Archive for the entrevistas Category

Bolívar y la situación social

Posted in entrevistas, Próceres de la Independencia on octubre 4, 2008 by edmolin657

LA SITUACION SOCIAL

P: Libertador, esta entrevista está a punto de terminar; me gustaría nos dijera en qué estado se encuentran, a su juicio, las masas latinoamericanas. 

 

BOLIVAR: “Probar el estado de esclavitud en que se halla aún el bajo pueblo; probar que está bajó el yugo no sólo de los alcaldes y curas de las parroquias, sino también bajó el de los tres o cuatro magnates que hay en cada una de ellas; que en las ciudades es lo mismo, con la diferencia de que los amos son más numerosos, porque se aumentan con muchos clérigos, frailes y doctores; que la libertad y las garantías son para aquellos hombres y para los ricos y nunca para los pueblos, cuya esclavitud es peor que la de los mismos indios; que esclavos eran bajó la Constitución de Cicuta y esclavos quedarían bajó cualquier otra Constitución, así fuese la más democrática: qué en… hay una aristocracia de rango, de empleó y de riqueza equivalente, por su influjo, pretensiones y peso sobre el pueblo, a la aristocracia de títulos y de nacimiento aun la más despótica de Europa; que en esa aristocracia entran también los clérigos, los frailes, los doctores o abogados, los militares y los ricos, pues aunque hablan de Libertad y de garantías es para ellos solos que las quieren y no para el pueblo, que, según ellos, debe continuar bajó su opresión; quieren también la igualdad, para elevarse y aparearse con los más caracterizados, pero no para nivelarse ellos con los individuos de las clases inferiores de la sociedad: a éstos los quieren considerar siempre como sus siervos a pesar de todo su liberalismo”. (82)P: Quisiera concluir con un mensaje suyo para el pueblo. ¿Qué le gustaría decir?

 

BOLIVAR: Habéis presenciado mis esfuerzos para plantear la libertad dónde reinaba antes la tiranía. He trabajado con desinterés, abandonando mi fortuna y aun mi tranquilidad. Me separé del mandó cuando me persuadí que desconfiabais de mi desprendimiento. Mis enemigos abusaron de vuestra credulidad y hollaron lo que me es más sagrado, mi reputación y mi amor a la libertad. He sido víctima de mis perseguidores, que me han conducido a las puertas del sepulcro. Yo los perdono”. (83)Al finalizar esta imaginaria entrevista, Bolívar se levantó de su asiento y volvió su penetrante mirada hacia mí cómo queriendo examinar mi conciencia. Pensé en la vigencia de su mensaje, en esta hora difícil por la que atraviesan nuestras Repúblicas. Este Bicentenario es un reto para la joven generación que permanece ajena a la corrupción y está empeñada en seguir los ideales del Padre de la Patria.

Citas

82.-PERU DE LA CROIX, Luis, p. 108, Diario de Bucaramanga, edición acrisolada por Monseñor Nicolás Navarro, publicaciones del Comité Ejecutivo del Bicentenario de Simón Bolívar, Impresora Carvajal S.A., Cali, Colombia, 1982.

83.-BOLIVAR, Simón, OBRAS COMPLETAS, compilación de Vicente Lecuna, última proclama a los pueblos de Colombia, documento 191 de Discursos y Proclamas. Editorial Lex, La Habana, 1947.

Anuncios

Entrevista a Bolivar

Posted in entrevistas, Próceres de la Independencia with tags , on octubre 1, 2008 by edmolin657

Título: El Peculado
Autor: Cordero Ceballos, José de Jesús

Entrevista al Libertador y algunos documentos fundamentales de su pensamiento social / Cordero Ceballos, José de Jesús

Descriptor Temático: Peculado Política

EL PECULADO

P: Libertador, el peculado es tan viejo cómo la humanidad misma, pero en los últimos años, concretamente en América Latina, parece haberse incrementado de manera casi incontrolable. Las legislaciones establecidas para sancionar a este tipo de delito son poco efectivas, pues mediante maquinaciones muy bien premeditadas los acusados evaden responsabilidades y burlan así el esfuerzo de quienes con una acrisolada moral administrativa se han propuesto condenar a los culpables. Todos los días podemos leer, en los diarios de nuestras capitales, denuncias de desfalcos, robos, negociados y toda clase de vicios contra la cosa pública. ¿Qué sugiere usted para poner término a esta crisis?

 

BOLIVAR: “Teniendo presente: que una de las principales causas de los desastres en que se ha visto envuelta la República ha sido la escandalosa dilapidación de sus fondos, por algunos funcionarios que han intervenido en ellos; que el único medio de extirpar radicalmente este desorden, es dictar medidas fuertes y extraordinarias, he venido en decretar, y decreto: Todo funcionario público, a quien se le convenciese en juicio sumario de haber malversado o tomado para sí de los fondos públicos de diez pesos arriba, queda sujeto a la pena capital”. (57)P: Su decreto me parece ejemplar, pero afrontamos el riesgo de no aplicarlo a consecuencia de la desmoralización de algunos jueces. ¿Qué medidas tomaría usted contra estos señores, en casó de que no se ajusten a lo pautado por la ley?

 

BOLIVAR: “Los jueces a quienes según la ley, compete este juicio, que en su casó no procediesen conforme a este decreto, serán condenados a la misma pena”. (58)P: Pero, ¿no le parece a usted cruel la pena capital?

 

BOLIVAR: “Yo sé que las penas capitales participan de la crueldad; pero la existencia del Estado es preferente a todo. Así no he vacilado en mostrarme severo contra los delincuentes que se alimentan de la sangre de sus conciudadanos”. (59)Citas

57.-SOCIEDAD BOLIVARIANA DE VENEZUELA, Decretos, p. 283, Tomo I, Imprenta Nacional, Caracas, 1

59.-Tomado de cita hecha por J.L. Salcedo Bastardo en VISION Y REVISION DE BOLIVAR, p. 214, primera edición, Impresora López, Buenos Aires, Argentina, 1957

Víctor Arregui (entrevista)

Posted in entrevistas, notas periodísticas with tags , on septiembre 28, 2008 by edmolin657

De qué trata ‘Cuando me toque a mí’?

Es una historia de la vida. Sobre un  médico legista.  Alrededor de él pasan algunas historias.  Trata sobre la soledad, la impunidad, el racismo, la ciudad, la sociedad.  Tal vez se resume en lo que un personaje llega a decir: Hasta para llegar al cielo se necesitan palancas.

¿Para hacer cine se necesitan palancas?

Víctor  nació en Guaranda hace  44 años. Desde hace 31 reside en la capital. Se encarga de la realización del festival Cero Latitud.

Para todo. Claro que sientes, uno siente y a veces eres parte de eso. Inevitablemente tienes que ser el conocido de… para que te ayude a  llegar a… para que te escuche lo  que quieres. Peor si dices que quieres hacer una película. Aunque poco a poco ha ido  tomando importancia:  las personas  nos  oyen, la empresa privada o cuando hay que  pedir un permiso para filmar en las calles. Ahí  la gente se emociona, te dicen: ¡Ah! una película ecuatoriana. ¡Qué chévere! Luego  dicen ¡qué bonito hobbie! No, no es un hobbie es un trabajo serio. No, pero qué bonito… O sea sí es bonito, pero a veces no se puede vivir de esto porque sí  se necesitan palancas.

¿El  aumento  del  cine ecuatoriano se debe a que el cineasta descubrió que tiene algo para decir?

Yo creo que estaban bien reprimidas las ganas de contar las historias. El rato que nos decidimos  estaban listas para ser contadas. Hay una necesidad grande de decir cómo somos, qué oímos, cómo son nuestras calles,  nuestras ciudades, nuestros rostros. Aprender a identificarnos con nuestros elementos propios  que a veces los rechazamos por lo que nos venden. Siempre nos están diciendo que todos somos rubios. Nos viven diciendo que vivimos en  casas de 500 metros y no hay tanto. El 90% de la población no es parte de eso. O sea, nos gusta la fritada, nos gusta vivir en departamentos, nos cuesta cada dólar que ganamos, es difícil.

Cuando me toque a mí es un título muy amplio

Es su segunda película. La primera fue ‘Fuera de juego’ con la que ganó un importante premio en el Festival de San Sebastián.

Es para pensar mucho. Cuando me toque ser padre de familia, ama de casa. Cuando ya nos toque  morir. Te toca nacer, ser niño, las  responsabilidades, trabajar, hacer películas.  A mí me ha tocado eso junto con una relación cercana a la muerte que tuve hace años. Por eso, cuando leí el libro del Alfredo me provocó adaptarlo, especialmente cuando habla de la ciudad.

Pero es guarandeño

Sí, pero llegué  a Quito y me adoptó la ciudad, como chagra. Es una urbe a la que amo mucho. Te da unos paisajes espectaculares, te da gente y te quita muchas cosas… eso de ser víctimas y victimarios de la ciudad.De qué trata ‘Cuando me toque a mí’?

Es una historia de la vida. Sobre un  médico legista.  Alrededor de él pasan algunas historias.  Trata sobre la soledad, la impunidad, el racismo, la ciudad, la sociedad.  Tal vez se resume en lo que un personaje llega a decir: Hasta para llegar al cielo se necesitan palancas.

¿Para hacer cine se necesitan palancas?

Víctor  nació en Guaranda hace  44 años. Desde hace 31 reside en la capital. Se encarga de la realización del festival Cero Latitud.

Para todo. Claro que sientes, uno siente y a veces eres parte de eso. Inevitablemente tienes que ser el conocido de… para que te ayude a  llegar a… para que te escuche lo  que quieres. Peor si dices que quieres hacer una película. Aunque poco a poco ha ido  tomando importancia:  las personas  nos  oyen, la empresa privada o cuando hay que  pedir un permiso para filmar en las calles. Ahí  la gente se emociona, te dicen: ¡Ah! una película ecuatoriana. ¡Qué chévere! Luego  dicen ¡qué bonito hobbie! No, no es un hobbie es un trabajo serio. No, pero qué bonito… O sea sí es bonito, pero a veces no se puede vivir de esto porque sí  se necesitan palancas.

¿El  aumento  del  cine ecuatoriano se debe a que el cineasta descubrió que tiene algo para decir?

Yo creo que estaban bien reprimidas las ganas de contar las historias. El rato que nos decidimos  estaban listas para ser contadas. Hay una necesidad grande de decir cómo somos, qué oímos, cómo son nuestras calles,  nuestras ciudades, nuestros rostros. Aprender a identificarnos con nuestros elementos propios  que a veces los rechazamos por lo que nos venden. Siempre nos están diciendo que todos somos rubios. Nos viven diciendo que vivimos en  casas de 500 metros y no hay tanto. El 90% de la población no es parte de eso. O sea, nos gusta la fritada, nos gusta vivir en departamentos, nos cuesta cada dólar que ganamos, es difícil.

Cuando me toque a mí es un título muy amplio

Es su segunda película. La primera fue ‘Fuera de juego’ con la que ganó un importante premio en el Festival de San Sebastián.

Es para pensar mucho. Cuando me toque ser padre de familia, ama de casa. Cuando ya nos toque  morir. Te toca nacer, ser niño, las  responsabilidades, trabajar, hacer películas.  A mí me ha tocado eso junto con una relación cercana a la muerte que tuve hace años. Por eso, cuando leí el libro del Alfredo me provocó adaptarlo, especialmente cuando habla de la ciudad.

Pero es guarandeño

Sí, pero llegué  a Quito y me adoptó la ciudad, como chagra. Es una urbe a la que amo mucho. Te da unos paisajes espectaculares, te da gente y te quita muchas cosas… eso de ser víctimas y victimarios de la ciudad.De qué trata ‘Cuando me toque a mí’?

Es una historia de la vida. Sobre un  médico legista.  Alrededor de él pasan algunas historias.  Trata sobre la soledad, la impunidad, el racismo, la ciudad, la sociedad.  Tal vez se resume en lo que un personaje llega a decir: Hasta para llegar al cielo se necesitan palancas.

¿Para hacer cine se necesitan palancas?

Víctor  nació en Guaranda hace  44 años. Desde hace 31 reside en la capital. Se encarga de la realización del festival Cero Latitud.

Para todo. Claro que sientes, uno siente y a veces eres parte de eso. Inevitablemente tienes que ser el conocido de… para que te ayude a  llegar a… para que te escuche lo  que quieres. Peor si dices que quieres hacer una película. Aunque poco a poco ha ido  tomando importancia:  las personas  nos  oyen, la empresa privada o cuando hay que  pedir un permiso para filmar en las calles. Ahí  la gente se emociona, te dicen: ¡Ah! una película ecuatoriana. ¡Qué chévere! Luego  dicen ¡qué bonito hobbie! No, no es un hobbie es un trabajo serio. No, pero qué bonito… O sea sí es bonito, pero a veces no se puede vivir de esto porque sí  se necesitan palancas.

¿El  aumento  del  cine ecuatoriano se debe a que el cineasta descubrió que tiene algo para decir?

Yo creo que estaban bien reprimidas las ganas de contar las historias. El rato que nos decidimos  estaban listas para ser contadas. Hay una necesidad grande de decir cómo somos, qué oímos, cómo son nuestras calles,  nuestras ciudades, nuestros rostros. Aprender a identificarnos con nuestros elementos propios  que a veces los rechazamos por lo que nos venden. Siempre nos están diciendo que todos somos rubios. Nos viven diciendo que vivimos en  casas de 500 metros y no hay tanto. El 90% de la población no es parte de eso. O sea, nos gusta la fritada, nos gusta vivir en departamentos, nos cuesta cada dólar que ganamos, es difícil.

Cuando me toque a mí es un título muy amplio

Es su segunda película. La primera fue ‘Fuera de juego’ con la que ganó un importante premio en el Festival de San Sebastián.

Es para pensar mucho. Cuando me toque ser padre de familia, ama de casa. Cuando ya nos toque  morir. Te toca nacer, ser niño, las  responsabilidades, trabajar, hacer películas.  A mí me ha tocado eso junto con una relación cercana a la muerte que tuve hace años. Por eso, cuando leí el libro del Alfredo me provocó adaptarlo, especialmente cuando habla de la ciudad.

Pero es guarandeño

Sí, pero llegué  a Quito y me adoptó la ciudad, como chagra. Es una urbe a la que amo mucho. Te da unos paisajes espectaculares, te da gente y te quita muchas cosas… eso de ser víctimas y victimarios de la ciudad.De qué trata ‘Cuando me toque a mí’?

Es una historia de la vida. Sobre un  médico legista.  Alrededor de él pasan algunas historias.  Trata sobre la soledad, la impunidad, el racismo, la ciudad, la sociedad.  Tal vez se resume en lo que un personaje llega a decir: Hasta para llegar al cielo se necesitan palancas.

¿Para hacer cine se necesitan palancas?

Víctor  nació en Guaranda hace  44 años. Desde hace 31 reside en la capital. Se encarga de la realización del festival Cero Latitud.

Para todo. Claro que sientes, uno siente y a veces eres parte de eso. Inevitablemente tienes que ser el conocido de… para que te ayude a  llegar a… para que te escuche lo  que quieres. Peor si dices que quieres hacer una película. Aunque poco a poco ha ido  tomando importancia:  las personas  nos  oyen, la empresa privada o cuando hay que  pedir un permiso para filmar en las calles. Ahí  la gente se emociona, te dicen: ¡Ah! una película ecuatoriana. ¡Qué chévere! Luego  dicen ¡qué bonito hobbie! No, no es un hobbie es un trabajo serio. No, pero qué bonito… O sea sí es bonito, pero a veces no se puede vivir de esto porque sí  se necesitan palancas.

¿El  aumento  del  cine ecuatoriano se debe a que el cineasta descubrió que tiene algo para decir?

Yo creo que estaban bien reprimidas las ganas de contar las historias. El rato que nos decidimos  estaban listas para ser contadas. Hay una necesidad grande de decir cómo somos, qué oímos, cómo son nuestras calles,  nuestras ciudades, nuestros rostros. Aprender a identificarnos con nuestros elementos propios  que a veces los rechazamos por lo que nos venden. Siempre nos están diciendo que todos somos rubios. Nos viven diciendo que vivimos en  casas de 500 metros y no hay tanto. El 90% de la población no es parte de eso. O sea, nos gusta la fritada, nos gusta vivir en departamentos, nos cuesta cada dólar que ganamos, es difícil.

Cuando me toque a mí es un título muy amplio

Es su segunda película. La primera fue ‘Fuera de juego’ con la que ganó un importante premio en el Festival de San Sebastián.

Es para pensar mucho. Cuando me toque ser padre de familia, ama de casa. Cuando ya nos toque  morir. Te toca nacer, ser niño, las  responsabilidades, trabajar, hacer películas.  A mí me ha tocado eso junto con una relación cercana a la muerte que tuve hace años. Por eso, cuando leí el libro del Alfredo me provocó adaptarlo, especialmente cuando habla de la ciudad.

Pero es guarandeño

Sí, pero llegué  a Quito y me adoptó la ciudad, como chagra. Es una urbe a la que amo mucho. Te da unos paisajes espectaculares, te da gente y te quita muchas cosas… eso de ser víctimas y victimarios de la ciudad.De qué trata ‘Cuando me toque a mí’?

Es una historia de la vida. Sobre un  médico legista.  Alrededor de él pasan algunas historias.  Trata sobre la soledad, la impunidad, el racismo, la ciudad, la sociedad.  Tal vez se resume en lo que un personaje llega a decir: Hasta para llegar al cielo se necesitan palancas.

¿Para hacer cine se necesitan palancas?

Víctor  nació en Guaranda hace  44 años. Desde hace 31 reside en la capital. Se encarga de la realización del festival Cero Latitud.

Para todo. Claro que sientes, uno siente y a veces eres parte de eso. Inevitablemente tienes que ser el conocido de… para que te ayude a  llegar a… para que te escuche lo  que quieres. Peor si dices que quieres hacer una película. Aunque poco a poco ha ido  tomando importancia:  las personas  nos  oyen, la empresa privada o cuando hay que  pedir un permiso para filmar en las calles. Ahí  la gente se emociona, te dicen: ¡Ah! una película ecuatoriana. ¡Qué chévere! Luego  dicen ¡qué bonito hobbie! No, no es un hobbie es un trabajo serio. No, pero qué bonito… O sea sí es bonito, pero a veces no se puede vivir de esto porque sí  se necesitan palancas.

¿El  aumento  del  cine ecuatoriano se debe a que el cineasta descubrió que tiene algo para decir?

Yo creo que estaban bien reprimidas las ganas de contar las historias. El rato que nos decidimos  estaban listas para ser contadas. Hay una necesidad grande de decir cómo somos, qué oímos, cómo son nuestras calles,  nuestras ciudades, nuestros rostros. Aprender a identificarnos con nuestros elementos propios  que a veces los rechazamos por lo que nos venden. Siempre nos están diciendo que todos somos rubios. Nos viven diciendo que vivimos en  casas de 500 metros y no hay tanto. El 90% de la población no es parte de eso. O sea, nos gusta la fritada, nos gusta vivir en departamentos, nos cuesta cada dólar que ganamos, es difícil.

Cuando me toque a mí es un título muy amplio

Es su segunda película. La primera fue ‘Fuera de juego’ con la que ganó un importante premio en el Festival de San Sebastián.

Es para pensar mucho. Cuando me toque ser padre de familia, ama de casa. Cuando ya nos toque  morir. Te toca nacer, ser niño, las  responsabilidades, trabajar, hacer películas.  A mí me ha tocado eso junto con una relación cercana a la muerte que tuve hace años. Por eso, cuando leí el libro del Alfredo me provocó adaptarlo, especialmente cuando habla de la ciudad.

Pero es guarandeño

Sí, pero llegué  a Quito y me adoptó la ciudad, como chagra. Es una urbe a la que amo mucho. Te da unos paisajes espectaculares, te da gente y te quita muchas cosas… eso de ser víctimas y victimarios de la ciudad.

Entrevista a Alberto Castillo Palma

Posted in entrevistas, músicos ecuatorianos with tags , , on septiembre 14, 2008 by edmolin657

Marimbero por tradición y convicción. Así se define Alberto Castillo Palma, un esmeraldeño que ha dedicado 34 de los 46 años de su vida a la ejecución y construcción de marimbas.

No duda en reconocer que el gusto marimbero lo lleva en la sangre: “Mi madre, Petita Palma, fue mi mejor guía y referente”, dice, con el tono suave que denota la sencillez de su personalidad.

Antes de narrar el cuento de su vida, se acomoda en uno de los  muebles de madera que llenan su sala y dedica una mirada fugaz al centro de mesa: una figura en cerámica de una  marimbera.

Mi pasión
“La marimba. Su permanencia y evolución. Lucho porque nunca muera esta hermosa tradición ”.

Músicos y turistas de todo el mundo llegan a este rincón esmeraldeño, para adquirir marimbas “a su medida” o dejarse encantar por las vivencias de Alberto.

¿Cómo influyó en su vida  ser  hijo de Petita Palma ?

Mi niñez estuvo vinculada indirectamente a la marimba y a sus mentores. Ella despertó en mí la inquietud por este arte.

¿En qué momento la marimba adquirió  mayor importancia para su vida?

Fue cuando tenía 12 años. Mi madre dirigía un programa de radio en la estación Iris. Había música en vivo. Yo la visitaba luego de la escuela y veía cómo los marimberos interpretaban una serie de instrumentos y canciones. Me gustó y les pedí que me enseñaran.

Mi credo
“Dios está por sobre todas las cosas. Es el principio de todo y el que nos acompaña en cada momento ”.

¿Quiénes respondieron a ese llamado musical ?

Varios, pero el que me enseñó a entonar la marimba fue José Castillo. Lo considero el mejor marimbero de todos los tiempos.

¿Qué le hace merecedor de esa categoría?

Era el único que cantaba y tocaba al mismo tiempo y el único que no seguía un patrón musical definido. Improvisaba y creaba mucho en las presentaciones.

¿Fue complicado aprender los secretos que se tejen alrededor de la marimba?

No, aunque los marimberos de aquella época eran muy cuidadosos a la hora de hablar sobre sus conocimientos.

Mi  lugar
“En el salón de clase, frente a los niños, en los talleres
de marimba. Allí hago realidad mis sueños”.

¿Por qué?

La marimba no era bien vista a nivel social y había muchos prejuicios. Además, eran muy pocas las personas que sabían de este instrumento.

Pero… ¿en qué medida ayudó el ser  hijo de Petita Palma?

Ella los convenció. Le preocupaba que la mayoría de marimberos empezaba  a morir y con ellos también la cultura musical de nuestro pueblo.

Usted se convirtió en su interlocutor…

Mi madre siempre me dijo que domine el oficio de los más viejos para que no se pierda. Ellos tenían 70 y 80 años, a pesar de eso tocaban con mucho talento.

Mi tesis
“Que se valore la riqueza
de la marimba y se le dé el
lugar que merece en los círculos  de  música formal”.

Eso explica también  el interés de aprender  a construir marimbas…

Sí. A veces una de las teclas de la marimba se rompía y no encontrábamos quién la arreglara. Teníamos que esperar de tres a cinco días hasta que alguien nos atendiera. Por lo general, los constructores de marimba vivían en la zona  norte  de Esmeraldas.

¿Cuál fue la primera marimba que construyó?

En 1973 llegó  una chica de Alemania. Me dijo que quería una marimba tradicional y yo me ofrecí a elaborarla.

¿En ese tiempo ya  tenía los conocimientos necesarios?

No los suficientes. Fue toda una aventura porque eché mano de los materiales que tenía. Se la hice con serrucho y machete. Un amigo me ayudó para entregarla a tiempo y la vendimos a 1 000 sucres. Ella se fue encantada.

Su vida
en 15 líneas
Alberto Castillo Palma  nació en la ciudad de Esmeraldas, en 1961 . Se vinculó al ámbito musical cuando cumplió 12 años. Es padre de tres mujeres, también marimberas. Su madre, Petita Palma, influyó en su formación. Es director musical del grupo de danza Tierra Caliente. También es   docente en el Conservatorio Municipal de Música de Esmeraldas y dicta talleres a niños de escasos recursos de la provincia. En la ciudad de Atacames dirige la escuela de marimba de la aldea SOS .

¿Qué vino después?

Cada vez construía marimbas más grandes y de mejor calidad.

¿Existe alguna que le traiga algún recuerdo especial?

Hace un año vino de EE.UU. un doctor en música. Me pidió dos marimbas. Una de ellas fue la mejor que he construido. Él incluso  se quedó sorprendido  pues  estaba perfectamente afinada.

¿Es necesario tener un oído educado para afinarlas?

La experiencia me ha dado esa cualidad, pero la técnica también tiene mucho que ver. Mientras más gruesa es la placa de la marimba el sonido es más agudo. Si la placa es fina, en cambio, el sonido se hace mucho más grave.

¿Cuáles son las partes de una marimba?

Una lámina de placas, parecida a un teclado; un armazón y una serie de tubos de resonancia que se ubican bajo cada placa.

¿Cuál es la clave para construir marimbas de calidad?

El material. Por lo general se emplea madera fina como la chonta  para las placas de la marimba. Y caña guadúa o bambú para los tubos de  resonancia.

¿Cuáles son los cuidados que se da a los materiales?

Es importante que el material esté bien seco antes de empezar la construcción. De eso depende la calidad del sonido. Antes, los marimberos decían que era necesario esperar la luna llena para construirlas. Según su creencia, eso les daba mejor resonancia.

¿Cuántas marimbas ha construido en su vida?

El número es incalculable. Pero entre pequeñas, de una octava, y grandes, hasta de cuatro octavas, son más de 2 000.

¿Quiénes han sido sus principales clientes ?

Músicos y turistas de todo el mundo.  Mis marimbas están en Europa, EE.UU., Chile , Colombia, Venezuela… y eso que no tengo correo electrónico.

¿Cómo lo contactan?

Algunos llegan a Quito y ahí los músicos les dan la referencia. Otros vienen directamente recomendados por músicos a los que les he construido marimbas

¿Cuánto tarda en armar una marimba, en promedio?

Por lo general dos semanas, pero no tengo marimbas listas para vender. Solo las hago cuando alguien me las pide.

¿Por qué?

Para mí la construcción de marimbas no es un negocio sino una forma de promover su uso.

¿Qué otras actividades ocupan su tiempo cuando no construye marimbas?

Soy director musical del grupo de música y danza Tierra Caliente. Además, dirijo varias escuelas y talleres de marimba.

¿Quiénes participan en estos talleres?

Niños y jóvenes de escasos recursos de la provincia.

¿Cuál es el motivo de estar  al frente de estos grupos?

El que ha guiado toda mi vida: no dejar que muera la marimba y dejar esa semilla en las nuevas generaciones para que continúen con esta lucha, que a veces es contra viento y marea.

¿Cuáles han sido las principales dificultades?

Hay poco apoyo de las autoridades del Estado y la entidad privada. No se reconoce el valor cultural. Eso no ocurre en otros países.

Entrevista con Ney Moreira

Posted in entrevistas, músicos ecuatorianos with tags on septiembre 6, 2008 by edmolin657

Sencillo, con amplios conocimientos en la música, emocionado de ver después de 26 años a su natal Portoviejo, regresó Ney Edelberto Moreira Moreira, oriundo de Andrés de Vera, sector que para él es el más hermoso de la ciudad y del que guarda los mejores recuerdos.

Hijo de José Eladio y María Hortensia de los Ángeles Moreira, un día partió a Colombia a tocar en el “Tequendama” donde conoció a Hugo Salomón Cobos quien lo invitó a Venezuela a colaborar en la grabación de dos discos, él le presentó a su hija Tania Cobos, quien al poco tiempo se convirtió en su esposa y la madre de sus hijos Natalie y Ney.

ED.-¿Cómo empieza su amor por la música?

NM.-En mi casa todos tocaban algún instrumento. Así que no fue difícil aficionarme por la música.

¿Conoció a J. Jaramillo?

Era una de las voces más hermosas que haya escuchado. En aquella época él era un fenómeno. Su fama lo llevó a muchos lugares y a tener muchos hijos también, a muchos de ellos los conozco a otros nunca los he visto. Yo tuve la oportunidad de compartir escenario con Julio y en sus dos últimos discos hice los arreglos de requinto, lamentablemente la muerte lo sorprendió y la gira de promoción nunca se hizo, eso fue en 1977.

¿Por qué el requinto?

Cuando era un niño yo admiraba al trío Los Panchos. Cuando era un jovencito traté de ser como Alfredo Gil que fue el inventor del requinto…¿Qué es?… Es un instrumento especial que produce un sonido más agudo, lo que quería Gil es que cuando la guitarra tocara en Re pudiera también hacerlo en La, por eso entre esas dos notas musicales hay una quinta y le pusieron requinto.

¿Dicen que usted es el requinto de oro de América?

Dicen que soy el mejor, pero no me creo el mejor, soy un poquito de Rosalindo Quintero, Guillermo Rodríguez, Bolívar Lara, Víctor Galarza, Abilio Bermúdez, Pepe Dresner y Naldo Compas, solo que con mi propio estilo.

¿Es muy exigente?

Soy perfeccionista, no admito fallas y no estoy conforme conmigo mismo. La calidad de un trabajo es primordial para mí.

¿Hizo otras cosas?

Mire tuve una discoteca y dos restaurantes pero fracasé en los negocios como empresario. Me quedó claro que no se puede hacer dos cosas a la vez.

¿Qué temas son difíciles?

Los temas de Alma Llanera de Pedro Elías Gutiérrez, La negrita y el pasillo Reír Llorando, son muy difíciles, creo que los más trabajosos, pero los he tocado todos.

¿Sus hijos siguen sus pasos?

Ninguno. Mi hijo dice que no puede superar al papá. Ellos se han dedicado a los estudios, mi hija está comprometida y se casa el próximo año.

¿Y sus padres?

Mi papá ya falleció y mi madre esta delicada y es por ella que estoy aquí. Pero quiero decirle que me considero un buen hijo, aunque haya estado ausente muchos años. Yo hablaba todos los días de mi vida con mi madre.

¿Considera que las máquinas reemplazan al músico?

El ecuasonido en el mundo se ha hecho muy común, muchos artistas utilizan estas mezclas, pero es una música sin alma que solo le quita el pan a los músicos. El músico que toca en vivo le pone el sentimiento que la máquina no tiene.

ALGO DE SU TRAYECTORIA

En 1971 formó la primera rondalla del país llamada Ney Moreira con Tito del Salto, fue miembro del trío Los Brillantes , compartió con Julio Jaramillo, los hermanos Miño Naranjo, Hnos. Villamar, Lilian Suárez, Miguel Vélez, Pepe Jaramillo, Roberto Zumba, Noé Morales entre otros artistas de renombre.

Recientemente grabo con Oscar D´León y Kiara, trabaja en la producción musical de artistas como Asdrúbal Colina, Óscar Santana, Jhonny Albino y Danny Rivera.

Entrevista con Hugo Idrovo

Posted in entrevistas, músicos ecuatorianos with tags on septiembre 6, 2008 by edmolin657
‘No hay un momento clave: las canciones me toman por asalto’ De sus 49 años de vida, Hugo Idrovo le ha dedicado 30 a la música, la pintura y a las letras. Su curiosidad lo hizo buscar en cada sitio que visitó una razón y una herramienta para construir su arte. Aprendió de la gente, de sus historias, y disfrutó cada día de lo que podía descubrir mientras caminaba, porque para él esa es la clave: disfrutar de todo lo que sus ojos puedan ver. 

 

De una trayectoria de 30 años debe haber mucho por contar, pero, ¿cómo resumiría esa historia?Cuando empieza tan jovencito, piensas que el tiempo es eterno. En la lucha por tus principios e ideales encuentras un compromiso enorme. Buscas un sentido a ese don que se te dio: intenté encontrarlo estudiando teoría, pero mi música siempre fue muy libre.

¿Dónde encontró sentido?

En mis viajes, cuando trataba de salir con mi música, encontraba la respuesta que no tenía aquí, porque mi país no brindaba todavía condiciones para autores y compositores. Cuando me encontré totalmente comprometido con mi música, la vida se tornó muy luminosa y clara para encontrar el camino sin tanto obstáculo.

¿Qué fue lo que encontró?

Que tenía que enfrentarme al sentir popular y asumirlo a través del canto popular. Descubrí que podía canalizar el sentir del pueblo a través de mi obra musical.

¿En qué tendencias indagó para llegar a esa definición?

Empecé como roquero con influencia del rock británico, cantando y componiendo en inglés.

Pero cambió de rumbo…

Yo venía de colegios aniñados (Urdesa School, Colegio Javier), ya no es culpa: así nací (risas). Pero pasaba vacaciones en Montañita y Manglaralto, sitios que ahora son populares, pero entonces eran apartados y los choleaban. Yo sí era parte de esa ‘choledad’, oía boleros rocoleros, valses criollos, pasillos y había una doctora, que pasaba la rural, que me enseñó a Serrat, a Mercedes Sosa, a Silvio Rodríguez y Pablo Milanés, para nada conocidos en mi círculo. A mis 22, mi música dio un vuelco.

También se acercó a la música de la Sierra y la afro.

Casi a mis 25 vine a ver la cosmogonía de la Sierra, cosa para mí distante. También me acerqué a la música del Oriente. En mi relación con este Quito querido de mi corazón es que encontré a mi mujer, a mi Rocío. Su familia tenía propiedades en Atacames y Castelnuovo y ahí me involucré con lo afroecuatoriano. Ahí se me destapó el coco por completo.

Para ese entonces ya estaba con Promesas Temporales.

Sí. Cuando vine de Perú, me traje un cajón (peruano), que incorporamos al repertorio del grupo. Ahí empezó el movimiento de música urbana. Siempre acepté influencias, sin fijarme en su procedencia sino en el ‘feeling’ y el contenido ancestral que llevaban.

El grupo movió las fichas y generó una nueva tendencia

Al inicio, Promesas era una banda acompañando mi repertorio, pero luego mis compañeros vieron el potencial de entrar con obra propia y Alvear descolló inmediatamente. Fueron cinco sabrosos años. Grabamos un chulla disco, aunque planeábamos sacar otro, pero hubo mucha represión en la época de Febres Cordero, y Álex tuvo inconvenientes con las fuerzas de seguridad y fue a estudiar en Berklee (Boston). Él es mi hermano, con él sustenté la banda.

Entonces fue la represión. ¿Algo coharta la libertad de los músicos hoy en día?

Sí. La piratería, que impide que disqueras, empresarios, buscadores de talento puedan llevarse a los tremendos artistas de este país, empezando por mis hijos hasta quien fue Pepe Jaramillo, que a pesar de haber grabado mi hermano querido del alma más de 100 discos, su familia tuvo que hacer una colecta para comprarle el féretro. ¿Cómo es posible eso?…

Aún así, las nuevas generaciones escuchan música de él y la suya. ¿A qué se debe?

Creo que es cuestión de actitud, de no dejarse vencer por el yang cuando tú estás en total ying. El arte de saber comunicarse con un lenguaje superior y universal es lo que te hace enfrentar con esa dimensión suprema que existe en tu interior y que dicta tu corazón. Es cuestión de espíritu, de honestidad con tu obra y de capacidad de enfrentarte a diario con el impedimento que tú mismo te haces de no repetirte, de no estar dándole vueltas al estofado con la misma cuchara, de renovarte.

El Congreso y la CCE le rendirán un homenaje, ¿qué significa eso para usted?

No colecciono trofeos, no tengo ni uno solo de los que me han dado, y me han dado muchos, de verdad. Es cierto que el Congreso Nacional ha maltratado mucho a nuestro país, es cierto que tenemos muchísimos motivos para ser reacios a lo que detrás de sus paredes se regala, de sus premios…

¿Por qué recibirlo?

Porque no lo busqué, porque no fue palanqueado. Llegó. Por primera vez en mi vida se me va a otorgar una presea por parte del Gobierno. Es un reconocimiento que no me va para nada mal porque me doy cuenta que para ellos sí existo, y si yo existo, a través de mi voz existirán los otros. Si me dan la oportunidad de que a través de este reconocimiento pueda exponer mis ideas, levantar mi voz para defender nuestros derechos como artistas, lo recibiré.

“Soy un creador, un artista chiro y famoso. Eso me ha llenado de y valor: el mantenerme en esa condición que es la más cercana a la verdaderamente humana”.

Tomado de

 

El Comercio

Entrevista con Rosalino Quintero

Posted in entrevistas, músicos ecuatorianos, notas periodísticas with tags , on septiembre 6, 2008 by edmolin657

Rosalino Quintero no parece que tuviera 76 años. Parece  el niño entusiasta a quien  le fascinó la guitarra y nunca la dejó.  Ya lleva más de medio siglo en la música y acompañó a las grandes figuras como Julio Jaramillo, los  Miño Naranjo, el dúo Benítez y Valencia y otros.

Jovial y tranquilo, Rosalino, uno de los mejores exponentes del requinto de Ecuador y América, está feliz en su oficio: dirigir la Rondalla de la Espol, ayudar a que los jóvenes amen nuestros ritmos y guiarlos con la sapiencia de los años.  “Para qué soy bueno”, dice.

¿Cómo llegó a la guitarra?

Soy cuencano. A la edad de seis años ya tuve afición por la guitarra. A los 12    trabajaba como profesional, con mi hermano cantaba  música nacional. Desde niño me fascinaba la guitarra. A mi padre, Eloy Quintero, no le gustaba, pero yo insistí y aceptó.

Mi tesis
“Difundir la música nacional siempre.  Quiero pasar muchos años en la música y enseñar a los jóvenes”.

Mi lugar
“Me encantan los paisajes  de la  Sierra, Cuenca. Disfruto mucho en Quito y, claro, en Guayaquil”.

Mi credo
“Enseñar a los jóvenes a que amen nuestra música. Con los chicos de la Espol ya grabamos un CD.  ”

Mi pasión
“La música. Me siento varias horas a tocar mi requinto y  a escuchar música; soy feliz interpretando”.

Su vida en 15 líneas
Tiene 76 años.    Conoció a Julio Jaramillo en 1955 y lo acompañó hasta su muerte, en 1978. Toda una vida dedicada al requinto y a la guitarra. Ha grabado cientos de discos junto a reconocidos artistas. No olvida que en los restaurantes Costa, de Nilo Blacio, y Flamingo se reunían los artistas a charlar y a firmar contratos. Allá iban: Walter Calero, Pepe Salcedo, JJ, Toño Cajamarca. Con la Rondalla de la Espol grabó un disco.

Decía que era una profesión de bohemios. No era eso, a mí me gustaba mucho la guitarra.

¿Por qué le picó el gusto a los seis años?

Bueno, mi padre tocaba guitarra, piano, bandoneón y acordeón. Había una raíz musical. Mi hermano de madre, Joel Alvarado, ya tocaba y cantaba. A los 12 años me arrimé a él para seguir dando mis pasos profesionales.

¿Joel tenía un grupo?

Sí, nos dirigía un alemán, de apellido Lichtenstein. Con los dos trabajé tres años. Ahí me inicié.

¿No pasó por ninguna  academia o escuela de música?

No. Solo miraba al uno y al otro. Ahí aprendí.

¿Qué música interpretaba en 1942?

Los boleros, las congas, las guarachas, la música americana y brasileña. A los 14 años me incorporé a un trío, Los Campiranos, de Cuenca. Uno de los más animados era Luis Chalco, quien aún canta en los Locos del ritmo. Y con José Molina, quien falleció. En 1946 y 1947 imitábamos a Los Panchos y a los Tres Calaveras.

¿Cuándo desembarcó en Guayaquil?

Al Puerto llegué en 1 950. Yo tenía 20 años. Fue mi destino. Aquí vivía mi suegro, Enrique Sanmartín. Me ayudó durante tres meses.

No conseguía trabajo. Por fin encontré a un amigo, Fernando Maridueña, quien me hizo contactos con músicos.  Maridueña era la primera voz del trío Del Caribe de Guayaquil. Nos conocimos en 1949, cuando se inauguró la fiesta de la fruta en Ambato. Yo actuaba con Los Campiranos.

Aprendió joyería, ¿por qué dejó el oficio?

Así es. En Cuenca trabajé cuatro años de joyero. Mi madre, Dolores Castro, dijo que aprendiera un oficio; “de la música no vas a vivir”, aconsejaba.

¿La guitarra pudo más?

La joyería me gustaba, seguía la tradición de Cuenca, pero la música fue mi pasión, me cautivó.

¿Guayaquil se convirtió en su otra pasión?

Sí. Aquí formé el trío Los Latinos con Jorge González, quien trabajaba en el Agua Potable, y Eduardo Elizalde, ex empleado del Banco Central. Fernando Maridueña me llevó a ellos. El primer día que toqué aquí me aplaudieron mucho. Fue en Radio Atalaya. Es un recuerdo muy lindo. Pensé: esta es mi casa. La gente me  trata con mucho cariño. Me siento feliz aquí.

¿Cuáles son los secretos para dominar al requinto?

La persona que quiere interpretar requinto, primero debe aprender guitarra.

¿Por qué?

Porque si domina los acordes de la guitarra domina el requinto y saca melodías. El requinto tiene dos tonos y medio más altos que la guitarra. Por eso el sonido es más agudo. Es un instrumento más pequeño. Suena distinto a la guitarra (es grave), el requinto es agudo. Ahí se complementan los dos.

¿Cuáles son sus  referentes?

Mantuve una gran amistad con Alfredo Gil del trío Los Panchos. Trabajamos juntos en el teatro Olmedo. Saulo Sedano del trío Los Diamantes es un gran requintista. Sí lo conocí. Del país: Homero Hidrovo, fantástico; Guillermo Rodríguez es otro gran requintista, lo admiré siempre. A Segundo Bautista también.

¿Con quiénes empezó a grabar en 1951?

En los comienzos con el dúo Bowen-Villafuerte, el dúo de Olimpo Cárdenas – Carlos Rubira Infante; con Fresia Saavedra; Las Ecuatorianitas –Máxima Mejía y Blanca Palomeque -, las hermanas Mendoza- Sangurima; de Quito llegaron las hermanas Mendoza-Suasti.

¿Dónde grababan?

En Ifesa. El señor Feraud de la casa Ónix me llamó. Tuve suerte porque en 1955 me nombró director artístico de Ónix. Y mi vida dio un ritmo más interesante. Ya podía ayudar a mis colegas desde un estudio de grabación.

¿Recuerda la primera grabación?

Fue el pasillo Esposa que también cantaban Julio Jaramillo y Carlos Rubira Infante.

¿Y el primero que grabó con Julio Jaramillo?

El vals Fatalidad. En 1955 nació mi vinculación con Julio; el año siguiente se consolidó la amistad y el profesionalismo. Nombro a otros artistas que nos acompañaban: Sergio Bedoya, guitarrista; Juan Ruiz, guitarra, y Carlos Silva Pareja, contrabajo; continuó el paraguayo Ramón Alarcón.

¿Cómo  conoció a Julio Jaramillo?

En Radio Cóndor, la cual tenía el programa ‘Cantantes ecuatorianos’, de 13:00 a 15:00. Julio tenía 16 años, yo 22.

¿Cómo fue esa amistad?

Muy bonita. En 1956 comenzó como solista.

¿Desde un principio Julio era bohemio?

No, más bien era tranquilo. Eso sí, siempre fue pegado a la música, hasta que llegó  su hora. Primero grabó Esposa con Rubira. Luego se inició como solista (Fatalidad). Siguieron los éxitos: Náufrago de amor, Amada mía, Carnaval de la vida, Nuestro Juramento, Rondando tu esquina, Miedo de hablarte, Pasión, Para ti madrecita.

¿Cuántos temas grabó con Jaramillo?

Más de 100.

¿A usted también le sedujo la bohemia?

A mí no. No había tiempo. Las grabaciones llevaban mucho tiempo. Julio tenía muchos contratos (Uruguay, Colombia, Argentina, Nicaragua, Venezuela, EE.UU.). Cuando volvía, él siempre grababa.

¿Las mujeres fueron la debilidad de Julio?

Bueno, esa fue la debilidad más fuerte. El amor de su vida fue Blanca Garzón. La conocimos cuando actuábamos en el teatro Guayas. Ella tenía 14 años. Él, 20.

¿Se casó con Blanquita?

No. Primero se casó con Maruja Rivera, yo fui padrino de matrimonio, cuatro meses antes de que saliera Fatalidad, un disco que causó mucho furor.

Rosalino Quintero, considerado uno de los mejores  requintistas del país, confiesa en este diálogo su intensa  travesía musical.

Rosalino Quintero no parece que tuviera 76 años. Parece  el niño entusiasta a quien  le fascinó la guitarra y nunca la dejó.  Ya lleva más de medio siglo en la música y acompañó a las grandes figuras como Julio Jaramillo, los  Miño Naranjo, el dúo Benítez y Valencia y otros.

Jovial y tranquilo, Rosalino, uno de los mejores exponentes del requinto de Ecuador y América, está feliz en su oficio: dirigir la Rondalla de la Espol, ayudar a que los jóvenes amen nuestros ritmos y guiarlos con la sapiencia de los años.  “Para qué soy bueno”, dice.

¿Cómo llegó a la guitarra?

Soy cuencano. A la edad de seis años ya tuve afición por la guitarra. A los 12    trabajaba como profesional, con mi hermano cantaba  música nacional. Desde niño me fascinaba la guitarra. A mi padre, Eloy Quintero, no le gustaba, pero yo insistí y aceptó.

Mi tesis
“Difundir la música nacional siempre.  Quiero pasar muchos años en la música y enseñar a los jóvenes”.

Mi lugar
“Me encantan los paisajes  de la  Sierra, Cuenca. Disfruto mucho en Quito y, claro, en Guayaquil”.

Mi credo
“Enseñar a los jóvenes a que amen nuestra música. Con los chicos de la Espol ya grabamos un CD.  ”

Mi pasión
“La música. Me siento varias horas a tocar mi requinto y  a escuchar música; soy feliz interpretando”.

Su vida en 15 líneas
Tiene 76 años.    Conoció a Julio Jaramillo en 1955 y lo acompañó hasta su muerte, en 1978. Toda una vida dedicada al requinto y a la guitarra. Ha grabado cientos de discos junto a reconocidos artistas. No olvida que en los restaurantes Costa, de Nilo Blacio, y Flamingo se reunían los artistas a charlar y a firmar contratos. Allá iban: Walter Calero, Pepe Salcedo, JJ, Toño Cajamarca. Con la Rondalla de la Espol grabó un disco.

Decía que era una profesión de bohemios. No era eso, a mí me gustaba mucho la guitarra.

¿Por qué le picó el gusto a los seis años?

Bueno, mi padre tocaba guitarra, piano, bandoneón y acordeón. Había una raíz musical. Mi hermano de madre, Joel Alvarado, ya tocaba y cantaba. A los 12 años me arrimé a él para seguir dando mis pasos profesionales.

¿Joel tenía un grupo?

Sí, nos dirigía un alemán, de apellido Lichtenstein. Con los dos trabajé tres años. Ahí me inicié.

¿No pasó por ninguna  academia o escuela de música?

No. Solo miraba al uno y al otro. Ahí aprendí.

¿Qué música interpretaba en 1942?

Los boleros, las congas, las guarachas, la música americana y brasileña. A los 14 años me incorporé a un trío, Los Campiranos, de Cuenca. Uno de los más animados era Luis Chalco, quien aún canta en los Locos del ritmo. Y con José Molina, quien falleció. En 1946 y 1947 imitábamos a Los Panchos y a los Tres Calaveras.

¿Cuándo desembarcó en Guayaquil?

Al Puerto llegué en 1 950. Yo tenía 20 años. Fue mi destino. Aquí vivía mi suegro, Enrique Sanmartín. Me ayudó durante tres meses.

No conseguía trabajo. Por fin encontré a un amigo, Fernando Maridueña, quien me hizo contactos con músicos.  Maridueña era la primera voz del trío Del Caribe de Guayaquil. Nos conocimos en 1949, cuando se inauguró la fiesta de la fruta en Ambato. Yo actuaba con Los Campiranos.

Aprendió joyería, ¿por qué dejó el oficio?

Así es. En Cuenca trabajé cuatro años de joyero. Mi madre, Dolores Castro, dijo que aprendiera un oficio; “de la música no vas a vivir”, aconsejaba.

¿La guitarra pudo más?

La joyería me gustaba, seguía la tradición de Cuenca, pero la música fue mi pasión, me cautivó.

¿Guayaquil se convirtió en su otra pasión?

Sí. Aquí formé el trío Los Latinos con Jorge González, quien trabajaba en el Agua Potable, y Eduardo Elizalde, ex empleado del Banco Central. Fernando Maridueña me llevó a ellos. El primer día que toqué aquí me aplaudieron mucho. Fue en Radio Atalaya. Es un recuerdo muy lindo. Pensé: esta es mi casa. La gente me  trata con mucho cariño. Me siento feliz aquí.

¿Cuáles son los secretos para dominar al requinto?

La persona que quiere interpretar requinto, primero debe aprender guitarra.

¿Por qué?

Porque si domina los acordes de la guitarra domina el requinto y saca melodías. El requinto tiene dos tonos y medio más altos que la guitarra. Por eso el sonido es más agudo. Es un instrumento más pequeño. Suena distinto a la guitarra (es grave), el requinto es agudo. Ahí se complementan los dos.

¿Cuáles son sus  referentes?

Mantuve una gran amistad con Alfredo Gil del trío Los Panchos. Trabajamos juntos en el teatro Olmedo. Saulo Sedano del trío Los Diamantes es un gran requintista. Sí lo conocí. Del país: Homero Hidrovo, fantástico; Guillermo Rodríguez es otro gran requintista, lo admiré siempre. A Segundo Bautista también.

¿Con quiénes empezó a grabar en 1951?

En los comienzos con el dúo Bowen-Villafuerte, el dúo de Olimpo Cárdenas – Carlos Rubira Infante; con Fresia Saavedra; Las Ecuatorianitas –Máxima Mejía y Blanca Palomeque -, las hermanas Mendoza- Sangurima; de Quito llegaron las hermanas Mendoza-Suasti.

¿Dónde grababan?

En Ifesa. El señor Feraud de la casa Ónix me llamó. Tuve suerte porque en 1955 me nombró director artístico de Ónix. Y mi vida dio un ritmo más interesante. Ya podía ayudar a mis colegas desde un estudio de grabación.

¿Recuerda la primera grabación?

Fue el pasillo Esposa que también cantaban Julio Jaramillo y Carlos Rubira Infante.

¿Y el primero que grabó con Julio Jaramillo?

El vals Fatalidad. En 1955 nació mi vinculación con Julio; el año siguiente se consolidó la amistad y el profesionalismo. Nombro a otros artistas que nos acompañaban: Sergio Bedoya, guitarrista; Juan Ruiz, guitarra, y Carlos Silva Pareja, contrabajo; continuó el paraguayo Ramón Alarcón.

¿Cómo  conoció a Julio Jaramillo?

En Radio Cóndor, la cual tenía el programa ‘Cantantes ecuatorianos’, de 13:00 a 15:00. Julio tenía 16 años, yo 22.

¿Cómo fue esa amistad?

Muy bonita. En 1956 comenzó como solista.

¿Desde un principio Julio era bohemio?

No, más bien era tranquilo. Eso sí, siempre fue pegado a la música, hasta que llegó  su hora. Primero grabó Esposa con Rubira. Luego se inició como solista (Fatalidad). Siguieron los éxitos: Náufrago de amor, Amada mía, Carnaval de la vida, Nuestro Juramento, Rondando tu esquina, Miedo de hablarte, Pasión, Para ti madrecita.

¿Cuántos temas grabó con Jaramillo?

Más de 100.

¿A usted también le sedujo la bohemia?

A mí no. No había tiempo. Las grabaciones llevaban mucho tiempo. Julio tenía muchos contratos (Uruguay, Colombia, Argentina, Nicaragua, Venezuela, EE.UU.). Cuando volvía, él siempre grababa.

¿Las mujeres fueron la debilidad de Julio?

Bueno, esa fue la debilidad más fuerte. El amor de su vida fue Blanca Garzón. La conocimos cuando actuábamos en el teatro Guayas. Ella tenía 14 años. Él, 20.

¿Se casó con Blanquita?

No. Primero se casó con Maruja Rivera, yo fui padrino de matrimonio, cuatro meses antes de que saliera Fatalidad, un disco que causó mucho furor.

Rosalino Quintero, considerado uno de los mejores  requintistas del país, confiesa en este diálogo su intensa  travesía musical.