Archivos para ilustres ecuatorianos

Demetrio Aguilera Malta

Posted in Author's name with tags on septiembre 28, 2008 by edmolin657

DEMETRIO AGUILERA MALTA
ESCRITOR.- Nació en Guayaquil el miércoles 24 de Mayo de 1.909, a las seis de la mañana, en una casa que había sido de propiedad del Dr. Ramón Flores Ontaneda que alquilaban sus padres en la esquina de Industrias (Eloy Alfaro) y Manabí y que años después fue adquirida por el Dr. Julián Lara Calderón quien construyó otra para habitarla con sus hijos, hermanas y con su sobrino Joaquín Gallegos Lara.

Fue bautizado con los nombres de Raúl Demetrio, hijo legítimo de Demetrio Aguilera Sánchez, natural de Montecristi en Manabí, liberal que había peleado en Gatazo, luego fue Tenedor de libros donde “L. Tous y Cia.” y propietario de la fábrica de tejidos de punto “Aguilera Hnos”. Que en 1. 914 importó varias maquinarias de Europa, pero el vapor fue hundido y perdió mucho dinero por esa causa. Entonces viajó con el pequeño Demetrio a Chicago a fin de adquirir otras y regresaron a los cinco meses; pero en 1.918 vendió todo a Jacinto Jijón y Caamaño para adquirir la isla San Ignacio en el golfo de Guayaquil, donde sembró algodón, maíz y frutales hasta 1.927 que regresó a vivir al puerto y fundó la fábrica de fideos y galletas Aguilera; y de Teresa Malta y Franco, buena conversadora, que había sido alumna de la señorita Débora Lamota y luego preceptora en Naranjal y en Guayaquil.

Recibió las primeras letras de una profesora particular y posteriormente frecuentó la escuela de los Hermanos Cristianos. Desde 1.918 al 22 vivió en la isla con su familia, haciendo vida de campo, recorriendo los manantiales y sembríos y navegando por los canales del intrincado sistema de islas del golfo en las balandras de su padre llamadas San Ignacio y Mercedes Orgelina. Por las tardes recibía clases de su madre y leía viejos libros de la biblioteca de su abuelo materno donde encontró un ejemplar de “El Gran Caballero”, obra de teatro editada y representada en Madrid por su bisabuelo Juan José de Malta y Salcedo, quien había sido dramaturgo y periodista.

Un día su padre decidió que debía regresar a la ciudad a seguir estudios en serio y puso término a las vacaciones. Demetrio recibió alojamiento en casa de su tío León S. Aguilera Sánchez, entró al colegio del Profesor Nelson Matheus y casi enseguida al “Vicente Rocafuerte” que era mixto, donde tuvo de profesor de Literatura al Dr. José de la Cuadra y de Dibujo a José María Roura Oxandaberro.

Entonces dibujaba y pintaba, hacía xilograbado en madera y con su abuela Teresa Franco de Malta tocaba al piano. Era un muchacho sano e inquieto, le agradaban los ejercicios y las peleas y por eso lo apodaban “Pescozón Aguilera”; sin embargo, ha contado el propio Aguilera “Cuando conocí a Joaquín Gallegos Lara fue un verdadero deslumbramiento, era de las personalidades más fuertes y más interesantes que yo he conocido y su buhardilla era el centro de reunión de los jóvenes que se interesaban en la literatura y la política. Un día, Gallegos Lara le dijo: Quítese el nombre de Raúl y quédate como Demetrio que es un buen nombre y muy popular en Rusia”.

En 1.924 publicó sus primeros poemas en la revista “Cromos” y en el vespertino “La Prensa” dirigió junto con Vicente Arenas C., la revista literaria “Ideal”, donde apareció su primer cuento titulado “Estrella”. Al año siguiente tentó por primera ocasión un cuento de ambiente cholo “La maldita canoa” y con su amigo Jorge Pérez Concha publicaron en 1.927 un librito de versos y en prosa llamado “Primavera Interior” en 76 pags. La prosa corrió a cargo de Aguilera excepto su poesía “En pos de lo inefable”, con 21 poemas suyos.

Ese año dirigió la parte artística de la revista “Voluntad” y fue designado Bibliotecario del Vicente Rocafuerte con S./ 250 sucres mensuales de sueldo; mas, por robarle un inocente beso en uno de los corredores, a su compañera Argentina Palacios, resultó expulsado, aunque luego fue perdonado por el rector. A ella sólo le mandaron a llamar al representante.

En 1.929 se graduó de Bachiller e inició estudios de Derecho que truncó casi dos años después, editó en mimeógrafo “El libro de los Manglares” en 38 pags. con algunos poemas sobre los cholos, decorado por él mismo con dibujos punaes.

En el Salón anual de Arte triunfó en caricatura con su montuvio “Como lo vé Triana, como lo vé el Patrón”. También presentó un lienzo al óleo “Cuenta Arriba” y ganó un premio especial por sus trabajos en madera al pirograbado. Ese año nació su hijo Ciro Aguilera López en Milagro.

En 1.930 viajó a Panamá en el motovelero “Cinco de Abril” con varios amigos, entre los cuales estaba Ernesto Sáenz de Viteri Illescas y tres cantantes argentinos. Llegaron casi para los carnavales y empezó a ganar dinero haciendo letreros, después se dio a conocer pintando catorce aguafuertes de las ruinas de Panamá antigua, que vendió al “Panamá Herald”. También fue cronista de “El Diario de Panamá”, “El Gráfico” y “La Estrella de Panamá” y contrajo matrimonio con la joven itsmeña Ana Rosa Endara del Castillo.

Mientras tanto, el día 5 de Noviembre, había circulado en Guayaquil “Los que se van” con 24 cuentos del cholo y del montubio, recopilados por Joaquín Gallegos Lara de entre su producción y las de sus amigos Enrique Gil Gilbert y Demetrio Aguilera Malta. El libro fue ignorado en un comienzo a pesar que el crítico español Francisco Ferrandis Albors lo comentó muy favorablemente en su columna de “El Telégrafo” y marcó definitivamente al movimiento literario de protesta, de realismo social en el Ecuador, comprometido con las izquierdas. Aguilera era socialista, Gallegos y Gil comunistas.

En 1.931 regresó a Guayaquil con su esposa, mantuvo una sección titulada “Savia” en el diario El Universo, fue designado Secretario del Vicente Rocafuerte. El 32 editó “Leticia”, crónica en 148 pags, tratando sobre dicho conflicto internacional. El 33 salió en Madrid “Don Goyo” en 206 pags. bajo el subtítulo de “Novela Americana”, con la historia de Don Goyo Quimí, cholo natural del Morro, fundador de la Comunidad del cerro de los morreños en la isla San Ignacio. Esa fue su primera gran obra, calificada de la expresión más alta de su arte total. (1)

En Octubre intervino en la I Exhibición del Poema Ecuatoriano y en la V Exposición artística de “Allere Flamma” con 8 grabados. En Noviembre comenzó a trabajar como Cronista de “El Universo”.

El 35 viajó a Chile y publicó en la “Editorial Ercilla” de Santiago su obra “Canal Zone” en 154 pags. testimonio de una Panamá colonizada por los yanquis a través de numerosas transnacionales, mundo de marineros, sexo y alcohol, donde la mayoría negra vivía inmisericordiamente explotada, obra que le acarreó numerosos tropiezos pues durante muchos años le fue prohibido el ingreso a los Estados Unidos.

Nuevamente en Guayaquil, pasó a colaborar en “La Prensa” y “El Telégrafo” y empezó a figurar entre los principales políticos socialistas del país. Quizá por eso, el Ministro de Educación, Dr. Carlos Zambrano Orejuela, le becó para que estudiara literatura en Madrid, a donde arribó tres días antes de que estallara la Guerra Civil. Entonces comenzó a servir de Cronista en el frente de batalla, asistió al Congreso de escritores republicanos celebrado en Valencia y finalmente dio a la luz en la editorial “Orion” de Barcelona: “Madrid, reportaje novelado de una retaguardia heroica”.


(1) La segunda edición de “Don Goyo” apareció en Quito en 1.938, Ediciones Antorcha, Imprenta Ecuador, en 112 pags.
En 1.937 regresó al Ecuador y al producirse la dictadura del General Enríquez Gallo, quien llamó a colaborar a los socialistas, ocupó la Dirección del Archivo Nacional de Historia y allí editó con Rafael Euclides Silva, una revista de Arte, Literatura e Historia denominada “Trópicos”. Luego fue ascendido a la Subsecretaría de Educación, publicó “La revolución española a través de dos estampas de Antohny Edén” y llevó a escena su tragedia “España Leal”, escrita en prosa y en versos romances, en tres Actos, prólogo y dos cuadros, estrenada por la compañía de Eduardo Albornoz en Guayaquil y editada el 38 en los talleres Gráficos de Educación.

“Por su verosimilitud la obra es fiel reflejo de una realidad sin mixtificación, con diálogos dinámicos tomados del pueblo madrileño. El transcurrir de los hechos se detiene para darle sabor poético a la gesta, con trasmutaciones de una voz que resume en romance el momento patriótico, dando realismo a la inmobilización de la escena.”

El éxito alcanzado le decidió a dedicarse al teatro a tiempo completo y con verdadero ahínco, “exponiendo sus tesis con limpidez, expresando la denuncia obligada, dado su temperamento, su amor por la verdad y su condición de escritor de denuncia”.

En 1.939 estrenó en el teatro Colón de Guayaquil su obra “Sátiro encadenado”. El 41 apareció “Lázaro” también para teatro, en veintiocho pags, caricatura escénica con la tragedia del Profesor Lázaro Ronquillo y Chancleta que pasaba necesidades por su escaso sueldo. “Lázaro” fue llevado a escena por un grupo de sus alumnos en el Rocafuerte bajo la dirección del popular artista Paco Villar, en tres estampas y un prólogo. Luego fue representada varias veces y con gran éxito por Ernesto Albán y su Compañía “Gómez Albán” en el teatro Olmedo, pero su mejor reconocimiento le vino del exterior donde se ha escenificado más de un millar de veces. Por eso se ha dicho que Demetrio Aguilera Malta, Jorge Ycaza, Augusto Sacoto Arias, Ricardo Descalzi y Paco Tobar García constituyen los más altos valores del teatro ecuatoriano en las décadas que van de 1.930 al 60.

En 1.942 la editorial “Vera y Cia.” imprimió su novela “La Isla Virgen” en 313 pags. donde se narran las aventuras de su tío Héctor Malta, quien después de visitar París con el producto de las cosechas de unas huertas de cacao en Vinces, regresó a los pocos años para encontrar que las dichosas huertas habían enfermado y resolvió vivir en la isla para trabajarla, produciéndose la simbiosis del hombre en la naturaleza. Esa fue su segunda obra maestra. En 1.946 editó el drama para teatro “Sangre Azul” que se estrenó en el teatro “Gloria” de Santiago de Chile y su amigo el profesor Willis Knappe Jones lo tradujo al inglés. “Sangre Azul” se publicó en 1.948 en Washington en tres actos, pero existen varias versiones en inglés y en portugués. (2)

En 1.947 fue designado Encargado de Negocios del Ecuador en Chile por el Gobierno del Presidente Carlos Julio Arosemena Tola. El 49 rodó la película “La Cadena Infinita” con libreto basado en su novela “Tierra de Esperanza” que aún permanece lamentablemente inédita y cuyo argumento trata sobre los españoles que salieron de su Patria a causa de la Guerra Civil, llevando sus problemas íntimos, que trasladaron a América. La película fue distribuida por “Plaza Film” de México y aún se pasa en cines de pueblo, pues las copias originales no han dejado de circular. El papel protagónico fue representado por el actor José Borh pero la película constituyó un completo fracaso económico y Aguilera perdió todo su capital.

 


(2) Se ha dicho, sin confirmación que “Sangre Azul” fue escrita a medias con Willis Knappe Jones, quien era por entonces profesor de Literatura Teatral de la Universidad de Oxford en Ohio.
Ese año fue cambiado a Río de Janeiro como Adjunto Cultural. Estaba separado de su esposa, quien retuvo a sus dos hijas: Ada Teresa y Marlene, pero le acompañó a Río la escritora Velia Márquez, secretaria de la Embajada de México, quien renunció a sus funciones por seguirle. En el Brasil fundó la compañía la “Arco Iris Film” que rodó la primer película a colores producida en dicho país: “Entre dos Carnavales”, también un fracaso económico; pues, según dijeron los críticos con verdadero racismo, denigraba, al país porque en ella aparecerían muchos negros (3).

En 1.950 escribió “Dos Comedias Fáciles”. El 53 regresó con Velia al Ecuador y contrajeron matrimonio. El 54 sus cuentos figuraron en la Antología francesa “Gens de 1’Equateur” y mediante contrato con el Ingeniero Pedro Carbo Medina, Ministro de Obras Públicas, filmó los iguientes documentales: 1) “El transporte de banano”, 2) “Los Salasacas”, 3) “Los Colorados” y 4) “Las Iglesias de Quito” que se procesaban en Colombia y sirvieron para dar a conocer aspectos importantes del comercio y la antropología nacional. También obligó a su amigo Francisco Tobar García a fundar el grupo “Teatro Independiente del Ecuador” que con altas y bajas duró hasta 1.970 con el uruguayo Arístides Meneguetti.

El 55 la Casa de la Cultura publicó en Quito su comedia en prosa, tres actos y diez cuadros titulada “No bastan los átomos”, cuyo contenido enigmático transcurre en una isla, mundo extraño y fantástico donde tres personajes juegan sus papeles simbólicos; y su comedia en prosa y en un acto “Dientes Blancos”, cuya acción se desarrolla en una ciudad de los Estados Unidos. “Estupendo resumen de un drama sin tragedia: la discriminación racial, donde el negro con sus dientes blancos raya de alegría la noche. Todo está comprimido pero suficiente para producir la impresión. El diálogo es breve, sustancial, se acopla a la acción continua,

(3) “La Cadena Infinita” y “Entre dos Carnavales” se rodaron con sus libretos y bajo la supervisión y ayuda de Velia Márquez, quien solo era por entonces su competentísima Secretaría. Después vendría el matrimonio.
agitaba, como corresponde al deseo planeado. Esta obra se estrenó en Quito bajo la Dirección del profesor alemán Lowenberg, en el local conocido como “La Cueva del Buho”, con notable éxito.

A fines del 55 radicó definitivamente en México. Vivía en una villa de su esposa, ubicada en Pozito No. 32, Colonia Popoctla, Distrito Federal, y se ganaba la vida dictando clases en la Universidad Latinoamericana de escritores, igualmente en el Distrito Federal, como Vocal representante de Sudamérica y publicó “Teatro”.

En 1.956 apareció “Tigre” también para teatro en un acto y tres cuadros, tragedia en prosa sobre la psicosis del miedo alimentada por la psicosis campesina sobre la astucia del tigre. Obra fatalista e intensamente dramática, con alucinaciones concordantes y diálogos libres y sencillos como corresponde al habla del cholo, lo cual dá veracidad a la obra y un cierto acento dramático y de angustia.

En 1.960 dio a la luz en Buenos Aires sus relatos titulados “Una Cruz en Sierra Maestra”, tema adaptado de España pero trasladado a un ambiente cubano del tiempo, pues acababa de triunfar un año atrás la célebre revolución cubana que derrocó al dictador Fulgencio Batista.
El 63 salió a la luz la segunda edición de su obra para teatro “Dientes Blancos” que se tradujo al inglés. El 64 escribió en Quito su ensayo “El Cuento Hispanoamericano”.

Entre el 64 y el 65 editó en Madrid “El Quijote del Dorado”, “La Caballeresa del Sol”, “Un nuevo Mar para el Rey” y “Los Generales de Bolívar” con episodios americanos sobre las vidas de Gonzalo Pizarro, Manuela Sáenz, Vasco Núñez de Balboa y Simón Bolívar y sus tenientes respectivamente. El 67 salió su relato “Infierno Negro” sobre los abusos de los blancos contra los negros de los Estados Unidos.

En 1.970 apareció su tercera gran obra “Siete lunas y siete serpientes” de ambientación chola y dentro del realismo mágico y alucinante, en la misma línea ascendente de Don Goyo e Isla Virgen, que lo situó entre los escritores del boom literario. En “Siete lunas y siete serpientes” tentó las formas nuevas que recién estaban experimentando los jóvenes escritores de Latinoamérica, antecediendo en tres años a La aparición de “Cien Años de Soledad” de Gabriel García Márquez.

Casi enseguida salió a la luz su “Teatro Completo” y “Guayaquil 70”, vademécum de la historia de nuestra urbe con motivo del sesquicentenario de la independencia, que editó en colaboración con su hermano Fausto y varios escritores entre los que me encuentro yo.

En 1.971 recibió el homenaje del Cabildo Guayaquileño, se le impuso una medalla de Oro durante el Encuentro de Escritores Latinoamericanos que se llevó a cabo en la urbe.

En 73 dio a luz “El Secuestro del General”, novela absurda por esperpéntica, sobre la dura realidad política de Hispanoamericana. El 77 editó “Jaguar” y dictó un curso de español sobre Literatura Hispanoamericana en “The Clermont University” de los Angeles.

En 1.978 publicó “Réquiem para el diablo”, novela calificada de extraña y profunda, de prosa espléndida e imaginación desbordada, cuyo argumento se repite, pues trata de transnacionales y negros explotados.

Estaba produciendo obras prodigiosas y aceleradamente, como si los años no le pesaran, milagro que realizaba por haber aprendido taquigrafía sin profesores, ayudándose únicamente de un texto.

El 79 celebró sus cincuenta años como escritor y ese parece que fue su mejor momento, pues estaba en la cumbre de su carrera internacional. Entonces fue invitado a dictar un Cursillo de Literatura en “The Irving University” de Los Angeles y el Gobierno de su sobrino segundo el Presidente Jaime Rodós Aguilera le designó Embajador del Ecuador en México, altísima función que desempeñó con su acostumbrada sencillez, pues ni siquiera quiso cambiarse de casa y hasta siguió escribiendo y pintando.

En 1.981 viajó por España especialmente invitado por la Editorial Guadarrama y el día 7 de Agosto recibió en Quito el Premio Nacional de Cultura Eugenio Espejo que le confirió el gobierno del presidente Hurtado Larrea.

Estaba diabético y había perdido gran parte de su visión. De retorno a México se sintió con la salud abatida pero mejoró hasta que a mediados de Diciembre sufrió un resbalón en el cuarto de baño y se partió la ceja con una saliente de la pared de su dormitorio, debiendo ser hospitalizado para cogerle varios puntos.

Al día siguiente amaneció con principio de derrame cerebral y falleció tranquilamente, sin haber recobrado el conocimiento en ningún momento, el 28 de ese mes.

El 30 fue incinerado en el panteón de Dolores en ciudad México donde quedó su corazón, pero las cenizas fueron traídas a su Patria y arrojadas con una concha spondilius a las aguas del golfo el 7 de enero de 1.982, según habían sido sus deseos, “para que flote mi sombra como Don Goyo…..”

Hablaba y escribía en inglés y en francés. Dejó escritos varios relatos sobre un jugador de fútbol, que iba a publicar con el título de “Las pelotas de Píndaro”, aparecido en Marzo del 90 como “Una pelota, un sueño y diez centavos” terminado por su esposa.

Como escritor “Aguilera Malta representó la grandeza de la sencillez, el señorial trato amable, el genuino y magnánimo interés por el prójimo que merecía toda su atención”. Fue admirado, querido y dejó amigos.

De estatura mediana, contextura gruesa, ojos glaucos, piel trigueña, pelo negro y ensortijado en bucles. Era un excelente conversador que sabía matizar sus historias y aún así, dicen los que le trataron profundamente, que era mejor como amigo.

 

José María de Antepara y Arenaza

Posted in Próceres de la Independencia with tags on septiembre 28, 2008 by edmolin657


PROCER.- Nació en Guayaquil el 2 de Marzo de 1.770 y fue bautizado en la iglesia Matriz, de un mes de nacido, el 2 de Abril. Hijo legitimo y póstumo de Juan Lorenzo de Antepara Zambrano, comerciante, natural de Guayaquil y Vicente de Arenaza, nacida en Daule, que muy joven quedó viuda y con cinco hijos.

Dedicado al comercio y a la atención de los bienes maternos, viajó a México 1.801 y en esa ciudad contrajo matrimonio con María Ignacia de Escurra y Pastoriza, de cuyo matrimonio solo se conoce a José María de Antepara y Escurra, nacido en México el 19 de Febrero de 1.803 y bautizado de cuatro días de nacido, que con el andar de los años radicó en Guayaquil y luego en Santa Elena, dedicado a la exportación de orchilla a México, casado con María de Jesús Marín y Rodrigo, con sucesión.

En 1.809 de México viajó a Londres a fin de adquirir un trapiche para el ingenio de propiedad de su suegro, pero sucedió que entró en contacto con el Precursor de la Independencia americana General Francisco de Miranda a través de un artículo en la Edinburgh Review. “Al llegar a Inglaterra le mostraron el articulo. Juzgó que contenía declaraciones y conjeturas sumamente interesantes acerca de su país natal y con respecto a Miranda añadió; entre estos importantes materiales habían muchos hechos referentes a un compatriota de quien había oído hablar vagamente. Pasó a ser mi natural deseo conocerle y por intervención de amigos comunes, especialmente el Canónigo José Domingo Cortés, lo conseguí….”

Entre ambos surgió una hermosa amistad. Miranda le comenzó a tener en el grupo de sus Íntimos colaboradores tratándole de su amigo mexicano vinculado a los jefes de ese país que estaban descontentos con el régimen español y le contagió su amor a la independencia americana. A este ideal Antepara dedicará desde entonces vida y fortuna, instalándose en Londres a trabajar con él en la Logia Americana de Caballeros Racionales cuyo Gran Maestre y fundador era el propio Miranda, así como en su casa situada en Grafton Street.

A principios de 1.810, ante la critica situación de los asuntos españoles, habiéndose entronizado José Bonaparte en de Madrid, formó con Miranda el proyecto de publicar un periódico para hacerlo circular en el nuevo mundo con información critica. Antepara contó con la ayuda de varios “Compatriotas” y el 15 de Marzo apareció en la imprenta de R, Juiné de Margareth Street 17, Cavendish Square, el primer número de “El Colombiano”, gaceta de dos columnas en idioma español. En la parte superior de la primera plana figura un lema tomado del De Finibus de Cicerón. Antepara figuró como Editor responsable y se sabe que le ayudaba su amigo José Domingo Cortés. En su número inicial El Colombiano manifestó que se proponía guiar a los habitantes del continente colombiano, para ponerlos en estado de juzgar con rectitud y obrar con acierto en una materia que tanto les interesa, pues debe ser el orígen de su futura felicidad….La materia es la emancipación, la felicidad es la libertad. Los textos de El Colombiano fueron extractados y reproducidos en las Gacetas de Buenos Aires y Caracas principalmente.

Por esos días también dio a la luz un volumen donde recopiló documentos históricos y explicativos que muestran los propósitos en curso y los esfuerzos hechos por el General Miranda para conseguir la Independencia durante los últimos veinticinco años, aparecido bajo el titulo de “South American Emancipation” by José de Antepara, a native of Guayaquil, escrito en inglés idioma, que ya dominaba – 229 págs. e ilustraciones.

“El Colombiano” realmente no estaba destinado a la venta sino a la circulación subversiva. Miranda anunció proféticamente: La Independencia del continente es un evento previsto después de largo tiempo y todas las naciones tienen fijados los ojos sobre el nuevo mundo, para ver qué partido tomaren en la crisis actual en que se halla la monarquía española. El segundo número se refirió a la invasión napoleónica a España. Ambos números circularon en los Ministerios y pasaron a América, como ya se indicó.

Mientras tanto el Embajador español Duque de Alburquerque intentaba por todos los medios frenar la publicación, destinada según él, a revolucionar a los americanos, por su carácter incendiario, subversivo y contrario al buen orden, la tranquilidad y la unión que debía reinar en las Américas, por eso se prohibió terminantemente su circulación en las colonias. El colombiano salió hasta el quinto número y dejó de aparecer por prudencia, para evitar las retaliaciones que pudieren surgir del Ministerio de Asuntos Exteriores de Inglaterra ante las continuas reclamaciones del diplomático español en Londres.

Poco después acompañó a Miranda, Bolívar, Bello y López- Méndez -comisionados por la Junta de Caracas -a la recepción diplomática que les brindó en el Foreing Office el Ministro Wellesley a nombre del gobierno de su Magestad británica. Esta comisión fue aclamada por la prensa inglesa con el titulo de Embajadores de la América del sur y obtuvo el ofrecimiento de un respaldo de la flota británica en caso de que Francia atacara a las costas de Venezuela, en apoyo al régimen español, cuyo embajador en Londres volvió a protestar por el tratamiento altamente honroso dado a “Los insurgentes”.

En 1.812 arribó con Miranda a Venezuela, en compañía de Bolívar y Pedro Leleux, llevando consigo el archivo del Precursor y tras una desastrosa campaña militar pudo Antepara embarcarse y huir, no así el Precursor que fue entregado por algunos oficiales patriotas al realista Monteverde, quien le puso con grillos en prisión. Miranda moriría años después, el 14 de Julio de 1.816, en las carracas de Cádiz.

Antepara, en cambio, salvó el archivo que pasó a Inglaterra donde permaneció más de un siglo hasta que el III Lord Barthust lo puso en las manos del ilustre historiador William Spencer Robertson, quien lo publicó en su magistral obra titulada “Life of Miranda” editada en Chapel Hill, USA, en 1.929 y que traducida al español por Julio E. Payró ha visto sucesivas ediciones mientras el gobierno de Venezuela adquiría los 63 volúmenes del archivo, dándolos a la publicidad en 24 tomos.

Hacia 1.814 Antepara regresó subrepticiamente a Guayaquil pues no lo podía hacer a México. En Febrero del 16 defendió a Guayaquil del ataque de la flotilla del Almirante Guillermo Brown, corsario al servicio de las Provincias Unidas del Río de la Plata. Aprendía francés en casa de Vicente Rocafuerte que acababa de arribar de Europa y practicaba en el “Emilio” de Juan Jacobo Rousseau, libro que entonces era considerado revolucionario y estaba prohibido en España y América. El 18 mortificó al Gobernador Juan Manuel de Mendiburu con unos versitos anónimos que le hacia llegar por diversos medios y hasta la propia mesa de comer de su domicilio. A estas composiciones llamaba Antepara sus Rataplanes y eran partes rimados graciosamente. //Tenga cuidado don Juan/porque este pueblo insurgente/ le ha de jugar de repente/ alguna de rataplán.// Cuidado señor don Juan/ se caiga de la maroma/ le aseguro que no es broma/ lo que preparando están./ / Señor Mendiburo alerta/ alerta, señor don Juan/ porque una cosa es muy cierta/ y un bromazo le darán.//

En su Bosquejo el historiador Aguirre Abad ha escrito que la juventud sobre todo, que mal educada, casi sin ocupación conocida, malgastando los años en diversas frivolidades, tuvo por ese tiempo materia seria en qué ejercitar su espíritu generalmente novelero e inquieto. En ella se contaban unos pocos jóvenes de talento y de mediana instrucción, aleccionados en los principios liberales por el Padre Mercedario Fray Miguel Cumplido natural de Chile, que los había reunido como su Maestro de Latinidad. El Presbítero Marticorena, amigo de Cumplido, le ayudaba en esas tareas. Se distinguían entre estos jóvenes José de Antepara y Cruz Correa… Y es que nuestro biografiado, pasaba casi desapercibido en su ciudad y en la memoria de Aguirre Abad figuraba como alumno, cuando en realidad era el alma de toda conspiración, siendo el alumno su sobrino Juan José Antepara y Bejarano, hijo de su hermana Barbara en el Coronel Jacinto Bejarano.

El lo de Octubre de 1.820 su amigo José de Villamil visitó la casa de Pedro Morlás, Tesorero de las Reales Cajas de Guayaquil y con el pretexto de distraer a su joven hija Isabelita Morías que se quejó de no tener qué hacer, organizo un baile, de común acuerdo con Antepara, a fin de reunir para que se conocieran y juramentaran los posibles conjurados, a quienes Villamil y Antepara habían preparado.

Con tal finalidad invitó a tres jóvenes oficiales del batallón Numancia que volvían de Lima a Caracas por ser sospechosos de insurgentes (León de Febres Cordero, Luis Urdaneta y Miguel de Letamendi) a los oficiales del batallón de Granaderos (Gregorio Escobedo, el Cacique Alvarez y el Sargento Vargas) acantonados en el puerto y otras muchas personas.

En una salita especial ubicada en el cañón de la casa de Villamil, situada en el boulevard, donde hoy se levanta el edificio del Banco Internacional casi frente a la Previsora, Antepara arregló una mesita con licores -bebidas excitantes- y dijo: esto se convertirá esta noche en la Fragua de Vulcano, nombre con el que ha pasado a los anales de la historia patria tan significativa reunión.

En la madrugada del lunes 9 de Octubre acompañó a Urdaneta a la rendición del cuartel del Batallón Daule, luego estuvo en la toma de las baterías del fortín de las Cruces y también se contó entre los nueve valientes que efectuaron el ataque al Cuartel de Artilleria. Al declararse la independencia esa mañana fue designado miembro de la Junta de Vigilancia y Fiscal del Consejo de Guerra Permanente.

Nuevamente siguió como alma del gobierno y primer colaborador de Olmedo y con este decidió la convocatoria del colegio electoral como medida democrática para hacer la frente al militarismo prepotente de Gregorio Escobedo.

En Noviembre redactó con Olmedo el anteproyecto del “Reglamento provisorio Constitucional de Gobierno” y el 11 concurrió al Colegio Electoral de la Provincia Libre de Guayaquil, fue designado Secretario del Colegio y también de la Comandancia General de Guayaquil. Entonces obtuvo la aprobación de su proyecto que pasó a ser la primera y única Constitución Política que ha tenido el litoral ecuatoriano y recibió una de las Medallas destinadas a los que hicieron la revolución.

Sus pasadas actuaciones en Venezuela y su amistad con Simón Bolívar fueron decisivas para que Olmedo se resolviera a pedir la colaboración de las fuerzas auxiliares colombianas, como un mal necesario para la supervivencia de la revolución.

A la llegada de las tropas colombianas, llamadas Fuerzas Auxiliares porque venían a luchar contra los realistas, fue designado Ayudante de Campo y Edecán del General Antonio José de Sucre, sirviendo de enlace entre este y Olmedo y peleó con éxito en la Batalla de Cone el 19 de Agosto de 1.821 donde triunfaron las armas patriotas. Dicha victoria permitió el libre acceso de los ejércitos guayaquileño y colombiano unidos hacia la sierra.

Iniciadas las nuevas operaciones “marchó bastante enfermo a la campaña de Huachi, donde un cúmulo de asesinos le arrancaron la vida después de la acción”, según dice la Necrología publicada en El Patriota de Guayaquil el 22 de Diciembre de ese año.

De dicha información se desprende que Antepara fue asesinado ya rendido y no como lo aseguró su amigo Villamil en la Reseña, que murió a balazos, al transmitir una orden de Sucre a la extrema izquierda de la línea, por lanzarse a caballo entre los combatientes, cayendo en mitad del camino.

Sus solemnes honras fúnebres se celebraron el día 20 en la Iglesia de La Merced, posiblemente oficiadas por su amigo el Padre Cumplido. “Un túmulo sencillo y decente como fue su vida ocupaba el fondo del templo; las columnas y el pavimento estaban enlutados y cubierto éste de blandones y hacheros; encima del túmulo se hallaba colocado un sepulcro y en su pedestal se leía esta inscripción: Al Dios de los Ejércitos, aquí yace don José de Antepara, condecorado con la Medalla de los Libertadores de su Patria. Murió combatiendo por la libertad en los campos de Huachi, a los treinta y tres años de edad” (1)

La Necrología termina expresando: en el transcurso de una vida había desplegado los talentos del hombre de estado, las virtudes de un

(1) Su edad aparece equivocada pues tenia 51 años, pero esta desinformación arrastró al gran historiador guayaquileño Camilo Destruge a confundir a Antepara con su sobrino Juan José de Antepara, hijo de su hermana Bárbara de Antepara y Arenaza y joven de solo 22 años en 1.821.
Senador romano y el alma del héroe. Murió el filósofo, la humanidad llora su muerte y su sangre inocente, que ha caído sobre nuestros enemigos, será el baldón de los españoles que lo asesinaron rendido.

Antepara es el máximo gestor de la Independencia de Guayaquil y uno de los más importantes próceres de la Independencia Americana. Su estatua en bronce es una de las cuatro que adornan la columna del Centenario en Guayaquil, figurando allí con Olmedo, Villamil y Febres-Cordero.

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