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Gonzalo Zaldumbide

Posted in Author's name with tags on octubre 24, 2008 by edmolin657
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GONZALO ZALDUMBIDE GOMEZ DE LA TORRE
DIPLOMATICO Y ESCRITOR.- Nació en Quito el 25 de Diciembre de 1882. Hijo legítimo del ilustre poeta Julio Zaldumbide y Gangotena y de Rosario Gómez de la Torre Nájera, quiteños.Huérfano de padre, a los cinco años, viajó con los suyos a Ibarra y allí estudió la primaria, viviendo largas estancias en la idílica hacienda “Pimán”, que inmortalizaría en su novela “Égloga Trágica”.Después siguió la secundaria en el Teodoro Gómez de la Torre y de regreso a Quito entró al San Gabriel de los padres jesuitas hasta graduarse de Bachiller en Humanidades Clásicas. De 19 años pasó a estudiar derecho en la Universidad Central y se hizo notar por unas traducciones de los poetas franceses Leconte De L’lsle y Apeles Mestres. Por eso, cuando el 15 de Mayo de 1902 se fundó la Sociedad Jurídica Literaria al amparo de la Universidad Central y comenzó a publicar una Revista, publicó en el primer número de ella su poema “El anarquista”, habló de sus neurosis de fin de siglo y del papel que jugaban los jóvenes en la sociedad moderna y al inaugurarse el curso lectivo de 1902 al 3, fue escogido para leer el discurso de orden y aprovechó la oportunidad para comentar el Ariel de José Enrique Rodó, “dando un toque de rebato a los hombres de talento para que salvasen a América de las corrientes de morboso desaliento”. El presidente de la República, General Leónidas Plaza y su Canciller “premiaron la intervención del elegante y valiente joven” con una beca para que terminara sus estudios en París.

En 1903 escribió una elegía a la muerte de su amigo Rafael Rúales que ejercía la presidencia de la Sociedad Jurídico Literaria y un ensayo monográfico sobre la soberanía nacional, publicado en la revista de esa sociedad, en dos partes, que le mostró mas literato que jurista.

En 1904 aplaudió la aparición de la novela “A la Costa” de Luis A. Martínez y viajó a París, pleno de humanismo, residiendo entre los grandes de la literatura europea a los que trató muy cercanamente durante esos años, los mejores de la bella epoque.

 

El 5 pasó a recorrer España, luego siguió a Suiza y a Italia, bebiendo en las fuentes de la cultura europea. El 8 escribió “La Ilusión de viajar” a su amigo Luis Robalino Dávila y dio a la luz su primer estudio crítico de gran envergadura titulado “En Elogio de Henrie Barbusse” – autor de la novela El Fuego- que por entonces era casi un desconocido en el mundo de las letras hispanas. Igualmente publicó “La Evolución de Gabriel D’Annunzio”, el grande poeta del amore, así como el cuento “La parábola de la Virgen Loca y de la Virgen Prudente”.

El Elogio y la Evolución habían aparecido poco antes en París y le situaron entre los jóvenes críticos mas promisorios, al punto que Cansino Assens asegura que no se puede hacer – una crítica de la obra de Barbusse sin tener en consideración el estudio de Zaldumbide. Mas, intempestivamente en 1909 y cuando hubiera podido producir mucho en favor de las bellas letras, regresó al Ecuador, quemó papeles y se recluyó en Pimán a escribir una novela sobre el retorno, con exquisito y brillante estilo cuasi modernista, dentro de un ambiente romántico muy del siglo XIX que acababa de terminar, bordeando la prosa poética al describir morosamente las emociones de los personajes, el celaje de los paisajes y la majestad del entorno bucólico del campo de Imbabura. Novela al estilo de “María” de Jorge Isaac, que también acusa los síntomas de una desencantada desesperanza. Zaldumbide tituló a su obra “Égloga Trágica”, justamente por eso y porque además sus personajes actúan con un fatalismo trágico y piensan como refinados decadentistas. Por ello la Égloga constituye una hermosísima aberración en nuestra literatura, pues no solo inauguró otra etapa de relatística feudal sino porque a través de su publicación fragmentaria desde París en 1915 y bajo el seudónimo de R. de Arévalo, “influyó en buena proporción en el desvío de algunos modernistas de la generación decapitada”.

Sin embargo el retiro en el campo le duró poco, pues en 1911 inició su larga carrera diplomática al ser designado secretario, de la Misión ecuatoriana en Lima, donde permaneció hasta 1913. en que regresó a Francia como Primer Secretario; pero no se crea que olvidó a las bellas letras, pues el 13 prolongó las Anécdotas de mi vida de Miguel Valverde. el 19 el poemario Voces de Adolescencia de Gonzalo Cordero Dávila y también escribió sobre Manuel J. Calle.

Mientras tanto, al llegar los días de la Gran Guerra, se negó a abandonar París, que iba a ser bombardeada a distancia por los cañones Krupp y como además escribió un hermoso artículo sobre el heroísmo de los franceses, mereció el formal agradecimiento de parte del gobierno de esa nación.

Para entonces ya era considerado un escritor de poesía con textura y personalidad profunda, de prosa tersa, armónica, de estilo parco, moderno y penetrante, de equilibrio de lenguaje e ideas, de aristocrático buen gusto.

Para 1918 redescubrió en un artículo aparecido en la revista de la S.J.L. de Quito al gran poeta Juan Bautista Aguirre Carbo, autor de la “Carta a Lizardo”, al que había podido llegar a través de los estudios biográficos del crítico argentino Juan María Gutiérrez, pero “le quedaba como una fascinante empresa y como un verdadero reto, dar con aquel cuaderno de versos que recién llegó a localizar veinte años después, permitiéndole el estudio final sobre Aguirre y su definitiva restitución a las glorias de las letras en 1942.

En 1921 ingresó a la Academia ecuatoriana de la Lengua como el gran crítico nacional que nos representaba tan dignamente en París. Para entonces había terminado su enamoramiento a Merceditas Moría Flor, a quien estuvo a punto de pedir en matrimonio, y había contraído nupcias con la pianista igualmente guayaquileña Isabel Rosales Pareja, que le deslumhraba con su arte y belleza. De su matrimonio nacería únicamente su hija Celia, también notable pianista, quien vive en la actualidad en Quito.

En 1921 comentó el Diccionario inédito de Alcedo y el 22 introdujo un proyecto sobre reforma de la enseñanza, terminó sus gestiones en Francia y pasó de Encargado de Negocios a Roma, aunque por poco tiempo, pues el 23 regresó como Ministro plenipotenciario a Francia y allí quedó hasta el 27, que fue enviado a Washington, a negociar aunque infructuosamente un arreglo limítrofe que pusiera término a nuestras diferencias con el Perú dentro de la Fórmula Mixta.
Por esa época inició sus tres estudios críticos, que junto al del padre Aguirre, le han proporcionado fama internacional. Me refiero a los que compuso en honor de José Enrique Rodó, Juan Montalvo y Gaspar de Víllarroel, dentro de la corriente del pensamiento arielista de los años 20 al 30 los dos primeros y el último netamente erudito y fruto de sus investigaciones y pesquisas bibliográficas en España. Por ello vendría al caso dividir los estudios críticos en dos partes diferentes, Montalvo y Rodó como fruto de apetencias intelectuales vitalizadas con la lectura de libros sociales; Aguirre y Villarroel como cosecha del pasado, resurgimiento y reinvindícación de una escuela culterana que también floreció en América y que había sido mal comprendida y peor interpretada por los críticos del siglo XIX. En eso Zaldumbide fue un verdadero zahori para descubrir el oro de entre el polvo de siglos de olvido.

En 1926 había contribuido con sus propios medios a la edición de Páginas Selectas” del malogrado Medardo Ángel Silva que aparecieron en París bajo el título de “Cardiograma de una generación”. El 27 escribió sobre el crítico y poeta Remigio Crespo Toral. (1)

El 29 pronunció el Discurso de Orden en la Fiesta de la Lira de Cuenca, fue llamado a Quito a posesionarse como Ministro de Relaciones Exteriores y elaboró una nueva estrategia internacional con el Perú, a base de descubrir hasta donde podría ir el Ecuador en sus concesiones para un arreglo limítrofe definitivo.

El 30 viajó a Ginebra como Delegado Permanente del Ecuador en la Sociedad de las Naciones. El presidente Ayora quiso designarle su sucesor pero se cayó en 1931 aparatosamente.

 


(1) En una entrevista para “El Telégrafo” se declaró contrario al americanismo literario pues creía que el Ecuador y Latinoamérica era una continuidad de Europa. “Se quiere a todo trance vestirnos de plumas y taparrabos para hacernos aparecer más originales. Dígase lo que se quiera, nosotros tenemos más de Europeos que de Indios”.

El 33 pronunció en el Instituto de España en los Estados Unidos una conferencia sobre el “Significado de España en América” y también un cordial “Elogio de Bolívar”. Su esposa había regresado a París donde falleció a fines de esa década.

El 34 fue declarado Hijo adoptivo de Cuenca en una visita apoteósica que realizó a esa ciudad. La recopilación de sus discursos y otros artículos tales como: Un gran poeta ignorado. Regreso a Cuenca, Reminiscencias y Confidencias, aparecieron en “Zaldumbide en Cuenca de los Andes” en loo páginas. En 1937 regresó al Perú de Ministro Plenipotenciario y habiendo sido notificado de que el gobierno de esa nación estaba despachando armas a la frontera, para invadirnos, pidió una conferencia privada al presidente, quien le entregó una carta personal para el dictador Alberto Enríquez Gallo, proponiéndole abandonar la Fórmula Mixta en Washington y llegar a un acuerdo directo. Zaldumbide viajó a Quito y de común acuerdo con el Canciller Luis Bossano, obtuvo un telegrama de Enríquez para Frankiin Delano Rooseveit, renunciando a la mediación norteamericana.

Vuelto a Lima, poco después ocurrió un incidente fronterizo en las islas de Matapalo. El nuevo Presidente ecuatoriano Manuel María Borrero pido la intervención de Rooseveit y éste se excusó. Allí saltó la liebre, se hicieron las averiguaciones en Cancillería y no se encontró la copia del famoso telegrama. Zaldumbide fue llamado a Quito y se produjo la sesión reservada en la Asamblea Nacional Constituyente, donde tuvo que explicarse sólo, pues Bossano no pudo ser localizado por haber viajado a una hacienda de la provincia del Chimborazo. El asunto se hizo escandaloso por unos días. Vuelto a Pimán, no regresó a Lima, perdiendo su Misión; mas la política cambió y un año después Mosquera Nérvaez lo envió como primer Embajador a Colombia y allí se estuvo durante los aciagos días de la invasión en 1941.

El 40 pronunció en Bogotá una conferencia sobre el Prócer Antonio de Villavicencio. El 42, el nuevo Canciller Francisco Guarderas Pérez, su amigo desde la infancia, le envió con iguales funciones al Brasil y residió en Río de Janeiro hasta el 45.

Viudo prematuramente, vivió ilusionado de Teresa de la Parra Sojo, una de las más lindas mujeres escriores de América, que firmaba bajo el pseudónimo de “Ifigeria”.

En 1947 la Academia Argentina de las Letras editó “Cuatro Grandes Clásicos Americanos” con sus estudios sobre Rodó, Montalvo, Villaroel y Aguirre. Esa recopilación volvió a ser editada el 51 por el Instituto de Cultura Hispánica de Madrid.

El 48 asistió a un Congreso del Comité Franco Americano con sede en París y siguió a España invitado por el gobierno de Franco al Congreso Hispanoamericano de Historia.

En 1950 su pariente político el presidente Galo Plaza lo nombró Embajador en Londres. El 51 pasó con igual rango a Chile. El 54 y estando nuevamente en Quito, el académico José Miguel Leoro anunció la novela secreta de Zaldumbide, que perurgido por numerosos amigos, se decidió a publicarla entera en 1956, en 336 páginas como “novela en cuatro actos”, con prólogo de Francisco Guarderas, bajo el título ya citado de “Égloga Trágica”.

Pronto la crítica conservadora la acogió con frenético entusiasmo. Una segunda edición data del 57 con estudio introductorio del Jesuita Miguel Sánchez Astudillo. Espinosa Pólit escribió un análisis de su estilo y lo tituló “Dieciocho clases de Literatura” y Tobar Donoso dividió al siglo XX de las letras ecuatorianas en antes y después de la publicación de “Égloga Trágica”. Empero otros autores como Juan Viteri Durand hicieron notar sus fallas estructurales —léase el Manto de Academus— y algunos amigos del propio Zaldumbide se la criticaron amistosamente. Por ello su autor acordó suprimir algunos capítulos innecesarios o que retardaba el desenlace, y así apareció en edición definitiva en Méjico, en 1968. De allí en adelante la novela dejó de agitar a la opinión y hoy se halla casi olvidada.

El 58 pronunció en Quito un discurso de “Homenaje a Carlos V en el cuarto centenario de su muerte” pues se vivían etapas conservadoras y el falangismo español se empeñaba en sostener un-imperialismo elitista y cultural alejado de la realidad hispanoamericana. El 59 escribió otro discurso: “Carlos Montúfar, mensajero de conciliación enviado tarde”. El 60 aparecieron las “Páginas .de Gonzalo Zaldumbide seleccionadas por el crítico Humberto Toscano, con erudita Introducción del padre Sánchez Astudillo, en dos tomos.

Por entonces solía reunir en la biblioteca de su casa, a un selecto comité de amigos literatos compuestos invariablemente del Padre Sánchez Astudillo, S.J. Humberto Toscano, Hugo Moncayo, Francisco Guarderas y algún otro amigo. A las dos pasaban a almorzar y a las 5 acababan la reunión. En ocasiones asistían otros escritores como Francisco Tobar y García, algún extranjero de paso por Quito, etc.

Ocupaba la presidencia de la Academia ecuatoriana de la Lengua y era considerado uno de los mejores estilistas de las letras patrias; sin embargo había cesado en su tarea de crítico, ejercida a conciencia desde sus primeros años hasta la década de los 40 y frente a nuevas figuras como Benjamín Carrión, cuyo pensamiento representaba el triunfo de la revolución populista de Mayo del 44, ya nada podía ofrecer, pues por su alejamiento del país había perdido el pulso de las nuevas generaciones y su figura venerable y señera solo era una sombra del pasado, que algunos puristas y eruditos trataban de mantener a toda costa, ignorando la realidad nacional.

De Zaldumbide quedan páginas de crítica antológica, su estudio sobre el Padre Aguirre indudablemente es lo mejor de todo lo suyo, pero no se quedan atrás en penetración psicológica, en madurez de juicio y en acierto estilístico, sus trabajos sobre Rodó, Villarroel y Montalvo, así como su Égloga, novelita, modernista, paisajista, trágica y al mismo tiempo bellísima.

Y el caballero español que siempre fue, de frases galanas y porte distinguido, que atraía con sus modales diplomáticos, murió en Quito en 1965, de casi 83 años de edad, de vejez que no da otra cosa, cerrando todo un ciclo de vida intelectual.

Era alto, delgado, tez muy blanca y pelo cano en su vejez. Hablar reposado y con parsimonia, siempre con las palabras debidas pues poseía un amplísimo léxico. Tuvo madera de crítico, prestancia internacional y sus múltiples viajes y cultura europea le convirtieron en un ecuatoriano de afuera, extraño en su propia casa. Égloga Trágica es la mejor prueba de ello, como novela escrita por un patrón extasiado frente al exotismo ecuatoriano representado por la tierra, el paisaje y su gente.

También es importante anotar su colaboración desde 1902 en la revista de la “Sociedad Jurídico-Literaria”. El 12 en “Letras” de Isacc J. Barrera y entre el 25 y el 29 en “América”, órgano mensual de la Sociedad Amigos de Montalvo.

Está considerado uno de los más ilustres estilistas ecuatorianos de todos los tiempos con Solano, Montalvo, Calle, etc.

G. Humberto Mata en su “Zaldumbide y Montalvo”. Cuenca, 1966, Pág. 62 dice: “Don Gonzalo esmeró en la elegancia de su prosa: por sibaritismo que adereza la pose de un auto retrato verbal. Muchas veces observé en Ud. posturas forzadas pero que Ud. suponía que eran selectas, para impresionar a sus circunstantes. Se advierte enseguida lo fingido, lo antinatural. Ud. mismo declaraba: No soy sino un escritor ocasional e intermitente, nunca aspiré a ejercer de escritor profesional, preciso es repetirlo. Tanta insistencia suya pudo provenirle de su subconsciencia que sabía que Ud. era escritor, insisto, de la aristocracia hacendada, cuya mejor nobiliatura cifraba en mandar sus hijos a educarse en Europa.

Enrique Gil

Posted in poemas with tags on octubre 14, 2008 by edmolin657

ENRIQUE GIL GILBERT
ESCRITOR.- Nació en Guayaquil el 8 de julio de 1.912 en la casa de sus padres ubicada en la calle Villamil entre los callejones Gutiérrez y Calderón. Hijo legítimo de Enrique Gil Quezada, contratista municipal y agricultor, propietario de la hacienda Chojampe, fallecido en 1.919 a causa de un derrame cerebral y de Alejandrina Gilbert Pontón, llamada la Mamaleja, guayaquileños.

Huérfano de sólo siete años, aún niño, escribió el libro de versos “Iris”, al que dio su dulce aprobación la poetisa María Piedad Castillo de Leví. Enseguida se tropezó con la tierra que es siempre más áspera que la poesía y en la heredad paterna, montado a pelo y totalmente desnudo, bejuco en mano arreaba en las vacaciones de invierno al ganado; más, ese muchacho bárbaro, ese arreador, era un poeta.

Cursó la primaria en el Colegio “Cristóbal Colón” y la secundaria en el “Vicente Rocafuerte. “En 1.928 destacó como deportista ganando la carrera de cien metros planos y por su color trigueño le decían La Mona Gil, hizo más versos y dedicó uno a la Madrina Criolla de ese año, que publicó en la Revista “Ocaña Film” bajo el seudónimo de “Max Bert”.

En 1.929 escribió su primer cuento, que no llegó a publicar porque habiéndolo entregado con algunos poemas a Próspero Salcedo Mac Dowall, quien tenía su imprenta en el tradicional barrio del Conchero, éste los traspapeló involuntariamente. Uno de esos poemas era autobiográfico y relataba como es de suponer, la triste historia de un huerfanito. El mismo.

A mediados de 1.930, cuando estudiaba el quinto año, hubo una huelga contra su venerado tío el rector Abel Gilbert Pontón a quien los alumnos habían apodado “Tirano masca freno” por su mal carácter y a consecuencia de ella salió del Colegio y viajó a Riobamba con su madre, su hermano Antonio y sus primos hermanos los Gilbert Elizalde, cursando el sexto y último año en el Colegio “Pedro Vicente Maldonado”, donde obtuvo el título de Bachiller.

Mientras tanto, como simpatizaba con las ideas comunistas desde que su amigo de confianza Demetrio Aguilera Malta lo había llevado a presentar a Joaquín Gallegos Lara, más por solidaridad con los trabajadores que por convicción ideológica -pues aun no la tenía muy arraigada- contribuyó a organizar en Riobamba una cédula del partido comunista, junto a Arsenio Veloz, Luis Alvaro y otros, siendo elegido Secretario de Actas. (1)

En noviembre publicó con Gallegos Lara y Aguilera Malta el libro “Los que se van” con el siguiente subtítulo “Cuentos del cholo y del montubio”, conteniendo veinticuatro relatos cortos (ocho por cada uno) que fueron generalmente mal acogidos y se requirió muchos años para que la gente se acostumbrara al nuevo estilo del realismo social. Es interesante anotar que “Los que se van” fue aplaudido por el crítico español Francisco Ferrandis Albors que escribía bajo el seudónimo de “Feafa” en El Telégrafo. Posteriormente saludó su aparición Adolfo H. Simmonds y desde el exterior Benjamín Carrión, que escribía en Europa, pero sólo fue después de la gloriosa revolución del 28 de mayo de 1.944 y del nacimiento del Populismo en 1.947 que el país aceptó el realismo social como género literario de moda. Mientras tanto, no se lo enseñaba en los colegios porque no era tenido por “buena literatura”, debido a las situaciones escabrosas que se relataban y al insistente uso de las malas palabras.


(1) Los tres amigos vivían relativamente cerca y pronto se volvieron inseparables, algo así como hermanos del alma, porque siempre andaban juntos debido a que Gil Gilbert cargaba sobre sus espaldas a Gallegos Lara y lo siguió cargando mucho tiempo hasta 1.935 posiblemente, que dejó de hacerlo cuando ambos contrajeron matrimonio.
“El Malo”, uno de los cuentos de Gil Gilbert, constituyó su mejor aporte al libro, que en general contiene cuentos magníficos, solamente que diferentes al gusto de entonces. Sin embargo, el libro no pasó enteramente desapercibido, pues sirvió para que el grupo de Guayaquil se hiciera conocido y pronto se sumaron a él José de la Cuadra y Alfredo Pareja Diez-Canseco.

En 1.932 publicó en la Página literaria de “El Telégrafo” su poema “Leticia” sobre la guerra entre Colombia y Perú, fue designado profesor de Castellano y Literatura en el Rocafuerte y un día, mientras transitaba por los bajos del palacio Municipal de Guayaquil, se encontró casualmente con Pedro Saad y le solicitó ingresar al Partido Comunista, “incorporándose activamente a su militancia”, que no abandonaría jamás.

Por entonces también quiso fundar con Gallegos Lara la revista “Pacífico” y hasta se cartearon con Benjamín Carrión, pero como no obtuvieron el dinero necesario, el asunto no pasó de proyecto. También estudió dos años de Derecho y uno de Contabilidad en la Universidad de Guayaquil.

En 1.933 editó una colección de cuentos titulada “Yunga” en 116 págs. con relatos naturalistas del litoral ecuatoriano entre los que destacan “El Negro Santander”, “Los hijos”, “La Deuda”, “El Niño” y “El puro de Ño Juan” entre otros, obra que ha conocido numerosas ediciones dentro y fuera del país y en una Exposición del Poema Mural comenzó a enamorar a la joven pintora esmeraldeña Alba Calderón Zatizábal con quien contrajo matrimonio el 23 de Agosto de 1.934 y fueron a vivir en un departamentito. Su amigo Ferrandis Albors vivía en un departamento muy amplio en Clemente Ballén casi al llegar a Boyacá y generosamente invitó a Gallegos Lara y a Gil Gilbert -ambos recién casados- a que se mudaran con sus esposas a vivir con él. Fueron meses de excelente compañerismo y sana confraternidad. Dividían equitativamente el escaso presupuesto y hasta sobraba para comprar libros que leían por turno y luego comentaban en común, pero a los pocos meses se deshizo la unión cuando Alba dizque pilló coqueteando a Nela con Enrique. Fue un escándalo, Nela viajó a Quito y Joaquín se distanció de Enrique, aunque por poco tiempo, pues el problema había sido entre las damas mayormente. La inteligente Mamaleja aprovechó el momento y visitó a Alba y a Enrique y terminó convenciéndoles de que era mejor para todos vivir en la antigua casa de la calle Villamil y como era en extremo bondadosa ya jamás se separaron. En dicha casona se realizaron las reuniones de la “Sociedad de Escritores y Artistas Independientes”.

Era un joven delgado, trigueño, de grandes ojos negros y cejas alborotadas y cuando su esposa esperaba a su primogénito Enrique, le hizo un poema titulado “Canción de Nuestro Hijo” que es antológico. En Noviembre de ese año publicó en el periódico “Bandera Roja” del partido Comunista del Ecuador su poema “15 de Noviembre” dedicado a las víctimas de esa matanza.

El 35 sacó su “Canción de Nuestro Hijo”. En noviembre del 36 la dictadura del Ing. Federico Páez desató una persecución contra las izquierdas a nivel nacional. Gil Gilbert fue cancelado de su empleo en el Colegio Rocafuerte y pasó momentos de amarga pobreza. Para subsistir con los suyos daba clase a los alumnos atrasados y su tío el Dr. Gilbert lo empleó como cobrador de arriendos en la quinta Medina.

El 36 integró el Comité Regional del Partido Comunista Ecuatoriano y fue miembro del Comité “Pro España Leal”, mientras cobraba los arriendos de las casas de la sucesión paterna y administraba la hacienda Chojampe. Entonces escribió su poema “Buenos Días Madrid” con motivo de la Guerra Civil española. Su poesía siempre fue de un gran contenido ideológico.

En 1.939 editó una hermosa novela corta “Relatos de Enmanuel” en 69 págs. de cuya prosa se ha dicho “que llega a un punto de maestría y plantea un asunto de contenido perdurable, el de los hijos ilegítimos”. Hernán Rodríguez Castelo ha agregado “que son páginas nostálgicas, de entrañable lirismo”.

En 1.940 el Grupo América escogió su novela “Nuestro Pan” para representar al Ecuador en el Concurso continental de novelas inéditas latinoamericanas convocado por la Editorial Farrar and Reinhard. El Jurado ecuatoriano estuvo integrado por José Rafael Bustamante, Gonzalo Escudero y Benjamín Carrión y también recomendaron como dignas de premio a “Las Tres Ratas” de Alfredo Pareja Diez-Canseco, “La Isla Virgen” de Demetrio Aguilera Malta y “La novela interrumpida” de Humberto Salvador. El Ministerio de Educación le concedió el Premio Nacional de Literatura.

“Nuestro Pan” recibió la primera Mención de Honor en dicho Concurso, quedando ubicada detrás de “El Mundo es ancho y ajeno” del novelista peruano Ciro Alegría. Gil Gilbert viajó con su esposa en mayo de 1.941 a New York, a recibir su Mención de la revista “Read Magazine”, se hospedó en el hotel Waldorf Astoria y concurrió a la Gran Velada de Gala celebrada en el Salón de los Espejos de dicho hotel. Quien realizó la selección de las novela premiadas fue el gran escritor norteamericano John Dos Pasos, entre trescientos textos que le llegaron de todas partes del continente.

“Nuestro Pan” es una novela realista, intensa, humana y testimonial dentro de la más pura concepción del género. Canto estremecido a los hombres que hicieron del cultivo de la gramínea desde el desmonte, sustancias de su vida, su emoción y sus sueños, piso decisivo de la rica prosa modernista a la incisiva actual. Se tradujo y publicó al inglés en 1.943 y desde entonces ha visto sucesivas ediciones en ruso, checo, alemán, sueco, chino, etc. En lo formal “Nuestro Pan” tiene 295 págs.” y es la pintura acabada del proceso de la siembra, cultivo y recolección del arroz, uno de los alimentos básicos del pueblo ecuatoriano, con incomparables descripciones de los campos y costumbres de la costa, en una sobria trama novelesca pero dramática y apasionante. La naturaleza vibra en sus relatos como un poema con acentos terrígenos de belleza cautivante y sin ser un tratado técnico o un documento político, es simple y llanamente una gran novela” La Editorial “Vera y Cía ” la publicó en Guayaquil en 1.942.

Entre mayo y octubre del 41 dictó numerosas conferencias en varias universidades norteamericanas participando de la lucha antifascista y cuando ocurrió la invasión peruana en Julio, decidió regresar con su esposa a Guayaquil. Entonces encabezó el Comité Antifascista en Guayaquil.

En 1.943 fue delegado por el Comunismo al directorio de Acción Democrática Ecuatoriana ADE, fundada para derrocar al gobierno dictatorial civil de Arroyo del Río y en cumplimiento de dichas funciones efectuó una campaña periodística en “El Universo” de explicación de los puntos programáticos de ADE. Por ello, el 43, el presidente Arroyo le hizo sacar de la cátedra vicentina que había retomado después de la caída de Páez.

Para el 28 de mayo de 1.944 participó activamente en la toma del cuartel de los carabineros, con el arma al brazo y junto a los soldados y al pueblo. Tras la caída de Arroyo del Río fue electo Diputado por el Guayas “integrando la fracción parlamentaria comunista compuesta de trece diputados”. Con posterioridad fue designado miembro del Tribunal de Garantías Constitucionales y viajó a la Unión Soviética invitado como Secretario General del Comité Regional del Litoral del Partido Comunista Ecuatoriano. El 45 intervino en la creación de la Casa de la Cultura Ecuatoriana. (2).


(2) Pedro Jorge Vera me refirió que Enrique era sencillo y cordial y tan mitómano como Balzac. Después de la gloriosa de mayo contaba que los pesquisas los encañonaron en las nucas y de cómo se libraron, todo ello fruto de su imaginación y con lujo de detalles.
El 30 de marzo de 1.946 el presidente Velasco Ibarra proclamó su dictadura y comenzó una nueva represión de las izquierdas. Pedro Saad y Enrique Gil Gilbert se salvaron de caer detenidos pero anduvieron varios meses escondidos. En noviembre fue electo miembro del Comité Central durante el III Congreso del partido Comunista Ecuatoriano, a tiempo completo y con un módico sueldo que le permitió vivir con decencia pero jamás con lujo y como la vida tiene sorpresas, poco a poco fue completando su presupuesto con sucesivas ventas de sus propiedades hasta quedar totalmente arruinado. Ya veremos cómo.

En 1.946 publicó en la revista literaria “Letras” de la Casa de la Cultura Ecuatoriana sus romances “Tu voz”, “Guayaquil”, “Canto a mi provincia”, “Cacao”, “El General Montero y Barranco alto”, “La canción del cuarteto y el tigre” y “La armonía del tigre”.

En 1.947 nuevamente fue electo Diputado. El 49 nació su hijo Antonio y ocupó la Secretaría General del Comité Provincial del Partido Comunista Ecuatoriano. Ese mismo año fue miembro del Consejo Mundial de la Paz. El 53 se cambió con su esposa, madre e hijos a una villa de cemento que había hecho construir en la esquina de Lorenzo de Garaycoa y Azuay con una hipoteca bancaria. El 54 algunos de sus cuentos salieron publicados en la antología francesa “Gens de L’Equateur”.

En febrero del 59 fue apresado por el gobierno del presidente Camilo Ponce Enríquez por promover huelgas, especialmente la de los obreros de la Aduana de Guayaquil. El 61 fue nuevamente detenido por haberse encontrado en el interior del Palacio Municipal de Guayaquil al momento del estallido de una bomba casera que sólo destruyó un servicio higiénico secundario. Y hasta se adujo que era un atentado criminal contra la vida del entonces Alcalde Pedro Menéndez Gilbert, su pariente.

Al proclamarse la dictadura de la Junta Militar de Gobierno en julio del 63 fue apresado y conducido al Panóptico donde permaneció varios meses incomunicado. Su esposa fue desterrada a Chile y sus hijos estuvieron mucho tiempo escondidos. La villa fue saqueada hasta sus cimientos y la policía se robó la totalidad del mobiliario, incluyendo las tasas higiénicas que fueron desempotradas. Lo más lamentable fue la quema de los libros y documentos realizada a vista y paciencia del vecindario en mitad de la calle, como si fuera un auto inquisitorial. Allí se perdió para siempre: 1) La novela “Historia de una inmensa piel de cocodrilo” que estaba concluida y hasta algunos de su capítulos publicados en las revistas “Letras del Ecuador” y “Cuadernos de Guayas”, 2) La novela “Sangre de Tortuga” a medio talle, 3) “La ciudad sobre el pantano” que iba a ser la novela urbana del suburbio guayaquileño, y 4) El libro de cuentos “Las casas que guardan los secretos”.

Estando en el penal falleció su hermano Antonio. Era su único hermano y ni siquiera sabía que estuviera enfermo debido a la incomunicación total en que se hallaba y sólo merced a la intervención de personas amigas, pudo conocer la triste noticia y asistir a su sepelio.

En diciembre de 1.964, quince meses tras las rejas, recobró su libertad tan misteriosamente como la había perdido y en el momento en que abandonaba el penal le fueron requisados los originales de una novela titulada “El triángulo azul” que había escrito para distraerse, pues el triángulo azul era un agujerito ubicado en el techo, por donde percibía el cielo de la capital. Gil Gilbert entregó su novela y jamás se ha vuelto a saber de ella. ¡Qué la habrán hecho los guardianes?.

Cuando regresó a Guayaquil se encontró sin hogar ni familia y con la novedad de que el Banco de Descuento donde mantenía un saldo deudor de S/ 40.000, la había rematado en juicio hipotecario – a precio de huevo como vulgarmente se dice – y era lo último que le quedaba de su otrora saneada fortuna.

En 1.967 apareció “La cabeza de un niño en un tacho de basura”, libro de cuentos en 97 págs. El 69 “Las sangres, las vetas y el asfalto” en 7 págs., que escribiera en el Penal entre el 63 y el 64. Ambas se representaron entonces, con gran éxito.

En octubre del 70, al ocurrir el secuestro del General de Aviación César Rhon Sandoval, que después se supo que había sido motivado por un rocambolesco y vergonzoso asunto de faldas, cayó en la batida que los operativos militares realizaron en varias ciudades del país con el nombre de “Operación peineta”. Lo sacaron de noche, de su domicilio de las Peñas, vendado con esparadrapos y atado con unas sogas de grueso nylon y lo llevaron al batallón Taura, donde lo mantuvieron tres días en esas condiciones. Luego lo trasladaron al batallón Quinto Guayas y a los pocos días lo pusieron en libertad. Tenía cincuenta y ocho años de edad.

Desde entonces comenzó a sufrir de fatigas constantes y fuertes dolores al pecho producidos por una insuficiencia a las coronarias. La Universidad de Guayaquil lo desagravió con la designación de Profesor titular de Literatura, cátedra que dictó por dos años, renunciando en 1.972 por imposibilidad física.

El 8 de julio de ese año recibió el Homenaje Nacional que el país le brindó con motivo de sus sesenta años. El 23 de Noviembre viajó a Ambato como orador invitado del programa “Por la paz del mundo”, en homenaje al pueblo de Viet Nam. Mientras asistía al acto sufrió un infarto y atendido a tiempo permaneció casi tres meses en una clínica particular, acompañado de su esposa, con quien siempre fue unidísimo.

A principios de febrero del 73 regresó a Guayaquil y como se sintiera fatigado le recetaron una inyección de anticoagulante, que le provocó una hemorragia interna detectada en la orina. Llevado a la clínica Guayaquil se agravó y por más que le sometieron a una operación, falleció de septicemia el 21 de ese mes.
Su producción periodística se encuentra dispersa en el periódico obrero “El Pueblo”, órgano del partido Comunista de Guayaquil, donde aparecieron numerosos artículos suyos durante muchos años, sin su firma ni seudónimo.

De la quema de sus poemas en 1.963 sólo queda un Album en poder de su viuda con poesías llenas de sonido y musicalidad.

“Metafórico, impresionista, lírico y técnico” abandonó las bellas letras para seguir el alto ideal de su política, prefiriendo la batalla sindical urbana al olor de la tierra húmeda del campo y por ello sufrió persecuciones y perdió buena parte de su producción. Personas que le trataron en la intimidad aseguran que era el hombre más bueno y solidario del mundo, algo así como un muchacho grande. Yo le conocí solamente de lejos, siempre estaba alegre y rodeado de personas amigas pues todos le estimaban y sin quererlo hubiera podido ser el líder del Comunismo, pero aceptaba por costumbre el liderazgo de Pedro Saad, como antes la de Gallegos Lara.

Fue un espíritu generoso, quijotesco, pues, como él mismo lo dijo en su “Canción de Nuestro Hijo”/ / No son de mi clase los de mi sangre / las gentes de mi clase son aquellas / que con las manos cerradas sobre la hoz, la pica y el martillo / hacen encima de la tierra lo que no hizo el Génesis // Son gentes de mi clase los que llevan pecho adentro / la cicatriz madura del amor hambriento y dolorido / los que no pudieron ensanchar su espíritu frente al firmamento / porque estaban llenos de llanto desde antes de nacer…

Fuente: Biblioteca Rodolfo Pérez Pimentel

Alfredo Pareja Diez- Canseco

Posted in poemas with tags on octubre 14, 2008 by edmolin657

ALFREDO PAREJA DIEZ-CANSECO
NOVELISTA.- Nació en Guayaquil el 12 de Octubre de 1.908 en un departamento ubicado en el boulevard, a las 12 del día, después vivió en los bajos de una casita de la calle Rocafuerte y fueron sus padres legítimos Fernando Pareja y Pareja, Ingeniero Civil que estudió en Inglaterra y Francia enviado por su abuela Nicolasa Pareja y Avilés que era muy rica. Obtuvo el Primer Premio en la Escuela Politécnica de París. Hablaba inglés y francés. Teniente del Ejército regenerador de Alfaro en 1.883. El 88 se volvió progresista y fue Secretario del Presidente Antonio Flores Jijón entre 1.888 – 90, Agregado Militar del General Francisco J. Salazar en Lima en 1.890 – 92 donde se enemistó con los exiliados liberales y contrajo matrimonio con Amalia Diez-Canseco Coloma, de la aristocracia arequipeña. Perseguido por la revolución liberal en 1.895 se exilió en Paita y regresó el 98. Falleció en Guayaquil en 1.919 en situación de pobreza por haber perdido su fortuna. En sus últimos tiempos sufría de ataques, caía al suelo y hasta se rompía la cabeza.

Alfredo fue el último de una larga familia compuesta de doce hermanos. Niñez curiosa, enfermiza y disciplinada. Estudió la primaria en el Colegio San Luis Gonzaga de los Hermanos Cristianos y cuando su tío el gran poeta Wenceslao Pareja y Pareja le pedía que recitara sus versos, lo hacía con gracia y facilidad. Por entonces comenzó a hacer poesías en afán meramente imitativo y hasta se adueñaba de los libros de su padre que leía con fruicción, así fue formándose el literato.

Inició la secundaria en el Vicente Rocafuerte. Por su orfandad sufría de grave pobreza y de escasos catorce años comenzó a trabajar de bodeguero y vendedor en la firma importadora y exportadora “Juskniquel und Bruckman” cuyo Gerente era Eduardo Bruckman con S/. 80 mensuales de sueldo. Después fue Pagador del ferrocarril Guayaquil-Salinas, bombero de la Compañía Comercio a la orilla del malecón, trabajó en el almacén de Luis Vallejo Araujo y tuvo que viajar a Manabí a comprar achiote.

En 1.926 fue Campeón de Florete en las Olimpiadas Nacionales de Riobamba en competencia con los militares ecuatorianos que acababan de retornar de las Academias de Italia. Era muy ágil, hacía fuertes ejercicios y cuando murió su hermano Jorge pasó a ocupar su cargo en el Banco Central para pagar una deuda contraída por él.

En 1.927 editó la revista “Voluntad” con Jorge Pérez Concha y Demetrio Aguilera Malta en la parte artística. Ese año conoció a su prima segunda Mercedes Cucalón Concha recién llegada de Esmeraldas, con quien contrajo matrimonio siete años después. Unión feliz con tres hijos.

El 29 dio a la luz su primera novela titulada “La Casa de los locos” en 116 pags. y un epílogo fúnebre de su amigo Adolfo Hidalgo Nevares a) Máximo de Bretal, que dedicó “a los niños y a los viejos de mi Patria”. Su temática política y estilo inmaduro y apasionado le atrajo la enemistad de los círculos influyentes. Después diría de ella que fue escrita para agotar la paciencia de cualquier lector.

El 30 fue Secretario de Sarita Chacón, reina del barrio del Astillero que salió electa Miss Ecuador. Le publicó varios poemas más bien malos y una novelina rosa “La Señorita Ecuador” con prólogo de Adolfo H. Simmonds, que se vendió bien. “Biografía de una joven proletaria que ganó un concurso de belleza pese a la opción aristocrática encarnada en las demás participantes” pero la familia Chacón se disgustó e hicieron publicar otra versión de los acontecimientos, más ortodoxa por supuesto.

Casi enseguida se embarcó de simple grumete en un carguero solo para cambiar de ambiente. En Broklyn trabajó de mesero en una cafetería de la cadena nacional “Bickford” con $ 17 semanales y la comida, también distribuyó licor durante la época de la prohibición en Riverside, finalmente llegó a enseñar español en las escuelas Berlitz y colocó un relato en una revista española por $ 50; pero era tan aguda la depresión económica que regresó el 31 con una aptitud más práctica frente a la vida, hallando todo cambiado.

Se acababa de editar “Los Que se van” cuentos del cholo y del montuvio, con sexo, violencia, malas palabras y denuncia social. Su reacción fue positiva, integrándose al grupo de los jóvenes escritores Joaquín Gallegos Lara, Enrique Gil Gilbert y Demetrio Aguilera Malta que estaba en Panamá, a quienes ya conocía y hasta eran sus amigos. Por entonces solicitó al Congreso que se le permitiera rendir los exámenes de todas las materias del bachillerato e ingresó al comercio de las medicinas con su cuñado César Velarde Bermeo en “C. A. Velarde y Cia.”, empresa que después pasó a ser “Pareja y Arízaga” cuando adquirió las acciones con otro cuñado suyo Vicente Arízaga Luque. Al poco tiempo consiguió la representación de los Laboratorios holandeses Omni.

De esta época ha escrito Angel Felicísimo Rojas lo siguiente “Movía su oficina con una agilidad sorprendente y por la noche escribía de un tirón, capítulos de sus novelas. No se daba tregua y era perfeccionista. Por cada capítulo que había improvisado rompía dos para redactar una nueva versión que al fin le acomodara”, a más de que hablaba en la Radio Ortíz y colaboraba en el diario “El Telégrafo”.

El 32 fue designado Profesor de Historia de Literatura hispanoamericana en el Vicente Rocafuerte y editó “Río Arriba” en 290 pags. Novela muy subjetiva con aspectos freudianos que inauguró una nueva etapa en el realismo social, más acorde con los tiempos. Así es que el cambio estuvo dado a pocos meses de su arribo demostrando con ello su gran versatilidad, que logró mantener a lo largo de la vida hasta el final de sus días.

El 33, con la aparición de “El Muelle” en 202 pags. se hizo famoso. Esta fue su primera gran novela, de prosa modernista, anecdótica y nostálgica, por contener sus experiencias cosmopolitas, pues la trama se desliza entre New York y Guayaquil, denunciando los hechos reales y evidencias comunes del cholo. El argumento es la historia de Juan Hidrovo, un trabajador guayaquileño que acosado por la pobreza decide viajar a New York. Atrás deja sus sueños rotos y a su esposa María del Socorro Ibañez; solo encuentra la depresión y tiene que recurrir a sobornos para conseguir trabajos ilícitos relacionados con el alcohol. Luego participa en huelgas, viene el desempleo, el hambre y regresa derrotado mientras su mujer, sometida a trabajos inícuos y a presiones, conoce el abuso, la explotación y hasta la violación de parte de su patrono Mariño, al que luego se sumaran otros hombres, todos señoritos. Reunidos, vuelven a la rutina, él al muelle de donde le despide Mariño a través de sus influencias a tiempo que María del Socorro, aparentemente enferma de tuberculosis, le ayuda a sobrevivir sin esperanzas, empujados ambos al robo como alternativa de sobrevivencia y a la prostitución soslayada en trabajitos futiles.

La crítica le fue muy favorable, casi delirante, se dijo que su estilo era macizo, intenso, depurado, con fuerza de observación más real pues trata sobre los problemas socioeconómicos que resuelve con un sentido revolucionario. Novela compleja que conduce simultáneamente dos relatos que solo se entrelazan y marchan juntos en los cuatro últimos capítulos y desde entonces nunca más se vio obligado a pagar sus publicaciones.

El 34 estuvo a punto de perecer en un viaje a la isla Puná con Carlos Zevallos Menéndez pues naufragaron y tuvieron que permanecer ocho días en la orilla, en espera de que alguien los recogiera, comiendo únicamente ostiones y mejillones.

Ese año fue nombrado Miembro de Número del Centro de Estudios Literarios de la Universidad de Guayaquil y el 35 publicó “La Beldaca” en la Editorial Ercilla de Santiago de Chile en 249 pags., novela del trópico, de trama más complicada y captación histórica de mayor agudeza que El Muelle y trata sobre la vida del cholo en la sabana; quizá por eso ha sido traducida a varios idiomas y conocido muchas ediciones, siendo su única obra que incursiona por el campo y cuenta del mar. Es la historia de un personaje y su mundo a través de la vida del protagonista, su nacimiento, niñez, primeras inquietudes sexuales, la adquisición de la Beldaca, el hombre de mar, la familia y por fin la desgracia. La trama se sitúa en 1.882 en tiempos de Veintemilla, sigue con el liberalismo en 1.895 y termina con el ascenso de Martínez Mera al poder en 1.933. Se deja en claro la vida misérrima del cholo de la costa ecuatoriana y al final Jesús Parrales y La Beldaca desaparecen devorados por el mar..

El 35 fue nombrado Inspector de Enseñanza secundaria en el litoral por el Ministro Carlos Zambrano Orejuela, quien le ofreció poco después una beca a España, que no aceptó por estar recién casado. En su lugar viajó Aguilera Malta a quien le tocó vivir la primera época de la Guerra Civil española.

Su amigo Jerónimo Avilés Aguirre, Ministro de la dictadura del Ing. Federico Páez, quiso que ocupara la cartera de Agricultura, que tampoco aceptó y para que no le siguiera insistiendo se fue a Ambato donde vacacionaba su familia. Ese año comenzó una novela en coplas montuvias que denominó “El Entenao”, guardada hasta los años 80 que la dio a la Universidad de Guayaquil para su publicación.

El 36 por editar el semanario “España Leal”, del que solamente alcanzaron a salir dos números a medias con Pedro Jorge Vera, fue calificado de escritor sudversivo. Allí salió su poema “Canto a España” considerado algo extraordinario por su fuerza histórica y expresión literaria y al ocurrir la llamada Guerra de las Cuatro horas en Quito, se desató una terrible persecusión contra las izquierdas, fue tomado preso y amenazado con el penal de las Islas Galápagos, consiguió un préstamo de dinero de su suegro Emilio Cucalón Pareja y viajó al destierro en Chile. (1)
Ercilla le envió a instalar una librería en Antofagasta pero allí se metió en problemas con la policía y tuvo que volver a Santiago, donde le esperaba su esposa y su hija Cecilia, habitando en una pensión de baja categoría, dada la situación de apremio económico que vivían. La Sociedad de Escritores de Chile presidida por Mario Latorre le puso a sus ordenes el Club de la entidad para que pudiera almorzar permanentemente. Poco después pasó a Bolivia y a la caída de Páez el 37 pudo regresar.

El 38, igualmente con Ercilla, sacó “Baldomera” en 264 pags. que subtituló tragedia del cholo americano, apreciándose su ascendente madurez literaria en el manejo de personajes de relieves múltiples. Aquí, pese a su aparente trayectoria lineal, regresa al pasado e introduce como en un largo paréntesis, la historia de uno de sus personajes: la cocinera Baldomera, que tenía un fogoncito para vender muchines en la boca del pozo, cuya historia conoció a través de su suegra Delfina Concha de Cucalón. La tal Baldomera, mujerona de gran fuerza vital y al mismo tiempo de enorme sencillez, era una zamba gritona muy popular en Ciudavieja de Guayaquil a principios del siglo XX y fue muerta por los militares el 15 de Noviembre de 1.922. Se ha dicho que por la creación de este personaje de eufónico nombre y por la importancia que han cobrado los aspectos feministas, es la


(1) Habiendo arribado a Valparaíso, sin conocer a nadie, casi sin dinero con su esposa y su pequeña hija Cecilia, niña de pecho, Alfredo llamó por teléfono a Vicente de Santistevan Elizalde, la única persona que conocía en Chile, quien era Ministro Plenipotenciario del Ecuador en Santiago y su primo por ser nieto de Juan Bautista Elizalde Pareja, a quien solicitó posada por unos cuantos días solamente hasta encontrar un hotel; pero éste alegó que siendo Pareja un desterrado no lo podía tener en su casa. Entonces mi tía Meche tomó el teléfono y llamó a su amiga de toda la vida Susana Arosemena de Santistevan, quien menos diplomática que su esposo se alegró muchísimo, inmediatamente les envió a recoger en el carro de la Embajada y los alojó en la casa. A la hora del almuerzo, cuando Vicente llegó a su casa, encontró cómodamente almorzando a sus primos y se llevó la gran sorpresa. A los dos días, los huéspedes se cambiaron a un hotel para que “su excelencia”, el señor Embajador, quede tranquilo.
novela que más ha atraído la atención de los críticos. Su argumento es como sigue: El cuatrero más listo de todo el río Yaguachi es Lamparita, quien viene a Guayaquil, se dedica a robar, conoce a Baldomera y se casan. Parecen felices pero pronto se da la tragedia. Lamparita es malherido y va al hospital, mientras Baldomera subsiste con un fogón vendiendo muchines. Luego se cuenta la vida de Inocente el hijo de ambos. Finalmente Baldomera desfila en dos manifestaciones obreras, la última el 15 de Noviembre, donde ella muere, aunque en la obra se dan fechas distintas para no herir la susceptibilidad de su tío político el Dr. José Luis Tamayo, Presidente de entonces.

Nuevamente en el negocio de las medicinas fue elegido Diputado a la Asamblea Nacional Constituyente e integrando el bloque socialista presentó la candidatura presidencial de Carlos Cueva Tamariz, que no aceptó por temor a provocar un nuevo golpe militar; entonces eligieron los asambleístas al Liberal Aurelio Mosquera Narvaez, que en Noviembre disolvió la Asamblea y envió a los Diputados al Panóptico. Estuvo 34 días detenido, Navidad y Año Nuevo incluídos, que aprovechó para terminar su Don Balón de Baba y revisar los archivos del Penal.

El 39 salió “’Hechos y hazañas de don Balón de Baba y de su amigo Inocente Cruz” en 306 pags. en la Editorial Club del Libro de Buenos Aires que le pagó excelentes derechos de autor, pero esta novela no gustó por ser esencialmente una sátira a J. Federico Intriago, conocido político del Guayas. Tragicomedia, caricatura de un personaje esperpéntico, pastiche del Quijote, no imitación como su autor ha aclarado, pues don Balón es un idealista de la política que fracasa justamente por eso. La obra está escrita en hermoso y depurado estilo, contiene morosas descripciones del Guayaquil de entonces, de la vida, sus costumbres y sus gentes, de las casas de madera y por eso mismo es un documento para el conocimiento de esa época, los años 1.900 al 30.

El 41 la Editorial Lozada de Buenos Aires editó “Hombres sin tiempo” en 246 pags. también titulada Penal García Moreno, novela de corte moderno y de interioridades con mucho de psicológico, personajes que viven bajo el sistema penitenciario ecuatoriano, opresivo por no estimulante. Primera de sus obras que presenta al hombre por dentro, prefiriendo los paisajes del alma a los meramente geográficos. Se busca la dimensión interior del protagonista mediante una confesión escrita por él, excepto el último párrafo -verdadera pirueta literaria- en que aparece el autor narrador para que el personaje pueda cumplir su destino. Hay un afán de denuncia, crea personajes de carne y hueso, un profesor soltero que vivía con su madre y una noche, invitado a una fiesta y bajo los efectos del licor, al intentar la violación de la hija de un colega termina matándole. Le ponen 16 años de cárcel y allí conoce a una mujer tempranamente seducida, que pasó de mano en mano hasta ser burlada por un enamorado al que mató. La historia termina con la amistad y amor de ambos pero sin desenlace feliz, pues ella salió antes que él. Nicolás, en cambio, terminó devorado por la prisión, es decir, muerto.

El 43 viajó México con su familia y tras la victoria popular del 28 de Mayo de 1.944 fue Encargado de Negocios del Ecuador en ese país y apareció “La Hoguera Bárbara” en 311 pags. Hermosísima biografía novelada del caudillo liberal Eloy Alfaro, donde logra altísimos niveles dentro de tan difícil género. Obra escrita como una necesidad política de reivindicar a un personaje calumniado por la clerecía y los fanáticos del país como un monstruo diabólico, un cínico, un aventurero y un asesino, según aclaró el autor, refiriéndose –claro está– al Dr. Wilfredo Loor Moreira, gran escritor conservador y manabita, autor de una biografía de Alfaro, rica en detalles desconocidos.

Al poco tiempo salió en Buenos Aires “Las Tres Ratas” en 198 pags. Novela de tres hermanas, miembros de una decadente familia liberal, historia de gran impacto y tremenda desenvoltura entre el argumento, el desarrollo y las conclusiones, comenzada en 1.942 y terminada de apuro, en solo tres meses, para el Concurso “Farrar and Rinehart” donde logró el segundo puesto.

A fines del 44 fue electo Jefe de la misión de la United Nations Relief and Rehabilitation administration (UNRA) programa internacional creado por el Presidente norteamericano Franklyn Delano Roosevelt para el socorro y rehabilitación de los pueblos devastados por la Guerra. Primero estuvo con sede en México y jurisdicción para toda Centroamérica. “Tenía que comprar los excedentes de la producción de esos países para enviar alimentos a la gente que salía de los campos de concentración, como también médicos y enfermeras”. Luego pasaría al cono Sur, estuvo en Buenos Aires con funciones en Argentina, Uruguay y Paraguay hasta el 47.

El 46 se editó en México su “Breve Historia del Ecuador”, por encargo del Ministerio de Educación de ese país como parte de una serie de pequeñas historias de los países de la América Latina. Relación bien escrita de nuestros principales hechos políticos; sin embargo, como no salió el capítulo del problema fronterizo con el Perú, la desautorizó mediante Carta abierta aparecida en algunos países de América.

El 47 “Las Tres Ratas” fue llevada al cine por Luis Saslavsky con la actuación de Meche Ortíz, Amélida Bence y María Duval estrenándose en el teatro Opera de Buenos Aires con gran éxito. La premiere en el Ecuador se llevó a efecto en el teatro Bolívar de Quito, asistiendo su amigo personal el Presidente Carlos Julio Arosemena Tola y su esposa Laura Monroy Garaycoa, Alfredo y Meche. A la salida fue aclamado por el pueblo y recibió un emocionante homenaje en la Casa Presidencial. Desde ese momento fue considerado el mayor novelista del país, coincidiendo que ya para entonces comenzaba a diversificarse a través de la biografía, la historia, el ensayo político y social, etc.

En Febrero del 48 dio a la luz “Consideraciones sobre el hecho literario ecuatoriano” conferencia en 17 pags. aparecida en el tomo III del No. 6 de la Revista de la Casa de la Cultura Ecuatoriana. Sus amigos Luis Verdesoto Salgado y Francisco Salgado le llevaron a dictar clases a las Facultades de Filosofía y Letras y Jurisprudencia, pero como no tenía título de bachiller la Universidad le otorgó el doctorado en Historia y hasta quisieron darle el Honoris Causa que bien se lo merecía, pero no le faltaron enemiguitos que se opusieron y decidió renunciar.

El 49 estuvo muy molesto con una incómoda verruga que le salió en uno de los talones, fue operado dos veces y empezó a escribir una novela cíclica en seis volúmenes, que luego redujo a solo tres, con historias desde la revolución Juliana de 1.925, el tiempo de su generación y de las ideas sociales en el Ecuador, hasta la contemporaneidad. Lío de superstición, de verdad, de magia, de aliento subterráneo, con un personaje llamado Pablo, muy humano por cierto. Ese año terminó el primer volumen que envió a la Editorial Lozada de Buenos Aires.

Con Benjamín Carrión, Guillermo Lasso, Gonzalo Maldonado y otros amigos fundaron el “El Sol”, diario de ideas, para lo cual realizó un viaje a New York a fin de conseguir una máquina impresora moderna. “El Sol” fue una valiosa publicación pero a la postre no resultó negocio y ante la falta de capital tuvo que ser vendido el 52 a Francisco Illescas Barreiro. A consecuencia de esta aventura periodística perdió los ahorros de toda su vida y quedó desempleado. Durante su gerencia había tenido magníficas oportunidades. El Presidente Velasco Ibarra le había querido designar Ministro de Gobierno en reemplazo de su amigo Carlos Guevara Moreno.

Este año hizo un viaje relámpago a New York y obtuvo la distribución de la International General Electric X Ray and Medical Products División para el equipamiento médico y quirúrgico de los hospitales y con la Ligget Drug Co. Subsidiaria y vendedora de la cadena de farmacias Rexall Drug Co. Pero no le fue bien en estos negocios.

Por esos días apareció la segunda edición de su “Historia del Ecuador” en la Editorial de la CCE en cuatro pequeños volúmenes con hermosos grabados de Galo Galecio. También fue de este año una biografía novelada bajo el título de “Vida y leyenda de Miguel de Santiago” que no tuyo mucha suerte por la notoria escasez de documentos sobre el personaje, aunque trató de recrear la atmósfera del siglo XVII con sus problemas para conseguir la humanización trágica del pintor, fue electo Miembro de Número del Instituto Ecuatoriano de Antropología y Geografía y a fines del 53, en situación de apremio, el Consejo Ecuatoriano de Economía le llevó a su seno pues debía sobrevivir con los suyos. También consiguió un puesto en el directorio del Banco Central del Ecuador y como tal pasó a conformar la Junta Monetaria donde permaneció reelecto hasta 1.960.

Este período fue de intensa madurez literaria. Se volvió introspectivo y meditaba. Entre el 53 y el 61 fue Miembro titular de la Casa de la Cultura Ecuatoriana. El 54 lanzó la tercera versión ampliada de su “Historia del Ecuador” también en cuatro volúmenes y dio forma a uno de los más vastos planes que registra la historia de las letras ecuatorianas con la llamada novela río, obra peligrosa por enorme y que se desenvuelve a través de un personaje contemporáneo llamado Pablo Canelo.

Alfredo siempre tuvo planes literarios ambiciosos y siendo un escritor disciplinado y trabajador pudo completar finalmente los tres tomos de los Los Nuevos Años y llamaron: 1) “La Advertencia”, editado el 56 en 423 pags. que como ya se dijo fue escrita entre el 48 y el 51, trata sobre la revolución Juliana, 2) “El aire y los recuerdos”, 1.959, en 273 pags. escrita el 57 trata sobre la famosa Guerra de los Cuatro Días en el Quito de 1.932 y 3) “Los Poderes Omnímodos”, 1.964, en 235 pags. escrita entre el 58 y el 61 versa sobre el primer Velasquismo y sus secuelas y encierra la vida política del Ecuador desde la revolución del 9 de Julio de 1.925 hasta el 28 de Mayo de 1.944.

Tan vasto plan de acción constituyó un esfuerzo sobrehumano, casi imposible, pero finalmente lo consiguió tomando posiciones artísticas sin dejar a un lado los recursos de la novela tradicional y tuvo que profundizar sus discursos, volviéndose menos social e intentado un renacimiento creador a base de temas históricos no ficcionales. La obra tiene mucho movimiento pues cuenta hechos e historias, todo mezclado. Los personajes son reales y hasta conflictivos con una marcada influencia de Thomas Mann, escritor a quien estudió a conciencia en su ensayo “Thomas Mann y su nuevo humanismo”, editado el 56 en 257 pags. .trabajo erudito, profundo, aunque no se le ha concedido la debida importancia.

En Agosto del 56 escribió varios ensayos cortos para la Historia de los pueblos de América, de la Editorial Zig-Zag de Santiago de Chile y editó “La Lucha por la democracia en el Ecuador” en 164 pags. Discurso histórico compuesto como capítulo de “The Struggle for democracy in Latin America”, obra del profesor Harry Kantor, de la Universidad de Florida, en la que colaboraron grandes personalidades internacionales como Víctor Raúl Haya de la Torre, del Perú. Este ensayo ha conocido nuevas ediciones, una de ellas en los años 80 en la Universidad de Guayaquil.

El 57 fue Asesor de historia del Instituto Panamericano de Geografía e Historia y dio a la publicidad una sentida “Carta al fallecido Joaquín Gallegos Lara” en la revista “Letras del Ecuador” al conmemorarse el X aniversario de su fallecimiento. El 58 apareció una nueva edición de su Historia en dos volúmenes de 496 pags.

Entre el 58 y el 61 fue Profesor de Historia de la Cultura en la Universidad Central. El 61 pasó a San José de Costa Rica como Subdirector del Instituto Internacional de Estudios Políticos y Profesor de Historia de América y Teoría Política y no desaprovechó su tiempo pues escribió dos ensayos: “América Latina en el mundo de Hoy” para Cuadernos Americanos de México y “Tres afirmaciones de conciencia latinoamericana” para Cuadernos por la Libertad y la Cultura de París. La revista Américas de la Unión Panamericana con sede en Washington le contrató 24 artículos para publicarlos durante 2 años en español e inglés sobre personalidades latinoamericanas. Igualmente terminó su tercer tomo de la novela rio.

El 62 le ofrecieron la cátedra de Historia de América Latina y Relaciones Internacionales para los Cursos de Postgrado de la Universidad de Florida con sede en Gainesville, viajó por Europa y tomó un Curso intensivo de Inglés en Londres. Aceptada la cátedra, fue Profesor principal a tiempo completo por tres años. De esta época son algunas de sus brillantes conferencias en las Universidades Norteamericanas, pero se sentía solo y hasta sufrió el 63 de unos agudos dolores de ciática, que se compuso estudiando el método de gimnasia china Tai-Chi, que practicó en las mañanas desde entonces. El 64 le otorgaron el Doctorado Honoris Causa y entre el 65 y el 67 fue profesor del Centro de Estudios Internacionales Avanzados de la Universidad de Coral Gable de Miami.

El 66 editó un ensayo sobre “El Ecuador de Eloy Alfaro” y como intentaba una nueva fórmula de novela, deshumanizada, comenzó su novela “Las pequeñas estaturas” aventura toda en símbolos que requería técnicas y cuidados nuevos. “Hablan los personajes sin apellidos, no hay país sino uno que no existe pero es subdesarrollado, donde todavía se juega al fútbol con los pies y los toros y las vacas hacen el amor directamente y la gente sin computadoras. Además de los dos personajes centrales, habla también un relator de vez en cuando, será un libro idealista pero no optimista. Nunca he trabajado tanto en literatura y a veces me temo que mis dificultades revelan decadencias o es que me exijo mucho”. Este tipo de novela abstracta era la novedad del momento, pero como en el teatro, sucede que toda novela requiere de movimiento, contar cosas más que ideas. Pareja siempre había sido muy imaginativo, culto y hasta erudito, pero no tenía la condición de filósofo o pensador y como se quedó en el medio, este tipo de novela no gustó en el país, por su lectura cansada. Sería de mucho interés estudiar la influencia que ejerció el medio norteamericano desde el 64 para transformar su estilo tan personal en algo diferente; sin embargo, aclaró en carta de 1.966 a Demetrio Aguilera Malta: “He pasado unos malos momentos, quizá el sobrehumano esfuerzo que hice por el idioma inglés para mis clases y para cursos en los que no tenia experiencia, me dejó fatigado y pagué la cuenta después, cuando ya mi vida es demasiado sosegada y tranquila, el trabajo fácil y la rutina sobrecogedora. Me he repuesto pero ya resistiré poco tiempo así. Siento que se me pierde el alma y hago planes para regresar al Ecuador -ya había caído la Junta Militar de Gobierno- Me mantiene en este sitio la educación de Francisco -su hijo- que se graduará de Bachelor dentro de algo más de dos años. Su educación me cuesta muy poco porque soy profesor”.

El 67 finalmente pudo regresar a Quito, enseñó Historia de la Cultura e Historia del Ecuador en la Universidad Central y para completar sus ingresos tuvo que aceptar la subgerencia del Banco La Filantrópica, luego pasó a la Subgerencia General del Banco Popular hasta el 74, que se separó por su enfermedad cardiaca, aunque siguió como miembro del Directorio hasta el 84. Después diría que no le había gustado la actividad bancaria, tan alejada de lo suyo.

Su amigo el Prof. Karl H. Heise, el 69 editó “La evolución narrativa de Alfredo Pareja Diez-Canseco” que le había servido de tesis doctoral en la Universidad del Estado de Michigan. Allí expresó lo siguiente: “Es en verdad un artista, su trayectoria novelística acusa una constante superación y madurez, consecuencias estas de un proceso evolutivo y no revolucionario y de su formación de hombre y artista”.

El 70 editó en Madrid “Las Pequeñas Estaturas” calificada de novela esperpéntica, irónica, mágica y fascinante. Hernán Rodríguez Castelo la anunció en el Ecuador “como una novela de hoy, que trata sobre un mundo en trance de cambio, con una organización que reduce y empequeñece las estaturas de los personaje. Su forma: el monólogo interior, aunque tiene pasajes tratados con estilo directo. El Epílogo lo da Alarico Saragata -Velasco Ibarra en su novela rio- de suerte que se integra a la serie de los Nuevos Años sin ser parte de ella. Monólogos interiores que avanzan paralelamente sin encontrarse, formando entonces un contrapunto. Al final anuncia una técnica de novela escénica que será su siguiente obra: “La Manticora”. Esta nueva manera de escribir le volvió al final de sus días en un escritor para élites altamente intelectualizadas y a pesar que “Las Pequeñas Estaturas” salió entre los cien Clásicos Ecuatorianos de la Colección Ariel, que tuvo una difusión masiva en el Ecuador, ni gustó ni fue apreciada, causándole una verdadera decepción.

El 73 fue electo Miembro de la Junta Consultiva del Ministerio de Relaciones Exteriores y Profesor de Investigación de la Universidad Central. El 74 imprimió “La Manticora”, novela o fábula de la realidad hispanoamericana, con sus creencias, valores, supersticiones y brujerías, mundo ilusionante escrito en estilo intemporal, con un retablo de caricaturas de tipos humanos latinoamericanos en afán de resolver el problema de la vieja Europa trasplantada a América, trasplante falso y monstruoso que los escritores peruanos de los años 30 había tratado de explicar, especialmente los del APRA, con Antenor Orrego, autor de la teoría del pueblo continente.

Tanto esfuerzo por renovarse constantemente -siempre fue un trabajador férreo, disciplinado, recio, perfeccionista- le dejó prácticamente extenuado, pues para sus últimas novelas acostumbraba escribir veinte páginas diarias trabajando a tiempo completo que luego reducía a solo cinco; quizá por eso, al finalizar La Manticora dijo adiós para siempre a las novelas para consagrarse únicamente a la historia como género objetivo y lógico. El cambio se debió a las tensiones emocionales que le producía la literatura abstracta, incluso le ocasionó un síncope cardiaco y por no ser literatura de diversión constituyó otro fracaso en el país, pues fueron muy pocos los que la entendieron. La crítica anotó como defecto un exceso de verbalismo que hacía difícil su lectura.

El 75 editó “La Administración y las Instituciones en la Real Audiencia de Quito”. El 78 organizó el “Grupo de los Veinte” que presidió su amigo Galo Plaza Lasso para supervigilar el largo retorno a la democracia, pues los Triunviros militares usaban de toda clase de subterfugio y triquiñuelas para no devolver el poder a la sociedad civil o por lo menos para demorar en todo lo posible ese momento, que el país reclamaba escandalizado.

Entre el 78 y el 80 enseñó Literatura Extranjera en la Universidad Católica. El 79 acompañó al presidente electo Jaime Roldós Aguilera en su gira por varios países, entre ellos Nicaragua, que se debatía en el caos tras superar la vergonzosa dictadura de los Somoza. Ese año recibió el Premio Nacional de Cultura Eugenio Espejo consistente en una suma de dinero y Diploma. Se dijo entonces que se había premiado su última obra “De la prehistoria a la conquista española” aunque en realidad se galardonó su constante esfuerzo, disciplina y tensión intelectual como novelista, biógrafo e historiador. Alfredo lo recibió en nombre de sus compañeros generacionales y poco después fue designado Ministro de Relaciones Exteriores con gran contentamiento de la República, en el primer gabinete de Roldós.

Su desempeño fue brillante, restableció las relaciones diplomáticas con Cuba rotas desde el 62 por imposición directa de la CIA., reconoció a la República Popular China con grave escándalo de los pacatos de siempre. El 80 renunció para dictar un curso de Doctorado en los Estados Unidos, según se dijo, aunque en realidad lo hizo por cierto desacuerdo con sus amigos intelectuales. (2)

 


(2) Eran los tiempos de la dictadura militar argentina y siendo dicho país uno de los garantes del protocolo de Río de Janeiro se optó por no desairar al Agregado Militar.
El 81 fue Asesor de Estudios Históricos de la Cancillería y dio a la imprenta “Ensayos de ensayos” con trabajos ya publicados. El 82 dictó un semestre en la Universidad de Texas. El 83 fue nombrado por el Presidente Oswaldo Hurtado para la Embajada del Ecuador en Francia y ante la Unesco y le correspondió acompañar a Abelardo Pachano y a Pedro Pinto en la renegociacion de la Deuda Externa. El 85 viajó con su esposa a la China Popular especialmente invitado por ese gobierno y fue el único escritor ecuatoriano invitado por el periódico francés “Liberation” para responder el difícil tema ¿Por qué escribo? De regreso al Ecuador fue designado Profesor de Investigación en la Facultad Interamericana de Ciencias Sociales FLACSO. que funciona en Quito.

El 86 la Universidad de Guayaquil le confirió el Doctorado Honoris Causa y escribió “Notas de un viaje a China”. El 14 de Abril del 88 recibió un homenaje nacional en Quito con motivo de sus 80 años. Retirado del mundillo social dedicaba su tiempo a la investigación. La Editorial El Conejo publicó su Historia del Ecuador, época contemporánea, en 45 fascículos. Escribía semanalmente para los diarios Hoy de Quito y Expreso de Guayaquil.

El 89 apareció “El Duro Oficio” hermoso libro con entrevistas grabadas por Francisco Febres-Cordero como para periódico, pero como todo lo que hace el pájaro Febres Cordero, que siempre intenta ser gracioso, no da al lector todo cuanto éste le pide. En lo positivo la obra contiene transcripciones, cartas, documentos y un Curriculum pero todo en desorden. El estilo es coloquial por la costumbre del Pájaro de hacer chiste de todo, aun de algo tan serio como es la vida y la obra de un escritor clásico. Se nota que le faltó al autor un mayor conocimiento del personaje, que le hubiera permitido acercarse a sus motivaciones, por eso no existen las preguntas decidoras en muchos pasajes que deja abiertos, con interrogantes que quizá ya no se podrán llenar jamás.

El 91 fue candidatizado por el Consejo Nacional de Cultura para el Premio Internacional príncipe de Asturias que anualmente concede España a diversas personalidades mundiales. Vivía en un cómodo y elegante departamento propio con su esposa que le cuidaba con amor. Hacía su gimnasia diaria, bebía su wisky de siempre, no fumaba, meticuloso, en sus alimentos, no probaba grasas ni nada nocivo y así pudo prolongar sus días hasta el lunes 3 de Mayo de 1.993, que falleció a las 12 y 15 de la tarde en el consultorio de su médico cardiólogo Dr. Fernando Bustamante, en la sala de espera, antes de hacerse un chequeo de rutina. Tenía 84 años de edad.

De estatura más que mediana, tez blanca rosada, delgado, pelo negro y bigotes canos. De porte distinguido y maneras elegantes, una amplia y sincera sonrisa completaba su amable figura, afectuosa y expansiva. Buen conversador y de temas múltiples, amigo leal y hombre de profundos ideales democráticos. Socialista en su juventud, luego desengañado de la política pero no vencido, por eso esgrimió su pluma con optimismo y verdad; finalmente formó parte del grupo de Galo Plaza que tanto dominó en la sierra, especialmente en Quito.

El mayor escritor ecuatoriano por muchísimos años hasta su muerte, su obra figura entre lo mejor de Latinoamérica. Fue el primero del Grupo Guayaquil en situar la acción de la novela en la ciudad alejándola del campo; su constante experimentación y materiales cambiantes hicieron a sus obras, sólidas, complejas y maduras.

Sus personajes tienen gran penetración psicológica. Baldomera es su creación más popular aunque no la mejor de todas. La amplitud de sus ideales le puso sobre la mentalidad chata del país, por eso caminaba siempre adelante, incluso ahora que ha muerto sus dos últimas novelas no han sido suficientemente entendidas, pero quizá algún día lo serán cuando el lector ecuatoriano evolucione literariamente.

El estudio de su producción novelística, para facilidad del análisis, se divide así:

1.- De El Muelle en 1.933 a las Tres Ratas en 1.944,-Etapa del relismo Social,
2.-De La Advertencia en 1.956 a Los Poderes Omnímodos en 1.964. Etapa histórica,
3.-De las Pequeñas Estaturas en 1.970 a La Manticora en 1.974.- Etapa Abstracta.

José Mascote Aguirre

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MEDICO Y ESCRITOR.” Nació en Guayaquil el 15 de Noviembre de 1794. Hijo legítimo de Gregorio Mascote y de Agustina Aguirre, naturales de Panamá y Piura respectivamente. Fue bautizado el 3 de Diciembre en la Iglesia Matriz, siendo el mayor de una larga familia de nueve hermanos. 

Muy joven su padre lo envió acompañado de su hermano Francisco a estudiar Filosofía y Matemáticas al célebre convictorio Carolino de Lima y allí cursó como manteista hasta aprobar con todos los votos las materias de Lógica, Etica, Metafísica, Aritmética, Algebra, Geometría, Trigonometría, Matemáticas Mixtas y Física Experimental, bajo la dirección del célebre Rector Toribio Rodríguez de Mendoza. 

En Mayo de 1814 entró al Real Colegio de Medicina y Cirugía de San Fernando adscrito a la Universidad de San Marcos de Lima, como estudiante externo de Anatomía y Medicina. El 30 de Diciembre del 19 obtuvo su acta de Ingreso al Cuerpo Médico de Lima como Bachiller en Medicina y Cirugía. 

El 7 de Abril de 1820 fue incorporado al ejercicio por el Real Protomedicato de esa capital y el 18 recibió la autorización para ejercer su profesión. Entonces regresó a Guayaquil con su hermano, que también venía graduado, y el 6 de Octubre -tres días antes de la revolución- presentó su título al Cabildo, siendo por lo tanto el último Teniente de Protomédico colonial y el primero republicano. 

Mascote era el producto selecto de las innovaciones que en materia de educación habían realizado las autoridades españolas del régimen liberal de Carlos III en el ambiente limeño; pues, a la par que aprendía medicina y cirugía, en sus ratos de ocio se contraía a los estudios literarios y a las traducciones de algunas composiciones poéticas como la vida de César en versos castellanos. En 1820 se enroló en el ejército guayaquileño como médico cirujano. 

El 16 de Febrero de 1821 y ya en pleno ejercicio profesional, fue designado por el Cabildo para conformar la Junta de Sanidad que debía reconocer los buques que entraban al puerto. En el ejercicio de esas funciones el Cabildo le pidió que consiguiera el fluido de la vacuna, que no pudo hallar en la ciudad y tuvo que encargarse a Piura y Lambayeque. Y cuando la expedición de Sucre partió a campaña, fue con ella en calidad de Cirujano, prestando valiosos servicios a la causa de la independencia. 

En Julio de 1822 reclamó al Cabildo el derecho a nombrar Flebotomista Mayor o Maestro Mayor de barberos, sangradores y sacamuelas. El Cabildo le autorizó a hacerlo siempre y cuando escogiera al individuo más apto para el cargo. En Diciembre protestó con los Dres. Manuel Bravo y Mariano Arcia por lo perjudicial para la salud del vecindario que resultaba hallarse el Hospital en el centro de la ciudad. El Cabildo aceptó las razones y el 23 de Enero de 1823 dispuso el traslado de los enfermos a la casa situada detrás de la capilla de San Alejo. Afines del 22 se le había consultado sobre el mal que podían ocasionar a la salud pública el funcionamiento de las curtiembres dentro del perímetro de la ciudad. 

En 1825 fue elegido Padre General de Menores y miembro de la Asamblea Electoral Municipal de Guayaquil. El 1o. De Enero de 1826 fue Alcalde Segundo y presidió el Cabildo guayaquileño en reemplazo de Esteban José Amador. En Diciembre presidió la Junta Municipal de Sanidad y la de Vacuna y el 1o. de Enero de 1827 fue reemplazado en el Cabildo por Juan Pablo Moreno. En 1828 fue nuevamente Padre General de Menores, el 29 fue Médico del Hospital de la Caridad. El 30 pasó a trabajar al Hospital San Juan de Dios y continuó en la Junta de Sanidad. El 11 de Enero de ese año -con motivo de su incorporación y grado doctoral- dadas las dificultades que le habían imposibilitado el traslado a la capital, la Universidad Central de Quito comisionó al Dr. José Manuel Espinosa para que presidiera su examen en latín en el Colegio de San Ignacio y después de media hora que duró la prueba de Objeciones, Mascote la aprobó a satisfacción. 

Ese año fue designado Juez de Hecho y habiéndose creado el cargo de Médico titular de la ciudad en el Reglamento General de Policía, con la obligación de efectuar la vista a los buques que entraban y salían del puerto y asistir a los enfermos que fuesen pobres de solemnidad, se vio obligado a aceptarlo por solo veinte pesos al mes de sueldo, pues el nuevo cargo venía a reemplazar al Protomedicato; pero en Noviembre siguiente fue suprimido y tuvo que reclamar al Cabildo, que le designó nuevamente y con el mismo sueldo, ejerciéndolo hasta Enero de 1839, a entera satisfacción, en que se suprimió dicha función definitivamente. 

Al fundarse la Sociedad Médica del Guayas por Vicente Rocafuerte el 24 de Marzo de 1835 le nombraron Censor. Mascote pronunció el Discurso de orden. Ese año fue electo Diputado Suplente por Guayaquil, concurrió a la Convención de Ambato y formó parte del grupo de los Federalistas. El 36 dio a la imprenta de Vivero un poemita burlesco intitulado “Lecciones a los incautos. Vida del insigne jugador Pedro Negrete, escrita por él mismo, en su última enfermedad, en caracteres tauromáticos y traducida en versos castellanos por un ecuatoriano guayasense”. Juan León Mera asegura en su Ojeada que es un poema de versos fáciles y agradables y de fin moral muy recomendable. 

En 1836 figuró entre los redactores de El Ecuatoriano del Guayas, con Rocafuerte, José Cruz Correa y Antonio José de Irisarri, que se editaba en la imprenta de Manuel Ignacio Murillo. 

El 37 pasó a la presidencia de la Sociedad Médica de Guayaquil y fue reelecto el 39, el 44 y el 50. El 39 Dice la tradición que el carretero se volvió airado y le dijo ¡Cállate¡ el Dr. Mascote ha dicho que estás muerto. ¿Quieres tú saber más que el Dr. Mascote? 

El 18 de Diciembre y cuando la incidencia del mal había declinado ostensiblemente, viajó al Morro por dos meses y encontró allí la peste, que era mufue miembro de la Sociedad Económica de Guayaquil, el 41 ejerció como Juez de Hecho. El 42 le correspondió actuar durante los trágicos meses de Octubre, Noviembre y Diciembre en que la epidemia de fiebre amarilla alcanzó su mayor incidencia en Guayaquil.  

“Mascote asistía y trataba diariamente a más de cien apestados. No se daba un punto de reposo, trasladándose sin cesar de un Hospital a otro, ni se alcanzaba para atender a todos los que demandaban sus servicios profesionales; y así, cuando lo veían cruzar rápido por las calles y algún vecino lo llamaba con urgencia para que visitase a un apestado, se detenía un instante, hacía con las manos tres signos especiales y proseguía luego su marcha presurosa. Era una receta muda que el vecino sabía interpretar perfectamente y se aplicaba sin vacilar al enfermo”.

Las carretas recogían a los cadáveres para arrojarlos a las fosas comunes recién abiertas en el panteón y en algunos casos eran familias enteras las que iban desapareciendo con la peste. En otros, algún cataléptico regresaba a la vida, se incorporaba y gritaba “Estoy Vivo”. y benigna, pues de sesenta y ocho enfermos sólo habían fallecido dos, quizá por los buenos vientos y la sequedad del clima, que hacían del Morro una de las más sanas comarcas de la región.

 

Era fanático partidario de la teoría de las irritaciones miasmáticas y no creía en el contagio. Para él, había que destruir las tales irritaciones o inflamaciones de la membrana gastrointestinal puesto que ella era el asiento de las lesiones morbosas y precaver los efectos que esas irritaciones podían provocar, cuales eran, la desorganización del sólido o tejido y la perversión de los fluidos (sangre, bilis, linfa).

De regreso en 1843 la Municipalidad le designó miembro de la Comisión que estudió e informó sobre la epidemia. Mascote escribió dos Informes, el último con fecha 21 de Febrero de 1844 y luego dio a la imprenta “La Memoria sobre la fiebre amarilla que apareció en 1842″ en cuarto y en 65 páginas, donde describió a la enfermedad como gastro-entero-encefalitis-miasmática; mas a pesar de estas explicaciones, no llegó a convencer a los médicos de la Facultad de Quito, que insistían en el contagio por contacto, inoculación e infección del aire. 

En 1843 fue miembro fundador del Centro Filantrópico Masónico instalado en Guayaquil bajo los auspicios del Supremo Consejo Colombiano. Ese año figuró como fundador de la Sociedad Filantrópica del Guayas que creó una escuela de Artes y oficios gratuita para los hijos del pueblo. 

En 1846 salió electo representante por Guayaquil al Congreso. El 50 presidió la Junta Médica que dio origen ese año a la Sociedad Médica del Guayas y la presidió por dos ocasiones, también fue miembro de la Junta de Sanidad. El 51 lo fue de la Sociedad de Instrucción Mutua, que no era otra cosa que una entidad masónica, y en el incendio de su casa de la esquinado P. Ycaza y Pedro Carbo perdió todas sus pertenencias, incluyendo sus instrumentales. Allí vivía con su esposa limeña Josefa Fernández Manrique y sus hermanos solteros José, Joaquín, Juana, Teresa y Ramón. (1) 

En 1852 se excusó de aceptar la dirección del Hospital Militar en Santo Domingo. En 1853 ocupó la presidencia de la Sociedad Filantrópica del Guayas y en las elecciones para Senador obtuvo 72 votos frente a 112 de Gabriel García Moreno que salió electo. Como fundador del quincenario de carácter popular “El Filantrópico” se dedicó a difundir las doctrinas 

(1) En dicho incendio perdió su celebrada biblioteca y desaparecieron muchas obras suyas, inéditas.
A las dos de la madrugada se incendiaron las cocinas tangentes de las casas del Dr. Mascote y sus hermanos. A las seis de la mañana todo era escombros. Una pequeña parte de los libros pudo ser salvada por Ignacio Ycaza Paredes y el Coronel Francisco Valverde.
útiles y conciliadores, poniéndolas al alcance del pueblo y combatiendo el error, el vicio y la corrupción bajo el siguiente lema “El trabajo santifica al hombre y la beneficencia lo aproxima a la verdad”.
 

En Mayo de 1857 comenzó a circular el periódico “La Verdad”, editado en la imprenta de Manuel Ignacio Murillo, y dedicado a la defensa, de la religión. En el No. 7 el 4 de Julio siguiente, la emprendió contra la masonería y especialmente contra Mascote según se desprende de la siguiente lectura:

“¿Hasta cuando pretenderá el doctor de los Masones defender su secta con argucias?… ninguna impresión le han hecho los gritos de El Centinela y la Voz de la Verdad… de lo que se deduce que también en dichos periódicos polemizaban con Mascote a causa de sus ideas, expuestas tres días antes, en el No. 1 de Las Avispas, y conocidas desde 1836 cuando escribía para El Ecuatoriano del Guayas; sin embargo, hay que reconocer que Las Avipas, fue el primer periódico donde se abordó tan de lleno las cuestiones religiosas y las trató con desenfado, pues ni La Balanza lo había hecho tan abiertamente como el semanario de que nos ocupamos; 

No se conocen más datos de su vida, a no ser que era uno de los principales vecinos de la ciudad y miembro activo de la Masonería. Su muerte ocurrió el 4 de Noviembre de 1859 durante los duros momentos del bloqueo peruano, cuando contaba 65 años de edad y fue enterrado al día siguiente en el Panteón. Quien mayores datos ha aportado al conocimiento de su vida es el Dr. Luis A. León, Médico e Historiador, de Quito. 

“Era poeta de inspiración seria, de rigidez clásica y además versado traductor y vertidor al castellano de los clásicos latinos”. (2)

(2) En 1861 se proyectó publicar lo poco que de sus trabajos científicos, políticos y literarios había quedado, entre ellos un tomo de “Poesías Sagradas”. En la botica del Sr. Fuentes se abrió una suscripción pública para hacer la edición a iniciativa del periódico “La Paz”. Modesto Chávez Franco en sus “Biografías Olvidadas” recoge seis de ellas, de escaso valor literario.

Fray Vicente Solano

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FRAY VICENTE SOLANO MACHUCA
ESCRITOR.- Nació en Cuenca el 16 de Octubre de 1.791. Hijo legítimo de Tomás Solano y Gutiérrez del Tejo y de María Vargas- Machuca y Cardoso, honrados agricultores dueños de “Tasqui”, en el sitio Bante, Jurisdicción de Paute. Bautizado como Domingo, estudió las primeras letras con su padre en Tarqui.

En 1.800 el Franciscano Fray Antonio Bustamante y Alvarez lo sacó del hogar, condujo a Quito, al Convento de San Pedro y púsole por maestros a los Padres Mariano Vásconez y Narciso Segura. En 1.813 obtuvo por oposición la cátedra de Filosofía y se perfiló como hombre de estudio, tenía 22 años. En 1.814 aprobó sus exámenes y recibió la ordenación sacerdotal con el nombre de Fray Vicente, de manos del Arzobispo José Cuero y Caicedo, que también le instituyó predicador y confesor. Dos años después era catedrático de Teología en San Diego y el superior lo envió a catequizar infieles en el oriente, al poco tiempo estaba en Cuenca de profesor de moral del Colegio Seminario, hasta que en 1.828 vió que “el espíritu rutinero de las aulas jamás puede hacer hombres pensadores” y abandonó la carrera, dedicando su existencia a la lectura en el retiro y la abstracción en su celda franciscana.

Ya funcionaban 3 imprentas, una de ellas adquiridas por el Gobernador, General Ignacio Torres y Tenorio, quien tuvo la feliz ocurrencia de dársela a Solano para que la dirija. El frayle pasaba por ser uno de los más cultos y ameritados varones de la ciudad, fervoroso admirador de Bolívar e íntimo del Gobernador.

En Enero de 1.828 publicó “El Eco del Azuay”, periódico que duró 6 meses y salió en 26 números; su contenido fue mixtureado, yendo de la política hasta la filosofía y logró interesar a la élite del Pensamiento grancolombiano. Ese año apareció su primer libro y primero en imprimirse en Cuenca, titulado “La Predestinación y reprobación de los hombres, según el sentido genuino de las escrituras y la razón” muy influenciado por las ideas del Jesuíta Chileno Lacunza, fallecido en el destierro en Italia y que contiene como tesis que “el número de los predestinados está decretado por Dios. Este número irá disminuyendo con el flujo de los siglos y por una razón inversa se aumentará el libertinaje”, teoría ridícula y absurda que sin embargo causó sensación y a las pocas semanas el Dr. José Chica, Fiscal de Quito, pidió al Dr. Calixto Miranda y Suárez, VI Obispo de Cuenca, que lo hiciera recoger y prohibia su lectura. La curia cuencana encargó al Dr. Joaquín Miguel Araujo que emita su dictamen, que fué adverso a Solano y a la obra; entonces se decretó la prohibición de su lectura. Mientras tanto Fray Vicente había publicado en su defensa “Espíritu de Fray Vicente Solano”, dándose a conocer como polemista “irónico, mordaz, caústico, agudo y erudito” y en 1.829 editó “El Baturillo” o refutación al juicio crítico de Araujo, pero “La Predestinación” siguió prohibido hasta que en 1.853 su hermano de Orden, Fray José Manuel Plaza de la Tejera, recién designado VII Obispo de Cuenca, más por satisfacerle que por otra consideración, el 22 de Junio de ese año levantó la prohibición dictada por su antecesor. Entonces sus enemigos se movieron en Roma y el 5 de Marzo de 1.857 Pío IX decretó su inclusión en el “índice de Libros prohibidos por la Iglesia”, obligándole a firmar un “Acta de Acatamiento”, que fue enviada a Roma y aceptado por dicho Papa mediante Decreto del l de Diciembre de 1.861. Así concluyó el escándalo de un libro que hoy sólo causaría aburrimiento pero que entonces produjo 33 años de agrias polémicas, sinsabores a su autor y una exclamación suya, profética y genial. “Mientras los defensores de la religión no reúnan la bella literatura y las ciencias naturales a la teología, es tiempo perdido en escribir fárragos para persuadir a los incrédulos”.

En 1.829 fundó “EI Telescopio” y “La Alforja” combatiendo Ia expedición del Mariscal La Mar contra el sur de Colombia y reiteró su admiración por Bolívar. En 1.831 ascendió a Guardián del Convento de Pomasqui y en 1.835 con ocasión del decreto de exclusión de los sacerdotes en la convocatoria de elecciones para Diputados a la Asamblea Constituyente, publicó el “Semanario Eclesiástico”. Entonces “El Ecuatoriano del Guayas” en sus Nos. 70 y 71 comentó favorablemente el Decreto y el Provisor y Vicario Capitular de Cuenca, Dr. Mariano Veintimilla, designó un tribunal especial para juzgar dichos impresos -Solano formó parte de éI- y con el informe se expidió el Decreto de Excomunión mayor contra los que leyeran ambos números de “El Ecuatoriano del Guayas”.

Así las cosas, el Prefecto del Guayas, Vicente Ramón Roca, impidió la fijación de carteles en las iglesias de Guayaquil y comunicó al Jefe Supremo, Dr. Vicente Rocafuerte que en seguida decretó el destierro contra Veintimilla y los miembros del Tribunal eclesiástico. Solano pasó a Cajamarca en el Perú y vivió donde un hermano por pocos meses, hasta que la Convención le permitió regresar a Cuenca.

Entonces comienza un período dedicado a rudas polémicas que sucesivamente mantuvo por la prensa: 1) Crnel. Francisco Eugenio Tamariz (1.836-43) Dr. Salvador Jiménez, Obispo de Popayán (1.839-40). 3) Antonio José de Irisarri (1.840-45) y 4) Dr. Mariano Veintimilla (1. 846- 49).

Con Tamariz peleó por varios papeles sueltos que contenían un “Diálogo joco-serio entre el Padre Patisucio y Antonio Naldo o nalgas” aparecido en Guayaquil. A esto replicó Solano con “Carta de Fray Gargajo o anatomía completa de la cabeza del Dr. Chusquito” en 16 págs. fue respondido con “Escopetazo a los pájaros de Safón, inclusive un murciélago” y la pelea terminó con otro escrito de Solano intitulado “Cañonazos de un artillero americano contra un escopetero andaluz” en 125 págs. siendo respondido con “‘Una bomba arrojada sobre la bóveda gótica o sea cráneo molondrón de Fray Gerundio Zampatortas, artillero muy recluta de la escuela práctico testamentario tartúfica” en 25 págs.

Con el Obispo de Popayán litigó porque éste había enseñado que la supresión de ciertos conventos de menores no era contraria a la religión. Entonces Solano escribió “Juicio imparcial sobre la exposición del Sr. Obispo de Popayán, Dr. Salvador Jiménez, acerca del Decreto del Congreso Granadino, relativo a la supresión de algunos conventos de Pasto”, siendo contestado con una “Carta del Obispo” que replicó con “Dialoguito entre un pastuso y el Sr. Obispo de Popayán, Dr. Salvador Jiménez” en una hoja, que suscribió como si fuera “Un loro del señor Obispo de Popayán que oyó esta disputa”, y no contento con esto aun publicó “Contestación a la carta del Ilustrísimo Sr. Obispo de Popayán, Dr. Salvador Jiménez, dirigida al P. Fr. Vicente Solano, del Orden de San Francisco”.

La polémica con Irisarri fué de igual a igual porque éste era “hombre de estado, literato y autor de “cuestiones Filosóficas, mundano y diplomático”. En 1.839 Irisarri había sido designado “periodista oficial” por el Presidente Juan José Flores y con tal motivo fundó en Guayaquil “La Verdad Desnuda” y en uno de sus nímeros calificó a Solano de loco y este se defendió en “Triunfo del papel institulado juicio Imparcial”.

Irisarri ya no publicaba “La Verdad Desnuda” sino “La Balanza” y comenzó a darle a Solano con epítetos más rudos, siendo respondido con “Epístola crítico-balanzario-molóndrica a los editores de la Balanza, flor y nata de los gerundios, con una dedicatoria a las madres de los Balanceros”. Después escribirá “Soplamocos literario al editor o editores de la Balanza, por el Lic. Mala Balanzas” y como la discusión pasó del plano personal al gramatical, por tres años consecutivos le endilgó a Irisarri 19 cartas desde Cuenca, persiguiéndolo de “La Balanza” al “Correo Semanal” y luego a “La Concordia”, periódico que fundó Irisarri entre 1.840 y 45, emigrando del Ecuador poco después de la caída de Flores, en Mayo de ese año. De todo esto ha quedado el estilo y la mordacidad de los contrincantes.

La última polémica de Solano fué contra su antiguo amigo el Dr. Veintimilla, porque éste se pronunció en 1.843 por el acatamiento de los eclesiásticos a la constitución floreana. Solano era opuesto a una constitución tan ruín y así lo expresó en “La Luz” y en el púlpito, agitando a la población con el fin de armar una insurrección, pero fue suspendido en sus funciones por Veintimilla y hasta amenazado con una excomunión; después del 6 de Marzo de 1.845 cobró fuerzas y se burló con un papel sin firma titulado ‘Tonterías del Dr. Mantequita”, que endilgó a Veintimilla.

En 1.839 había editado “Bosquejo de la Europa y de la América en 1.900″ en 67 págs. donde anunciaba los enfrentamientos bélicos que sucederían en el siglo XIX hasta terminar con el predominio de dos potencias por entonces en formación: Rusia y los Estados Unidos. “Genio de la anticipación” le han llamado por esto en Cuenca.

En 1.846 polemizó sobre la constitución del 43 en lo referente a religión con el papel “Los Clérigos de Tandacatu refutados por ellos mismos” en 2 hojas. También refutó a Ignacio Marchán y a los periódicos “El Censor” “El Ecuatoriano” y “El Atalaya” sobre el patronato eclesiástico. El 47 defendió a los jesuítas y atacó a los congresistas encargados de los asuntos religiosos.

En 1.848 se dió tiempo para contestar a “Unos jóvenes periodistas de la Libertad” y trató de buscar camorra a Pedro Moncayo, sin resultados. Ese año fue candidatizado para Arzobispo de Quito, pero resultó electo Francisco Javier de Garaycoa. Entonces aceptó el rectorado del Colegio de Loja y con tal motivo realizó dos viajes a esa ciudad, fruto de los cuales son sus libros científicos denominados: “Viaje a Loja” y “Segundo Viaje a Loja…” que contienen observaciones sobre la fauna, flora y mineralogía. En 1.849 examinó la política religiosa de los Ministros y el Congreso Nacional. En 1.851 publicará “La Guerra Catilinaria” de Salustio, traducida del latín con notas, por ser obra “utilísima para la política y la moral de su tiempo” y su sermón del Santísimo Sacramento predicado en la Catedral en la octava del Corpus en 18 págs.

En 1.852 la Convención Nacional lo designó Obispo Auxiliar de Cuenca y no aceptó, declinando el honor para no distraerse de sus altos empeños intelectuales. En 1.854 fundó “La Escoba” y “atacó a los tontos, donde quiera que estos se encuentren”, así como a los periodistas de “la Libertad”. El 55 hizo el elogio fúnebre de su amigo el Obispo Manuel Plaza de la Tejera. Su salud se había resentido con agudos ataques de amebiasis que le mantenían constantemente enfermo de disentería. No comía más que una vez al día y sufría de desnutrición general. En 1.857 y por defender a la pena de muerte, atacó por la prensa a la ilustre poetisa Dolores Veintimilla de Galindo, contribuyendo así a su doloroso suicidio (1). En 1.860 -recluido en su celda- dió a la imprenta un folletito “Reflexiones sobre la autoridad temporal del Papa” y en 1.861 “Colección de artículos publicados en el periódico intitulado La República” con Máximas, sentencias, fábulas, pensamientos, en 62 págs. comentó el poema de Juan León Mera “La Vírgen del Sol”, leyenda indiana que le agradó mucho. De allí en adelante casi no pudo escribir. Vivía de contínuas dietas, sin dentadura, con interminables cólicos y consumido por la debilidad, apagándose su vida a los 73 años, el 1o. de Abril de 1.865, ante la consternación de su ciudad.

Murió respetadísimo y su deceso fué sentido en la república i tal el prestigio que gozaba! Hernán Rodríguez Castelo ha dicho de Solano que marca una transición entre la prosa colonial de Espejo y la de Montalvo y Calle, en esa edad media literaria que fue nuestra independencia y comienzos de la República. Solano fué hombre de contrastes y tensiones, abierto a toda innovación por natural curiosidad pero receloso y conservador las desechaba. La fuerza de su talento se estrelló casi siempre en la mentalidad y ámbito pequeños que tuvo que habitar y su formación mental -dieciochesca- entorpeció su actuación dentro del siglo XIX.

(1) Solano le dedicó “Graciosa Necrología” en una hoja, suscribiéndola bajo el seudónimo de “Unos Colegiales” y todo porque la poetisa había protestado en una hoja suelta contra la aplicación de la pena de muerte en el Ecuador y el mundo. Después se ha de haber arrepentido pero ya era demasiado tarde, Dolores Veintimilla de Galindo estaba muerta.
Fue grande y pequeño al mismo tiempo, científico y naturalista en sus viajes a Loja, cavernario en su pendencia contra Dolores Veintimilla, filósofo en el “Bosquejo de la Europa y de la América y malcriado e hiriente en algunas de sus polémicas. El mismo se describió diciendo; “Soy la quimera de mi siglo”.

Sus obras completas aparecieron en Barcelona, en 4 tomos, entre 1.892 y el 95, con prólogo de Antonio Borrero Cortázar. Su Bibliografía en Cuenca, en 1.965, recopilada por Miguel Díaz Cueva, en el Tomo II de la Biblioteca Ecuatoriana, con una lista completa de sus seudónimos, varios índices, etc. Entre sus más destacados biógrafos tenemos a Víctor Manuel Albornóz, con dos tomos en 1.965; Luis Cordero Crespo 1.965 y César Dávila Andrade. Su epistolario al Dr. José María Lasso apareció en 1.902 recopilado por Manuel María Pólit en 336 págs. Su epistolario con Fray Buenaventura Figueroa O. P. en 1.935, con Prólogo de Fray José María Vargas O. P. en 71 págs. y el Epistolario General recopilado por Agustín Cueva Tamariz en 1.953.

FRAY VICENTE SOLANO MACHUCA
ESCRITOR.- Nació en Cuenca el 16 de Octubre de 1.791. Hijo legítimo de Tomás Solano y Gutiérrez del Tejo y de María Vargas- Machuca y Cardoso, honrados agricultores dueños de “Tasqui”, en el sitio Bante, Jurisdicción de Paute. Bautizado como Domingo, estudió las primeras letras con su padre en Tarqui.

En 1.800 el Franciscano Fray Antonio Bustamante y Alvarez lo sacó del hogar, condujo a Quito, al Convento de San Pedro y púsole por maestros a los Padres Mariano Vásconez y Narciso Segura. En 1.813 obtuvo por oposición la cátedra de Filosofía y se perfiló como hombre de estudio, tenía 22 años. En 1.814 aprobó sus exámenes y recibió la ordenación sacerdotal con el nombre de Fray Vicente, de manos del Arzobispo José Cuero y Caicedo, que también le instituyó predicador y confesor. Dos años después era catedrático de Teología en San Diego y el superior lo envió a catequizar infieles en el oriente, al poco tiempo estaba en Cuenca de profesor de moral del Colegio Seminario, hasta que en 1.828 vió que “el espíritu rutinero de las aulas jamás puede hacer hombres pensadores” y abandonó la carrera, dedicando su existencia a la lectura en el retiro y la abstracción en su celda franciscana.

Ya funcionaban 3 imprentas, una de ellas adquiridas por el Gobernador, General Ignacio Torres y Tenorio, quien tuvo la feliz ocurrencia de dársela a Solano para que la dirija. El frayle pasaba por ser uno de los más cultos y ameritados varones de la ciudad, fervoroso admirador de Bolívar e íntimo del Gobernador.

En Enero de 1.828 publicó “El Eco del Azuay”, periódico que duró 6 meses y salió en 26 números; su contenido fue mixtureado, yendo de la política hasta la filosofía y logró interesar a la élite del Pensamiento grancolombiano. Ese año apareció su primer libro y primero en imprimirse en Cuenca, titulado “La Predestinación y reprobación de los hombres, según el sentido genuino de las escrituras y la razón” muy influenciado por las ideas del Jesuíta Chileno Lacunza, fallecido en el destierro en Italia y que contiene como tesis que “el número de los predestinados está decretado por Dios. Este número irá disminuyendo con el flujo de los siglos y por una razón inversa se aumentará el libertinaje”, teoría ridícula y absurda que sin embargo causó sensación y a las pocas semanas el Dr. José Chica, Fiscal de Quito, pidió al Dr. Calixto Miranda y Suárez, VI Obispo de Cuenca, que lo hiciera recoger y prohibia su lectura. La curia cuencana encargó al Dr. Joaquín Miguel Araujo que emita su dictamen, que fué adverso a Solano y a la obra; entonces se decretó la prohibición de su lectura. Mientras tanto Fray Vicente había publicado en su defensa “Espíritu de Fray Vicente Solano”, dándose a conocer como polemista “irónico, mordaz, caústico, agudo y erudito” y en 1.829 editó “El Baturillo” o refutación al juicio crítico de Araujo, pero “La Predestinación” siguió prohibido hasta que en 1.853 su hermano de Orden, Fray José Manuel Plaza de la Tejera, recién designado VII Obispo de Cuenca, más por satisfacerle que por otra consideración, el 22 de Junio de ese año levantó la prohibición dictada por su antecesor. Entonces sus enemigos se movieron en Roma y el 5 de Marzo de 1.857 Pío IX decretó su inclusión en el “índice de Libros prohibidos por la Iglesia”, obligándole a firmar un “Acta de Acatamiento”, que fue enviada a Roma y aceptado por dicho Papa mediante Decreto del l de Diciembre de 1.861. Así concluyó el escándalo de un libro que hoy sólo causaría aburrimiento pero que entonces produjo 33 años de agrias polémicas, sinsabores a su autor y una exclamación suya, profética y genial. “Mientras los defensores de la religión no reúnan la bella literatura y las ciencias naturales a la teología, es tiempo perdido en escribir fárragos para persuadir a los incrédulos”.

En 1.829 fundó “EI Telescopio” y “La Alforja” combatiendo Ia expedición del Mariscal La Mar contra el sur de Colombia y reiteró su admiración por Bolívar. En 1.831 ascendió a Guardián del Convento de Pomasqui y en 1.835 con ocasión del decreto de exclusión de los sacerdotes en la convocatoria de elecciones para Diputados a la Asamblea Constituyente, publicó el “Semanario Eclesiástico”. Entonces “El Ecuatoriano del Guayas” en sus Nos. 70 y 71 comentó favorablemente el Decreto y el Provisor y Vicario Capitular de Cuenca, Dr. Mariano Veintimilla, designó un tribunal especial para juzgar dichos impresos -Solano formó parte de éI- y con el informe se expidió el Decreto de Excomunión mayor contra los que leyeran ambos números de “El Ecuatoriano del Guayas”.

Así las cosas, el Prefecto del Guayas, Vicente Ramón Roca, impidió la fijación de carteles en las iglesias de Guayaquil y comunicó al Jefe Supremo, Dr. Vicente Rocafuerte que en seguida decretó el destierro contra Veintimilla y los miembros del Tribunal eclesiástico. Solano pasó a Cajamarca en el Perú y vivió donde un hermano por pocos meses, hasta que la Convención le permitió regresar a Cuenca.

Entonces comienza un período dedicado a rudas polémicas que sucesivamente mantuvo por la prensa: 1) Crnel. Francisco Eugenio Tamariz (1.836-43) Dr. Salvador Jiménez, Obispo de Popayán (1.839-40). 3) Antonio José de Irisarri (1.840-45) y 4) Dr. Mariano Veintimilla (1. 846- 49).

Con Tamariz peleó por varios papeles sueltos que contenían un “Diálogo joco-serio entre el Padre Patisucio y Antonio Naldo o nalgas” aparecido en Guayaquil. A esto replicó Solano con “Carta de Fray Gargajo o anatomía completa de la cabeza del Dr. Chusquito” en 16 págs. fue respondido con “Escopetazo a los pájaros de Safón, inclusive un murciélago” y la pelea terminó con otro escrito de Solano intitulado “Cañonazos de un artillero americano contra un escopetero andaluz” en 125 págs. siendo respondido con “‘Una bomba arrojada sobre la bóveda gótica o sea cráneo molondrón de Fray Gerundio Zampatortas, artillero muy recluta de la escuela práctico testamentario tartúfica” en 25 págs.

Con el Obispo de Popayán litigó porque éste había enseñado que la supresión de ciertos conventos de menores no era contraria a la religión. Entonces Solano escribió “Juicio imparcial sobre la exposición del Sr. Obispo de Popayán, Dr. Salvador Jiménez, acerca del Decreto del Congreso Granadino, relativo a la supresión de algunos conventos de Pasto”, siendo contestado con una “Carta del Obispo” que replicó con “Dialoguito entre un pastuso y el Sr. Obispo de Popayán, Dr. Salvador Jiménez” en una hoja, que suscribió como si fuera “Un loro del señor Obispo de Popayán que oyó esta disputa”, y no contento con esto aun publicó “Contestación a la carta del Ilustrísimo Sr. Obispo de Popayán, Dr. Salvador Jiménez, dirigida al P. Fr. Vicente Solano, del Orden de San Francisco”.

La polémica con Irisarri fué de igual a igual porque éste era “hombre de estado, literato y autor de “cuestiones Filosóficas, mundano y diplomático”. En 1.839 Irisarri había sido designado “periodista oficial” por el Presidente Juan José Flores y con tal motivo fundó en Guayaquil “La Verdad Desnuda” y en uno de sus nímeros calificó a Solano de loco y este se defendió en “Triunfo del papel institulado juicio Imparcial”.

Irisarri ya no publicaba “La Verdad Desnuda” sino “La Balanza” y comenzó a darle a Solano con epítetos más rudos, siendo respondido con “Epístola crítico-balanzario-molóndrica a los editores de la Balanza, flor y nata de los gerundios, con una dedicatoria a las madres de los Balanceros”. Después escribirá “Soplamocos literario al editor o editores de la Balnaza, por el Lic. Mala Balanzas” y como la discusión pasó del plano personal al gramatical, por tres años consecutivos le endilgó a Irisarri 19 cartas desde Cuenca, persiguiéndolo de “La Balanza” al “Correo Semanal” y luego a “La Concordia”, periódico que fundó Irisarri entre 1.840 y 45, emigrando del Ecuador poco después de la caída de Flores, en Mayo de ese año. De todo esto ha quedado el estilo y la mordacidad de los contrincantes.

La última polémica de Solano fué contra su antiguo amigo el Dr. Veintimilla, porque éste se pronunció en 1.843 por el acatamiento de los eclesiásticos a la constitución floreana. Solano era opuesto a una constitución tan ruín y así lo expresó en “La Luz” y en el púlpito, agitando a la población con el fin de armar una insurrección, pero fue suspendido en sus funciones por Veintimilla y hasta amenazado con una excomunión; después del 6 de Marzo de 1.845 cobró fuerzas y se burló con un papel sin firma titulado ‘Tonterías del Dr. Mantequita”, que endilgó a Veintimilla.

En 1.839 había editado “Bosquejo de la Europa y de la América en 1.900″ en 67 págs. donde anunciaba los enfrentamientos bélicos que sucederían en el siglo XIX hasta terminar con el predominio de dos potencias por entonces en formación: Rusia y los Estados Unidos. “Genio de la anticipación” le han llamado por esto en Cuenca.

En 1.846 polemizó sobre la constitución del 43 en lo referente a religión con el papel “Los Clérigos de Tandacatu refutados por ellos mismos” en 2 hojas. También refutó a Ignacio Marchán y a los periódicos “El Censor” “El Ecuatoriano” y “El Atalaya” sobre el patronato eclesiástico. El 47 defendió a los jesuítas y atacó a los congresistas encargados de los asuntos religiosos.

En 1.848 se dió tiempo para contestar a “Unos jóvenes periodistas de la Libertad” y trató de buscar camorra a Pedro Moncayo, sin resultados. Ese año fue candidatizado para Arzobispo de Quito, pero resultó electo Francisco Javier de Garaycoa. Entonces aceptó el rectorado del Colegio de Loja y con tal motivo realizó dos viajes a esa ciudad, fruto de los cuales son sus libros científicos denominados: “Viaje a Loja” y “Segundo Viaje a Loja…” que contienen observaciones sobre la fauna, flora y mineralogía. En 1.849 examinó la política religiosa de los Ministros y el Congreso Nacional. En 1.851 publicará “La Guerra Catilinaria” de Salustio, traducida del latín con notas, por ser obra “utilísima para la política y la moral de su tiempo” y su sermón del Santísimo Sacramento predicado en la Catedral en la octava del Corpus en 18 págs.

En 1.852 la Convención Nacional lo designó Obispo Auxiliar de Cuenca y no aceptó, declinando el honor para no distraerse de sus altos empeños intelectuales. En 1.854 fundó “La Escoba” y “atacó a los tontos, donde quiera que estos se encuentren”, así como a los periodistas de “la Libertad”. El 55 hizo el elogio fúnebre de su amigo el Obispo Manuel Plaza de la Tejera. Su salud se había resentido con agudos ataques de amebiasis que le mantenían constantemente enfermo de disentería. No comía más que una vez al día y sufría de desnutrición general. En 1.857 y por defender a la pena de muerte, atacó por la prensa a la ilustre poetisa Dolores Veintimilla de Galindo, contribuyendo así a su doloroso suicidio (1). En 1.860 -recluido en su celda- dió a la imprenta un folletito “Reflexiones sobre la autoridad temporal del Papa” y en 1.861 “Colección de artículos publicados en el periódico intitulado La República” con Máximas, sentencias, fábulas, pensamientos, en 62 págs. comentó el poema de Juan León Mera “La Vírgen del Sol”, leyenda indiana que le agradó mucho. De allí en adelante casi no pudo escribir. Vivía de contínuas dietas, sin dentadura, con interminables cólicos y consumido por la debilidad, apagándose su vida a los 73 años, el 1o. de Abril de 1.865, ante la consternación de su ciudad.

Murió respetadísimo y su deceso fué sentido en la república i tal el prestigio que gozaba! Hernán Rodríguez Castelo ha dicho de Solano que marca una transición entre la prosa colonial de Espejo y la de Montalvo y Calle, en esa edad media literaria que fue nuestra independencia y comienzos de la República. Solano fué hombre de contrastes y tensiones, abierto a toda innovación por natural curiosidad pero receloso y conservador las desechaba. La fuerza de su talento se estrelló casi siempre en la mentalidad y ámbito pequeños que tuvo que habitar y su formación mental -dieciochesca- entorpeció su actuación dentro del siglo XIX.

(1) Solano le dedicó “Graciosa Necrología” en una hoja, suscribiéndola bajo el seudónimo de “Unos Colegiales” y todo porque la poetisa había protestado en una hoja suelta contra la aplicación de la pena de muerte en el Ecuador y el mundo. Después se ha de haber arrepentido pero ya era demasiado tarde, Dolores Veintimilla de Galindo estaba muerta.
Fue grande y pequeño al mismo tiempo, científico y naturalista en sus viajes a Loja, cavernario en su pendencia contra Dolores Veintimilla, filósofo en el “Bosquejo de la Europa y de la América y malcriado e hiriente en algunas de sus polémicas. El mismo se describió diciendo; “Soy la quimera de mi siglo”.

Sus obras completas aparecieron en Barcelona, en 4 tomos, entre 1.892 y el 95, con prólogo de Antonio Borrero Cortázar. Su Bibliografía en Cuenca, en 1.965, recopilada por Miguel Díaz Cueva, en el Tomo II de la Biblioteca Ecuatoriana, con una lista completa de sus seudónimos, varios índices, etc. Entre sus más destacados biógrafos tenemos a Víctor Manuel Albornóz, con dos tomos en 1.965; Luis Cordero Crespo 1.965 y César Dávila Andrade. Su epistolario al Dr. José María Lasso apareció en 1.902 recopilado por Manuel María Pólit en 336 págs. Su epistolario con Fray Buenaventura Figueroa O. P. en 1.935, con Prólogo de Fray José María Vargas O. P. en 71 págs. y el Epistolario General recopilado por Agustín Cueva Tamariz en 1.953.

FRAY VICENTE SOLANO MACHUCA
ESCRITOR.- Nació en Cuenca el 16 de Octubre de 1.791. Hijo legítimo de Tomás Solano y Gutiérrez del Tejo y de María Vargas- Machuca y Cardoso, honrados agricultores dueños de “Tasqui”, en el sitio Bante, Jurisdicción de Paute. Bautizado como Domingo, estudió las primeras letras con su padre en Tarqui.

En 1.800 el Franciscano Fray Antonio Bustamante y Alvarez lo sacó del hogar, condujo a Quito, al Convento de San Pedro y púsole por maestros a los Padres Mariano Vásconez y Narciso Segura. En 1.813 obtuvo por oposición la cátedra de Filosofía y se perfiló como hombre de estudio, tenía 22 años. En 1.814 aprobó sus exámenes y recibió la ordenación sacerdotal con el nombre de Fray Vicente, de manos del Arzobispo José Cuero y Caicedo, que también le instituyó predicador y confesor. Dos años después era catedrático de Teología en San Diego y el superior lo envió a catequizar infieles en el oriente, al poco tiempo estaba en Cuenca de profesor de moral del Colegio Seminario, hasta que en 1.828 vió que “el espíritu rutinero de las aulas jamás puede hacer hombres pensadores” y abandonó la carrera, dedicando su existencia a la lectura en el retiro y la abstracción en su celda franciscana.

Ya funcionaban 3 imprentas, una de ellas adquiridas por el Gobernador, General Ignacio Torres y Tenorio, quien tuvo la feliz ocurrencia de dársela a Solano para que la dirija. El frayle pasaba por ser uno de los más cultos y ameritados varones de la ciudad, fervoroso admirador de Bolívar e íntimo del Gobernador.

En Enero de 1.828 publicó “El Eco del Azuay”, periódico que duró 6 meses y salió en 26 números; su contenido fue mixtureado, yendo de la política hasta la filosofía y logró interesar a la élite del Pensamiento grancolombiano. Ese año apareció su primer libro y primero en imprimirse en Cuenca, titulado “La Predestinación y reprobación de los hombres, según el sentido genuino de las escrituras y la razón” muy influenciado por las ideas del Jesuíta Chileno Lacunza, fallecido en el destierro en Italia y que contiene como tesis que “el número de los predestinados está decretado por Dios. Este número irá disminuyendo con el flujo de los siglos y por una razón inversa se aumentará el libertinaje”, teoría ridícula y absurda que sin embargo causó sensación y a las pocas semanas el Dr. José Chica, Fiscal de Quito, pidió al Dr. Calixto Miranda y Suárez, VI Obispo de Cuenca, que lo hiciera recoger y prohibia su lectura. La curia cuencana encargó al Dr. Joaquín Miguel Araujo que emita su dictamen, que fué adverso a Solano y a la obra; entonces se decretó la prohibición de su lectura. Mientras tanto Fray Vicente había publicado en su defensa “Espíritu de Fray Vicente Solano”, dándose a conocer como polemista “irónico, mordaz, caústico, agudo y erudito” y en 1.829 editó “El Baturillo” o refutación al juicio crítico de Araujo, pero “La Predestinación” siguió prohibido hasta que en 1.853 su hermano de Orden, Fray José Manuel Plaza de la Tejera, recién designado VII Obispo de Cuenca, más por satisfacerle que por otra consideración, el 22 de Junio de ese año levantó la prohibición dictada por su antecesor. Entonces sus enemigos se movieron en Roma y el 5 de Marzo de 1.857 Pío IX decretó su inclusión en el “índice de Libros prohibidos por la Iglesia”, obligándole a firmar un “Acta de Acatamiento”, que fue enviada a Roma y aceptado por dicho Papa mediante Decreto del l de Diciembre de 1.861. Así concluyó el escándalo de un libro que hoy sólo causaría aburrimiento pero que entonces produjo 33 años de agrias polémicas, sinsabores a su autor y una exclamación suya, profética y genial. “Mientras los defensores de la religión no reúnan la bella literatura y las ciencias naturales a la teología, es tiempo perdido en escribir fárragos para persuadir a los incrédulos”.

En 1.829 fundó “EI Telescopio” y “La Alforja” combatiendo Ia expedición del Mariscal La Mar contra el sur de Colombia y reiteró su admiración por Bolívar. En 1.831 ascendió a Guardián del Convento de Pomasqui y en 1.835 con ocasión del decreto de exclusión de los sacerdotes en la convocatoria de elecciones para Diputados a la Asamblea Constituyente, publicó el “Semanario Eclesiástico”. Entonces “El Ecuatoriano del Guayas” en sus Nos. 70 y 71 comentó favorablemente el Decreto y el Provisor y Vicario Capitular de Cuenca, Dr. Mariano Veintimilla, designó un tribunal especial para juzgar dichos impresos -Solano formó parte de éI- y con el informe se expidió el Decreto de Excomunión mayor contra los que leyeran ambos números de “El Ecuatoriano del Guayas”.

Así las cosas, el Prefecto del Guayas, Vicente Ramón Roca, impidió la fijación de carteles en las iglesias de Guayaquil y comunicó al Jefe Supremo, Dr. Vicente Rocafuerte que en seguida decretó el destierro contra Veintimilla y los miembros del Tribunal eclesiástico. Solano pasó a Cajamarca en el Perú y vivió donde un hermano por pocos meses, hasta que la Convención le permitió regresar a Cuenca.

Entonces comienza un período dedicado a rudas polémicas que sucesivamente mantuvo por la prensa: 1) Crnel. Francisco Eugenio Tamariz (1.836-43) Dr. Salvador Jiménez, Obispo de Popayán (1.839-40). 3) Antonio José de Irisarri (1.840-45) y 4) Dr. Mariano Veintimilla (1. 846- 49).

Con Tamariz peleó por varios papeles sueltos que contenían un “Diálogo joco-serio entre el Padre Patisucio y Antonio Naldo o nalgas” aparecido en Guayaquil. A esto replicó Solano con “Carta de Fray Gargajo o anatomía completa de la cabeza del Dr. Chusquito” en 16 págs. fue respondido con “Escopetazo a los pájaros de Safón, inclusive un murciélago” y la pelea terminó con otro escrito de Solano intitulado “Cañonazos de un artillero americano contra un escopetero andaluz” en 125 págs. siendo respondido con “‘Una bomba arrojada sobre la bóveda gótica o sea cráneo molondrón de Fray Gerundio Zampatortas, artillero muy recluta de la escuela práctico testamentario tartúfica” en 25 págs.

Con el Obispo de Popayán litigó porque éste había enseñado que la supresión de ciertos conventos de menores no era contraria a la religión. Entonces Solano escribió “Juicio imparcial sobre la exposición del Sr. Obispo de Popayán, Dr. Salvador Jiménez, acerca del Decreto del Congreso Granadino, relativo a la supresión de algunos conventos de Pasto”, siendo contestado con una “Carta del Obispo” que replicó con “Dialoguito entre un pastuso y el Sr. Obispo de Popayán, Dr. Salvador Jiménez” en una hoja, que suscribió como si fuera “Un loro del señor Obispo de Popayán que oyó esta disputa”, y no contento con esto aun publicó “Contestación a la carta del Ilustrísimo Sr. Obispo de Popayán, Dr. Salvador Jiménez, dirigida al P. Fr. Vicente Solano, del Orden de San Francisco”.

La polémica con Irisarri fué de igual a igual porque éste era “hombre de estado, literato y autor de “cuestiones Filosóficas, mundano y diplomático”. En 1.839 Irisarri había sido designado “periodista oficial” por el Presidente Juan José Flores y con tal motivo fundó en Guayaquil “La Verdad Desnuda” y en uno de sus nímeros calificó a Solano de loco y este se defendió en “Triunfo del papel institulado juicio Imparcial”.

Irisarri ya no publicaba “La Verdad Desnuda” sino “La Balanza” y comenzó a darle a Solano con epítetos más rudos, siendo respondido con “Epístola crítico-balanzario-molóndrica a los editores de la Balanza, flor y nata de los gerundios, con una dedicatoria a las madres de los Balanceros”. Después escribirá “Soplamocos literario al editor o editores de la Balnaza, por el Lic. Mala Balanzas” y como la discusión pasó del plano personal al gramatical, por tres años consecutivos le endilgó a Irisarri 19 cartas desde Cuenca, persiguiéndolo de “La Balanza” al “Correo Semanal” y luego a “La Concordia”, periódico que fundó Irisarri entre 1.840 y 45, emigrando del Ecuador poco después de la caída de Flores, en Mayo de ese año. De todo esto ha quedado el estilo y la mordacidad de los contrincantes.

La última polémica de Solano fué contra su antiguo amigo el Dr. Veintimilla, porque éste se pronunció en 1.843 por el acatamiento de los eclesiásticos a la constitución floreana. Solano era opuesto a una constitución tan ruín y así lo expresó en “La Luz” y en el púlpito, agitando a la población con el fin de armar una insurrección, pero fue suspendido en sus funciones por Veintimilla y hasta amenazado con una excomunión; después del 6 de Marzo de 1.845 cobró fuerzas y se burló con un papel sin firma titulado ‘Tonterías del Dr. Mantequita”, que endilgó a Veintimilla.

En 1.839 había editado “Bosquejo de la Europa y de la América en 1.900″ en 67 págs. donde anunciaba los enfrentamientos bélicos que sucederían en el siglo XIX hasta terminar con el predominio de dos potencias por entonces en formación: Rusia y los Estados Unidos. “Genio de la anticipación” le han llamado por esto en Cuenca.

En 1.846 polemizó sobre la constitución del 43 en lo referente a religión con el papel “Los Clérigos de Tandacatu refutados por ellos mismos” en 2 hojas. También refutó a Ignacio Marchán y a los periódicos “El Censor” “El Ecuatoriano” y “El Atalaya” sobre el patronato eclesiástico. El 47 defendió a los jesuítas y atacó a los congresistas encargados de los asuntos religiosos.

En 1.848 se dió tiempo para contestar a “Unos jóvenes periodistas de la Libertad” y trató de buscar camorra a Pedro Moncayo, sin resultados. Ese año fue candidatizado para Arzobispo de Quito, pero resultó electo Francisco Javier de Garaycoa. Entonces aceptó el rectorado del Colegio de Loja y con tal motivo realizó dos viajes a esa ciudad, fruto de los cuales son sus libros científicos denominados: “Viaje a Loja” y “Segundo Viaje a Loja…” que contienen observaciones sobre la fauna, flora y mineralogía. En 1.849 examinó la política religiosa de los Ministros y el Congreso Nacional. En 1.851 publicará “La Guerra Catilinaria” de Salustio, traducida del latín con notas, por ser obra “utilísima para la política y la moral de su tiempo” y su sermón del Santísimo Sacramento predicado en la Catedral en la octava del Corpus en 18 págs.

En 1.852 la Convención Nacional lo designó Obispo Auxiliar de Cuenca y no aceptó, declinando el honor para no distraerse de sus altos empeños intelectuales. En 1.854 fundó “La Escoba” y “atacó a los tontos, donde quiera que estos se encuentren”, así como a los periodistas de “la Libertad”. El 55 hizo el elogio fúnebre de su amigo el Obispo Manuel Plaza de la Tejera. Su salud se había resentido con agudos ataques de amebiasis que le mantenían constantemente enfermo de disentería. No comía más que una vez al día y sufría de desnutrición general. En 1.857 y por defender a la pena de muerte, atacó por la prensa a la ilustre poetisa Dolores Veintimilla de Galindo, contribuyendo así a su doloroso suicidio (1). En 1.860 -recluido en su celda- dió a la imprenta un folletito “Reflexiones sobre la autoridad temporal del Papa” y en 1.861 “Colección de artículos publicados en el periódico intitulado La República” con Máximas, sentencias, fábulas, pensamientos, en 62 págs. comentó el poema de Juan León Mera “La Vírgen del Sol”, leyenda indiana que le agradó mucho. De allí en adelante casi no pudo escribir. Vivía de contínuas dietas, sin dentadura, con interminables cólicos y consumido por la debilidad, apagándose su vida a los 73 años, el 1o. de Abril de 1.865, ante la consternación de su ciudad.

Murió respetadísimo y su deceso fué sentido en la república i tal el prestigio que gozaba! Hernán Rodríguez Castelo ha dicho de Solano que marca una transición entre la prosa colonial de Espejo y la de Montalvo y Calle, en esa edad media literaria que fue nuestra independencia y comienzos de la República. Solano fué hombre de contrastes y tensiones, abierto a toda innovación por natural curiosidad pero receloso y conservador las desechaba. La fuerza de su talento se estrelló casi siempre en la mentalidad y ámbito pequeños que tuvo que habitar y su formación mental -dieciochesca- entorpeció su actuación dentro del siglo XIX.

(1) Solano le dedicó “Graciosa Necrología” en una hoja, suscribiéndola bajo el seudónimo de “Unos Colegiales” y todo porque la poetisa había protestado en una hoja suelta contra la aplicación de la pena de muerte en el Ecuador y el mundo. Después se ha de haber arrepentido pero ya era demasiado tarde, Dolores Veintimilla de Galindo estaba muerta.
Fue grande y pequeño al mismo tiempo, científico y naturalista en sus viajes a Loja, cavernario en su pendencia contra Dolores Veintimilla, filósofo en el “Bosquejo de la Europa y de la América y malcriado e hiriente en algunas de sus polémicas. El mismo se describió diciendo; “Soy la quimera de mi siglo”.

Sus obras completas aparecieron en Barcelona, en 4 tomos, entre 1.892 y el 95, con prólogo de Antonio Borrero Cortázar. Su Bibliografía en Cuenca, en 1.965, recopilada por Miguel Díaz Cueva, en el Tomo II de la Biblioteca Ecuatoriana, con una lista completa de sus seudónimos, varios índices, etc. Entre sus más destacados biógrafos tenemos a Víctor Manuel Albornóz, con dos tomos en 1.965; Luis Cordero Crespo 1.965 y César Dávila Andrade. Su epistolario al Dr. José María Lasso apareció en 1.902 recopilado por Manuel María Pólit en 336 págs. Su epistolario con Fray Buenaventura Figueroa O. P. en 1.935, con Prólogo de Fray José María Vargas O. P. en 71 págs. y el Epistolario General recopilado por Agustín Cueva Tamariz en 1.953.

FRAY VICENTE SOLANO MACHUCA
ESCRITOR.- Nació en Cuenca el 16 de Octubre de 1.791. Hijo legítimo de Tomás Solano y Gutiérrez del Tejo y de María Vargas- Machuca y Cardoso, honrados agricultores dueños de “Tasqui”, en el sitio Bante, Jurisdicción de Paute. Bautizado como Domingo, estudió las primeras letras con su padre en Tarqui.

En 1.800 el Franciscano Fray Antonio Bustamante y Alvarez lo sacó del hogar, condujo a Quito, al Convento de San Pedro y púsole por maestros a los Padres Mariano Vásconez y Narciso Segura. En 1.813 obtuvo por oposición la cátedra de Filosofía y se perfiló como hombre de estudio, tenía 22 años. En 1.814 aprobó sus exámenes y recibió la ordenación sacerdotal con el nombre de Fray Vicente, de manos del Arzobispo José Cuero y Caicedo, que también le instituyó predicador y confesor. Dos años después era catedrático de Teología en San Diego y el superior lo envió a catequizar infieles en el oriente, al poco tiempo estaba en Cuenca de profesor de moral del Colegio Seminario, hasta que en 1.828 vió que “el espíritu rutinero de las aulas jamás puede hacer hombres pensadores” y abandonó la carrera, dedicando su existencia a la lectura en el retiro y la abstracción en su celda franciscana.

Ya funcionaban 3 imprentas, una de ellas adquiridas por el Gobernador, General Ignacio Torres y Tenorio, quien tuvo la feliz ocurrencia de dársela a Solano para que la dirija. El frayle pasaba por ser uno de los más cultos y ameritados varones de la ciudad, fervoroso admirador de Bolívar e íntimo del Gobernador.

En Enero de 1.828 publicó “El Eco del Azuay”, periódico que duró 6 meses y salió en 26 números; su contenido fue mixtureado, yendo de la política hasta la filosofía y logró interesar a la élite del Pensamiento grancolombiano. Ese año apareció su primer libro y primero en imprimirse en Cuenca, titulado “La Predestinación y reprobación de los hombres, según el sentido genuino de las escrituras y la razón” muy influenciado por las ideas del Jesuíta Chileno Lacunza, fallecido en el destierro en Italia y que contiene como tesis que “el número de los predestinados está decretado por Dios. Este número irá disminuyendo con el flujo de los siglos y por una razón inversa se aumentará el libertinaje”, teoría ridícula y absurda que sin embargo causó sensación y a las pocas semanas el Dr. José Chica, Fiscal de Quito, pidió al Dr. Calixto Miranda y Suárez, VI Obispo de Cuenca, que lo hiciera recoger y prohibia su lectura. La curia cuencana encargó al Dr. Joaquín Miguel Araujo que emita su dictamen, que fué adverso a Solano y a la obra; entonces se decretó la prohibición de su lectura. Mientras tanto Fray Vicente había publicado en su defensa “Espíritu de Fray Vicente Solano”, dándose a conocer como polemista “irónico, mordaz, caústico, agudo y erudito” y en 1.829 editó “El Baturillo” o refutación al juicio crítico de Araujo, pero “La Predestinación” siguió prohibido hasta que en 1.853 su hermano de Orden, Fray José Manuel Plaza de la Tejera, recién designado VII Obispo de Cuenca, más por satisfacerle que por otra consideración, el 22 de Junio de ese año levantó la prohibición dictada por su antecesor. Entonces sus enemigos se movieron en Roma y el 5 de Marzo de 1.857 Pío IX decretó su inclusión en el “índice de Libros prohibidos por la Iglesia”, obligándole a firmar un “Acta de Acatamiento”, que fue enviada a Roma y aceptado por dicho Papa mediante Decreto del l de Diciembre de 1.861. Así concluyó el escándalo de un libro que hoy sólo causaría aburrimiento pero que entonces produjo 33 años de agrias polémicas, sinsabores a su autor y una exclamación suya, profética y genial. “Mientras los defensores de la religión no reúnan la bella literatura y las ciencias naturales a la teología, es tiempo perdido en escribir fárragos para persuadir a los incrédulos”.

En 1.829 fundó “EI Telescopio” y “La Alforja” combatiendo Ia expedición del Mariscal La Mar contra el sur de Colombia y reiteró su admiración por Bolívar. En 1.831 ascendió a Guardián del Convento de Pomasqui y en 1.835 con ocasión del decreto de exclusión de los sacerdotes en la convocatoria de elecciones para Diputados a la Asamblea Constituyente, publicó el “Semanario Eclesiástico”. Entonces “El Ecuatoriano del Guayas” en sus Nos. 70 y 71 comentó favorablemente el Decreto y el Provisor y Vicario Capitular de Cuenca, Dr. Mariano Veintimilla, designó un tribunal especial para juzgar dichos impresos -Solano formó parte de éI- y con el informe se expidió el Decreto de Excomunión mayor contra los que leyeran ambos números de “El Ecuatoriano del Guayas”.

Así las cosas, el Prefecto del Guayas, Vicente Ramón Roca, impidió la fijación de carteles en las iglesias de Guayaquil y comunicó al Jefe Supremo, Dr. Vicente Rocafuerte que en seguida decretó el destierro contra Veintimilla y los miembros del Tribunal eclesiástico. Solano pasó a Cajamarca en el Perú y vivió donde un hermano por pocos meses, hasta que la Convención le permitió regresar a Cuenca.

Entonces comienza un período dedicado a rudas polémicas que sucesivamente mantuvo por la prensa: 1) Crnel. Francisco Eugenio Tamariz (1.836-43) Dr. Salvador Jiménez, Obispo de Popayán (1.839-40). 3) Antonio José de Irisarri (1.840-45) y 4) Dr. Mariano Veintimilla (1. 846- 49).

Con Tamariz peleó por varios papeles sueltos que contenían un “Diálogo joco-serio entre el Padre Patisucio y Antonio Naldo o nalgas” aparecido en Guayaquil. A esto replicó Solano con “Carta de Fray Gargajo o anatomía completa de la cabeza del Dr. Chusquito” en 16 págs. fue respondido con “Escopetazo a los pájaros de Safón, inclusive un murciélago” y la pelea terminó con otro escrito de Solano intitulado “Cañonazos de un artillero americano contra un escopetero andaluz” en 125 págs. siendo respondido con “‘Una bomba arrojada sobre la bóveda gótica o sea cráneo molondrón de Fray Gerundio Zampatortas, artillero muy recluta de la escuela práctico testamentario tartúfica” en 25 págs.

Con el Obispo de Popayán litigó porque éste había enseñado que la supresión de ciertos conventos de menores no era contraria a la religión. Entonces Solano escribió “Juicio imparcial sobre la exposición del Sr. Obispo de Popayán, Dr. Salvador Jiménez, acerca del Decreto del Congreso Granadino, relativo a la supresión de algunos conventos de Pasto”, siendo contestado con una “Carta del Obispo” que replicó con “Dialoguito entre un pastuso y el Sr. Obispo de Popayán, Dr. Salvador Jiménez” en una hoja, que suscribió como si fuera “Un loro del señor Obispo de Popayán que oyó esta disputa”, y no contento con esto aun publicó “Contestación a la carta del Ilustrísimo Sr. Obispo de Popayán, Dr. Salvador Jiménez, dirigida al P. Fr. Vicente Solano, del Orden de San Francisco”.

La polémica con Irisarri fué de igual a igual porque éste era “hombre de estado, literato y autor de “cuestiones Filosóficas, mundano y diplomático”. En 1.839 Irisarri había sido designado “periodista oficial” por el Presidente Juan José Flores y con tal motivo fundó en Guayaquil “La Verdad Desnuda” y en uno de sus nímeros calificó a Solano de loco y este se defendió en “Triunfo del papel institulado juicio Imparcial”.

Irisarri ya no publicaba “La Verdad Desnuda” sino “La Balanza” y comenzó a darle a Solano con epítetos más rudos, siendo respondido con “Epístola crítico-balanzario-molóndrica a los editores de la Balanza, flor y nata de los gerundios, con una dedicatoria a las madres de los Balanceros”. Después escribirá “Soplamocos literario al editor o editores de la Balnaza, por el Lic. Mala Balanzas” y como la discusión pasó del plano personal al gramatical, por tres años consecutivos le endilgó a Irisarri 19 cartas desde Cuenca, persiguiéndolo de “La Balanza” al “Correo Semanal” y luego a “La Concordia”, periódico que fundó Irisarri entre 1.840 y 45, emigrando del Ecuador poco después de la caída de Flores, en Mayo de ese año. De todo esto ha quedado el estilo y la mordacidad de los contrincantes.

La última polémica de Solano fué contra su antiguo amigo el Dr. Veintimilla, porque éste se pronunció en 1.843 por el acatamiento de los eclesiásticos a la constitución floreana. Solano era opuesto a una constitución tan ruín y así lo expresó en “La Luz” y en el púlpito, agitando a la población con el fin de armar una insurrección, pero fue suspendido en sus funciones por Veintimilla y hasta amenazado con una excomunión; después del 6 de Marzo de 1.845 cobró fuerzas y se burló con un papel sin firma titulado ‘Tonterías del Dr. Mantequita”, que endilgó a Veintimilla.

En 1.839 había editado “Bosquejo de la Europa y de la América en 1.900″ en 67 págs. donde anunciaba los enfrentamientos bélicos que sucederían en el siglo XIX hasta terminar con el predominio de dos potencias por entonces en formación: Rusia y los Estados Unidos. “Genio de la anticipación” le han llamado por esto en Cuenca.

En 1.846 polemizó sobre la constitución del 43 en lo referente a religión con el papel “Los Clérigos de Tandacatu refutados por ellos mismos” en 2 hojas. También refutó a Ignacio Marchán y a los periódicos “El Censor” “El Ecuatoriano” y “El Atalaya” sobre el patronato eclesiástico. El 47 defendió a los jesuítas y atacó a los congresistas encargados de los asuntos religiosos.

En 1.848 se dió tiempo para contestar a “Unos jóvenes periodistas de la Libertad” y trató de buscar camorra a Pedro Moncayo, sin resultados. Ese año fue candidatizado para Arzobispo de Quito, pero resultó electo Francisco Javier de Garaycoa. Entonces aceptó el rectorado del Colegio de Loja y con tal motivo realizó dos viajes a esa ciudad, fruto de los cuales son sus libros científicos denominados: “Viaje a Loja” y “Segundo Viaje a Loja…” que contienen observaciones sobre la fauna, flora y mineralogía. En 1.849 examinó la política religiosa de los Ministros y el Congreso Nacional. En 1.851 publicará “La Guerra Catilinaria” de Salustio, traducida del latín con notas, por ser obra “utilísima para la política y la moral de su tiempo” y su sermón del Santísimo Sacramento predicado en la Catedral en la octava del Corpus en 18 págs.

En 1.852 la Convención Nacional lo designó Obispo Auxiliar de Cuenca y no aceptó, declinando el honor para no distraerse de sus altos empeños intelectuales. En 1.854 fundó “La Escoba” y “atacó a los tontos, donde quiera que estos se encuentren”, así como a los periodistas de “la Libertad”. El 55 hizo el elogio fúnebre de su amigo el Obispo Manuel Plaza de la Tejera. Su salud se había resentido con agudos ataques de amebiasis que le mantenían constantemente enfermo de disentería. No comía más que una vez al día y sufría de desnutrición general. En 1.857 y por defender a la pena de muerte, atacó por la prensa a la ilustre poetisa Dolores Veintimilla de Galindo, contribuyendo así a su doloroso suicidio (1). En 1.860 -recluido en su celda- dió a la imprenta un folletito “Reflexiones sobre la autoridad temporal del Papa” y en 1.861 “Colección de artículos publicados en el periódico intitulado La República” con Máximas, sentencias, fábulas, pensamientos, en 62 págs. comentó el poema de Juan León Mera “La Vírgen del Sol”, leyenda indiana que le agradó mucho. De allí en adelante casi no pudo escribir. Vivía de contínuas dietas, sin dentadura, con interminables cólicos y consumido por la debilidad, apagándose su vida a los 73 años, el 1o. de Abril de 1.865, ante la consternación de su ciudad.

Murió respetadísimo y su deceso fué sentido en la república i tal el prestigio que gozaba! Hernán Rodríguez Castelo ha dicho de Solano que marca una transición entre la prosa colonial de Espejo y la de Montalvo y Calle, en esa edad media literaria que fue nuestra independencia y comienzos de la República. Solano fué hombre de contrastes y tensiones, abierto a toda innovación por natural curiosidad pero receloso y conservador las desechaba. La fuerza de su talento se estrelló casi siempre en la mentalidad y ámbito pequeños que tuvo que habitar y su formación mental -dieciochesca- entorpeció su actuación dentro del siglo XIX.

(1) Solano le dedicó “Graciosa Necrología” en una hoja, suscribiéndola bajo el seudónimo de “Unos Colegiales” y todo porque la poetisa había protestado en una hoja suelta contra la aplicación de la pena de muerte en el Ecuador y el mundo. Después se ha de haber arrepentido pero ya era demasiado tarde, Dolores Veintimilla de Galindo estaba muerta.
Fue grande y pequeño al mismo tiempo, científico y naturalista en sus viajes a Loja, cavernario en su pendencia contra Dolores Veintimilla, filósofo en el “Bosquejo de la Europa y de la América y malcriado e hiriente en algunas de sus polémicas. El mismo se describió diciendo; “Soy la quimera de mi siglo”.

Sus obras completas aparecieron en Barcelona, en 4 tomos, entre 1.892 y el 95, con prólogo de Antonio Borrero Cortázar. Su Bibliografía en Cuenca, en 1.965, recopilada por Miguel Díaz Cueva, en el Tomo II de la Biblioteca Ecuatoriana, con una lista completa de sus seudónimos, varios índices, etc. Entre sus más destacados biógrafos tenemos a Víctor Manuel Albornóz, con dos tomos en 1.965; Luis Cordero Crespo 1.965 y César Dávila Andrade. Su epistolario al Dr. José María Lasso apareció en 1.902 recopilado por Manuel María Pólit en 336 págs. Su epistolario con Fray Buenaventura Figueroa O. P. en 1.935, con Prólogo de Fray José María Vargas O. P. en 71 págs. y el Epistolario General recopilado por Agustín Cueva Tamariz en 1.953.

FRAY VICENTE SOLANO MACHUCA
ESCRITOR.- Nació en Cuenca el 16 de Octubre de 1.791. Hijo legítimo de Tomás Solano y Gutiérrez del Tejo y de María Vargas- Machuca y Cardoso, honrados agricultores dueños de “Tasqui”, en el sitio Bante, Jurisdicción de Paute. Bautizado como Domingo, estudió las primeras letras con su padre en Tarqui.

En 1.800 el Franciscano Fray Antonio Bustamante y Alvarez lo sacó del hogar, condujo a Quito, al Convento de San Pedro y púsole por maestros a los Padres Mariano Vásconez y Narciso Segura. En 1.813 obtuvo por oposición la cátedra de Filosofía y se perfiló como hombre de estudio, tenía 22 años. En 1.814 aprobó sus exámenes y recibió la ordenación sacerdotal con el nombre de Fray Vicente, de manos del Arzobispo José Cuero y Caicedo, que también le instituyó predicador y confesor. Dos años después era catedrático de Teología en San Diego y el superior lo envió a catequizar infieles en el oriente, al poco tiempo estaba en Cuenca de profesor de moral del Colegio Seminario, hasta que en 1.828 vió que “el espíritu rutinero de las aulas jamás puede hacer hombres pensadores” y abandonó la carrera, dedicando su existencia a la lectura en el retiro y la abstracción en su celda franciscana.

Ya funcionaban 3 imprentas, una de ellas adquiridas por el Gobernador, General Ignacio Torres y Tenorio, quien tuvo la feliz ocurrencia de dársela a Solano para que la dirija. El frayle pasaba por ser uno de los más cultos y ameritados varones de la ciudad, fervoroso admirador de Bolívar e íntimo del Gobernador.

En Enero de 1.828 publicó “El Eco del Azuay”, periódico que duró 6 meses y salió en 26 números; su contenido fue mixtureado, yendo de la política hasta la filosofía y logró interesar a la élite del Pensamiento grancolombiano. Ese año apareció su primer libro y primero en imprimirse en Cuenca, titulado “La Predestinación y reprobación de los hombres, según el sentido genuino de las escrituras y la razón” muy influenciado por las ideas del Jesuíta Chileno Lacunza, fallecido en el destierro en Italia y que contiene como tesis que “el número de los predestinados está decretado por Dios. Este número irá disminuyendo con el flujo de los siglos y por una razón inversa se aumentará el libertinaje”, teoría ridícula y absurda que sin embargo causó sensación y a las pocas semanas el Dr. José Chica, Fiscal de Quito, pidió al Dr. Calixto Miranda y Suárez, VI Obispo de Cuenca, que lo hiciera recoger y prohibia su lectura. La curia cuencana encargó al Dr. Joaquín Miguel Araujo que emita su dictamen, que fué adverso a Solano y a la obra; entonces se decretó la prohibición de su lectura. Mientras tanto Fray Vicente había publicado en su defensa “Espíritu de Fray Vicente Solano”, dándose a conocer como polemista “irónico, mordaz, caústico, agudo y erudito” y en 1.829 editó “El Baturillo” o refutación al juicio crítico de Araujo, pero “La Predestinación” siguió prohibido hasta que en 1.853 su hermano de Orden, Fray José Manuel Plaza de la Tejera, recién designado VII Obispo de Cuenca, más por satisfacerle que por otra consideración, el 22 de Junio de ese año levantó la prohibición dictada por su antecesor. Entonces sus enemigos se movieron en Roma y el 5 de Marzo de 1.857 Pío IX decretó su inclusión en el “índice de Libros prohibidos por la Iglesia”, obligándole a firmar un “Acta de Acatamiento”, que fue enviada a Roma y aceptado por dicho Papa mediante Decreto del l de Diciembre de 1.861. Así concluyó el escándalo de un libro que hoy sólo causaría aburrimiento pero que entonces produjo 33 años de agrias polémicas, sinsabores a su autor y una exclamación suya, profética y genial. “Mientras los defensores de la religión no reúnan la bella literatura y las ciencias naturales a la teología, es tiempo perdido en escribir fárragos para persuadir a los incrédulos”.

En 1.829 fundó “EI Telescopio” y “La Alforja” combatiendo Ia expedición del Mariscal La Mar contra el sur de Colombia y reiteró su admiración por Bolívar. En 1.831 ascendió a Guardián del Convento de Pomasqui y en 1.835 con ocasión del decreto de exclusión de los sacerdotes en la convocatoria de elecciones para Diputados a la Asamblea Constituyente, publicó el “Semanario Eclesiástico”. Entonces “El Ecuatoriano del Guayas” en sus Nos. 70 y 71 comentó favorablemente el Decreto y el Provisor y Vicario Capitular de Cuenca, Dr. Mariano Veintimilla, designó un tribunal especial para juzgar dichos impresos -Solano formó parte de éI- y con el informe se expidió el Decreto de Excomunión mayor contra los que leyeran ambos números de “El Ecuatoriano del Guayas”.

Así las cosas, el Prefecto del Guayas, Vicente Ramón Roca, impidió la fijación de carteles en las iglesias de Guayaquil y comunicó al Jefe Supremo, Dr. Vicente Rocafuerte que en seguida decretó el destierro contra Veintimilla y los miembros del Tribunal eclesiástico. Solano pasó a Cajamarca en el Perú y vivió donde un hermano por pocos meses, hasta que la Convención le permitió regresar a Cuenca.

Entonces comienza un período dedicado a rudas polémicas que sucesivamente mantuvo por la prensa: 1) Crnel. Francisco Eugenio Tamariz (1.836-43) Dr. Salvador Jiménez, Obispo de Popayán (1.839-40). 3) Antonio José de Irisarri (1.840-45) y 4) Dr. Mariano Veintimilla (1. 846- 49).

Con Tamariz peleó por varios papeles sueltos que contenían un “Diálogo joco-serio entre el Padre Patisucio y Antonio Naldo o nalgas” aparecido en Guayaquil. A esto replicó Solano con “Carta de Fray Gargajo o anatomía completa de la cabeza del Dr. Chusquito” en 16 págs. fue respondido con “Escopetazo a los pájaros de Safón, inclusive un murciélago” y la pelea terminó con otro escrito de Solano intitulado “Cañonazos de un artillero americano contra un escopetero andaluz” en 125 págs. siendo respondido con “‘Una bomba arrojada sobre la bóveda gótica o sea cráneo molondrón de Fray Gerundio Zampatortas, artillero muy recluta de la escuela práctico testamentario tartúfica” en 25 págs.

Con el Obispo de Popayán litigó porque éste había enseñado que la supresión de ciertos conventos de menores no era contraria a la religión. Entonces Solano escribió “Juicio imparcial sobre la exposición del Sr. Obispo de Popayán, Dr. Salvador Jiménez, acerca del Decreto del Congreso Granadino, relativo a la supresión de algunos conventos de Pasto”, siendo contestado con una “Carta del Obispo” que replicó con “Dialoguito entre un pastuso y el Sr. Obispo de Popayán, Dr. Salvador Jiménez” en una hoja, que suscribió como si fuera “Un loro del señor Obispo de Popayán que oyó esta disputa”, y no contento con esto aun publicó “Contestación a la carta del Ilustrísimo Sr. Obispo de Popayán, Dr. Salvador Jiménez, dirigida al P. Fr. Vicente Solano, del Orden de San Francisco”.

La polémica con Irisarri fué de igual a igual porque éste era “hombre de estado, literato y autor de “cuestiones Filosóficas, mundano y diplomático”. En 1.839 Irisarri había sido designado “periodista oficial” por el Presidente Juan José Flores y con tal motivo fundó en Guayaquil “La Verdad Desnuda” y en uno de sus nímeros calificó a Solano de loco y este se defendió en “Triunfo del papel institulado juicio Imparcial”.

Irisarri ya no publicaba “La Verdad Desnuda” sino “La Balanza” y comenzó a darle a Solano con epítetos más rudos, siendo respondido con “Epístola crítico-balanzario-molóndrica a los editores de la Balanza, flor y nata de los gerundios, con una dedicatoria a las madres de los Balanceros”. Después escribirá “Soplamocos literario al editor o editores de la Balnaza, por el Lic. Mala Balanzas” y como la discusión pasó del plano personal al gramatical, por tres años consecutivos le endilgó a Irisarri 19 cartas desde Cuenca, persiguiéndolo de “La Balanza” al “Correo Semanal” y luego a “La Concordia”, periódico que fundó Irisarri entre 1.840 y 45, emigrando del Ecuador poco después de la caída de Flores, en Mayo de ese año. De todo esto ha quedado el estilo y la mordacidad de los contrincantes.

La última polémica de Solano fué contra su antiguo amigo el Dr. Veintimilla, porque éste se pronunció en 1.843 por el acatamiento de los eclesiásticos a la constitución floreana. Solano era opuesto a una constitución tan ruín y así lo expresó en “La Luz” y en el púlpito, agitando a la población con el fin de armar una insurrección, pero fue suspendido en sus funciones por Veintimilla y hasta amenazado con una excomunión; después del 6 de Marzo de 1.845 cobró fuerzas y se burló con un papel sin firma titulado ‘Tonterías del Dr. Mantequita”, que endilgó a Veintimilla.

En 1.839 había editado “Bosquejo de la Europa y de la América en 1.900″ en 67 págs. donde anunciaba los enfrentamientos bélicos que sucederían en el siglo XIX hasta terminar con el predominio de dos potencias por entonces en formación: Rusia y los Estados Unidos. “Genio de la anticipación” le han llamado por esto en Cuenca.

En 1.846 polemizó sobre la constitución del 43 en lo referente a religión con el papel “Los Clérigos de Tandacatu refutados por ellos mismos” en 2 hojas. También refutó a Ignacio Marchán y a los periódicos “El Censor” “El Ecuatoriano” y “El Atalaya” sobre el patronato eclesiástico. El 47 defendió a los jesuítas y atacó a los congresistas encargados de los asuntos religiosos.

En 1.848 se dió tiempo para contestar a “Unos jóvenes periodistas de la Libertad” y trató de buscar camorra a Pedro Moncayo, sin resultados. Ese año fue candidatizado para Arzobispo de Quito, pero resultó electo Francisco Javier de Garaycoa. Entonces aceptó el rectorado del Colegio de Loja y con tal motivo realizó dos viajes a esa ciudad, fruto de los cuales son sus libros científicos denominados: “Viaje a Loja” y “Segundo Viaje a Loja…” que contienen observaciones sobre la fauna, flora y mineralogía. En 1.849 examinó la política religiosa de los Ministros y el Congreso Nacional. En 1.851 publicará “La Guerra Catilinaria” de Salustio, traducida del latín con notas, por ser obra “utilísima para la política y la moral de su tiempo” y su sermón del Santísimo Sacramento predicado en la Catedral en la octava del Corpus en 18 págs.

En 1.852 la Convención Nacional lo designó Obispo Auxiliar de Cuenca y no aceptó, declinando el honor para no distraerse de sus altos empeños intelectuales. En 1.854 fundó “La Escoba” y “atacó a los tontos, donde quiera que estos se encuentren”, así como a los periodistas de “la Libertad”. El 55 hizo el elogio fúnebre de su amigo el Obispo Manuel Plaza de la Tejera. Su salud se había resentido con agudos ataques de amebiasis que le mantenían constantemente enfermo de disentería. No comía más que una vez al día y sufría de desnutrición general. En 1.857 y por defender a la pena de muerte, atacó por la prensa a la ilustre poetisa Dolores Veintimilla de Galindo, contribuyendo así a su doloroso suicidio (1). En 1.860 -recluido en su celda- dió a la imprenta un folletito “Reflexiones sobre la autoridad temporal del Papa” y en 1.861 “Colección de artículos publicados en el periódico intitulado La República” con Máximas, sentencias, fábulas, pensamientos, en 62 págs. comentó el poema de Juan León Mera “La Vírgen del Sol”, leyenda indiana que le agradó mucho. De allí en adelante casi no pudo escribir. Vivía de contínuas dietas, sin dentadura, con interminables cólicos y consumido por la debilidad, apagándose su vida a los 73 años, el 1o. de Abril de 1.865, ante la consternación de su ciudad.

Murió respetadísimo y su deceso fué sentido en la república i tal el prestigio que gozaba! Hernán Rodríguez Castelo ha dicho de Solano que marca una transición entre la prosa colonial de Espejo y la de Montalvo y Calle, en esa edad media literaria que fue nuestra independencia y comienzos de la República. Solano fué hombre de contrastes y tensiones, abierto a toda innovación por natural curiosidad pero receloso y conservador las desechaba. La fuerza de su talento se estrelló casi siempre en la mentalidad y ámbito pequeños que tuvo que habitar y su formación mental -dieciochesca- entorpeció su actuación dentro del siglo XIX.

(1) Solano le dedicó “Graciosa Necrología” en una hoja, suscribiéndola bajo el seudónimo de “Unos Colegiales” y todo porque la poetisa había protestado en una hoja suelta contra la aplicación de la pena de muerte en el Ecuador y el mundo. Después se ha de haber arrepentido pero ya era demasiado tarde, Dolores Veintimilla de Galindo estaba muerta.
Fue grande y pequeño al mismo tiempo, científico y naturalista en sus viajes a Loja, cavernario en su pendencia contra Dolores Veintimilla, filósofo en el “Bosquejo de la Europa y de la América y malcriado e hiriente en algunas de sus polémicas. El mismo se describió diciendo; “Soy la quimera de mi siglo”.

Sus obras completas aparecieron en Barcelona, en 4 tomos, entre 1.892 y el 95, con prólogo de Antonio Borrero Cortázar. Su Bibliografía en Cuenca, en 1.965, recopilada por Miguel Díaz Cueva, en el Tomo II de la Biblioteca Ecuatoriana, con una lista completa de sus seudónimos, varios índices, etc. Entre sus más destacados biógrafos tenemos a Víctor Manuel Albornóz, con dos tomos en 1.965; Luis Cordero Crespo 1.965 y César Dávila Andrade. Su epistolario al Dr. José María Lasso apareció en 1.902 recopilado por Manuel María Pólit en 336 págs. Su epistolario con Fray Buenaventura Figueroa O. P. en 1.935, con Prólogo de Fray José María Vargas O. P. en 71 págs. y el Epistolario General recopilado por Agustín Cueva Tamariz en 1.953.

FRAY VICENTE SOLANO MACHUCA
ESCRITOR.- Nació en Cuenca el 16 de Octubre de 1.791. Hijo legítimo de Tomás Solano y Gutiérrez del Tejo y de María Vargas- Machuca y Cardoso, honrados agricultores dueños de “Tasqui”, en el sitio Bante, Jurisdicción de Paute. Bautizado como Domingo, estudió las primeras letras con su padre en Tarqui.

En 1.800 el Franciscano Fray Antonio Bustamante y Alvarez lo sacó del hogar, condujo a Quito, al Convento de San Pedro y púsole por maestros a los Padres Mariano Vásconez y Narciso Segura. En 1.813 obtuvo por oposición la cátedra de Filosofía y se perfiló como hombre de estudio, tenía 22 años. En 1.814 aprobó sus exámenes y recibió la ordenación sacerdotal con el nombre de Fray Vicente, de manos del Arzobispo José Cuero y Caicedo, que también le instituyó predicador y confesor. Dos años después era catedrático de Teología en San Diego y el superior lo envió a catequizar infieles en el oriente, al poco tiempo estaba en Cuenca de profesor de moral del Colegio Seminario, hasta que en 1.828 vió que “el espíritu rutinero de las aulas jamás puede hacer hombres pensadores” y abandonó la carrera, dedicando su existencia a la lectura en el retiro y la abstracción en su celda franciscana.

Ya funcionaban 3 imprentas, una de ellas adquiridas por el Gobernador, General Ignacio Torres y Tenorio, quien tuvo la feliz ocurrencia de dársela a Solano para que la dirija. El frayle pasaba por ser uno de los más cultos y ameritados varones de la ciudad, fervoroso admirador de Bolívar e íntimo del Gobernador.

En Enero de 1.828 publicó “El Eco del Azuay”, periódico que duró 6 meses y salió en 26 números; su contenido fue mixtureado, yendo de la política hasta la filosofía y logró interesar a la élite del Pensamiento grancolombiano. Ese año apareció su primer libro y primero en imprimirse en Cuenca, titulado “La Predestinación y reprobación de los hombres, según el sentido genuino de las escrituras y la razón” muy influenciado por las ideas del Jesuíta Chileno Lacunza, fallecido en el destierro en Italia y que contiene como tesis que “el número de los predestinados está decretado por Dios. Este número irá disminuyendo con el flujo de los siglos y por una razón inversa se aumentará el libertinaje”, teoría ridícula y absurda que sin embargo causó sensación y a las pocas semanas el Dr. José Chica, Fiscal de Quito, pidió al Dr. Calixto Miranda y Suárez, VI Obispo de Cuenca, que lo hiciera recoger y prohibia su lectura. La curia cuencana encargó al Dr. Joaquín Miguel Araujo que emita su dictamen, que fué adverso a Solano y a la obra; entonces se decretó la prohibición de su lectura. Mientras tanto Fray Vicente había publicado en su defensa “Espíritu de Fray Vicente Solano”, dándose a conocer como polemista “irónico, mordaz, caústico, agudo y erudito” y en 1.829 editó “El Baturillo” o refutación al juicio crítico de Araujo, pero “La Predestinación” siguió prohibido hasta que en 1.853 su hermano de Orden, Fray José Manuel Plaza de la Tejera, recién designado VII Obispo de Cuenca, más por satisfacerle que por otra consideración, el 22 de Junio de ese año levantó la prohibición dictada por su antecesor. Entonces sus enemigos se movieron en Roma y el 5 de Marzo de 1.857 Pío IX decretó su inclusión en el “índice de Libros prohibidos por la Iglesia”, obligándole a firmar un “Acta de Acatamiento”, que fue enviada a Roma y aceptado por dicho Papa mediante Decreto del l de Diciembre de 1.861. Así concluyó el escándalo de un libro que hoy sólo causaría aburrimiento pero que entonces produjo 33 años de agrias polémicas, sinsabores a su autor y una exclamación suya, profética y genial. “Mientras los defensores de la religión no reúnan la bella literatura y las ciencias naturales a la teología, es tiempo perdido en escribir fárragos para persuadir a los incrédulos”.

En 1.829 fundó “EI Telescopio” y “La Alforja” combatiendo Ia expedición del Mariscal La Mar contra el sur de Colombia y reiteró su admiración por Bolívar. En 1.831 ascendió a Guardián del Convento de Pomasqui y en 1.835 con ocasión del decreto de exclusión de los sacerdotes en la convocatoria de elecciones para Diputados a la Asamblea Constituyente, publicó el “Semanario Eclesiástico”. Entonces “El Ecuatoriano del Guayas” en sus Nos. 70 y 71 comentó favorablemente el Decreto y el Provisor y Vicario Capitular de Cuenca, Dr. Mariano Veintimilla, designó un tribunal especial para juzgar dichos impresos -Solano formó parte de éI- y con el informe se expidió el Decreto de Excomunión mayor contra los que leyeran ambos números de “El Ecuatoriano del Guayas”.

Así las cosas, el Prefecto del Guayas, Vicente Ramón Roca, impidió la fijación de carteles en las iglesias de Guayaquil y comunicó al Jefe Supremo, Dr. Vicente Rocafuerte que en seguida decretó el destierro contra Veintimilla y los miembros del Tribunal eclesiástico. Solano pasó a Cajamarca en el Perú y vivió donde un hermano por pocos meses, hasta que la Convención le permitió regresar a Cuenca.

Entonces comienza un período dedicado a rudas polémicas que sucesivamente mantuvo por la prensa: 1) Crnel. Francisco Eugenio Tamariz (1.836-43) Dr. Salvador Jiménez, Obispo de Popayán (1.839-40). 3) Antonio José de Irisarri (1.840-45) y 4) Dr. Mariano Veintimilla (1. 846- 49).

Con Tamariz peleó por varios papeles sueltos que contenían un “Diálogo joco-serio entre el Padre Patisucio y Antonio Naldo o nalgas” aparecido en Guayaquil. A esto replicó Solano con “Carta de Fray Gargajo o anatomía completa de la cabeza del Dr. Chusquito” en 16 págs. fue respondido con “Escopetazo a los pájaros de Safón, inclusive un murciélago” y la pelea terminó con otro escrito de Solano intitulado “Cañonazos de un artillero americano contra un escopetero andaluz” en 125 págs. siendo respondido con “‘Una bomba arrojada sobre la bóveda gótica o sea cráneo molondrón de Fray Gerundio Zampatortas, artillero muy recluta de la escuela práctico testamentario tartúfica” en 25 págs.

Con el Obispo de Popayán litigó porque éste había enseñado que la supresión de ciertos conventos de menores no era contraria a la religión. Entonces Solano escribió “Juicio imparcial sobre la exposición del Sr. Obispo de Popayán, Dr. Salvador Jiménez, acerca del Decreto del Congreso Granadino, relativo a la supresión de algunos conventos de Pasto”, siendo contestado con una “Carta del Obispo” que replicó con “Dialoguito entre un pastuso y el Sr. Obispo de Popayán, Dr. Salvador Jiménez” en una hoja, que suscribió como si fuera “Un loro del señor Obispo de Popayán que oyó esta disputa”, y no contento con esto aun publicó “Contestación a la carta del Ilustrísimo Sr. Obispo de Popayán, Dr. Salvador Jiménez, dirigida al P. Fr. Vicente Solano, del Orden de San Francisco”.

La polémica con Irisarri fué de igual a igual porque éste era “hombre de estado, literato y autor de “cuestiones Filosóficas, mundano y diplomático”. En 1.839 Irisarri había sido designado “periodista oficial” por el Presidente Juan José Flores y con tal motivo fundó en Guayaquil “La Verdad Desnuda” y en uno de sus nímeros calificó a Solano de loco y este se defendió en “Triunfo del papel institulado juicio Imparcial”.

Irisarri ya no publicaba “La Verdad Desnuda” sino “La Balanza” y comenzó a darle a Solano con epítetos más rudos, siendo respondido con “Epístola crítico-balanzario-molóndrica a los editores de la Balanza, flor y nata de los gerundios, con una dedicatoria a las madres de los Balanceros”. Después escribirá “Soplamocos literario al editor o editores de la Balnaza, por el Lic. Mala Balanzas” y como la discusión pasó del plano personal al gramatical, por tres años consecutivos le endilgó a Irisarri 19 cartas desde Cuenca, persiguiéndolo de “La Balanza” al “Correo Semanal” y luego a “La Concordia”, periódico que fundó Irisarri entre 1.840 y 45, emigrando del Ecuador poco después de la caída de Flores, en Mayo de ese año. De todo esto ha quedado el estilo y la mordacidad de los contrincantes.

La última polémica de Solano fué contra su antiguo amigo el Dr. Veintimilla, porque éste se pronunció en 1.843 por el acatamiento de los eclesiásticos a la constitución floreana. Solano era opuesto a una constitución tan ruín y así lo expresó en “La Luz” y en el púlpito, agitando a la población con el fin de armar una insurrección, pero fue suspendido en sus funciones por Veintimilla y hasta amenazado con una excomunión; después del 6 de Marzo de 1.845 cobró fuerzas y se burló con un papel sin firma titulado ‘Tonterías del Dr. Mantequita”, que endilgó a Veintimilla.

En 1.839 había editado “Bosquejo de la Europa y de la América en 1.900″ en 67 págs. donde anunciaba los enfrentamientos bélicos que sucederían en el siglo XIX hasta terminar con el predominio de dos potencias por entonces en formación: Rusia y los Estados Unidos. “Genio de la anticipación” le han llamado por esto en Cuenca.

En 1.846 polemizó sobre la constitución del 43 en lo referente a religión con el papel “Los Clérigos de Tandacatu refutados por ellos mismos” en 2 hojas. También refutó a Ignacio Marchán y a los periódicos “El Censor” “El Ecuatoriano” y “El Atalaya” sobre el patronato eclesiástico. El 47 defendió a los jesuítas y atacó a los congresistas encargados de los asuntos religiosos.

En 1.848 se dió tiempo para contestar a “Unos jóvenes periodistas de la Libertad” y trató de buscar camorra a Pedro Moncayo, sin resultados. Ese año fue candidatizado para Arzobispo de Quito, pero resultó electo Francisco Javier de Garaycoa. Entonces aceptó el rectorado del Colegio de Loja y con tal motivo realizó dos viajes a esa ciudad, fruto de los cuales son sus libros científicos denominados: “Viaje a Loja” y “Segundo Viaje a Loja…” que contienen observaciones sobre la fauna, flora y mineralogía. En 1.849 examinó la política religiosa de los Ministros y el Congreso Nacional. En 1.851 publicará “La Guerra Catilinaria” de Salustio, traducida del latín con notas, por ser obra “utilísima para la política y la moral de su tiempo” y su sermón del Santísimo Sacramento predicado en la Catedral en la octava del Corpus en 18 págs.

En 1.852 la Convención Nacional lo designó Obispo Auxiliar de Cuenca y no aceptó, declinando el honor para no distraerse de sus altos empeños intelectuales. En 1.854 fundó “La Escoba” y “atacó a los tontos, donde quiera que estos se encuentren”, así como a los periodistas de “la Libertad”. El 55 hizo el elogio fúnebre de su amigo el Obispo Manuel Plaza de la Tejera. Su salud se había resentido con agudos ataques de amebiasis que le mantenían constantemente enfermo de disentería. No comía más que una vez al día y sufría de desnutrición general. En 1.857 y por defender a la pena de muerte, atacó por la prensa a la ilustre poetisa Dolores Veintimilla de Galindo, contribuyendo así a su doloroso suicidio (1). En 1.860 -recluido en su celda- dió a la imprenta un folletito “Reflexiones sobre la autoridad temporal del Papa” y en 1.861 “Colección de artículos publicados en el periódico intitulado La República” con Máximas, sentencias, fábulas, pensamientos, en 62 págs. comentó el poema de Juan León Mera “La Vírgen del Sol”, leyenda indiana que le agradó mucho. De allí en adelante casi no pudo escribir. Vivía de contínuas dietas, sin dentadura, con interminables cólicos y consumido por la debilidad, apagándose su vida a los 73 años, el 1o. de Abril de 1.865, ante la consternación de su ciudad.

Murió respetadísimo y su deceso fué sentido en la república i tal el prestigio que gozaba! Hernán Rodríguez Castelo ha dicho de Solano que marca una transición entre la prosa colonial de Espejo y la de Montalvo y Calle, en esa edad media literaria que fue nuestra independencia y comienzos de la República. Solano fué hombre de contrastes y tensiones, abierto a toda innovación por natural curiosidad pero receloso y conservador las desechaba. La fuerza de su talento se estrelló casi siempre en la mentalidad y ámbito pequeños que tuvo que habitar y su formación mental -dieciochesca- entorpeció su actuación dentro del siglo XIX.

(1) Solano le dedicó “Graciosa Necrología” en una hoja, suscribiéndola bajo el seudónimo de “Unos Colegiales” y todo porque la poetisa había protestado en una hoja suelta contra la aplicación de la pena de muerte en el Ecuador y el mundo. Después se ha de haber arrepentido pero ya era demasiado tarde, Dolores Veintimilla de Galindo estaba muerta.
Fue grande y pequeño al mismo tiempo, científico y naturalista en sus viajes a Loja, cavernario en su pendencia contra Dolores Veintimilla, filósofo en el “Bosquejo de la Europa y de la América y malcriado e hiriente en algunas de sus polémicas. El mismo se describió diciendo; “Soy la quimera de mi siglo”.

Sus obras completas aparecieron en Barcelona, en 4 tomos, entre 1.892 y el 95, con prólogo de Antonio Borrero Cortázar. Su Bibliografía en Cuenca, en 1.965, recopilada por Miguel Díaz Cueva, en el Tomo II de la Biblioteca Ecuatoriana, con una lista completa de sus seudónimos, varios índices, etc. Entre sus más destacados biógrafos tenemos a Víctor Manuel Albornóz, con dos tomos en 1.965; Luis Cordero Crespo 1.965 y César Dávila Andrade. Su epistolario al Dr. José María Lasso apareció en 1.902 recopilado por Manuel María Pólit en 336 págs. Su epistolario con Fray Buenaventura Figueroa O. P. en 1.935, con Prólogo de Fray José María Vargas O. P. en 71 págs. y el Epistolario General recopilado por Agustín Cueva Tamariz en 1.953.

 

MODESTO CHAVEZ FRANCO

Posted in poemas with tags on octubre 12, 2008 by edmolin657

MODESTO CHAVEZ FRANCO
ESCRITOR,- Nació en Santa Rosa, cuando aún formaba parte de la Provincia del Guayas, en un viaje que realizó su madre a esa población, el 22 de Noviembre de 1.872. Fueron sus padres Modesto Chávez Cora, del Comercio de Guayaquil y comandante Juez de Incendios, fallecido en 1.899 y Mariana Franco Luna. Tuvo dos hermanos que murieron niños, por eso se crió con un medio hermano el Dr. José Vicente Valarezo Franco, pero su padre fue el mejor de sus amigos.

“Mi buen papa tenia el piadoso hábito de concurrir todos los domingos a la Misa del alba de San Francisco. Después íbamos a tomar desayuno a un confortable café asiático, luego de lo cual echábamos a andar no se si al azar o con programa, hacia las afueras de la ciudad. En todo el trayecto íbame enseñando muchas cosas que hoy me sirven enormemente en algunas de mis crónicas. Aquí y allá le salían compadres al paso, ahijados, amigotes, conocidos, etc. y en esto era mañana plena y casas amigas nos invitaban a subir para llenarme de regalitos y cariños. La última etapa era generalmente un recorrido de la plaza del Mercado y muro de la orilla fronteriza entre las calles Sucre y de la Aduana, hoy Ballen. (1)

Estudió la primaria en el plantel de don Tomás Martínez y la secundaria en el San Vicente del Guayas pero no terminó, pues, a los 14 años se metió a conspirar contra el régimen del Presidente Caamaño y cayó preso. La poetisa Dolores Sucre, amiga de su padre, habló con las

(l) Modesto Chávez Cora tenía guardado en un arcón, un manuscrito en letra muy menuda y oprimida, con muchas pestañas y patitas, arcaica ortografía y estilo para hoy confuso, en 569 págs, escrito por su abuelo Francisco Xavier Cora y Erazo, nacido en Guayaquil en 1.767, quien tuvo casa propia en Ciudavieja, frente a la iglesia de Santo Domingo, a fines de la época colonial.
autoridades y obtuvo que solo lo deportaran al Perú, alegando que era de familia muy antigua.

A los pocos meses regresó de Piura y ayudó como dependiente de mostrador en la tienda de su padre, ubicada en el Malecón, a la altura de Sucre y Ballén.

En 1.891 entró en “El Tiempo” de periodista, con el pseudónimo de “Pepito”. Su primer artículo fue corregido y dado a la prensa por Nicolás Augusto González, quien le tomó gran aprecio por su ideario liberal y lo hizo colaborar en “Los Andes”.

En 1.892 editó el semanario “El Obrero”. El 93 la comedia satírica “En el Portal” que subió a escena en Lima, para luego transcribirla en tonalidad de zarzuela a nuestro medio con el titulo de “En el Parque”, Esta obra fue publicada en 1.899 en 14 págs. como revista político-social, crónica en acción y poesías.

En 1.894 comenzó a escribir versos decadentes, situándose entre los precursores del Modernismo en el Ecuador. Vivía en casa de una parienta desde la muerte de su progenitora y asistía a las sesiones del “Circulo Literario Guayaquil” que dirigía Federico Reinel en las oficinas de la Compañía de Seguros de Vida “La equitativa”. Con otros intelectuales jóvenes como Emilio Gallegos del Campo gozó una bohemia literaria.

El 22 de Enero de 1.895 salió “El Grito del Pueblo” y figuró entre los redactores de planta. Dicho diario era radical y denunció el negociado de la venta de la bandera. Sus redactores fueron perseguidos, Chávez sufrió una segunda prisión. Semanas después recobró su libertad y con Vicente Paz Ayora y José Tomás Ampuero sacó “El Cáustico”, que solo circuló hasta Mayo, fue apresado nuevamente y lanzado fuera del país. Después de la revolución del 5 de Junio se reintegró a El Grito del Pueblo donde escribió artículos de fina y sutil ironía a medias con José Antonio Campos (indistintamente el uno los comenzaba y el otro los terminaba) eso lo hacían más para chancear y como simples ejercicios, pero cuando el Director del diario, Federico Reinel se enteró de esa muchachada ordenó la terminación de la sociedad intelectual. A Campos le ordenó que escogiera un pesudónimo apropiado a su humor destripador y nació “Jack the Ripper” y a Chávez se lo dio escogiendo, Desde entonces comenzó a firmar el “‘Amigo Fritz” en la columna diaria titulada “Broma en Todo” , que se hicieron célebres. (Lo de Broma en Todo lo tomó del periodista peruano Federico Blume). Manuel J. Calle opinó “Usa una sutilísima aguja de ironía que penetra a los más profundos y delicados tejidos.” I en “El Grito del Pueblo” se mantuvo hasta que el diario cerro sus puertas por razones económicas en 1.911.

En 1.896 escribió poesías para la revista “América Modernista” y para “El Ecuador Pintoresco” donde alternó con los hermanos Joaquín y Emilio Gallegos del Campo. En Octubre sufrió la pérdida de su casa y de iodos sus haberes en el Incendio Grande y quedó en la miseria. Tuvo que trasladar un coy de campaña al local de “El Grito del Pueblo” y lo instalo debajo de una prensa porque los demás sitios estaban ocupados.

En 1.897 se graduó de Bachiller en Filosofía y Letras y en Latinidad. Tenia 25 años, poco después viajó a Quito a cubrir las sesiones del Congreso en calidad de Cronista. Esa fue su época despreocupada de poeta joven y libre y por eso le llamaban “El Alegre bohemio”, porque le agradaba reunirse a conversar y a contar chistes, fumando cigarrillos de envolver, de tabaco negro. Rodríguez Castelo ha expresado que tenia “Un humor muy porteño, cuyo recurso más socorrido y eficaz es el juego de palabras picaresco.”

A su regreso se matriculó en la Universidad de Guayaquil, siguió los estudios de leyes y aunque llegó a graduarse de abogado nunca ejerció la profesión pues su vocación eran las Bellas Letras. En 1.898 contrajo matrimonio con Mercedes González Triviño, a quien había conocido en una fiesta familiar de los Infante Morante en Mocache y tuvieron larga descendencia. La boda se realizó en casa de Bartolomé Fuentes Robles porque a la novia se le había quemado la suya en el barrio del Bajo (La Merced).

Ese año dio a la imprenta “Cuentos populares y Broma en Todo” en 273 págs. que consta de dos partes en prosa y verso respectivamente. La primera fue escrita por Alberto Arias Sánchez, literato peruano, artista de sentimiento e inspiración. Broma en Todo es la parte de Chávez y salió con un prologo de Emilio Gallegos del Campo. Se anunciaba dos obras más de Chávez tituladas “Cuadros” y “Pasatiempos y Tonterías” que jamás dio a la imprenta, por lo menos, con esos nombres.

Arias Sánchez mantenía amistad y correspondencia con su paisano Ricardo Palma, influyendo sobre Chávez para que intentara crónicas de carácter histórico.

En 1.900 publicó la Comedia “Políticos del Día” y en la revista “Guayaquil Artístico”, dentro de la más pura línea rubendariana, el verso “Receta”, que fue como una anticipación a los que después se hicieron dentro de tal género. También tiene el honor de haber sido el precursor de la poesía social en el Ecuador con su verso “Brindis Bohemio” aparecido en 1.913.

En 1.901 viajó por el Perú y Chile. Entre 1.902 y el 3 ejerció la cátedra de francés en el Vicente Rocafuerte pues hablaba varios idiomas y desde 1.906 dictó la de Literatura e Historia Literaria Universal.
En 1.910 editó las comedias “La Bomba” y “Sierra y Costa” y la primera Revista nacional estrenada en el país y titulada “Exposición Nacional” que constituyó una sangrienta burla al régimen del Presidente Alfaro y a su famosa Exposición Conmemorativa del Centenario de la Independencia.

En 1.911 publicó su episodio histórico en verso “Abdón Calderón” en 8 págs. A fines del año entró en la conspiración de su compadre el General Flavio Alfaro contra el régimen del Encargado del Poder Ejecutivo Carlos Freile Zaldumbide y producida la revolución del General Pedro J. Montero, fue designado Ministro de Relaciones Exteriores, pero tuvo que renunciar a los pocos días cuando se enteró que habían llamado a Eloy Alfaro, postergando a su sobrino Flavio.

Desde ese momento se retiró de la política, pero de todas maneras su nombre figuró en la lista de personas que debían ser apresadas y conducidas a Quito. Así pues, temiendo por sus vidas, con Alfonso de Arzube Villamil se escondió a bordo del vapor Chile y a los pocos días pasaron al barrio del Astillero. Chávez permaneció dos días en casa de una lavandera conocida. Finalmente fue al chalet de su propiedad en la calle Ecuador, donde fue visitado por su compadre el General Delfín B. Treviño, Gobernador del Guayas, primo lejano de su mujer, que le condonó la prisión por el confinio en Daule, donde permaneció el tiempo que duró la parte álgida de la revolución del General Carlos Concha Torres, es decir hasta 1.914.

Ese año fue trasladado a Catarama y finalmente pudo volver a Guayaquil en 1.916, acogiéndose al indulto decretado por el nuevo Presidente Entonces publicó un Monólogo festivo y en verso titulado “El Juicio Final”, burlándose de los candidos que creían que se iba a acabar el mundo y que no es solamente de Chávez sino también de su amigo Emilio Gallegos del Campo según se afirma en “Las Bellas Letras” de Carlos A. Rolando y el drama realista ”Sarcasmo”, e inició colaboraciones en “El Guante” y en “El Universal”.

Durante el confinio y quizá para matar el tiempo escribió a medias con José Antonio Campos los tres Volúmenes de “El Lector Ecuatoriano” que aparecieron en 1.915, 17 y 19 para uso en los primeros años en las escuelas primarias, profusamente ilustrados, con lecturas selectas y explicaciones científicas adaptadas a la mentalidad infantil. El tercer volumen dice “El Lector ecuatoriano es el texto nacional de lectura más popularizado en nuestra Patria por lo claro, natural y rápido de su sistema. Por su enseñanza nacionalista y lo económico de su precio”. La Municipalidad de Guayaquil patrocinó la colección imprimiendo diez mil ejemplares para sus escuelas y el tercer volumen salió con “La Cartilla compendiada de Higiene Popular” del Dr. Alfredo Espinosa Tamayo como un apéndice.

En 1.920 vivía en casa propia en Diez de Agosto entre Chile y Chimborazo, ocupando el primer piso y la bohardilla con su esposa y numerosos hijos. Ese año formó parte del Comité político tamayista y al triunfar esa candidatura ocupó el cargo de Revisor del Tribunal de Cuentas de Guayaquil.

El 22 fue electo Diputado por el Guayas. En 1.924 pronunció en el cementerio la oración fúnebre en memoria de Esther Concha de Tamayo, primera dama de la Nación. Entonces hipotecó su casa en catorce mil sucres y publicó en Quito “Cartilla Patria” en 238 págs. y un Mapa, con el subtitulo de “Epitome de Historia y Geografía referentes a las fronteras entre Ecuador y Perú de 1.531 a 1.921″ declarada por el Congreso de estudio obligatorio en la nación y como no pudo pagar la deuda con su trabajo profesional, optó por aceptar varios empleos en diferentes periódicos y así salvó la propiedad. Por eso colaboró en los diarios “El Guante” y “El Universal” y en su continuador “El Universo”, fue Administrador de Correos y enfermó de amebiasis. que se trató con el Dr. Alfredo Valenzuela Valverde, quien le aconsejó unas vacaciones de varios meses en Puna.

Entre 1.924 y el 29 concurría diariamente por las mañanas al Registro de Anotación de Hipotecas, en Diez de Agosto y Chile, al lado de la Biblioteca Municipal, conversando con su amigo el Director Pedro Valdés Macklif (2) ya estaba escribiendo su historia del Cuerpo de Bomberos.

En 1.926 publicó la novela corta “Expiación en su estatua o el secreto de un triunfo” en 34 págs. y dibujos de Espinel y Diez y produjo desde entonces sus famosas Crónicas históricas, producto de su designación como Director de la Biblioteca y Museo Municipales, por renuncia de Camilo Destruge, que se acogió a la jubilación. José Gabriel Pino Roca estaba muy enfermo y casi no salía a la calle.

En la Biblioteca y Museo hizo una gran labor cultural. Dirigió la Revista Municipal insertando unas interesantísimas Crónicas sobre la vida en el Guayaquil Antiguo que continuaron hasta 1.944 Inició la clasificación de las piezas del Museo, compuso una Guía aún inédita y escribió sus famosas “Visitas al Museo”. De esa época fue una activa militancia masónica.

En 1.930 la Municipalidad abrió un Concurso para obras históricas, Intervino con sus “Crónicas de Guayaquil Antiguo” en un lomo y logró el Premio Único por Unanimidad. El libro se publicó en la imprenta Municipal


(2) Valdés Macklif había sido Cónsul General del ecuador en París y Falleció en Guayaquil en 1.929, de peste bubónica.
en 641 págs, y resultó un acontecimiento. Al día siguiente recibió el titulo de Cronista Vitalicio de Guayaquil, pero a los pocos meses, en 1.932, una nueva administración municipal, por simple compromiso de un Concejal, le reemplazó en la Dirección de la Biblioteca y Museo con Carlos Matamoros Jara. El Cronista Vitalicio aceptó la injusticia con gran estoicismo y pasó al Vicente Rocafuerte a dictar la cátedra de Castellano.

En 1.933 concurrió como Delegado a la Asamblea Nacional de Municipalidades. En 1.934 fue reintegrado a sus funciones de Director de la Biblioteca y Museo Municipales que desempeñó hasta su fallecimiento 19 años después. Desde esas dependencias y con el dibujante José Antonio Hidalgo Checa descubrió y popularizó los motivos punaes tomados de las cuentas de barro cocido de esa cultura, inició la publicación de la Biblioteca Guayaquil con “Selección de obras de autores ecuatorianos” en cuyo tercer volumen apareció en 1.938 sus “Átomos Negros” con el Subtitulo de “Heregias contra el sentido común” en 355 págs, recogiendo sus crónicas de “El Guante”, bajo el titulo de “Síntesis sin tesis”, que trataban sobre fenómenos ocultistas y magnéticos y sobre prácticas espiritistas, de las que era muy asiduo.

En 1.936 había editado “Reflexiones para los encarcelados” en 15 págs, y concluyó una extensa y erudita “Historia del Cuerpo de Bomberos de Guayaquil” que entregó a esa institución, a la que había pertenecido por muchos años al igual que su padre. También ordenó sus discursos necrológicos en un volumen “Desde el andén o mis hasta luego a quienes tomaron trenes anteriores al mío que permaneció inédito por mucho años al igual que varios tomos de “Misceláneas” con su producción teatral y literaria, recogida y ordenada por su hijo Raúl.

En 1.938 la Asamblea Nacional Constituyente lo declaró “Ciudadano Ilustre de la Nación”. En 1 940 editó la biografía de quien fuera su amigo y protector Federico Reinel en 43 págs, y “Biografías Olvidadas” obra sumamente valiosa en 304 págs.

En 1.942 viajó acompañado de su hijo Atahualpa a la clínica de los Hermanos Mayo en Rochester, U.S.A. a operarse de la próstata, pero llegó tan deshidratado y desnutrido por su costumbre inveterada de no comer casi nada ni tomar líquidos, que tuvieron que ponerlo ocho días en recuperación para luego operarlo.

En 1.944 la Municipalidad auspició la segunda edición de sus Crónicas que apareció en 1.947 en dos tomos de 473 y 368 págs. respectivamente con índices. Esas Crónicas constituyen su mayor esfuerzo intelectual y le costaron las del primer tomo años de investigación en las Actas del Cabildo y, las Escribanías coloniales, mientras que las del segundo tomo se originaron en sus lecturas de periódicos guayaquileños del siglo XIX.

En 1.948 perdió a su esposa con quién vivía separado hacía algunos años y empezó a sufrir del corazón. Sus ideas filosóficas lo habían conducido a creer que el espíritu es parte de la materia. Esas altas concepciones las practicaba sinceramente y dijo: Moriré con el auxilio de mi propia conciencia.

En 1.951 recibió la Condecoración Estrella de Octubre de Primera clase que le otorgó el Cuerpo de Bomberos de Guayaquil. Poco después enfermó de gravedad y falleció de casi ochenta años de edad en la madrugada del 14 de Mayo de 1.952, dejando un cuantioso legado cultural diseminado en periódicos y revistas.

A las ocho de la noche fueron trasladados sus restos a una Capilla Ardiente levantada en su honor en el Salón de la Ciudad. El entierro se realizó el día 15 con solemne acompañamiento, cubriendo el Concejo Cantonal todos los gastos.

En 1.953 apareció su obra póstuma sobre los bomberos bajo el título de “Historia del Cuerpo de Bomberos de Guayaquil” en 492 págs. y un apéndice escrito por su hijo Raúl. Existe una segunda edición.

Tez canela, alto, delgadísimo -casi hueso y pellejo- pelo lacio y negro, mirada penetrante, ceño adusto, enamorador y hasta coqueto y de carácter festivo. De viejo pasaba por feo pero su le hacia simpático, borrachon y ocurrido. Dejo una “Gramática sin maestros”, método simplificado para niños y estudiantes, así como el recuerdo de sus escritos graciosos y profundos a la par de hermosos y delicados. También escribió su drama “Sarcasmo”.

Como periodista poseyó garra y estilo así como patrióticas iniciativas, desde la columna de “El Grito del Pueblo” obtuvo que se saneara la casa de Francisco Campos Coello para que pudiera vivir con tranquilidad en ella.

Fue un trabajador de las Bellas Letras, ejemplo de laboriosidad, sobretodo en la tercera edad.

 

Fray Vicente Solano

Posted in poemas with tags , on octubre 7, 2008 by edmolin657

Nació en Cuenca el 16 de Octubre de 1.791. Hijo legítimo de Tomás Solano y Gutiérrez del Tejo y de María Vargas- Machuca y Cardoso, honrados agricultores dueños de “Tasqui”, en el sitio Bante, Jurisdicción de Paute. Bautizado como Domingo, estudió las primeras letras con su padre en Tarqui.
En 1.800 el Franciscano Fray Antonio Bustamante y Alvarez lo sacó del hogar, condujo a Quito, al Convento de San Pedro y púsole por maestros a los Padres Mariano Vásconez y Narciso Segura. En 1.813 obtuvo por oposición la cátedra de Filosofía y se perfiló como hombre de estudio, tenía 22 años. En 1.814 aprobó sus exámenes y recibió la ordenación sacerdotal con el nombre de Fray Vicente, de manos del Arzobispo José Cuero y Caicedo, que también le instituyó predicador y confesor. Dos años después era catedrático de Teología en San Diego y el superior lo envió a catequizar infieles en el oriente, al poco tiempo estaba en Cuenca de profesor de moral del Colegio Seminario, hasta que en 1.828 vió que “el espíritu rutinero de las aulas jamás puede hacer hombres pensadores” y abandonó la carrera, dedicando su existencia a la lectura en el retiro y la abstracción en su celda franciscana.
Ya funcionaban 3 imprentas, una de ellas adquiridas por el Gobernador, General Ignacio Torres y Tenorio, quien tuvo la feliz ocurrencia de dársela a Solano para que la dirija. El frayle pasaba por ser uno de los más cultos y ameritados varones de la ciudad, fervoroso admirador de Bolívar e íntimo del Gobernador.
En Enero de 1.828 publicó “El Eco del Azuay”, periódico que duró 6 meses y salió en 26 números; su contenido fue mixtureado, yendo de la política hasta la filosofía y logró interesar a la élite del Pensamiento grancolombiano. Ese año apareció su primer libro y primero en imprimirse en Cuenca, titulado “La Predestinación y reprobación de los hombres, según el sentido genuino de las escrituras y la razón” muy influenciado por las ideas del Jesuíta Chileno Lacunza, fallecido en el destierro en Italia y que contiene como tesis que “el número de los predestinados está decretado por Dios. Este número irá disminuyendo con el flujo de los siglos y por una razón inversa se aumentará el libertinaje”, teoría ridícula y absurda que sin embargo causó sensación y a las pocas semanas el Dr. José Chica, Fiscal de Quito, pidió al Dr. Calixto Miranda y Suárez, VI Obispo de Cuenca, que lo hiciera recoger y prohibia su lectura. La curia cuencana encargó al Dr. Joaquín Miguel Araujo que emita su dictamen, que fué adverso a Solano y a la obra; entonces se decretó la prohibición de su lectura. Mientras tanto Fray Vicente había publicado en su defensa “Espíritu de Fray Vicente Solano”, dándose a conocer como polemista “irónico, mordaz, caústico, agudo y erudito” y en 1.829 editó “El Baturillo” o refutación al juicio crítico de Araujo, pero “La Predestinación” siguió prohibido hasta que en 1.853 su hermano de Orden, Fray José Manuel Plaza de la Tejera, recién designado VII Obispo de Cuenca, más por satisfacerle que por otra consideración, el 22 de Junio de ese año levantó la prohibición dictada por su antecesor. Entonces sus enemigos se movieron en Roma y el 5 de Marzo de 1.857 Pío IX decretó su inclusión en el “índice de Libros prohibidos por la Iglesia”, obligándole a firmar un “Acta de Acatamiento”, que fue enviada a Roma y aceptado por dicho Papa mediante Decreto del l de Diciembre de 1.861. Así concluyó el escándalo de un libro que hoy sólo causaría aburrimiento pero que entonces produjo 33 años de agrias polémicas, sinsabores a su autor y una exclamación suya, profética y genial. “Mientras los defensores de la religión no reúnan la bella literatura y las ciencias naturales a la teología, es tiempo perdido en escribir fárragos para persuadir a los incrédulos”.
En 1.829 fundó “EI Telescopio” y “La Alforja” combatiendo Ia expedición del Mariscal La Mar contra el sur de Colombia y reiteró su admiración por Bolívar. En 1.831 ascendió a Guardián del Convento de Pomasqui y en 1.835 con ocasión del decreto de exclusión de los sacerdotes en la convocatoria de elecciones para Diputados a la Asamblea Constituyente, publicó el “Semanario Eclesiástico”. Entonces “El Ecuatoriano del Guayas” en sus Nos. 70 y 71 comentó favorablemente el Decreto y el Provisor y Vicario Capitular de Cuenca, Dr. Mariano Veintimilla, designó un tribunal especial para juzgar dichos impresos -Solano formó parte de éI- y con el informe se expidió el Decreto de Excomunión mayor contra los que leyeran ambos números de “El Ecuatoriano del Guayas”.
Así las cosas, el Prefecto del Guayas, Vicente Ramón Roca, impidió la fijación de carteles en las iglesias de Guayaquil y comunicó al Jefe Supremo, Dr. Vicente Rocafuerte que en seguida decretó el destierro contra Veintimilla y los miembros del Tribunal eclesiástico. Solano pasó a Cajamarca en el Perú y vivió donde un hermano por pocos meses, hasta que la Convención le permitió regresar a Cuenca.
Entonces comienza un período dedicado a rudas polémicas que sucesivamente mantuvo por la prensa: 1) Crnel. Francisco Eugenio Tamariz (1.836-43) Dr. Salvador Jiménez, Obispo de Popayán (1.839-40). 3) Antonio José de Irisarri (1.840-45) y 4) Dr. Mariano Veintimilla (1. 846- 49).
Con Tamariz peleó por varios papeles sueltos que contenían un “Diálogo joco-serio entre el Padre Patisucio y Antonio Naldo o nalgas” aparecido en Guayaquil. A esto replicó Solano con “Carta de Fray Gargajo o anatomía completa de la cabeza del Dr. Chusquito” en 16 págs. fue respondido con “Escopetazo a los pájaros de Safón, inclusive un murciélago” y la pelea terminó con otro escrito de Solano intitulado “Cañonazos de un artillero americano contra un escopetero andaluz” en 125 págs. siendo respondido con “‘Una bomba arrojada sobre la bóveda gótica o sea cráneo molondrón de Fray Gerundio Zampatortas, artillero muy recluta de la escuela práctico testamentario tartúfica” en 25 págs.
Con el Obispo de Popayán litigó porque éste había enseñado que la supresión de ciertos conventos de menores no era contraria a la religión. Entonces Solano escribió “Juicio imparcial sobre la exposición del Sr. Obispo de Popayán, Dr. Salvador Jiménez, acerca del Decreto del Congreso Granadino, relativo a la supresión de algunos conventos de Pasto”, siendo contestado con una “Carta del Obispo” que replicó con “Dialoguito entre un pastuso y el Sr. Obispo de Popayán, Dr. Salvador Jiménez” en una hoja, que suscribió como si fuera “Un loro del señor Obispo de Popayán que oyó esta disputa”, y no contento con esto aun publicó “Contestación a la carta del Ilustrísimo Sr. Obispo de Popayán, Dr. Salvador Jiménez, dirigida al P. Fr. Vicente Solano, del Orden de San Francisco”.
La polémica con Irisarri fué de igual a igual porque éste era “hombre de estado, literato y autor de “cuestiones Filosóficas, mundano y diplomático”. En 1.839 Irisarri había sido designado “periodista oficial” por el Presidente Juan José Flores y con tal motivo fundó en Guayaquil “La Verdad Desnuda” y en uno de sus nímeros calificó a Solano de loco y este se defendió en “Triunfo del papel institulado juicio Imparcial”.
Irisarri ya no publicaba “La Verdad Desnuda” sino “La Balanza” y comenzó a darle a Solano con epítetos más rudos, siendo respondido con “Epístola crítico-balanzario-molóndrica a los editores de la Balanza, flor y nata de los gerundios, con una dedicatoria a las madres de los Balanceros”. Después escribirá “Soplamocos literario al editor o editores de la Balnaza, por el Lic. Mala Balanzas” y como la discusión pasó del plano personal al gramatical, por tres años consecutivos le endilgó a Irisarri 19 cartas desde Cuenca, persiguiéndolo de “La Balanza” al “Correo Semanal” y luego a “La Concordia”, periódico que fundó Irisarri entre 1.840 y 45, emigrando del Ecuador poco después de la caída de Flores, en Mayo de ese año. De todo esto ha quedado el estilo y la mordacidad de los contrincantes.
La última polémica de Solano fué contra su antiguo amigo el Dr. Veintimilla, porque éste se pronunció en 1.843 por el acatamiento de los eclesiásticos a la constitución floreana. Solano era opuesto a una constitución tan ruín y así lo expresó en “La Luz” y en el púlpito, agitando a la población con el fin de armar una insurrección, pero fue suspendido en sus funciones por Veintimilla y hasta amenazado con una excomunión; después del 6 de Marzo de 1.845 cobró fuerzas y se burló con un papel sin firma titulado ‘Tonterías del Dr. Mantequita”, que endilgó a Veintimilla.
En 1.839 había editado “Bosquejo de la Europa y de la América en 1.900″ en 67 págs. donde anunciaba los enfrentamientos bélicos que sucederían en el siglo XIX hasta terminar con el predominio de dos potencias por entonces en formación: Rusia y los Estados Unidos. “Genio de la anticipación” le han llamado por esto en Cuenca.
En 1.846 polemizó sobre la constitución del 43 en lo referente a religión con el papel “Los Clérigos de Tandacatu refutados por ellos mismos” en 2 hojas. También refutó a Ignacio Marchán y a los periódicos “El Censor” “El Ecuatoriano” y “El Atalaya” sobre el patronato eclesiástico. El 47 defendió a los jesuítas y atacó a los congresistas encargados de los asuntos religiosos.
En 1.848 se dió tiempo para contestar a “Unos jóvenes periodistas de la Libertad” y trató de buscar camorra a Pedro Moncayo, sin resultados. Ese año fue candidatizado para Arzobispo de Quito, pero resultó electo Francisco Javier de Garaycoa. Entonces aceptó el rectorado del Colegio de Loja y con tal motivo realizó dos viajes a esa ciudad, fruto de los cuales son sus libros científicos denominados: “Viaje a Loja” y “Segundo Viaje a Loja…” que contienen observaciones sobre la fauna, flora y mineralogía. En 1.849 examinó la política religiosa de los Ministros y el Congreso Nacional. En 1.851 publicará “La Guerra Catilinaria” de Salustio, traducida del latín con notas, por ser obra “utilísima para la política y la moral de su tiempo” y su sermón del Santísimo Sacramento predicado en la Catedral en la octava del Corpus en 18 págs.
En 1.852 la Convención Nacional lo designó Obispo Auxiliar de Cuenca y no aceptó, declinando el honor para no distraerse de sus altos empeños intelectuales. En 1.854 fundó “La Escoba” y “atacó a los tontos, donde quiera que estos se encuentren”, así como a los periodistas de “la Libertad”. El 55 hizo el elogio fúnebre de su amigo el Obispo Manuel Plaza de la Tejera. Su salud se había resentido con agudos ataques de amebiasis que le mantenían constantemente enfermo de disentería. No comía más que una vez al día y sufría de desnutrición general. En 1.857 y por defender a la pena de muerte, atacó por la prensa a la ilustre poetisa Dolores Veintimilla de Galindo, contribuyendo así a su doloroso suicidio (1). En 1.860 -recluido en su celda- dió a la imprenta un folletito “Reflexiones sobre la autoridad temporal del Papa” y en 1.861 “Colección de artículos publicados en el periódico intitulado La República” con Máximas, sentencias, fábulas, pensamientos, en 62 págs. comentó el poema de Juan León Mera “La Vírgen del Sol”, leyenda indiana que le agradó mucho. De allí en adelante casi no pudo escribir. Vivía de contínuas dietas, sin dentadura, con interminables cólicos y consumido por la debilidad, apagándose su vida a los 73 años, el 1o. de Abril de 1.865, ante la consternación de su ciudad.
Murió respetadísimo y su deceso fué sentido en la república i tal el prestigio que gozaba! Hernán Rodríguez Castelo ha dicho de Solano que marca una transición entre la prosa colonial de Espejo y la de Montalvo y Calle, en esa edad media literaria que fue nuestra independencia y comienzos de la República. Solano fué hombre de contrastes y tensiones, abierto a toda innovación por natural curiosidad pero receloso y conservador las desechaba. La fuerza de su talento se estrelló casi siempre en la mentalidad y ámbito pequeños que tuvo que habitar y su formación mental -dieciochesca- entorpeció su actuación dentro del siglo XIX.
(1) Solano le dedicó “Graciosa Necrología” en una hoja, suscribiéndola bajo el seudónimo de “Unos Colegiales” y todo porque la poetisa había protestado en una hoja suelta contra la aplicación de la pena de muerte en el Ecuador y el mundo. Después se ha de haber arrepentido pero ya era demasiado tarde, Dolores Veintimilla de Galindo estaba muerta.Fue grande y pequeño al mismo tiempo, científico y naturalista en sus viajes a Loja, cavernario en su pendencia contra Dolores Veintimilla, filósofo en el “Bosquejo de la Europa y de la América y malcriado e hiriente en algunas de sus polémicas. El mismo se describió diciendo; “Soy la quimera de mi siglo”.
Sus obras completas aparecieron en Barcelona, en 4 tomos, entre 1.892 y el 95, con prólogo de Antonio Borrero Cortázar. Su Bibliografía en Cuenca, en 1.965, recopilada por Miguel Díaz Cueva, en el Tomo II de la Biblioteca Ecuatoriana, con una lista completa de sus seudónimos, varios índices, etc. Entre sus más destacados biógrafos tenemos a Víctor Manuel Albornóz, con dos tomos en 1.965; Luis Cordero Crespo 1.965 y César Dávila Andrade. Su epistolario al Dr. José María Lasso apareció en 1.902 recopilado por Manuel María Pólit en 336 págs. Su epistolario con Fray Buenaventura Figueroa O. P. en 1.935, con Prólogo de Fray José María Vargas O. P. en 71 págs. y el Epistolario General recopilado por Agustín Cueva Tamariz en 1.953.
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FRAY VICENTE SOLANO MACHUCAESCRITOR.- Nació en Cuenca el 16 de Octubre de 1.791. Hijo legítimo de Tomás Solano y Gutiérrez del Tejo y de María Vargas- Machuca y Cardoso, honrados agricultores dueños de “Tasqui”, en el sitio Bante, Jurisdicción de Paute. Bautizado como Domingo, estudió las primeras letras con su padre en Tarqui.
En 1.800 el Franciscano Fray Antonio Bustamante y Alvarez lo sacó del hogar, condujo a Quito, al Convento de San Pedro y púsole por maestros a los Padres Mariano Vásconez y Narciso Segura. En 1.813 obtuvo por oposición la cátedra de Filosofía y se perfiló como hombre de estudio, tenía 22 años. En 1.814 aprobó sus exámenes y recibió la ordenación sacerdotal con el nombre de Fray Vicente, de manos del Arzobispo José Cuero y Caicedo, que también le instituyó predicador y confesor. Dos años después era catedrático de Teología en San Diego y el superior lo envió a catequizar infieles en el oriente, al poco tiempo estaba en Cuenca de profesor de moral del Colegio Seminario, hasta que en 1.828 vió que “el espíritu rutinero de las aulas jamás puede hacer hombres pensadores” y abandonó la carrera, dedicando su existencia a la lectura en el retiro y la abstracción en su celda franciscana.
Ya funcionaban 3 imprentas, una de ellas adquiridas por el Gobernador, General Ignacio Torres y Tenorio, quien tuvo la feliz ocurrencia de dársela a Solano para que la dirija. El frayle pasaba por ser uno de los más cultos y ameritados varones de la ciudad, fervoroso admirador de Bolívar e íntimo del Gobernador.
En Enero de 1.828 publicó “El Eco del Azuay”, periódico que duró 6 meses y salió en 26 números; su contenido fue mixtureado, yendo de la política hasta la filosofía y logró interesar a la élite del Pensamiento grancolombiano. Ese año apareció su primer libro y primero en imprimirse en Cuenca, titulado “La Predestinación y reprobación de los hombres, según el sentido genuino de las escrituras y la razón” muy influenciado por las ideas del Jesuíta Chileno Lacunza, fallecido en el destierro en Italia y que contiene como tesis que “el número de los predestinados está decretado por Dios. Este número irá disminuyendo con el flujo de los siglos y por una razón inversa se aumentará el libertinaje”, teoría ridícula y absurda que sin embargo causó sensación y a las pocas semanas el Dr. José Chica, Fiscal de Quito, pidió al Dr. Calixto Miranda y Suárez, VI Obispo de Cuenca, que lo hiciera recoger y prohibia su lectura. La curia cuencana encargó al Dr. Joaquín Miguel Araujo que emita su dictamen, que fué adverso a Solano y a la obra; entonces se decretó la prohibición de su lectura. Mientras tanto Fray Vicente había publicado en su defensa “Espíritu de Fray Vicente Solano”, dándose a conocer como polemista “irónico, mordaz, caústico, agudo y erudito” y en 1.829 editó “El Baturillo” o refutación al juicio crítico de Araujo, pero “La Predestinación” siguió prohibido hasta que en 1.853 su hermano de Orden, Fray José Manuel Plaza de la Tejera, recién designado VII Obispo de Cuenca, más por satisfacerle que por otra consideración, el 22 de Junio de ese año levantó la prohibición dictada por su antecesor. Entonces sus enemigos se movieron en Roma y el 5 de Marzo de 1.857 Pío IX decretó su inclusión en el “índice de Libros prohibidos por la Iglesia”, obligándole a firmar un “Acta de Acatamiento”, que fue enviada a Roma y aceptado por dicho Papa mediante Decreto del l de Diciembre de 1.861. Así concluyó el escándalo de un libro que hoy sólo causaría aburrimiento pero que entonces produjo 33 años de agrias polémicas, sinsabores a su autor y una exclamación suya, profética y genial. “Mientras los defensores de la religión no reúnan la bella literatura y las ciencias naturales a la teología, es tiempo perdido en escribir fárragos para persuadir a los incrédulos”.
En 1.829 fundó “EI Telescopio” y “La Alforja” combatiendo Ia expedición del Mariscal La Mar contra el sur de Colombia y reiteró su admiración por Bolívar. En 1.831 ascendió a Guardián del Convento de Pomasqui y en 1.835 con ocasión del decreto de exclusión de los sacerdotes en la convocatoria de elecciones para Diputados a la Asamblea Constituyente, publicó el “Semanario Eclesiástico”. Entonces “El Ecuatoriano del Guayas” en sus Nos. 70 y 71 comentó favorablemente el Decreto y el Provisor y Vicario Capitular de Cuenca, Dr. Mariano Veintimilla, designó un tribunal especial para juzgar dichos impresos -Solano formó parte de éI- y con el informe se expidió el Decreto de Excomunión mayor contra los que leyeran ambos números de “El Ecuatoriano del Guayas”.
Así las cosas, el Prefecto del Guayas, Vicente Ramón Roca, impidió la fijación de carteles en las iglesias de Guayaquil y comunicó al Jefe Supremo, Dr. Vicente Rocafuerte que en seguida decretó el destierro contra Veintimilla y los miembros del Tribunal eclesiástico. Solano pasó a Cajamarca en el Perú y vivió donde un hermano por pocos meses, hasta que la Convención le permitió regresar a Cuenca.
Entonces comienza un período dedicado a rudas polémicas que sucesivamente mantuvo por la prensa: 1) Crnel. Francisco Eugenio Tamariz (1.836-43) Dr. Salvador Jiménez, Obispo de Popayán (1.839-40). 3) Antonio José de Irisarri (1.840-45) y 4) Dr. Mariano Veintimilla (1. 846- 49).
Con Tamariz peleó por varios papeles sueltos que contenían un “Diálogo joco-serio entre el Padre Patisucio y Antonio Naldo o nalgas” aparecido en Guayaquil. A esto replicó Solano con “Carta de Fray Gargajo o anatomía completa de la cabeza del Dr. Chusquito” en 16 págs. fue respondido con “Escopetazo a los pájaros de Safón, inclusive un murciélago” y la pelea terminó con otro escrito de Solano intitulado “Cañonazos de un artillero americano contra un escopetero andaluz” en 125 págs. siendo respondido con “‘Una bomba arrojada sobre la bóveda gótica o sea cráneo molondrón de Fray Gerundio Zampatortas, artillero muy recluta de la escuela práctico testamentario tartúfica” en 25 págs.
Con el Obispo de Popayán litigó porque éste había enseñado que la supresión de ciertos conventos de menores no era contraria a la religión. Entonces Solano escribió “Juicio imparcial sobre la exposición del Sr. Obispo de Popayán, Dr. Salvador Jiménez, acerca del Decreto del Congreso Granadino, relativo a la supresión de algunos conventos de Pasto”, siendo contestado con una “Carta del Obispo” que replicó con “Dialoguito entre un pastuso y el Sr. Obispo de Popayán, Dr. Salvador Jiménez” en una hoja, que suscribió como si fuera “Un loro del señor Obispo de Popayán que oyó esta disputa”, y no contento con esto aun publicó “Contestación a la carta del Ilustrísimo Sr. Obispo de Popayán, Dr. Salvador Jiménez, dirigida al P. Fr. Vicente Solano, del Orden de San Francisco”.
La polémica con Irisarri fué de igual a igual porque éste era “hombre de estado, literato y autor de “cuestiones Filosóficas, mundano y diplomático”. En 1.839 Irisarri había sido designado “periodista oficial” por el Presidente Juan José Flores y con tal motivo fundó en Guayaquil “La Verdad Desnuda” y en uno de sus nímeros calificó a Solano de loco y este se defendió en “Triunfo del papel institulado juicio Imparcial”.
Irisarri ya no publicaba “La Verdad Desnuda” sino “La Balanza” y comenzó a darle a Solano con epítetos más rudos, siendo respondido con “Epístola crítico-balanzario-molóndrica a los editores de la Balanza, flor y nata de los gerundios, con una dedicatoria a las madres de los Balanceros”. Después escribirá “Soplamocos literario al editor o editores de la Balnaza, por el Lic. Mala Balanzas” y como la discusión pasó del plano personal al gramatical, por tres años consecutivos le endilgó a Irisarri 19 cartas desde Cuenca, persiguiéndolo de “La Balanza” al “Correo Semanal” y luego a “La Concordia”, periódico que fundó Irisarri entre 1.840 y 45, emigrando del Ecuador poco después de la caída de Flores, en Mayo de ese año. De todo esto ha quedado el estilo y la mordacidad de los contrincantes.
La última polémica de Solano fué contra su antiguo amigo el Dr. Veintimilla, porque éste se pronunció en 1.843 por el acatamiento de los eclesiásticos a la constitución floreana. Solano era opuesto a una constitución tan ruín y así lo expresó en “La Luz” y en el púlpito, agitando a la población con el fin de armar una insurrección, pero fue suspendido en sus funciones por Veintimilla y hasta amenazado con una excomunión; después del 6 de Marzo de 1.845 cobró fuerzas y se burló con un papel sin firma titulado ‘Tonterías del Dr. Mantequita”, que endilgó a Veintimilla.
En 1.839 había editado “Bosquejo de la Europa y de la América en 1.900″ en 67 págs. donde anunciaba los enfrentamientos bélicos que sucederían en el siglo XIX hasta terminar con el predominio de dos potencias por entonces en formación: Rusia y los Estados Unidos. “Genio de la anticipación” le han llamado por esto en Cuenca.
En 1.846 polemizó sobre la constitución del 43 en lo referente a religión con el papel “Los Clérigos de Tandacatu refutados por ellos mismos” en 2 hojas. También refutó a Ignacio Marchán y a los periódicos “El Censor” “El Ecuatoriano” y “El Atalaya” sobre el patronato eclesiástico. El 47 defendió a los jesuítas y atacó a los congresistas encargados de los asuntos religiosos.
En 1.848 se dió tiempo para contestar a “Unos jóvenes periodistas de la Libertad” y trató de buscar camorra a Pedro Moncayo, sin resultados. Ese año fue candidatizado para Arzobispo de Quito, pero resultó electo Francisco Javier de Garaycoa. Entonces aceptó el rectorado del Colegio de Loja y con tal motivo realizó dos viajes a esa ciudad, fruto de los cuales son sus libros científicos denominados: “Viaje a Loja” y “Segundo Viaje a Loja…” que contienen observaciones sobre la fauna, flora y mineralogía. En 1.849 examinó la política religiosa de los Ministros y el Congreso Nacional. En 1.851 publicará “La Guerra Catilinaria” de Salustio, traducida del latín con notas, por ser obra “utilísima para la política y la moral de su tiempo” y su sermón del Santísimo Sacramento predicado en la Catedral en la octava del Corpus en 18 págs.
En 1.852 la Convención Nacional lo designó Obispo Auxiliar de Cuenca y no aceptó, declinando el honor para no distraerse de sus altos empeños intelectuales. En 1.854 fundó “La Escoba” y “atacó a los tontos, donde quiera que estos se encuentren”, así como a los periodistas de “la Libertad”. El 55 hizo el elogio fúnebre de su amigo el Obispo Manuel Plaza de la Tejera. Su salud se había resentido con agudos ataques de amebiasis que le mantenían constantemente enfermo de disentería. No comía más que una vez al día y sufría de desnutrición general. En 1.857 y por defender a la pena de muerte, atacó por la prensa a la ilustre poetisa Dolores Veintimilla de Galindo, contribuyendo así a su doloroso suicidio (1). En 1.860 -recluido en su celda- dió a la imprenta un folletito “Reflexiones sobre la autoridad temporal del Papa” y en 1.861 “Colección de artículos publicados en el periódico intitulado La República” con Máximas, sentencias, fábulas, pensamientos, en 62 págs. comentó el poema de Juan León Mera “La Vírgen del Sol”, leyenda indiana que le agradó mucho. De allí en adelante casi no pudo escribir. Vivía de contínuas dietas, sin dentadura, con interminables cólicos y consumido por la debilidad, apagándose su vida a los 73 años, el 1o. de Abril de 1.865, ante la consternación de su ciudad.
Murió respetadísimo y su deceso fué sentido en la república i tal el prestigio que gozaba! Hernán Rodríguez Castelo ha dicho de Solano que marca una transición entre la prosa colonial de Espejo y la de Montalvo y Calle, en esa edad media literaria que fue nuestra independencia y comienzos de la República. Solano fué hombre de contrastes y tensiones, abierto a toda innovación por natural curiosidad pero receloso y conservador las desechaba. La fuerza de su talento se estrelló casi siempre en la mentalidad y ámbito pequeños que tuvo que habitar y su formación mental -dieciochesca- entorpeció su actuación dentro del siglo XIX.
(1) Solano le dedicó “Graciosa Necrología” en una hoja, suscribiéndola bajo el seudónimo de “Unos Colegiales” y todo porque la poetisa había protestado en una hoja suelta contra la aplicación de la pena de muerte en el Ecuador y el mundo. Después se ha de haber arrepentido pero ya era demasiado tarde, Dolores Veintimilla de Galindo estaba muerta.Fue grande y pequeño al mismo tiempo, científico y naturalista en sus viajes a Loja, cavernario en su pendencia contra Dolores Veintimilla, filósofo en el “Bosquejo de la Europa y de la América y malcriado e hiriente en algunas de sus polémicas. El mismo se describió diciendo; “Soy la quimera de mi siglo”.
Sus obras completas aparecieron en Barcelona, en 4 tomos, entre 1.892 y el 95, con prólogo de Antonio Borrero Cortázar. Su Bibliografía en Cuenca, en 1.965, recopilada por Miguel Díaz Cueva, en el Tomo II de la Biblioteca Ecuatoriana, con una lista completa de sus seudónimos, varios índices, etc. Entre sus más destacados biógrafos tenemos a Víctor Manuel Albornóz, con dos tomos en 1.965; Luis Cordero Crespo 1.965 y César Dávila Andrade. Su epistolario al Dr. José María Lasso apareció en 1.902 recopilado por Manuel María Pólit en 336 págs. Su epistolario con Fray Buenaventura Figueroa O. P. en 1.935, con Prólogo de Fray José María Vargas O. P. en 71 págs. y el Epistolario General recopilado por Agustín Cueva Tamariz en 1.953.

Fuente: Biblioteca Rodolfo Pérez Pimentel

Nació en Cuenca el 16 de Octubre de 1.791. Hijo legítimo de Tomás Solano y Gutiérrez del Tejo y de María Vargas- Machuca y Cardoso, honrados agricultores dueños de “Tasqui”, en el sitio Bante, Jurisdicción de Paute. Bautizado como Domingo, estudió las primeras letras con su padre en Tarqui.
En 1.800 el Franciscano Fray Antonio Bustamante y Alvarez lo sacó del hogar, condujo a Quito, al Convento de San Pedro y púsole por maestros a los Padres Mariano Vásconez y Narciso Segura. En 1.813 obtuvo por oposición la cátedra de Filosofía y se perfiló como hombre de estudio, tenía 22 años. En 1.814 aprobó sus exámenes y recibió la ordenación sacerdotal con el nombre de Fray Vicente, de manos del Arzobispo José Cuero y Caicedo, que también le instituyó predicador y confesor. Dos años después era catedrático de Teología en San Diego y el superior lo envió a catequizar infieles en el oriente, al poco tiempo estaba en Cuenca de profesor de moral del Colegio Seminario, hasta que en 1.828 vió que “el espíritu rutinero de las aulas jamás puede hacer hombres pensadores” y abandonó la carrera, dedicando su existencia a la lectura en el retiro y la abstracción en su celda franciscana.
Ya funcionaban 3 imprentas, una de ellas adquiridas por el Gobernador, General Ignacio Torres y Tenorio, quien tuvo la feliz ocurrencia de dársela a Solano para que la dirija. El frayle pasaba por ser uno de los más cultos y ameritados varones de la ciudad, fervoroso admirador de Bolívar e íntimo del Gobernador.
En Enero de 1.828 publicó “El Eco del Azuay”, periódico que duró 6 meses y salió en 26 números; su contenido fue mixtureado, yendo de la política hasta la filosofía y logró interesar a la élite del Pensamiento grancolombiano. Ese año apareció su primer libro y primero en imprimirse en Cuenca, titulado “La Predestinación y reprobación de los hombres, según el sentido genuino de las escrituras y la razón” muy influenciado por las ideas del Jesuíta Chileno Lacunza, fallecido en el destierro en Italia y que contiene como tesis que “el número de los predestinados está decretado por Dios. Este número irá disminuyendo con el flujo de los siglos y por una razón inversa se aumentará el libertinaje”, teoría ridícula y absurda que sin embargo causó sensación y a las pocas semanas el Dr. José Chica, Fiscal de Quito, pidió al Dr. Calixto Miranda y Suárez, VI Obispo de Cuenca, que lo hiciera recoger y prohibia su lectura. La curia cuencana encargó al Dr. Joaquín Miguel Araujo que emita su dictamen, que fué adverso a Solano y a la obra; entonces se decretó la prohibición de su lectura. Mientras tanto Fray Vicente había publicado en su defensa “Espíritu de Fray Vicente Solano”, dándose a conocer como polemista “irónico, mordaz, caústico, agudo y erudito” y en 1.829 editó “El Baturillo” o refutación al juicio crítico de Araujo, pero “La Predestinación” siguió prohibido hasta que en 1.853 su hermano de Orden, Fray José Manuel Plaza de la Tejera, recién designado VII Obispo de Cuenca, más por satisfacerle que por otra consideración, el 22 de Junio de ese año levantó la prohibición dictada por su antecesor. Entonces sus enemigos se movieron en Roma y el 5 de Marzo de 1.857 Pío IX decretó su inclusión en el “índice de Libros prohibidos por la Iglesia”, obligándole a firmar un “Acta de Acatamiento”, que fue enviada a Roma y aceptado por dicho Papa mediante Decreto del l de Diciembre de 1.861. Así concluyó el escándalo de un libro que hoy sólo causaría aburrimiento pero que entonces produjo 33 años de agrias polémicas, sinsabores a su autor y una exclamación suya, profética y genial. “Mientras los defensores de la religión no reúnan la bella literatura y las ciencias naturales a la teología, es tiempo perdido en escribir fárragos para persuadir a los incrédulos”.
En 1.829 fundó “EI Telescopio” y “La Alforja” combatiendo Ia expedición del Mariscal La Mar contra el sur de Colombia y reiteró su admiración por Bolívar. En 1.831 ascendió a Guardián del Convento de Pomasqui y en 1.835 con ocasión del decreto de exclusión de los sacerdotes en la convocatoria de elecciones para Diputados a la Asamblea Constituyente, publicó el “Semanario Eclesiástico”. Entonces “El Ecuatoriano del Guayas” en sus Nos. 70 y 71 comentó favorablemente el Decreto y el Provisor y Vicario Capitular de Cuenca, Dr. Mariano Veintimilla, designó un tribunal especial para juzgar dichos impresos -Solano formó parte de éI- y con el informe se expidió el Decreto de Excomunión mayor contra los que leyeran ambos números de “El Ecuatoriano del Guayas”.
Así las cosas, el Prefecto del Guayas, Vicente Ramón Roca, impidió la fijación de carteles en las iglesias de Guayaquil y comunicó al Jefe Supremo, Dr. Vicente Rocafuerte que en seguida decretó el destierro contra Veintimilla y los miembros del Tribunal eclesiástico. Solano pasó a Cajamarca en el Perú y vivió donde un hermano por pocos meses, hasta que la Convención le permitió regresar a Cuenca.
Entonces comienza un período dedicado a rudas polémicas que sucesivamente mantuvo por la prensa: 1) Crnel. Francisco Eugenio Tamariz (1.836-43) Dr. Salvador Jiménez, Obispo de Popayán (1.839-40). 3) Antonio José de Irisarri (1.840-45) y 4) Dr. Mariano Veintimilla (1. 846- 49).
Con Tamariz peleó por varios papeles sueltos que contenían un “Diálogo joco-serio entre el Padre Patisucio y Antonio Naldo o nalgas” aparecido en Guayaquil. A esto replicó Solano con “Carta de Fray Gargajo o anatomía completa de la cabeza del Dr. Chusquito” en 16 págs. fue respondido con “Escopetazo a los pájaros de Safón, inclusive un murciélago” y la pelea terminó con otro escrito de Solano intitulado “Cañonazos de un artillero americano contra un escopetero andaluz” en 125 págs. siendo respondido con “‘Una bomba arrojada sobre la bóveda gótica o sea cráneo molondrón de Fray Gerundio Zampatortas, artillero muy recluta de la escuela práctico testamentario tartúfica” en 25 págs.
Con el Obispo de Popayán litigó porque éste había enseñado que la supresión de ciertos conventos de menores no era contraria a la religión. Entonces Solano escribió “Juicio imparcial sobre la exposición del Sr. Obispo de Popayán, Dr. Salvador Jiménez, acerca del Decreto del Congreso Granadino, relativo a la supresión de algunos conventos de Pasto”, siendo contestado con una “Carta del Obispo” que replicó con “Dialoguito entre un pastuso y el Sr. Obispo de Popayán, Dr. Salvador Jiménez” en una hoja, que suscribió como si fuera “Un loro del señor Obispo de Popayán que oyó esta disputa”, y no contento con esto aun publicó “Contestación a la carta del Ilustrísimo Sr. Obispo de Popayán, Dr. Salvador Jiménez, dirigida al P. Fr. Vicente Solano, del Orden de San Francisco”.
La polémica con Irisarri fué de igual a igual porque éste era “hombre de estado, literato y autor de “cuestiones Filosóficas, mundano y diplomático”. En 1.839 Irisarri había sido designado “periodista oficial” por el Presidente Juan José Flores y con tal motivo fundó en Guayaquil “La Verdad Desnuda” y en uno de sus nímeros calificó a Solano de loco y este se defendió en “Triunfo del papel institulado juicio Imparcial”.
Irisarri ya no publicaba “La Verdad Desnuda” sino “La Balanza” y comenzó a darle a Solano con epítetos más rudos, siendo respondido con “Epístola crítico-balanzario-molóndrica a los editores de la Balanza, flor y nata de los gerundios, con una dedicatoria a las madres de los Balanceros”. Después escribirá “Soplamocos literario al editor o editores de la Balnaza, por el Lic. Mala Balanzas” y como la discusión pasó del plano personal al gramatical, por tres años consecutivos le endilgó a Irisarri 19 cartas desde Cuenca, persiguiéndolo de “La Balanza” al “Correo Semanal” y luego a “La Concordia”, periódico que fundó Irisarri entre 1.840 y 45, emigrando del Ecuador poco después de la caída de Flores, en Mayo de ese año. De todo esto ha quedado el estilo y la mordacidad de los contrincantes.
La última polémica de Solano fué contra su antiguo amigo el Dr. Veintimilla, porque éste se pronunció en 1.843 por el acatamiento de los eclesiásticos a la constitución floreana. Solano era opuesto a una constitución tan ruín y así lo expresó en “La Luz” y en el púlpito, agitando a la población con el fin de armar una insurrección, pero fue suspendido en sus funciones por Veintimilla y hasta amenazado con una excomunión; después del 6 de Marzo de 1.845 cobró fuerzas y se burló con un papel sin firma titulado ‘Tonterías del Dr. Mantequita”, que endilgó a Veintimilla.
En 1.839 había editado “Bosquejo de la Europa y de la América en 1.900″ en 67 págs. donde anunciaba los enfrentamientos bélicos que sucederían en el siglo XIX hasta terminar con el predominio de dos potencias por entonces en formación: Rusia y los Estados Unidos. “Genio de la anticipación” le han llamado por esto en Cuenca.
En 1.846 polemizó sobre la constitución del 43 en lo referente a religión con el papel “Los Clérigos de Tandacatu refutados por ellos mismos” en 2 hojas. También refutó a Ignacio Marchán y a los periódicos “El Censor” “El Ecuatoriano” y “El Atalaya” sobre el patronato eclesiástico. El 47 defendió a los jesuítas y atacó a los congresistas encargados de los asuntos religiosos.
En 1.848 se dió tiempo para contestar a “Unos jóvenes periodistas de la Libertad” y trató de buscar camorra a Pedro Moncayo, sin resultados. Ese año fue candidatizado para Arzobispo de Quito, pero resultó electo Francisco Javier de Garaycoa. Entonces aceptó el rectorado del Colegio de Loja y con tal motivo realizó dos viajes a esa ciudad, fruto de los cuales son sus libros científicos denominados: “Viaje a Loja” y “Segundo Viaje a Loja…” que contienen observaciones sobre la fauna, flora y mineralogía. En 1.849 examinó la política religiosa de los Ministros y el Congreso Nacional. En 1.851 publicará “La Guerra Catilinaria” de Salustio, traducida del latín con notas, por ser obra “utilísima para la política y la moral de su tiempo” y su sermón del Santísimo Sacramento predicado en la Catedral en la octava del Corpus en 18 págs.
En 1.852 la Convención Nacional lo designó Obispo Auxiliar de Cuenca y no aceptó, declinando el honor para no distraerse de sus altos empeños intelectuales. En 1.854 fundó “La Escoba” y “atacó a los tontos, donde quiera que estos se encuentren”, así como a los periodistas de “la Libertad”. El 55 hizo el elogio fúnebre de su amigo el Obispo Manuel Plaza de la Tejera. Su salud se había resentido con agudos ataques de amebiasis que le mantenían constantemente enfermo de disentería. No comía más que una vez al día y sufría de desnutrición general. En 1.857 y por defender a la pena de muerte, atacó por la prensa a la ilustre poetisa Dolores Veintimilla de Galindo, contribuyendo así a su doloroso suicidio (1). En 1.860 -recluido en su celda- dió a la imprenta un folletito “Reflexiones sobre la autoridad temporal del Papa” y en 1.861 “Colección de artículos publicados en el periódico intitulado La República” con Máximas, sentencias, fábulas, pensamientos, en 62 págs. comentó el poema de Juan León Mera “La Vírgen del Sol”, leyenda indiana que le agradó mucho. De allí en adelante casi no pudo escribir. Vivía de contínuas dietas, sin dentadura, con interminables cólicos y consumido por la debilidad, apagándose su vida a los 73 años, el 1o. de Abril de 1.865, ante la consternación de su ciudad.
Murió respetadísimo y su deceso fué sentido en la república i tal el prestigio que gozaba! Hernán Rodríguez Castelo ha dicho de Solano que marca una transición entre la prosa colonial de Espejo y la de Montalvo y Calle, en esa edad media literaria que fue nuestra independencia y comienzos de la República. Solano fué hombre de contrastes y tensiones, abierto a toda innovación por natural curiosidad pero receloso y conservador las desechaba. La fuerza de su talento se estrelló casi siempre en la mentalidad y ámbito pequeños que tuvo que habitar y su formación mental -dieciochesca- entorpeció su actuación dentro del siglo XIX.
(1) Solano le dedicó “Graciosa Necrología” en una hoja, suscribiéndola bajo el seudónimo de “Unos Colegiales” y todo porque la poetisa había protestado en una hoja suelta contra la aplicación de la pena de muerte en el Ecuador y el mundo. Después se ha de haber arrepentido pero ya era demasiado tarde, Dolores Veintimilla de Galindo estaba muerta.Fue grande y pequeño al mismo tiempo, científico y naturalista en sus viajes a Loja, cavernario en su pendencia contra Dolores Veintimilla, filósofo en el “Bosquejo de la Europa y de la América y malcriado e hiriente en algunas de sus polémicas. El mismo se describió diciendo; “Soy la quimera de mi siglo”.
Sus obras completas aparecieron en Barcelona, en 4 tomos, entre 1.892 y el 95, con prólogo de Antonio Borrero Cortázar. Su Bibliografía en Cuenca, en 1.965, recopilada por Miguel Díaz Cueva, en el Tomo II de la Biblioteca Ecuatoriana, con una lista completa de sus seudónimos, varios índices, etc. Entre sus más destacados biógrafos tenemos a Víctor Manuel Albornóz, con dos tomos en 1.965; Luis Cordero Crespo 1.965 y César Dávila Andrade. Su epistolario al Dr. José María Lasso apareció en 1.902 recopilado por Manuel María Pólit en 336 págs. Su epistolario con Fray Buenaventura Figueroa O. P. en 1.935, con Prólogo de Fray José María Vargas O. P. en 71 págs. y el Epistolario General recopilado por Agustín Cueva Tamariz en 1.953.
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FRAY VICENTE SOLANO MACHUCAESCRITOR.- Nació en Cuenca el 16 de Octubre de 1.791. Hijo legítimo de Tomás Solano y Gutiérrez del Tejo y de María Vargas- Machuca y Cardoso, honrados agricultores dueños de “Tasqui”, en el sitio Bante, Jurisdicción de Paute. Bautizado como Domingo, estudió las primeras letras con su padre en Tarqui.
En 1.800 el Franciscano Fray Antonio Bustamante y Alvarez lo sacó del hogar, condujo a Quito, al Convento de San Pedro y púsole por maestros a los Padres Mariano Vásconez y Narciso Segura. En 1.813 obtuvo por oposición la cátedra de Filosofía y se perfiló como hombre de estudio, tenía 22 años. En 1.814 aprobó sus exámenes y recibió la ordenación sacerdotal con el nombre de Fray Vicente, de manos del Arzobispo José Cuero y Caicedo, que también le instituyó predicador y confesor. Dos años después era catedrático de Teología en San Diego y el superior lo envió a catequizar infieles en el oriente, al poco tiempo estaba en Cuenca de profesor de moral del Colegio Seminario, hasta que en 1.828 vió que “el espíritu rutinero de las aulas jamás puede hacer hombres pensadores” y abandonó la carrera, dedicando su existencia a la lectura en el retiro y la abstracción en su celda franciscana.
Ya funcionaban 3 imprentas, una de ellas adquiridas por el Gobernador, General Ignacio Torres y Tenorio, quien tuvo la feliz ocurrencia de dársela a Solano para que la dirija. El frayle pasaba por ser uno de los más cultos y ameritados varones de la ciudad, fervoroso admirador de Bolívar e íntimo del Gobernador.
En Enero de 1.828 publicó “El Eco del Azuay”, periódico que duró 6 meses y salió en 26 números; su contenido fue mixtureado, yendo de la política hasta la filosofía y logró interesar a la élite del Pensamiento grancolombiano. Ese año apareció su primer libro y primero en imprimirse en Cuenca, titulado “La Predestinación y reprobación de los hombres, según el sentido genuino de las escrituras y la razón” muy influenciado por las ideas del Jesuíta Chileno Lacunza, fallecido en el destierro en Italia y que contiene como tesis que “el número de los predestinados está decretado por Dios. Este número irá disminuyendo con el flujo de los siglos y por una razón inversa se aumentará el libertinaje”, teoría ridícula y absurda que sin embargo causó sensación y a las pocas semanas el Dr. José Chica, Fiscal de Quito, pidió al Dr. Calixto Miranda y Suárez, VI Obispo de Cuenca, que lo hiciera recoger y prohibia su lectura. La curia cuencana encargó al Dr. Joaquín Miguel Araujo que emita su dictamen, que fué adverso a Solano y a la obra; entonces se decretó la prohibición de su lectura. Mientras tanto Fray Vicente había publicado en su defensa “Espíritu de Fray Vicente Solano”, dándose a conocer como polemista “irónico, mordaz, caústico, agudo y erudito” y en 1.829 editó “El Baturillo” o refutación al juicio crítico de Araujo, pero “La Predestinación” siguió prohibido hasta que en 1.853 su hermano de Orden, Fray José Manuel Plaza de la Tejera, recién designado VII Obispo de Cuenca, más por satisfacerle que por otra consideración, el 22 de Junio de ese año levantó la prohibición dictada por su antecesor. Entonces sus enemigos se movieron en Roma y el 5 de Marzo de 1.857 Pío IX decretó su inclusión en el “índice de Libros prohibidos por la Iglesia”, obligándole a firmar un “Acta de Acatamiento”, que fue enviada a Roma y aceptado por dicho Papa mediante Decreto del l de Diciembre de 1.861. Así concluyó el escándalo de un libro que hoy sólo causaría aburrimiento pero que entonces produjo 33 años de agrias polémicas, sinsabores a su autor y una exclamación suya, profética y genial. “Mientras los defensores de la religión no reúnan la bella literatura y las ciencias naturales a la teología, es tiempo perdido en escribir fárragos para persuadir a los incrédulos”.
En 1.829 fundó “EI Telescopio” y “La Alforja” combatiendo Ia expedición del Mariscal La Mar contra el sur de Colombia y reiteró su admiración por Bolívar. En 1.831 ascendió a Guardián del Convento de Pomasqui y en 1.835 con ocasión del decreto de exclusión de los sacerdotes en la convocatoria de elecciones para Diputados a la Asamblea Constituyente, publicó el “Semanario Eclesiástico”. Entonces “El Ecuatoriano del Guayas” en sus Nos. 70 y 71 comentó favorablemente el Decreto y el Provisor y Vicario Capitular de Cuenca, Dr. Mariano Veintimilla, designó un tribunal especial para juzgar dichos impresos -Solano formó parte de éI- y con el informe se expidió el Decreto de Excomunión mayor contra los que leyeran ambos números de “El Ecuatoriano del Guayas”.
Así las cosas, el Prefecto del Guayas, Vicente Ramón Roca, impidió la fijación de carteles en las iglesias de Guayaquil y comunicó al Jefe Supremo, Dr. Vicente Rocafuerte que en seguida decretó el destierro contra Veintimilla y los miembros del Tribunal eclesiástico. Solano pasó a Cajamarca en el Perú y vivió donde un hermano por pocos meses, hasta que la Convención le permitió regresar a Cuenca.
Entonces comienza un período dedicado a rudas polémicas que sucesivamente mantuvo por la prensa: 1) Crnel. Francisco Eugenio Tamariz (1.836-43) Dr. Salvador Jiménez, Obispo de Popayán (1.839-40). 3) Antonio José de Irisarri (1.840-45) y 4) Dr. Mariano Veintimilla (1. 846- 49).
Con Tamariz peleó por varios papeles sueltos que contenían un “Diálogo joco-serio entre el Padre Patisucio y Antonio Naldo o nalgas” aparecido en Guayaquil. A esto replicó Solano con “Carta de Fray Gargajo o anatomía completa de la cabeza del Dr. Chusquito” en 16 págs. fue respondido con “Escopetazo a los pájaros de Safón, inclusive un murciélago” y la pelea terminó con otro escrito de Solano intitulado “Cañonazos de un artillero americano contra un escopetero andaluz” en 125 págs. siendo respondido con “‘Una bomba arrojada sobre la bóveda gótica o sea cráneo molondrón de Fray Gerundio Zampatortas, artillero muy recluta de la escuela práctico testamentario tartúfica” en 25 págs.
Con el Obispo de Popayán litigó porque éste había enseñado que la supresión de ciertos conventos de menores no era contraria a la religión. Entonces Solano escribió “Juicio imparcial sobre la exposición del Sr. Obispo de Popayán, Dr. Salvador Jiménez, acerca del Decreto del Congreso Granadino, relativo a la supresión de algunos conventos de Pasto”, siendo contestado con una “Carta del Obispo” que replicó con “Dialoguito entre un pastuso y el Sr. Obispo de Popayán, Dr. Salvador Jiménez” en una hoja, que suscribió como si fuera “Un loro del señor Obispo de Popayán que oyó esta disputa”, y no contento con esto aun publicó “Contestación a la carta del Ilustrísimo Sr. Obispo de Popayán, Dr. Salvador Jiménez, dirigida al P. Fr. Vicente Solano, del Orden de San Francisco”.
La polémica con Irisarri fué de igual a igual porque éste era “hombre de estado, literato y autor de “cuestiones Filosóficas, mundano y diplomático”. En 1.839 Irisarri había sido designado “periodista oficial” por el Presidente Juan José Flores y con tal motivo fundó en Guayaquil “La Verdad Desnuda” y en uno de sus nímeros calificó a Solano de loco y este se defendió en “Triunfo del papel institulado juicio Imparcial”.
Irisarri ya no publicaba “La Verdad Desnuda” sino “La Balanza” y comenzó a darle a Solano con epítetos más rudos, siendo respondido con “Epístola crítico-balanzario-molóndrica a los editores de la Balanza, flor y nata de los gerundios, con una dedicatoria a las madres de los Balanceros”. Después escribirá “Soplamocos literario al editor o editores de la Balnaza, por el Lic. Mala Balanzas” y como la discusión pasó del plano personal al gramatical, por tres años consecutivos le endilgó a Irisarri 19 cartas desde Cuenca, persiguiéndolo de “La Balanza” al “Correo Semanal” y luego a “La Concordia”, periódico que fundó Irisarri entre 1.840 y 45, emigrando del Ecuador poco después de la caída de Flores, en Mayo de ese año. De todo esto ha quedado el estilo y la mordacidad de los contrincantes.
La última polémica de Solano fué contra su antiguo amigo el Dr. Veintimilla, porque éste se pronunció en 1.843 por el acatamiento de los eclesiásticos a la constitución floreana. Solano era opuesto a una constitución tan ruín y así lo expresó en “La Luz” y en el púlpito, agitando a la población con el fin de armar una insurrección, pero fue suspendido en sus funciones por Veintimilla y hasta amenazado con una excomunión; después del 6 de Marzo de 1.845 cobró fuerzas y se burló con un papel sin firma titulado ‘Tonterías del Dr. Mantequita”, que endilgó a Veintimilla.
En 1.839 había editado “Bosquejo de la Europa y de la América en 1.900″ en 67 págs. donde anunciaba los enfrentamientos bélicos que sucederían en el siglo XIX hasta terminar con el predominio de dos potencias por entonces en formación: Rusia y los Estados Unidos. “Genio de la anticipación” le han llamado por esto en Cuenca.
En 1.846 polemizó sobre la constitución del 43 en lo referente a religión con el papel “Los Clérigos de Tandacatu refutados por ellos mismos” en 2 hojas. También refutó a Ignacio Marchán y a los periódicos “El Censor” “El Ecuatoriano” y “El Atalaya” sobre el patronato eclesiástico. El 47 defendió a los jesuítas y atacó a los congresistas encargados de los asuntos religiosos.
En 1.848 se dió tiempo para contestar a “Unos jóvenes periodistas de la Libertad” y trató de buscar camorra a Pedro Moncayo, sin resultados. Ese año fue candidatizado para Arzobispo de Quito, pero resultó electo Francisco Javier de Garaycoa. Entonces aceptó el rectorado del Colegio de Loja y con tal motivo realizó dos viajes a esa ciudad, fruto de los cuales son sus libros científicos denominados: “Viaje a Loja” y “Segundo Viaje a Loja…” que contienen observaciones sobre la fauna, flora y mineralogía. En 1.849 examinó la política religiosa de los Ministros y el Congreso Nacional. En 1.851 publicará “La Guerra Catilinaria” de Salustio, traducida del latín con notas, por ser obra “utilísima para la política y la moral de su tiempo” y su sermón del Santísimo Sacramento predicado en la Catedral en la octava del Corpus en 18 págs.
En 1.852 la Convención Nacional lo designó Obispo Auxiliar de Cuenca y no aceptó, declinando el honor para no distraerse de sus altos empeños intelectuales. En 1.854 fundó “La Escoba” y “atacó a los tontos, donde quiera que estos se encuentren”, así como a los periodistas de “la Libertad”. El 55 hizo el elogio fúnebre de su amigo el Obispo Manuel Plaza de la Tejera. Su salud se había resentido con agudos ataques de amebiasis que le mantenían constantemente enfermo de disentería. No comía más que una vez al día y sufría de desnutrición general. En 1.857 y por defender a la pena de muerte, atacó por la prensa a la ilustre poetisa Dolores Veintimilla de Galindo, contribuyendo así a su doloroso suicidio (1). En 1.860 -recluido en su celda- dió a la imprenta un folletito “Reflexiones sobre la autoridad temporal del Papa” y en 1.861 “Colección de artículos publicados en el periódico intitulado La República” con Máximas, sentencias, fábulas, pensamientos, en 62 págs. comentó el poema de Juan León Mera “La Vírgen del Sol”, leyenda indiana que le agradó mucho. De allí en adelante casi no pudo escribir. Vivía de contínuas dietas, sin dentadura, con interminables cólicos y consumido por la debilidad, apagándose su vida a los 73 años, el 1o. de Abril de 1.865, ante la consternación de su ciudad.
Murió respetadísimo y su deceso fué sentido en la república i tal el prestigio que gozaba! Hernán Rodríguez Castelo ha dicho de Solano que marca una transición entre la prosa colonial de Espejo y la de Montalvo y Calle, en esa edad media literaria que fue nuestra independencia y comienzos de la República. Solano fué hombre de contrastes y tensiones, abierto a toda innovación por natural curiosidad pero receloso y conservador las desechaba. La fuerza de su talento se estrelló casi siempre en la mentalidad y ámbito pequeños que tuvo que habitar y su formación mental -dieciochesca- entorpeció su actuación dentro del siglo XIX.
(1) Solano le dedicó “Graciosa Necrología” en una hoja, suscribiéndola bajo el seudónimo de “Unos Colegiales” y todo porque la poetisa había protestado en una hoja suelta contra la aplicación de la pena de muerte en el Ecuador y el mundo. Después se ha de haber arrepentido pero ya era demasiado tarde, Dolores Veintimilla de Galindo estaba muerta.Fue grande y pequeño al mismo tiempo, científico y naturalista en sus viajes a Loja, cavernario en su pendencia contra Dolores Veintimilla, filósofo en el “Bosquejo de la Europa y de la América y malcriado e hiriente en algunas de sus polémicas. El mismo se describió diciendo; “Soy la quimera de mi siglo”.
Sus obras completas aparecieron en Barcelona, en 4 tomos, entre 1.892 y el 95, con prólogo de Antonio Borrero Cortázar. Su Bibliografía en Cuenca, en 1.965, recopilada por Miguel Díaz Cueva, en el Tomo II de la Biblioteca Ecuatoriana, con una lista completa de sus seudónimos, varios índices, etc. Entre sus más destacados biógrafos tenemos a Víctor Manuel Albornóz, con dos tomos en 1.965; Luis Cordero Crespo 1.965 y César Dávila Andrade. Su epistolario al Dr. José María Lasso apareció en 1.902 recopilado por Manuel María Pólit en 336 págs. Su epistolario con Fray Buenaventura Figueroa O. P. en 1.935, con Prólogo de Fray José María Vargas O. P. en 71 págs. y el Epistolario General recopilado por Agustín Cueva Tamariz en 1.953.

Fuente: Biblioteca Rodolfo Pérez Pimentel

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