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José María Velasco Ibarra

Posted in políticos ecuatorianos, presidentes ecuatorianos with tags , on octubre 1, 2008 by edmolin657


PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA.- Nació en Quito el 19 de Marzo de 1.893. Hijo legítimo del Ing. Alejandrino Velasco Sardá cuya biografía puede verse en este diccionario y de Delia Ibarra Soberón, naturales de Rioverde en Esmeraldas y de Quito, respectivamente.Sus primeros años transcurrieron pobremente en la casa que alquilaban sus padres en el centro de Quito; pues, por razones políticas, don Alejandrino sufrió persecuciones y estuvo preso en el Panóptico el 96 por guerrillero conservador. Doña Delia era enérgica y mantenía una férrea disciplina, obligando a sus hijos a estudiar para convertirse en personas de provecho. Ella fue su primera maestra, le enseñó a leer y escribir, las cuatro reglas y a los once años, temiendo por su salud, pues era demasiado alto y delgado para su edad, hasta le obligó a realizar ejercicios gimnásticos, practicar natación en las piscinas de Tesalia y ciclismo en las cuestas de Quito.

Huérfano de padre a los dieciseis años, la situación familiar se volvió aún más crítica y el Arzobispo González Suárez tuvo que ayudar con veinte pesos mensuales. Entonces entró por dos años al Seminario menor de San Luis y luego pasó al Colegio San Gabriel de los jesuitas donde amó el estudio. Después ingresó a la Facultad de Jurisprudencia de la U. Central y fundó la Federación Estudiantil Ecuatoriana; mas en razón de su carácter impetuoso se distanció de algunos de sus compañeros generacionales. En 1922 se incorporó como Abogado sustentando su tesis sobre “El Sindicalismo”. En 1918 colaboró en “La Revista” denunciando el anquilosamiento de la Universidad Ecuatoriana.

En 1923 contrajo matrimonio con Esther Silva Burbano, dama de origen guarandeño y propietaria de una pequeña casa en la antigua quebrada de Jerusalem, hoy calle 24 de Mayo. Velasco desempeñaba la secretaría de la Asistencia Pública y ya se distinguía por su genio y figura. Luego fue Asesor de la Municipalidad de Quito y miembro del Consejo de Estado, dándose a conocer en los medios políticos por sus vibrantes arengas que también le acarreaban enemistades y recelos en un medio tradicional que no estaba preparado para esa clase de genialidades; sin embargo, los conservadores no le perdían de vista y hasta le llegaron a considerar uno de los suyos en recuerdo a la activa militancia de su padre.

En 1926 comenzó a escribir una columna denominada “Acotaciones” para el diario El Comercio de Quito, con estilo apasionado, convincente, frase incisiva, erudicción sin igual. Su seudónimo “ Labriolé” pronto se hizo famoso en todo el país.

En 1.929 escribió “Democracia y Constitucionalismo” y al año siguiente “Meditaciones y Luchas” y “Cuestiones Americanas” donde campean sus ideas arielistas por una América Latina mejor, junto a un humanismo de tinte liberal y enciclopédico, muy dieciochesco, que supo mantener hasta el final de sus días.

En 1931 su matrimonio andaba mal pues a pesar que su esposa hablaba el francés y había viajado y conocido el viejo continente, nada más las diferencias culturales los separaban. Entonces decidió partir a Francia con el ánimo de perfeccionarse en ese idioma y conocer la ciudad luz. En Paris asistió en grave pobreza y necesidad a los cursos libres de Humanidades que se dictaban en la Sorbona y en 1933, tras la derrota de los compactados de Neptalí Bonifaz en la guerra de los cuatro días, sus amigos lanzaron su candidatura a Diputado y ganó las elecciones. Enseguida lo mandaron a llamar con el Cónsul en París Carlos de Sucre y Sotomayor, quien pudo dar con él tras intensa búsqueda, le dio dinero prestado para el pasaje de vuelta, y lo mandó al Ecuador.

En Quito combatió ardorosamente al gobierno del Presidente Juan de Dios Martínez Mera por haber surgido del fraude electoral, con numerosos votos de desconfianza contra sus gabinetes. La situación se tornó muy crítica. Martínez Mera intentó conseguir el apoyo del ejército y al no encontrarlo renunció. El nuevo Encargado del mando supremo Dr. Abelardo Montalvo convocó a elecciones y Velasco lanzó su candidatura consiguiendo un amplio apoyo popular. Ya estaba separado de su esposa y se había convertido en una de las más discutidas personalidades de la política ecuatoriana.

En las elecciones triunfó con 50.880 votos contra el socialista Carlos Zambrano Orejuela y el comunista Ricardo Paredes, entonces realizó una gira internacional y ascendió al poder el lo. de Septiembre de 1934, mas, al poco tiempo, ordenó algunas prisiones y hasta clausuró ciertas publicaciones que le hacían oposición de poca monta calificándolas de indecentes pasquines y por proclamarse dictador el 20 de Agosto de 1935, sin contar con el apoyo de la alta oficialidad, lo detuvieron y llevaron al cuartel “Chimborazo” donde fue prácticamente obligado a renunciar antes de salir deportado a Colombia. Su administración había durado once meses, después escribiría: “ Me precipité sobre las bayonetas”.

En el destierro ejerció el magisterio en la población de Sevilla y dictó varias cátedras pero su espíritu ambicionaba espacios mayores y emprendió viaje a Buenos Aires donde editó “ Conciencia o Barbarie” situándose entre los más importantes ensayistas del continente. Ya tenía un nombre internacional, era uno de los más espléndidos pensadores de latinoamérica y le fueron ofrecidas varias cátedras en los cursos libres que se dictaban en la Universidad de la Plata, pero una aguda depresión le tenía postrado, casi al borde del suicidio, cuando conoció a una de sus alumnas Corina del Parral Duran, de las más antiguas familas de Bahía Blanca y La Plata, quien sabía cantar y acompañarse al piano, leía mucho, hacía poesías con el seudónimo de “Alma Elios” y hasta había militado en las juventudes socialistas de su Patria. Pronto surgió la admiración en ella y solo después de unas vacaciones en mar del Plata Velasco logró superar su crisis y escribió a su madre: “Corina y el mar me han salvado”, planteando el divorcio a su esposa con grave escándalo nacional, pues era el primer ex presidente de la República que lo hacía.

En 1937 contrajo nupcias en Montevideo porque en la Argentina no se reconocía el divorcio y se instaló a vivir feliz y tranquilo con nueva su esposa en Buenos Aires.

En 1939 editó “Aspectos de Derecho Constitucional” que fue declarado texto en las Universidades de ese país y habiéndose convocado a elecciones presidenciales, sus partidarios le llamaron al Ecuador, interviniendo contra el liberal Arroyo del Río y el conservador Jijón y Caamaño a quienes logró derrotar pero le hicieron fraude y resultó perdedor. Entonces los aviadores se rebelaron en Quito y al ser dominados, Velasco tuvo que salir al exilio a Colombia por la frontera norte.

Nuevamente en el exterior volvió a trabajar de profesor y en 1943 editó “Lecciones de Derecho Político”, “Expresión Política Hispanoamericana”, “Experiencias Jurídicas en América” y “Derecho Internacional del Futuro”, textos que revelan la amplitud de sus conocimientos jurídicos y humanísticos. Después radicó en Santiago de Chile en abierta oposición al gobierno de Arroyo del Río v habiendo publicado un Programa que fue del agrado de Acción Democrática Ecuatoriana ADE., esta agrupación lanzó su candidatura presidencial desde Guayaquil para el período de 1944-48. Entonces Velasco dijo; “Denme un balcón y volveré a la Presidencia”, mas el gobierno, intentó hacer fraude en favor del candidato oficial Miguel Angel Albornoz y la situación se tornó tan tensa, que en la noche del 28 de Mayo de 1944 ADE alentó al pueblo guayaquileño a que saliera a las calles y se tomara el cuartel de los Carabineros y la sede de pesquisa, produciéndose escenas sangrientas que terminaron con la caída del gobierno al día siguiente.

De inmediato Velasco se movilizó por la frontera de Colombia y habiendo arribado a Quito “a fin de crear una Patria nueva” fue proclamado Presidente por Julio Teodoro Salem. Posteriormente vino a Guayaquil y recibió la aclamación de las masas. Pedro Saad dijo entonces: “Todo el poder para Velasco”.
Este segundo mandato no le fue exento de contradicciones pues si bien es cierto que fomentó la producción e inició el plan vial del país, fundó la Casa de la Cultura Ecuatoriana y aumentó el número de maestros y profesores, por temor a la oposición del Congreso viró primeramente a la derecha y luego se proclamó dictador el 30 de Marzo de 1946 a instancias de su Ministro de Gobierno Dr. Carlos Guevara Moreno, quien inició una despiadada persecución de las izquierdas. Entonces sus opositores le gritaron: “Papagayo, se te han caído las plumas rojas”. Sin embargo volvió el 47 al régimen constitucional para sostenerse en el poder y hasta alejó a Guevara del país, pero su gobierno se había debilitado y de todas maneras fue depuesto por su Ministro de Defensa, Coronel Carlos Mancheno Cajas la noche del 23 de Agosto de ese año y otra vez tuvo que partir al exilio en Colombia y luego vivió en Buenos Aires.

 

Mientras tanto había caído Mancheno y ascendido interinamente el Vicepresidente Mariano Suarez Veintimilla, quien lo hizo con la renuncia firmada para que el Congreso designara a Carlos Julio Arosemena Tola por el año que faltaba a Velasco. El 48 triunfó Plaza Lasso en las elecciones y gobernó cuatro años el país en medio de la bonanza económica que proporcionaba el banano.

En 1951 Velasco publicó “Tragedia humana y Cristianismo” y en las elecciones del 52 derrotó al conservador Ruperto Alarcón Falconí por amplio margen, asumiendo por tercera vez la presidencia y aunque soportó la ruda oposición de los políticos logró terminar su período en 1956 con gran popularidad, gracias a las condiciones económicas favorables.

En las elecciones de ese año, que manejó con criterio maquiavélico, lanzó a José Ricardo Chiriboga Villagómez de candidato chimbador y a Carlos Guevara Moreno fortaleció mediante el pacto con los Caciques, por lo cual el liberal Raul Clemente Huerta no pudo derrotar al conservador Camilo Ponce Enríquez que asumió el poder tras discutidos escrutinios, donde se habló mucho de un fraude electoral realizado en la provincia de Loja por el cura Armijos Valdivieso.

Velasco Ibarra (parte 2)

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Nuevamente en Buenos Aires, Velasco vivió en suma pobreza pero rodeado del cariño de su esposa y del respeto de la sociedad bonaerense que reconocía en él al maestro, al filósofo y al pensador continental. 

En 1960 volvió a la palestra política y derrotó al conservador, Gonzalo Cordero Crespo también por amplia mayoría, en binomio con el Dr. Carlos Julio Arosemena Monroy, pero al poco tiempo estalló el grave escándalo denominado de la Chatarra, material bélico adquirido con sobreprecio por el Ministerio de Defensa. Arosemena se erigió en el fiscal de la conciencia ciudadana liderando una oposición tenaz desde el Congreso. Velasco cometió el error de clausurarlo pocos días antes de que finalizara sus labores, medida que fue rechazada por el pueblo y por la Fuerza Aérea y dio como resultado sangrientos enfrentamientos con el populacho y fue derrocado el 7 de noviembre de 1961 de manera que tuvo que regresar a Buenos Aires. Arosemena duró dos años hasta 1963 en que ascendieron los militares con el apoyo de los Estados Unidos y la central de Inteligencia Americana CIA. en 1966 subió interinamente Clemente Yerovi Indaburu, para dar paso el 67 al presidente constitucional Otto Arosemena Gómez que llamó a elecciones por el período 68-72. Velasco estaba viejo pero no anciano y en las elecciones triunfó como era su costumbre, aunque por pequeño márgen de votos contra el candidato liberal Dr. Andrés F. Córdova y empezó a gobernar sin problemas. 

El país tenía una economía más o menos estable, aunque se rumoraba las ingentes riquezas provenientes del petróleo y esto hizo que la codicia de algunos militares se alborotara y le apoyaran en un proyecto descabellado de dictadura personal que abortó exitosamente el 22 de Junio de 1970 ocasionando que el Vicepresidente de la República Dr. Jorge Zavala Baquerizo pasara a la clandestinidad por varias semanas y que el Congreso Nacional dejara de sesionar, también dispuso la destitución del Alcalde de Guayaquil Francisco Huerta Montalvo y del Prefecto Provincial Assad Bucaram, quien se había convertido en líder nacional por su honorabilidad e inteligencia. 

Su dictadura nació marcada por el sino del fracaso pues se apoyaba estrictamente en los militares. El pueblo jamás aceptó ese tipo de maniobras que en ningún caso llevaban a nada útil, ya que la constitución preveía los mecanismos legales conducentes a la superación de cualquier crisis; sin embargo, Velasco confiaba plenamente en los adulos del alto mando, el 71 devaluó la moneda y de allí en adelante los continuos abusos y desaciertos de su impulsivo sobrino y Ministro de Gobierno Jorge Acosta Velasco, le llevaron de tumbo en tumbo hasta que el 15 de Febrero de 1972 fue derrocado por el General Guillermo Rodríguez Lara, su incondicional admirador y adulón hasta la víspera. A ese golpe militar el pueblo denominó “El Carnavalzo” por haberse ejecutado en esas fiestas. 

De 79 años de edad y sin un céntimo en el bolsillo, pues la pensión mensual de ex presidente de la República la había cedido años atrás a unas monjas de Quito, Velasco viajó a Panamá y de allí nuevamente a Buenos Aires, sin retomar las cátedras por su avanzada edad. 

Vivía para sus lecturas y sus libros, hablando poco en su hogar. Su fiel y amorosa esposa lo cuidaba y protegía y juntos formaban una gentil pareja que se querían aunque sin hijos, pero la desgracia azotó ese hogar cuando la tarde del 7 de Febrero de 1979 doña Corina falleció accidentalmente atropellada por un bus y Velasco no pudo soportar tanta soledad y tristeza. 

Sus sobrinos Acosta Velasco lo trajeron el día 15 y en el aeropuerto de Quito exclamó: “Vengo a meditar y a morir” y así ocurrió pocas semanas después el viernes 30 de Marzo, a causa de una úlcera perforada, tenía 86 años de edad y las gentes dieron en decir que “había muerto de amor”. Fue el final de una romántica historia que había durado 42 años. Murió pidiendo perdón y perdonando según confidencias de su amigo el sacerdote dominicano Luis Tipan Rojas que lo ayudó en sus últimos momentos.

Alto y delgado. Blanco, pelo y bigote cano. Sus gestos violentos y teatrales pero no estudiados sino naturales, al punto que un sobrino de él los ha heredado. Viril y elegante, siempre tuvo fama de ello. Parco para el beber y el comer, a duras penas un consomé, alguna ensalada verde, una copita de vino. Sus trajes impecables y de casimir inglés, corbatas excelentemente anudadas. Buen lector, expositor y orador de salón y barricada. Amplio y generoso en sus concepciones filosóficas, creyó en el alto destino del género humano y en el fin último de la divinidad. Soñador eterno, tenía fe en la juventud y en los militares, que siempre se le portaron con gran bellaquería. Defensor de sus inmediatos colaboradores que también traicionaban sus ideales. Erró mucho por no ser un buen administrador y su vehemencia le llevaba a cometer excesos y a avasallar a los congresos, improntus que el pueblo calificaba de locuras, cuando en realidad eran actos primarios originados en su insufrible egolatría. 

Fue amado por las clases populares y las amó con igual intensidad al punto que sinceramente sufría por ellas cuando no podía hacer todo lo que ambicionaba en su beneficio. Su talento clarísimo, su erudicción europea, tuvo don de gente y de mando, caballerosidad sin límite, honradez a toda prueba; jamás poseyó apetencias económicas pues era todo espiritualidad, patriotismo, decoro, dignidad y pobreza; no aceptaba chistes ni chascarrillos, ni se supo que fuera un conquistador aunque era gentilísimo con las damas que mucho lo quisieron en secreto y en su primera magistratura mantuvo un affaire con una lejana sobrina.

Desarrolló la vialidad del país, construyó escuelas, visitó los pueblos más alejados a lomo de mula o en caballo, con frío o calor, animosamente, llevándoles un mensaje de ecuatorianidad inolvidable. Amó las obras públicas y edificó puentes, camino y edificios. Respetó a la historia y a sus figuras cimeras, veneró la memoria del Libertador, de Rocafuerte, García Moreno y González Suárez. Siempre se expresó bien de Montalvo.

No dejó partido alguno pues antes de morir declaró “El velasquismo muere conmigo” lo que revela egolatría o quizá; una humildad verdadera. Jamás ganó un centavo con su pluma pues prodigaba artículos, escribía libros y los obsequiaba. Sus libros le revelan fino estilista y pensador profundo. Un gran hombre, quizá el mayor ecuatoriano del siglo XX. Tuvo un entrañable amor a su madre y a doña Corina a quienes admiraba con vehemencia. 

Creyente sincero y cristiano espiritualista e iluminado, tradicionalista, al final de sus días llegó a extrañarse de cosas tan sencillas como ver un cura con bigotes, cosa que le produjo una sorpresa inaudita y se repetía: “ ¿Un cura con bigotes?”. 

No ha tenido un crítico ni un biógrafo, aunque sus familiares publicaron sus obras completas en varios volúmenes. 

Tiene estatuas y bustos en muchos puntos de la Patria pero nunca dialogó ni con el pueblo ni con los jóvenes, sino consigo mismo y era tan grande su poder de convicción que las gentes creían participar de un diálogo cuando solo era un monólogo. 

Sus ideales entraban siempre en contradicción con la realidad que él llamaba razones políticas y de haber tenido un ámbito mayor, un escenario mejor, hubiera brillado en el mundo. 

Lamentablemente y en forma concomitante con todos sus buenos atributos, poseía un carácter inestable, cambiante e impulsivo y más ansias locas de poder, al punto que a veces esta megalomanía adquiría la categoría de delirante y entonces erraba pues confundía el alto destino histórico de la Patria con sus obsesiones personales, siempre insatisfechas de mejor poder, por eso nunca se avino con los Congresos ni toleró a los presidenciales, pues se sentía el único llamado, el mesiánico, aparte de que su sexualidad errática de aquellas que Gregorio Marañón calificó de estados intersexuales, le llevaba a próximos y a continuos arranques y euforias que a veces se tornaban incontrolables. 

Su formación conservadora, respetuosa de las jerarquías, permaneció inmanente en su pensamiento; más la permanente revitalización de sus lecturas le hicieron superar esas fallas, aunque manteniendo siempre tensiones que se traslucían en violentas emociones cuando solo eran la prueba exterior de su genialidad que sobrevivía a los cambios de su tiempo. 

No creyó en la democracia como forma de gobierno sino como tesis filosófica y en el diario gobernar a veces se llevaba por el sentimiento y tomaba el atajo fácil de la dictadura, pues no pactaba, por principio, con la oposición. 

Esteta en lo más puro de la concepción, amaba lo bello y lo verdadero. Creía en un Dios justo, luchó por el triunfo de la verdad que para él siempre fue la equidad. Su anecdotario, entresacado del pueblo que aún lo recuerda, no tiene fin. En las exageraciones se parecía mucho a su padre a quien; sin embargo, trataba de no recordar, por sus excesos de eticismos.

Manuel Araujo Hidalgo

Posted in políticos ecuatorianos with tags on octubre 1, 2008 by edmolin657

MANUEL ARAUJO HIDALGO
POLITICO.- Nació en el Angel, Provincia del Carchi, el 26 de Julio de 1.920. Fueron sus padres Gonzalo Araujo Pazos, carchense que estudió en el Seminario San Luis de Ibarra a instancia de su tío Sacerdote Elíseo Araujo Padilla, pasó a Quito, vivió en el palacio Arzobispal protegido por González Suárez y estudió derecho en la Universidad Central. En 1.910 obtuvo despachos de Teniente de Reserva durante la movilización nacional.

Posteriormente se graduó de Licenciado y egresó pero no quiso ejercer la profesión prefiriendo la cátedra de Filosofía en el Colegio Bolívar de Tulcán, ya estaba casado con la quiteña Ana Maria Hidalgo Correa, a quien conoció cuando ella era estudiante del Conservatorio Nacional de Música pues tocaba muy lindo el piano.

Araujo Hidalgo creció en casa de su abuelo paterno Amable Araujo Padilla (1) Las primeras letras le fueron enseñadas por el profesor Luna de San Gabriel, luego pasó a la escuela Bolívar de El Angel, y de allí fue mandado por su abuelo Amable a estudiar para jesuita en el Colegio Loyola de Cotocollao, aprobando hasta el cuarto curso, pero sus ideas socialistas tomadas de su padre entraron en pugna con dicho ambiente y se cambió al ‘Teodoro Gómez de la Torre” de Ibarra donde rehabilitó sus estudios.

El último año lo hizo en el Mejía de Quito, se dedicó a repartir unas hojas volantes del partido socialista contra la dictadura de Páez y fue apresado por la policía. “Los pesquisas me agarraron por la cabeza y me pusieron debajo del sobaco pues siempre he sido chiquito de estatura” y el


(1) Conservador, Comandante de uno de los batallones que fueron derrotados en 1.924 en la batalla de San José de Ambi, por lo que guardó prisión, casado con Victoria Pazos Cabezas.

Intendente Virgilio Guerrero, al verme de pantalón bombacho me increpó y yo le respondí. ¡Que quiere que haga, yo lucho contra la dictadura! y debí convencerlo pues ordenó mi inmediata libertad”.

Poco después se graduó de Bachiller e ingresó a la Facultad de Jurisprudencia de la Universidad Central. “En 1.939 mi profesor de Economía Política, Jaime Chávez Granja, me llevó a trabajar de corrector nocturno de pruebas al Diario El Día de Ricardo Jaramillo, con S/. 40 mensuales de sueldo. Yo estaba pobre, mi abuelo me había retirado su ayuda en razón de mis ideas políticas y mi padre vivía abrumado de hijos. Una noche ocurrió que mientras trabajaba, sintonizando una estación de radio mexicana me enteré de la invasión de Hitler a Polonia y del comienzo de la II Guerra Mundial, entonces hice parar la edición y coloqué en primera página y a ocho columnas la noticia. Al día siguiente ningún diario la traía. El Día fue peleado por las gentes. Don Ricardo me mandó a llamar muy disgustado y me dijo: eres un muchacho irresponsable, caramba. Yo le contesté: Esperemos a ver que dicen los despachos de la UPI de las 10 de la mañana y como llegó la confirmación. El Comercio sacó una edición extra a las doce, dándonos la razón y a mí me subieron el sueldo a S/. 80 y me cambiaron a las mañanas. Entonces alquilaba un cuarto en una residencial y comía con tarjeta en el restaurant Viña del Mar de la calle Manabí, propiedad de un señor Castrillón”.

“El 41 los de El Comercio me llevaron como Cronista Político a la Cámara de Diputados, con S/.300 de sueldo. Arroyo gobernaba con las facultades Omnímodas y dicha Cámara se instaló en sesión secreta para resolver si se las prorrogaban o no. Yo me escondí detrás de unas cortinas gruesas y escuché los debates memorizando los nombres de los diputados que votaron a favor. Al día siguiente salió la noticia a ocho columnas en El Comercio y los de la Cámara acusaron de infidente al Secretario Wilson Vela Hervas que no había abierto la boca. Así fue como me subieron el sueldo a S/. 500 mensuales”.

“El 28 de Mayo de 1.943 se produjo una manifestación en Quito y a un Capitán Lombeida se le escapó un tiro que le entró en la frente a la señorita Carmen Espinosa ocasionándole la muerte de contado. Yo estaba presente y di la noticia que salió el 29, entonces el dicho Capitán y varios Carabineros fueron a El Comercio y me tomaron preso por pocas horas en un calabozo frío y húmedo con Eduardo Chalén de El Universo, pues nos sacó en la madrugada Carlos Mantilla Ortega. Sin embargo Chalén, que no era joven, cogió una pulmonía y falleció, siendo el asunto muy comentado”.

“El 28 de Mayo fui el primero en conocer la renuncia de Arroyo y llevarla a El Comercio, trasmitiéndose a través de las ondas de Radio Quito, luego fui el primer periodista ecuatoriano en entrevistar a Velasco Ibarra cuando entraba por Guayllabamba”.

“Un día del 45 Velasco indagó a varios periodistas: ¿Quién es el cronista de El Comercio? y al saber que yo era me hizo entrar a su despacho y me preguntó qué dónde había estudiado. Yo le respondí: !En el Loyola, con Espinosa Pólit! y Velasco dijo: Con razón, señor, con razón. Ud. es el único que copia mis modestos discursos y declaraciones a la perfección. Lo felicito”.

“Dos semanas después me mandó a llamar nuevamente para proponerme la jefatura de la Sala de Prensa de la Presidencia en reemplazo de Alejandro Carrión y como me excusé, pues en El Comercio tenía garantizada la terminación de mi carrera profesional, le pidió al Ministro de Gobierno Guevara Moreno, que me convenciera. Entonces Guevara me garantizó que estaría seguro en el cargo y acepté”.

En la Sala sacaba diariamente un boletín de prensa y ocurrió un día que el corrector de pruebas se equivocó en un documento de los socialistas y lo cortó. El asunto pasó a mayores porque el Dr. Emilio Gangotena protestó a nombre de ese partido y Velasco me canceló, pero al día siguiente me mandó a llamar arrepentido y me nombró Ayudante General de la Secretaría General de la Presidencia con más sueldo, S/. 800 al mes.

En eso vino el golpe dictatorial del 30 de Marzo del 46 y se convocaron a elecciones. Los conservadores ganaron y teniendo mayoría en las Cámaras quisieron elegir presidente de la República al Dr. Manuel Elicio Flor, pero Guevara se opuso y los obligó a votar por Velasco, ganándose la enemistad de ellos, que pidieron su cancelación y Velasco lo mandó de Embajador a Chile y a mi me hizo dar una beca para que prosiguiera mis estudios en la Universidad de Buenos Aires, conjuntamente con otros como Antonio Oquendo alumno de la Facultad de Medicina de Cuenca; Manuel J. Real y Alfonso Roldós Garcés de Leyes y Medicina de Guayaquil y José Pallares de Ingeniería de Quito”.

Pedro Carbo Noboa

Posted in historia, políticos ecuatorianos on septiembre 27, 2008 by edmolin657


REFUBLICO.- Nació en Guayaquil el 19 de Marzo de 1.813. Hijo legitimo del segundo matrimonio del Coronel José Carbo Unzueta, defensor de Guayaquil en Febrero de 1.816 durante la invasión del Almirante Guillermo Brown, en su sobrina segunda Josefa Noboa Arteta, Guayaquileños.

Inició sus estudios en Guayaquil y muy joven acompañó a su pariente Vicente Rocafuerte en calidad de Secretario, pasando numerosas aventuras en México, donde escaparon de ser fusilados por una partida de guerrilleros rebeldes.

En 1.833 retornó a Guayaquil varándose la embarcación en que venia a la altura de Puna. De inmediato ingresó al servicio exterior de la República como Oficial Mayor de la Cancillería. En 1.836 fue Secretario de la Comisión Codificadora de Leyes nombrada por el Congreso. En 1.838 Secretario de la Legación que ejercía en Bogotá el Dr. Francisco Marcos, para solucionar las diferencias existentes por la aplicación del Tratado de Pasto y el Reparto de la Deuda Inglesa.

El 39 Marcos retornó a Quito a encargarse de la Cancillería y Carbo quedó al frente de la Misión. A principios de 1.842 fue enviado a Bolivia y aunque el Prefecto del Departamento de Puno le arrebató todos sus papeles, redactó un Tratado de Alianza Recíproca y obtuvo su aprobación del Presidente boliviano Méndez el 8 de Mayo.

Casi enseguida estalló la guerra peruano-boliviana y el Presidente Juan José Flores concedió asilo el Mariscal Andrés Santa Cruz, que acababa de ser deportado de Bolivia, lo que perjudicó nuestras relaciones con esa nación. Por eso no llegaron a canjearse las Ratificaciones y el Tratado no entró en vigencia.

En 1.844 editó en Guayaquil un pequeño volumen de carácter pedagógico titulado “Manual del Preceptor”, que dedicó a los profesores de la provincia del Guayas. En eso estalló la revolución del 6 de Marzo de 1.845, fue designado Ministro General del Gobierno plural que se instauró en Guayaquil, correspondiéndole organizar las Milicias armadas que viajaron a combatir en la hacienda La Elvira. En Junio fue comisionado con el General José María Urbina para discutir los convenios de la Virginia y asistió como Diputado por el Guayas a la Convención de Cuenca.

En 1.847 publicó “Vindicación”, folleto para conocimiento de los miembros de la Convención Nacional. En 1,859 apoyó la Jefatura Suprema de su tío Diego Noboa y depuesto dicho gobernante en 1.851, pasó a engrosar la oposición a Urbina. Entonces vivía con su madre, varios hermanos y sobrinos en la casa familiar de la esquina de Roca y Malecón, conocida con el nombre de la casa de la mama Noboa.

En 1.857 viajó a Europa, recorrió las principales capitales, aprendió el francés y regresó en 1,859 en circunstancias de que la ciudad había proclamado la Jefatura Suprema del General Guillermo Franco Herrera, quien le propuso el Ministerio General de su gobierno, que Carbo no aceptó.

En 1.860 el Gobierno Provisorio de Quito planteó a Franco la necesidad de que ambos gobiernos renuncien y sus miembros salieran del país, encomendándole a Carbo el Poder Supremo de la República. Proposición que fue rechazada por Franco, que desde ese instante le persiguió obligándole a asilarse en un consulado y a viajar al exilio en Lima, donde estrechó su antigua amistad con el célebre escritor Francisco de Paula Vigil, Director de la Biblioteca Nacional del Perú, cuyo pensamiento liberal y regalista ejerció enorme influencia sobre Carbo.

El 24 de Septiembre de l.860 García Moreno y Flores tomaron Guayaquil. Carbo pudo retornar al seno de los suyos, ejerció la Gobernación del Guayas por pocas semanas, convocó a elecciones, salió electo Diputado pero no concurrió a la Convención en protesta contra el autoritarismo de García Moreno.

En 1.862 fue electo en votación popular para el desempeño de la presidencia del Concejo Cantonal de Guayaquil, le reeligieren dos veces y actuó hasta 1.864.

Durante su administración fundó la Biblioteca Municipal y donó el primer lote de libros en 1.862, Al año siguiente convocó y realizó la I Exposición Nacional de Muestras con notable concurrencia de expositores y el 15 de Octubre mocionó y el Concejo aprobó el establecimiento de varias Cajas Mutualistas de Ahorro, pero la brillante iniciativa no prosperó por falta de interés de la ciudadanía.

Entonces, alarmado por el sesgo clerical de la política garciana, logró que el Concejo Cantonal publique una “Exposición de Protesta contra la suscripción del Concordato entre el Gobierno Nacional y la Santa Sede” pidiendo Congreso del Ecuador que desapruebe “un pacto tan contrario a los imprescriptibles derechos de la República y en tan abierto antagonismo con el espíritu liberal y civilizador del siglo actual”; mas, a pesar de la Protesta, el Concordato fue aprobado y puesto en vigencia con grave escándalo para los sectores cultos y progresistas del país, que veían aparecer en el horizonte político ecuatoriano el inicio de una teocracia retrógrada, perversa y oscurantista.

El Padre Adolfo Marriot Saavedra, Secretario particular del Obispo de Guayaquil, salió a la palestra y contestó al Cabildo con el opúsculo titulado “El señor Pedro Carbo, desmentido por si mismo” en 80 págs. folleto que causó sensación y fue leído hasta en la capital.

Carbo no podía quedarse atrás y replicó con “La República y la Iglesia y defensa de la Exposición del Concejo Cantonal de Guayaquil sobre la inconstitucionalidad del Concordato celebrado entre el Presidente del Ecuador y la Santa Sede” en 66 págs. donde dice que “Se cierne sobre la República la sombra de un inmenso hábito negro” y del Concordato asegura que “pone al Ecuador a los pies de la silla romana”, sin embargo, es menester aclarar, que el autor este segundo folleto, en su parte jurídica, fue el Dr. Francisco Xavier Aguirre Abad, corriendo a cargo de Pedro Carbo lo polémico e histórico.

Entonces surgieron muchos compatriotas para defender o atacar el Concordato. La prensa sudamericana concedió una gran importancia al asunto y Carbo adquirió características internacionales. García Moreno trató de ridiculizarlo diciendo que junto al Dr. Javier Endara- notable liberal de esos días -eran la nulidad de dos tomos y una dama de Quito, Rosa Cabezas, agregó “Y por el color de la piel, forrados de pergamino”.

Carbo no era ateo ni anticatólico. El se llamaba en frase que hizo famosa “Católico apostólico pero no romano porque romanos son los gatos, afirmando con eso que antes que romano era ecuatoriano. Y mientras tales sucesos se producían en el Ecuador, en Italia el rey de Saboya Víctor Manuel II amenazaba a la Santa Sede con tomarse los Estados Pontificios. Por eso el padre Le Gohuir S.J. declara en su Historia del Ecuador que “La oposición de Guayaquil, unida al carácter de los guayaquileños, hizo que esta ciudad se mantuvieran al margen de la gran obra garciana” y esto ocurría cuando “El Ecuador se había convertido en un gran convento” según opinión del Dr. Murillo Toro, político liberal colombiano de clarísima visión internacional.

Su oposición al Concordato le convirtió en el indiscutible Jefe del naciente partido liberal y en el principal opositor de García Moreno, que le hizo hostilizar al punto que tuvo que exiliarse en París en 1.864, no sin antes renunciar a la candidatura a la presidencia de la República en memorable manifiesto donde aconsejó la unidad liberal y la lucha permanente contra la tiranía. En París hizo amistad con Montalvo y lo protegió económicamente, regresando durante el gobierno constitucional de Jerónimo Carrión en 1.865.

Ese año fue electo Senador por el Guayas y presidió la Cámara hasta 1.866. Ese Congreso fue famoso por la talla intelectual de sus miembros y la elevación de sus miras. El 67 se activó la pugna del Congreso contra el Presidente de la República y volvió como Senador a Quito.

En 1.868 publicó en Quito dos folletos “La Cuestión de Libros” y “Otras Cuestiones relacionadas con ellas” en 80 y 24 págs. protestando por el abuso que cometían las autoridades aduaneras al impedir el ingreso de ciertos libros como por ejemplo los Tratados de Medicina con láminas del cuerpo humano, calificadas de obscenas, así como la libre circulación de impresos, so pretexto de la aplicación del celebérrimo Concordato.

Ese año fue candidatizado nuevamente a la Presidencia de la República por el Partido Liberal pero se excusó de intervenir y renunció en favor del Dr, Aguirre Abad, quien tenía menores resistencias por no haber sido tildado de anticlerical como Carbo.


Meses después protestó contra el golpe militar de García Moreno, que derrocó en Enero del 69 al Presidente Javier Espinosa para evitar el triunfo de Aguirre. Por su protesta sufrió un nuevo destierro a Lima y de allí siguió a Paris en 1.870, donde residió hasta el sangriento asesinato del tirano cinco años más tarde.

En 1.874 la “Revista Latinoamericana” publicó en Paris sus ensayos sobre “Ecuatorianos Ilustres” con las biografías de Olmedo y Rocafuerte en 14 y 27 págs. Dichos trabajos vieron una segunda edición en 1.884 costeada por Baltazara Calderón de Rocafuerte, ardiente defensora de la memoria histórica de su esposo.

A raíz de la muerte de García Moreno regresó al Ecuador. En Julio del 76 hizo escala en New York y asistió a la Exposición así como a los Actos del Centenario de la Independencia celebrados en Filadelfia, Luego siguió a Panamá donde se detuvo algunos días por indisposición de salud, Al arribar a Guayaquil declinó el Ministerio de Hacienda que le propuso el recién electo Presidente Dr. Antonio Borrero.

Cuando el 8 de Septiembre Guayaquil proclamó la dictadura del General Ignacio de Veintemilla, fue designado Ministro General de esa revolución, En el viaje a la capital sufrió una caída, se dislocó el brazo derecho y estuvo un mes inactivo en Quito. El 31 de Enero del 77 se posesionó y dirigió una circular a los Gobernadores conteniendo un Programa Administrativo, sancionando la libertad de estudios, restableciendo la Universidad de Quito clausurada por García Moreno, facilitando la fundación de establecimientos de libre enseñanza. Durante varios meses soportó la oposición de los terroristas o garcianos y a mediados del 77 renunció por discrepancias con la política personalista del Dictador.

Nuevamente en Guayaquil, invitó a los ecuatorianos a formar parte del Comité pro-homenaje al centenario del nacimiento de Olmedo a celebrarse el 19 de Marzo de 1.880 y para el efecto convocó a la II Exposición Nacional Agrícola e Industrial, realizada en el antiguo teatro Olmedo, donde se exhibieron por primera ocasión en el país inventos de tanta utilidad como el teléfono, una maquina para fabricar hielo, etc. que causaron enorme conmoción.

En 1.878 fue Diputado a la Asamblea Constitucional reunida en Quito y publicó “Páginas de la Historia del Ecuador” en la imprenta de Ezequiel Gómez, en 50 págs, como asambleísta presidió la comisión de Constitución y redactó un proyecto que lamentablemente no fue aprobado; empero, obtuvo que se prohibieran las penas de muerte y de azotes y propuso el establecimiento de los Jurados de Imprenta y la Libertad Religiosa, sin conseguirlo. Se opuso a que el periodo presidencial se prolongara a seis años, a que se le concedieran las facultades extraordinarias y aumentara el sueldo al ejecutivo, aunque inútilmente, porque la mayoría era abyecta y gobernista.

En 1.879 editó “La Ciencia del buen Ricardo” sobre la vida de Benjamín Franklyn y encabezó la comisión de prestantes guayaquileños que se trasladaron a Daule a recibir los restos de su sobrino Vicente de Piedrahita Carbo, asesinado en la hacienda La Palestina por Eduardo Ilingworth.

En 1.879 hizo reimprimir por su cuenta el “Compedio Histórico de la Provincia de Guayaquil” escrito por el Padre Jacinto Moran de Buitrón, S.J. y aparecido bajo el nombre del presidente de la Audiencia Diorisio de Alcedo y Herrera tenia escrita una Historia del Ecuador en su domicilio, pero la destruyó un incendio intencional que empezó en la tienda de un zapatero ubicada bajo su aposento. Lamentablemente no tuvo la paciencia y el valor de reiniciar el trabajo, ni quiso poner en peligro la vida de varias hermanas y sobrinas solteras, quienes le acompañaban. Así fue como el país perdió “Un hermoso y útil testimonio”.

En 1.880 dio a luz “El canal Interoceánico”. El 81 su célebre “Memoria sobre el río y el puerto de Guayaquil y las mejoras que ambos necesitan” en 34 págs, donde reveló la profundidad de sus conocimientos en Geopolítica, planteando por primera ocasión la necesidad de dragar anualmente el río para que las embarcaciones de mayor calado pudieren subir hasta Babahoyo. La construcción de una exclusa para manejar las aguas del río y el estero del sur de Guayaquil y otras obras de notoria utilidad en la cuenca del Guayas.

En 1.882 fue acusado de conspirador y obligado a exiliarse nuevamente a Lima, Desde allí combatió a Veintemilla que se habia proclamado dictador. En Julio de l.883, al caer la plaza de Guayaquil, volvió al puerto y fue designado Jefe Supremo del Guayas. Entonces creó la Universidad de Guayaquil y la inauguró con un importante discurso el 15 de Octubre de ese año.

Vivía en su casa esquinera de Chimborazo y Bailen. Era un viejecito encorvado por los años que caminaba a pasitos cortos, su bastón en la mano y la infaltable chistera, por el centro de la ciudad y que se sentaba a conversar con amigos y conocidos y como siempre había sido un perfecto demócrata, se saludaba con todos. Por eso el pueblo le amaba, tenia por su caudillo y era considerado el padre de la ciudad.

Durante los gobiernos de Caamaño y Flores Jijón se abstuvo de intervenir en política. El 8 de Octubre de 1.892 inauguró la estatua de Olmedo. El 94 le fue propuesta la legación en Lima que no aceptó por sus achaques. Poco después presidió una comisión investigadora del negociado de la venta de la Bandera. Falleció el 24 de Diciembre a consecuencia de una fulminante pulmonía que la contrajo en su cama. La curia Metropolitana solicitó el honor de velarlo en la Catedral, pero lo llevaron al salón de San Vicente 24 horas donde un poeta, en un rapto de bellísima inspiración, recitó el siguiente cuarteto: //Tenia la gallardía del que lleva una espada/ Tenia la cortesía del que lleva una flor/ y entrando en los salones arrojaba la espada/ y entrando en los combates arrojaba la flor.//

Rasurado y pequeñín, de buche de pelo y leva cruzada, acostumbraba leer los periódicos en la barbería de Chichonís en Chile y Ballen.

Para su entierro la población entera se trasladó al cementerio. Nunca antes se había visto tal cantidad de público en un sepelio. El Dr. César Borja Lavayen manifestó “Rara virtud la de un cadáver, congregar tras de si a todo un pueblo” y es fama que ese mismo día quedo conformado el Comité de su estatua, que hoy se yergue en el parque de su nombre, costeada por el pueblo, mediante erogación de un peso por persona.

Fue un patriarca como no ha existido otro en Guayaquil. Querido y respetado por la dulzura de su carácter, solidez de sus principios republicanos, profundidad de sus ideas y avanzadas concepciones políticas que lo ubicaron desde 1.862 entre los políticos más progresistas y entre los grandes civilistas del país.

Personas que llegaron a tratarle me refirieron aya en mi niñez que era “El más manso y bondadoso de los hombres”, parco, educado, generoso y bonachón. González Suárez decía “Que bueno era Dn. Pedro Carbo. Yo lo hubiera ordenado”.


En 1.900 Celiano Monge incluyó en su “Miscelánea Popular” el estudio de Carbo sobre la “Vía de Panamá preferida por el Congreso Internacional de París” donde trató sobre los problemas inherentes a la construcción de dicho Canal.

Su biografía fue esbozada en 1.955 por J.J. Pino de Ycaza en ‘Tres Constructores de la República” pero el estudio “general y más completo sobre la obra de este civilizador y su influencia en la formación del pensamiento ecuatoriano del siglo pasado” aún está por escribirse.

Hacia 1.840 mantuvo amores platónicos con Mercedes de Santistevan Rocafuerte, quien después contrajo matrimonio con el español Manuel Zaporta, sin hijos. En cambio, Pedro Carbo falleció soltero sin ser misógino. pues, como bien le habían puesto en Quito, era el hombre sin hiel.

Piel canela clara, ojos y pelo negro. Rasgos firmes que denotaban sus indeclinables propósitos. Frente ancha y despejada, costumbres austeras, gestos parsimoniosos. Viajado y cosmopolita, liberado de prejuicios, bondadoso inclusive con sus enemigos, a quienes no guardó jamás rencor a pesar de los daños que le infligieron. Fue un demócrata a carta cabal pues luchó contra el caudillismo y las tiranías con la sola fuerza de su entereza moral y fue ejemplo para todos los ecuatorianos de honor, por eso su figura histórica no ha envejecido y el país le tiene entre los más gloriosos ecuatorianos de todos los tiempos.

 

PEDRO CARBO NOBOA
REFUBLICO.- Nació en Guayaquil el 19 de Marzo de 1.813. Hijo legitimo del segundo matrimonio del Coronel José Carbo Unzueta, defensor de Guayaquil en Febrero de 1.816 durante la invasión del Almirante Guillermo Brown, en su sobrina segunda Josefa Noboa Arteta, Guayaquileños.

Inició sus estudios en Guayaquil y muy joven acompañó a su pariente Vicente Rocafuerte en calidad de Secretario, pasando numerosas aventuras en México, donde escaparon de ser fusilados por una partida de guerrilleros rebeldes.

En 1.833 retornó a Guayaquil varándose la embarcación en que venia a la altura de Puna. De inmediato ingresó al servicio exterior de la República como Oficial Mayor de la Cancillería. En 1.836 fue Secretario de la Comisión Codificadora de Leyes nombrada por el Congreso. En 1.838 Secretario de la Legación que ejercía en Bogotá el Dr. Francisco Marcos, para solucionar las diferencias existentes por la aplicación del Tratado de Pasto y el Reparto de la Deuda Inglesa.

El 39 Marcos retornó a Quito a encargarse de la Cancillería y Carbo quedó al frente de la Misión. A principios de 1.842 fue enviado a Bolivia y aunque el Prefecto del Departamento de Puno le arrebató todos sus papeles, redactó un Tratado de Alianza Recíproca y obtuvo su aprobación del Presidente boliviano Méndez el 8 de Mayo.

Casi enseguida estalló la guerra peruano-boliviana y el Presidente Juan José Flores concedió asilo el Mariscal Andrés Santa Cruz, que acababa de ser deportado de Bolivia, lo que perjudicó nuestras relaciones con esa nación. Por eso no llegaron a canjearse las Ratificaciones y el Tratado no entró en vigencia.

En 1.844 editó en Guayaquil un pequeño volumen de carácter pedagógico titulado “Manual del Preceptor”, que dedicó a los profesores de la provincia del Guayas. En eso estalló la revolución del 6 de Marzo de 1.845, fue designado Ministro General del Gobierno plural que se instauró en Guayaquil, correspondiéndole organizar las Milicias armadas que viajaron a combatir en la hacienda La Elvira. En Junio fue comisionado con el General José María Urbina para discutir los convenios de la Virginia y asistió como Diputado por el Guayas a la Convención de Cuenca.

En 1.847 publicó “Vindicación”, folleto para conocimiento de los miembros de la Convención Nacional. En 1,859 apoyó la Jefatura Suprema de su tío Diego Noboa y depuesto dicho gobernante en 1.851, pasó a engrosar la oposición a Urbina. Entonces vivía con su madre, varios hermanos y sobrinos en la casa familiar de la esquina de Roca y Malecón, conocida con el nombre de la casa de la mama Noboa.

En 1.857 viajó a Europa, recorrió las principales capitales, aprendió el francés y regresó en 1,859 en circunstancias de que la ciudad había proclamado la Jefatura Suprema del General Guillermo Franco Herrera, quien le propuso el Ministerio General de su gobierno, que Carbo no aceptó.

En 1.860 el Gobierno Provisorio de Quito planteó a Franco la necesidad de que ambos gobiernos renuncien y sus miembros salieran del país, encomendándole a Carbo el Poder Supremo de la República. Proposición que fue rechazada por Franco, que desde ese instante le persiguió obligándole a asilarse en un consulado y a viajar al exilio en Lima, donde estrechó su antigua amistad con el célebre escritor Francisco de Paula Vigil, Director de la Biblioteca Nacional del Perú, cuyo pensamiento liberal y regalista ejerció enorme influencia sobre Carbo.

El 24 de Septiembre de l.860 García Moreno y Flores tomaron Guayaquil. Carbo pudo retornar al seno de los suyos, ejerció la Gobernación del Guayas por pocas semanas, convocó a elecciones, salió electo Diputado pero no concurrió a la Convención en protesta contra el autoritarismo de García Moreno.

En 1.862 fue electo en votación popular para el desempeño de la presidencia del Concejo Cantonal de Guayaquil, le reeligieren dos veces y actuó hasta 1.864.

Durante su administración fundó la Biblioteca Municipal y donó el primer lote de libros en 1.862, Al año siguiente convocó y realizó la I Exposición Nacional de Muestras con notable concurrencia de expositores y el 15 de Octubre mocionó y el Concejo aprobó el establecimiento de varias Cajas Mutualistas de Ahorro, pero la brillante iniciativa no prosperó por falta de interés de la ciudadanía.

Entonces, alarmado por el sesgo clerical de la política garciana, logró que el Concejo Cantonal publique una “Exposición de Protesta contra la suscripción del Concordato entre el Gobierno Nacional y la Santa Sede” pidiendo Congreso del Ecuador que desapruebe “un pacto tan contrario a los imprescriptibles derechos de la República y en tan abierto antagonismo con el espíritu liberal y civilizador del siglo actual”; mas, a pesar de la Protesta, el Concordato fue aprobado y puesto en vigencia con grave escándalo para los sectores cultos y progresistas del país, que veían aparecer en el horizonte político ecuatoriano el inicio de una teocracia retrógrada, perversa y oscurantista.

El Padre Adolfo Marriot Saavedra, Secretario particular del Obispo de Guayaquil, salió a la palestra y contestó al Cabildo con el opúsculo titulado “El señor Pedro Carbo, desmentido por si mismo” en 80 págs. folleto que causó sensación y fue leído hasta en la capital.

Carbo no podía quedarse atrás y replicó con “La República y la Iglesia y defensa de la Exposición del Concejo Cantonal de Guayaquil sobre la inconstitucionalidad del Concordato celebrado entre el Presidente del Ecuador y la Santa Sede” en 66 págs. donde dice que “Se cierne sobre la República la sombra de un inmenso hábito negro” y del Concordato asegura que “pone al Ecuador a los pies de la silla romana”, sin embargo, es menester aclarar, que el autor este segundo folleto, en su parte jurídica, fue el Dr. Francisco Xavier Aguirre Abad, corriendo a cargo de Pedro Carbo lo polémico e histórico.

Entonces surgieron muchos compatriotas para defender o atacar el Concordato. La prensa sudamericana concedió una gran importancia al asunto y Carbo adquirió características internacionales. García Moreno trató de ridiculizarlo diciendo que junto al Dr. Javier Endara- notable liberal de esos días -eran la nulidad de dos tomos y una dama de Quito, Rosa Cabezas, agregó “Y por el color de la piel, forrados de pergamino”.

Carbo no era ateo ni anticatólico. El se llamaba en frase que hizo famosa “Católico apostólico pero no romano porque romanos son los gatos, afirmando con eso que antes que romano era ecuatoriano. Y mientras tales sucesos se producían en el Ecuador, en Italia el rey de Saboya Víctor Manuel II amenazaba a la Santa Sede con tomarse los Estados Pontificios. Por eso el padre Le Gohuir S.J. declara en su Historia del Ecuador que “La oposición de Guayaquil, unida al carácter de los guayaquileños, hizo que esta ciudad se mantuvieran al margen de la gran obra garciana” y esto ocurría cuando “El Ecuador se había convertido en un gran convento” según opinión del Dr. Murillo Toro, político liberal colombiano de clarísima visión internacional.

Su oposición al Concordato le convirtió en el indiscutible Jefe del naciente partido liberal y en el principal opositor de García Moreno, que le hizo hostilizar al punto que tuvo que exiliarse en París en 1.864, no sin antes renunciar a la candidatura a la presidencia de la República en memorable manifiesto donde aconsejó la unidad liberal y la lucha permanente contra la tiranía. En París hizo amistad con Montalvo y lo protegió económicamente, regresando durante el gobierno constitucional de Jerónimo Carrión en 1.865.

Ese año fue electo Senador por el Guayas y presidió la Cámara hasta 1.866. Ese Congreso fue famoso por la talla intelectual de sus miembros y la elevación de sus miras. El 67 se activó la pugna del Congreso contra el Presidente de la República y volvió como Senador a Quito.

En 1.868 publicó en Quito dos folletos “La Cuestión de Libros” y “Otras Cuestiones relacionadas con ellas” en 80 y 24 págs. protestando por el abuso que cometían las autoridades aduaneras al impedir el ingreso de ciertos libros como por ejemplo los Tratados de Medicina con láminas del cuerpo humano, calificadas de obscenas, así como la libre circulación de impresos, so pretexto de la aplicación del celebérrimo Concordato.

Ese año fue candidatizado nuevamente a la Presidencia de la República por el Partido Liberal pero se excusó de intervenir y renunció en favor del Dr, Aguirre Abad, quien tenía menores resistencias por no haber sido tildado de anticlerical como Carbo.


Meses después protestó contra el golpe militar de García Moreno, que derrocó en Enero del 69 al Presidente Javier Espinosa para evitar el triunfo de Aguirre. Por su protesta sufrió un nuevo destierro a Lima y de allí siguió a Paris en 1.870, donde residió hasta el sangriento asesinato del tirano cinco años más tarde.

En 1.874 la “Revista Latinoamericana” publicó en Paris sus ensayos sobre “Ecuatorianos Ilustres” con las biografías de Olmedo y Rocafuerte en 14 y 27 págs. Dichos trabajos vieron una segunda edición en 1.884 costeada por Baltazara Calderón de Rocafuerte, ardiente defensora de la memoria histórica de su esposo.

A raíz de la muerte de García Moreno regresó al Ecuador. En Julio del 76 hizo escala en New York y asistió a la Exposición así como a los Actos del Centenario de la Independencia celebrados en Filadelfia, Luego siguió a Panamá donde se detuvo algunos días por indisposición de salud, Al arribar a Guayaquil declinó el Ministerio de Hacienda que le propuso el recién electo Presidente Dr. Antonio Borrero.

Cuando el 8 de Septiembre Guayaquil proclamó la dictadura del General Ignacio de Veintemilla, fue designado Ministro General de esa revolución, En el viaje a la capital sufrió una caída, se dislocó el brazo derecho y estuvo un mes inactivo en Quito. El 31 de Enero del 77 se posesionó y dirigió una circular a los Gobernadores conteniendo un Programa Administrativo, sancionando la libertad de estudios, restableciendo la Universidad de Quito clausurada por García Moreno, facilitando la fundación de establecimientos de libre enseñanza. Durante varios meses soportó la oposición de los terroristas o garcianos y a mediados del 77 renunció por discrepancias con la política personalista del Dictador.

Nuevamente en Guayaquil, invitó a los ecuatorianos a formar parte del Comité pro-homenaje al centenario del nacimiento de Olmedo a celebrarse el 19 de Marzo de 1.880 y para el efecto convocó a la II Exposición Nacional Agrícola e Industrial, realizada en el antiguo teatro Olmedo, donde se exhibieron por primera ocasión en el país inventos de tanta utilidad como el teléfono, una maquina para fabricar hielo, etc. que causaron enorme conmoción.

En 1.878 fue Diputado a la Asamblea Constitucional reunida en Quito y publicó “Páginas de la Historia del Ecuador” en la imprenta de Ezequiel Gómez, en 50 págs, como asambleísta presidió la comisión de Constitución y redactó un proyecto que lamentablemente no fue aprobado; empero, obtuvo que se prohibieran las penas de muerte y de azotes y propuso el establecimiento de los Jurados de Imprenta y la Libertad Religiosa, sin conseguirlo. Se opuso a que el periodo presidencial se prolongara a seis años, a que se le concedieran las facultades extraordinarias y aumentara el sueldo al ejecutivo, aunque inútilmente, porque la mayoría era abyecta y gobernista.

En 1.879 editó “La Ciencia del buen Ricardo” sobre la vida de Benjamín Franklyn y encabezó la comisión de prestantes guayaquileños que se trasladaron a Daule a recibir los restos de su sobrino Vicente de Piedrahita Carbo, asesinado en la hacienda La Palestina por Eduardo Ilingworth.

En 1.879 hizo reimprimir por su cuenta el “Compedio Histórico de la Provincia de Guayaquil” escrito por el Padre Jacinto Moran de Buitrón, S.J. y aparecido bajo el nombre del presidente de la Audiencia Diorisio de Alcedo y Herrera tenia escrita una Historia del Ecuador en su domicilio, pero la destruyó un incendio intencional que empezó en la tienda de un zapatero ubicada bajo su aposento. Lamentablemente no tuvo la paciencia y el valor de reiniciar el trabajo, ni quiso poner en peligro la vida de varias hermanas y sobrinas solteras, quienes le acompañaban. Así fue como el país perdió “Un hermoso y útil testimonio”.

En 1.880 dio a luz “El canal Interoceánico”. El 81 su célebre “Memoria sobre el río y el puerto de Guayaquil y las mejoras que ambos necesitan” en 34 págs, donde reveló la profundidad de sus conocimientos en Geopolítica, planteando por primera ocasión la necesidad de dragar anualmente el río para que las embarcaciones de mayor calado pudieren subir hasta Babahoyo. La construcción de una exclusa para manejar las aguas del río y el estero del sur de Guayaquil y otras obras de notoria utilidad en la cuenca del Guayas.

En 1.882 fue acusado de conspirador y obligado a exiliarse nuevamente a Lima, Desde allí combatió a Veintemilla que se habia proclamado dictador. En Julio de l.883, al caer la plaza de Guayaquil, volvió al puerto y fue designado Jefe Supremo del Guayas. Entonces creó la Universidad de Guayaquil y la inauguró con un importante discurso el 15 de Octubre de ese año.

Vivía en su casa esquinera de Chimborazo y Bailen. Era un viejecito encorvado por los años que caminaba a pasitos cortos, su bastón en la mano y la infaltable chistera, por el centro de la ciudad y que se sentaba a conversar con amigos y conocidos y como siempre había sido un perfecto demócrata, se saludaba con todos. Por eso el pueblo le amaba, tenia por su caudillo y era considerado el padre de la ciudad.

Durante los gobiernos de Caamaño y Flores Jijón se abstuvo de intervenir en política. El 8 de Octubre de 1.892 inauguró la estatua de Olmedo. El 94 le fue propuesta la legación en Lima que no aceptó por sus achaques. Poco después presidió una comisión investigadora del negociado de la venta de la Bandera. Falleció el 24 de Diciembre a consecuencia de una fulminante pulmonía que la contrajo en su cama. La curia Metropolitana solicitó el honor de velarlo en la Catedral, pero lo llevaron al salón de San Vicente 24 horas donde un poeta, en un rapto de bellísima inspiración, recitó el siguiente cuarteto: //Tenia la gallardía del que lleva una espada/ Tenia la cortesía del que lleva una flor/ y entrando en los salones arrojaba la espada/ y entrando en los combates arrojaba la flor.//

Rasurado y pequeñín, de buche de pelo y leva cruzada, acostumbraba leer los periódicos en la barbería de Chichonís en Chile y Ballen.

Para su entierro la población entera se trasladó al cementerio. Nunca antes se había visto tal cantidad de público en un sepelio. El Dr. César Borja Lavayen manifestó “Rara virtud la de un cadáver, congregar tras de si a todo un pueblo” y es fama que ese mismo día quedo conformado el Comité de su estatua, que hoy se yergue en el parque de su nombre, costeada por el pueblo, mediante erogación de un peso por persona.

Fue un patriarca como no ha existido otro en Guayaquil. Querido y respetado por la dulzura de su carácter, solidez de sus principios republicanos, profundidad de sus ideas y avanzadas concepciones políticas que lo ubicaron desde 1.862 entre los políticos más progresistas y entre los grandes civilistas del país.

Personas que llegaron a tratarle me refirieron aya en mi niñez que era “El más manso y bondadoso de los hombres”, parco, educado, generoso y bonachón. González Suárez decía “Que bueno era Dn. Pedro Carbo. Yo lo hubiera ordenado”.


En 1.900 Celiano Monge incluyó en su “Miscelánea Popular” el estudio de Carbo sobre la “Vía de Panamá preferida por el Congreso Internacional de París” donde trató sobre los problemas inherentes a la construcción de dicho Canal.

Su biografía fue esbozada en 1.955 por J.J. Pino de Ycaza en ‘Tres Constructores de la República” pero el estudio “general y más completo sobre la obra de este civilizador y su influencia en la formación del pensamiento ecuatoriano del siglo pasado” aún está por escribirse.

Hacia 1.840 mantuvo amores platónicos con Mercedes de Santistevan Rocafuerte, quien después contrajo matrimonio con el español Manuel Zaporta, sin hijos. En cambio, Pedro Carbo falleció soltero sin ser misógino. pues, como bien le habían puesto en Quito, era el hombre sin hiel.

Piel canela clara, ojos y pelo negro. Rasgos firmes que denotaban sus indeclinables propósitos. Frente ancha y despejada, costumbres austeras, gestos parsimoniosos. Viajado y cosmopolita, liberado de prejuicios, bondadoso inclusive con sus enemigos, a quienes no guardó jamás rencor a pesar de los daños que le infligieron. Fue un demócrata a carta cabal pues luchó contra el caudillismo y las tiranías con la sola fuerza de su entereza moral y fue ejemplo para todos los ecuatorianos de honor, por eso su figura histórica no ha envejecido y el país le tiene entre los más gloriosos ecuatorianos de todos los tiempos.

Fuente: Biblioteca Rodolfo Pérez Pimentel

 

Pablo Haníbal Vela

Posted in poetas ecuatorianos, políticos ecuatorianos on septiembre 23, 2008 by edmolin657

PABLO HANNIBAL VELA EGUEZ
POLÍTICO Y POETA CORONADO.- Nació en Guayaquil el 16 de Enero de 1.891 en la casa de su tío abuelo el Dr. Modesto Jaramillo Egas, ubicada en la antigua calle de la Gallera, hoy general Córdova, esquina de 9 de Octubre. Hijo legítimo de José Mariano Vela Jaramillo, administrador de la Hacienda e Ingenio Chobo y después del Correo de Guayaquil, periodista de “El Tiempo”, “La Patria Libre” y “El Telégrafo” y en 1.906 autor de “El Liberalismo Futuro” y de Adela Egüez Alvarez, naturales de Otavalo y Ambato, respectivamente.

Su madre le enseñó a leer de corrido a los cuatro años y al siguiente ingresó a la escuela de la Sociedad Filantrópica del Guayas donde cursó la primaria. En 1.900 pasó al “Vicente Rocafuerte”. Allí escribió el periódico manuscrito y satírico “El Remache” que salía con sus dibujos. En 1.903 fue designado Secretario de la Sociedad Filantrópica. En 1.905 pasó a Riobamba a buscar mejor clima, graduándose de Bachiller de Filosofía y Letras en el Colegio “Pedro Vicente Maldonado”.

En 1.910 estaba nuevamente en Guayaquil en casa de su padre en 6 de Marzo y Colón y se alistó en el Batallón de Reserva “General Illingworth No.2″ con el grado de segundo Ayudante Mayor. Ese año obtuvo el Primer Premio en el Concurso Literario promovido en Quito con ocasión del centenario de la Independencia de Colombia. En 1.911 ingresó a la Facultad de Jurisprudencia de la Universidad de Guayaquil. En 1.912 recitó una “Oda” en la velada fúnebre que ofreció la Universidad a la memoria del Dr. Manuel de Jesús de Arzube Franco, Decano de la Facultad de Ciencias Médicas, fue profesor sustituto de Filosofía y Literatura en el “Rocafuerte” donde lució su fácil palabra hasta 1.916 y concurría a la redacción de “El Guante” para conversar con Manuel J. Calle.
En 1.913 colaboró en “El Telégrafo Literario” firmando como “Tirteo”. En 1.915 se afilió al Partido Liberal escribiendo para “La Ilustración” y “El Pensamiento” bajo el pseudónimo de “Guy de Pavelanny”; en el semanario “La Mañana” hizo campaña en favor de la candidatura presidencial del Dr. Alfredo Baquerizo Moreno de quien fue secretario particular. En 1.916 fue electo Diputado suplente por el Guayas, colaboró en “La Francia” a favor de los aliados bajo el pseudónimo de “Max Ranville” y en la revista “Letras” de Quito. Calle lo llevó de redactor a “El Guante”.

En 1.917 escribió en “El Respetable Público”. En 1.918 pronunció la Oración Fúnebre en el sepelio de su amigo Calle y fue llamado a “El Guante” donde lo reemplazó como editorialista. Ese año ingresó a la Masonería y llegó a ser Gran Orador de la Gran Logia del Ecuador. En 1.919 figuró en “El Nacional” de Alejo Matheus Amador donde tuvo varias columnas con los seudónimos de “Rigadim”, “El más alto” “El Cacique del Guayas”. “El Sargento encargado”, “El más chico”, “Alisin” “Saumun Pin” y “Carlos Martell”. También colaboró en “La Campana” como “El Campanero de Turno”, y en “El Fuete” hizo famoso su seudónimo “Jinete Rojo”. “La polémica periodística fue su deporte, pleno de emoción, de agilidad, casi alegría. Fue un periodista de doctrina y de combate Por entonces contrajo nupcias con Raquel Rendón Constante y tendrán dos hijos: Francisco y Pablo Ney.

En 1.920 fue electo Consejero Cantonal de Guayaquil durante la pugna que se desarrolló en nuestra Municipalidad entre Baquericistas y Tamayistas por dirigir los festejos del centenario de la Independencia; obtuvo el apoyo del primer bloque fue designado Presidente del Concejo y con el Vicepresidente José Vicente Trujillo asistió en Cuenca a los festejos de esa ciudad.

En 1.922 fue editorialista del Diario “El Intransigente” de Juan Bautista Rolando Coello y al día siguiente de la matanza del 15 de Noviembre sacó un furibundo artículo titulado “La voz de los muertos” que le costó prisión y el destierro a Lima. De allí siguió a Valparaiso y a Santiago donde escribió para “La Crónica”.

En 1.923 estaba nuevamente en Guayaquil. La liga Obrera del Guayas le entregó una medalla de Oro y Enrique Baquerizo Moreno lo hizo elegir Presidente de la Junta Liberal del Guayas encabezando la Delegación que viajó a Quito a la I Asamblea Nacional del mencionado partido, donde obtuvo la Vicepresidencia y redactó los estatutos. Al momento de la clausura fue aclamado Director Supremo del Liberalismo por un año. Entonces trabajaba en la oficina de su amigo Eduardo Rivas Ors, empresario de los teatros “Olmedo” y “Edén” y pasó a la redacción del El Universo desde el 2 de Agosto de 1.923.

En 1.924 el Presidente Gonzalo S. Córdova lo nombró Ministro del Tribunal de Cuentas. En 1.926 fue editorialista de la revista “Ecuador”.

En 1.928 estuvo entre los fundadores del Consejo Provincial del Guayas creado por mandato de la Constitución de ese año. En 1.929 fue Gran Maestro grado 33 y fundó con Carlos Palacios Sáenz y Héctor Zambrano la revista satírica “La Chispa” y sus similares” “El Bombo” y “La Bocina”.

En 1.931 salió por dos años Senador funcional por el periodismo, las sociedades científicas y las academias de la República. En 1.932 volvió a ser designado uno de los tres Directores Supremos del Partido Liberal con José Peralta y Modesto Larrea Jijón y fue candidatizado a la presidencia de la República por un grupo de independientes. El gobierno de Guerrero Martínez lanzó a Juan de Dios Martínez Mera y los conservadores a Manuel Sotomayor y Luna y Orejuela. Realizadas las elecciones triunfó Martínez Mera que se posesionó.

Pablo Hannibal Vela era un espíritu ligero ‘Todo lo hacía con espontánea sencillez, con gracioso donaire, con su risa llena de áureos cascabeles de ironía” por eso su popularidad creciente. En 1.933 fue reelecto Senador, hizo oposición y votó por la descalificación de Martínez Mera. En 1.934 acompañó al Presidente electo Dr. José María Velasco Ibarra en su gira por el sur del continente. En Septiembre de ese año perdió la calidad de Senador por el golpe de Estado de Velasco Ibarra, se distanciaron y en 1.935 militó en la oposición a los régimen dictatoriales.

En 1.936 obtuvo el divorcio y contrajo segundas nupcias con Delia María Freile, en quien no tendrá descendencia. Se habían conocido en la campaña electoral del 32 donde ella había sido activista, radicaron en Quito y Vela se dedicó al periodismo, pero al poco tiempo comenzó a sufrir de glaucoma y le disminuyó la vista, primero paulatinamente y después casi por completo, al punto que ya no podía leer ni salir solo a la calle y apenas tenía 46 años de edad, truncándose así su brillante carrera política.

Entonces se refugió en la poesía y en la tranquilidad de su hogar. Por las mañanas su señora le leía los diarios en voz alta, luego anotaba los dictados , los pasaba en limpio y enviaba a las oficinas de “El Día” de Quito y “El Universo” de Guayaquil, donde por muchos años mantuvo sus columnos: “Vibraciones del Mundo” y “Panoramas de Cultura”.

Por las tardes salían juntos a visitar o a pasear por El Ejido. El con su bastón y ella a su lado “la mano en la mano, lentos y callados, los ví alejarse, perderse de vista en la obscuridad de aquel suave y melancólico atardecer”. Dña. Delia Maria Freile fue fidelísima esposa, cordial compañera y lazarillo de su corazón.
Fruto de esos paseos y meditaciones fue “Arca Sonora” poemario de claras armonias en 215 págs. “Con poesía fácil y límpida, rumor de múltiples latidos de un corazón que sufría y callaba, que le abrió las puertas a la fama” El Poeta confesó: “Gracias al dolor he vuelto a la patria del verso” y Telmo Vaca del Pozo aclaró: “El hombre de cultura encuentra en el dolor, casi siempre, el más alto sentido de la vida. Se esconde en el silencio o se delata en el canto. Cuando toma la última forma se reintegra al espíritu universal refundiéndose en la eterna armonía de las cosas”, por eso el pecho de Pablo Hannibal Vela nunca fue mordido por el desengaño.

El gran crítico Nicolás Jiménez escribió: Lo primero que se admira en las poesías de Vela es la facilidad asombrosa para la versificación. Para él no hay dificultades de ritmo, ni de rima. Las palabras y las frases le salen al encuentro. Acuden numerosas a su pluma.

En 1.941 con motivo de unas declaraciones del Dr. Velasco Ibarra apoyó al gobierno con los Virulentos y terribles folletos “Un traidor más es un ciudadano menos, la carta de José María Velasco Ibarra al Dr. Carlos Arroyo del Río” en 14 págs. y “Al margen de un Manifiesto del Partido Conservador y de Unión Nacional Ecuatoriana sobre el Protocolo de Río de Janeiro entre Ecuador y el Perú”.

En 1.943 editó un segundo poemario titulado “El árbol que canta” en 162 págs. prologado por Alfredo Baquerizo Moreno y al crearse la Dirección General de Turismo fue designado su Director y allí se mantuvo algunos años. En 1.944 fundó en Quito el semanario “Escenario” con Alberto Moreno Andrade, para atacar el proyecto de venta de las islas Galápagos a los Estados Unidos.

En 1.945 el Comisario de la “Fiesta de la Lira” de Cuenca le otorgó el Primer Premio por su poema “Los Símbolos de la Paz”, en Guayaquil triunfó en los juegos Florales con “Estampa de Guayaquil” y “Acuarelas Costeñas” y al siguiente año volvió a ganar con “Las últimas bienaventuranzas”.

En Septiembre de 1.949 visitó Ambato, tierra de su madre y compuso un canto en 757 versos titulado “Ante las ruinas de Ambato”, que no podía ver por su ceguera pero sentía como patriota. En los Juegos Florales de Guayaquil de ese año obtuvo los dos primeros premios con su “Canto a Iberoamérica” y “Ante las ruinas de Ambato”, que salió impreso en 1.951 en 47 págs., el poeta donó al Comité de reconstrucción el dinero de la venta.

Ese año editó el poemario “Agua Dorada” con poemas laureados en 78 págs. y “El Universo” promovió su coronación, que se llevó a efecto “con el frescor de la general acogida”, durante una semana de solemnes y continuos festejos en la capital de la República. Su amigo el Dr. José Ricardo Chiriboga Villagómez, Alcalde de Quito, le impuso el 9 de Octubre de 1.951, una corona de oro en reconocimiento a la patriótica labor desarrollada a través de más de 70 himnos de provincias, cantones, colegios, instituciones y escuelas”. Poesía hecha de compromiso pero con genialidad y a veces con altisonancias retóricas. Este fue su pináculo de gloria, su minuto de oro, su cima de nieve.” El Congreso lo declaró “Ilustre Cantor de la Patria” y le concedió una pensión vitalicia de S/10.000 mensuales, igual a la de los Presidentes de la República y la Sociedad Bolivariana de Quito lo eligió su Presidente de Honor. Así pudo vivir sus últimos años con modestia y decencia.

En 1.954 “El Universo” promovió una segunda campaña nacional para enviarlo a curar a los Estados Unidos y se formaron numerosos comités que aportaron el dinero necesario para el viaje, pero ya era tarde. El Dr. Castro Viejo, que lo examinó en New York, opinó que la glaucoma estaba muy avanzada y había destruido los nervios ópticos.

En 1.959 editó en Quito un libro de fábulas y poesías infantiles titulado “Lo que no dijo Esopo” en 142 págs. e índice, declarado texto auxiliar de lectura para la primaria. En 1.963 fue miembro del Jurado del Concurso Nacional de Poesía “Ismael Pérez Pazmiño” y el 5 de Agosto de 1.968 expiró en Quito, ciudad donde vivía desde hacia 32 años, a causa de varías complicaciones agravadas con bronconeumonía. Tenía 77 años de edad.

Blanco, alto, así completamente calvo, ojos negrísimos y sonrisa afectuosa y agradable que llamaba a la amistad. Abstemio y fino en sus modales, político en la primera parte de su vida y poeta después, “que tocó el sol de la inmortalidad con las alas crujientes de su verso”.

Pocos días antes de morir escribió al Alcalde Asaad Bucaram donando sus preseas y medallas a la Municipalidad de Guayaquil. Dejó también numerosas obras inéditas. De su poema “Estampa de Guayaquil” tomamos el siguiente fragmento:

Guayaquil, Guayaquil, pórtico de oro/ que a la diestra del Guayas te levantas!/ tienes el alma del cristal sonoro,/ conque vibras en todas las gargantas,// Ciudad cosmopolita, hogar fecundo,/ entre dos aguas, marco de tu casa;/ el Guayas, eres tu, dándote al mundo:/ y el mundo es el salado que te abraza.// Ciudad del rio grande y del estero,/ donde el sol es un sol. domiciliado/ que amanece riendo en el primero/ y duerme jugando en el salado.// versos que fueron musicalizados a ritmo de pasillo por Carlos Aurelio Rubira Infante.

PABLO HANNIBAL VELA EGUEZ
POLÍTICO Y POETA CORONADO.- Nació en Guayaquil el 16 de Enero de 1.891 en la casa de su tío abuelo el Dr. Modesto Jaramillo Egas, ubicada en la antigua calle de la Gallera, hoy general Córdova, esquina de 9 de Octubre. Hijo legítimo de José Mariano Vela Jaramillo, administrador de la Hacienda e Ingenio Chobo y después del Correo de Guayaquil, periodista de “El Tiempo”, “La Patria Libre” y “El Telégrafo” y en 1.906 autor de “El Liberalismo Futuro” y de Adela Egüez Alvarez, naturales de Otavalo y Ambato, respectivamente.

Su madre le enseñó a leer de corrido a los cuatro años y al siguiente ingresó a la escuela de la Sociedad Filantrópica del Guayas donde cursó la primaria. En 1.900 pasó al “Vicente Rocafuerte”. Allí escribió el periódico manuscrito y satírico “El Remache” que salía con sus dibujos. En 1.903 fue designado Secretario de la Sociedad Filantrópica. En 1.905 pasó a Riobamba a buscar mejor clima, graduándose de Bachiller de Filosofía y Letras en el Colegio “Pedro Vicente Maldonado”.

En 1.910 estaba nuevamente en Guayaquil en casa de su padre en 6 de Marzo y Colón y se alistó en el Batallón de Reserva “General Illingworth No.2″ con el grado de segundo Ayudante Mayor. Ese año obtuvo el Primer Premio en el Concurso Literario promovido en Quito con ocasión del centenario de la Independencia de Colombia. En 1.911 ingresó a la Facultad de Jurisprudencia de la Universidad de Guayaquil. En 1.912 recitó una “Oda” en la velada fúnebre que ofreció la Universidad a la memoria del Dr. Manuel de Jesús de Arzube Franco, Decano de la Facultad de Ciencias Médicas, fue profesor sustituto de Filosofía y Literatura en el “Rocafuerte” donde lució su fácil palabra hasta 1.916 y concurría a la redacción de “El Guante” para conversar con Manuel J. Calle.
En 1.913 colaboró en “El Telégrafo Literario” firmando como “Tirteo”. En 1.915 se afilió al Partido Liberal escribiendo para “La Ilustración” y “El Pensamiento” bajo el pseudónimo de “Guy de Pavelanny”; en el semanario “La Mañana” hizo campaña en favor de la candidatura presidencial del Dr. Alfredo Baquerizo Moreno de quien fue secretario particular. En 1.916 fue electo Diputado suplente por el Guayas, colaboró en “La Francia” a favor de los aliados bajo el pseudónimo de “Max Ranville” y en la revista “Letras” de Quito. Calle lo llevó de redactor a “El Guante”.

En 1.917 escribió en “El Respetable Público”. En 1.918 pronunció la Oración Fúnebre en el sepelio de su amigo Calle y fue llamado a “El Guante” donde lo reemplazó como editorialista. Ese año ingresó a la Masonería y llegó a ser Gran Orador de la Gran Logia del Ecuador. En 1.919 figuró en “El Nacional” de Alejo Matheus Amador donde tuvo varias columnas con los seudónimos de “Rigadim”, “El más alto” “El Cacique del Guayas”. “El Sargento encargado”, “El más chico”, “Alisin” “Saumun Pin” y “Carlos Martell”. También colaboró en “La Campana” como “El Campanero de Turno”, y en “El Fuete” hizo famoso su seudónimo “Jinete Rojo”. “La polémica periodística fue su deporte, pleno de emoción, de agilidad, casi alegría. Fue un periodista de doctrina y de combate Por entonces contrajo nupcias con Raquel Rendón Constante y tendrán dos hijos: Francisco y Pablo Ney.

En 1.920 fue electo Consejero Cantonal de Guayaquil durante la pugna que se desarrolló en nuestra Municipalidad entre Baquericistas y Tamayistas por dirigir los festejos del centenario de la Independencia; obtuvo el apoyo del primer bloque fue designado Presidente del Concejo y con el Vicepresidente José Vicente Trujillo asistió en Cuenca a los festejos de esa ciudad.

En 1.922 fue editorialista del Diario “El Intransigente” de Juan Bautista Rolando Coello y al día siguiente de la matanza del 15 de Noviembre sacó un furibundo artículo titulado “La voz de los muertos” que le costó prisión y el destierro a Lima. De allí siguió a Valparaiso y a Santiago donde escribió para “La Crónica”.

En 1.923 estaba nuevamente en Guayaquil. La liga Obrera del Guayas le entregó una medalla de Oro y Enrique Baquerizo Moreno lo hizo elegir Presidente de la Junta Liberal del Guayas encabezando la Delegación que viajó a Quito a la I Asamblea Nacional del mencionado partido, donde obtuvo la Vicepresidencia y redactó los estatutos. Al momento de la clausura fue aclamado Director Supremo del Liberalismo por un año. Entonces trabajaba en la oficina de su amigo Eduardo Rivas Ors, empresario de los teatros “Olmedo” y “Edén” y pasó a la redacción del El Universo desde el 2 de Agosto de 1.923.

En 1.924 el Presidente Gonzalo S. Córdova lo nombró Ministro del Tribunal de Cuentas. En 1.926 fue editorialista de la revista “Ecuador”.

En 1.928 estuvo entre los fundadores del Consejo Provincial del Guayas creado por mandato de la Constitución de ese año. En 1.929 fue Gran Maestro grado 33 y fundó con Carlos Palacios Sáenz y Héctor Zambrano la revista satírica “La Chispa” y sus similares” “El Bombo” y “La Bocina”.

En 1.931 salió por dos años Senador funcional por el periodismo, las sociedades científicas y las academias de la República. En 1.932 volvió a ser designado uno de los tres Directores Supremos del Partido Liberal con José Peralta y Modesto Larrea Jijón y fue candidatizado a la presidencia de la República por un grupo de independientes. El gobierno de Guerrero Martínez lanzó a Juan de Dios Martínez Mera y los conservadores a Manuel Sotomayor y Luna y Orejuela. Realizadas las elecciones triunfó Martínez Mera que se posesionó.

Pablo Hannibal Vela era un espíritu ligero ‘Todo lo hacía con espontánea sencillez, con gracioso donaire, con su risa llena de áureos cascabeles de ironía” por eso su popularidad creciente. En 1.933 fue reelecto Senador, hizo oposición y votó por la descalificación de Martínez Mera. En 1.934 acompañó al Presidente electo Dr. José María Velasco Ibarra en su gira por el sur del continente. En Septiembre de ese año perdió la calidad de Senador por el golpe de Estado de Velasco Ibarra, se distanciaron y en 1.935 militó en la oposición a los régimen dictatoriales.

En 1.936 obtuvo el divorcio y contrajo segundas nupcias con Delia María Freile, en quien no tendrá descendencia. Se habían conocido en la campaña electoral del 32 donde ella había sido activista, radicaron en Quito y Vela se dedicó al periodismo, pero al poco tiempo comenzó a sufrir de glaucoma y le disminuyó la vista, primero paulatinamente y después casi por completo, al punto que ya no podía leer ni salir solo a la calle y apenas tenía 46 años de edad, truncándose así su brillante carrera política.

Entonces se refugió en la poesía y en la tranquilidad de su hogar. Por las mañanas su señora le leía los diarios en voz alta, luego anotaba los dictados , los pasaba en limpio y enviaba a las oficinas de “El Día” de Quito y “El Universo” de Guayaquil, donde por muchos años mantuvo sus columnos: “Vibraciones del Mundo” y “Panoramas de Cultura”.

Por las tardes salían juntos a visitar o a pasear por El Ejido. El con su bastón y ella a su lado “la mano en la mano, lentos y callados, los ví alejarse, perderse de vista en la obscuridad de aquel suave y melancólico atardecer”. Dña. Delia Maria Freile fue fidelísima esposa, cordial compañera y lazarillo de su corazón.
Fruto de esos paseos y meditaciones fue “Arca Sonora” poemario de claras armonias en 215 págs. “Con poesía fácil y límpida, rumor de múltiples latidos de un corazón que sufría y callaba, que le abrió las puertas a la fama” El Poeta confesó: “Gracias al dolor he vuelto a la patria del verso” y Telmo Vaca del Pozo aclaró: “El hombre de cultura encuentra en el dolor, casi siempre, el más alto sentido de la vida. Se esconde en el silencio o se delata en el canto. Cuando toma la última forma se reintegra al espíritu universal refundiéndose en la eterna armonía de las cosas”, por eso el pecho de Pablo Hannibal Vela nunca fue mordido por el desengaño.

El gran crítico Nicolás Jiménez escribió: Lo primero que se admira en las poesías de Vela es la facilidad asombrosa para la versificación. Para él no hay dificultades de ritmo, ni de rima. Las palabras y las frases le salen al encuentro. Acuden numerosas a su pluma.

En 1.941 con motivo de unas declaraciones del Dr. Velasco Ibarra apoyó al gobierno con los Virulentos y terribles folletos “Un traidor más es un ciudadano menos, la carta de José María Velasco Ibarra al Dr. Carlos Arroyo del Río” en 14 págs. y “Al margen de un Manifiesto del Partido Conservador y de Unión Nacional Ecuatoriana sobre el Protocolo de Río de Janeiro entre Ecuador y el Perú”.

En 1.943 editó un segundo poemario titulado “El árbol que canta” en 162 págs. prologado por Alfredo Baquerizo Moreno y al crearse la Dirección General de Turismo fue designado su Director y allí se mantuvo algunos años. En 1.944 fundó en Quito el semanario “Escenario” con Alberto Moreno Andrade, para atacar el proyecto de venta de las islas Galápagos a los Estados Unidos.

En 1.945 el Comisario de la “Fiesta de la Lira” de Cuenca le otorgó el Primer Premio por su poema “Los Símbolos de la Paz”, en Guayaquil triunfó en los juegos Florales con “Estampa de Guayaquil” y “Acuarelas Costeñas” y al siguiente año volvió a ganar con “Las últimas bienaventuranzas”.

En Septiembre de 1.949 visitó Ambato, tierra de su madre y compuso un canto en 757 versos titulado “Ante las ruinas de Ambato”, que no podía ver por su ceguera pero sentía como patriota. En los Juegos Florales de Guayaquil de ese año obtuvo los dos primeros premios con su “Canto a Iberoamérica” y “Ante las ruinas de Ambato”, que salió impreso en 1.951 en 47 págs., el poeta donó al Comité de reconstrucción el dinero de la venta.

Ese año editó el poemario “Agua Dorada” con poemas laureados en 78 págs. y “El Universo” promovió su coronación, que se llevó a efecto “con el frescor de la general acogida”, durante una semana de solemnes y continuos festejos en la capital de la República. Su amigo el Dr. José Ricardo Chiriboga Villagómez, Alcalde de Quito, le impuso el 9 de Octubre de 1.951, una corona de oro en reconocimiento a la patriótica labor desarrollada a través de más de 70 himnos de provincias, cantones, colegios, instituciones y escuelas”. Poesía hecha de compromiso pero con genialidad y a veces con altisonancias retóricas. Este fue su pináculo de gloria, su minuto de oro, su cima de nieve.” El Congreso lo declaró “Ilustre Cantor de la Patria” y le concedió una pensión vitalicia de S/10.000 mensuales, igual a la de los Presidentes de la República y la Sociedad Bolivariana de Quito lo eligió su Presidente de Honor. Así pudo vivir sus últimos años con modestia y decencia.

En 1.954 “El Universo” promovió una segunda campaña nacional para enviarlo a curar a los Estados Unidos y se formaron numerosos comités que aportaron el dinero necesario para el viaje, pero ya era tarde. El Dr. Castro Viejo, que lo examinó en New York, opinó que la glaucoma estaba muy avanzada y había destruido los nervios ópticos.

En 1.959 editó en Quito un libro de fábulas y poesías infantiles titulado “Lo que no dijo Esopo” en 142 págs. e índice, declarado texto auxiliar de lectura para la primaria. En 1.963 fue miembro del Jurado del Concurso Nacional de Poesía “Ismael Pérez Pazmiño” y el 5 de Agosto de 1.968 expiró en Quito, ciudad donde vivía desde hacia 32 años, a causa de varías complicaciones agravadas con bronconeumonía. Tenía 77 años de edad.

Blanco, alto, así completamente calvo, ojos negrísimos y sonrisa afectuosa y agradable que llamaba a la amistad. Abstemio y fino en sus modales, político en la primera parte de su vida y poeta después, “que tocó el sol de la inmortalidad con las alas crujientes de su verso”.

Pocos días antes de morir escribió al Alcalde Asaad Bucaram donando sus preseas y medallas a la Municipalidad de Guayaquil. Dejó también numerosas obras inéditas. De su poema “Estampa de Guayaquil” tomamos el siguiente fragmento:

Guayaquil, Guayaquil, pórtico de oro/ que a la diestra del Guayas te levantas!/ tienes el alma del cristal sonoro,/ conque vibras en todas las gargantas,// Ciudad cosmopolita, hogar fecundo,/ entre dos aguas, marco de tu casa;/ el Guayas, eres tu, dándote al mundo:/ y el mundo es el salado que te abraza.// Ciudad del rio grande y del estero,/ donde el sol es un sol. domiciliado/ que amanece riendo en el primero/ y duerme jugando en el salado.// versos que fueron musicalizados a ritmo de pasillo por Carlos Aurelio Rubira Infante.

 

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