Anécdotas de San Martín

Fuente: Biblioteca Rodolfo Pérez Pimentel

EL BELLO SEXO GUAYAQUILEÑO
El 25 de Julio de 1822 el Libertador San Martín desembarcó en nuestro puerto y fue aclamado por el pueblo. Un batallón le rindió honores en el malecón. Bolívar lo esperaba al pie del Cabildo, de gran uniforme, rodeado de lo más brillante de su Estado Mayor, se acercó y le abrazó, exclamando:—”Al fin se cumplen mis deseos de ver y estrechar en mis brazos al Gran General San Martín . .. . ”

—”Igualmente”, replicó el Argentino, que siempre fue parco al hablar.

Ambos subieron las gradas y pasaron al salón de recepciones acompañados por numerosos civiles, militares y religiosos. Un grupo de matronas aplaudieron lucidamente y Carmen Garaycoa Llaguno, joven de escasos años, muy amiga de Bolívar y a petición de éste, ciñó la frente de San Martín con una corona de laurel, de oro esmaltado.

—”No lo merezco señorita”, contestó él, ruborizado, por el honor que le dispensaba el bello sexo porteño. “Otros le merecen más que yo. Creo; pero, en honor vuestro, la guardaré por el sentimiento patriótico que la inspira y por las manos que me la ofrecen, como recuerdo de uno de mis días más felices”. Y con este corto discurso terminó el acto, pasando ambos líderes al corredor, lejos de los edecanes, donde tomaron el fresco de la mañana y dijeron cosas sin importancia, porque fue después del almuerzo cuando se inició la discusión …

 

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