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Juan de Dios Morales Estrada

Posted in Próceres de la Independencia with tags on octubre 12, 2008 by edmolin657

JUAN DE DIOS MORALES ESTRADA
PROCER DE LA INDEPENDENCIA.- Nació el 13 de Abril de 1767 en el pueblo de Río Negro, dentro del territorio del Virreynato de Nueva Granada (hoy República de Colombia) siendo hijo legitimo del Sargento Mayor Juan de Dios Morales y de doña Juana Leonín de Estrada. 

Por su linaje materno era de la primera antigüedad de la región. Sus tíos el Presbítero Antonio y el Capitán Francisco habían despejado las montañas, talando sus corpulentos árboles para fundar la villa de Tenche y otras poblaciones. Tales parientes le facilitaron su ingreso a la U. de San Bartolomé donde vistió la beca de jurisprudencia y cánones y se graduó con honores en 1769 de escasos 22 años de edad. 

Por entonces visitó Río Negro el Oidor Jubilado de la Audiencia don Juan Antonio de Mon y Velarde, que regresaba de las provincias de Antioquía y Cartagena donde había permanecido por espacio de cinco años en calidad de Juez Visitador. Morales le fue presentado y sorprendido Mon de sus dotes intelectuales le pidió que lo acompaña como Oficial Mayor de la Secretaría de la presidencia de la Audiencia de Quito. Y como la oportunidad la pintan calva, viajó con su protector a Quito ingresando al real servicio el 1° de Febrero de 1790. 

Mon era Abogado en ambos Derechos y había ejercido en México y Bogotá. A Quito llegó en 1790 de Presidente de Audiencia y comenzó a gobernarla sabiamente; pocos meses después, el 5 de Marzo de 1791, fue ascendido á Consejero de Indias con residencia en Sevilla y emprendió viaje a España pero murió al llegar a Cádiz dejando a Morales sin su protección. El Nuevo Presidente Coronel Luis Muñoz de Guzmán se dio mañas para pasar por alto su buena conducta, completa dedicación al trabajo y probada capacidad para realizar las más difíciles cuestiones. Entonces se produjo el incidente de la antigüedad, a Morales le correspondía ascender a la plaza de Secretario pero Muñoz lo mantuvo relegado de Oficial Mayor por algunos años, haciéndole trabajar duro y parejo en cuanto asunto se presentaba y otros diferentes tales como la Contaduría Real de Diezmos del Obispado. Morales, mientras tanto se daba tiempo para recibirse como abogado en la audiencia y defender las causas de los pobres y los reos “con todo esmero y caridad”, pero cansado de tantos desaires renunció en 1792 cuando nuevamente fue postergado por Muñoz de Guzmán, al declararse otra vez la vacancia de la secretaría, pero no le fue aceptada la renuncia y cometió el error de quejarse al Consejo de Indias, cosa que enseguida la supo Muñoz. 

En 1797 fue Asesor del Cabildo de Ibarra y meses después desempeñó la comisión de abastecimiento de víveres de las poblaciones afectadas por el terremoto de Riobamba, realizando numerosas visitas y gastando su propio dinero sin otra gratificación que el agradecimiento de los pueblos. 

En Riobamba llegó al colmo de dedicarse personalmente a extraer varias cargas de salitre y azufre que pertenecían al Real Tesoro y que se hallaban enterradas y perdidas entre las ruinas, lo propio hizo con algunas barricas de pólvora del Cuartel de Artillería salvando la población de una nueva posibilidad de espanto. A los funcionarios de Latacunga obligó a proveer de paja para construir casas provisionales para la custodia de los dineros provenientes de los tributos indígenas. Para el tránsito de los sobrevivientes ordenó la construcción de dos puentes sobre el río San Felipe, desenterró los archivos de la Real Hacienda y confeccionó un extenso e interesante Informe sobre la catástrofe. 

De su sueldo acostumbraba sacar cincuenta pesos anuales para los gastos de la corona y cuando España declaró la guerra a Francia y luego a Inglaterra, en cada ocasión envió dieciocho pesos como ayuda para la defensa de la metrópoli. 

Tan señalados servicios hubieran servido en otras épocas para empujar su carrera de burócrata , pero el presidente Muñoz lo tenía entre ojos porque sabía que había reclamado al Consejo de Indias, quejándose de sus injustas postergaciones y cuando el recurso regresó a Quito diciendo que había lugar al ascenso pero sin ordenarlo, es decir, sin haber sido considerado, pues dejaba al criterio del Presidente la suerte de Morales. 

Por esta sentencia el Presidente aprovechó para hacerle objeto de diversas ofensas, que debió sufrir con la poca dignidad que le queda a los empleados subalternos para soportar los desplantes de los patronos, pero se incuvó en su pecho el rencor y la venganza contra Muñoz de Guzmán y el sistema de oprobioso discrímen que él representaba. Así fue como nació el prócer del 10 de Agosto, ante injusticia y desmanes, rebelándose en su calidad de criollo contra los godos o chapetones. 

Posteriormente defendió al clérigo Juan Pablo Espejo cuando fue enjuiciado y sirvió con toda fidelidad al presidente de la Audiencia, Barón de Carondelet, quien falleció en Agosto de 1807. Entonces acompañó a su viuda a Guayaquil y tuvo que permanecer oculto por varias semanas en la hacienda Naranjito de la familia Rocafuerte donde trazó planes con el joven Vicente Rocafuerte sobre una posible revolución en Quito con ramificaciones en el puerto principal. A principios de 1809 se vio comprometida en un conato revolucionario pero el juicio se traspapeló sin consecuencias. 

La noche del 9 de Agosto se reunió con los demás conjurados en casa de Manuela Cañizares Alvarez y estuvo entre los más decididos conspiradores. 

El 10 de Agosto de 1809 fue designado uno de los Secretarios de la Junta de Gobierno instaurada en Quito junto a los Dres. Manuel Rodríguez de Quiroga y Juan de Larrea Villavicenció y desde esas funciones coadyuvó al éxito de la mencionada Junta. 

“Activo y diligente, ambicioso y turbulento, nacido para obrar en medio de las tempestades, no habría reparado en obstáculos para salvar su opinión y bandera; y así, como aprovechándose del amparo del Marqués de Selva Alegre, vino a ser el director y el alma de la revolución y de no haberse dado tan intempestiva y precipitadamente el grito que acababa de sonar, la habría salvado”; mas, cuando el 12 de Octubre de 1809 Selva Alegre renunció la presidencia, se cometió el desacierto de no entregársela a Morales, republicano sincero, instruido en las intrigas de la Audiencia, y se perdió la revolución en manos de falsos próceres. Por ello Morales fue detenido el 14 de Diciembre con los demás próceres y guardó ominosa prisión en el Cuartel del Real de Lima donde soportó los embates del juicio criminal que se le siguió a los comprometidos.

Morales había sido de los primeros insurrectos y quizá el más activo de todos, de suerte que el Fiscal Aréchaga le señaló entre los “peligrosos criollos seductores”.

La tarde del 2 de Agosto de 1810, al ser asaltado el Cuartel por los patriotas, recibió cruel muerte a manos de la soldadesca que irrumpió en los calabozos y asesinó a los presos a mansalva.

Fue un celoso patriota, que sucumbió en su calabozo ultimado a bala con fiera saña y luego su cadáver fue repasado con bayoneta.

El historiador Oscar Efrén Reyes dijo “En todo este grupo de Gobierno, predominaba la voluntad ardiente, la inteligencia y extraordinaria fe liberal de don Juan de Dios Morales”.

Fue llamado “El Robespierre Antioqueño” por haber sido el alma de la revolución del 10 de Agosto y por su incansable empeño en el cumplimiento de las numerosas comisiones que se le encomendaron entonces.

Bolívar y la situación social

Posted in entrevistas, Próceres de la Independencia on octubre 4, 2008 by edmolin657

LA SITUACION SOCIAL

P: Libertador, esta entrevista está a punto de terminar; me gustaría nos dijera en qué estado se encuentran, a su juicio, las masas latinoamericanas. 

 

BOLIVAR: “Probar el estado de esclavitud en que se halla aún el bajo pueblo; probar que está bajó el yugo no sólo de los alcaldes y curas de las parroquias, sino también bajó el de los tres o cuatro magnates que hay en cada una de ellas; que en las ciudades es lo mismo, con la diferencia de que los amos son más numerosos, porque se aumentan con muchos clérigos, frailes y doctores; que la libertad y las garantías son para aquellos hombres y para los ricos y nunca para los pueblos, cuya esclavitud es peor que la de los mismos indios; que esclavos eran bajó la Constitución de Cicuta y esclavos quedarían bajó cualquier otra Constitución, así fuese la más democrática: qué en… hay una aristocracia de rango, de empleó y de riqueza equivalente, por su influjo, pretensiones y peso sobre el pueblo, a la aristocracia de títulos y de nacimiento aun la más despótica de Europa; que en esa aristocracia entran también los clérigos, los frailes, los doctores o abogados, los militares y los ricos, pues aunque hablan de Libertad y de garantías es para ellos solos que las quieren y no para el pueblo, que, según ellos, debe continuar bajó su opresión; quieren también la igualdad, para elevarse y aparearse con los más caracterizados, pero no para nivelarse ellos con los individuos de las clases inferiores de la sociedad: a éstos los quieren considerar siempre como sus siervos a pesar de todo su liberalismo”. (82)P: Quisiera concluir con un mensaje suyo para el pueblo. ¿Qué le gustaría decir?

 

BOLIVAR: Habéis presenciado mis esfuerzos para plantear la libertad dónde reinaba antes la tiranía. He trabajado con desinterés, abandonando mi fortuna y aun mi tranquilidad. Me separé del mandó cuando me persuadí que desconfiabais de mi desprendimiento. Mis enemigos abusaron de vuestra credulidad y hollaron lo que me es más sagrado, mi reputación y mi amor a la libertad. He sido víctima de mis perseguidores, que me han conducido a las puertas del sepulcro. Yo los perdono”. (83)Al finalizar esta imaginaria entrevista, Bolívar se levantó de su asiento y volvió su penetrante mirada hacia mí cómo queriendo examinar mi conciencia. Pensé en la vigencia de su mensaje, en esta hora difícil por la que atraviesan nuestras Repúblicas. Este Bicentenario es un reto para la joven generación que permanece ajena a la corrupción y está empeñada en seguir los ideales del Padre de la Patria.

Citas

82.-PERU DE LA CROIX, Luis, p. 108, Diario de Bucaramanga, edición acrisolada por Monseñor Nicolás Navarro, publicaciones del Comité Ejecutivo del Bicentenario de Simón Bolívar, Impresora Carvajal S.A., Cali, Colombia, 1982.

83.-BOLIVAR, Simón, OBRAS COMPLETAS, compilación de Vicente Lecuna, última proclama a los pueblos de Colombia, documento 191 de Discursos y Proclamas. Editorial Lex, La Habana, 1947.

Bolivar habla sobre Política

Posted in frases célebres, historia, Próceres de la Independencia with tags on octubre 1, 2008 by edmolin657

Título: Política
Autor: Cordero Ceballos, José de Jesús

Entrevista al Libertador y algunos documentos fundamentales de su pensamiento social / Cordero Ceballos, José de Jesús

Descriptor Temático: Política, Democracia, Poder, Gobierno

POLITICAP: Libertador, he oído con sumo interés su alto concepto de Patria y sus recomendaciones en materia educacional, los cuales deberían servir de guía a todos los hombres, especialmente a quienes conducen los destinos de nuestros pueblos. Me gustaría escuchar su opinión sobre el orden político, campo que deja mucho que desear en este continente, pues a más de ciento cincuenta años de la heroica gesta de Independencia, continuamos sufriendo los atropellos de las tiranías. Por otra parte, dentro de las pocas democracias que tenemos suelen infiltrarse hombres deshonestos, producto de la promoción que le hacen grupos dados a la tarea de colocarlos en altas posiciones de poder, para así defender, de manera velada, intereses antinacionales.

Pero esto no es todo, hay quienes prefieren la tiranía a la democracia, bien porque en donde impera o ha imperado la primera han tenido la oportunidad de obtener, mediante procedimientos ilícitos, beneficios particulares o porque ignoran que bajo los regímenes dictatoriales la ley es el tirano y sus personeros, y que la tan cacareada tranquilidad que se respira es emergida de una “paz de cementerio”, además parecen olvidar que en Latinoamérica hemos padecido gobiernos de fuerza por más de siglo y medio, con resultados tan nefastos o tal vez peores que los sufridos bajo la dominación colonial. En consecuencia, ¿cuál

 

BOLIVAR: “La mejor política es la honradez”. (…) “Mi deseo es que todas las partes del Gobierno y Administración adquieran el grado de vigor que únicamente puede mantener el equilibrio, no sólo entre los miembros que componen el Gobierno, sino entre las diferentes facciones de que se compone nuestra Sociedad. Nada importaría que los resortes de un sistema político se relajasen por su debilidad, si esta relajación no arrastrase consigo la disolución del Cuerpo Social, y la ruina de los asociados…” (…) “La felicidad consiste en la práctica de la virtud”. (18)P: En algunas de las repúblicas latinoamericanas, concretamente en las que tienen gloria de haber sido creadas por su espada, se ha logrado el establecimiento de la Democracia. ¿Estima usted que esto es suficiente para hacer un buen país?

BOLIVAR: “Necesitamos trabajar mucho para regenerar el país y darle consistencia: por lo mismo, paciencia y más paciencia, constancia y más constancia, trabajo y más trabajo, para tener patria”. (19)P: ¿Cuál es a su juicio el sistema político más respetuoso de los derechos ciudadanos?

BOLIVAR: “Sólo la democracia es susceptible de una absoluta libertad”. (…) ” Nadie sino la mayoría es soberana. Es un tirano el que se pone en lugar del pueblo; y su potestad, usurpación”. (20)P: ¿Quiere decir que se justifica el uso de la violencia contra los tiranos?

BOLIVAR: “Siempre es grande, siempre es noble, siempre es justo conspirar contra la tiranía, contra la usurpación y contra una guerra desoladora e inicua”. (…) “Huid del país donde uno solo ejerza todos los poderes: es un país de esclavos”. (…)”La aclamación libre de los conciudadanos, es la única fuente legítima de todo poder humano…” (21)P: A su juicio, ¿cuáles son las ventajas de un sistema electoral, regular y popular?

BOLIVAR: “Las repetidas elecciones son esenciales en los sistemas populares, porque nada es tan peligroso como dejar permanecer largo tiempo en un mismo Ciudadano, el Poder. El pueblo se acostumbra a obedecerle, y él se acostumbra a mandarlo; de donde se origina la usurpación y la tiranía”. (…)”La continuación de la autoridad en un mismo individuo frecuentemente ha sido el término de los Gobiernos Democráticos”. (22)P: A propósito de gobiernos democráticos, ¿qué opina usted de la libertad de prensa, especialmente cuando se hacen fuertes críticas a los gobernantes?

BOLIVAR: “El que manda debe oír aunque sean las más duras verdades y, después de oídas, debe aprovecharse de ellas para corregir los males que producen los errores”. (…) “Los hombres públicos están sujetos a la censura de todos los ciudadanos, sobre todo en un gobierno puramente popular; si fuese suficiente razón para no servir a la República la crítica de los súbditos, tiempo ha que yo no serviría, pues no solamente se me ha criticado sino que en Bogotá me han lanzado anatemas, en Cartagena proscrito, y la provincia de Cumaná tratado como enemigo”. (23)P: Pero los periodistas se exceden en algunas oportunidades. ¿Qué nos recomienda para evitarlo?

BOLIVAR: “Que las censuras, observaciones y consejos que se permitan tratando de los negocios y personas públicas, estén caracterizados por la moderación y la decencia. La imprenta no será por esto menos libre, pues no consiste la libertad en la capacidad de ofender, y producirá todo el bien que debe esperarse de ella.” (24)P: En muchas de nuestras repúblicas se ha llegado a una profunda crisis moral en la cual tienen su parte algunos parlamentarios, pues no solamente han dejado de cumplir sus compromisos ordinarios al asumir la representación del pueblo, como es la frecuente inasistencia a las sesiones de las Cámaras Legislativas, sino que también se han mezclado en operaciones dolosas. ¿Qué nos dice usted de estos señores?

BOLIVAR: “Tengo mil veces más fe en el pueblo que en sus Diputados”. (25)P: En la mayoría de los países latinoamericanos hemos sufrido durante casi toda la vida republicana los atropellos de las dictaduras. Son pocas las democracias que tenemos y muchos los años de tiranía. ¿Qué opina usted de esto?

BOLIVAR: “La voluntad del Déspota, es la Ley Suprema ejecutada arbitrariamente por los Subalternos que participan de la opresión organizada en razón de la autoridad que gozan. Ellos están encargados de las funciones civiles, políticas, militares, y religiosas; pero al fin son Persas los Sátrapas de Persia, son Turcos los Bajaes del gran Señor, son Tártaros los Sultanes de la Tartaria”, (…) “Uncido el Pueblo Americano al triple yugo de la ignorancia, de la tiranía y del vicio, no hemos podido adquirir, ni saber, ni poder, ni virtud. Discípulos de tan pernicioso maestro, las lecciones que hemos recibido, y los ejemplos que hemos estudiado, son los más destructores. Por el engaño se nos ha dominado más que por la fuerza; y por el vicio se nos ha degradado más bien que por la superstición. La esclavitud es hija de las tinieblas; un Pueblo ignorante es un instrumento ciego de su propia destrucción: la ambición, la intriga, abusan de la credulidad y de la inexperiencia, de hombres ajenos de todo conocimiento político, económico o civil: adoptan como realidades las que son puras ilusiones; toman la licencia por la Libertad, la traición por el patriotismo, la venganza por la justicia. Semejante a un robusto ciego que instigado por el sentimiento de sus fuerzas, marcha con la seguridad del hombre más perspicaz, y dando en todos los escollos no puede rectificar sus pasos. Un pueblo pervertido si alcanza su libertad, muy pronto vuelve a perderla; porque en vano se esforzarán en mostrarle que la felicidad consiste en la práctica de la virtud: que el imperio de las leyes es más poderoso que el de los tiranos, porque son más inflexibles, y todo debe someterse a su benéfico rigor: que las buenas costumbres, y no la fuerza, son las columnas de las leyes; que el ejercicio de la Justicia es el ejercicio de la Libertad”. (26)P: ¿Cuál es para usted el sistema de gobierno más perfecto?

BOLIVAR: “El sistema de gobierno más perfecto, es aquel que produce mayor suma de felicidad posible, mayor suma de seguridad social, y mayor suma de estabilidad política”. (27)P: En nuestras repúblicas proliferan los líderes políticos conocidos por sus discursos plenos de promesas, pero son escasos los que se distinguen por sus virtudes y consagración al trabajo en bien del país. ¿Qué nos dice usted de estos demagogos?

BOLIVAR: “No quieren creer los demagogos que la práctica de la libertad no se sostiene sino con virtudes y que donde éstas reinan es impotente la tiranía. Así, pues, mientras seamos viciosos no podremos ser libres, désele al Estado la forma que se quiera; y como nunca se ha convertido un pueblo corrompido por la esclavitud, tampoco las naciones han podido tener sino conquistadores y de ninguna manera libertadores. La historia ha probado esto y Montesquieu lo ha expresado. Por lo tanto, nuestra lucha será eterna y nuestros males se prolongarán en busca de lo imposible. Sería necesario desnaturalizarnos para poder vivir bajo un gobierno absolutamente libre, sería preciso mudar nuestros hábitos y costumbres y hacernos austeros y desprevenidos de nuestras viles pasiones o renunciar a la quimera de nuestros proyectos”. (…) ” Hemos perdido todo nuestro tiempo y hemos dañado nuestra obra: hemos acumulado desaciertos sobre desaciertos y hemos empeorado la condición del pueblo, que deplorará eternamente nuestras inexperiencias”.(28)P: ¿A qué atribuye usted la falta de estabilidad política en nuestras repúblicas?

BOLIVAR: “… nosotros no podemos formar ningún gobierno estable, porque nos faltan muchas cosas, y sobre todo, hombres que puedan mandar y que sepan obedecer: todavía menos somos capaces de gobernar un vasto imperio, de extensión, con leyes democráticas; por otra parte, nunca tendremos otras leyes, porque cada convención será peor que la anterior. En fin Vds. lo verán. Nos vamos a engolfar en un mar peligroso y cuando queramos echar la ancla no encontraremos fondo, al mismo tiempo que cada paso que hacemos nos aleja más del puerto. Yo no sé qué hacer ni qué aconsejar. No sé tampoco cómo deben Vds. conducirse. La elección de Vds. no puede caer sino sobre escollos porque son espantosos los precipicios que rodean esta república. Aquí no se puede respirar sino conmoción, y no se puede conmover sin explosión horrible. No hay una base sólida y fija, no sé sobre qué debemos contar, y de esto estoy cada vez más persuadido”. (…) “Yo espero por momentos una horrorosa tormenta y, por lo mismo, debemos prepararnos a conjurarla, tomando todas las medidas de precaución para que el desorden no nos arrastre a los crímenes de una sanguinaria anarquía”. (29)P: ¿De qué manera cree usted que podemos formar gobiernos estables?

BOLIVAR: “Para formar un gobierno estable se requiere la base de un espíritu nacional, que tenga por objeto una inclinación uniforme hacia dos puntos capitales, moderar la voluntad general, y limitar la autoridad pública: los términos que fijan teóricamente estos dos puntos son de una difícil asignación; pero se puede concebir que la regla que debe dirigirlos, es’ la restricción, y la concentración recíproca a fin de que haya la menor frotación posible entre la voluntad, y el Poder legítimo. Esta ciencia se adquiere insensiblemente por la práctica y por el estudio”. (…) “Los Venezolanos aman la Patria, pero no aman sus Leyes; porque éstas han sido nocivas, y eran fuentes del mal: tampoco han podido amar a sus Magistrados, porque eran inicuos, y los nuevos apenas son conocidos en la carrera en que han entrado. Si no hay un respeto sagrado por la Patria, por las Leyes, y por las autoridades, la Sociedad es una confusión, un abismo: es un conflicto singular de hombre a hombre, de cuerpo a cuerpo”. (30)P: ¿Podemos hacer para sacar de ese caos a nuestras?

BOLIVAR: “Para sacar de este caos nuestras nacientes repúblicas, todas nuestras facultades morales no serán bastantes, si no fundimos la masa del pueblo en un todo: la composición de un Gobierno en un todo: la legislación en un todo, y al espíritu nacional en un todo. Unidad, Unidad, Unidad debe ser nuestra divisa. La sangre de nuestros conciudadanos es diferente, mezclémoslas para unirla: nuestra Constitución ha dividido los poderes, enlacémoslos para unirlos: nuestras Leyes son funestas reliquias de todos los despotismos antiguos y modernos, que este edificio monstruoso se derribe, caiga y apartando hasta sus ruinas, elevemos un Templo a la justicia; y bajo los auspicios de su Santa Inspiración, dictemos un Código de Leyes…” (31)P: En los pocos países democráticos de Latinoamérica, todos aspiramos a la inmediata y máxima perfección del sistema político. ¿Qué podemos hacer para lograrlo?

BOLIVAR: “No aspiremos a lo imposible, no sea que por elevarnos sobre la región de la Libertad, descendamos a la región de la tiranía. De la libertad absoluta se desciende siempre al Poder absoluto, y el medio entre estos dos términos es la Suprema Libertad Social. Teorías abstractas son las que producen la perniciosa idea de una Libertad ilimitada. Hagamos que la fuerza pública se contenga en los límites que la razón y el interés prescriben: que la voluntad nacional se contenga en los límites que un justo Poder le señala: que una Legislación Civil y Criminal, análoga a nuestra actual Constitución domine imperiosamente sobre el Poder Judiciario, y entonces habrá un equilibrio, y no habrá el choque que embaraza la marcha del Estado, y no habrá esa complicación que traba, en vez de ligar la sociedad”. (32)P: ¿Cómo estima usted que debe ser un gobierno?

BOLIVAR: “Es preciso que el gobierno se identifique, por decirlo así, al carácter de las circunstancias, de los tiempos y de los hombres que lo rodean. Si éstos son prósperos, y serenos, él debe ser dulce, y protector; pero si son calamitosos y turbulentos, él debe mostrarse terrible, y armarse de una firmeza igual a los peligros, sin atender a leyes, ni constituciones, ínterin no se restablecen la felicidad y la paz”. (33)P: Frente a los frecuentes errores cometidos por nuestros pocos gobiernos democráticos, hay quienes tienen la osadía de señalar como solución el degradante retorno a las tiranías militares. ¿Cuál es su criterio sobre el particular?

BOLIVAR: “No es el despotismo militar el que puede hacer la felicidad de un pueblo, ni el mando que obtenga puede convenir jamás, sino temporariamente a la república. Un soldado feliz no adquiere ningún derecho para mandar a su patria. No es el árbitro de las leyes ni del gobierno; es el defensor de la libertad. Sus glorias deben confundirse con las de la república y su ambición debe quedar satisfecha, al hacer la felicidad de su país”. (34)P: ¿No le parece a usted que nuestras Democracias son débiles?

BOLIVAR: “Por lo mismo que ninguna forma de gobierno es tan débil como la democrática, su estructura debe ser de la mayor solidez, y sus instituciones consultarse para la estabilidad. Si no es así contemos con que se establece un ensayo de gobierno y no un sistema permanente: contemos con una sociedad díscola tumultuaria y anárquica, y no con un establecimiento social donde tengan su imperio la felicidad, la paz y la Justicia”. (…) “No seamos presuntuosos. legisladores: seamos moderados en nuestras pretensiones. No es probable conseguir lo que no ha logrado el género humano, lo que no han alcanzado las más grandes y sabias naciones. La libertad indefinida, la democracia absoluta, son los escollos a donde han ido a estrecharse todas las esperanzas republicanas. Echad una mirada sobre las repúblicas antiguas, sobre las repúblicas modernas, sobre las repúblicas nacientes. Casi todas han pretendido establecerse absolutamente democráticas, y a casi todas se les han frustrado sus justas aspiraciones. Son laudables ciertamente los hombres que anhelan por instituciones legítimas y por una perfección social: pero ¿quién ha dicho a los hombres que ya poseen toda la sabiduría, que ya practican toda la virtud, que exigen imperiosamente la liga del poder con la justicia? Angeles, no hombres, pueden únicamente existir libres, tranquilos y dichosos, ejerciendo todos la potestad soberana”. (35)

Entrevista a Bolivar

Posted in entrevistas, Próceres de la Independencia with tags , on octubre 1, 2008 by edmolin657

Título: El Peculado
Autor: Cordero Ceballos, José de Jesús

Entrevista al Libertador y algunos documentos fundamentales de su pensamiento social / Cordero Ceballos, José de Jesús

Descriptor Temático: Peculado Política

EL PECULADO

P: Libertador, el peculado es tan viejo cómo la humanidad misma, pero en los últimos años, concretamente en América Latina, parece haberse incrementado de manera casi incontrolable. Las legislaciones establecidas para sancionar a este tipo de delito son poco efectivas, pues mediante maquinaciones muy bien premeditadas los acusados evaden responsabilidades y burlan así el esfuerzo de quienes con una acrisolada moral administrativa se han propuesto condenar a los culpables. Todos los días podemos leer, en los diarios de nuestras capitales, denuncias de desfalcos, robos, negociados y toda clase de vicios contra la cosa pública. ¿Qué sugiere usted para poner término a esta crisis?

 

BOLIVAR: “Teniendo presente: que una de las principales causas de los desastres en que se ha visto envuelta la República ha sido la escandalosa dilapidación de sus fondos, por algunos funcionarios que han intervenido en ellos; que el único medio de extirpar radicalmente este desorden, es dictar medidas fuertes y extraordinarias, he venido en decretar, y decreto: Todo funcionario público, a quien se le convenciese en juicio sumario de haber malversado o tomado para sí de los fondos públicos de diez pesos arriba, queda sujeto a la pena capital”. (57)P: Su decreto me parece ejemplar, pero afrontamos el riesgo de no aplicarlo a consecuencia de la desmoralización de algunos jueces. ¿Qué medidas tomaría usted contra estos señores, en casó de que no se ajusten a lo pautado por la ley?

 

BOLIVAR: “Los jueces a quienes según la ley, compete este juicio, que en su casó no procediesen conforme a este decreto, serán condenados a la misma pena”. (58)P: Pero, ¿no le parece a usted cruel la pena capital?

 

BOLIVAR: “Yo sé que las penas capitales participan de la crueldad; pero la existencia del Estado es preferente a todo. Así no he vacilado en mostrarme severo contra los delincuentes que se alimentan de la sangre de sus conciudadanos”. (59)Citas

57.-SOCIEDAD BOLIVARIANA DE VENEZUELA, Decretos, p. 283, Tomo I, Imprenta Nacional, Caracas, 1

59.-Tomado de cita hecha por J.L. Salcedo Bastardo en VISION Y REVISION DE BOLIVAR, p. 214, primera edición, Impresora López, Buenos Aires, Argentina, 1957

Carta a Sucre

Posted in Cartas de Bolívar, cartas de famosos, celebridades, historia, Próceres de la Independencia with tags , , on octubre 1, 2008 by edmolin657

Título: Carta al General Sucre
Autor: Bolívar, Simón

Entrevista al Libertador y algunos documentos fundamentales de su pensamiento social / Cordero Ceballos, José de Jesús

Categoría Geográfica: Magdalena
Descriptor Onomástico: General Antonio José de Sucre, General José Antonio Páez
Descriptor Temático: Cartas, Política, Virtud

Carta al General Sucre

Magdalena, 12 de mayo de 1826

A.S. E. EL GRAN MARISCAL DE AYACUCHO

ANTONIO JOSE DE SUCRE

Mi querido general:

Incluyo a Vd. una carta que he dirigido al general Santander, para que se imponga más por ella del alarmante estado de cosas.

El señor Pando, que ha venido del Istmo, me asegura que Colombia está en un estado de no poder marchar, y que todo amenaza ruina: primero, por los partidos; segundo por hacienda; tercero, por la organización civil, que es lo más complicada y costosa; cuarto, porque las leyes son tantas que ahogan a la república. De suerte que en Quito están envidiando el estado del Perú, y Demarquet, que acaba de llegar, me ha confirmado esto con superabundancia de pruebas y una profusión de hechos que me han afligido sobremanera. Demarquet dice que Quito no se ha levantado contra el gobierno por respeto a mí, y porque me espera de un momento a otro. La municipalidad de Bogotá se queja de que ya no se puede soportar el peso de las leyes, porque son innumerables y contrarias al estado de las cosas. En Venezuela todo va peor, porque el ejército tiene un partido y el pueblo otro. Páez es aborrecido del pueblo en tanto que es jefe del ejército, y la pardocracia va ganando terreno en todo lo que pierden los demás partidos.

El congreso dividido: la cámara de representantes está por el pueblo y contra el gobierno, y pide que yo vaya. El senado, al contrario, por el gobierno y me permite que me quede.

El ministerio dividido: Castillo tiene perdida la república por su mala administración de hacienda y ha querido ser vicepresidente; por consiguiente, enemigo de Santander. Revenga dice que no lo quiere Santander, y por consiguiente, ha renunciado tres veces en una semana, y me encarga que predique la virtud.
 

Soublette está por Santander y contra Páez: me llama, y me dice que no debo ir, porque ellos están perdiendo lo que yo haga. Dice que la cámara de representantes está hecha un volcán juzgando a Páez, a Santander, a Hurtado y al empréstito.

El Vicepresidente me dice que tiene poco que comunicarme en su última carta; pero esta carta indica un disgusto sumo, pues no quiere encargarse mas de la vicepresidencia, aunque no sabía todavía, entonces, que lo habían nombrado de vicepresidente. Después fue nombrado el 15 de marzo por una gran mayoría de votos, y la carta de él del 21 no ha llegado, aunque debió haber venido en el correo del 8 del corriente.

En una palabra, Colombia presenta el cuadro más lamentable por una superabundancia de fuerza liberal mal empleada; y una sobriedad absoluta en el gobierno es el único remedio. Por esta consideración tengo que irme a Colombia dentro de dos o tres meses, y no espero, para ejecutar mi marcha, más que tener respuesta de Vd. a esta carta, y ver establecer aquí, por dos o tres meses, el nuevo consejo de gobierno, que voy a organizar con Santa Cruz de presidente; Unanúe, vicepresidente; Pando, secretario de estado; Larrea, de Hacienda y Heres, de guerra. Cada vez tengo más confianza en estos señores del consejo: ellos desean la reunión de las tres repúblicas en una federación más estrecha que la de los Estados Unidos, mandaba por mi como presidente. y por el vicepresidente de mi elección, que debe ser Vd.

Se está imprimiendo hoy mismo mi constitución boliviana: ésta debe servir para los estados en particular y para la federación en general, haciéndose aquellas variaciones que se crean necesarias. Vd. debe dar el ejemplo con Bolivia a esta federación, adoptando desde luego la constitución que ha recibido una perfección casi inesperable. Pando dice que es divina, que es la obra del genio y que es la perfección posible. Pando que es un hombre incapaz de adular, recto hasta ser inexorable, instruido y firme más que nada; por consiguiente, debemos creer la aprobación de Pando: él cree la constitución adaptable al gobierno de un estado y de muchos a la vez, por las variaciones del caso. Todos recibirán esta constitución como el arca de la alianza y como la transacción de la Europa con la América, del ejército con el pueblo, de la democracia con la aristocracia y del imperio con la república. Todos me dicen que mi constitución va a ser el gran móvil de nuestra reforma social.

Empéñese Vd. pues, con su congreso para que la acepte sin restricción alguna. Dígale Vd. a esos señores que su sabiduría en el primer congreso ha salvado la América, y que no la pierdan ahora por una negativa que sería terrible. Dígales más, que los pueblos aguerridos en la anarquía y veteranos en la revolución, están todos clamando por un imperio, porque nuestras reformas han probado su incapacidad para hacer el bien y su incompatibilidad con nuestros pueblos. El clero y el ejército están ligados contra los principios, porque el clero y el ejército están hollados por nuestras reformas; que mi vida es la esperanza y la vida de nuestras repúblicas, pero que se acuerden de Epaminondas, cuyos funerales fueron celebrados por Alejandro con la destrucción absoluta de Tebas; que muchos tiranos van a levantarse sobre mi sepulcro y que estos tiranos serán otros Silas, otros Marios que anegarán en sangre sus guerras civiles. Yo doy a los pueblos, que el ejército ha liberado, un código de salud que reúne la permanencia a la libertad, al grado más eminente que se conoce en el gobierno de los hombres; y que si aspiran a lo perfecto alcanzarán lo ruinoso.

El consejo de gobierno va a reconocer a Bolivia y a proponerle un pacto de unión, para que ese mismo pacto sirva a Colombia, donde yo lo haré adoptar.

La intención de este pacto será la más perfecta unidad posible bajo un forma federal. El gobierno de los estados particulares quedará al presidente y vicepresidente con sus cámaras, con todo lo relativo a la religión, justicia, administración civil, económica, y, en fin, todo lo que no sea relaciones exteriores, guerra y hacienda nacional. El gobierno general se compondrá de un presidente, vicepresidente y tres cámaras para manejar la hacienda nacional, la guerra y las relaciones exteriores. Cada departamento de las tres repúblicas mandará un diputado al gran congreso federal, y ellos se dividirán en las tres acciones correspondientes, teniendo cada sección un tercio de diputados de cada república. Estas tres cámaras, con el vicepresidente y los secretarios de estado (que serán escogidos éstos en toda la república) gobernarán la federación.

El Libertador, como jefe supremo, marchará cada año a visitar los departamentos de cada estado. La capital será un punto céntrico como Quito o Guayaquil, Colombia deberá dividirse en tres estados, Venezuela, Cundinamarca y Quito; uno tomará el nombre de Colombia, que probablemente será Cundinamarca; la federación llevará el nombre que se quiera, pero sería probable que fuese Boliviana. Habrá una bandera, un ejército y una nación sola. Heres dice que es mejor que haya dos naciones como Bolivia compuesta del Bajo y Alto Perú, y Colombia compuesta con sus partes constituyentes. Que yo sea el presidente de ambas naciones y haga lo mismo que con una. El consejo de gobierno quiere la reunión de las tres repúblicas, como he dicho antes, y Pando se inclina a uno y otro partido.

Por consiguiente, debemos dar el ejemplo de esta federación entre Bolivia y el Perú, y en marcha a Colombia yo veré lo que conviene más. Colombia no puede quedarse más en el estado en que está, porque todos quieren una variación, sea federal o sea imperial. Aquí se quiere lo mismo; y Bolivia no puede quedar en el estado en que está, pues el Río de la Plata, y el Emperador por su parte, al fin destruirán esa república. No hay otro partido que un ejército, una bandera y una nación en Colombia como en Bolivia. De otro modo los desórdenes serán tantos, que forzosamente pedirán un imperio, pues el ejército, el clero y la Europa lo quieren absolutamente;

De cualquier modo que sea, creo indispensable el que se dé principio a este plan por Bolivia y Perú, y todavía creo más indispensable el que Vd. conduzca los negocios de ese país hasta que yo vuelva a darle una dirección general a esta federación. Entonces no faltará algún amigo a quien convenga favorecer para esa presidencia. El general Santa Cruz servirá ésta del Perú, a menos que se desagraden de él, lo que no espero, porque él es bastante agradable y sagaz.

¡Amigo! Vd. no debe abandonarnos en esta coyuntura tan difícil y cuando más necesitamos de hombres capaces, llenos de gloria y popularidad como Vd. Yo soy el que estoy más cansado y el que necesito de más reposo; pero la presencia del peligro y de las dificultades estimulan a mi espíritu decaído. Para un valiente el riesgo es el verdadero apetito, y como yo estoy cierto que Vd. participa de mis sentimientos, no he dudado un instante de que, al saber el gran riesgo de la América, sus deseos de servir se habrán reanimado. Persuádase Vd. que los más grandes destinos le esperan. A mí me han ofrecido una corona que no puede venir a mi cabeza, y que yo concibo en la oscuridad de las combinaciones futuras planeando sobre las sienes del vencedor de Ayacucho; y si no fuere esta diadema, será otra mil vece más gloriosa, la de los laureles, recompensa de las virtudes. En una palabra, yo sin Vd. no soy nada, y por consiguiente, el mundo que pesa sobre nuestros hombres, caerá a sumergirse en un vasto océano de anarquía.

Haga Vd. escribir mucho sobre estas cosas, y no dude que me marche a Colombia y vuelva a poner las grandes bases.

Chile y el Río de la Plata junto con Guatemala pueden entrar en nuestro proyecto como aliados.

Escriba Vd. a Córdoba y a los amigos del Río de la Plata, para mantener aquellas buenas relaciones.

De un momento a otro tendremos a Chile por nosotros, y Guatemala tiembla de Méjico y, por lo mismo, Panamá.

Resumiré mis demandas:

  1. Que Vd. se quede en Bolivia hasta mi vuelta;
  2. Que se adopte la constitución;
  3. Que se negocie la reunión de estas dos repúblicas;
  4. Que se guarde Vd. la mejor armonía con este consejo de gobierno; y
  5. Que trabaje Vd. en el Río de la Plata por establecer nuestros buenos principios.

No tema Vd. al emperador del Brasil, pues la Inglaterra se entiende con nosotros en esta materia, y guardará armonía por necesidad y por política.Los Estados Unidos con la Rusia y la Francia están trabajando con España para que nos reconozca; por lo mismo, no hay necesidad de levantar los batallones más que a seiscientas plazas, en lugar, de mil como he dicho antes. El emperador de Rusia no es Constantino, a quien tocaba, sino su hermano Nicolás. Este tiene los principios de Alejandro, mientras que el otro es un cosaco. Dicen que costó un poco de sangre el advenimiento al trono, por causa del celo de las tropas, pero que los hermanos se portaron con generosidad recíproca etc. etc.

BOLIVAR

José María de Antepara y Arenaza

Posted in Próceres de la Independencia with tags on septiembre 28, 2008 by edmolin657


PROCER.- Nació en Guayaquil el 2 de Marzo de 1.770 y fue bautizado en la iglesia Matriz, de un mes de nacido, el 2 de Abril. Hijo legitimo y póstumo de Juan Lorenzo de Antepara Zambrano, comerciante, natural de Guayaquil y Vicente de Arenaza, nacida en Daule, que muy joven quedó viuda y con cinco hijos.

Dedicado al comercio y a la atención de los bienes maternos, viajó a México 1.801 y en esa ciudad contrajo matrimonio con María Ignacia de Escurra y Pastoriza, de cuyo matrimonio solo se conoce a José María de Antepara y Escurra, nacido en México el 19 de Febrero de 1.803 y bautizado de cuatro días de nacido, que con el andar de los años radicó en Guayaquil y luego en Santa Elena, dedicado a la exportación de orchilla a México, casado con María de Jesús Marín y Rodrigo, con sucesión.

En 1.809 de México viajó a Londres a fin de adquirir un trapiche para el ingenio de propiedad de su suegro, pero sucedió que entró en contacto con el Precursor de la Independencia americana General Francisco de Miranda a través de un artículo en la Edinburgh Review. “Al llegar a Inglaterra le mostraron el articulo. Juzgó que contenía declaraciones y conjeturas sumamente interesantes acerca de su país natal y con respecto a Miranda añadió; entre estos importantes materiales habían muchos hechos referentes a un compatriota de quien había oído hablar vagamente. Pasó a ser mi natural deseo conocerle y por intervención de amigos comunes, especialmente el Canónigo José Domingo Cortés, lo conseguí….”

Entre ambos surgió una hermosa amistad. Miranda le comenzó a tener en el grupo de sus Íntimos colaboradores tratándole de su amigo mexicano vinculado a los jefes de ese país que estaban descontentos con el régimen español y le contagió su amor a la independencia americana. A este ideal Antepara dedicará desde entonces vida y fortuna, instalándose en Londres a trabajar con él en la Logia Americana de Caballeros Racionales cuyo Gran Maestre y fundador era el propio Miranda, así como en su casa situada en Grafton Street.

A principios de 1.810, ante la critica situación de los asuntos españoles, habiéndose entronizado José Bonaparte en de Madrid, formó con Miranda el proyecto de publicar un periódico para hacerlo circular en el nuevo mundo con información critica. Antepara contó con la ayuda de varios “Compatriotas” y el 15 de Marzo apareció en la imprenta de R, Juiné de Margareth Street 17, Cavendish Square, el primer número de “El Colombiano”, gaceta de dos columnas en idioma español. En la parte superior de la primera plana figura un lema tomado del De Finibus de Cicerón. Antepara figuró como Editor responsable y se sabe que le ayudaba su amigo José Domingo Cortés. En su número inicial El Colombiano manifestó que se proponía guiar a los habitantes del continente colombiano, para ponerlos en estado de juzgar con rectitud y obrar con acierto en una materia que tanto les interesa, pues debe ser el orígen de su futura felicidad….La materia es la emancipación, la felicidad es la libertad. Los textos de El Colombiano fueron extractados y reproducidos en las Gacetas de Buenos Aires y Caracas principalmente.

Por esos días también dio a la luz un volumen donde recopiló documentos históricos y explicativos que muestran los propósitos en curso y los esfuerzos hechos por el General Miranda para conseguir la Independencia durante los últimos veinticinco años, aparecido bajo el titulo de “South American Emancipation” by José de Antepara, a native of Guayaquil, escrito en inglés idioma, que ya dominaba – 229 págs. e ilustraciones.

“El Colombiano” realmente no estaba destinado a la venta sino a la circulación subversiva. Miranda anunció proféticamente: La Independencia del continente es un evento previsto después de largo tiempo y todas las naciones tienen fijados los ojos sobre el nuevo mundo, para ver qué partido tomaren en la crisis actual en que se halla la monarquía española. El segundo número se refirió a la invasión napoleónica a España. Ambos números circularon en los Ministerios y pasaron a América, como ya se indicó.

Mientras tanto el Embajador español Duque de Alburquerque intentaba por todos los medios frenar la publicación, destinada según él, a revolucionar a los americanos, por su carácter incendiario, subversivo y contrario al buen orden, la tranquilidad y la unión que debía reinar en las Américas, por eso se prohibió terminantemente su circulación en las colonias. El colombiano salió hasta el quinto número y dejó de aparecer por prudencia, para evitar las retaliaciones que pudieren surgir del Ministerio de Asuntos Exteriores de Inglaterra ante las continuas reclamaciones del diplomático español en Londres.

Poco después acompañó a Miranda, Bolívar, Bello y López- Méndez -comisionados por la Junta de Caracas -a la recepción diplomática que les brindó en el Foreing Office el Ministro Wellesley a nombre del gobierno de su Magestad británica. Esta comisión fue aclamada por la prensa inglesa con el titulo de Embajadores de la América del sur y obtuvo el ofrecimiento de un respaldo de la flota británica en caso de que Francia atacara a las costas de Venezuela, en apoyo al régimen español, cuyo embajador en Londres volvió a protestar por el tratamiento altamente honroso dado a “Los insurgentes”.

En 1.812 arribó con Miranda a Venezuela, en compañía de Bolívar y Pedro Leleux, llevando consigo el archivo del Precursor y tras una desastrosa campaña militar pudo Antepara embarcarse y huir, no así el Precursor que fue entregado por algunos oficiales patriotas al realista Monteverde, quien le puso con grillos en prisión. Miranda moriría años después, el 14 de Julio de 1.816, en las carracas de Cádiz.

Antepara, en cambio, salvó el archivo que pasó a Inglaterra donde permaneció más de un siglo hasta que el III Lord Barthust lo puso en las manos del ilustre historiador William Spencer Robertson, quien lo publicó en su magistral obra titulada “Life of Miranda” editada en Chapel Hill, USA, en 1.929 y que traducida al español por Julio E. Payró ha visto sucesivas ediciones mientras el gobierno de Venezuela adquiría los 63 volúmenes del archivo, dándolos a la publicidad en 24 tomos.

Hacia 1.814 Antepara regresó subrepticiamente a Guayaquil pues no lo podía hacer a México. En Febrero del 16 defendió a Guayaquil del ataque de la flotilla del Almirante Guillermo Brown, corsario al servicio de las Provincias Unidas del Río de la Plata. Aprendía francés en casa de Vicente Rocafuerte que acababa de arribar de Europa y practicaba en el “Emilio” de Juan Jacobo Rousseau, libro que entonces era considerado revolucionario y estaba prohibido en España y América. El 18 mortificó al Gobernador Juan Manuel de Mendiburu con unos versitos anónimos que le hacia llegar por diversos medios y hasta la propia mesa de comer de su domicilio. A estas composiciones llamaba Antepara sus Rataplanes y eran partes rimados graciosamente. //Tenga cuidado don Juan/porque este pueblo insurgente/ le ha de jugar de repente/ alguna de rataplán.// Cuidado señor don Juan/ se caiga de la maroma/ le aseguro que no es broma/ lo que preparando están./ / Señor Mendiburo alerta/ alerta, señor don Juan/ porque una cosa es muy cierta/ y un bromazo le darán.//

En su Bosquejo el historiador Aguirre Abad ha escrito que la juventud sobre todo, que mal educada, casi sin ocupación conocida, malgastando los años en diversas frivolidades, tuvo por ese tiempo materia seria en qué ejercitar su espíritu generalmente novelero e inquieto. En ella se contaban unos pocos jóvenes de talento y de mediana instrucción, aleccionados en los principios liberales por el Padre Mercedario Fray Miguel Cumplido natural de Chile, que los había reunido como su Maestro de Latinidad. El Presbítero Marticorena, amigo de Cumplido, le ayudaba en esas tareas. Se distinguían entre estos jóvenes José de Antepara y Cruz Correa… Y es que nuestro biografiado, pasaba casi desapercibido en su ciudad y en la memoria de Aguirre Abad figuraba como alumno, cuando en realidad era el alma de toda conspiración, siendo el alumno su sobrino Juan José Antepara y Bejarano, hijo de su hermana Barbara en el Coronel Jacinto Bejarano.

El lo de Octubre de 1.820 su amigo José de Villamil visitó la casa de Pedro Morlás, Tesorero de las Reales Cajas de Guayaquil y con el pretexto de distraer a su joven hija Isabelita Morías que se quejó de no tener qué hacer, organizo un baile, de común acuerdo con Antepara, a fin de reunir para que se conocieran y juramentaran los posibles conjurados, a quienes Villamil y Antepara habían preparado.

Con tal finalidad invitó a tres jóvenes oficiales del batallón Numancia que volvían de Lima a Caracas por ser sospechosos de insurgentes (León de Febres Cordero, Luis Urdaneta y Miguel de Letamendi) a los oficiales del batallón de Granaderos (Gregorio Escobedo, el Cacique Alvarez y el Sargento Vargas) acantonados en el puerto y otras muchas personas.

En una salita especial ubicada en el cañón de la casa de Villamil, situada en el boulevard, donde hoy se levanta el edificio del Banco Internacional casi frente a la Previsora, Antepara arregló una mesita con licores -bebidas excitantes- y dijo: esto se convertirá esta noche en la Fragua de Vulcano, nombre con el que ha pasado a los anales de la historia patria tan significativa reunión.

En la madrugada del lunes 9 de Octubre acompañó a Urdaneta a la rendición del cuartel del Batallón Daule, luego estuvo en la toma de las baterías del fortín de las Cruces y también se contó entre los nueve valientes que efectuaron el ataque al Cuartel de Artilleria. Al declararse la independencia esa mañana fue designado miembro de la Junta de Vigilancia y Fiscal del Consejo de Guerra Permanente.

Nuevamente siguió como alma del gobierno y primer colaborador de Olmedo y con este decidió la convocatoria del colegio electoral como medida democrática para hacer la frente al militarismo prepotente de Gregorio Escobedo.

En Noviembre redactó con Olmedo el anteproyecto del “Reglamento provisorio Constitucional de Gobierno” y el 11 concurrió al Colegio Electoral de la Provincia Libre de Guayaquil, fue designado Secretario del Colegio y también de la Comandancia General de Guayaquil. Entonces obtuvo la aprobación de su proyecto que pasó a ser la primera y única Constitución Política que ha tenido el litoral ecuatoriano y recibió una de las Medallas destinadas a los que hicieron la revolución.

Sus pasadas actuaciones en Venezuela y su amistad con Simón Bolívar fueron decisivas para que Olmedo se resolviera a pedir la colaboración de las fuerzas auxiliares colombianas, como un mal necesario para la supervivencia de la revolución.

A la llegada de las tropas colombianas, llamadas Fuerzas Auxiliares porque venían a luchar contra los realistas, fue designado Ayudante de Campo y Edecán del General Antonio José de Sucre, sirviendo de enlace entre este y Olmedo y peleó con éxito en la Batalla de Cone el 19 de Agosto de 1.821 donde triunfaron las armas patriotas. Dicha victoria permitió el libre acceso de los ejércitos guayaquileño y colombiano unidos hacia la sierra.

Iniciadas las nuevas operaciones “marchó bastante enfermo a la campaña de Huachi, donde un cúmulo de asesinos le arrancaron la vida después de la acción”, según dice la Necrología publicada en El Patriota de Guayaquil el 22 de Diciembre de ese año.

De dicha información se desprende que Antepara fue asesinado ya rendido y no como lo aseguró su amigo Villamil en la Reseña, que murió a balazos, al transmitir una orden de Sucre a la extrema izquierda de la línea, por lanzarse a caballo entre los combatientes, cayendo en mitad del camino.

Sus solemnes honras fúnebres se celebraron el día 20 en la Iglesia de La Merced, posiblemente oficiadas por su amigo el Padre Cumplido. “Un túmulo sencillo y decente como fue su vida ocupaba el fondo del templo; las columnas y el pavimento estaban enlutados y cubierto éste de blandones y hacheros; encima del túmulo se hallaba colocado un sepulcro y en su pedestal se leía esta inscripción: Al Dios de los Ejércitos, aquí yace don José de Antepara, condecorado con la Medalla de los Libertadores de su Patria. Murió combatiendo por la libertad en los campos de Huachi, a los treinta y tres años de edad” (1)

La Necrología termina expresando: en el transcurso de una vida había desplegado los talentos del hombre de estado, las virtudes de un

(1) Su edad aparece equivocada pues tenia 51 años, pero esta desinformación arrastró al gran historiador guayaquileño Camilo Destruge a confundir a Antepara con su sobrino Juan José de Antepara, hijo de su hermana Bárbara de Antepara y Arenaza y joven de solo 22 años en 1.821.
Senador romano y el alma del héroe. Murió el filósofo, la humanidad llora su muerte y su sangre inocente, que ha caído sobre nuestros enemigos, será el baldón de los españoles que lo asesinaron rendido.

Antepara es el máximo gestor de la Independencia de Guayaquil y uno de los más importantes próceres de la Independencia Americana. Su estatua en bronce es una de las cuatro que adornan la columna del Centenario en Guayaquil, figurando allí con Olmedo, Villamil y Febres-Cordero.

Antonio Ante (Parte2)

Posted in Próceres de la Independencia on septiembre 25, 2008 by edmolin657

En su casa y dentro del seno familiar encontró que el Presidente de la Audiencia Toribio Montes ejercía una política respetuosa y conciliatoria y se le presentó en diciembre de ese año 12, recibiendo en Enero siguiente un Pasaporte para el destierro a Lima, vía Ambato y Guayaquil, y como estaba dolorosamente enfermo a causa de tantos desastres físicos y morales, le permitía reponerse un mes en la primera de ambas ciudades, donde tenía numerosos parientes en buena situación económica, especialmente su primo hermano el Coronel Francisco Flor; pero sucedió coincidencialmente que en Ambato el joven Ignacio Hidalgo comenzó a reunir armas para llevarlas a un paraje cercano, donde esperaba formar una falange de guerrilleros patriotas y al ser descubierta esta conjura, el Presidente de la Audiencia ordenó su inmediato fusilamiento y que se sacara cuanto antes al desterrado Dr. Ante, pues se le suponía complicado en esas gestiones. 

Ante sufría de continuos dolores de cabeza y debilitamiento general o lo que es lo mismo, de cansancio o surmenage, por el intenso esfuerzo físico desplegado y por la pena de sentirse sin sus amigos asesinados en Agosto del año 10. Además sufría también por el abandono en que dejaba a su tierna familia. 

Entonces llegó a su conocimiento que los astutos españoles pensaban embarcarlo en Guayaquil con destino a Manila y decidió ocultarse en la hacienda del Conde de Puñoenrostro, de allí pasó varias semanas después a Guaranda y se acogió a la protección de la esposa del Gobernador Falcón, quien intercedió para remitirle a Quito sin peligro. 

Mientras tanto en esa ciudad andaban las autoridades muy recelosas por el levantamiento en armas del General Antonio Nariño en la comarca de Pasto y volvieron a ordenar el arresto de Ante, quien fue avisado oportunamente por el Corregidor de Ambato Ignacio Arteta, que era su amigo de muchos años, para que se escondiera en los montes cercanos al pueblo de Patate, donde se estuvo hasta que su amigo el Magistral Soto interpuso sus buenos oficios y el 30 de Diciembre de 1814 consiguió que pudiese regresar a Quito; sin embargo, su vuelta coincidió con la llegada del sanguinario General Sámano, quien iba a levantar ejércitos y Ante se vio precisado a alejarse al norte con su amigo Eusebio Borrero, donde promovieron revoluciones en los Cantones Otavalo e Ibarra con el Teniente Coronel Pineda y trataron de conseguir el desconcierto de las defensas de Pasto. Y como todo se llegó a saber, fueron denunciados los tres y sus cabezas puestas a precio, por lo que pasaron a ocultarse a los bosques cercanos a Pichincha y “desde aquellos bosques saltamos a buscar ocasiones de obrar contra el enemigo”. Tal su empecinamiento! 

En 1817 el Magistrado de Popayán Dr. Urrutia se atrevió a insinuarle a Montes que antes de ser reemplazado por el General Juan Ramírez en la presidencia de Quito, diera una última muestra de generosidad permitiendo el regreso del Dr. Ante a su casa, como efectivamente ocurrió. Semanas después, Ramírez entraba en esa capital y pronto se hizo odiar por su despotismo, al punto que fue apodado como “el bárbaro Ramírez”. 

Ante no necesitaba de mucho para volver a las andadas y aunque no salía de su casa ni se dejaba ver en las ventanas, pudo conseguir numerosas conexiones patriotas con su amigo Eusebio Borrero y juntos planearon unas “Vísperas Sicilianas” en que los habitantes de Ibarra, Otavalo, Latacunga y Ambato así como los de los pueblos comarcanos a Quito en un radio de no más de cinco leguas, asesinarían a todos los vecinos de nacionalidad española en Febrero de 1818, justamente el Jueves Santo, con oportunidad de tomarlos desprevenidos en las visitas a los monumentos de los numerosos templos de esa capital; pero el mismo Ignacio Hidalgo cometió la imprudencia de hablar del asunto aunque en forma incompleta a una dama peruana, amiga y probablemente algo más de Ignacio Arteta, Corregidor de Ambato, y posiblemente amante del español Pérez Saravia. El primero denunció el asunto al Presidente de la Audiencia y éste, habiendo recibido un pasquín anónimo en el mismo sentido, le dio entero crédito, se propuso tomar la delantera asesinando al Dr. Ante en su casa ubicada donde hoy se levanta el Colegio de Señoritas “Simón Bolívar”, pues allí se le suponía que pasaba escondido. 

Para el efecto se disfrazó a un soldado de campesino y lo mandaron a la casa de Ante a entregar un oficio dizque enviado por su patrón Juan Ponce desde la hacienda Chillo. Se le dijo que el Dr. Ante no estaba, pero fue tal la insistencia del seudo campesino que al final el joven José María Ante, de sólo catorce años de edad, le dejó entrar a un cuarto retirado y ya en la presencia del prócer, el disfrazado le entregó la misiva, que éste quizo abrir, para lo cual se volteó, momento que el criminal aprovechó para sacar un puñal y tomándole enteramente desprevenido se lo clavó varias veces al pecho, pero la víctima logró asirle vigorosamente el puño y gritó, atrayendo a sus familiares y servidumbre y también a dos oficiales realistas que con veinte soldados habían estado apostados en las cercanías y que tomaron el cuerpo exánime y lo llevaron al cuartel. “Las calles por donde pasó el agonizante quedaron manchadas con la sangre que en gruesos penachos continuaba arrojando por la boca”. 

“Un minucioso registro de la habitación privó a las autoridades de los argumentos con que hubieran podido eludir las responsabilidades del crimen. Ni siquiera dieron con la nómina de los conjurados, colocada en uno de los bolsillos de una levita horas antes, descuidadamente, en la cabecera de la cama. Para colmos, le aherrojaron con un par de grillos en estrecha prisión y privado de toda comunicación con sus familiares y solo después de treintiséis días, el Sábado Santo, a la una de la mañana, “mal sanas las heridas que no habían llegado a ser profundas por la rápida reacción y la fuerza del brazo del Dr. Antonio Ante, cuando aún se hallaba gravemente adolorido del pecho y arrojando sangre de vez en cuando por la boca, fue conducido en una bestia a Bogotá, sin siquiera un sombrero qué ponerse, donde gobernaba el criminal Sámano, quien le destinó a diez años de trabajos forzados en el presidio de Ceuta y a destierro perpetuo de América. Así comenzó otra etapa de su vida, pues tuvo una larga erranza por las prisiones de Santa Martha, La Habana y Cádiz, en unión de su hijo José María, que había obtenido permiso para acompañar a su padre, dada su postración y enfermedad. 

Y en Ceuta el hijo tuvo que aprender los oficios de sastrería y zapatería para subsistir y ayudar a su padre durante más de un año, pues en 1.820 se produjo el alzamiento liberal de Riego y pasaron libres a Cádiz, donde el prócer imprimió con otros americanos una protesta de tres páginas, ante las medidas adoptadas por las Cortes, de enviar tropas a América. 

En Noviembre obtuvieron pasaporte y viajaron a La Guayra y de allí a Caracas y a Bogotá, observando a las fuerzas españolas que aún ocupaban ciertos territorios. En la frontera de Cundinamarca dieron informes, pero no pudieron seguir hacia el sur por la guerra que asolaba esos territorios. Un año y nueve meses se mantuvieron en esas aventuras y finalmente el 27 de Mayo de 1822 se enteraron del triunfo de las armas patriotas en Pichincha, que sellaba tantos años de sufrimientos y persecuciones, con la libertad y la felicidad. 

Cuando en Atuntaqui los Ante, padre e hijo, se volvieron a ver con los suyos, encontraron a María Mercedes, la mayor de las hijas, felizmente casada con su deudo Juan Donoso y Chiriboga, que se había convertido en un padre para todos. 

Reinstalado en su hogar, el prócer recibió la bienvenida de la mayor parte de la gente de viso de la ciudad y en Marzo de 1823 fue designado provisionalmente Auditor de Guerra del Departamento del Sur con 500 pesos de sueldo, después le encargaron la Asesoría de la Intendencia del Departamento; en 1825 recogió varios testimonios sobre su Conducta. En 1828 fue Representante a la Convención de Ocaña. En 1830 firmó el Acta de Separación del Departamento del Sur de la Gran Colombia. Fue electo Diputado por el Pichincha, asistió al Congreso Constituyente de Riobamba de ese año y durante sus sesiones fue soezmente insultado por el Coronel venezolano León Febres Cordero pero recibió el respaldo unánime de los Diputados, al punto que su contrincante tuvo que abandonar el país. El 33 regresó al Congreso. 

Vivía viudo, sólo y en grave pobreza y por ello tuvo que ausentarse a una hacienda cercana a Otavalo, donde se dedicó a las faenas agrícolas. Por esa fecha se le recrudecieron sus padecientos físicos y mentales, comenzó a volverse irascible y neurótico y falleció posiblemente con las facultades mentales alteradas, el 18 de Octubre de 1836, de sólo 65 años. quien había sido el más perseguido prócer del 10 de Agosto. 

Meses después, en marzo del 37, circuló una hojita que dice sobre su muerte, lo siguiente: “En contraste patético de acabar sus días en la obscuridad de la pobreza mientras que la Patria, el Ecuador, es deudora de los más esforzados sacrificios que hizo por la causa de los pueblos”.

Fue un caballero animoso y de fino y urbano trato, su alma grande para el sacrificio se entregó por entera al ideal de Patria y su carácter inquieto y nervioso, unido a una constancia heroica poco común, le distinguieron entre todos, como el mejor. 

Su porte alto, sus ojos pardos, el pelo castaño, la tez trigueña clara obscurecida por los soles del desierto de Ceuta y una corpulencia ágil, le predisponían a todo tipo de aventuras. Fue romántico en su juventud y brioso para todas sus iniciativas, que acometía con pasión digna de figurar en los tiempos romanos. 

Dejó un escrito con los hechos más sobresalientes de su vida, titulado: “El ciudadano Antonio Ante manifiesta a la República de Colombia la conducta política que ha observado desde el año nueve, que su Patria suelo, Quito, proclamó su independencia, hasta el año veintidós en que fue restituido a él del presidio de Ceuta”, cuyos originales se guardan en la Biblioteca de los Jesuitas de Cotocollao y que por la mención de Colombia, debieron ser redactados a raíz de 1825, fecha en que recogió varias informaciones sobre su conducta.

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