Biografia de El Fandi

David Fandila Marín nació en Granada el 13 de junio de 1981 rodeado de muchas incertidumbres, producto de un embarazo con muchas complicaciones que llegaron a comprometer seriamente la vida de Trinidad, una joven madre, valiente a carta cabal, que no dudó en hacer oídos sordos a algunas recomendaciones y se puso por montera el instinto maternal para llevar hasta sus últimas consecuencias el alumbramiento de un nuevo ser. El parto, difícil, no se correspondió, afortunadamente, con los nada claros augurios del historial clínico y tanto la madre como el recién nacido supieron librar y ganar la más importante de las batallas, la de la vida. Trini, que ya tenía un varón de su matrimonio con Juan Fandila, miembro de una dinastía de toreros y por entonces banderillero en ejercicio, soñaba con tener una hija para completar la pareja, pero recibió gozosa la noticia de ese nuevo hijo tan deseado. Un hijo que tuvo en brazos a poco de nacer y que, gracias a este contacto, no terminó en el seno de una familia que no era la suya. El bebé de los Fandila, por el error de una enfermera, terminó en el lecho de otra parturienta y la hija de ésta en el nido de la habitación de Trini, que detectó a tiempo el equívoco y pudo recuperar al vástago que tantas inquietudes le había hecho pasar a lo largo de nueve meses.

“Fue como una lucha entre David y Goliat y por eso le pusimos de nombre David”, reconoce la madre. David Fandila Marín, un chaval que con corta edad abandonó su casa albaicinera para trasladarse a Sierra Nevada, donde sus padres encontraron un trabajo estable. En la estación invernal granadina, David cambió el blanco de la cal, tan característico de las viviendas del bellísimo Albaicín, por el blanco níveo de las pistas penibéticas. David y Juan Álvaro, su hermano, llevaban en su sangre el toreo, pero ambos sucumbieron a los encantos del esquí, que practicaban con una enorme destreza y en varias modalidades. Especialistas en esquí acrobático y en alpino, los dos fueron reclamados para formar parte del equipo de promesas de la Federación Española de Esquí, etapa que en el caso de David se saldó con algún título nacional en categoría juvenil.

Pero antes de que las pistas de Sierra Nevada fueran escenario de las gestas deportivas de los hermanos Fandila, la plaza de Pradollano, en plena estación, vivió algunas faenas taurinas del niño David, que con cuatro años era capaz de dar largas cambiadas y de dibujar verónicas y naturales a toros imaginarios a poco que tuviera en sus manos algo que, trapo o papel, pudiera utilizarse como capote o muleta. David sorprendía ya entonces por su capacidad para asimilar suertes y para ejecutar lances. Y sorprendía aún más, sobre todo a su madre, cuando en su propia casa se dedicaba en cuerpo y alma a escenificar en solitario corridas enteras, algo que no hubiera pasado de ser un mero e inocente juego de no ser porque en los tercios de banderillas utilizaba los tenedores a modo de garapullos y solía clavar siempre en cojines y almohadas con asombrosa precisión y desmedido entusiasmo.

David Fandila Marín iba para figura importante en el llamado deporte blanco, pero pudo más el ideal taurino que el sueño deportivo. David alternó ambas actividades durante algún tiempo y lo mismo hacía alardes acrobáticos sobre las dos tablas o abría pista en pruebas del Mundial Alpino de Esquí de 1996, que se dejaba ver en algunas plazas de tientas tratando de hacerle al toro de verdad todo aquello que solía hacer de salón e, incluso, vistiéndose de luces para cumplir sus primeros compromisos. ‘El Fandi’ aparece por primera vez en los carteles en una becerrada celebrada en la localidad granadina de Armilla el 30 de septiembre de 1995 y tras dejarse ver en numerosas novilladas sin picadores hace su debut con caballos en Santa Fe (Granada) el 19 de abril de 1998, en un festejo en el que se lidiaron novillos de Manuel Vidrié y en el que alternó con Juan Contreras y Juan Torres.

El torero granadino se prodiga en plazas de las llamadas duras, muchas de ellas del entorno de Madrid, donde se acredita como un formidable rehiletero y, además, hace gala de gran valor y acusada personalidad, lo que le lleva a ser apoderado por Antonio Rodríguez y Manolo Martín, que hacen a partir de entonces un mejor planteamiento de su carrera y lo llevan en 1999 hasta lo más alto del escalafón novilleril, que encabeza al término de esa misma temporada con 60 actuaciones, todas ellas triunfales. En este año hace su presentación en la Monumental de Las Ventas, en una novillada en la que se lidian astados de Paco Ojeda y en la que corta una oreja a su segundo oponente. Alternó esa tarde con David Vilariño y Rafael de Julia.

Cuando finaliza la campaña de 1999, a la que pone broche con una exitosa encerrona en la Monumental de Frascuelo a mediados de octubre, se produce en la vida del torero un hecho de singular importancia para su carrera artística. Emilio Miranda Casas, empresario de reconocido prestigio y gestor, entre otras, de la plaza de Granada, y su socio Santiago López, matador de toros retirado y apoderado de toreros, con gran experiencia y bien ganada reputación, hacen una clara apuesta por ‘El Fandi’, que sustancia en bruto todos los valores que Emilio Miranda estima fundamentales para poder hacer de él una gran figura del toreo y convertirlo en el diestro con el que sueña Granada desde hace mucho tiempo. La gran ilusión del empresario ha sido siempre llevar hasta lo más alto a un torero de la tierra y, aunque el trabajo que queda por delante es duro y son muchas las interrogantes que se plantean sobre la personalidad artística del poderdante, Emilio Miranda y Santiago López hacen una perfecta planificación de la temporada 2000 y de las siguientes para que la evolución del torero se desarrolle sin precipitaciones y asuma en cada momento los retos más convenientes y necesarios.

La campaña de 2000 se inicia con un objetivo claro: la alternativa de David en la Feria del Corpus. El invierno ha sido duro para el torero y Santiago López. Mucho trabajo en el campo, mucho vídeo, mucho toreo de salón y, sobre todo, mucho diálogo. ‘El Fandi’ ha cincelado su personalidad a golpe de experiencias y de una forma un tanto autodidacta. Es parte de su atractivo como torero, pero la evolución pasa por definir su técnica, por refinar sus formas y por potenciar sus muchos valores, todo ello sin prisas, pero sin pausas. David Fandila es un portento con las banderillas y un certero estoqueador, pero está capacitado para ofrecer también una gran dimensión con capote y muleta. Santiago López, fiel a su filosofía, sabe que lo que se hace una vez puede repetirse muchas veces y que con la suma de muchas acciones salpicadas de su torero se puede montar la faena soñada. Es cuestión de paciencia y, sobre todo, de insistir en lo bueno y desterrar poco a poco lo que no aporta nada.

Antes de la alternativa se programan una serie de novilladas que, además de necesarias para llegar al día soñado con el rodaje necesario, deben marcar ya algunas pautas del trabajo realizado sin público. Son un nuevo test para ‘El Fandi’, superado con nota alta, pero con un incidente que no está escrito en el guión original. David se despide como novillero el 11 de junio de 2000 en la localidad murciana de Cieza y, aunque ya tiene asegurado el triunfo por una actuación redonda ante su primer oponente, sale a jugársela también con el otro. Quiere saldar su actuación con un éxito a lo grande y en plena faena es empitonado de mala manera y zarandeado por el cornúpeta, que le ocasiona una muy grave lesión en el codo, con “luxación del codo derecho y fractura del borde superior del cúbito”, pronóstico que se ve ratificado en los exámenes y ecografías que le realiza el doctor José Sánchez Ortiz en Granada. El torero, que está a una semana de su doctorado, anunciado para el día 18 en el segundo festejo del ciclo ferial de Granada, con toros de Hermanos García Jiménez y José María Manzanares de padrino y Julián López ‘El Juli’ de testigo, está por prescripción inhabilitado para poder torear al menos en cuarenta días, tiempo mínimo necesario para recuperar el maltrecho codo, pero David está decidido a acceder al máximo escalafón en la fecha prevista y anuncia que, aunque manco, hará el paseíllo. La corrida se va a televisar en directo por Canal Plus, los granadinos comparten el sueño con su torero y éste no quiere defraudarlos. ‘El Fandi’ se pone en manos de varios doctores amigos especialistas en medicina deportiva del Centro de Alto Rendimiento y entrena con un artilugio diseñado para mantener ese codo con una mínima movilidad. El dolor es intensísimo y el riesgo mayúsculo, pero decide afrontar la aventura a pesar de la oposición, perfectamente razonada, del propio doctor Sánchez Ortiz, cirujano-jefe de la Plaza de Toros de Granada, y de varios traumatólogos que han analizado por separado todas las pruebas realizadas al torero.

La gesta promete ser épica. Y lo es ciertamente. ‘El Fandi’ sale infiltrado y confía la escasa movilidad de su brazo derecho a la eficacia de ese artilugio colocado para la ocasión, que aguanta lo justo para que David reciba al toro de la alternativa, lo lancee con lucimiento y lo banderillee de forma espectacular. Después, tras recibir los trastos de manos de Manzanares y consumar su doctorado, ‘El Fandi’ tiene que confiar toda su suerte a la mano izquierda porque con la otra no puede ni mantener la muleta. Impresionante la demostración del granadino, que sorprende a todos por la hondura de su toreo, por su asombroso pundonor y por una demostración de raza rayana en la heroicidad. La hora de matar es otro reto con lo imposible. Tiene que colocarse el aparato para poder sostener la espada con el brazo lesionado y cobra una certera estocada tras pinchazo previo. Pasea una oreja muy cara del toro de la alternativa, de nombre ‘Elegante’, y pasa a la enfermería para que atiendan de nuevo su maltrecho codo y le recoloquen el aparato ideado por los doctores del CAR.

Su segunda actuación esa tarde discurre por los mismos derroteros, pero con una dificultad añadida para el torero, que ya no se siente el brazo derecho y tiene que improvisar sobre la marcha suertes nuevas con la izquierda, tanto con el capote como con la muleta, entre el asombro general. Cuando termina esa segunda faena y se retira al callejón tras pasear en triunfo la segunda oreja que le abría la Puerta Grande de su Plaza de Granada, José María Manzanares le dice al granadino: “Niño, tú estás loco”. Hermosa locura la de esa tarde, elogiada también por un sorprendido ‘Juli’ que comparte salida a hombros con el toricantano en una tarde memorable por su intensidad y por el gesto convertido en gesta de un joven que ese día ya demostró que estaba dispuesto a todo por convertirse en figura del toreo.

La osadía de David Fandila ‘El Fandi’ tuvo lógicas consecuencias. La lesión empeoró de forma sensible y no sólo tuvo que suspender su segunda actuación en el ciclo ferial del Corpus, sino que tuvo que estar inactivo durante cuarenta días para que el codo se recuperara con ciertas garantías. Por esta razón y porque en el plan previsto la temporada se programó sobre la base de unas cuarenta corridas, el 2000 concluyó con un balance en España de 14 novilladas y 29 corridas de toros y, lo que es más importante, con una regularidad en el triunfo fuera de lo común.

La misma regularidad que se mantuvo en el 2001, campaña con un planteamiento inicial más exigente en cuanto a compromisos y categoría de plazas y que tuvo en la feria del Corpus un primer y gran aldabonazo de ese nuevo ‘Fandi’ que empezaba a sorprender a todos los públicos por sus excepcionales condiciones de banderillero y su prodigioso ‘violín’, pero también por la frescura y variedad de su toreo con el capote, por los apuntes de toreo largo y hondo con la muleta y por la rotundidad de su estoque. Las tres actuaciones en el ciclo ferial granadino, saldadas todas con Puerta Grande, y otras muchas actuaciones estelares en plazas de segunda, situaron a David Fandila en situación de privilegio para encarar 2002, un año clave en los planteamientos de Emilio Miranda y Santiago López y diseñado como el de la definitiva consagración del torero si, como se esperaba y estaba ocurriendo, el desarrollo técnico y artístico de ‘El Fandi’ seguía una línea ascendente. La merma física con la que tuvo que afrontar casi toda la temporada por una lesión en la rodilla ni siquiera se notó en el balance de este 2001, en el que sumó 39 corridas de toros en la campaña española y logró el mejor promedio de trofeos cortados por corridas toreadas de todo el escalafón, con una regularidad en el triunfo ciertamente sorprendente.

En 2002 ‘El Fandi’ iba a someterse al gran examen de Madrid, con dos tardes en la Feria de San Isidro, y al de su presencia en importantes ferias. El granadino llegó a la Monumental de las Ventas avalado ya por algunos éxitos en su fenomenal inicio de campaña. Y demostró en su primera comparecencia isidril que estaba llamado a ser, junto a Antonio Ferrera, que compartió cartel y triunfo grande esa tarde, uno de los toreros revelación. ‘El Fandi’ logra ‘enfandilar’ allí donde actúa y en Granada, fechas después de ese primer éxito madrileño, presenta sus credenciales de figura con tres tardes de toreo de altos vuelos rubricada con la apoteosis del indulto de un toro excepcional de Daniel Ruiz, de nombre ‘Cortesano’, ante el que el matador de toros de la tierra da la real dimensión de su toreo en una faena memorable de principio a fin. Dos días después, David Fandila repite triunfo en Madrid y, además, entra en algunos carteles de postín por la vía de las sustituciones para ocupar la plaza dejada por los heridos Enrique Ponce y José Tomás, algo que el granadino aprovecha para reivindicarse como figura indispensable en todas las ferias. Valencia, San Sebastián, Pamplona, Bilbao, donde resulta herido de gravedad en su segunda actuación en las Corridas Generales tras cortar dos orejas en su primera comparecencia, Málaga, Murcia, Algeciras, Alicante, Badajoz y La Línea de la Concepción, coso este último en el que indulta un toro de Hermanos Peralta, son algunas de las plazas donde ‘El Fandi’ pasa como un auténtico ciclón. El balance en España es de 74 corridas y su estadística en cuanto a trofeos vuelve a ser la mejor en cuanto a media a pesar de estar presente en las ferias y plazas más importantes. En América, en su primera gran campaña por aquellas tierras, se erige igualmente en gran triunfador, además de ser el español con más actuaciones. ‘El Fandi’ conquista México, Colombia, Venezuela, Perú y Ecuador, donde ya es un ídolo.

En 2003 ‘El Fandi’ añade a su ‘curriculum’ de triunfos los logrados en plazas y ferias que estaban por conquistar. Tras el prólogo triunfal de América, donde se reivindicó como figura, David Fandila ‘El Fandi’ ha protagonizado tardes para el recuerdo, entre ellas la del rabo en Granada en la segunda de sus tres corridas de feria, las de Castellón, Valencia, Huelva, Santander, Zaragoza, Jaén y muchas más que harían muy larga la lista. El diestro granadino logra, en la Goyesca que cierra temporada en la Monumental de Frascuelo, elevar a 18 las salidas triunfales a hombros en la plaza de su tierra en otras tantas comparecencias, trece de ellas como matador de toros, hecho sin precedentes y que es uno de los muchos hitos históricos que ha logrado ya este torero en su todavía muy corta andadura profesional. David Fandila Marín encabezaba destacado el escalafón cuando un lamentable percance en Pontevedra le obligó a permanecer más de un mes inactivo y perdió una treintena de corridas en agosto y septiembre. Pese a todo, terminó esta temporada en España con 73 corridas de toros, en las que cortó un total de 120 orejas y 9 rabos. Además, el 23 de noviembre, dejó sus credenciales en la Plaza México, donde protagonizó una auténtica apoteosis y cuajó una faena memorable premiada con dos orejas y petición rabo. Así pues, ‘El Fandi’ suma y sigue. Otros apartados de esta página les ofrecen datos que escapan a las limitaciones lógicas de una escueta biografía que completamos con algunas fechas de especial significación en la vida del torero.

La temporada de 2004 acentuó dos aspectos en la trayectoria de David Fandila ‘El Fandi’ que avalan su condición de figura consagrada. El granadino sumó nuevos hitos importantes a su carrera y, además, mantuvo una regularidad admirable en el triunfo. Su objetivo de sumar las cien corridas en España no pudo lograrlo por la cogida sufrida en la Feria de San Lucas de Jaén en la que era su festejo número 97, pero a pesar de ello hay que calificar la campaña de 2004 como la mejor y más redonda de David, que puntuó en la práctica totalidad de las plazas de primera –Madrid, Sevilla, Valencia, Córdoba, Zaragoza, San Sebastián y Barcelona– y protagonizó tardes memorables en las principales ferias de España y América. Los mano a mano con ‘El Juli’ y Enrique Ponce en Granada, la Goyesca de Ronda –sueño de cualquier torero–, su triunfal presentación como matador de toros en Barcelona, o la inclusión en la tradicional corrida de Asprona en Albacete, son algunos de los referentes de una temporada en la que ‘El Fandi’ dejó constancia de su enorme fuerza en plazas como Burgos, Cuenca, Soria, Pontevedra, Castellón, Alicante, Murcia, Málaga, Huelva y un largo etcétera. La estadística final del granadino es harto elocuente de su excepcional temporada: 97 corridas, 195 orejas, 7 rabos, 59 puertas grandes y un indulto, el del novillo ‘Sevillano’, de Aquilino Fraile, en la plaza albaceteña de Alcaraz.

Terminada la campaña de 2004, David Fandila ‘El Fandi’ decidió poner fin a su relación de apoderamiento con Santiago López y Emilio Miranda para iniciar una nueva andadura de la mano de Antonio García Jiménez, Toño Matilla, con quien el torero se fijó importantes retos. También hizo algunos retoques en su cuadrilla, en la que Juan Montiel ocupó la plaza de Alberto Martínez y el picador Juan de Dios Quinta la de Alonso Sánchez.

Puede decirse que, con ser importante y trascendental hasta este momento su carrera artística, la consagración de El Fandi como figura se produjo en los dos últimos años. En 2005, tras una campaña extraordinaria, el diestro granadino consigue lo que algunos contratiempos le habían impedido en campañas anteriores: terminar como líder indiscutible del máximo escalafón y, además, con registros envidiables en cuanto a número de orejas. ‘El Fandi’ deja sus credenciales allí donde actúa, pero especial relieve tiene su actuación en la Feria de Abril de Sevilla, donde está a punto de abrir la Puerta del Príncipe. En su segunda tarde, David sorprende a todos con un toreo tan enfibrado como artístico. Ante un toro de Gavira propicio, desgrana una faena sencillamente extraordinaria, ebria de temple, de gusto, de mando, de torería. Corta una oreja a pesar de fallar en su primer intento con la espada. Gran y, para muchos, sorprendente Fandi. Un Fandi que poco después, con un manso de libro, es capaz de cortar otra oreja con mucha fuerza poniendo toda la raza que le falta al cornúpeta. Es el primer gran aldabonazo de una temporada plagada de éxitos y que, además, tiene otro hito histórico en la feria del Corpus de Granada.

David Fandila ‘El Fandi’ vuelve a afrontar tres tardes en el ciclo ferial de su tierra. A sus registros de éxitos había sumado dos más cuando en su última tarde, en la que se encierra con seis toros de tres hierros diferentes, se produce una gesta histórica, sin precedentes. Cogido de gravedad al entrar a matar a su tercer oponente, ‘El Fandi’ pide tiempo a la presidencia cuando se dirige a la enfermería y de ella sale cuarenta y cinco minutos después, con dos heridas en el muslo, para cumplir el resto de su compromiso. El doctor Sánchez Ortiz no quiere que el torero salga a matar los tres toros porque nadie como él es consciente de la precariedad de su estado y de la gravedad de los destrozos, pero no puede impedirlo. El galeno pone toda su sabiduría al servicio de una causa que es un puro despropósito y la herida, tapada también por el admirable pundonor del torero, aguanta tres actos más. En los tendidos se desatan las pasiones, la emoción corre a raudales. ‘El Fandi’ no hace ni el más mínimo gesto de dolor y afronta tres faenas memorables tan al límite en lo físico como sobrado en lo anímico. Cuesta creer que ese torero que se pone de rodillas en los recibos, que banderillea con su poderío habitual y que es capaz de ofrecer la mejor y más pura versión de su toreo ante astados de muy diversa condición, está a punto de desvanecerse. Heroico ‘El Fandi’ en su tierra y ante sus paisanos. Memorable la tarde. Para la historia, con letras mayúsculas, su gesta. Sale a hombros con el rabo del último en sus manos y siete orejas más para el registro. La plaza es un clamor. Muchos aficionados lloran, muchos profesionales, también. No se había visto nada igual en una plaza.

El resto de la temporada lo resumen muy bien los datos: 104 corridas, 205 orejas, 10 rabos, 63 puertas grandes y un toro indultado (‘Desocupado’, de Zalduendo) en León. Además, triunfos importantes en América y en todos los festivales en los que interviene.

Al final de esta temporada, ‘El Fandi’ vuelve a retocar su cuadrilla. Juan Montiel deja su puesto a Óscar Padilla y el picador Juan Manuel González sustituye a Manuel Martín.

Las últimas cifras aportadas, que hablan por sí solas, aún son mejoradas en 2006, otra campaña redonda del granadino, que prácticamente encabeza el escalafón de matadores desde el principio y repite liderazgo indiscutible al final. David Fandila ‘El Fandi’ suma un total de 108 corridas en la llamada temporada española, con 221 orejas cortadas, 15 rabos y 72 puertas grandes. Imprescindible en todas las ferias, el granadino vuelve a protagonizar grandes tardes, con especial significación las de Granada, Madrid, Logroño, Alicante, Castellón, Linares, Jaén, Logroño, Salamanca, Barcelona y Almería, plazas todas en las que el granadino deja la impronta de su cada vez más rica tauromaquia en los tres tercios, algo que también se repite en tierras americanas, donde El Fandi refrenda su fenomenal campaña con triunfos tan resonantes como el logrado en Maracaibo, feria de la que sale con el Rosario de Oro como triunfador de la misma, o en Cali, plaza en la que protagoniza otra corrida memorable junto al madrileño César Jiménez bajo un auténtico diluvio. David, suma y sigue.  

En 2007 David Fandila ‘El Fandi’ no puede repetir su liderazgo en el escalafón debido a la lesión sufrida en el dedo índice de la mano derecha en la Feria de León, la tarde del 24 de junio. Esa fecha marca un antes y un después en la temporada. Antes de esa importante lesión, que lo tiene alejado de los ruedos mes y medio, pasea trofeos en la Feria de Fallas de Valencia y en la de la Magdalena en Castellón. No tiene opciones en Sevilla frente a un lote imposible y en la de San Isidro de Madrid es una de las ausencias más destacadas. Dos Monumentales son escenario de sus tardes más importanes, la de Barcelona y la de Frascuelo en Granada, que una vez más es punto y aparte en su temporada con tres salidas a hombros.

Tras el tiempo de baja por la fractura en el dedo triunfa en Palencia, Barcelona, Úbeda, Zaragoza y Fuengirola, donde vuelve a encerrarse con seis toros. En los dos últimos compromisos del año ‘El Fandi’ vive dos tardes encontradas. La primera en Torre Pacheco (Murcia), donde su banderillero Basilio Martín es herido de gravedad. Al día siguiente en la Feria de San Lucas en Jaén es padrino -por vez primera en su carrera- de uno de sus mejores amigos, Curro Jiménez, con el que sale a hombros.
En América el diestro granadino triunfa con fuerza en Maracaibo, Quito, Maracay y Mérida. En Maracay se hace merecedor por cuarto año del galardón ‘Pluma de Oro’ otorgado por el Circulo de Periodistas Deportivos.
Al margen de su carrera profesional David Fandila ‘El Fandi’ se ha significado igualmente por su solidaridad y su participación activa en campañas benéficas y sociales. Entre estas últimas tienen un protagonismo destacado las tres ediciones del Partido de la Ilusión, organizadas por el diestro granadino, los días 2 de enero de 2005, 2006, 2007 y 2008 para recoger juguetes para los niños más necesitados.

Su lado más solidario

 

En 2005, Cruz Roja Española recogió 3.700 juguetes, en 2006, 4.200, en 2007, 4.953, y en 2008, 3.817. 

David Fandila ‘El Fandi’ es parte integrante de los calendarios solidarios de Cruz Roja Española y la Asociación Síndrome de Down y ha participado en la campaña del Ayuntamiento de Granada a favor de la conciliación de la vida familiar y laboral del Instituto Municipal de Formación y Empleo.
El Fandi es también uno de los organizadores, junto a Enrique Ponce, del festival que organiza todos los años en la Plaza de toros de Granada la Asociación Síndrome de Down para recaudar fondos para sus múltiples necesidades. Otra de sus citas importanes es Huéscar, donde es alma máter del festival a beneficio de ASPADISSE (Asociación de Disminuidos físicos, psíquicos y sensoriales de la comarca).


 

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