Manuel Araujo Hidalgo

MANUEL ARAUJO HIDALGO
POLITICO.- Nació en el Angel, Provincia del Carchi, el 26 de Julio de 1.920. Fueron sus padres Gonzalo Araujo Pazos, carchense que estudió en el Seminario San Luis de Ibarra a instancia de su tío Sacerdote Elíseo Araujo Padilla, pasó a Quito, vivió en el palacio Arzobispal protegido por González Suárez y estudió derecho en la Universidad Central. En 1.910 obtuvo despachos de Teniente de Reserva durante la movilización nacional.

Posteriormente se graduó de Licenciado y egresó pero no quiso ejercer la profesión prefiriendo la cátedra de Filosofía en el Colegio Bolívar de Tulcán, ya estaba casado con la quiteña Ana Maria Hidalgo Correa, a quien conoció cuando ella era estudiante del Conservatorio Nacional de Música pues tocaba muy lindo el piano.

Araujo Hidalgo creció en casa de su abuelo paterno Amable Araujo Padilla (1) Las primeras letras le fueron enseñadas por el profesor Luna de San Gabriel, luego pasó a la escuela Bolívar de El Angel, y de allí fue mandado por su abuelo Amable a estudiar para jesuita en el Colegio Loyola de Cotocollao, aprobando hasta el cuarto curso, pero sus ideas socialistas tomadas de su padre entraron en pugna con dicho ambiente y se cambió al ‘Teodoro Gómez de la Torre” de Ibarra donde rehabilitó sus estudios.

El último año lo hizo en el Mejía de Quito, se dedicó a repartir unas hojas volantes del partido socialista contra la dictadura de Páez y fue apresado por la policía. “Los pesquisas me agarraron por la cabeza y me pusieron debajo del sobaco pues siempre he sido chiquito de estatura” y el


(1) Conservador, Comandante de uno de los batallones que fueron derrotados en 1.924 en la batalla de San José de Ambi, por lo que guardó prisión, casado con Victoria Pazos Cabezas.

Intendente Virgilio Guerrero, al verme de pantalón bombacho me increpó y yo le respondí. ¡Que quiere que haga, yo lucho contra la dictadura! y debí convencerlo pues ordenó mi inmediata libertad”.

Poco después se graduó de Bachiller e ingresó a la Facultad de Jurisprudencia de la Universidad Central. “En 1.939 mi profesor de Economía Política, Jaime Chávez Granja, me llevó a trabajar de corrector nocturno de pruebas al Diario El Día de Ricardo Jaramillo, con S/. 40 mensuales de sueldo. Yo estaba pobre, mi abuelo me había retirado su ayuda en razón de mis ideas políticas y mi padre vivía abrumado de hijos. Una noche ocurrió que mientras trabajaba, sintonizando una estación de radio mexicana me enteré de la invasión de Hitler a Polonia y del comienzo de la II Guerra Mundial, entonces hice parar la edición y coloqué en primera página y a ocho columnas la noticia. Al día siguiente ningún diario la traía. El Día fue peleado por las gentes. Don Ricardo me mandó a llamar muy disgustado y me dijo: eres un muchacho irresponsable, caramba. Yo le contesté: Esperemos a ver que dicen los despachos de la UPI de las 10 de la mañana y como llegó la confirmación. El Comercio sacó una edición extra a las doce, dándonos la razón y a mí me subieron el sueldo a S/. 80 y me cambiaron a las mañanas. Entonces alquilaba un cuarto en una residencial y comía con tarjeta en el restaurant Viña del Mar de la calle Manabí, propiedad de un señor Castrillón”.

“El 41 los de El Comercio me llevaron como Cronista Político a la Cámara de Diputados, con S/.300 de sueldo. Arroyo gobernaba con las facultades Omnímodas y dicha Cámara se instaló en sesión secreta para resolver si se las prorrogaban o no. Yo me escondí detrás de unas cortinas gruesas y escuché los debates memorizando los nombres de los diputados que votaron a favor. Al día siguiente salió la noticia a ocho columnas en El Comercio y los de la Cámara acusaron de infidente al Secretario Wilson Vela Hervas que no había abierto la boca. Así fue como me subieron el sueldo a S/. 500 mensuales”.

“El 28 de Mayo de 1.943 se produjo una manifestación en Quito y a un Capitán Lombeida se le escapó un tiro que le entró en la frente a la señorita Carmen Espinosa ocasionándole la muerte de contado. Yo estaba presente y di la noticia que salió el 29, entonces el dicho Capitán y varios Carabineros fueron a El Comercio y me tomaron preso por pocas horas en un calabozo frío y húmedo con Eduardo Chalén de El Universo, pues nos sacó en la madrugada Carlos Mantilla Ortega. Sin embargo Chalén, que no era joven, cogió una pulmonía y falleció, siendo el asunto muy comentado”.

“El 28 de Mayo fui el primero en conocer la renuncia de Arroyo y llevarla a El Comercio, trasmitiéndose a través de las ondas de Radio Quito, luego fui el primer periodista ecuatoriano en entrevistar a Velasco Ibarra cuando entraba por Guayllabamba”.

“Un día del 45 Velasco indagó a varios periodistas: ¿Quién es el cronista de El Comercio? y al saber que yo era me hizo entrar a su despacho y me preguntó qué dónde había estudiado. Yo le respondí: !En el Loyola, con Espinosa Pólit! y Velasco dijo: Con razón, señor, con razón. Ud. es el único que copia mis modestos discursos y declaraciones a la perfección. Lo felicito”.

“Dos semanas después me mandó a llamar nuevamente para proponerme la jefatura de la Sala de Prensa de la Presidencia en reemplazo de Alejandro Carrión y como me excusé, pues en El Comercio tenía garantizada la terminación de mi carrera profesional, le pidió al Ministro de Gobierno Guevara Moreno, que me convenciera. Entonces Guevara me garantizó que estaría seguro en el cargo y acepté”.

En la Sala sacaba diariamente un boletín de prensa y ocurrió un día que el corrector de pruebas se equivocó en un documento de los socialistas y lo cortó. El asunto pasó a mayores porque el Dr. Emilio Gangotena protestó a nombre de ese partido y Velasco me canceló, pero al día siguiente me mandó a llamar arrepentido y me nombró Ayudante General de la Secretaría General de la Presidencia con más sueldo, S/. 800 al mes.

En eso vino el golpe dictatorial del 30 de Marzo del 46 y se convocaron a elecciones. Los conservadores ganaron y teniendo mayoría en las Cámaras quisieron elegir presidente de la República al Dr. Manuel Elicio Flor, pero Guevara se opuso y los obligó a votar por Velasco, ganándose la enemistad de ellos, que pidieron su cancelación y Velasco lo mandó de Embajador a Chile y a mi me hizo dar una beca para que prosiguiera mis estudios en la Universidad de Buenos Aires, conjuntamente con otros como Antonio Oquendo alumno de la Facultad de Medicina de Cuenca; Manuel J. Real y Alfonso Roldós Garcés de Leyes y Medicina de Guayaquil y José Pallares de Ingeniería de Quito”.

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