BOLÍVAR Y SAN MARTÍN

ENTREVISTA DE GUAYAQUIL
El 25 de Julio de 1822 arribó San Martín a la Islas Puná a bordo de la goleta de guerra «Macedonia», siendo visitado por el Almirante Manuel Blanco Encalada que lo aguardaba en «La Prueba» con el Mariscal Lamar y el General Francisco Salazar quienes le informaron de la anexión de Guayaquil a Colombia. Luego pasó a la goleta donde estaban los miembros de la Junta Olmedo, Roca y Jimena y otros emigrados más que lo esperaban con gran impaciencia para referirle que Santa Cruz y la División Auxiliar no había llegado a tiempo para evitar dicho abuso, pues se había quedado en Cuenca por expresas órdenes de Bolívar y que el General Bartolomé Salom cuidaba el orden.

El General Tomás Cipriano de Mosquera cuenta que en Guayaquil se acusaba abiertamente a San Martín de haber querido la anexión al Perú como punto de partida para establecer una monarquía en esta parte de América, así es que Olmedo estaba entre dos fuegos o mejor dicho entre los fuegos de dos partidos políticos; sin embargo, se quejó amargamente del abuso y siguió hacia Lima, es decir, hacia el destierro que él mismo se había impuesto por dignidad.

En el interim, Bolívar, que sabía de la llegada de San Martín, le envió una atentísima misiva con el Coronel Ignacio Torres Tenorio, pidiéndole que pase a «suelo de Colombia» a dialogar con él. San Martín primero se negó a desembarcar pero nuevas comunicaciones y repetidas instancias hicieron que a última hora se decidiera a celebrar la entrevista y el 26 por la mañana llegó su nave al malecón.

Bolívar subió a saludarle, impaciente por estrechar la mano del Libertador del sur del continente y regresó enseguida a esperarlo en «suelo de Colombia». San Martín estaba de gran uniforme y ambos quedaron favorablemente impresionados de este primer encuentro, aunque luego San Martín escribió lo contrario a Santa Cruz.

Su estadía en Guayaquil fue efímera y no duró más de cuarenta horas. Bajó a tierra y caminó hasta los bajos del edificio del Cabildo donde lo esperaba Bolívar rodeado de su Estado Mayor. Ambos se detuvieron al verse y entonces se adelantaron para estrecharse en un fuerte abrazo que fue vivado por el público, juntos subieron al salón de sesiones donde recibieron el saludo del Cabildo, las corporaciones y el vecindario, después se alejaron a conversar unos pocos minutos a solas, pues no hubo testigos. Bolívar bajó y se fue a su casa, mientras San Martín salía al balcón a responder los saludos del pueblo que lo vitoreó incesantemente.

Esa tarde San Martín visitó a Bolívar en gesto de cortesía y volvieron a conversar desde la una hasta las cinco, que se les sirvió una cena o banquete al que concurrieron más de cincuenta personas. Esa noche San Martín tuvo un encuentro romántico con la guayaquileña Carmen Mirón, que se embarazó y de estas nació José San Martín Mirón, tronco de su apellido en Guayaquil. Al día siguiente tuvo una nueva conversación con Bolívar y por la noche hubo el baile de gala del Cabildo que duró desde las nueve hasta pasada la una de la madrugada del 28 de julio; Bolívar bailó bien, como siempre solía hacerlo, pues era muy cortés con las damas. San Martín conversó con varios caballeros, saludó con las damas y contestó varios brindis de amigos; al final se alejó discretamente con Bolívar y los edecanes y salió por una puerta posterior, embarcándose en una chalupa que lo llevó a la Macedonia y en ella al Perú. Bolívar regresó a bailar pues había triunfado y era justo que celebrara; un nuevo laurel orlaba su frente…

Con posterioridad a la entrevista se han tejido numerosos infundios relacionados con los temas que ambos libertadores trataron, incluso se han publicado cartas sensacionalistas que luego resultaron apócrifas; de todo esto solo queda el recuerdo, pues el temario de la entrevista ha sido estudiado en forma exhaustiva por numerosos investigadores americanos. En el Ecuador el Dr. Pío Jaramillo Alvarado publicó un libro aclarando ciertas dudas. En síntesis, parece que el objeto principal de las conversaciones fue el Perú, nación que aún permanecía en su mayor parte ocupada por tropas del rey.

San Martín cedió el paso a Bolívar y se retiró definitivamente del escenario americano para ir a vivir en Boulogne sur Mer en la costa francesa donde falleció de avanzada edad en digna pobreza. Bolívar se mantuvo activo por algunos años pero al final también se retiró cansado y abatido por !as circunstancias, falleciendo en la quinta de San Pedro Alejandrino, cerca del Mar Caribe que tanto amó, en la flor de la edad, y a causa de una tisis que venía sufriendo desde años atrás.

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