Billie Holiday

BIOGRAFÍA DE BILLIE HOLIDAY
[Eleanora Fagan Gough]


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Entre las voces femeninas del jazz, la de Billie Holiday (1915-1959), constituye un caso singular por lo azaroso de su vida contada por ella misma en su famosa autobiografía titulada: “Lady Sings The Blues” En ella, Billie Holiday relata como fue su vida desde la misma infancia: violación, acusaciones de prostitución, reformatorios, alcohol, drogas, racismo, cargos por tráfico de estupefacientes, cárcel, inhabilitación para cantar y, por último, la muerte. 
Eleanora Fagan, que así se llamaba en realidad, nació en el gueto negro de Baltimore y su padre,Clarence Holiday tocaba la guitarra y el banjo en la banda de Fletcher Henderson. Se interesó por la música a los diez años influenciada por Bessie Smith y Louis Armstrong, cuando los escuchaba en el gramófono de su casa a ambos.
En 1930, recorriendo Harlem en busca de trabajo, entra en un pequeño club que se llamaba: “Pod’s and Jerry’s” situado en la Calle 133, ofreciéndose como bailarina. El resultado de la prueba es un desastre y a instancias del pianista se atreve a cantar. Cuando canta “Trav’lin All Alone”, las conversaciones en el bar se paran y ahí empieza todo. En 1933, John Hammond, productor musical va a oírla cantar en el club “Log Cabin” y maravillado, habla con Benny Goodman quien el 27 de noviembre de aquel año le abre para toda la vida las puertas de un estudio de grabación. 
Con Goodman, permanece poco tiempo y empieza a cantar en clubes mas importantes. Actúa en el famoso “Apollo Theatre” y es contratada por Joe Glaser, el manager de Louis Armstrong. En 1935 aparece cantando con la orquesta de Duke Ellington en la película “Simphony in Black” e inicia una larga y fructífera relación musical con el pianista Teddy Wilson en el sello Columbia. Con Wilson graba cerca de un centenar de canciones y junto a ella tocan los grandes solistas de la época: Ben Webster, Johnny Hodges, Bunny Berigan, Roy Eldridge y sobre todo, Lester Young, con quien alcanzaría una simbiosis creativa del que se encuentran pocos ejemplos en la historia del jazz.
También cantó en la orquesta de Count Basie en 1937 y en 1938 con Artie Shaw, pero el mundo de las grandes orquestas no era el suyo y sus experiencias como vocalista de bigband entre 1936 y 1938 no le dejaron grandes recuerdos. Holiday, se transformó en una estrella de los escenarios de los clubes de New York a principios de los 40, y consigue un contrato de larga duración en el famoso club del Greenwich Village, el “Café Society”, regentado por el judío, Barney Josephson, antirracista y de ideas claramente progresistas. Billie tenía solo veinticuatro años y ya era una cantante objeto de culto entre sus seguidores.
En 1943, ganó por primera vez la encuesta de críticos organizada por la revista “Esquire” por delante de Mildred Bailey y de Ella Fitzgerald y al año siguiente grababa para el pequeño, pero selecto sello Commodore, una serie de temas magníficos entre los que destaca su emblemático “Strange Fruit” un alegato antirracista demoledor y el maravilloso “Fine and Mellow” un hermoso blues. En 1945, se casó con el trompetista, Joe Guy, también adicto a la heroína y en agosto de ese año, grabó la versión de referencia del tema “Don’t Explain” uno de sus canciones mas hermosas. 1946 la vio participar en un concierto en el teatro neoyorquino Town Hall y la aparición en una película junto a Louis Armstrong, titulada, “New Orleáns”, interpretando el papel de una sirvienta.
Sin embargo, la historia de su vida va cuesta abajo a partir de 1950. Cantó en Chicago con Miles Davis y se reencontró con Lester Young en Philadelphia. Norman Granz la contrató para su sello discográfico y también la incluyó en las giras del JATP y en 1953, viajó por primera vez a Europa. A su regreso, ingresó voluntariamente en una clínica para intentar rehacer su vida y tuvo una efímera recuperación que aprovechó para reaparecer en un capitulo televiso dedicada a las “Siete Artes” de la CBS titulada “The Sound of Jazz”. El memorable y estremecedor “Fine and Mellow” que cantó acompañada de Lester Young puede considerarse un hito en la historia del jazz. El álbum de 1958, “Lady in Satin”, encontró a la artista de 43 años de edad haciendo grandes esfuerzos para cantar como en los mejores tiempos, y al año siguiente falleció. Cuatro meses antes, lo había hecho su admirado Lester Young.
Su muerte pareció una cruel burla del destino; moribunda e inconsciente en la cama del hospital, la policía intentó esposarla acusada de consumir heroína mientras agonizaba.


 

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