Vicente Rocafuerte Bejarano

PRESIDENTE DE LA REPUBLICA.-
Nació en Guayaquil el 1o. de Mayo de 1783. Hijo legítimo de Juan Antonio de Rocafuerte y Antolí, natural de Morella, Valencia, España y de Josefa de Bejarano y Lavayen, guayaquileña.Huérfano de padre de corta edad, cursó sus estudios primarios con profesores privados y en 1800 fue llevado por su tío Jacinto Bejarano a Europa. Primero estuvo en el Colegio de Nobles Americanos de Madrid y luego en el San Germán, en Laya, a cuatro leguas de París, donde tuvo por condiscípulos a la juventud más florida de Francia, frecuentó los más brillantes salones y fue introducido en la familia de Napoleón por ser compañero de su hermano Jerónimo, de su primo Casa Blanca, de los Bonafous sobrinos del famoso General Murat, Príncipe de Benevento.
En 1803 se encontró con Simón Bolívar, Carlos Montúfar, Cabal, Toro, con quienes hizo estrecha amistad. También conoció a jóvenes sabios como Humboldt y Bonpland en 1804, año en que admiró en persona a Napoleón, con motivo de su solemne coronación en Notre Dame.
En 1807 regresó a Guayaquil y pasó a administrar su hacienda Naranjito cerca de Bucay, alejándose de la persecución del Gobernador Cucalón, enemigo de su familia. Por entonces falleció el Barón de Carondelet y su viuda trajo a Guayaquil al Dr. Juan de Dios Morales, secretario de la Presidencia de Quito, para alejarlo de la persecución del presidente Muñoz de Guzmán. Rocafuerte recibió de su tío Juan Pablo Arenas el encargo de ocultar a Morales en su hacienda, allí trabaron amistad y se pusieron de acuerdo para hacer la revolución en Quito.
Cuando a los pocos meses estalló el movimiento insurgente, recibió la consigna de apoderarse de Cucalón, pues su tío Jacinto debía asumir esas funciones; pero Cucalón se les adelantó y rodeando de soldados la casa de Rocafuerte, registró papeles y aunque nada halló, los dejó con arresto domiciliario y les hizo iniciar juicio por conspiración, del que nada salió en claro, pero el asunto subió en grado a conocimiento del Virrey de Lima.
 
En 1810 fue electo Alcalde Ordinario de 1er. voto del Cabildo, más, Cucalón se opuso y tras otro ruidoso pleito, la Audiencia sentenció a favor de Rocafuerte, cuyo grupo obtuvo a la postre que el Virrey Abascal le removiera de la Gobernación de Guayaquil.En 1811 fue electo Procurador General pero no aceptó. En 1812 salió Diputado por la Provincia de Guayaquil a las Cortes de Cádiz, viajó por el cabo de Hornos y visitó primeramente Inglaterra donde se encontró con los hermanos mejicanos el Marqués del Apartado y el Barón de Fagoaga, que lo convencieron de visitar Francia, Noruega, Suecia y Finlandia. Al final arribaron a San Petersburgo, capital del Imperio ruso, y fueron presentados a la Emperatriz, quien los recibió con benevolencia y los invitó dos veces a compartir su mesa con el príncipe heredero Nicolás y otros cortesanos.
En 1814 estaban de regreso en Madrid. Allí ingresó a la masonería y en unión del Diputado mejicano Ramos Arizpe se unió al grupo liberal de las Cortes que aceptaba la idea de la emancipación de América como un mal necesario; sin embargo, en Mayo de ese año, Fernando VII se declaró monarca absoluto, disolvió las Cortes y dispuso la prisión de algunos Diputados.Días después Rocafuerte fue citado como Diputado peruano a casa del Conde de Florida Blanca para ultimar los detalles del besamano al Rey. Rocafuerte y el Diputado de Arequipa Mariano Rivero, protestaron indignados y se negaron a concurrir a tan humillante como absurda ceremonia y el mismo día del besamano, visitaron a sus compañeros presos en la cárcel de Corte. Pasada una semana, fueron informados que el Ministro Lardizábal había fulminado el decreto de arresto en sus contras. Entonces avisó a Rivero, pero éste no le hizo caso ni se escondió, cayó detenido y allí lo mantuvieron hasta 1820 en que fue libertado por el grito de los Generales Riego y Quiroga.
 
Rocafuerte, en cambio, había logrado huir disfrazado por los Pirineos a Francia, en donde emprendió diversos viajes por el sur de ese país. En Italia, visitó Roma, Nápoles, se extasió frente a la naturaleza y fue presentado a numerosos liberales. En 1816 estaba de paso en Burdeos y de un Cónsul amigo obtuvo pasaporte a La Habana, con la expresa condición de no participar por dos años en la política. Ya había hecho publicar en Londres, a su costa, el Discurso contra las Mitas, de su paisano Olmedo, que salió con una introducción de Rocafuerte, y su nombre era conocido entre los revolucionarios americanos.Entre Junio de 1817 y Mayo del 19 estuvo residiendo en Guayaquil dedicado al arreglo de sus asuntos particulares y enseñando francés bajo la condición de que sus alumnos practicaran leyendo obras de corte revolucionario como el Emilio de Rousseau. En 1819 y para complacer a su madre, que deseaba evitarle problemas políticos, viajó a Lima, donde su pariente Lamar le presentó al Virrey de la Pezuela. Allí realizó un contrato de importación de tabaco, luego regresó a Guayaquil y siguió a Panamá, pero en el trayecto y a la altura de la isla de Otope, fue apresado por Lord Cochrane y perdió 600 onzas de oro que llevaba consigo. Finalmente arribó a La Habana a principios de 1820 donde repuso su economía con las ganancias que obtuvo de la venta del susodicho contrato, escribió en el periódico “Argos”, polemizó con el ultra realista escritor Romay y fue admitido en la sociedad “Rayos y Soles de Bolívar”. Pocas semanas después se sucedió la transformación liberal en España que trajo la libertad de imprenta, entonces comenzó a escribir por la independencia de la isla de Cuba y recibió de sus hermanos masones la comisión de viajar a España, a cerciorarse del ambiente político peninsular.
En Agosto entró en Madrid y alternó con los Diputados y el Cuerpo Diplomático, conociendo a ciencia cierta que la Santa Alianza tenía pensado invadir España y reponer el absolutismo, como efectivamente sucedió poco después.
 
Nuevamente en La Habana en 1821, presentó sus informes y siguió para los Estados Unidos donde publicó “Ideas necesarias a todo pueblo independiente que quiere ser libre”, folleto que hizo circular en México para contrarrestar la creciente influencia del General José Itúrbide, que ambicionaba la dictadura. Por ese tiempo su cuñado Gabino de Gaínza lo invitó a México y habiendo aceptado, al llegar a Tampico contrató tres embarcaciones para que las últimas fuerzas españolas abandonaran ese país. Enseguida siguió a la capital y fue recibido por el Ministro de Colombia, con quien comenzó a complotar en contra de Itúrbide, que se acababa de proclamar Emperador.
Rocafuerte tenía una clara visión de América, cuyo destino estaba en formar entre todas las naciones independientes, una comunidad de principios, de intereses, de paz, de orden, de economía y de propiedad”.Entonces la masonería le pidió que se trasladara a Washington y hablare con el presidente Monroe para impedir el reconocimiento del nuevo régimen mejicano. Recibido por el Canciller John Quince Adams, consiguió que los Estados Unidos pospusieran dicho acto y escribió y publicó su libro “Bosquejo ligerísimo de la Revolución de México, desde el grito de Iguala hasta la proclamación del Imperio” con documentos de primera mano que posiblemente había obtenido por medio de su cuñado Gaínza. Dicha obra circuló enseguida, firmada por “un verdadero americano” para evitar represalias contra sus parientes. La obra demostraba que los mexicanos deseaban y merecían la república y los exhortaba a descubrir y salvar la libertad de la Nación, lo que a la postre ocasionó la caída de Iturbe. Igualmente dio a la imprenta en New York, en 1823, un valiosísimo ensayo jurídico titulado “El sistema Colombiano popular, electivo y representativo es el que más conviene a la América independiente y tradujo del inglés un Curso o Cuadro de Filosofía Moral extractado por Mr. Allen, de la Biblia y los Santos Evangelios, como texto para uso de las escuelas lancasterianas que ya existían en Latinoamérica.
 
Estando en Filadelfia recibió la noticia de la muerte de su cuñado Gaínza y decidió ir a ver a su hermana y sobrinos que habían quedado abandonados y en la mayor pobreza pero estando por emprender el viaje el Ministro de Colombia en los Estados Unidos le pidió que fuera a Maracaibo a convencer al General Manrique de la necesidad de invadir la isla de Cuba.En Venezuela la situación política aún no estaba clara ni definida pues Rocafuerte tuvo que esperar que terminara el bloqueo del castillo de Puerto Cabello en Noviembre de 1823 para poder hablarle a Manrique de los nuevos planes, pero en eso ocurrió el fallecimiento de dicho General y se abandonó el proyecto.
En 1824 vivía en México con su hermana y decidió casarse con su sobrina Pepita Gaínza “para que herede”. Por ello pidió la correspondiente dispensa al Papa y hasta tenía pensado regresar a Guayaquil, pero el General José Mariano Michelena le solicitó de Secretario en la Misión Diplomática que iba a emprender a Londres, a fin de obtener el reconocimiento de la independencia, realizar un empréstito por dieciséis millones y otros asuntos de no menor interés, que le motivaron a posponer la boda para viajar a Londres.
 
En Junio fueron recibidos por el Canciller Mr. Canning y en Diciembre Inglaterra reconoció a México como nación soberana e independiente. También consiguieron que Francia iniciara sus relaciones consulares con México, y como Michelena tuvo que regresarse, quedó Rocafuerte al frente de la Misión Diplomática en Londres.En 1826 fue designado Ministro Plenipotenciario ante las Cortes de Dinamarca y Hannover, celebró un tratado de Navegación entre Inglaterra y México y obtuvo un préstamo de la Casa Goldsmicht. Ese año entregó a Colombia la cantidad de 63.000 libras o su equivalente de 315.000 pesos, tomándolos del empréstito mexicano y aunque el gobierno de esa nación aprobó secretamente su conducta, posteriormente una Comisión inspectora de la Cámara de Representantes se los hizo de cargo, debiendo vindicar su conducta en 1829 mediante un opúsculo titulado “Exposición de las razones que determinaron a Don Vicente Rocafuerte, Encargado de Negocios de los Estados Unidos mexicanos cerca de su Majestad Británica, a prestar a la República de Colombia la suma de 63.000 libras en Febrero de 1826”, que hizo circular en México.
 
Al mismo tiempo se preocupaba de ordenar la impresión de varias obras instructivas en español y fundó el periódico “Ocios de unos emigrados españoles en Londres” con el Canónigo español Joaquín Lorenzo Villanueva, que con el ex-Diputado Canga Arguelles representaban al liberalismo español en esa capital. Se dice que Rocafuerte y Canga Argüelles escribieron juntos “Cartas de un americano sobre las ventajas de los gobiernos republicanos federativos” y que además prologó la traducción al español de la Filosofía de Paley, efectuada por ViIllanueva.
En Febrero de 1829 salió de Inglaterra, visitó al Marqués de Lafayette en París y siguió a Veracruz y México, entrevistándose con el presidente Bustamante que había derrocado al legítimo gobierno del General Guerrero y como Rocafuerte se negó a seguir colaborando por esta causa, cuando pidió pasaporte a Guayaquil, el Ministro de Hacienda Sr. Manjino, no le dio curso. Poco después ardía la guerra civil y editó “Ensayos sobre tolerancia religiosa”, con el que quizo amainar la tormenta que empezaba a vislumbrarse en Texas, donde numerosos colonos protestantes estaban siendo hostilizados por las autoridades mexicanas.
Al circular ese ensayo fue denunciado por el Fiscal del estado y se apresó al autor del libro, que fue sometido a un ruidoso juradode imprenta pero defendido por el Diputado Cañedo y sacado libre en medio de vítores. De allí varios patriotas le pidieron que redactara un periódico con el título de “El Fénix de la Libertad” que salió a circulación e hizo roncha. Entonces fue nuevamente arrestado durante mes y medio en el pueblo de Chalco y cuando el restablecimiento constitucional del General Pedraza se avecinaba, consiguió por medio de su antiguo amigo el Barón de Fagoaga, que le dieran el anhelado pasaporte, no sin antes escribir para él, un “Ensayo sobre el nuevo sistema de Cárceles”, que mereció la aprobación del gobierno y fue impreso en el Registro Oficial, pero ya Rocafuerte estaba cansado de ese género de vida y emprendió el regreso al Ecuador, donde tenía a su familia y muchos intereses que velar; mas, al llegar a Iguala, fue tomado prisionero con su secretario Pedro Carbo, salvándose de sufrir la pena de fusilamiento casi de milagro y a última hora.
Fuente: Biblioteca Rodolfo Pérez Pimentel

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