Blanca Salazar

BLANCA SALAZAR BAUTISTA
LOCUTORA.- Nació en Píllaro, Provincia del Tungurahua, el 21 de Agosto de 1930. Hija legítima de Justo José Salazar León, natural de Los Ríos, ahijado del Arzobispo González Suárez, quien lo hizo estudiar en el Colegio del Cebollar de los Hermanos Cristianos de Quito y luego en el Seminario Mayor, pero se salió por falta de vocación. Viajó a Guayaquil y manejó tranvías hasta que le conoció Manuel J. Calle, que admirado de su cortesía para con el público se interesó por él y lo hizo su ayudante en el Diario “El Guante”, porque además tenía una hermosa caligrafía. Tras su muerte en 1917 Salazar regresó a Píllaro, conoció y casó con María del Rosario Bautista Paredes, hija de ricos propietarios agrícolas en la zona, fallecidos hacia 1934. Entonces pasó a Quito con su mujer e hijos y puso una pequeña tienda de venta de materiales de zapatería en la Rocafuerte e Imbabura a media cuadra de la Cruz Verde, educando a sus doce hijos precariamente.

Blanquita fue la penúltima de tan larga familia y de escasos seis años ingresó a la escuela anexa al Normal de mujeres Manuela Cañizares destacando inmediatamente como recitadora, cantante y bailarina infantil en las fiestas de la escuela y hasta llegó a actuar en el pequeño teatro de la iglesia del Robo, situada en la Avenida 24 de Mayo. Allí la descubrió un señor Donoso que hacía el papel de Tío Pepe en un programa infantil que se pasaba los domingos en la radio La Voz de la Democracia y tras hacerla leer un cuento de la revista chilena Peneca, interpretando a todos los personajes, le dijo: Ven todas las semanas. Desde entonces comenzó a animar a los niños por S/. 5 de sueldo en cada ocasión, representando a la tía Blanquita.

Tras finalizar la primaria en 1943 ingresó al Normal y comenzó en la radio Gran Colombia a hacer teatro. El dinero que recibía lo depositaba en una cajita de metal que tenía su madre para los gastos pequeños y ella ni siquiera lo notaba y con un sucre que se dejaba para sí, compraba caramelos que regalaba en el Normal a sus compañeritas, por eso dice era tan popular entre ellas. Pero un domingo, su hermana, sospechando que la voz que escuchaba en la radio era la de Blanquita, le dijo: No te vayas hoy, quiero que me acompañes a oír un programa que es buenísimo que pasaran después de poco y le aguó la Audición de esa semana.

Poco después, Leonardo Páez, de radio Quito, le pidió que trabajara en el Programa “Teatro en Domingo” porque necesitaba una niña. Su mamá ya sabía de su vocación y le dio permiso. Así fue como hizo de quince años la obra “Casa de Muñecas” compartiendo honores con Abraham Cevallos, César Beltrán, Blanquita Espinosa, con la primera Actriz Marina Moncayo de Ycaza y con la Actriz de Carácter América Chiriboga que hizo el papel de anciana. El Gerente de la emisora se entusiasmó con su trabajo y le empezó a pagar S/. 100 mensuales para que siguiera en el Teatro en Domingo” y los Jueves en “Cosas de Familia”, programa muy ágil donde se discutían temas de actualidad a base de libretos elaborados por Páez.

El 45, mientras cursaba el segundo año en el Normal, arribó a Quito el magnifico locutor mexicano Alonso D’ Alessio, quien durante dos meses realizó un novedoso programa para la juventud en una de las radios de mayor sintonía de la capital. Se trataba de “El chanchito de la inteligencia” y consistía en sacar una papeleta con una letra del ánfora o chanchito y escribir en un pizarrón el mayor número de frases que se iniciaran con dicha letra. Blanquita intervino, le tocó la letra D y ganó a las demás concursantes. El premio fue de S/. 60 y al día siguiente la rectora del Normal, María Angélica Idrovo, la llamó por micrófono y delante de todo el alumnado la felicitó calurosamente. “Ese fue el primer Impulso serio que recibí en mi vida”.

El 46 Leonardo Páez organizó la primera fiesta del Pasillo y se hizo un gran alboroto publicitario. Sus compañeros la convencieron para que participara en el Concurso de Señorita Radiotelefonía, que era con votos comprados, asegurándole que conseguirían los fondos para ganar, cosa difícil pues las otras candidatas eran de familia adineradas. Asís Noé Mucarsel, dueño de La Voz de la Democracia, prestó varias veces el local y se realizaron bailes populares en honor a Blanquita, quien finalmente resultó triunfadora. El Baile de la Coronación se llevó a cabo en el aristocrático Círculo Militar con gran publicidad y concurrencia. Su vestido fue obsequiado por sus partidarios, que también cubrieron los demás gastos.

El 47 la escuchó por la radio el poeta ciego Pablo Hannibal Vela y quiso mejorarle la dicción. Dos veces a la semana la mandaba a ver y a dejar con su esposa Delia María Freile, la hacía leer sus artículos de El Universo, haciéndole caer en cuenta de los errores que cometía cuando no pronunciaba acertadamente.

El 48 falleció la locutora de habla hispana de la BBC. de Londres y para reemplazarla se buscó la voz apropiada en toda Sudamérica. Blanquita fue escogida en Quito para viajar a Inglaterra pero como aún era menor de edad, su madre, que ya estaba viuda, le negó el permiso y eso la entristeció. Entonces, para levantarle el ánimo, la envió a casa del matrimonio Mena Paredes, que vivía en Guayaquil en el callejón Magallanes y Rocafuerte. Blanquita se dedicó a pasear por la ciudad y una tarde, al visitar las instalaciones de Radio Cénit, fue contratada por Hugo Delgado Cepeda y comenzó a grabar la publicidad de los cines por S/. 50 cada domingo.

El 49 su madre la llevó de vuelta a Quito, reinició sus estudios y Manuel Vallejo, Presidente de la Unión Nacional de Educadores UNE, la contrató por S/. 200 mensuales para alfabetizar dos veces a la semana con la nueva Cartilla a las presas del Panóptico.

Entonces le sucedió algo inusitado. En la Radio Quito, propiedad de la familia Mantilla, que funcionaba en el edificio del Diario El Comercio, Blanquita había sido contratada por Leonardo Páez para hacer teatro. Un domingo, a las 8 de la noche, interrumpieron el programa musical de presentación de la orquesta argentina de Miguel Cató para trasmitir “La Guerra de los Mundos” de Orson Welles, como si en verdad se tratara de la invasión de nuestro planeta por marcianos venidos en platillos voladores. Páez no imaginó jamás que causaría una de las mayores conmociones que registra la historia de Quito, pues las gentes salían aterrorizadas de sus casas y provocaban escenas de pánico en las calles. Algunos sufrieron heridas y contusiones, otros se infartaron y finalmente, cuando se supo que nada era verdad, una multitud encolerizada se concentró en los bajos del edificio de El Comercio con el siniestro propósito de incendiarlo. Los locutores pedían disculpas y trataban de arreglar una situación que ya había escapado de sus manos, mientras los bomberos intentaban actuar sin conseguirlo, pues no los dejaban acercar. Finalmente se declaró el incendio y las llamas envolvieron el edificio. Muchos murieron o salieron mal heridos. En el interior de la radio se hallaba Páez y los demás actores y locutores, Páez les guió a la terraza, Blanquita solo tenia 18 anos y con la ayuda de una sogas pudieron cruzar al techo de un convento vecino y escapar por una puerta trasera que daba a la García Moreno. En esa trágica noche un locutor Beltrán se quemó la mitad del rostro, murió el pianista de apellido Molestina, etc. Finalmente se tranquilizaron los ánimos al llegar la madrugada pero Blanquita se escondió varias semanas y quedó sin trabajo cosa de un año, aprovechando el tiempo libre en estudios de taquigrafía y mecanografía en el Colegio González Suárez.

Para ese entonces su voz era ampliamente conocida en Quito y en 1952 viajó a Ambato contratada por la Radio Nacional Espejo, propiedad de Gerardo Berborich. Su vida sentimental era intensa, tenia muchos enamorados y algunos hasta pretendieron casarse, ella sentía que el matrimonio la ataría para siempre, truncando su carrera y los dejó pasar.

En Ambato fue dirigida por Juan Felton en varias radionovelas que revolucionaron el ambiente. Blanquita hacia las voces de varios personajes al mismo tiempo. “Madre” se trasmitió durante ocho meses y tuvieron que imprimir el argumento para satisfacer la curiosidad de los oyentes. La Frutti Soda de la familia Troya les auspició otra novela cumbre “El Derecho de nacer” de Félix V. Cañet, doblando Blanquita todas las voces femeninas.

El 53 conformó la delegación ecuatoriana a la I Conferencia latinoamericana de Mujeres celebrada en Río de Janeiro, con la notable poetisa Aurora Estrada de Ramírez Pérez, que la presidió y con la dirigente izquierdista Laura Almeida y la obrera Luz Abril. Como Blanquita no tenía el dinero de los pasajes, el Director Felton lo pidió al público y en pocos días se reunió lo necesario. En Río la eligieron Secretaria del Certamen que trató sobre los derechos de la mujer y numerosas delegadas españolas se quejaron de los crímenes del franquismo.

El regreso se efectuó por barco. En Santiago de Chile hizo una escala de ocho días para presentar el poema “Agonía” de Federico García Lorca en la radio Minerías, con varias voces, hazaña que concitó la admiración del personal. Poco después la entrevistaron para la revista “Ecran” y ganó una beca de estudios y trabajos en Radio Belgrano de Buenos Aires.

En dicha capital siguió varios cursos de libretaje para radioteatro y TV. Vivía en la casa de una congresista en Río de Janeiro, esposa de Juan Eresky, en el barrio de Miraflores; gobernaba Perón y percibía el equivalente de S/. 3.000 mensuales de sueldo. Entonces intervino en varios programas radiales, de los que recuerda por haber alcanzado gran sintonía a “Folklor con Antonio Torno”, quien solía presentar a diversos grupos musicales y de bailes populares de Latinoamérica. El 55 tuvo una hora diaria de locución entre las 5 y 6 de la tarde, pasando música ecuatoriana con libretos que le enviaba Juan Felton desde Ambato. Por eso, al referirse a ese amigo, le califica de “mi maestro, mi instructor”. Al tiempo de su regreso fue agasajada con una Cena de Gala por el embajador del Ecuador, General Angel Isaac Chiriboga, en la sede diplomática. En Guayaquil habitó con los Mena Paredes, donde la fueron a ver para que inaugurara una nueva radio llamada “Bolívar” que comenzó a funcionar en Urdesa, con S/. 3.000 mensuales. Estaba de Gerente un quiteño que pronto renunció y el cuadro artístico lo componían la esposa e hijas del popular Paco Villar.

El 60 asumió la Gerencia de Radio Bolívar, para entonces había montado cuatro Programa de gran sintonía, a saber 1) A las 8 de la mañana, “Desayuno Familiar” con Alfonso Chiriboga y la actriz española Conchita Pascual y a su fallecimiento con Isabel Herrería, 2) Por las tardes “Música ecuatoriana” con música y noticias, 3) “Temario de Actualidad” con la intervención de médicos y especialistas invitados entre las 9 y 10 de la mañana, comentando las sintomatología de las dolencias más comunes y luego resolvían las consultas formuladas por el público y cuando se llegó al capitulo de las enfermedades venéreas, fue tal el número de personas que se interesaron, que no se pudo cambiar el tema por espacio de tres meses, alcanzándose una sintonía sin precedentes. Igual sucedió con el cáncer que estuvo cinco meses, 4) “Así sucedió” que comenzaba a trasmitirse a las doce y media de la noche y consistía en la teatralización de los sucesos más importantes del día con libretos cómicos de su hermano Luis Gilberto Salazar. En ese programa se hizo famosa por su Imitación de una serrana a quien le sucedían las cosas más increíbles y luego se lamentaba y comentaba todo con gracia y usando modismos y exageraciones propias del habla andina. Mientras tanto y para subsistir, pues el sueldo de radio Bolívar no le alcanzaba, también vendía terrenos de la naciente urbanización Urdesa y a insistencias de su Gerente Arturo Vinueza, que la exoneró de la cuota inicial, adquirió una villita en la ciudadela. Ese año había iniciado otro programa de ranking titulado “Pepsi Club del Aire” con música romántica y dedicatorias, que llegó a trasmitirse hasta tres veces al día entre la 1 y 2, la 5 y 6 de la tarde y las 11 y 12 de la noche y fue el favorito de las juventudes.

En la década de los 60 formó parte de numerosas directivas de la Asociación Ecuatoriana de Radiodifusores AER y Confederación Nacional de Periodistas del Guayas, concurrió a varios Congresos Internacionales de la Asociación Interamericana de Radiodifusión, conoció varios países, etc. llevando una vida muy agitada y casi sin descanso, pues después de las doce y media de la noche comenzaba los ensayos y grabaciones del radio Teatro que recién concluía a las 3 de la mañana, preparaba y entrenaba al personal, realizaba relaciones públicas y buscaba las fuentes de publicidad, a la par que los fines de semana asistía al estadio para instalar a los cronistas deportivos y al final del primer tiempo entrevistar a tres aficionados como término medio, por sus impresiones del cotejo.

Como su programa con los médicos había finalizado, comprendiendo que el principio de la salud está en una alimentación natural, sana y bien balanceada, inició otro con el Profesor alemán Hilsinger, personaje de su creación.

Radio Bolívar fue una de las tres estaciones más populares de entonces y ello debido al impulso que Blanquita supo darle y que no fue bien retribuido por su propietario, José Gorelick, que para entonces vivía en New York.

En 1964 inició la costumbre de formar grupos turísticos para las vacaciones de las fiestas patrias, con el fin de recorrer diversos sectores del país. Esta actividad la realizó hasta 1980 sin otra finalidad que tomarse un descanso y ganar algo de dinero.

En 1977 su colega Voltaire Paladines Polo le solicitó su firma para lanzarse a la presidencia de AER. Luego apareció otro candidato, Rafael Guerrero Valenzuela, igualmente compañero y amigo, quien ganó las elecciones por amplia mayoría, pero habiéndose suscitado un grosero impase entre ambos grupos electorales, Blanquita desafilió a Radio Bolívar de AER.

A consecuencia de ello apareció en uno de los diarios de la ciudad la consulta formulada a Gorelick, acerca de si él había autorizado dicha desafiliación. Dicho remitido atrajo otros y finalmente Gorelick, presionado por su condición de extranjero, vendió la radio y su frecuencia al grupo Isaías. Blanquita quedó en la calle tras casi 20 años de lucha constante, sin dinero ahorrado ni esperanzas de obtener una liquidación.

Tan notoria injusticia motivó a varios conocidos suyos a prestarle dinero para que instale otra radio. Los Bancos de Descuento, de Londres y de Fomento le abrieron generosamente sus créditos y con su hermano Luis Gilberto y la Dra. Leonor Bustamante Pérez formó una Compañía de Responsabilidad Limitada que adquirió en New York un moderno equipo de transmisión marca RCA en frecuencia modulada, que salió al aire el 6 de Octubre justamente con el nombre de Radio 9 de Octubre y oficinas en el primer piso del Edificio Gran Pasaje y en Chile y Avda. Olmedo. Pronto la nueva empresa se acreditó con el mismo personal de radio Bolívar (Alfonso Chiriboga, Cecilia Tamayo, Bolívar Vite, Carlos Pacheco, etc.), aunque tanta agitación le produjo cansancio, sufrió un desmayo y fue internada a una clínica.

El 79 quiso dar un cambio a su vida tras su experiencia anterior y viajó al Instituto Nacional de Nutrición de Bogotá a seguir un curso sobre esas materias para mejorar su salud. Así surgió un nuevo programa nutricional. El 81 presentó las Ferias de Flores y Plantas de la Ciudadela La Alborada que fueron sonados éxitos, sirviendo para promocionar las ventas de villas y terrenos y crear interés hacia la naturaleza.

Ese año editó “Alimentación es salud” con material tomado de su programa “Nutrición, salud y energía” que diariamente pasaba entre las 9 y 10 de la mañana. Existe una segunda edición corregida y aumentada.

El 85 dio a la imprenta su segunda obra “Nutrición, salud y energía” en 360 pags. con recetas de preparaciones naturistas, explicaciones sobre los síntomas de las enfermedades y terapias inmediata, que también ha alcanzado una segunda edición. Por esa obra fue declarada la Mujer del Año por la “American Association of nature medicine” de Miami.
El 86 siguió varios cursos patrocinados por el Ministerio de salud y Consumo de España, en la Escuela de Puericultura de la Universidad de Madrid. El 87 estudió Iriología e ingresó a la Asociación Internacional de Asociaciones de Medicinas alternativas naturales, el 88 fue propuesta a la Alcaldía de Guayaquil por el candidato presidencial Ángel Duarte Valverde, pero no aceptó por no ser política. El 89 asistió a un Seminario de Naturismo que organizó la radio Super KQ de los Angeles; allí la contrataron los ejecutivos de la empresa argentina “Sánchez” para organizar cursos de venta de diversos productos y desde entonces trabaja para ellos tres meses al año con $ 2.000 mensuales. El 92 fue condecorada con la Orden Nacional al Mérito por el presidente León Febres-Cordero.

Alta, trigueña, garbosa y con personalidad y señorío, pelo y ojos negros. Tiene una voz clara y especial, que unida a una dicción perfecta, produce un extraño encantamiento en quienes la escuchan. En la radiofonía guayaquileña su voz es inconfundible. Feminista, Discreta, Partidaria de la Nutrición y Medicina Natural, su opinión es buscada y sus libros aceptados jubilosamente por las clases populares.

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