Cacofonias líricas


Al talentoso patriotismo del maestro y crítico cuencano Antonio Lloret Bastidas debemos los ecuatorianos el redescubrimiento de los versos blancos de Ernesto López Diez, celebérrimo poeta en cuyo honor escribiera Remigio Romero y Cordero un Elogio que tituló “La Ernestiada”, que López recompensó dignamente enviándole en retribución un arbolito “a la manera de los de Navidad”, cuyas hojas estaban formadas por verdes billetes, que no han de haber caído muy mal que se diga a Romero y Cordero.

Pues bien, Ernesto López, genial e irreverente, un día quizo jugar una inocente broma a Luz Tobar, gentil amiga quiteña con quien se carteaba literariamente y le mandó la siguiente declaración de amor en poema cacofónico. Bien entendido que Cacofonía, según lo asevera el Diccionario Manual e Ilustrado de la Lengua española, es un vicio del lenguaje, que consiste en la repetición frecuente de unas mismas letras o sílabas. En este caso la cacofonía fue buscada intencionalmente con fines puramente burlescos, pero revela humor y maestría literaria. Aquí va la declaración de marras.

A Luz Tobar envía, como impacto /su voz apolónida catafracto: “En verso yámbico y de aroma intacto /Canto, pánida audaz, mi amor exacto; /y aunque en cantar no asumo el sumo tacto /mi casto madrigal pulo y compacto. ///De ser gentil mi corazón, me jacto /pues, Afrodita en él, puso el estracto /de un brujo filtro que es de amor sustracto /con que a tu ser, mi ser vive contracto. /Con flechas de tu amor está peracto /mi pecho tumefacto, y tal que lacto /un jugo ingrato, cual de hirsuto cacto /del dolor en el seno gris y anfracto /// Presto, arda el fuego del nupcial contacto; /tan largo entreacto acabe, putrefacto/Luz, arda el fuego del nupcial contacto, /dame tu amor en obra verifacto. ///Un roseo orto epilógame el abstracto /ahora que te canto yo este tracto. ///Tuyo, Jorge Mancilla el irretracto / de tu belleza siempre estupefacto. ///Luz, puso al pie: Primero y último acto /del drama de un amante loquifacto. /que, en saínete, acabose ya, ipsofacto; /pues con un vate tal no cabe pacto.///”

/Y al final del saínete Luz pensó en el poeta pobre …/Más, se unió, mujer al fin, al labrador amigo, /prefiriendo, ávida, a la lira el trigo///.

En 1975 Leonor Cornejo de Rites Game, poetisa guayaquileña prematuramente fallecida, en su obra “El Embrujo de mi Lira” consignó el siguiente poema cacofónico: “Por tu boca” ///Mi boca busca tu boca/tu boca presume de ella /y yo mirando tu boca /siento unas ansias de aquella /aquella que vuelve loca ///Cuando siento esta ansia loca /loca por besar tu boca /parece que mi alma se aloca /más no a cualquier boca /desea besar mi boca /// Son deseos por la boca /aquella que me vuelve loca, /loca, loca, loca, loca …/loca por la misma boca que desea besar mi boca///.

A la salida del recital y en ameno grupo una amiga poeta comentando la composición, tuvo la feliz ocurrencia de partear su numen con esta dicharachera minicomposición que fue coreada de risas por las damas concurrentes.

Tu boca. ///Dame tu boca loca/que me vuelves sofoca /que me provoca, que me acogota/y si no, bríndame una coca /o tal vez un helado moka .. .///y hubiera continuado pero fue impedida de hacerlo por un caballero presente que estaba recién operado de hernia y no quería destornillarse de risa por temor a que se le abrieran los puntos; porque la cocofonia cuando se produce es vicio, pero si se busca intencionalmente y con fines literarios es signo de innegable talento.

Fuente: Biblioteca Rodolfo Pérez Pimentel

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