desarrollo, debieron ser constantemente motejados con el calificativo despectivo de quilacos o quiteños. Por todo lo expuesto opinamos que es indudable que Atahualpa vivió algún tiempo en el Cusco al lado de su madre. 8) El Cronista Fernando de Montesinos ha dicho que su madre encontró en el Cusco una muerte prematura, que Huayna Cápac regresó a esa capital y le recogió posiblemente de 17 ó 18 años de edad. ¿Hacia 1518? viajando a Quito con él, con su hermana y mujer legítima Rava Ocllo, madre de Huáscar, quien quedó de Administrador en el Cusco, por ser mayor de edad.

(2) La momia de Huayna Cápac fue enviada al Cusco en un cortejo compuesto por su viuda Rava Ocllo, y altos funcionarios y parientes de esas panakas imperiales.
En 1529 murió Chamba, Cacique mitimae de los indios Cañaris y le sucedió su heredero Urco Kolla, hombre intrigante y malicioso, y como Atahualpa, de paso hacia el norte, tras pacificar a las alzadas tribus de la costa, aprovechó la magnificencia de Tomebamba para coronarse como Incaprantin de los territorios del norte del Tahuantinsuyo, ciñiendo las insignias reales del llauto de oro y carmesí con borla, lo que fue considerado un sacrilegio, dada su condición de mestizo.

Este episodio sirvió de detonante para la declaración de guerra entre ambos hermanos. Empero Edmundo Guillen en su “Historia Incaica” ha escrito: “que aunque es posible que ésta pudiera ser una de las causas, evidentemente la rebelión de Atahualpa obedeció a otros motivos más complejos, posiblemente de carácter religioso e ideológico, acerca de lo que debía ser el imperio que asumía Huáscar, lo cual va más allá de una simple rivalidad entre el centro administrativo de Tomebamba y la capital imperial del Cusco, como se ha venido creyendo”. (3) 

(3) El mismo Andrade Reimers, que es quien más ha estudiado en el Ecuador estos aspectos, en la Pág. 158 y siguientes de su obra ya citada, ha escrito. Tomebamba era sin lugar a dudas la ciudad más populosa y opulenta en el norte del Tahuantinsuyo. Cieza de León, que la había visto al cabo de quince años de haber sido destruida parece no hallar palabras adecuadas para describir la magnificencia de sus edificios y la suntuosidad de sus monumentos. Después de afirmar que sus aposentos eran de los más soberbios y ricos que hubo en el Perú y describir la incomparable belleza de sus templos y de sus palacios, concluye: En fin, no puedo decir tanto, que no quede corto en querer engrandecer la riqueza, que los incas tenían en estos, sus palacios reales. Aquella ciudad Cañari había comenzado su apogeo desde el día en que Huayna Cápac, el más grande de los emperadores del Tahuantinsuyo, había nacido en ella. Coronado de monarca a los veinte años, a pesar de sus largas visitas al Cusco y a todos los rincones de sus vastos dominios, en ella vio siempre su casa propia y trató de decorarla con lo más moderno y refinado dentro de los adelantos urbanísticos de su tiempo. Además, formó en ella, como nos lo ha dicho Sarmiento de Gamboa, un linaje propio suyo por medio de hijos y de hijas propios suyos, que nacieron o inmigraron para vivir en la encantadora Ciudad de los cuatro ríos de montaña. Igual cosa pasó con los funcionarios reales del Cusco cercanos al trono, los cuales se trasladaron allá en forma prácticamente definitiva. Todo esto incrementado a lo largo de medio siglo había hecho de Tomebamba una especie de segunda y modernísima Ciudad Sagrada del Imperio, induciendo obviamente a sus habitantes a mirar hacia abajo a los demás pueblos y ciudades del norte. Más aún, dado el grado de inyección de sangre incaica pura en su población y el orgullo ancestral que esto producía, el mestizo Atahualpa, originario de alguna de aquellas poblaciones
Huáscar envió a Tomebamba a su embajador Yupanqui, quien secretamente entró en conversaciones con los Cañaris y consiguió levantarlos con la promesa de que estaban llegando dos mil orejones del
inferiores del norte, no era considerado como digno sucesor de Huayna Cápac, el inca tomebambino más ilustre de la historia del Tahuantinsuyo. Consciente de tal repudio secreto que experimentaba al visitar esa ciudad y deseoso de ganar simpatías entre sus habitantes, a raíz de la partida al Cusco de la Emperatriz Rava Ocllo con la momia de su esposo, Atahualpa dio los pasos conducentes a construir un gran palacio, a donde poder venir con sus mujeres de ellos (Cieza de León). Más aun, después de haber terminado la pacificación de los Huancavilcas en 1528, de paso hacia el complejo administrativo del Pichincha, se detuvo con su ejercito triunfante en Tomebamba y, según Cabello de Balboa, quizo aprovecharl a magnificencia de aquella gran ciudad para llevar acabo las solemnes ceremonias tradicionales de su coronación como Inca legítimo del territorio septentrional del Tahuantinsuyo. De esa forma ahí fue donde en medio de ritos religiosos de vieja tradición, en la gran plaza central de Tomebamba, se ciñó el llauto de oro y carmesí, con borla diseñada para caer sobre la frente. Después de esta ceremonia partió hacia el reino de Quito, vistiendo desde entonces las insignias reales legadas por el testamento de su padre. Asentando su dominio tanto en las tierras de los cañaris y paltas como en los territorios de la confederación quiteña hasta los pastos, volvía a reunir bajo su cetro toda la tierra a las órdenes de sus abuelos maternos antes de la amenaza de los ejércitos incásicos de Tupac Yupanqui. Pero la fastuosa coronación del bastardo en Tomebamba había herido en lo más profundo los sentimientos de la aristocracia incaica radicada en la ciudad, unánime con el criterio de Huáscar en el Cusco, de que era un sacrilegio de que la borla imperial del Tahuantinsuyo fuese ceñida en la cabeza de un mestizo. Así, pues, el propio Gobernador de la provincia, Apu Inga Ullco Colla, despachó al punto, mensajeros al Inca Huáscar, para hacerle conocer sobre el sacrilegio y el escándalo. Cabello Balboa no halla palabras para pintar la indignación que causó en el ánimo de Huáscar y mucho más en el de la Emperatriz Rava Ocllo, la noticia de la coronación de Atahualpa en la lejana ciudad de Tomebamba. De inmediato reunió a su Consejo de Estado para denunciar el sacrilegio, aunque después se hizo sordo para escuchar las amonestaciones que le dieron de prudencia. El, por su cuenta, mandó a dar muerte a los embajadores-rehenes de Quito, residentes en el Cusco, así como a sus amigos y a los parientes que habían llegado de allá con el cuerpo embalsamado de Huayna Cápac (excepción hecha de la madre y de la esposa principal de Atahualpa que todavía no había regresado y presumiblemente se escondieron a tiempo) Este paso equivalía a una declaración formal de guerra. Por último puso al General Atoc al frente de un cuerpo de dos mil oficiales orejones (los cuales debían ser de sangre Inca ciento por ciento pura) con la orden perentoria de salir de inmediato y hacer levas entre los guayacundos, paltas y cañaris. La marcha de estos oficiales fue tan rápida y los reclutamientos tan silencioso, que aquel nuevo ejército acampó cerca de Tomebamba, antes de que Atahualpa hubiese recibido la más remota noticia de la invasión.
Cusco para auxiliarles. Entonces sobrevino la sorpresa de los Cañaris que atacaron a las tropas de Atahualpa y lo tomaron prisionero en su propio palacio; pero él, hábilmente logró escapar y se preparó con Quisquís, Calicuchima, Rumiñahui y Zota Urco y luego de dos sangrientos enfrenta mientos, el último a las orillas del río Naxichi, derrotaron al General cusqueño Atoc y al Cacique Urco Kolla de los Cañaris los hizo matar a flechazos. (4)

La noticia se regó en el imperio y dándose cuenta Huáscar de lo peligroso de su situación, salió del Cusco con su hermano Huanca Auqui y se produjo un enfrentamiento armado en el que llevó la mejor parte Atahualpa, que contaba con el grueso de los generales de su padre – todos ellos guerreros experimentados y hábiles estrategas. Huáscar se retiró al Cusco a rehacer sus fuerzas, mientras Atahualpa ordenaba a Quisquís que tomara cuarenta mil hombres y fuera por la cordillera y a Calicuchima para que con otros tantos fuera por la costa, pacificando a las tribus insurrectas contra su autoridad, pues los Cañaris habían logrado un levantamiento general en todo el norte. El, por su cuenta, con doce mil hombres, atacó por mar a los indómitos punáes y los venció en una batalla muy difícil, en la que fue malamente herido en un muslo.

Después de ello pasó a Túmbez invitado por el Cacique de esa región y de allí siguió a las aguas termales de Cuñug cercanas a Cajamarca. Mas no queriendo seguir adelante con sus conquistas, pues ya había recuperado los territorios que consideraba propios y tenía algunos ajenos, le mandó a proponer a Huáscar la devolución de lo suyo, siempre y cuando se fijaran definitivamente los límites entre ambas regiones, sin ambiciones ni amenazas.(4) Entonces Atahualpa destruyó Tomebamba hasta no dejar piedra sobre piedra, al punto que sus ruinas fueron sepultadas por los siglos y fue recién en el siglo XX, que el arqueólogo alemán Max Uhle pudo descubrirlas, donde hoy se levanta la ciudad de Cuenca, capital de la provincia del Azuay

 

Huáscar, mal aconsejado por su madre, rechazó tan generosa oferta y se aprestó a continuar la lucha, sucediéndose varias acciones militares que favorecieron a su hermano rebelde, hasta que a mediados de 1532 ambos ejércitos se aprestaron a dar la batalla final en Cotapampa, casi a las puertas del Cusco, donde los generales de Atahualpa tomaron hacia la izquierda del camino real para que pudieran pasar las descuidadas tropas de Huáscar, a las que atacaron en forma sorpresiva y con movimiento de tenaza, sin darles tiempo a realizar ninguna maniobra, pues formaban una compacta masa humana y se dejaban acuchillar a mansalva.

Huáscar seguía a la retaguardia con su escolta de honor y apenas opuso resistencia, cayó prisionero y ordenó a los suyos que depusieran las armas. Unos cuantos veteranos del glorioso ejército de Huayna Cápac, casi todos ellos orejones, pretendieron organizarse y resistir, pero al recibir la orden del Inca se abatieron sin ánimos y acabaron por entregarse a la discreción del vencedor.

Mientras eso sucedía en el Cusco, en Cajamarca Atahualpa recibía a los pocos emisarios de Francisco Pizarro, a quienes atendió a sabiendas de las tropelías que venían provocando desde meses atrás cuando habían arribado a las costas de San Mateo, pues era su plan atraer a los barbudos a su campamento, para pedirles cuentas y castigarles como se merecían.

Empero esa confianza le perdió en la tarde del 16 de Noviembre de 1532 cuando fue sorprendido por el ruido de los cañones y mosquetes, la carga mortífera de la caballería y todo lo demás. Los españoles realizaron esa tarde una memorable acción: “Testigos presenciales relatan la actitud altiva de Atahualpa, pues al precipitarse los españoles al ataque, lejos de amilanarse les conminó a depositar en la plaza todo lo que habían robado, con la amenaza de matarlos si no lo hacían de inmediato”.

Luego, ya cautivo, fue víctima de las extorsiones de los hermanos Pizarro para que les entregara oro y plata a fin de pagar a sus soldados, pactándose por escritura la entrega de los metales a cambio de la libertad del cautivo; sin embargo, el contrato fue incumplido y hubo notoria mala fe de parte de los españoles, pues luego de recibir grandes cantidades de oro y plata hasta donde señalaba la mano levantada del Inca en una pieza de grandes dimensiones, rodaron la calumnia de que estaba conspirando y le condenaron a sufrir la pena de muerte en la hoguera.

La investigación sumaria se probó con el testimonio de ellos mismos, que pasaron de jueces a testigos y luego actuaron como verdugos. El Inca comprendió que estaba perdido y con gran entereza de ánimo aceptó el bautizo que le ofrecían, que no tenía significado alguno para su mentalidad primitiva y era una forma afrentosa de injuriarlo aún más, pues quería preservar la integridad de su cabeza para que al momento de morir pudiera tocar la tierra y traspasara su espíritu al siguiente Inca, conforme la antigua creencia del mesianismo andino que aún sobrevive en los altos riscos montañosos. Así pues, murió como todo un hombre, el 26 de Julio de 1533, tras ocho meses y diez días de cautiverio, en la plaza pública de Cajamarca y bajo el ridículo nombre de Francisco que le fuera impuesto por sus enemigos, soportando la pena del garrote vil o estrangulamiento.

Tenía como todos los soberanos antiguos muchísimos hijos, unos legítimos y otros ilegítimos según las leyes de esos tiempos, pero la historia solo ha recogido los nombres de los siguientes: Puca Cisa que murió tierno. Hualpa Cápac o Toparca, que llegó a ser coronado por Pizarro y duró un poco más. Diego Hilaquita, Francisco Ninancoro, Juan Quispe Túpac, Francisco Túpac Atauchi que vivió muchos años en Quito conocido y reverenciado por todos como el Auqui o heredero, Carlos Felipe Atahualpa y María Isabel Atahualpa.

El Cronista Francisco de Xeres le describió así: “Hombre de treinta años -posiblemente tenía 37- bien apersonado y dispuesto, algo grueso; el rostro grande, hermoso y feroz; los ojos encarnizados en sangre; hablaba con mucha gravedad, como gran señor, hacía muy vivos razonamientos y entendidos por los españoles conocían ser hombre sabio; era hombre alegre, aunque crudo; hablando con los suyos era muy robusto y no mostraba alegría”.

“De ingenio agudo y perpicaz, fácil para comprender todo lo que se le enseñaba, extremado en castigar, severo con sus súbditos, cariñosos y lleno de ternura para con sus hijos, parco en palbras, taciturno y hasta reservado, sabía dar a su continente magestad y señorío, querido de los suyos, respetado y hasta temido de los contrarios.

Durante su cautiverio ordenó el asesinato de su medio hermano Huáscar, a quien mantenía por los caminos, en situación precaria, ya que le habían perforado cerca de las clavículas para traspasarle dos cuerdas para jalarle, pues temía que pudiera fugarse y retomar el mando. Igualmente dispuso el sacrificio de las panakas imperiales del Cusco, esto es, de las familias principales de esa capital que estaban ligadas por la sangre con los Incas, de suerte que la memoria de Atahualpa fue aborrecida en el Perú por esos crímenes y aun hoy, después de más de cuatro siglos, se le continúa odiando. El Inca Garcilaso de la Vega le trató de usurpador y díjole lindezas. Parece, por otra parte, que Atahualpa debió haber recibido algunos desplantes en su juventud debido a su condición de ilegítimo. En el Ecuador se le considera el fundador de nuestra nacionalidad y aunque no fue ni lo uno ni lo otro, sino un hombre de su tiempo, viviendo en una cultura aislada por las moles de los Andes, tuvo la suficiente personalidad para hacerse respetar de sus captores, a algunos de los cuales hizóles sus amigos, demostrando en todo momento un fuerte carácter, la majestad de su rango y una no menor inteligencia, pues se dice que hasta llegó a entender el idioma español y a jugar el ajedrez con notable pericia y todo ello sin maestro, simplemente viendo, oyendo y pensando.(5) En el expediente del Conquistador Juan Arias Maldonado que se conserva en Madrid y es del siglo XVI, se dice que su madre – hermana entera del Inca Atahualpa— habrá nacido en Cusco, lo que abre amplias posibilidades para que el Inca también fuere cusqueño, al igual que ella.

Fuente: Biblioteca Rodolfo Pérez Pimentel

 

Abdón Calderón Garaycoa

Posted in historia with tags on octubre 4, 2008 by edmolin657


HÉROE NACIONAL- Nació en Cuenca el 31 de Julio de 1804 Hijo legítimo del Corn. Francisco García-Calderón y Díaz-Núñez natural de la Habana y de Manuela Garaycoa Llaguno, guayaquileña.Cuando en 1812 fue fusilado el Coronel Francisco García Calderón después de la derrota patriota de San Antonio de Ibarra, su viuda Manuela Garaycoa se trasladó a vivir en Guayaquil con sus tiernos hijos; el huérfano Abdón Calderón había realizado sus estudios primarios en Cuenca con el padre José María de Landa y Ramírez y algunos de sus libros de escuela se conservan en nuestro Museo Municipal.

Después siguió los cursos del Colegio Seminario de Guayaquil y desde 1817 fue alumno de su pariente Vicente Rocafuerte.

El día 9 de Octubre de 1820 se alistó en el ejército Revolucionario con el grado de Subteniente a órdenes del Coronel Ignacio Alcázar. El 9 de Noviembre actuó “con rabia en el cuerpo” en el combate de Camino Real, a órdenes del Coronel Luis Urdaneta, quien pidió su ascenso a Teniente “por su valor heroico”.

El 22 de ese mes actuó en Huachi y con los pocos que se salvaron regresó a Babahoyo.

El 3 de Enero de 1821 peleó en Tanizagua como miembro del ejército reorganizado del General chileno Toribio Luzuriaga, figurando en el cuerpo compuesto de tropas cuencanas que dirigía el Coronel José García, y cuando la victoria coronaba los esfuerzos patriotas, el Cura Benavides atacó por la retaguardia y los flancos. Entonces Calderón rompió con su Compañía el cerco de fuego y hierro y salvó la vida y el honor patriota, retirándose a Babahoyo.
Después vino el invierno y las acciones se estabilizaron entre los ejércitos realistas y patriota; pero el 18 de Julio siguiente, mientras estaban en Babahoyo a las órdenes del Coronel López, se apareció este militar, arengó a las tropas guayaquileñas para que gritaran “Viva el Rey” y marcharan con él a Quito, a unirse a Aymerich. En medio de esta felonía, tuvo la delicadeza de dirigirse a los Jóvenes oficiales guayaquileños diciéndoles que no quería tenerlos forzados, sino voluntarios, Abdón Calderón, su tío Lorenzo de Garaycoa y los oficiales Lavayen y Robles fueron los primeros que pidieron retornar a sus cuarteles del puerto y tras ellos, otros muchos más siguieron su ejemplo y regresaron en una canoa a Samborondón, donde dieron parte a Sucre.

 

Enseguida pasó a las órdenes del sargento Mayor Félix Soler y del Pozo y regresaron en persecución del traidor López, al que derrotaron en el sitio Palo Largo retornando a marcha forzada. El 19 de Agosto de 1821 combatió en Yaguachi a los realistas del Coronel Gómez Páez. Calderón actuó de Teniente de las Compañías del Batallón Libertadores.

El 12 de Septiembre estuvo nuevamente en los campos de Huachi como miembro del Estado Mayor de Sucre y tras la derrota regresó por Babahoyo a Guayaquil. Luego marchó a pie a Cuenca como Teniente de la Tercera Compañía del Batallón Yaguachi, ocupándola militarmente el 21 de Febrero de 1822 donde se organizaron los patriotas con muchos cuencanos. De allí siguieron al norte. El 12 de abril de 1822 formó parte de la Vanguardia del ejército bajo las órdenes del Coronel Diego Ibarra, el 21 combatió en las llanuras de Tapi, cooperando con los Granaderos Argentinos a la derrota de la caballería realista.

Enseguida siguió a Quito, tomó parte activa en los preparativos de la batalla del Pichincha y el 24 de Mayo estuvo en las líneas de fuego como abanderado de la tercera Compañía del Batallón Yaguachi, portando la insignia celeste y blanca de la provincia libre de Guayaquil y fue herido sucesivamente en cuatro partes del cuerpo, siendo la última de ellas mortal. I cuantas veces quisieron sus compañeros retirarlo del sitio se negó a ello hasta que al conocer la victoria, a las tres de la tarde, permitió que lo pusieran en una ruana pues no podía moverse.”Sus soldados lo condujeron al campamento y fue puesto sobre una frazada en el suelo de una casita, porque no se encontraba cama en qué acostarlo. Su estado de postración requería de auxilios eficaces para al menos calmar su devorante sed y darle algún alimento; un amigo se encargó de prestarle aquellos servicios porque el desdichado joven no podía hacer uso de sus brazos, ni mover las piernas “En la relación de la batalla escrita por el General López se asegura que murió al día siguiente, lo cual es falso, porque como se verá después, su agonía se prolongó hasta el quinto día. (1).

(1) La relación de la batalla escrita por Manuel Antonio López indica que “al empezar el combate por el centro, el Teniente Calderón que mandaba la tercera compañía del Yagauchi, recibió un balazo en el brazo derecho y pocos momentos después otro en el brazo izquierdo, afectándole un tendón y fracturándole el hueso del antebrazo, lo que le obligó a soltar la espada. Un sargento la recogió del suelo y se la colocó en la vaina de la cintura y le ligó el brazo con un pañuelo colgándole del cuello. Luego recibió otro balazo en el muslo izquierdo y finalmente en el muslo derecho que le fracturó el hueso y le hizo caer postrado a tierra. Sus soldados lo cubrieron con una ruana y le sacaron a una casita y allí, al conocer el resultado favorable de la batalla, exclamó: “Hemos vencido, ahora puedo morir en paz”. El General Sucre informó: “En tanto hago particular memoria de la conducta del Teniente Abdón Calderón, que habiendo recibido consecutivamente cuatro heridas, jamás quiso retirarse del combate. Probablemente morirá, pero el Gobierno de la República sabrá recompensar a su familia los servicios de este Oficial heroico”, y cuando Bolívar arribó a Quito, dispuso: 1) Que a la Tercera Compañía del Yaguachi no se pusiera otro Capitán, 2) Que siempre pasara revista en ella como vivo y que en las revistas de Comisario, cuando fuere llamado por su nombre, toda la compañía respondiera: “Murió gloriosamente en Pichincha pero vive en nuevos corazones, 3) Que a su madre se le pasará el sueldo mensual de su hijo.

 

En cambio, en la relación escrita por Jacinto Benavente, que peleó en Pichincha como miembro del “Escuadrón de Granaderos de los Andes”, se dice que fue uno de los que levantó el cuerpo -exánime de Abdón Calderón y en junta de otros oficiales lo llevaron en una ruana al Tejar, en donde había un Hospital de Sangre con tiendas de campaña y allí seguramente le hicieron el reconocimiento de las cuatro heridas que tenía en su cuerpo. Luego Benavente agregó que Calderón fue enterrado en el Cementerio de ese lugar, donde sus restos se confundieron.Casi un siglo después su pariente Juan lllingworth Icaza informaba que el auténtico retrato de Calderón lo poseía su hermana Mercedes Calderón y Garaycoa de Ayluardo, que lo había adquirido de su madre doña Manuela. Cuando doña Mercedes falleció dejó dicho en su testamento que el retrato fuera colocado en el salón de sesiones de la Junta Municipal de Beneficencia, que estaba en un edificio que se quemó entre el 5 y el 6 de Octubre de 1896 desapareciendo entonces tan hermosa reliquia.

“Era una pintura al óleo como de media vara de alto, que la familia estimaba muy parecida al original; fue hecho en Quito y después de la Batalla del Pichincha, por cariñoso acuerdo de la señora en cuya casa expiró el héroe y ésta se la envió a la madre, manifestándole que en previsión de que no existiera el retrato de su glorioso hijo, había querido obtener ese, para ella. “Luego lllingworth agregó: “Debe ser conocido el nombre de la familia en cuyo hogar pasó Calderón sus postreros gloriosos días, pero no lo recuerdo…”

En cuanto a los restos mortales de Calderón, decía otro de sus parientes Gustavo Monroy Garaycoa, que la familia los trajo de Quito a Guayaquil y que su hermana Mercedes Calderón Garaycoa de Ayluardo los tuvo en una caja de madera que guardaba en el Altillo de su casa, con los restos de sus hijos fallecidos. A la muerte de tan rara señora sus albaceas testamentarias debieron depositarlos en el mausoleo que mandaron a erigir en honor a ella, pero de esto no hay certeza, sólo suposiciones.

 

Así pues, Calderón murió de cuatro heridas en brazos y piernas después de cinco días de agonía, posiblemente entre el 28 y 29 de Mayo de 1822, sus restos fueron traídos a Guayaquil, ignorándose el sitio en que se encuentran y sus actuales retratos pueden ser copias de aquel original desaparecido entre las llamas del Incendio Grande.

Sucre le ascendió a Capitán en el Campo de batalla y Bolívar decretó honores a su memoria.

Fue un heroico joven, abanderado del batallón Yaguachi y en Pichincha tremoló la bandera celeste y blanca de Guayaquil independiente (2).(2) En 1907 Manuel J. Calle publicó “Leyendas del tiempo heroico”, lectura para la niñez de América. Uno de sus capítulos narra en forma de cuento la heroica muerte de Calderón. Pues bien, no faltan literatos más bien ignorantes en materia histórica; que horrorizados porque este cuento de Manuel J. Calle se repite en las escuelas a los niños ecuatorianos, protestan contra lo que ellos llaman “El mito de Abdón Calderón” sin comprender que no existe tal mito, pues Calle recreó una verdad y que Abdón Calderón fue un héroe verdadero, que su muerte ocurrió tras una larga y dolorosa agonía y que la Patria necesita hoy más que nunca estos ejemplos de abnegación y valor en tan corta edad.

 

Bolivar habla sobre Política

Posted in frases célebres, historia, Próceres de la Independencia with tags on octubre 1, 2008 by edmolin657

Título: Política
Autor: Cordero Ceballos, José de Jesús

Entrevista al Libertador y algunos documentos fundamentales de su pensamiento social / Cordero Ceballos, José de Jesús

Descriptor Temático: Política, Democracia, Poder, Gobierno

POLITICAP: Libertador, he oído con sumo interés su alto concepto de Patria y sus recomendaciones en materia educacional, los cuales deberían servir de guía a todos los hombres, especialmente a quienes conducen los destinos de nuestros pueblos. Me gustaría escuchar su opinión sobre el orden político, campo que deja mucho que desear en este continente, pues a más de ciento cincuenta años de la heroica gesta de Independencia, continuamos sufriendo los atropellos de las tiranías. Por otra parte, dentro de las pocas democracias que tenemos suelen infiltrarse hombres deshonestos, producto de la promoción que le hacen grupos dados a la tarea de colocarlos en altas posiciones de poder, para así defender, de manera velada, intereses antinacionales.

Pero esto no es todo, hay quienes prefieren la tiranía a la democracia, bien porque en donde impera o ha imperado la primera han tenido la oportunidad de obtener, mediante procedimientos ilícitos, beneficios particulares o porque ignoran que bajo los regímenes dictatoriales la ley es el tirano y sus personeros, y que la tan cacareada tranquilidad que se respira es emergida de una “paz de cementerio”, además parecen olvidar que en Latinoamérica hemos padecido gobiernos de fuerza por más de siglo y medio, con resultados tan nefastos o tal vez peores que los sufridos bajo la dominación colonial. En consecuencia, ¿cuál

 

BOLIVAR: “La mejor política es la honradez”. (…) “Mi deseo es que todas las partes del Gobierno y Administración adquieran el grado de vigor que únicamente puede mantener el equilibrio, no sólo entre los miembros que componen el Gobierno, sino entre las diferentes facciones de que se compone nuestra Sociedad. Nada importaría que los resortes de un sistema político se relajasen por su debilidad, si esta relajación no arrastrase consigo la disolución del Cuerpo Social, y la ruina de los asociados…” (…) “La felicidad consiste en la práctica de la virtud”. (18)P: En algunas de las repúblicas latinoamericanas, concretamente en las que tienen gloria de haber sido creadas por su espada, se ha logrado el establecimiento de la Democracia. ¿Estima usted que esto es suficiente para hacer un buen país?

BOLIVAR: “Necesitamos trabajar mucho para regenerar el país y darle consistencia: por lo mismo, paciencia y más paciencia, constancia y más constancia, trabajo y más trabajo, para tener patria”. (19)P: ¿Cuál es a su juicio el sistema político más respetuoso de los derechos ciudadanos?

BOLIVAR: “Sólo la democracia es susceptible de una absoluta libertad”. (…) ” Nadie sino la mayoría es soberana. Es un tirano el que se pone en lugar del pueblo; y su potestad, usurpación”. (20)P: ¿Quiere decir que se justifica el uso de la violencia contra los tiranos?

BOLIVAR: “Siempre es grande, siempre es noble, siempre es justo conspirar contra la tiranía, contra la usurpación y contra una guerra desoladora e inicua”. (…) “Huid del país donde uno solo ejerza todos los poderes: es un país de esclavos”. (…)”La aclamación libre de los conciudadanos, es la única fuente legítima de todo poder humano…” (21)P: A su juicio, ¿cuáles son las ventajas de un sistema electoral, regular y popular?

BOLIVAR: “Las repetidas elecciones son esenciales en los sistemas populares, porque nada es tan peligroso como dejar permanecer largo tiempo en un mismo Ciudadano, el Poder. El pueblo se acostumbra a obedecerle, y él se acostumbra a mandarlo; de donde se origina la usurpación y la tiranía”. (…)”La continuación de la autoridad en un mismo individuo frecuentemente ha sido el término de los Gobiernos Democráticos”. (22)P: A propósito de gobiernos democráticos, ¿qué opina usted de la libertad de prensa, especialmente cuando se hacen fuertes críticas a los gobernantes?

BOLIVAR: “El que manda debe oír aunque sean las más duras verdades y, después de oídas, debe aprovecharse de ellas para corregir los males que producen los errores”. (…) “Los hombres públicos están sujetos a la censura de todos los ciudadanos, sobre todo en un gobierno puramente popular; si fuese suficiente razón para no servir a la República la crítica de los súbditos, tiempo ha que yo no serviría, pues no solamente se me ha criticado sino que en Bogotá me han lanzado anatemas, en Cartagena proscrito, y la provincia de Cumaná tratado como enemigo”. (23)P: Pero los periodistas se exceden en algunas oportunidades. ¿Qué nos recomienda para evitarlo?

BOLIVAR: “Que las censuras, observaciones y consejos que se permitan tratando de los negocios y personas públicas, estén caracterizados por la moderación y la decencia. La imprenta no será por esto menos libre, pues no consiste la libertad en la capacidad de ofender, y producirá todo el bien que debe esperarse de ella.” (24)P: En muchas de nuestras repúblicas se ha llegado a una profunda crisis moral en la cual tienen su parte algunos parlamentarios, pues no solamente han dejado de cumplir sus compromisos ordinarios al asumir la representación del pueblo, como es la frecuente inasistencia a las sesiones de las Cámaras Legislativas, sino que también se han mezclado en operaciones dolosas. ¿Qué nos dice usted de estos señores?

BOLIVAR: “Tengo mil veces más fe en el pueblo que en sus Diputados”. (25)P: En la mayoría de los países latinoamericanos hemos sufrido durante casi toda la vida republicana los atropellos de las dictaduras. Son pocas las democracias que tenemos y muchos los años de tiranía. ¿Qué opina usted de esto?

BOLIVAR: “La voluntad del Déspota, es la Ley Suprema ejecutada arbitrariamente por los Subalternos que participan de la opresión organizada en razón de la autoridad que gozan. Ellos están encargados de las funciones civiles, políticas, militares, y religiosas; pero al fin son Persas los Sátrapas de Persia, son Turcos los Bajaes del gran Señor, son Tártaros los Sultanes de la Tartaria”, (…) “Uncido el Pueblo Americano al triple yugo de la ignorancia, de la tiranía y del vicio, no hemos podido adquirir, ni saber, ni poder, ni virtud. Discípulos de tan pernicioso maestro, las lecciones que hemos recibido, y los ejemplos que hemos estudiado, son los más destructores. Por el engaño se nos ha dominado más que por la fuerza; y por el vicio se nos ha degradado más bien que por la superstición. La esclavitud es hija de las tinieblas; un Pueblo ignorante es un instrumento ciego de su propia destrucción: la ambición, la intriga, abusan de la credulidad y de la inexperiencia, de hombres ajenos de todo conocimiento político, económico o civil: adoptan como realidades las que son puras ilusiones; toman la licencia por la Libertad, la traición por el patriotismo, la venganza por la justicia. Semejante a un robusto ciego que instigado por el sentimiento de sus fuerzas, marcha con la seguridad del hombre más perspicaz, y dando en todos los escollos no puede rectificar sus pasos. Un pueblo pervertido si alcanza su libertad, muy pronto vuelve a perderla; porque en vano se esforzarán en mostrarle que la felicidad consiste en la práctica de la virtud: que el imperio de las leyes es más poderoso que el de los tiranos, porque son más inflexibles, y todo debe someterse a su benéfico rigor: que las buenas costumbres, y no la fuerza, son las columnas de las leyes; que el ejercicio de la Justicia es el ejercicio de la Libertad”. (26)P: ¿Cuál es para usted el sistema de gobierno más perfecto?

BOLIVAR: “El sistema de gobierno más perfecto, es aquel que produce mayor suma de felicidad posible, mayor suma de seguridad social, y mayor suma de estabilidad política”. (27)P: En nuestras repúblicas proliferan los líderes políticos conocidos por sus discursos plenos de promesas, pero son escasos los que se distinguen por sus virtudes y consagración al trabajo en bien del país. ¿Qué nos dice usted de estos demagogos?

BOLIVAR: “No quieren creer los demagogos que la práctica de la libertad no se sostiene sino con virtudes y que donde éstas reinan es impotente la tiranía. Así, pues, mientras seamos viciosos no podremos ser libres, désele al Estado la forma que se quiera; y como nunca se ha convertido un pueblo corrompido por la esclavitud, tampoco las naciones han podido tener sino conquistadores y de ninguna manera libertadores. La historia ha probado esto y Montesquieu lo ha expresado. Por lo tanto, nuestra lucha será eterna y nuestros males se prolongarán en busca de lo imposible. Sería necesario desnaturalizarnos para poder vivir bajo un gobierno absolutamente libre, sería preciso mudar nuestros hábitos y costumbres y hacernos austeros y desprevenidos de nuestras viles pasiones o renunciar a la quimera de nuestros proyectos”. (…) ” Hemos perdido todo nuestro tiempo y hemos dañado nuestra obra: hemos acumulado desaciertos sobre desaciertos y hemos empeorado la condición del pueblo, que deplorará eternamente nuestras inexperiencias”.(28)P: ¿A qué atribuye usted la falta de estabilidad política en nuestras repúblicas?

BOLIVAR: “… nosotros no podemos formar ningún gobierno estable, porque nos faltan muchas cosas, y sobre todo, hombres que puedan mandar y que sepan obedecer: todavía menos somos capaces de gobernar un vasto imperio, de extensión, con leyes democráticas; por otra parte, nunca tendremos otras leyes, porque cada convención será peor que la anterior. En fin Vds. lo verán. Nos vamos a engolfar en un mar peligroso y cuando queramos echar la ancla no encontraremos fondo, al mismo tiempo que cada paso que hacemos nos aleja más del puerto. Yo no sé qué hacer ni qué aconsejar. No sé tampoco cómo deben Vds. conducirse. La elección de Vds. no puede caer sino sobre escollos porque son espantosos los precipicios que rodean esta república. Aquí no se puede respirar sino conmoción, y no se puede conmover sin explosión horrible. No hay una base sólida y fija, no sé sobre qué debemos contar, y de esto estoy cada vez más persuadido”. (…) “Yo espero por momentos una horrorosa tormenta y, por lo mismo, debemos prepararnos a conjurarla, tomando todas las medidas de precaución para que el desorden no nos arrastre a los crímenes de una sanguinaria anarquía”. (29)P: ¿De qué manera cree usted que podemos formar gobiernos estables?

BOLIVAR: “Para formar un gobierno estable se requiere la base de un espíritu nacional, que tenga por objeto una inclinación uniforme hacia dos puntos capitales, moderar la voluntad general, y limitar la autoridad pública: los términos que fijan teóricamente estos dos puntos son de una difícil asignación; pero se puede concebir que la regla que debe dirigirlos, es’ la restricción, y la concentración recíproca a fin de que haya la menor frotación posible entre la voluntad, y el Poder legítimo. Esta ciencia se adquiere insensiblemente por la práctica y por el estudio”. (…) “Los Venezolanos aman la Patria, pero no aman sus Leyes; porque éstas han sido nocivas, y eran fuentes del mal: tampoco han podido amar a sus Magistrados, porque eran inicuos, y los nuevos apenas son conocidos en la carrera en que han entrado. Si no hay un respeto sagrado por la Patria, por las Leyes, y por las autoridades, la Sociedad es una confusión, un abismo: es un conflicto singular de hombre a hombre, de cuerpo a cuerpo”. (30)P: ¿Podemos hacer para sacar de ese caos a nuestras?

BOLIVAR: “Para sacar de este caos nuestras nacientes repúblicas, todas nuestras facultades morales no serán bastantes, si no fundimos la masa del pueblo en un todo: la composición de un Gobierno en un todo: la legislación en un todo, y al espíritu nacional en un todo. Unidad, Unidad, Unidad debe ser nuestra divisa. La sangre de nuestros conciudadanos es diferente, mezclémoslas para unirla: nuestra Constitución ha dividido los poderes, enlacémoslos para unirlos: nuestras Leyes son funestas reliquias de todos los despotismos antiguos y modernos, que este edificio monstruoso se derribe, caiga y apartando hasta sus ruinas, elevemos un Templo a la justicia; y bajo los auspicios de su Santa Inspiración, dictemos un Código de Leyes…” (31)P: En los pocos países democráticos de Latinoamérica, todos aspiramos a la inmediata y máxima perfección del sistema político. ¿Qué podemos hacer para lograrlo?

BOLIVAR: “No aspiremos a lo imposible, no sea que por elevarnos sobre la región de la Libertad, descendamos a la región de la tiranía. De la libertad absoluta se desciende siempre al Poder absoluto, y el medio entre estos dos términos es la Suprema Libertad Social. Teorías abstractas son las que producen la perniciosa idea de una Libertad ilimitada. Hagamos que la fuerza pública se contenga en los límites que la razón y el interés prescriben: que la voluntad nacional se contenga en los límites que un justo Poder le señala: que una Legislación Civil y Criminal, análoga a nuestra actual Constitución domine imperiosamente sobre el Poder Judiciario, y entonces habrá un equilibrio, y no habrá el choque que embaraza la marcha del Estado, y no habrá esa complicación que traba, en vez de ligar la sociedad”. (32)P: ¿Cómo estima usted que debe ser un gobierno?

BOLIVAR: “Es preciso que el gobierno se identifique, por decirlo así, al carácter de las circunstancias, de los tiempos y de los hombres que lo rodean. Si éstos son prósperos, y serenos, él debe ser dulce, y protector; pero si son calamitosos y turbulentos, él debe mostrarse terrible, y armarse de una firmeza igual a los peligros, sin atender a leyes, ni constituciones, ínterin no se restablecen la felicidad y la paz”. (33)P: Frente a los frecuentes errores cometidos por nuestros pocos gobiernos democráticos, hay quienes tienen la osadía de señalar como solución el degradante retorno a las tiranías militares. ¿Cuál es su criterio sobre el particular?

BOLIVAR: “No es el despotismo militar el que puede hacer la felicidad de un pueblo, ni el mando que obtenga puede convenir jamás, sino temporariamente a la república. Un soldado feliz no adquiere ningún derecho para mandar a su patria. No es el árbitro de las leyes ni del gobierno; es el defensor de la libertad. Sus glorias deben confundirse con las de la república y su ambición debe quedar satisfecha, al hacer la felicidad de su país”. (34)P: ¿No le parece a usted que nuestras Democracias son débiles?

BOLIVAR: “Por lo mismo que ninguna forma de gobierno es tan débil como la democrática, su estructura debe ser de la mayor solidez, y sus instituciones consultarse para la estabilidad. Si no es así contemos con que se establece un ensayo de gobierno y no un sistema permanente: contemos con una sociedad díscola tumultuaria y anárquica, y no con un establecimiento social donde tengan su imperio la felicidad, la paz y la Justicia”. (…) “No seamos presuntuosos. legisladores: seamos moderados en nuestras pretensiones. No es probable conseguir lo que no ha logrado el género humano, lo que no han alcanzado las más grandes y sabias naciones. La libertad indefinida, la democracia absoluta, son los escollos a donde han ido a estrecharse todas las esperanzas republicanas. Echad una mirada sobre las repúblicas antiguas, sobre las repúblicas modernas, sobre las repúblicas nacientes. Casi todas han pretendido establecerse absolutamente democráticas, y a casi todas se les han frustrado sus justas aspiraciones. Son laudables ciertamente los hombres que anhelan por instituciones legítimas y por una perfección social: pero ¿quién ha dicho a los hombres que ya poseen toda la sabiduría, que ya practican toda la virtud, que exigen imperiosamente la liga del poder con la justicia? Angeles, no hombres, pueden únicamente existir libres, tranquilos y dichosos, ejerciendo todos la potestad soberana”. (35)

Carta a Sucre

Posted in Cartas de Bolívar, cartas de famosos, celebridades, historia, Próceres de la Independencia with tags , , on octubre 1, 2008 by edmolin657

Título: Carta al General Sucre
Autor: Bolívar, Simón

Entrevista al Libertador y algunos documentos fundamentales de su pensamiento social / Cordero Ceballos, José de Jesús

Categoría Geográfica: Magdalena
Descriptor Onomástico: General Antonio José de Sucre, General José Antonio Páez
Descriptor Temático: Cartas, Política, Virtud

Carta al General Sucre

Magdalena, 12 de mayo de 1826

A.S. E. EL GRAN MARISCAL DE AYACUCHO

ANTONIO JOSE DE SUCRE

Mi querido general:

Incluyo a Vd. una carta que he dirigido al general Santander, para que se imponga más por ella del alarmante estado de cosas.

El señor Pando, que ha venido del Istmo, me asegura que Colombia está en un estado de no poder marchar, y que todo amenaza ruina: primero, por los partidos; segundo por hacienda; tercero, por la organización civil, que es lo más complicada y costosa; cuarto, porque las leyes son tantas que ahogan a la república. De suerte que en Quito están envidiando el estado del Perú, y Demarquet, que acaba de llegar, me ha confirmado esto con superabundancia de pruebas y una profusión de hechos que me han afligido sobremanera. Demarquet dice que Quito no se ha levantado contra el gobierno por respeto a mí, y porque me espera de un momento a otro. La municipalidad de Bogotá se queja de que ya no se puede soportar el peso de las leyes, porque son innumerables y contrarias al estado de las cosas. En Venezuela todo va peor, porque el ejército tiene un partido y el pueblo otro. Páez es aborrecido del pueblo en tanto que es jefe del ejército, y la pardocracia va ganando terreno en todo lo que pierden los demás partidos.

El congreso dividido: la cámara de representantes está por el pueblo y contra el gobierno, y pide que yo vaya. El senado, al contrario, por el gobierno y me permite que me quede.

El ministerio dividido: Castillo tiene perdida la república por su mala administración de hacienda y ha querido ser vicepresidente; por consiguiente, enemigo de Santander. Revenga dice que no lo quiere Santander, y por consiguiente, ha renunciado tres veces en una semana, y me encarga que predique la virtud.
 

Soublette está por Santander y contra Páez: me llama, y me dice que no debo ir, porque ellos están perdiendo lo que yo haga. Dice que la cámara de representantes está hecha un volcán juzgando a Páez, a Santander, a Hurtado y al empréstito.

El Vicepresidente me dice que tiene poco que comunicarme en su última carta; pero esta carta indica un disgusto sumo, pues no quiere encargarse mas de la vicepresidencia, aunque no sabía todavía, entonces, que lo habían nombrado de vicepresidente. Después fue nombrado el 15 de marzo por una gran mayoría de votos, y la carta de él del 21 no ha llegado, aunque debió haber venido en el correo del 8 del corriente.

En una palabra, Colombia presenta el cuadro más lamentable por una superabundancia de fuerza liberal mal empleada; y una sobriedad absoluta en el gobierno es el único remedio. Por esta consideración tengo que irme a Colombia dentro de dos o tres meses, y no espero, para ejecutar mi marcha, más que tener respuesta de Vd. a esta carta, y ver establecer aquí, por dos o tres meses, el nuevo consejo de gobierno, que voy a organizar con Santa Cruz de presidente; Unanúe, vicepresidente; Pando, secretario de estado; Larrea, de Hacienda y Heres, de guerra. Cada vez tengo más confianza en estos señores del consejo: ellos desean la reunión de las tres repúblicas en una federación más estrecha que la de los Estados Unidos, mandaba por mi como presidente. y por el vicepresidente de mi elección, que debe ser Vd.

Se está imprimiendo hoy mismo mi constitución boliviana: ésta debe servir para los estados en particular y para la federación en general, haciéndose aquellas variaciones que se crean necesarias. Vd. debe dar el ejemplo con Bolivia a esta federación, adoptando desde luego la constitución que ha recibido una perfección casi inesperable. Pando dice que es divina, que es la obra del genio y que es la perfección posible. Pando que es un hombre incapaz de adular, recto hasta ser inexorable, instruido y firme más que nada; por consiguiente, debemos creer la aprobación de Pando: él cree la constitución adaptable al gobierno de un estado y de muchos a la vez, por las variaciones del caso. Todos recibirán esta constitución como el arca de la alianza y como la transacción de la Europa con la América, del ejército con el pueblo, de la democracia con la aristocracia y del imperio con la república. Todos me dicen que mi constitución va a ser el gran móvil de nuestra reforma social.

Empéñese Vd. pues, con su congreso para que la acepte sin restricción alguna. Dígale Vd. a esos señores que su sabiduría en el primer congreso ha salvado la América, y que no la pierdan ahora por una negativa que sería terrible. Dígales más, que los pueblos aguerridos en la anarquía y veteranos en la revolución, están todos clamando por un imperio, porque nuestras reformas han probado su incapacidad para hacer el bien y su incompatibilidad con nuestros pueblos. El clero y el ejército están ligados contra los principios, porque el clero y el ejército están hollados por nuestras reformas; que mi vida es la esperanza y la vida de nuestras repúblicas, pero que se acuerden de Epaminondas, cuyos funerales fueron celebrados por Alejandro con la destrucción absoluta de Tebas; que muchos tiranos van a levantarse sobre mi sepulcro y que estos tiranos serán otros Silas, otros Marios que anegarán en sangre sus guerras civiles. Yo doy a los pueblos, que el ejército ha liberado, un código de salud que reúne la permanencia a la libertad, al grado más eminente que se conoce en el gobierno de los hombres; y que si aspiran a lo perfecto alcanzarán lo ruinoso.

El consejo de gobierno va a reconocer a Bolivia y a proponerle un pacto de unión, para que ese mismo pacto sirva a Colombia, donde yo lo haré adoptar.

La intención de este pacto será la más perfecta unidad posible bajo un forma federal. El gobierno de los estados particulares quedará al presidente y vicepresidente con sus cámaras, con todo lo relativo a la religión, justicia, administración civil, económica, y, en fin, todo lo que no sea relaciones exteriores, guerra y hacienda nacional. El gobierno general se compondrá de un presidente, vicepresidente y tres cámaras para manejar la hacienda nacional, la guerra y las relaciones exteriores. Cada departamento de las tres repúblicas mandará un diputado al gran congreso federal, y ellos se dividirán en las tres acciones correspondientes, teniendo cada sección un tercio de diputados de cada república. Estas tres cámaras, con el vicepresidente y los secretarios de estado (que serán escogidos éstos en toda la república) gobernarán la federación.

El Libertador, como jefe supremo, marchará cada año a visitar los departamentos de cada estado. La capital será un punto céntrico como Quito o Guayaquil, Colombia deberá dividirse en tres estados, Venezuela, Cundinamarca y Quito; uno tomará el nombre de Colombia, que probablemente será Cundinamarca; la federación llevará el nombre que se quiera, pero sería probable que fuese Boliviana. Habrá una bandera, un ejército y una nación sola. Heres dice que es mejor que haya dos naciones como Bolivia compuesta del Bajo y Alto Perú, y Colombia compuesta con sus partes constituyentes. Que yo sea el presidente de ambas naciones y haga lo mismo que con una. El consejo de gobierno quiere la reunión de las tres repúblicas, como he dicho antes, y Pando se inclina a uno y otro partido.

Por consiguiente, debemos dar el ejemplo de esta federación entre Bolivia y el Perú, y en marcha a Colombia yo veré lo que conviene más. Colombia no puede quedarse más en el estado en que está, porque todos quieren una variación, sea federal o sea imperial. Aquí se quiere lo mismo; y Bolivia no puede quedar en el estado en que está, pues el Río de la Plata, y el Emperador por su parte, al fin destruirán esa república. No hay otro partido que un ejército, una bandera y una nación en Colombia como en Bolivia. De otro modo los desórdenes serán tantos, que forzosamente pedirán un imperio, pues el ejército, el clero y la Europa lo quieren absolutamente;

De cualquier modo que sea, creo indispensable el que se dé principio a este plan por Bolivia y Perú, y todavía creo más indispensable el que Vd. conduzca los negocios de ese país hasta que yo vuelva a darle una dirección general a esta federación. Entonces no faltará algún amigo a quien convenga favorecer para esa presidencia. El general Santa Cruz servirá ésta del Perú, a menos que se desagraden de él, lo que no espero, porque él es bastante agradable y sagaz.

¡Amigo! Vd. no debe abandonarnos en esta coyuntura tan difícil y cuando más necesitamos de hombres capaces, llenos de gloria y popularidad como Vd. Yo soy el que estoy más cansado y el que necesito de más reposo; pero la presencia del peligro y de las dificultades estimulan a mi espíritu decaído. Para un valiente el riesgo es el verdadero apetito, y como yo estoy cierto que Vd. participa de mis sentimientos, no he dudado un instante de que, al saber el gran riesgo de la América, sus deseos de servir se habrán reanimado. Persuádase Vd. que los más grandes destinos le esperan. A mí me han ofrecido una corona que no puede venir a mi cabeza, y que yo concibo en la oscuridad de las combinaciones futuras planeando sobre las sienes del vencedor de Ayacucho; y si no fuere esta diadema, será otra mil vece más gloriosa, la de los laureles, recompensa de las virtudes. En una palabra, yo sin Vd. no soy nada, y por consiguiente, el mundo que pesa sobre nuestros hombres, caerá a sumergirse en un vasto océano de anarquía.

Haga Vd. escribir mucho sobre estas cosas, y no dude que me marche a Colombia y vuelva a poner las grandes bases.

Chile y el Río de la Plata junto con Guatemala pueden entrar en nuestro proyecto como aliados.

Escriba Vd. a Córdoba y a los amigos del Río de la Plata, para mantener aquellas buenas relaciones.

De un momento a otro tendremos a Chile por nosotros, y Guatemala tiembla de Méjico y, por lo mismo, Panamá.

Resumiré mis demandas:

  1. Que Vd. se quede en Bolivia hasta mi vuelta;
  2. Que se adopte la constitución;
  3. Que se negocie la reunión de estas dos repúblicas;
  4. Que se guarde Vd. la mejor armonía con este consejo de gobierno; y
  5. Que trabaje Vd. en el Río de la Plata por establecer nuestros buenos principios.

No tema Vd. al emperador del Brasil, pues la Inglaterra se entiende con nosotros en esta materia, y guardará armonía por necesidad y por política.Los Estados Unidos con la Rusia y la Francia están trabajando con España para que nos reconozca; por lo mismo, no hay necesidad de levantar los batallones más que a seiscientas plazas, en lugar, de mil como he dicho antes. El emperador de Rusia no es Constantino, a quien tocaba, sino su hermano Nicolás. Este tiene los principios de Alejandro, mientras que el otro es un cosaco. Dicen que costó un poco de sangre el advenimiento al trono, por causa del celo de las tropas, pero que los hermanos se portaron con generosidad recíproca etc. etc.

BOLIVAR

Camilo Destruge Illingworth

Posted in historia with tags , on septiembre 28, 2008 by edmolin657


HISTORIADOR.- Nació en Guayaquil el 20 de Octubre de 1.863 Hijo legitimo del Dr. Alcides Destruge y Maitin, natural de Puerto Cabello, en Venezuela, médico, pensador y periodista, redactor principal de “El Rosicler” y “El Guayas” en 1.871, Gerente del Banco de Crédito Hipotecario en 1.872, Director de la Sociedad Financiera “El Porvenir” en 1,874, colaborador en “Los Andes” y en las revistas del Banco de Crédito Hipotecario en 1.878 y en “El Álbum” en 1,880 y Cónsul General de Venezuela en Guayaquil, y de su primera esposa Carmen Illingworth Décima- Villa, Guayaquileña.

García Moreno era amigo de su padre y con tal motivo éste matriculó a sus hijos Alcides, Juan Bautista y Camilo Destruge en el Colegio de San Luis Gonzaga a cargo de los recién llegados Hermanos Cristianos, donde terminaron la primaria. Posteriormente realizaron la secundaria en el “San Vicente del Guayas” y Camilo obtuvo su bachilléralo en 1.881. Hablaba correctamente francés e inglés, idiomas que le había enseñado su padre, “tocaba muy bonito el piano” y algunas noches hacia guardia como bombero voluntario. Era, lo que se dice, un joven activo, simpático, inteligente, ilustrado y feliz.

A fines de 1.882 se escapó de la casa y pasó al campamento de Alfaro en Mapasingue donde se enroló como soldado raso “Regenerador”. El 9 de Julio de 1.883 asistió a la toma de Guayaquil. En Marzo del 884 integró el plantel de redactores del diario liberal “El Telégrafo” que dirigía Juan Murillo Miró.

En Mayo fundó por humorada el semanario joco-serio “La Gallina Ciega”, con sus amigos Amadeo Inquieta y Manuel Falques. En Enero de 1.885 “El Telégrafo” inició campaña contra el gobierno protestando por el fusilamiento de Nicolás Infante. La redacción se convirtió en centro de activa conspiración y el Presidente Caamaño terminó por desterrar a Murillo. Entonces Destruge se unió a los guerrilleros “Chapules” que combatían en la Provincia de los RÍOS bajo las órdenes del Coronel Ruiz Sandoval y al ser derrotado el movimiento, salvó a duras penas la vida y se escondió en el Morro, trabajó de profesor primario y envió colaboraciones a “El Globo” de Guayaquil, sin decir donde las escribía, para evitar las pesquisas del Presidente Caamaño, pues se encontraba fuera de ley.

En Febrero de 1.888 figuró en la redacción de “El Diario de Avisos” donde tenia a su cargo una columna bajo el seudónimo de “Camilo Desnioulins” y contrajo matrimonio con Mercedes Lucero y Barbotean, que compartió su suerte hasta el fín. Tuvieron una extensa familia compuesta de 7 mujeres y 3 hombres y fueron felices.

El domingo 26 de Octubre de 1.890, a eso de las 3 de la tarde, intervino en el incendio del almacén de telas “La Torre de Eiffel”, de propiedad de Gainsborg, en Malecón y Elizalde y recibió una profunda quemadura en la pierna izquierda, de cuyo resultado cojeó para el resto de su vida.

En 1.892 escribió en “Los Andes” y en 1.893 en “‘El Globo Literario” bajo el seudónimo de “Maclio” Desde el 94 comenzó a colaborar en la revista semanal de literatura, ciencias y arte “Guayaquil” que dirigía el doctor Cesárao Carrera Padrón. En 1.895 saludó el arribó de la revolución liberal y estuvo junto a Alfaro, amigo de confianza de su padre. Ese ano publicó “La Carta del Gran Capitán” en 42 pags.

En 1.896 volvió con Murillo en la segunda época de “El Telégrafo”. Durante el Incendio Grande no sufrió pérdidas porque vivía cerca de San Alejo, que no se quemó. Redactó “El Propagandista” en Daule, en 1.897 escribió en “El Crepúsculo” como Juan Pancho y fue designado Interventor de la Tesorería de Hacienda de Guayaquil. En 1.898 ascendió a la Inspección General de Telégrafos con sede en Quito. En Enero de 1.899 regresó a Guayaquil contratado por Luciano Coral como redactor principal del diario “El Tiempo”.

Ese año publicó el “Ecuador y el Perú en su cuestión de Limites” en 106 págs,. En 1.900 escribió para “Guayaquil artístico” y desde el 3 de Diciembre para “El Voto Nacional”, periódico fundado por un club o comité presidido por el Dr. Emilio Arévalo en respaldo de la candidatura presidencial del General Leónidas Plaza Guitérrez, En 1.901 falleció su padre casado in extremis con su enfermera y por eso la herencia disminuyó en mucho, el gobierno de Venezuela lo designó Cónsul en reemplazo de su padre, funciones que ejerció hasta su muerte.

Ese año publicó el folleto “Para la Historia, una sentencia del Tribunal de Cuentas de Guayaquil”. En 1.902 editó “En honor de Vicente Rocafuerte la instrucción Pública ” y colaboró en “El Telégrafo” y “EI Propangandista”. En 1.903 comenzó a imprimir su “Álbum Biográfico Ecuatoriano”, obra en la que había puesto sus mejores bríos juveniles, la que más quiso de todas las suyas, que salió de cinco tomos entre 1.903 y el 5 y constituye un clásico de la bibliografía nacional. Los tomos contienen 198, 312, 321, 216 y 194 páginas, respectivamente. En 1.984 el Banco Central puso una segunda edición a la circulación en dos tomos de 451 y 452 págs.

También colaboró en la revista “Olmedo” entre 1.903 y el 6 bajo su seudónimo de “Camilo Desmoulins”, Entre 1.905 y el 6 fue miembro de la redacción del diario “La Nación”, al triunfar la revolución Alfarista, ejerció la dirección del diario “La Nación”; y luego ocupó la Subsecretaría del Ministerio del Interior, siendo titular Amallo Puga Bustamante.

En 1.906 habla dado a la luz pública “El Ecuador. La Expedición de Flores- Proyectos de Monarquía americana. 1.846-47” en 55 páginas y “Cuestiones históricas. El envenenamiento del Arzobispo Checa, estudio documentado” en 76 páginas, que causó conmoción nacional por ser la primera obra seria escrita sobre tan vergonzoso y criminal suceso.

En 1.907 publicó “Ecuador, estudios, relaciones y episodios históricos” en 269 páginas, recopilación de varios de sus escritos aparecidos con anterioridad en diarios y revistas de Guayaquil y envió colaboraciones a “La Reacción”, firmando con las iniciales “R.C.”. Este periódico salió en dos épocas, la primera en 1.907 y la segunda y última en 1.912, También fue redactor de “La Época”, de “El Chimborazo” de Riobamba y de “El Comercio” de Quito, firmando como “Maclio” o como “Giles D’ Amecourt”.

En 1.908 regresó a Guayaquil y fue designado Director de la Biblioteca Municipal en reemplazo de J. Ramón Alvear Pallares que había renunciado Su labor en dicho centro cultural fue exitosa. Personalmente clasificó y catalogó los valiosos documentos del archivo histórico, trabajando de 9 a 10 horas diarias de prolija investigación, pues era un intelectual esforzado, incansable En 1.909 fundó el Museo Municipal adscrito a la Biblioteca formó con José Antonio Campos una comisión que aconsejó a lamunicipalidad de Guayaquil la adopción del Escudo o Pabellón de la provincia libre de Guayaquil y en 1.909 editó los “Discursos de Dn. José Mejía en las Cortes españolas de 1.810-13. con un Prólogo Histórico” en 128 páginas y “Controversia histórica sobre la iniciativa de la Independencia americana. Ecuador” en 134 páginas, refutando un Alegato del escritor bolivariano Luis Arce y re iterando para Quito la primacía en proclamar la independencia. En 1.910 fundó el “Boletín de la Biblioteca” a medias con Juan Antonio Almirante, que salió hasta 1.918 y donde escribieron numerosos intelectuales del país.

En 1.911 publicó “La Gran defensa de Guayaquil”. En 1.913 escribió en “El Diario Ilustrado” y en “La Palabra” con varios de sus seudónimos ya conocidos y editó una Historia del Cuerpo de Bomberos de Guayaquil” y la “Biografía del General Juan Illingworth” su ilustre abuelo materno, en 310 páginas.

En 1.914 fue designado Director de la Sección histórica del periódico Municipal “Nueve de Octubre”. En 1.915 saltó a la luz pública su “Prontuario de Historia del Ecuador” en 65 páginas y el “Compendio para las Escuelas y colegios de la República” en 97 páginas. Al siguiente año apareció la segunda edición y un pequeño “Diccionario Biográfico Escolar” en 95 páginas, resumen de los cinco tomos de su gran diccionario y que también recibió una excelente acogida por su utilidad didáctica. El Gobierno de Venezuela lo condecoró con la “Medalla de la Orden del Libertador”.

En 1.916 dirigió el periódico “La Crónica Ilustrada”. En 1.918 publicó una nueva “Cuestión Histórica- Entrevista de Bolívar y San Martín” en 59 páginas y en Octubre salió su folleto titulado “La Columna de Octubre, relación histórica del homenaje de Guayaquil a los próceres de la Independencia”.

Al acercarse et primer centenario de la Independencia, la Municipalidad de Guayaquil organizó dos magnos Concursos históricos, uno general sobre la efemérides y otro particular o bibliográfico Destruge se presentó y triunfó en ambos; mandó al primero su “Historia de la Revolución de Octubre y Campana Libertadora de 1.920-22” en 407 Páginas con vista a documentación inédita y muy valiosa, que mereció el Primer Premio consistente en “Medalla de Oro”, E! Jurado recomendó su publicación y la “Junta del Centenario de la Independencia de Guayaquil” adquirió la propiedad literaria y la imprimió en 1.920 en Barcelona con el seudónimo anagramático “D’Amecourt”, utilizado por Destruge en el Concurso Este error acaba de ser corregido en la segunda edición en 1.982 Al segundo concurso envió la “Biografía del General León de Febres-Cordero, Prócer de la independencia de Guayaquil y benemérito de la Emancipación americana”, El jurado compuesto de tres miembros declaró que la obra triunfadora tenia como defecto numerosas interpolaciones de párrafos de otros autores. Entonces Destruge escribió “Observaciones al Informe elevado al Ilustre Concejo Cantonal por los Sres. José Eleodoro Avilés y José Gabriel Pino Roca, miembros del Jurado de Obras Históricas para el Centenario” en 28 páginas, donde manifestó que dichas interpolaciones eran tomadas de obras suyas, escritas con anterioridad. Esta biografía salió impresa en 1.920, con pasta roja y gruesa, en 96 páginas.

En 1 922 editó en Caracas “Dña. Manuela Sáenz” en 16 páginas. En 1,923 salió a la luz “Centenario de la Escuela Naval de Guayaquil” en 10 páginas. En 1.924 y con motivo de las celebraciones del primer Centenario de la batalla de Ayacucho, “Guayaquil en la Campaña Libertadora del Perú” en 106 páginas, que bien podría ser considerada una continuación de su obra triunfadora en 1.920. Ese mismo año editó el primer tomo de la “Historia de la Prensa de Guayaquil” en 198 páginas; el segundo tomo apareció un año después en 210 páginas en los Boletines de la “Sociedad Ecuatoriana de Estudios Históricos Americanos”. La Segunda edición de esta obra completa en 1.982, en Quito, por el Banco Central. (1)

 

(1) A nuestro gusto la “Historia de la Prensa de Guayaquil” es la obra más atrayente de Destruye, la que se deja leer con mayor facilidad. El primer tomo llegó hasta 1.875 y el segundo a 1.920.
En 1.925 salió a la luz “Homenaje del I. Concejo Cantonal a Vicente Rocafuerte, con documentos” en 121 páginas y fundó la “Revista Municipal”.

Desde hacia algún tiempo se cansaba con mucha frecuencia y por eso creyó oportuno en 1.926 renunciar a la Dirección de la Biblioteca y Museo Municipales y solicitar su jubilación por limite de edad. Tenia 62 años, gozaba de aparente buena salud, vivía en un departamento alto alquilado en 9 de Octubre y Boyacá. En el dormitorio tenia su hamaca para leer y tomar notas. Escribía en un gran escritorio al lado de varios estantes repletos de libros. La cama matrimonial, un gran ropero tallado y un arcón verde donde guardaba en perfecto orden documentos y originales, completaban el decorado. Por su incansable estudiar no salía de noche. El tiempo le era corto para leer, escribir con can útero, tomar notas a lápiz y compaginar documentos. A veces sus hijas le servían de secretarias. Numerosos estudiantes lo visitaban en son de consulta y como era un excelente conversador, tenían para largo.

Tanto trabajar preocupaba a su esposa que en ocasiones le preguntaba ¿No estás cansado? En otra era más directa y decíale ¡Viejito, no trabaje tanto! pero él no hacia caso y seguía hasta altas horas; admira la abundancia de sus libros, escribió para varias vidas.

La Municipalidad lo jubiló con S/400 mensuales y designó “Cronista Emérito de Guayaquil”, expidiendo un honorísimo Acuerdo que él prefirió recibir en privado.

En 1.926 ya no fue a trabajar pero editó “Orígenes del Cuerpo de Bomberos de Guayaquil”, en 9 páginas e “Incursiones Piráticas”. En 1.927 empezó a ordenar papeles para conmemorar del I Centenario de la Batalla de Tarqui. En 1.928 dio a la luz “Ecuador-Perú. Dos centenarios. Combate de Malpelo. Agresión a Guayaquil. La defensa de la ciudad. Relaciones Históricas” en 53 páginas y aunque no se sentía muy bien se dio mayor prisa y empeño para terminar Tarqui”. Por fin el 21 de Febrero de 1.929 culminó su obra, hacia mucho calor, sudaba y se había agotado. Cuatro días después, el Z5, a eso de las 6 de la tarde, sintió sed y pidió un vaso de agua, cuando BU señora se lo trajo estaba acostado en la hamaca y no podía hablar ni moverse, le había comenzado el derrame cerebral. Llamaron al Dr. Herman Parker que estaba a solo dos cuadras, pero todo fue en vano, no volvió a recuperar el conocimiento y falleció a las 3 de la tarde del 26.

La ciudad se conmovió. Había fallecido el gran historiador, el Cronista Emérito, La Municipalidad se hizo presente, costeó los funerales y designó al nuevo Director de la Biblioteca y Museo, Dr. Modesto Chávez Franco para que tomara la palabra en las exequias. La prensa Nacional dijo: Destruge, con su ciencia ha trocado el polvo de los archivos en las reliquias de sus obras. Ecuador ha perdido al mejor historiador del Centenario.

En la confusión de esos momentos un familiar tomó los originales de “Tarqui” y por allí deben estar, pues aun no aparecen. En su juventud había sido poeta fino y jocoso. En 1.912 dedicó a Laura Sánchez Destruge de Guzmán la poesía ¡Ay sobrina!. Alto, baleo, delgado, pulcro en su vestir, pulido en sus acciones, pelo corto, grandes bigotes, facciones finas y muy regulares. Carácter jovial, ágil para el periodismo y estilo claro para la crónica y la historia. Una calle y un Colegio de Guayaquil llevan su nombre

Pedro Carbo Noboa

Posted in historia, políticos ecuatorianos on septiembre 27, 2008 by edmolin657


REFUBLICO.- Nació en Guayaquil el 19 de Marzo de 1.813. Hijo legitimo del segundo matrimonio del Coronel José Carbo Unzueta, defensor de Guayaquil en Febrero de 1.816 durante la invasión del Almirante Guillermo Brown, en su sobrina segunda Josefa Noboa Arteta, Guayaquileños.

Inició sus estudios en Guayaquil y muy joven acompañó a su pariente Vicente Rocafuerte en calidad de Secretario, pasando numerosas aventuras en México, donde escaparon de ser fusilados por una partida de guerrilleros rebeldes.

En 1.833 retornó a Guayaquil varándose la embarcación en que venia a la altura de Puna. De inmediato ingresó al servicio exterior de la República como Oficial Mayor de la Cancillería. En 1.836 fue Secretario de la Comisión Codificadora de Leyes nombrada por el Congreso. En 1.838 Secretario de la Legación que ejercía en Bogotá el Dr. Francisco Marcos, para solucionar las diferencias existentes por la aplicación del Tratado de Pasto y el Reparto de la Deuda Inglesa.

El 39 Marcos retornó a Quito a encargarse de la Cancillería y Carbo quedó al frente de la Misión. A principios de 1.842 fue enviado a Bolivia y aunque el Prefecto del Departamento de Puno le arrebató todos sus papeles, redactó un Tratado de Alianza Recíproca y obtuvo su aprobación del Presidente boliviano Méndez el 8 de Mayo.

Casi enseguida estalló la guerra peruano-boliviana y el Presidente Juan José Flores concedió asilo el Mariscal Andrés Santa Cruz, que acababa de ser deportado de Bolivia, lo que perjudicó nuestras relaciones con esa nación. Por eso no llegaron a canjearse las Ratificaciones y el Tratado no entró en vigencia.

En 1.844 editó en Guayaquil un pequeño volumen de carácter pedagógico titulado “Manual del Preceptor”, que dedicó a los profesores de la provincia del Guayas. En eso estalló la revolución del 6 de Marzo de 1.845, fue designado Ministro General del Gobierno plural que se instauró en Guayaquil, correspondiéndole organizar las Milicias armadas que viajaron a combatir en la hacienda La Elvira. En Junio fue comisionado con el General José María Urbina para discutir los convenios de la Virginia y asistió como Diputado por el Guayas a la Convención de Cuenca.

En 1.847 publicó “Vindicación”, folleto para conocimiento de los miembros de la Convención Nacional. En 1,859 apoyó la Jefatura Suprema de su tío Diego Noboa y depuesto dicho gobernante en 1.851, pasó a engrosar la oposición a Urbina. Entonces vivía con su madre, varios hermanos y sobrinos en la casa familiar de la esquina de Roca y Malecón, conocida con el nombre de la casa de la mama Noboa.

En 1.857 viajó a Europa, recorrió las principales capitales, aprendió el francés y regresó en 1,859 en circunstancias de que la ciudad había proclamado la Jefatura Suprema del General Guillermo Franco Herrera, quien le propuso el Ministerio General de su gobierno, que Carbo no aceptó.

En 1.860 el Gobierno Provisorio de Quito planteó a Franco la necesidad de que ambos gobiernos renuncien y sus miembros salieran del país, encomendándole a Carbo el Poder Supremo de la República. Proposición que fue rechazada por Franco, que desde ese instante le persiguió obligándole a asilarse en un consulado y a viajar al exilio en Lima, donde estrechó su antigua amistad con el célebre escritor Francisco de Paula Vigil, Director de la Biblioteca Nacional del Perú, cuyo pensamiento liberal y regalista ejerció enorme influencia sobre Carbo.

El 24 de Septiembre de l.860 García Moreno y Flores tomaron Guayaquil. Carbo pudo retornar al seno de los suyos, ejerció la Gobernación del Guayas por pocas semanas, convocó a elecciones, salió electo Diputado pero no concurrió a la Convención en protesta contra el autoritarismo de García Moreno.

En 1.862 fue electo en votación popular para el desempeño de la presidencia del Concejo Cantonal de Guayaquil, le reeligieren dos veces y actuó hasta 1.864.

Durante su administración fundó la Biblioteca Municipal y donó el primer lote de libros en 1.862, Al año siguiente convocó y realizó la I Exposición Nacional de Muestras con notable concurrencia de expositores y el 15 de Octubre mocionó y el Concejo aprobó el establecimiento de varias Cajas Mutualistas de Ahorro, pero la brillante iniciativa no prosperó por falta de interés de la ciudadanía.

Entonces, alarmado por el sesgo clerical de la política garciana, logró que el Concejo Cantonal publique una “Exposición de Protesta contra la suscripción del Concordato entre el Gobierno Nacional y la Santa Sede” pidiendo Congreso del Ecuador que desapruebe “un pacto tan contrario a los imprescriptibles derechos de la República y en tan abierto antagonismo con el espíritu liberal y civilizador del siglo actual”; mas, a pesar de la Protesta, el Concordato fue aprobado y puesto en vigencia con grave escándalo para los sectores cultos y progresistas del país, que veían aparecer en el horizonte político ecuatoriano el inicio de una teocracia retrógrada, perversa y oscurantista.

El Padre Adolfo Marriot Saavedra, Secretario particular del Obispo de Guayaquil, salió a la palestra y contestó al Cabildo con el opúsculo titulado “El señor Pedro Carbo, desmentido por si mismo” en 80 págs. folleto que causó sensación y fue leído hasta en la capital.

Carbo no podía quedarse atrás y replicó con “La República y la Iglesia y defensa de la Exposición del Concejo Cantonal de Guayaquil sobre la inconstitucionalidad del Concordato celebrado entre el Presidente del Ecuador y la Santa Sede” en 66 págs. donde dice que “Se cierne sobre la República la sombra de un inmenso hábito negro” y del Concordato asegura que “pone al Ecuador a los pies de la silla romana”, sin embargo, es menester aclarar, que el autor este segundo folleto, en su parte jurídica, fue el Dr. Francisco Xavier Aguirre Abad, corriendo a cargo de Pedro Carbo lo polémico e histórico.

Entonces surgieron muchos compatriotas para defender o atacar el Concordato. La prensa sudamericana concedió una gran importancia al asunto y Carbo adquirió características internacionales. García Moreno trató de ridiculizarlo diciendo que junto al Dr. Javier Endara- notable liberal de esos días -eran la nulidad de dos tomos y una dama de Quito, Rosa Cabezas, agregó “Y por el color de la piel, forrados de pergamino”.

Carbo no era ateo ni anticatólico. El se llamaba en frase que hizo famosa “Católico apostólico pero no romano porque romanos son los gatos, afirmando con eso que antes que romano era ecuatoriano. Y mientras tales sucesos se producían en el Ecuador, en Italia el rey de Saboya Víctor Manuel II amenazaba a la Santa Sede con tomarse los Estados Pontificios. Por eso el padre Le Gohuir S.J. declara en su Historia del Ecuador que “La oposición de Guayaquil, unida al carácter de los guayaquileños, hizo que esta ciudad se mantuvieran al margen de la gran obra garciana” y esto ocurría cuando “El Ecuador se había convertido en un gran convento” según opinión del Dr. Murillo Toro, político liberal colombiano de clarísima visión internacional.

Su oposición al Concordato le convirtió en el indiscutible Jefe del naciente partido liberal y en el principal opositor de García Moreno, que le hizo hostilizar al punto que tuvo que exiliarse en París en 1.864, no sin antes renunciar a la candidatura a la presidencia de la República en memorable manifiesto donde aconsejó la unidad liberal y la lucha permanente contra la tiranía. En París hizo amistad con Montalvo y lo protegió económicamente, regresando durante el gobierno constitucional de Jerónimo Carrión en 1.865.

Ese año fue electo Senador por el Guayas y presidió la Cámara hasta 1.866. Ese Congreso fue famoso por la talla intelectual de sus miembros y la elevación de sus miras. El 67 se activó la pugna del Congreso contra el Presidente de la República y volvió como Senador a Quito.

En 1.868 publicó en Quito dos folletos “La Cuestión de Libros” y “Otras Cuestiones relacionadas con ellas” en 80 y 24 págs. protestando por el abuso que cometían las autoridades aduaneras al impedir el ingreso de ciertos libros como por ejemplo los Tratados de Medicina con láminas del cuerpo humano, calificadas de obscenas, así como la libre circulación de impresos, so pretexto de la aplicación del celebérrimo Concordato.

Ese año fue candidatizado nuevamente a la Presidencia de la República por el Partido Liberal pero se excusó de intervenir y renunció en favor del Dr, Aguirre Abad, quien tenía menores resistencias por no haber sido tildado de anticlerical como Carbo.


Meses después protestó contra el golpe militar de García Moreno, que derrocó en Enero del 69 al Presidente Javier Espinosa para evitar el triunfo de Aguirre. Por su protesta sufrió un nuevo destierro a Lima y de allí siguió a Paris en 1.870, donde residió hasta el sangriento asesinato del tirano cinco años más tarde.

En 1.874 la “Revista Latinoamericana” publicó en Paris sus ensayos sobre “Ecuatorianos Ilustres” con las biografías de Olmedo y Rocafuerte en 14 y 27 págs. Dichos trabajos vieron una segunda edición en 1.884 costeada por Baltazara Calderón de Rocafuerte, ardiente defensora de la memoria histórica de su esposo.

A raíz de la muerte de García Moreno regresó al Ecuador. En Julio del 76 hizo escala en New York y asistió a la Exposición así como a los Actos del Centenario de la Independencia celebrados en Filadelfia, Luego siguió a Panamá donde se detuvo algunos días por indisposición de salud, Al arribar a Guayaquil declinó el Ministerio de Hacienda que le propuso el recién electo Presidente Dr. Antonio Borrero.

Cuando el 8 de Septiembre Guayaquil proclamó la dictadura del General Ignacio de Veintemilla, fue designado Ministro General de esa revolución, En el viaje a la capital sufrió una caída, se dislocó el brazo derecho y estuvo un mes inactivo en Quito. El 31 de Enero del 77 se posesionó y dirigió una circular a los Gobernadores conteniendo un Programa Administrativo, sancionando la libertad de estudios, restableciendo la Universidad de Quito clausurada por García Moreno, facilitando la fundación de establecimientos de libre enseñanza. Durante varios meses soportó la oposición de los terroristas o garcianos y a mediados del 77 renunció por discrepancias con la política personalista del Dictador.

Nuevamente en Guayaquil, invitó a los ecuatorianos a formar parte del Comité pro-homenaje al centenario del nacimiento de Olmedo a celebrarse el 19 de Marzo de 1.880 y para el efecto convocó a la II Exposición Nacional Agrícola e Industrial, realizada en el antiguo teatro Olmedo, donde se exhibieron por primera ocasión en el país inventos de tanta utilidad como el teléfono, una maquina para fabricar hielo, etc. que causaron enorme conmoción.

En 1.878 fue Diputado a la Asamblea Constitucional reunida en Quito y publicó “Páginas de la Historia del Ecuador” en la imprenta de Ezequiel Gómez, en 50 págs, como asambleísta presidió la comisión de Constitución y redactó un proyecto que lamentablemente no fue aprobado; empero, obtuvo que se prohibieran las penas de muerte y de azotes y propuso el establecimiento de los Jurados de Imprenta y la Libertad Religiosa, sin conseguirlo. Se opuso a que el periodo presidencial se prolongara a seis años, a que se le concedieran las facultades extraordinarias y aumentara el sueldo al ejecutivo, aunque inútilmente, porque la mayoría era abyecta y gobernista.

En 1.879 editó “La Ciencia del buen Ricardo” sobre la vida de Benjamín Franklyn y encabezó la comisión de prestantes guayaquileños que se trasladaron a Daule a recibir los restos de su sobrino Vicente de Piedrahita Carbo, asesinado en la hacienda La Palestina por Eduardo Ilingworth.

En 1.879 hizo reimprimir por su cuenta el “Compedio Histórico de la Provincia de Guayaquil” escrito por el Padre Jacinto Moran de Buitrón, S.J. y aparecido bajo el nombre del presidente de la Audiencia Diorisio de Alcedo y Herrera tenia escrita una Historia del Ecuador en su domicilio, pero la destruyó un incendio intencional que empezó en la tienda de un zapatero ubicada bajo su aposento. Lamentablemente no tuvo la paciencia y el valor de reiniciar el trabajo, ni quiso poner en peligro la vida de varias hermanas y sobrinas solteras, quienes le acompañaban. Así fue como el país perdió “Un hermoso y útil testimonio”.

En 1.880 dio a luz “El canal Interoceánico”. El 81 su célebre “Memoria sobre el río y el puerto de Guayaquil y las mejoras que ambos necesitan” en 34 págs, donde reveló la profundidad de sus conocimientos en Geopolítica, planteando por primera ocasión la necesidad de dragar anualmente el río para que las embarcaciones de mayor calado pudieren subir hasta Babahoyo. La construcción de una exclusa para manejar las aguas del río y el estero del sur de Guayaquil y otras obras de notoria utilidad en la cuenca del Guayas.

En 1.882 fue acusado de conspirador y obligado a exiliarse nuevamente a Lima, Desde allí combatió a Veintemilla que se habia proclamado dictador. En Julio de l.883, al caer la plaza de Guayaquil, volvió al puerto y fue designado Jefe Supremo del Guayas. Entonces creó la Universidad de Guayaquil y la inauguró con un importante discurso el 15 de Octubre de ese año.

Vivía en su casa esquinera de Chimborazo y Bailen. Era un viejecito encorvado por los años que caminaba a pasitos cortos, su bastón en la mano y la infaltable chistera, por el centro de la ciudad y que se sentaba a conversar con amigos y conocidos y como siempre había sido un perfecto demócrata, se saludaba con todos. Por eso el pueblo le amaba, tenia por su caudillo y era considerado el padre de la ciudad.

Durante los gobiernos de Caamaño y Flores Jijón se abstuvo de intervenir en política. El 8 de Octubre de 1.892 inauguró la estatua de Olmedo. El 94 le fue propuesta la legación en Lima que no aceptó por sus achaques. Poco después presidió una comisión investigadora del negociado de la venta de la Bandera. Falleció el 24 de Diciembre a consecuencia de una fulminante pulmonía que la contrajo en su cama. La curia Metropolitana solicitó el honor de velarlo en la Catedral, pero lo llevaron al salón de San Vicente 24 horas donde un poeta, en un rapto de bellísima inspiración, recitó el siguiente cuarteto: //Tenia la gallardía del que lleva una espada/ Tenia la cortesía del que lleva una flor/ y entrando en los salones arrojaba la espada/ y entrando en los combates arrojaba la flor.//

Rasurado y pequeñín, de buche de pelo y leva cruzada, acostumbraba leer los periódicos en la barbería de Chichonís en Chile y Ballen.

Para su entierro la población entera se trasladó al cementerio. Nunca antes se había visto tal cantidad de público en un sepelio. El Dr. César Borja Lavayen manifestó “Rara virtud la de un cadáver, congregar tras de si a todo un pueblo” y es fama que ese mismo día quedo conformado el Comité de su estatua, que hoy se yergue en el parque de su nombre, costeada por el pueblo, mediante erogación de un peso por persona.

Fue un patriarca como no ha existido otro en Guayaquil. Querido y respetado por la dulzura de su carácter, solidez de sus principios republicanos, profundidad de sus ideas y avanzadas concepciones políticas que lo ubicaron desde 1.862 entre los políticos más progresistas y entre los grandes civilistas del país.

Personas que llegaron a tratarle me refirieron aya en mi niñez que era “El más manso y bondadoso de los hombres”, parco, educado, generoso y bonachón. González Suárez decía “Que bueno era Dn. Pedro Carbo. Yo lo hubiera ordenado”.


En 1.900 Celiano Monge incluyó en su “Miscelánea Popular” el estudio de Carbo sobre la “Vía de Panamá preferida por el Congreso Internacional de París” donde trató sobre los problemas inherentes a la construcción de dicho Canal.

Su biografía fue esbozada en 1.955 por J.J. Pino de Ycaza en ‘Tres Constructores de la República” pero el estudio “general y más completo sobre la obra de este civilizador y su influencia en la formación del pensamiento ecuatoriano del siglo pasado” aún está por escribirse.

Hacia 1.840 mantuvo amores platónicos con Mercedes de Santistevan Rocafuerte, quien después contrajo matrimonio con el español Manuel Zaporta, sin hijos. En cambio, Pedro Carbo falleció soltero sin ser misógino. pues, como bien le habían puesto en Quito, era el hombre sin hiel.

Piel canela clara, ojos y pelo negro. Rasgos firmes que denotaban sus indeclinables propósitos. Frente ancha y despejada, costumbres austeras, gestos parsimoniosos. Viajado y cosmopolita, liberado de prejuicios, bondadoso inclusive con sus enemigos, a quienes no guardó jamás rencor a pesar de los daños que le infligieron. Fue un demócrata a carta cabal pues luchó contra el caudillismo y las tiranías con la sola fuerza de su entereza moral y fue ejemplo para todos los ecuatorianos de honor, por eso su figura histórica no ha envejecido y el país le tiene entre los más gloriosos ecuatorianos de todos los tiempos.

 

PEDRO CARBO NOBOA
REFUBLICO.- Nació en Guayaquil el 19 de Marzo de 1.813. Hijo legitimo del segundo matrimonio del Coronel José Carbo Unzueta, defensor de Guayaquil en Febrero de 1.816 durante la invasión del Almirante Guillermo Brown, en su sobrina segunda Josefa Noboa Arteta, Guayaquileños.

Inició sus estudios en Guayaquil y muy joven acompañó a su pariente Vicente Rocafuerte en calidad de Secretario, pasando numerosas aventuras en México, donde escaparon de ser fusilados por una partida de guerrilleros rebeldes.

En 1.833 retornó a Guayaquil varándose la embarcación en que venia a la altura de Puna. De inmediato ingresó al servicio exterior de la República como Oficial Mayor de la Cancillería. En 1.836 fue Secretario de la Comisión Codificadora de Leyes nombrada por el Congreso. En 1.838 Secretario de la Legación que ejercía en Bogotá el Dr. Francisco Marcos, para solucionar las diferencias existentes por la aplicación del Tratado de Pasto y el Reparto de la Deuda Inglesa.

El 39 Marcos retornó a Quito a encargarse de la Cancillería y Carbo quedó al frente de la Misión. A principios de 1.842 fue enviado a Bolivia y aunque el Prefecto del Departamento de Puno le arrebató todos sus papeles, redactó un Tratado de Alianza Recíproca y obtuvo su aprobación del Presidente boliviano Méndez el 8 de Mayo.

Casi enseguida estalló la guerra peruano-boliviana y el Presidente Juan José Flores concedió asilo el Mariscal Andrés Santa Cruz, que acababa de ser deportado de Bolivia, lo que perjudicó nuestras relaciones con esa nación. Por eso no llegaron a canjearse las Ratificaciones y el Tratado no entró en vigencia.

En 1.844 editó en Guayaquil un pequeño volumen de carácter pedagógico titulado “Manual del Preceptor”, que dedicó a los profesores de la provincia del Guayas. En eso estalló la revolución del 6 de Marzo de 1.845, fue designado Ministro General del Gobierno plural que se instauró en Guayaquil, correspondiéndole organizar las Milicias armadas que viajaron a combatir en la hacienda La Elvira. En Junio fue comisionado con el General José María Urbina para discutir los convenios de la Virginia y asistió como Diputado por el Guayas a la Convención de Cuenca.

En 1.847 publicó “Vindicación”, folleto para conocimiento de los miembros de la Convención Nacional. En 1,859 apoyó la Jefatura Suprema de su tío Diego Noboa y depuesto dicho gobernante en 1.851, pasó a engrosar la oposición a Urbina. Entonces vivía con su madre, varios hermanos y sobrinos en la casa familiar de la esquina de Roca y Malecón, conocida con el nombre de la casa de la mama Noboa.

En 1.857 viajó a Europa, recorrió las principales capitales, aprendió el francés y regresó en 1,859 en circunstancias de que la ciudad había proclamado la Jefatura Suprema del General Guillermo Franco Herrera, quien le propuso el Ministerio General de su gobierno, que Carbo no aceptó.

En 1.860 el Gobierno Provisorio de Quito planteó a Franco la necesidad de que ambos gobiernos renuncien y sus miembros salieran del país, encomendándole a Carbo el Poder Supremo de la República. Proposición que fue rechazada por Franco, que desde ese instante le persiguió obligándole a asilarse en un consulado y a viajar al exilio en Lima, donde estrechó su antigua amistad con el célebre escritor Francisco de Paula Vigil, Director de la Biblioteca Nacional del Perú, cuyo pensamiento liberal y regalista ejerció enorme influencia sobre Carbo.

El 24 de Septiembre de l.860 García Moreno y Flores tomaron Guayaquil. Carbo pudo retornar al seno de los suyos, ejerció la Gobernación del Guayas por pocas semanas, convocó a elecciones, salió electo Diputado pero no concurrió a la Convención en protesta contra el autoritarismo de García Moreno.

En 1.862 fue electo en votación popular para el desempeño de la presidencia del Concejo Cantonal de Guayaquil, le reeligieren dos veces y actuó hasta 1.864.

Durante su administración fundó la Biblioteca Municipal y donó el primer lote de libros en 1.862, Al año siguiente convocó y realizó la I Exposición Nacional de Muestras con notable concurrencia de expositores y el 15 de Octubre mocionó y el Concejo aprobó el establecimiento de varias Cajas Mutualistas de Ahorro, pero la brillante iniciativa no prosperó por falta de interés de la ciudadanía.

Entonces, alarmado por el sesgo clerical de la política garciana, logró que el Concejo Cantonal publique una “Exposición de Protesta contra la suscripción del Concordato entre el Gobierno Nacional y la Santa Sede” pidiendo Congreso del Ecuador que desapruebe “un pacto tan contrario a los imprescriptibles derechos de la República y en tan abierto antagonismo con el espíritu liberal y civilizador del siglo actual”; mas, a pesar de la Protesta, el Concordato fue aprobado y puesto en vigencia con grave escándalo para los sectores cultos y progresistas del país, que veían aparecer en el horizonte político ecuatoriano el inicio de una teocracia retrógrada, perversa y oscurantista.

El Padre Adolfo Marriot Saavedra, Secretario particular del Obispo de Guayaquil, salió a la palestra y contestó al Cabildo con el opúsculo titulado “El señor Pedro Carbo, desmentido por si mismo” en 80 págs. folleto que causó sensación y fue leído hasta en la capital.

Carbo no podía quedarse atrás y replicó con “La República y la Iglesia y defensa de la Exposición del Concejo Cantonal de Guayaquil sobre la inconstitucionalidad del Concordato celebrado entre el Presidente del Ecuador y la Santa Sede” en 66 págs. donde dice que “Se cierne sobre la República la sombra de un inmenso hábito negro” y del Concordato asegura que “pone al Ecuador a los pies de la silla romana”, sin embargo, es menester aclarar, que el autor este segundo folleto, en su parte jurídica, fue el Dr. Francisco Xavier Aguirre Abad, corriendo a cargo de Pedro Carbo lo polémico e histórico.

Entonces surgieron muchos compatriotas para defender o atacar el Concordato. La prensa sudamericana concedió una gran importancia al asunto y Carbo adquirió características internacionales. García Moreno trató de ridiculizarlo diciendo que junto al Dr. Javier Endara- notable liberal de esos días -eran la nulidad de dos tomos y una dama de Quito, Rosa Cabezas, agregó “Y por el color de la piel, forrados de pergamino”.

Carbo no era ateo ni anticatólico. El se llamaba en frase que hizo famosa “Católico apostólico pero no romano porque romanos son los gatos, afirmando con eso que antes que romano era ecuatoriano. Y mientras tales sucesos se producían en el Ecuador, en Italia el rey de Saboya Víctor Manuel II amenazaba a la Santa Sede con tomarse los Estados Pontificios. Por eso el padre Le Gohuir S.J. declara en su Historia del Ecuador que “La oposición de Guayaquil, unida al carácter de los guayaquileños, hizo que esta ciudad se mantuvieran al margen de la gran obra garciana” y esto ocurría cuando “El Ecuador se había convertido en un gran convento” según opinión del Dr. Murillo Toro, político liberal colombiano de clarísima visión internacional.

Su oposición al Concordato le convirtió en el indiscutible Jefe del naciente partido liberal y en el principal opositor de García Moreno, que le hizo hostilizar al punto que tuvo que exiliarse en París en 1.864, no sin antes renunciar a la candidatura a la presidencia de la República en memorable manifiesto donde aconsejó la unidad liberal y la lucha permanente contra la tiranía. En París hizo amistad con Montalvo y lo protegió económicamente, regresando durante el gobierno constitucional de Jerónimo Carrión en 1.865.

Ese año fue electo Senador por el Guayas y presidió la Cámara hasta 1.866. Ese Congreso fue famoso por la talla intelectual de sus miembros y la elevación de sus miras. El 67 se activó la pugna del Congreso contra el Presidente de la República y volvió como Senador a Quito.

En 1.868 publicó en Quito dos folletos “La Cuestión de Libros” y “Otras Cuestiones relacionadas con ellas” en 80 y 24 págs. protestando por el abuso que cometían las autoridades aduaneras al impedir el ingreso de ciertos libros como por ejemplo los Tratados de Medicina con láminas del cuerpo humano, calificadas de obscenas, así como la libre circulación de impresos, so pretexto de la aplicación del celebérrimo Concordato.

Ese año fue candidatizado nuevamente a la Presidencia de la República por el Partido Liberal pero se excusó de intervenir y renunció en favor del Dr, Aguirre Abad, quien tenía menores resistencias por no haber sido tildado de anticlerical como Carbo.


Meses después protestó contra el golpe militar de García Moreno, que derrocó en Enero del 69 al Presidente Javier Espinosa para evitar el triunfo de Aguirre. Por su protesta sufrió un nuevo destierro a Lima y de allí siguió a Paris en 1.870, donde residió hasta el sangriento asesinato del tirano cinco años más tarde.

En 1.874 la “Revista Latinoamericana” publicó en Paris sus ensayos sobre “Ecuatorianos Ilustres” con las biografías de Olmedo y Rocafuerte en 14 y 27 págs. Dichos trabajos vieron una segunda edición en 1.884 costeada por Baltazara Calderón de Rocafuerte, ardiente defensora de la memoria histórica de su esposo.

A raíz de la muerte de García Moreno regresó al Ecuador. En Julio del 76 hizo escala en New York y asistió a la Exposición así como a los Actos del Centenario de la Independencia celebrados en Filadelfia, Luego siguió a Panamá donde se detuvo algunos días por indisposición de salud, Al arribar a Guayaquil declinó el Ministerio de Hacienda que le propuso el recién electo Presidente Dr. Antonio Borrero.

Cuando el 8 de Septiembre Guayaquil proclamó la dictadura del General Ignacio de Veintemilla, fue designado Ministro General de esa revolución, En el viaje a la capital sufrió una caída, se dislocó el brazo derecho y estuvo un mes inactivo en Quito. El 31 de Enero del 77 se posesionó y dirigió una circular a los Gobernadores conteniendo un Programa Administrativo, sancionando la libertad de estudios, restableciendo la Universidad de Quito clausurada por García Moreno, facilitando la fundación de establecimientos de libre enseñanza. Durante varios meses soportó la oposición de los terroristas o garcianos y a mediados del 77 renunció por discrepancias con la política personalista del Dictador.

Nuevamente en Guayaquil, invitó a los ecuatorianos a formar parte del Comité pro-homenaje al centenario del nacimiento de Olmedo a celebrarse el 19 de Marzo de 1.880 y para el efecto convocó a la II Exposición Nacional Agrícola e Industrial, realizada en el antiguo teatro Olmedo, donde se exhibieron por primera ocasión en el país inventos de tanta utilidad como el teléfono, una maquina para fabricar hielo, etc. que causaron enorme conmoción.

En 1.878 fue Diputado a la Asamblea Constitucional reunida en Quito y publicó “Páginas de la Historia del Ecuador” en la imprenta de Ezequiel Gómez, en 50 págs, como asambleísta presidió la comisión de Constitución y redactó un proyecto que lamentablemente no fue aprobado; empero, obtuvo que se prohibieran las penas de muerte y de azotes y propuso el establecimiento de los Jurados de Imprenta y la Libertad Religiosa, sin conseguirlo. Se opuso a que el periodo presidencial se prolongara a seis años, a que se le concedieran las facultades extraordinarias y aumentara el sueldo al ejecutivo, aunque inútilmente, porque la mayoría era abyecta y gobernista.

En 1.879 editó “La Ciencia del buen Ricardo” sobre la vida de Benjamín Franklyn y encabezó la comisión de prestantes guayaquileños que se trasladaron a Daule a recibir los restos de su sobrino Vicente de Piedrahita Carbo, asesinado en la hacienda La Palestina por Eduardo Ilingworth.

En 1.879 hizo reimprimir por su cuenta el “Compedio Histórico de la Provincia de Guayaquil” escrito por el Padre Jacinto Moran de Buitrón, S.J. y aparecido bajo el nombre del presidente de la Audiencia Diorisio de Alcedo y Herrera tenia escrita una Historia del Ecuador en su domicilio, pero la destruyó un incendio intencional que empezó en la tienda de un zapatero ubicada bajo su aposento. Lamentablemente no tuvo la paciencia y el valor de reiniciar el trabajo, ni quiso poner en peligro la vida de varias hermanas y sobrinas solteras, quienes le acompañaban. Así fue como el país perdió “Un hermoso y útil testimonio”.

En 1.880 dio a luz “El canal Interoceánico”. El 81 su célebre “Memoria sobre el río y el puerto de Guayaquil y las mejoras que ambos necesitan” en 34 págs, donde reveló la profundidad de sus conocimientos en Geopolítica, planteando por primera ocasión la necesidad de dragar anualmente el río para que las embarcaciones de mayor calado pudieren subir hasta Babahoyo. La construcción de una exclusa para manejar las aguas del río y el estero del sur de Guayaquil y otras obras de notoria utilidad en la cuenca del Guayas.

En 1.882 fue acusado de conspirador y obligado a exiliarse nuevamente a Lima, Desde allí combatió a Veintemilla que se habia proclamado dictador. En Julio de l.883, al caer la plaza de Guayaquil, volvió al puerto y fue designado Jefe Supremo del Guayas. Entonces creó la Universidad de Guayaquil y la inauguró con un importante discurso el 15 de Octubre de ese año.

Vivía en su casa esquinera de Chimborazo y Bailen. Era un viejecito encorvado por los años que caminaba a pasitos cortos, su bastón en la mano y la infaltable chistera, por el centro de la ciudad y que se sentaba a conversar con amigos y conocidos y como siempre había sido un perfecto demócrata, se saludaba con todos. Por eso el pueblo le amaba, tenia por su caudillo y era considerado el padre de la ciudad.

Durante los gobiernos de Caamaño y Flores Jijón se abstuvo de intervenir en política. El 8 de Octubre de 1.892 inauguró la estatua de Olmedo. El 94 le fue propuesta la legación en Lima que no aceptó por sus achaques. Poco después presidió una comisión investigadora del negociado de la venta de la Bandera. Falleció el 24 de Diciembre a consecuencia de una fulminante pulmonía que la contrajo en su cama. La curia Metropolitana solicitó el honor de velarlo en la Catedral, pero lo llevaron al salón de San Vicente 24 horas donde un poeta, en un rapto de bellísima inspiración, recitó el siguiente cuarteto: //Tenia la gallardía del que lleva una espada/ Tenia la cortesía del que lleva una flor/ y entrando en los salones arrojaba la espada/ y entrando en los combates arrojaba la flor.//

Rasurado y pequeñín, de buche de pelo y leva cruzada, acostumbraba leer los periódicos en la barbería de Chichonís en Chile y Ballen.

Para su entierro la población entera se trasladó al cementerio. Nunca antes se había visto tal cantidad de público en un sepelio. El Dr. César Borja Lavayen manifestó “Rara virtud la de un cadáver, congregar tras de si a todo un pueblo” y es fama que ese mismo día quedo conformado el Comité de su estatua, que hoy se yergue en el parque de su nombre, costeada por el pueblo, mediante erogación de un peso por persona.

Fue un patriarca como no ha existido otro en Guayaquil. Querido y respetado por la dulzura de su carácter, solidez de sus principios republicanos, profundidad de sus ideas y avanzadas concepciones políticas que lo ubicaron desde 1.862 entre los políticos más progresistas y entre los grandes civilistas del país.

Personas que llegaron a tratarle me refirieron aya en mi niñez que era “El más manso y bondadoso de los hombres”, parco, educado, generoso y bonachón. González Suárez decía “Que bueno era Dn. Pedro Carbo. Yo lo hubiera ordenado”.


En 1.900 Celiano Monge incluyó en su “Miscelánea Popular” el estudio de Carbo sobre la “Vía de Panamá preferida por el Congreso Internacional de París” donde trató sobre los problemas inherentes a la construcción de dicho Canal.

Su biografía fue esbozada en 1.955 por J.J. Pino de Ycaza en ‘Tres Constructores de la República” pero el estudio “general y más completo sobre la obra de este civilizador y su influencia en la formación del pensamiento ecuatoriano del siglo pasado” aún está por escribirse.

Hacia 1.840 mantuvo amores platónicos con Mercedes de Santistevan Rocafuerte, quien después contrajo matrimonio con el español Manuel Zaporta, sin hijos. En cambio, Pedro Carbo falleció soltero sin ser misógino. pues, como bien le habían puesto en Quito, era el hombre sin hiel.

Piel canela clara, ojos y pelo negro. Rasgos firmes que denotaban sus indeclinables propósitos. Frente ancha y despejada, costumbres austeras, gestos parsimoniosos. Viajado y cosmopolita, liberado de prejuicios, bondadoso inclusive con sus enemigos, a quienes no guardó jamás rencor a pesar de los daños que le infligieron. Fue un demócrata a carta cabal pues luchó contra el caudillismo y las tiranías con la sola fuerza de su entereza moral y fue ejemplo para todos los ecuatorianos de honor, por eso su figura histórica no ha envejecido y el país le tiene entre los más gloriosos ecuatorianos de todos los tiempos.

Fuente: Biblioteca Rodolfo Pérez Pimentel