Antonio Ante y Flor

Fuente: Biblioteca Rodolfo Pérez Pimentel
PROCER DE LA INDEPENDENCIA. Bautizado en Urcuquí, cerca de Ibarra, el 1o. de Febrero de 1771. Hijo único, legítimo, del Dr. Gaspar Ante y Donoso, natural de Quito y de Isabel López de la Flor y Grijalva, ambateña. 

Huérfano de padre y madre a los cinco años de edad y en gran pobreza, sus parientes maternos -los Flor de Ambato- le recogieron, criaron y matricularon en el Colegio Seminario de San Luis y luego en la Universidad de Santo Tomás; siendo aún estudiante contrajo matrimonio el 24 de Septiembre de 1788 en la Parroquia de Izamba, Ambato, con Petrona Eguez y Mestas, que murió casi enseguida, posiblemente a consecuencia de un malparto y el 22 de Noviembre del año siguiente el joven viudo volvió a matrimoniar con Mariana Valdés y Olais y a pesar de las persecuciones que sufrió tuvieron un hogar feliz y nueve hijos, de los cuales solo cuatro llegaron a la edad adulta, tres mujeres y un hombre. 

En 1797 se graduó de Doctor en ambos Derechos, civil y canónigo. El 98 fue defensor de Pobres. Ya “estaba en inteligencia con el Coronel Juan Salinas a fin de preparar la independencia aprovechando la ventajosa guerra que hacía la Francia a la España. Deber del prócer fue frenar los entusiasmos de su amigo el militar, pues consideraba que era inmadura y precipitada la revolución”. De ese año son tres escritos suyos: “Clamores de Fernando VIl”, “Proclama” y “Catecismo”, verdaderos manifiestos sobre las ventajas de la independencia y soberanía de nuestro suelo, trabajos previos para persuadir a los pueblos sobre las ventajas de la libertad, aunque a primera vista podían pasar por favorecedores de la causa del monarca. Los dichos escritos fueron copiados en parte por Juan Salinas, Antonio Pineda, el Dr. Luis de Saá y Miguel Donoso y se remitieron por correo a Caracas, Bogotá, Lima. Santiago de Chile y Buenos Aires y algunas otras provincias, con un anónimo, para que se difundiesen por las demás, con el objeto de incitar a que la revolución se rompiese por alguna de las provincias que tenían más importancia que Quito sobre todo Lima y hasta se dispuso a marchar con el Dr. Luis de Saá a esa capital, para observar el estado de aquella y comunicar a Quito; mas el ardoroso Salinas, le pidió que permaneciera, pues su presencia era necesaria. 

En Enero de 1805 fue electo Regidor del Cabildo. El 25 de Diciembre de 1808 se reunió con el presbítero José Luis Riofrío, los abogados Manuel Rodríguez de Quiroga y Juan de Dios Morales y Nicolás de la Peña y el Coronel Juan Salinas en la casa del marqués de Selva Alegre ubicada en Puitag. El día 28 fueron apresados y tras una serie de incidentes de tinte judicial se traspapeló el proceso al ser remitido a Bogotá y los detenidos salieron libres; sin embargo, este incidente sirvió para que Salinas temiera que el receloso gobierno español tomase algunas providencias y conminó a Ante a que asistiera a la casa de Manuela Cañizares cerca del Sagrario, donde se reunieron los comprometidos la noche del 9 de Agosto a discutir los últimos detalles del golpe revolucionario. 

Ante fue encargado de ayudar a la toma del Cuartel y con su primo Juan Ante y Valencia, Antonio Pineda y Miguel Donoso sorprendieron a la Guardia del Palacio y hecho el relevo con gente fiel, notificaron al anciano Presidente de la Audiencia, Manuel Urríez, Conde Ruiz de Castilla, con un Oficio de la Junta Suprema, pues acababa de ser suspendido en sus funciones. 

“Enterado el Conde del contenido de tan audaz como inesperado oficio, salió a la antesala para hablar con el conductor de él; quien, al presentarse, le preguntó si estaba instruido del pliego. Ruiz de Castilla respondió afirmativamente y Ante, sin proferir otra palabra, hizo un saludo con la cabeza y salió. El presidente trató de contenerle y aún le siguió hasta la puerta exterior de la antesala, que también iba a pasar, pero fue detenido por el centinela. La guarnición del Palacio estaba ya relevada”.\ 

El día 16 fue nombrado Teniente Coronel de la Falange patriota y Comandante del Segundo Batallón Veterano y pospuso ser designado miembro del Supremo Gobierno pues consideró que era más útil a la Patria en la Milicia; pero ante la reacción de los Gobernadores de Popayán, Cuenca y Guayaquil, que se negaron a secundar el golpe, pasó a mandar las fuerzas del sur, marchó a Riobamba y allí estableció su Cuartel General con el fin de organizarse para la toma de Cuenca y atender a las fronteras de Guaranda y Alausí, por donde se creía que podrían subir las tropas realistas de Guayaquil y avasallar Quito. 

Entonces ocurrieron en la capital los primeros sucesos funestos a la revolución y muchos espíritus pacatos se dejaron influir por los realistas y traicionaron. “Recibí órdenes para que suspendiese toda hostilidad por haberse nombrado Diputados para tratar con Cuenca y Guayaquil. Desagradado con semejante orden, por haber llegado a entender que dos de los Comisionados se habían hecho sospechosos al pueblo, viendo que se sucedían noticias bastante funestas del estado de la capital, resolví venirme a ella a cerciorarme de la verdad. La encontré en la mayor confusión: sembrada ya por la desconfianza entre el gobierno y el pueblo”. 

Y si a esto se sumaba que varias asonadas realistas en Alausí, Guaranda, Riobamba y Ambato motivaban al gobierno de Quito a apresurar la reposición de Ruiz de Castilla en su gobierno, para evitar los peligros de una guerra en que la población de Quito hubiera sido masacrada por sus vecinos del norte y del sur, tendremos que reconocer que la revolución había finalizado. 

“Cuando Ante arribó a esa ciudad, ya el Acta de Reposición había sido firmada por Salinas y Morales y en una larguísima entrevista que duró desde las ocho de la noche hasta las cinco de la mañana. logró convencerlos del error de ese descabellado proyecto y les propuso además que salieran con las armas a desvanecer el fantasma contrarevolucionario cimentado por un corto número de hombres tímidos y ambiciosos, para evitar la unión de las fuerzas de Guayaquil y Cuenca”.
Aceptado el plan propuesto por Ante, éste partió a Quisinche, pero en el interim los miembros de la Junta dieron pie atrás y repusieron a Ruiz de Castilla. Ante se enteró de ello el 25 de Agosto, regresó a Quito y fue el último hombre que dejó la espada. Después entraron los soldados del Regimiento Real de Lima enviados por el Virrey Abascal para pacificar esas regiones y la situación empeoró para los Próceres pues el inicuo Jefe de esas tropas, Coronel Manuel Arredondo y Mioño no hacía caso a los dictados de Ruiz de Castilla y permitía todo tipo de excesos y extorsiones a sus hombres.
 

El día 4 de Diciembre las autoridades españolas apresaron a unas sesenta personas patriotas. A la casa de Ante fueron seis soldados pero éste logró escabullirse por los tejados vecinos y fue declarado proscrito con otros más, por medio de un Bando circular tan estrecho, que decía, que aún las personas que le dieran abrigo, serían reos de la comisión del delito de alta traición y condenadas a muerte, pues en la lista confeccionada por los realistas Ante ocupaba el quinto lugar en peligrosidad ya que primero era el Marqués de Selva Alegre, luego venían Juan Larrea y los curas José Riofrío y José Correa, después suyo estaba su primo Juan Ante y Valencia; pero nada de esto lo amilanó y a pesar del terror que se difundió en el Departamento, constantemente realizaba erogaciones de dinero para comprar a la tropa enemiga, utilizando todos los medios a su alcance. Y sucedió que el 2 de Agosto de 1810 los presos fueron masacrados en el Cuartel Real de Lima y a consecuencia de ese crimen colectivo la tropa de Arredondo tuvo que abandonar la capital, no sin antes haberse dedicado a un infame saqueo. Entonces la capital quedó desguarnecida y el 9 de Octubre siguiente hizo su entrada el Comisionado Real Carlos Montúfar, que estableció una Segunda Junta de Gobierno. 

Ante fue llamado a formarla pero se excusó porque volvió a las Milicias y marchó a la zona fronteriza de Guaranda que ocupó sin resistencia. Para el Congreso patriota que se reunió en Quito, fue electo Diputado por Guaranda sin cobrar dieta alguna. En la segunda invasión realista fue uno de los cinco miembros de la Suprema Diputación de la Guerra y por haber estado en Alausí no participó de la batalla de Cuenca, en la que las armas patriotas perdieron la artillería y los pertrechos. El 25 de Julio de 1812, con cuatrocientos hombres de refuerzos que le enviara el Coronel Feliciano Checa, arrojóse contra la vanguardia de los españoles en San Miguel de Chimbo. La batalla fue muy reñida y duró desde las tres hasta las cinco de la tarde. Los Jefes enemigos Alejandro Engares y Manuel Fromista fueron heridos y el primero murió dos días después, los patriotas tuvieron que retirarse perdiendo mas de cien hombres de los cuales treinticinco murieron y los restantes quedaron heridos en el propio campo y fueron tomados prisioneros. 

El repliegue se realizó ordenadamente a Guaranda y de allí a Riobamba y a Mocha, donde se produjo otro combate que le valió el ascenso a Teniente Coronel de artillería y con mucho orden reorganizó los batallones en Latacunga y pasó a ocupar la Comandancia General de las armas patriotas, divididas ya por entonces en los bandos sanchistas y montufaristas. Ante era de los primeros y para evitar tan fatídica división no dudó en ponerse a las órdenes de Carlos Montúfar y con él combatió contra los realistas en Quito, mandando el ala derecha que cubría las faldas del Pichincha a la altura del arco de la Magdalena y aunque sus hombres se sostuvieron con valor notorio, debieron replegarse hacia el Arco de la Reina y de allí a la plaza de la Merced, donde con dos cañones sostuvo varias horas el fuego, incomodándoles. 

Después se desplazó hacia el norte y en Atuntaqui quizo enfrentar a las tropas de Sámano que los iban persiguiendo; mas, como no existía unidad de criterio, se perdió tan importante oportunidad. 

Al final la caballería realista cargó contra los pocos hombres que quedaban en las filas patriotas a la altura de la laguna de Yaguarcocha, dispersándoles. El Jefe Francisco García Calderón y doscientos soldados, así como Ante y el Ayudante artillero Ponce, fueron los últimos oficiales patriotas del año 12 en luchar. Preso Calderón, fue pasado por las armas en el puente del río Chota. Ante había escapado casi milagrosamente al último momento, siendo víctima por segunda ocasión de una cruelísima persecusión desatada por el General Sámano en el Cantón Ibarra y tuvo que regresar a Quito donde se creía más seguro.

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: