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José Joaquín Pino de Icaza

Posted in poetas ecuatorianos with tags , on octubre 12, 2008 by edmolin657

JOSE JOAQUIN PINO DE ICAZA
POETA.- Nació en Guayaquil el 30 de Enero de 1.902 en la casa de su abuela Rafaela Roca Molestina ubicada en el barrio del Astillero donde hoy se levanta el edificio de “La Universal” y su crianza fue confiada a la doméstica Rufina Mazzini. Hijo legítimo de José Gabriel Pino Roca, historiador y tradicionista que realizó la trascripción paleográfica de las Actas del Cabildo de Guayaquil y de Dolores de Icaza Bustamante, guayaquileños.

Desde 1.908 ingresó al Colegio de los Hermanos Cristianos ubicado detrás de La Catedral. En 1.913 su familia se cambió al centro donde vivía la tía Dolores Icaza de Olmedo, casa de la familia Burbano, frente al Parque Seminario. Allí se zafó el brazo a consecuencia de una rodada de escaleras.

En 1.914 ingresó al Vicente Rocafuerte y tuvo de profesor de Gramática y Preceptiva Literaria a Gustavo Adolfo Lemus. Por las noches aprendía francés con su padre, que en las navidades le obsequiaba rompecabezas con mapas y escenas de la historia de Francia comprados por catálogo en los almacenes “Bond Marché” y “Galería Lafayette” de París.

En 1.916 comenzó a componer versos y su familia se cambió a una casa de madera qué aún existe en la calle Panamá casi al llegar a Junín propiedad de la familia Rohde. Entonces escribió sus primeros sonetos que publicó en las revistas “Patria” de Carlos Manuel Noboa y “Helios” de Carlos F. Granado y Guarnizo y se incorporó al grupo de poetas modernistas. Su padre no miraba con gusto estas actividades literarias que distraían la atención de su hijo de los estudios; sin embargo, tan fuerte era su vocación por la poesía, que no pudo alejarse de ella y siguió escribiendo sonetos perfectos que enviaba a las revistas “Juventud” de Quito y “Proteos” de Guayaquil.

En 1.919 se dio a conocer en “La Idea” de Quito que dirigía Alejandro Andrade Coello, profesor en el Colegio Mejía. Pino Icaza ya era “dueño de un sonetario musical y simbólico que por su anhelo de perfección evoca el gusto del Parnaso; amigo de Medardo Ángel Silva y señalado como casi todos los de esta generación, por los índices de precocidad”. Ese año colaboró en la revista “Juventud Estudiosa” de Teodoro Alvarado Olea y José de la Cuadra.

Igualmente colaboró en la revista quiteña “Caricatura” que dio el comentario humorístico al decir de Augusto Arias. En la revista “La Campana” publicó una parodia del poema “Plegaria Lírica” de José María Egas, que le valió la formal reprimenda del Gobernador del Guayas, Enrique Baquerizo Moreno, aludido en la burla.

En 1.920 colaboró en “Ariel” y dirigió “Los Hermes” revista que circuló más de un año. Entonces, el panorama lírico de Guayaquil estaba formado por Francisco J. Falques Ampuero, Wenceslao Pareja, Miguel E. Neira, José Antonio Falconí Villagómez, Manuel Eduardo Castillo, Medardo Ángel Silva, Carlos F. Granado y Guarnizo, José María Egas, Ernesto Noboa y Caamaño y Miguel Ángel Barona. A este primer grupo se sumaron, justamente con “Los Hermes”, Aurora Estrada y Ayala, Enrique Segovia, Alfonso A. Irigoyen, Leopoldo Benites Vinueza, Miguel Augusto Egas (Hugo Mayo) y desde Quito: Sergio Núñez, Rafael Coronel y Ricardo Alvarez; pero andaba tan ocupado en estos quehaceres, literarios que no aprobó Matemáticas en el sexto curso y no se gradúo de Bachiller. En “Los Hermes” publicó numerosas composiciones de fina factura versallesca.

En 1.921 ingresó al Banco Comercial y Agrícola por cortos meses pues prefirió trabajar en “El Telégrafo” donde alternó con lo más notable de la política y la intelectualidad guayaquileña en alegres noches de bohemia literaria y con algunos de sus compañeros se deleitó con los placeres de la fina bohemia en “El Búho” salón ubicada en Diez de Agosto, al lado de “El Telégrafo”, donde probó por primera vez la morfina con Enrique Segovia y Adolfo H. Simmonds. Mientras tanto había completando su formación cultural con autores clásicos y modernos; lector incansable, llevaba libros al comedor para no perder ni siquiera esos momentos.

Para 1.924 su nombre había alcanzado una justa fama y figuró en la “Selección de Modernos Poetas y Prosistas Ecuatorianos” publicada por la Sociedad de Escritores de Quito, donde se dijo: “Nos ha dado hermosas muestras de su delicado sonetario galante y en su blasón lírico ha enredado las ramas de los jardines de Versalles con el pífano del trópico”.

En 1.926 quiso publicar sus poemas en un parvo volumen titulado “Sándalo” pero varias urgencias económicas se lo impidieron. En 1.927 conoció a su vecina Carolina Cantos Cañarte y se enamoró de ella. Ese año envió varias poesías a la revista “Voluntad”. Desde 1.928 comenzó a colaborar en la revista “Páginas Selectas” que se editaba en la imprenta del “El Telégrafo”.

Entre 1.930 y 32 nuestro país vivió una de las etapas más pobres y tuvo que trabajar para sobrevivir en el Departamento Municipal de Catastros. En 1.932 pasó a las Aduanas; a los pocos meses el Gobierno rebajó los sueldos de los burócratas y fué comisionado por los compañeros de oficina para viajar a Quito y presentar una protesta conjunta, que le ocasionó su inmediata cancelación. Mientras tanto un amigo le había obtenido colocación en la capital y con esa promesa regresó al puerto el 19 de Enero de 1.933 contrajo matrimonio con su novia Carolina, y juntos viajaron a Quito, encontrándose con la sorpresa que el empleo prometido había sido concedido a otra persona.

En tan crítica situación el Ministro de Educación Leopoldo Izquieta Pérez lo nombró profesor de un colegio secundario de Guaranda, donde estuvo cinco meses hasta julio, que se terminó el curso lectivo de la sierra. Había cerrado su mejor etapa lírica, la modernista. Las urgencias y estrecheces de la vida acabaron con un gran poeta.

Entre 1.934 y 1.942 trabajó en labores oficinescas en el Consejo Provincial del Guayas. En 1.942 el rector del Vicente Rocafuerte le solicitó que aceptara las cátedras de Historia y Literatura Universal, que desempeñó brillantemente hasta su muerte.

En 1.944 figuró en la “Antología de Poetas Ecuatorianos” editada por el Ministerio de Educación y publicó varios relatos históricos que aparecieron en sucesivas entregas con el nombre de “Rostros antiguos y papeles viejos”.

En 1.945 editó en la Revista del Vicente Rocafuerte “Dos mujeres y dos ciudades” en 16 págs. que levantó polvareda regionalista por plantear que el Mariscal de Ayacucho, al preferir a Mariana Carcelen sobre Pepita Gainza, había convertido a Quito en centro y eje de esta región, y “Algunos Hermes del Modernismo – La tragedia de nuestra generación” en 47 págs., donde analizó “el aporte de los poetas de la generación modernista y post modernista frente a la incomprensión de un medio hostil”.

Entre 1.947 y 49 fue profesor de la recién fundada Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Guayaquil. En 1.948 salió en la misma revista del Vicente “Estudios Literarios. Poetas de Guayaquil”.

En 1.949 “Romance del General Eloy Alfaro” primera de sus composiciones escritas a la nueva manera, guiado por su amor a la España peregrina, donde se mostró muy inferior a su primera etapa lírica.

En 1.951 volvió sobre el tema con “Romance de la Mamita Lola”, poesía intimista y familiar, de casa adentro, fácil, ameno y juguetón, sin el Barroquismo de sus años iniciales.

En la década de los años 50 se dedicó a dictar conferencias sobre literatura francesa en un localito de la calle Chimborazo casi al llegar a 9 de Octubre, donde años atrás había funcionado el teatro Aladino. También colaboró en la revista radial “Vida Porteña” y fue uno de los fundadores de “Aliance Francaise” de Guayaquil.

En 1.951 conoció al Dr. Carlos Guevara Moreno que estaba detenido por razones políticas en la Cárcel Pública Municipal y poco después ingresó a la Concentración de Fuerzas Populares, con Rosa Borja de Ycaza se convirtieron en el soporte aristocrático y al mismo tiempo cultural de dicho partido populista.

En 1.955 editó “Una interpretación de Medardo Ángel Silva” en 30 págs. y fue electo Concejal del Cantón Guayaquil. Entre 1.955 y 57 dirigió la revista “Trópico”, colaboró en el diario “La Prensa” y en el suplemento literario de “La Nación” bajo el seudónimo de José Tanensberg.

En 1.957 sorprendió a la opinión nacional con su libro ‘Tres constructores de la República” en 134 págs. que dedicó a Guevara Moreno. En esta Obra Pino Icaza manifiesta ser un conocedor de la Historia ecuatoriana al trazar los principales rasgos biográficos de Rocafuerte, Montalvo y Carbo. Ensayo escrito a la luz de un profundo y bien formado criterio, en brillantísimo estilo oratorio, vibrante, inflamado. Por este libro se situó entre los principales estilistas ecuatorianos en lo que va de este siglo. Ese año fuí su alumno de Literatura Universal en el sexto curso del Colegio Vicente Rocafuerte. Ela maestro subía lentamente al tercer piso por un pertinaz enfisema que lo acosaba.

El 28 de Junio le fueron concedidas las Palmas Literarias de la Academia Francesa. En 1.958 fue reelecto Concejal del Cantón y salió designado Diputado por la Provincia del Guayas. A principios de febrero de 1.959 se cambio a una villa propia adquirida con un préstamo al Seguro Social y como presintiendo un cercano fin exclamó: “Mi tío Pancho dice: Jaula nueva, pájaro muerto”. El 25 se levantó a eso de las cinco de la mañana porque se ahogada. Su esposa lo sopló con un abanico y como se mejorara, dijo: “Voy a mi cuarto” refiriéndose a la biblioteca- pero al caminar unos cuantos pasos cayó muerto, como fulminado por un rayo, a consecuencias de un infarto; cumpliéndose lo que siempre había deseado, morir de improvisto. Se llamó entonces al Dr. Falconí Villagómez y a sus hermanos, pero todo en vano.

Fue un finísimo cincelador del soneto modernista; amigo de la parquedad, su obra poética se encuentra dispersa, sólo se le conocen 14 sonetos y 3 romances. Catedrático eminente y hombre de cultura enciclopédica. Gran orador, desde joven congregaba entusiasta auditorios cada vez que conversaba de Literatura. Aún se recuerda su improvisación en el salón de Honor de la Municipalidad de Guayaquil cuando en 1.956 se brindó el Homenaje Nacional a Monseñor Domingo Comín, Obispo Misionero de Méndez y Gualaquiza. Como dramaturgo estrenó en el teatro 9 de Octubre “Al claro sol de los recuerdos”-poemas en prosa- obra calificada de simbolista y que adecuó para la escena el joven escritor y artista, José Guerra Castillo, (a) Curro Montes.


Al tiempo de su fallecimiento aunque su aspecto denotaba un singular cansancio producto del mucho fumar cigarrillos negros, de un enfisema pulmonar bastante avanzado y de la morfina que jamás dejó, se mostraba alegre y hasta optimista, tenía pensado publicar su poemario “Sándalo”, que aparecería años después -1.975- editado por mí (1) en 1.945, una autobiografía y varios ensayos históricos y hasta había ordenado algún material. De piel tostada, estatura más baja que alta, voz grave, andar lento y con bastón a causa de una úlcera varicosa; ojos, pelo y bigotes negros, mirar inteligente y cansado, hablar fluido; enemigo de las disciplinas supo inculcar a sus alumnos el amor a la belleza, el cultivo de las letras y el goce de los placeres superiores del espíritu.


(1) En la Casa de la Cultura, Núcleo del Guayas, en 78 págs.

Jorge Enrique Adoum

Posted in poetas ecuatorianos with tags , , on octubre 12, 2008 by edmolin657
JORGE ENRIQUE ADOUM
POETA.- Nació en Ambato el 29 de Junio de 1926. Hijo legítimo de Jorge Elías Francisco Adoum, inmigrante libanés venido al Ecuador donde hizo traducciones del árabe, pintó, esculpió, compuso música, practicó la medicina naturista, escribió más de 40 volúmenes sobre ciencias ocultas y masonería firmados con el nombre de Mago Jefa, puso consultorio privado de hipnotismo, magnetismo y sugestión, realizó numerosas curaciones consideradas en su tiempo como milagrosas y en 1945 viajó a Chile, Argentina y Brasil, falleciendo en Río de Janeiro en 1958 cuya biografía puede verse en este diccionario y de Juana Auad Barciona, fallecida en 1953 (I).Inició sus estudios en el pensionado Juan León Mera de Ambato. En 1935 su familia se trasladó a Quito y allí terminó la primaria con un profesor privado, Víctor Félix Toscano. “Cuando, adolescente, comenzó mi vicio por la lectura, encontré en una librería un pequeño volumen de poemas eróticos escrito por mi maestro, lo que me sobrecogió”.

“El director de la escuela fiscal donde estudiaban mis hermanas menores me prestó Cumandá cuando yo tenía unos 12 años. La leí en dos días y no lo creyó, por lo que jamás volvió a prestarme libros. Pero un medio hermano mío, Carlos Olmedo Villamar, mayor que yo, compraba para nosotros los chicos la revista El Peneca y para él Leoplán, que traía una novela en cada número. En vacaciones, yo leía una por día”.

(1) Juana Auad Barciona, casó primero con Luis Villamar, con hijos en Machala y viuda caso por segunda vez con Jorge Elias francisco Adoum.

“Por haber entrado a la escuela directamente al segundo grado, puesto que sabía leer, escribir y las operaciones fundamentales, al terminarla sólo tenía 11 años, razón por la que no fui admitido en ningún colegio, debiendo pasar tres años como oyente en el San Gabriel. Eran los años de la guerra civil española y allí nos obligaban a comprar y leer relatos falangistas, pero los amigos viejos del barrio —mecánicos, carpinteros, herreros— me explicaron lo que estaba en juego en ese conflicto. En el colegio habían concursos anuales de literatura – poesía y prosa – que ganaba con cierta frecuencia. Mi primera poesía tituló “Canto a la Dolorosa”, fue una etapa de escritura instintiva todavía tradicional. Cuando tras de los jesuitas fui alumno de Humberto Salvador en el Instituto Nacional Mejía, dicté en el teatro Sucre dos conferencias: una sobre Stefan Zweig que acababa de suicidarse en Brasil por temor a la victoria del nazismo y otra sobre Dostoievsky. Por entonces comencé a escribir ensayos sobre los temas más diversos y que conocía poco. Un día, cuando un amigo de casa expresó una opinión desfavorable sobre algún texto que se me obligó a leer, rompí cuanto había escrito. Esa noche mi padre me dijo: “Si pretendes llegar a ser escritor y ésa es tu reacción, te felicito”. Jamás volvió a importarme la crítica, sea favorable o negativa”.

“Hacia esa época descubrí con admiración para siempre el psicoanálisis y la filosofía marxista; quise afiliarme al Partido Comunista pero no se me aceptó entonces por ser ¡demasiado joven!. La vida en familia se me había vuelto intolerable, particularmente por la severidad de la disciplina impuesta por mi padre: éramos cinco hermanos y no se nos permitía hablar en la mesa. Un día de 1945 me enteré que un amigo íntimo preparaba viaje a Chile; me fui con él, con mi maleta llena de libros de poesía ecuatoriana. Creo que jamás saqué uno solo de ellos. En Santiago hice de todo: desde mozo de restaurante hasta periodismo. Conocí a Neruda en una cena de despedida que los intelectuales chilenos ofrecían al poeta y embajador argentino Raúl González Tuñón. Meses después, al salir de una conferencia suya “Viaje al norte de Chile”, me pidió que “le hiciera de secretario”. Aquella fue una experiencia enriquecedora: aprendí que un poeta, inclusive una de los mayores, también debía trabajar sus textos (aunque él corregía relativamente poco) conocí a autores del mundo entero, las ediciones raras e inencontrables. En 1947 Gabriel González Videla puso fuera de la ley a los partidos de izquierda con cuyo apoyo fue elegido Presidente y persiguió a Neruda, entonces Senador de la República, que le había acompañado por todo el país durante la campaña electoral.

Aprovechando esa coyuntura interna, el embajador Carlos Guevara Moreno pidió a las autoridades chilenas que expulsaran del país a algunos estudiantes ecuatorianos, vengándose así cobardemente de discrepancias políticas tenidas antes en Ecuador. Estuve tres meses escondido, durante los cuales Neruda me obtuvo un pasaporte y dinero para el viaje. El 8 de enero de 1948 desembarqué en Guayaquil, frustrado, pobre, desocupado: Pedro Jorge Vera y Alfredo Palacio me dieron de comer y de beber. En mayo de ese año fui nombrado prosecretario del Núcleo del Guayas de la Casa de la Cultura Ecuatoriana y en octubre vine, con el mismo puesto, a la matriz de Quito”. En Noviembre del 47 había fallecido en Guayaquil el gran ideólogo comunista Joaquín Gallegos Lara y su partida comisionó a Adoum para que entrevistara a su madre, a fin de recabar datos y documentos para escribir su gran biografía. Lamentablemente Adoum nunca ha sido biográfico sinó poeta pero no olvido el encargo y con el paso de los años dio a la luz un texto con personajes sobre José Gálves, personaje imaginario aunque muy parecido a Gallegos Lara.

En 1950 ocupó la dirección de la Editorial de la CCE donde se publicaba la revista Letras del Ecuador e hizo derroche de exquisito gusto editorial, desenvolvió su poderosa actitud lírica y tradujo del inglés la poesía difícil pero hermosa de T.S. Elliot, a quien siguió por algún tiempo.

Con César Dávila Andrade, Rafael Díaz Ycaza, Cristóbal Garcés Larrea, Miguel Augusto Egas Orellana, Tomás Pantaleón, Eduardo Ledesma y otros poetas más formó parte del célebre grupo “Madrugada”, una antología de los cuales publicó bajo seudónimo de Ricardo Ariel.

En 1948 había contraído matrimonio con Magdalena Jaramillo Cabezas con quien tuvo dos hijas. En 1949 apareció su primer poemario bajo el título de “Ecuador amargo” que significó su revelación como gran poeta reflexivo y maduro a los veintitrés años. Hernán Rodríguez Castelo ha opinado: “Adoum rompió el verso, radicalizó la metáfora y acercó la palabra poética a la voz del habitante de la tierra. Su poemario es un canto inicial a la Patria y desgarrada y honda confesión personal. Visión poética de una realidad hecha de sombras y de gritos, de aconteceres grises, quedando solamente la protesta como vehículo de redención”. Neruda le escribió de Chile: ‘Tienes que librarte de un nerudismo que no te hace falta” y Alejandro Carrión, en el Diccionario de la Literatura Latinoamericana – Ecuador, acotó: “Adoum continúo fiel al partido comunista no obstante su sensualidad, su sibaritismo y su innata actitud aristocrática que le hace reacio a toda transacción gregaria”.

En 1951 editó otro poemario “Notas del hijo pródigo”, y el 52 inició su serie poético – histórica, que anunció en ocho libros, titulada Los cuadernos de la tierra, con los dos primeros a los que llamó “Los orígenes” – que trata sobre la confederación de tribus anteriores a la conquista de los Incas – y “El enemigo y la mañana”, sobre los tiempos del incario.

La crítica saludó unánime a esta nueva voz metálica y obtuvo el primer premio nacional de poesía. Rodríguez Castelo ha escrito que Adoum se anuncia decisivo en su lenguaje lírico, con algo de influencia de Carrera Andrade pero con la novedad de la fuerza de sus expresiones, con sorda y apasionada cólera. El tema es el hombre emergiendo de la tierra como héroe de esos cantos que por eso están poblados de elementos telúricos.

Ese año también publicó “Carta para Alejandra” y en 1953 “Relato del extranjero”. En 1954 Neruda le invitó a Chile junto con numerosos escritores de todo el mundo a celebrar sus 50 años, pero al arribar Adoum al aeropuerto de Santiago fue detenido e interrogado por la policía durante siete horas, al cabo de las cuales fue deportado, pues aun pesaba sobre él el decreto de expulsión pedido por Guevara Moreno. En 1955 tradujo del inglés el libro de la periodista norteamericana Lilo Linke “Viaje por una revolución”, sobre la Bolivia de Víctor Paz Estensoro.

En 1957 dio a luz “Poesía del siglo XX”, recopilación de ensayos sobre diez poetas de este siglo que han influido en la poesía latinoamericana. El 59 editó su tercer Cuaderno llamado “Dios trajo la sombra”, que trata sobre la conquista española. Allí “se liberó de toda influencia anterior para llevar hasta límites estupendos la transmutación lírica y antilírica, épica y antiépica de la crónica y el mito”.

 

 

El 60 obtuvo el premio de poesía del primer Concurso latinoamericano de literatura de la Casa de las Américas de Cuba, adquiriendo fama internacional. Mientras tanto había salido de la Casa de la Cultura y trabajaba como editor de literatura médica y de una revista de los Laboratorios Ufe, luego pasó a ser distribuidor de películas de la Columbia Pictures en Quito, pero por haber viajado a La Habana en 1961, a recibir su premio, fue cancelado; ese año salió su cuarto Cuaderno “El dorado y las ocupaciones nocturnas”, sobre el descubrimiento del Amazonas y la colonia, en aliento y tono sostenido, contando esa aventura hacia la muerte, presidida por un sino fatal y luego los días largos, grises y amargos, pictóricos de viejas humillaciones y dolores, que fue el coloniaje. Ese año fue designado Director del Departamento de Cultura del Ministerio de Educación, siendo ministro Gonzalo Abad Grijalva, 63 salieron sus cuatro Cuadernos recopilados en un solo tomo y merced a una beca del Programa Principal de conocimiento de los valores culturales de Oriente y Occidente de la Unesco pudo recorrer durante tres meses en misión cultural varios países de Oriente, entre ellos India y Japón, y al llegar a Jerusalén se enteró de la caída el presidente Arosemena Monroy. El presidente de la Junta Militar, Ramón Castro Jijón, que había sido amigo suyo, le hizo saber que si regresaba al Ecuador “no podría garantizar su integridad física”. Entonces radicó en París y comenzó a escribir un texto con personajes aunque varias veces abandonaría el proyecto por culpa de viajes y compromisos; aunque sin embargo, desde el 73 al 76 pudo terminarlo.

 

Remigio Romero

Posted in poetas ecuatorianos with tags on octubre 3, 2008 by edmolin657
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REMIGIO ROMERO Y CORDERO
POETA.- Nació en la hacienda Surampalti, en Déleg, Provincia de Cañar, productora de cebada, trigo y capulíes el 13 de Junio de 1.895 y fue bautizado en el Sagrario de Cuenca el día 15. El mayor de una familia de ocho hermanos donde todos serían poetas. Su padre el Dr. Remigio Romero León (1.871-1.942) sobrino del Obispo de Cuenca Miguel León Garrido, era abogado y escritor, Vicerrector y Catedrático de Derecho Internacional Público y Privado de la Universidad de Cuenca por más de treinta años, autor de numerosas obras literarias, jurídicas y biográficas. Su madre Aurelia Cordero Dávila, muy menor a él, heredó la hacienda Surampalti, regada por el río Bayandel en el Azuay, poetisa intimista y delicada que cantó al dolor de las cosas corrientes, “Tenía esta maravillosa mujer el don de ser triste y era un espíritu exquisitamente sensitivo hasta más allá de los límites, testigo de la muerte de la flor pálidamente deshojada por el viento, lloraba por la irremediable tristeza del perfume despedazado, fue apasionada de la música” y vivió afectada de una constante depresión y al final sufrió la dolencia cardiaca que terminó por llevarla al sepulcro, fue autora de poesías melancólicas que tituló “Mensajes a la hermana Tormento”. Ambos cuencanos.

Tuvo nodriza, creció en la casa de patio grande y corredores anchos propiedad de sus padres en la calle Antigua cerca de San Roque y pasando los batanes coloniales. En la hacienda también hizo vida libre y de felices lecturas. Desde pequeño gozó de la admiración de sus oyentes, recitando composiciones propias y ajenas con felicísima memoria.

Su madre le mimaba, enseñó el silabario y ambos pasaban momentos inolvidables//Huertano y ribereño, con morada en la vega,/ con maizal que yo mismo sembraba en la colina,/ y el corazón colmado de una paz serraniega. // Entonces era niño.. pero ya la divina/ inspiración llegaba, del fondo de las cosas, / en alas harto débiles, como la golondrina../ Mi madre y yo, cortando por la rivera rosas/ y el oro que florecen las matas de retama,/ éramos, rumbo al río, dos vidas melodiosas /Debajo del saucedo, que verde da su llama/ el paso deteníamos; y puestos a su abrigo,/ era nuestra la alfombra natural de la grama../ Hablábamos de temas que le incumben al trigo./ que atañen al anublo, que afectan a la lluvia,/ al verdor del limón y a la caone del higo../// diría años después recordando ese mundo tan íntimo y particular. Su abuelo, el ex presidente de la República Dr. Luis Cordero, le impulsaba a continuar por esas sendas líricas.

Siguió la primaria en el Colegio de los Hermanos Cristianos y descolló como niño genio, realizó la secundaria en el Nacional San Luis llamado desde l.910 Benigno Malo. Aprendió quichua, francés, italiano, portugués y raíces latinas. Se hizo famoso por sus décimas dedicadas a compañeros y profesores. Bachiller, en 1.912, quizo ser médico pero su madre le rogó que prefiera las Leyes, ingresó a la Universidad de Cuenca, siguió esa carrera con estudios libres y se graduó de Abogado en 1.916. Por entonces tuvo tres hijos en una señora Guzmán y tradujo al español “El Cementerio Marino” de Paúl Valery, trabajo posiblemente perdido y “el poema Mireia” de Federico Mistral, versión inédita aún y en poder de sus hijas.

El 17 era considerado el joven más bello y elegante del Azuay pues acostumbraba salir a la calle con sombrero de paja, ternos de casimir inglés y lustrosos zapatos con polainas. Medía 1.77 mtrs. Era apuesto, delgado y varonil, de faz blanca rosada, pelo ligeramente ensortijado color del trigo, ojos celestes claros y compuso un Canto en la coronación de Remigio Crespo Toral.

El 18 figuró con Alfonso y Manuel Mora y Carlos Cueva Tamariz en la revista “Anatalia” que desde su segundo número se llamó “Páginas Literarias” donde aparecieron cinco sonetos suyos designados como “Otoño, solamente otoño”. Fragmento.- // Desde la aldehuela blanca/ la de las tierras resecas, / al fondo de la barranca se caen las hojas secas…//, luego el “Poema de los perros”. Fragmento.- // Son los perros anónimos.. profundos. / tienen los ojos que enturbió la suerte…/ después hay tres Sonetos llamados “Nocturnos”, uno de ellos termina así: // Reza y canta… Y mañana, si Malena,/ Algo muerto, sin vida, frío, rígido../ Los rebaños, las flores y nosotros../poemas que se salvaron del olvido por constar en su “Romería de las CaraveIas”

De esta época es la anécdota siguiente. Se iba a coronar en Cuenca a Lola la reina de la ciudad y fue escogido el joven poeta Remigio Tamariz Crespo. Nuestro Remigio, resentido por la preterición, fue a Baños y coronó a Lola, la de esa localidad. El poema de su coronación envió a Remigio Crespo Toral para que juzgara cual de las dos composiciones era la mejor, si la de él o la de Tamariz.

En 1.919 ganó la Violeta de Oro en la primera Fiesta de la Lira con “Égloga Triste”, composición bucólica y campesina, evocadora y romántica, que proclamaba el retorno al espíritu y modos de la poesía del grupo cuencano del siglo XIX. Poema sentimental de augusta sencillez sobre el paisaje claro de la serranía, que canta los amores castos y puros de un señorito con una dulce campesina de nombre Crisantema. Fragmento: // Es la moza mejor de estos lugares../ El cura de almas que estas cura/ lo dice, al verla, entre arreboles rojos,/ bajar del presbiterio, endomingada,/ con la luz de los cirios en los ojos…// amores que sin embargo no pudieron ser// Porque yo soy Señor, y los señores / no se casan con las novias de los pueblos…/ ni saben de los rústicos amores.// La Égloga fue recibida con delirantes muestras de júbilo y muchas ciudades de la sierra se disputaron el honor de ser cantadas por poeta tan bien dotado.

//Amor de aquella edad buena y florida,/ cuando, en la paz del campo, era mi vida/’ la misma soledad hecha silencio;/ mezcla de sol, de trigo, de mañana,/ de flor de hierbabuena,/ en la vejez de la ciudad lejana/ me estoy muriendo de cariño y pena../Surampalti lejano, aguas salvajes/del Bayandel, cambiadas en paisajes, / Ñamurelti que velas la llanura //Y tu, casa paterna, entre brozas, / con ventanas que dan a la espesura,/ con senderos que acaban en las chozas../

El 20 figuró en la primera Antología de la Poesía Cuencana. Su ritmo preferido era el endecasílabo y el soneto su arte predilecto y se le presentaba como poeta magnífico y artista perfecto de conciencia artística, de exigente escrúpulo estético y de vocación unívoca; y comenzó a enviar colaboraciones a las revistas literarias guayaquileñas. Sonetos broncíneos, fulgurantes, exactos, sentimentales y sonoros, imbuidos hasta cierto punto en modos modernistas, que concitaban la admiración del país pues en pocas ocasiones se había notado tal facilidad lírica.

Ese año se presentó en las puertas del Diario “El Guante” de Guayaquil sin más bagaje que un periódico editado en Cuenca y titulado “El Tren” y mostró artículos suyos escritos con el pseudónimo de “Américo Silva”. Los Directores Heleodoro y Francisco de Paula Avilés Minuche le acogieron cariñosamente y desde entonces hizo una activa vida literaria en el puerto, porque cuando escribía en prosa ponía delicadezas de estilista. En Mayo salió su obra más famosa, el soneto “Elegía de las Rosas”, en la revista Variedades. Igualmente en Cuenca aparecieron hermosas poesías suyas, el 21 su “Parábola del árbol en Páginas Literarias”. El 22 “Nocturno XIII” en Austral, el “Elogio de Góngora” en Philelia y “En la Ruta de Ashaverus” en América Latina. El 23 “Otra Canción de Otoño en Primavera” en América Latina.

Al finalizar 1.923 viajó a Quito con un íntimo recogimiento de nostalgia al decir de Hugo Alemán en “Presencia del Pasado” y vinculado a los escritores jóvenes en plenitud de realización artística acentuó su forma de vida bohemia. Iba investido del cargo de secretario privado del Dr. Gonzalo S. Córdova, candidato oficialista a la presidencia de la República, pero como la mayor parte de los escritores eran opuestos a él, pronto se vió entre dos fuegos. La noche del 31 de Diciembre formó parte de la manifestación antioficialista que se produjo en la Plaza del Teatro y solo se libró de caer preso cuando se supo quien era.

El 24 pasó ocupado en afanes líricos y políticos, escribió “Elegía del terremoto” que mereció el elogio de su amigo Cesar E. Arroyo. Tuvo que cambiarse de la casa de huéspedes donde habitaba y fue inquilino de una dama dipsómana que hizo buena amistad con Augusto Arias, a quien solía decir cuando este visitaba a su amigo Remigio ¡Caballero Arias salud!

El 25 casó con María Plaza Cordero y tuvo dos hijas Mireya y Colla. Trabajaba en “El Guante” y en otras empresas, frecuentaba salones por su bohemia, finalmente se separaron y años después terminaron divorciados.

Ella casaría de nuevo con un ciudadano chileno y se ausentó a ese país con las niñas, que no volvieron a ver a su padre sino veinte años después, lo que le amargó enormemente.

El 27 apareció su poema “Sonetario de María” en la revista “Savia” que ocasionó la reacción de su amigo el poeta Hugo Mayo quien públicamente le invitó en el poema dadaísta “Oda Gaseosa”, a formar en las filas revolucionarias de la nueva cruzada de belleza, pero por lo “independiente de su carácter, original y único por su genio, no aceptó”. (1) “Libre por naturaleza, quería autonomía y su irrealidad se reveló siempre contra los cánones obsoletos” por eso no marcharía jamás de acuerdo con las corrientes estéticas y fue hasta el final una rara mezcla ecléptica de clásico, romántico y parnasiano, con ligeros atisbos modernistas. Hernán Rodríguez Castelo ha opinado que su libertad mal entendida y una facilidad para la versificación que se ha hecho proverbial – el poeta improvisaba en


(1) En tal Certamen compartió honores con “Nati” de Gonzalo Cordero Dávila y con “Salterio de Agonía” de César Dávila Córdova.
verso – siempre le mantuvo al margen de las corrientes nuevas y vivas de la Literatura del siglo XX.

Ese año fundó el Movimiento Federalista con Carlos Palacios Saenz, Efrain Alvarez Lara y Pedro Bel1olio, redactaron un proyecto de Constitución Federalista y para la Semana Santa publicaron un Manifiesto. La dictadura de Isidro Ayora los apresó. Romero y Cordero y Palacios Sáenz fueron desterrados en barco a Lima. A fines de año volvieron a Guayaquil con un salvoconducto de nuestro Plenipotenciario en el Perú Augusto Aguirre Aparicio.

Poco después pasó a Quito de Subsecretario del Ministerio de Relaciones Exteriores con el Canciller Antonio J. Quevedo. El 28 redactó “Canto a Ambato” poemas, el 29 “Otavalo” poemas. Cada una de sus Composición era recibida con inusitada muestras de admiración, los diarios las republicaban, la crítica érale totalmente propicia. Ese año llevó a vivir a su lado a su hermana María y numerosos hijos, que acababan de quedar huérfanos de padre, protegiéndoles mientras normalizaban su situación.

El 30 alquilaba un departamento en la casa de los León Larrea del barrio de la Merced, le agradaban las tertulias de chocolate con rosquillas en familia pero también participaba de la bohemia con poetas noctámbulos y mucho alcohol. El General Ángel Isaac Chiriboga le instó a escribir la historia del ejército ecuatoriano; extenso y valioso ensayo histórico sobre la República, que apareció en la “Revista del Ejército.” Existe una segunda edición de 1.995.

De entre lo mejor de lo suyo se recuerda el soneto “Elegía de las Rosas” que dice así //¿Que pasará de noche?’ No hay mañana/que no tenga el jardín rosas difuntas. / Sobre estas cosas, cariñosa hermana. /¿Porque a Nuestro Señor no le preguntas?// Pasemos esta noche en la ventana, / los ojos fijos y las manos juntas,/para saber, mañana de mañana,/¿Porque hay en el jardín rosas difuntas? //Y velamos… las doce, luego la una… / y nada. A flor de soledad la luna,/ en paz lo muerto y en quietud lo vivo… // Más al prendernos Dios la luz del día,/ la última rosa blanca en agonía, /y las otras ya muertas… Sin motivo… //y aquel otro a medias filosófico y a medias autobiográfico, de su época de madurez, titulado “El era un hombre raro” // El era un hombre raro… Su faz tenía grietas / como – tras el hervor negro del cataclismo – / la faz de los planetas/que dejan balanceando su medio en el abismo. //Sin duda, era el más alto de todos los poetas… /Tuvo el don de si mismo.. /y conversaba a gritos con visiones secretas… / Y explicaba a la noche no sé qué catecismo.// Un día le encontraron debajo de una encina,/ completamente muerto, a la hora vespertina…/ Sus ojos entreabiertos brillaban como un faro. // Jamás durmió este insomne de las palabras bellas…/Y como se pasaba siempre de claro en claro,/él fue quien puso nombre a todas las estrellas.//

Remigio Romero (parte 2)

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El 31 le publicaron en el Volumen II de la Editorial Bolívar una recopilación amplia de su producción bajo el título de uno de sus poemas: “La Romería de las Caravelas” en 247 págs. con 28 composiciones divididas en Paisajes de Epopeya; el friso de las Églogas; los Nocturnos; Alma, vida y corazón de campos y ciudades; y Sonetario Polícromo; prólogo de Gonzalo Zaldumbide, Viñeta de Víctor Mideros y un Intermezzo, igualmente consagratorio, de Remigio Crespo Toral. Existe una segunda edición en la Revista del Colegio Benigno Malo (1.939) con inclusión de otras producciones.

// Nocturno 1.- Fragmento.- // Reza, Malena, reza… Reza o canta… / Me da miedo la noche de los páramos… / Debe pasar la muerte por el patio, / Cuando ladran los perros… Oyes? Ladran… // En la última ventana se ha posado/un lucero… ¿Qué anuncian los luceros, / mientras invoca al miedo de la Muerte / la noche de los páramos, Malena…?// Reza o canta… Una salve, un padrenuestro…/Mis versos, otros versos, lo que fuera.. / Oyes, Malena, cómo ladran…? Oyes…?// Es la muerte que pasa… Y, de mañana / se verá que algo ha muerto / algo, Malena: los rebaños, las flores o nosotros… //
La Romería de las Carabelas, fragmento // Era un día cualquiera del Mar Atlante…/Un día como todos: con espumas, / con ausencia de tierra en lo distante, /con algas, con albatros y con brumas… //Era una hora vulgar para la prosa,/ en velamen, las jarcias, las estelas…/ Y… sin embargo, sucedió en esa hora/la romería de las carabelas… //De Palos de Moguer, la Raza grávida/ se hurtó al estero del verdoso fango, / y las viejas campanas de la Rábida / aturdieron la ruta de Cipango… // Mientras hasta Thulé la solitaria / de Atlántida temblaron los vestigios,/alciones de la bruma leyendaria /sirenas de las aguas de los siglos… // El 68 fue reeditada esta enorme composición vertebrada sobre la gran aventura de las Caravelas y la Raza que señala el destino de América, correspondiendo al Núcleo del Azuay de la CCE. tan loable labor.

El 32 su amigo Alejandro Maldonado le llevó de Secretario de la Gobernación a Latacunga y cuando este salió del cargo siguió con el sucesor Gustavo Iturralde Parreño. El 33 editó otro grueso volumen de poesías “Condóricamente” en 203 págs. en el volumen V de la misma Editorial Bolívar de los hermanos Alfonso y José Rumazo González, quienes promovieron su coronación como Poeta Nacional en la cima del Yavirac – el Panecillo – con la pompa y boato de los antiguos tiempos, por mano de Isabel León Aguirre, que vistió de Vírgen del Sol.

El 11 de Junio hubo una Velada de Gala en el Teatro Sucre con su Apoteosis consistente en cinco cuadros con motivos indígenas. Cinco coreografías acompañaron las oraciones pronunciadas por otras tantas sacerdotisas representantes de las antiguas parcialidades del país. La escenificación y coreografía corrió a cargo del profesor de Danza Raymond Mauge. Tenía solamente 38 años de edad, era el poeta más famoso del país, todo parecía sonreírle, pero ya estaba comenzando a alcoholizarse.

Entonces le fue ofrecida la Jefatura de Redacción de “El Diario de la Tarde” de Quito pero no aceptó. En Diciembre saludó el arribo del candidato presidencial José María Velasco Ibarra diciéndole por la prensa “Llega Ud. a tiempo y llega pleno de energía” y cuando triunfó era uno de sus mayores contertulios en Palacio, pero terminaron distanciados por un asunto de faldas y pasó a la oposición en “El Día” con una columna que firmó “Alí Bajá.”

El 34 contrajo segundas nupcias con Luz María Peñaherrera Albán y tuvieron cuatro hijos. Con Alfonso Rumazo González fundó el diario “El Pueblo” y fue Ministro Juez de la Corte Superior de Justicia del Tungurahua con sede en Ambato. En las vacaciones escolares llevaba a su familia en tren, conversándoles acerca del paisaje durante el trayecto. Entre el 35 y el 36 ejerció el rectorado del Colegio Pedro Fermín Ceballos. De regreso a Quito habitó con los suyos en la plazuela Victoria del barrio de San Diego. Desayunaba a las diez de la mañana casi siempre café puro pues era de poco comer y solo se servía algún alimento cuando tenía hambre. Cariñoso con todos, le agradaba el arroz de cebada que tomaba con ají en sopas. Cuando regresaba a la casa siempre traía colaciones en los bolsillos, se sentaba a escribir, prefería la cerveza, le agradaba la vida sencilla y se reía cuando sus hijas revoloteaban cerca. Su visión del mundo era muy propia, se contentaba con casi nada, sencillamente. En las sobremesas leía, recitaba siempre con alegría. ¡El gusto literario había cambiado tanto!

El 36 dió a luz un título menor “Bolívar y la Gran Colombia” en 64 pags. Entre el 37 y el 38 fue Ministro Juez de la Corte Superior de Justicia de Ambato. El 39 salió “Jesucristo”, poema épico prologado por el Padre Aurelio Espinosa Pólit, que si bien recibió alguna acogida en los medios católicos y fue recomendado por Julio Tobar Donoso, resultó ignorado por la crítica literaria.

El 40 trabajó por la candidatura presidencial del Dr. Arroyo del Río y le escribió un folleto panegírico titulado “El nuevo Presidente Constitucional de la República” en 24 págs. e ilustraciones. El 42 volvió a Cuenca tras un cuarto de siglo de ausencia motivado por la muerte de su padre y recibió una gran bienvenida. Entre el 42 y el 43 editó tres folletos menores auspiciados por el gobierno, a saber “Romancero del hijo del pueblo”, “Cancionero patriótico de la nacionalidad ecuatoriana” y “Colombia y Bolívar” con cantos a las naciones bolivianas. El 43 ocupó la secretaría del Correo Nacional y compuso un “Romancero de Alfaro”. Tras la revolución del 28 de Mayo de 1.944 fue perseguido por su simpatía hacia el fenecido régimen.

Quizá por eso decidió el 46 ausentarse a Colombia y trabajó un año en “El Tiempo” de Bogotá pero volvió para ver a los suyos, estuvo sin trabajo unas semanas hasta Enero del 47, que aceptó ser Juez Cantonal en Pelileo con S/. 570 mensuales de sueldo y en Noviembre pasó con iguales funciones a Pangua. Cargos ínfimos que le evitaron morir por desnutrición. El 48 desempeñó la secretaría de la Dirección General de Correos de Quito con S/ 600. Su enemistad con Benjamín Carrión le cerraba las puertas de la Casa de la Cultura Ecuatoriana. Su antiguo compañero Jorge Icaza le satirizo en “El Chulla Romero y Flores” que causó sensación pues el personaje central tenía su primer apellido y hasta se le parecía. Ello fue la comidilla de muchos días para los viejos de la Plaza de la Independencia.

Ese año apareció su “Vida, pasión y muerte de la Beata Mariana de Jesús Paredes y Flores, Azucena de Quito” en 256 págs. biografía calificada de muy modesto éxito de librería. “Entonces se puso amargo” y con razón digo yo, sabiéndose como se sabía poeta grande, poeta de verdad, aunque alcoholizado, pues tenía periodos de hasta ocho días de beber continuo.

En Enero del 50 programó una serie de 360 artículos en “El Comercio” de Quito con biografías de ecuatorianos ilustres en la primera mitad del siglo XX que pensó titular “Ideas y hombres para la Historia”. El Plan ha quedado bosquejado en un cuadernillo de apuntes que poseen sus hijas.

En Febrero del 51 fue Mantenedor de los Juegos Florales de Ambato y salió “Ambato y sus Romances” en 215 pags. para inaugurar la primera Fiesta de las Frutas y las Flores bajo el auspicio de esa Municipalidad. Igualmente dió a la luz “La Quiteida” en honor a Quito, en 474 págs. que a pesar de contener pasajes maravillosos como el Capítulo XI donde revive a Atahualpa, fracasó estruendosamente. El 52 la CCE Núcleo del Azuay dio a la luz una Selección de sus poesías con prólogo de su sobrino el también poeta Rigoberto Cordero y León. En Agosto fue Jefe de Prensa y Publicaciones de la Cámara del Senado con S/. 2.000 de sueldo, pero el 57 tuvo que aceptar las funciones de Revisor de Actas de dicha Cámara solamente con S/ 600 pues estaba sin trabajo y en situación de apremio. Alquilaba en la Bolivia y América. Esos años fueron de una gran religiosidad interior y numerosos poemas fueron saliendo de su estro con mucho de autobiográfico.

“El Grito a la Dolorosa del Colegio” Fragmento //Señora, desde el monte de soledad que habito, / triste de ser humano y enfermo de infinito; / desde los pozos negros de mis cosas internas /- veneno que yo mismo diluyo en mis cisternas;/ desde el fondo del alma – la pobre enloquecida / que tiene tanto miedo del valle de la vida;/ desde mi yo, tan hondo, tan lírico- tan pulcro / sediento de quietud, hambreado de sepulcro, / desde el último vértice de mi dolor sin nombre,/ Voy a gritar señora, mi grito inmerso de hombre;/ y puede que tu vibres, de maternal anhelo / sintiendo que mi grito pasó a través del cielo…/Mas, el inundo estaba ocupado en otras cosas y el grito solo tuvo eco en ciertos círculos ortodoxos que no pesaban en la crítica literaria, interesada en la redención del hombre, y no en efluvios personales o en escarseos leterarios con figuras abstractas.

El 55 lució su gran domino de la lengua castellana en una traducción de toda la obra de Horacio titulada “Odas, Epodos y el canto Secular” en 247 págs. en metro castellano.(2) El 57 vivió en Guayaquil escribiendo para el diario “La Prensa” de su amigo Pompilio Ulloa. El 58 intentó nuevamente ganarse la vida publicando en “El Comercio” la serie “Apellidos Heráldicos en el Ecuador” tomada del Diccionario de Julio de Atienza, Barón de Cobos de Belchite, que acababa de sacar la Editorial Aguilar de Madrid, pero tampoco tuvo una favorable acogida de parte de los directivos del diario. El 59 fue Auditor de Guerra en reemplazo del Dr. Reinaldo Cueva. El 63 dio a la luz un “Romancero de Jesús del Gran Poder” pedido por sus amigos los franciscanos, para quienes escribía anualmente el Sermón de las Siete Palabras o de las Tres Horas que se hacía el Viernes Santo. El 64 la Revista de la Universidad de Cuenca le dedicó un número extraordinario.

El 65 la revista “Letras del Azuay” trataría largamente de su vida y obra con el estudio de Agustín Cueva Tamariz sobre el Genio y Figura de R. R. y C. Calificado de hombre en permanente conflicto por su derecho a la vida, a la satisfacción y a la seguridad y por la implacable pasión creadora que lo obliga a destrozar sus propios sueños. Todo en uno, vivir y proyectarse, cuan difícil es en la modernidad para el creador o el artista. Se le reconocía méritos, José Alfredo Llerena decía que era un lírico sumamente delicado, épico que había puesto en elocuente expresión el viaje más famoso de la historia y como conocedor de la historia tomaba con facilidad elementos para sus excelentes composiciones.

Las estrecheces de la vida le habían ido transformando en un ser introvertido, apacible y triste, muy dado a las meditaciones religiosas, pues siempre había sido ese su verdadero temperamento, a pesar de los iniciales arrebatos de sana alegría y hasta sus excesos de agresividad verbal y vida disipada. Ensimismado casi de continuo, para si y los suyos en una especie de reclusión doméstica, que disipaba con esporádicas salidas a sitios baratos para tratar amigotes y escansiar alcohol. Uno de ellos era el célebre sótano llamado “El Murcielagario” en el barrio de la Ronda. Allí pontificaba ante

(2) Sus traducciones de Horacio habían triunfado treinta años atrás en un Concurso Internacional organizado en España. El segundo puesto correspondió al jesuíta Padre Eduardo Vásquez Dodero y el tercero a Ramiro de Maeztu. Obra tan hermosa y digna de todo encomio, inédita tanto tiempo, fue rescatada del olvido por la editorial de la Casa de la Cultura Ecuatoriana.
jóvenes aedas que le admiraban apasionadamente, pues hasta el final de sus días fue un poeta de indiscutible y espectacular calidad, capaz de hacer vibrar de entusiasmo a cualquiera que tuviere dos dedos de frente.

El 67 vivía con los suyos alquilando una villa del Dr. Ernesto Caviedes en la Selva Alegre No. 615. Ciudadela Belisario Quevedo. Estaba en grave pobreza y el Congreso Nacional le asignó una modesta pensión Vitalicia dada su altísima condición de lírida, pero como no habían fondos disponibles jamás la llegó a recibir porque a las pocas semanas falleció de un fulminante infarto, a las cinco de la madrugada del lunes 7 de Agosto, de 72 años de edad, aunque aparentaba más por su delgadez, calvicie pronunciada, gruesos lentes y palidez blanco mate. Fue enterrado en el cementerio del Tejar y años después sus restos se trasladaron a Cuenca, donde ocupan lugar preferente en el sitial de los hombres ilustres del Cementerio de esa ciudad.

Dejó muchas páginas frescas de sus comienzos, calificadas de hermoso final de todo un capítulo de la poesía ecuatoriana, la eglógica cuencana, y quedan otras páginas como altivas representantes de un modo poético que pasó -que había pasado ya cuando se escribieron- pero que pertenecen a la historia de la sensibilidad estética en el Ecuador, según autorizada opinión de Hernán Rodríguez Castelo, el mayor crítico de la modernidad.

El 68 salió su “Libro de Riobamba” con cantos dedicados a esa ciudad. El 75 la CCE Núcleo del Azuay reeditó “Mallo” su célebre poema que tanto quería. Han quedado los siguientes trabajos inéditos: 1) Virgilio, versión castellana en metro de las Bucólicas, Las Georgicas y la Envida. Quito. – 1.940. 2) Silvestre Cañizar, memorias de un Campesino, novelina en prosa en 72 pags. Quito, 1.942 – 3) Romancero de llanto por Manolete, Quito, 1.953.- 4)Un drama en verso y 5 actos titulado “La máquina de coser”, Quito, Noviembre de 1.954.- 5) La Gran Feria Exposición Agropecuaria e Industrial.- Latacunga, 1.958.- 6) Mujeres y Mujeres, archivo de Don Juan, en 120 págs. con poesías, quizás autográficas y posiblemente de Juventud, y 7) Al pie del Cotopaxi, folleto en prosa, Quito, 1.958. En realidad nada notable, pero queda su obra primera y la Romería, bellísima de las Caravelas, para orgullo de las letras americanas.

Jorge Carrera Andrade

Posted in Author's name, poetas ecuatorianos with tags on septiembre 27, 2008 by edmolin657

Fuente: Biblioteca Rodolfo Pérez Pimentel
POETA.- Nació en Quito el 18 de Septiembre de 1.903 en la casa de la García Moreno y Morales, barrio de la Ronda. Hijo legítimo de Dr. Abelardo Carrera Andrade, político liberal en sus años mozos y abogado que siguió la carrera judicial hasta llegar a Ministro de la Corte Suprema de Justicia jubilándose en 1.942, y de Carmen Amelia Baca Andrade, “mujer admirable y bella”, dueña de una magnífica biblioteca, que dominaba el francés, tocaba el arpa, dibujaba y ejercía profunda influencia sobre sus hijos. 

“Vivió una infancia armoniosa y feliz embellecida entre la ciudad y el campo por la ternura de su madre”. En 1.908 fue matriculado en la escuela del Carmen Bajo frente al hospital San Juan de Dios, estudió en el pensionado Borja, la primaria, leía a los simbolistas franceses entre los eucaliptos de la cordillera, aprendiendo dulzura, levedad y transparencia. En 1.911 se cambiaron a una casa mayor en la García Moreno entre Loja y Ambato. 

El 14 ingresó al Normal de Juan Montalvo, pronto descubrió que “el camino de la pedagogía no era el que más se acercaba a sus tendencias y aptitudes” y salió. Su madre lo llevó a la escuela de los Padres Mercedarios donde no duró mucho. El 15 pasó al Mejía y tuvo por compañeros a Gonzalo Escudero y a Augusto Arias y de profesor de Literatura a Alejandro Andrade Coello. Frecuentaba la librería “Sucre” de Bonifacio Muñoz, leía a Montalvo y a los clásicos castellanos, aunque siempre fiel a un romanticismo tardío. En Junio del 16 fue cofundador y director de la revista romántica “El Crepúsculo”, que fue una travesura literaria de colegiales adolescentes que solo salió en dos números, escribiendo ensayos líricos y versos melancólicos bajo los seudónimos de “Ortos” y “Jean Valjean”. Por eso en Enero del 17 con Luis Aníbal Sanchez y César Ariosto Orellana fundaron la “Sociedad Literaria César Borja” que en Abril publicó la revista “La Idea”, sumándose a ellos Luis Aníbal Sänchez y Gonzalo Pozo.

A raíz de un Concurso Infantil fue premiado con un volumen de Rubén Darío y su lectura le despertó el deseo de escribir, pero como no sabía el mecanismo de la versificación, sus primeras páginas fueron poemas en prosa. Con “La Antología de la poesía francesa moderna” en traducción de Diaz Canedo y Fernán Fortún y con la revista “Letras” de Quito entró al modernismo. Para 1918 aún rimaba como Darío, por ese año percibió las nuevas tendencias naturalistas a lo Walt Whitman y renunció a la idea de la muerte y los paraísos artificiales por la fresca sensualidad de las cosas cotidianas. Posteriormente las lecturas de Andrés Gide y Francis Jammes le insinuaron aún más la importancia de dicha tendencia naturista. Era una joven poeta vital, virilmente rebelde y armoniosamente delicado, que colaboraba en la revista anual estudiantil del Mejía titulada “Vida Intelectual y en el Semanario humorístico “Caricatura”. En 1.919 en la revista “Juventud Estudiosa” de Guayaquil y el 20 en “Los Hermes”, también del puerto principal, dentro de una bohemia alegre, inquieta y febril y cuyos versos comenzaban a ser publicados en el exterior. En 1.921 editó una selección bajo el titulo de “Resumen Antológico de la moderna lírica ecuatoriana” con líneas introductorias, se graduó de bachiller, comenzó a estudiar Derecho pero pronto abandonó esta carrera. Ese año formó parte de un grupo de intelectuales denominados, “Renovación” con Benjamín Carrión, Pío Jaramillo, Antonio J. Quevedo, Jorge Eguez, Carlos Zambrano Orejuela, Miguel Angel Zambrano y otros más. 

Entonces le dio por escribir una novela que tituló “Cordillera”, hizo el plan, comenzó algunas páginas que publicó en una revista estudiantil, pero no siguió porque se le hacían muy difíciles los diálogos. Ese año colaboró en la revista “Proteo”. En Julio del 22 publicó “Estanque Inefable” con 27 poesías escritas a partir del año 20, algunas en verso corto, que le mereció una generosa crítica de Isaac J. Barrera . También publicó en “Incienso” de Rafael Coronel. Acababa por esos días de arribar de Madrid el poeta César E. Arroyo, trayendo las nuevas ideas y metáforas del creacionismo y ultraísmo poético, que entusiasmaron a Carrera Andrade, motivándole un viaje a Guayaquil en plan transhumante y colaboró en la revista modernista cuencana “América Latina” que dirigía Manuel Moreno Mora. 

En el puerto formó parte del grupo “Los Hermes”, se ganó la vida como periodista en “El Telégrafo” y presenció la matanza del 15 de Noviembre del 22; al año siguiente regresó a Quito y pasó de Jefe de Redacción del periódico “Humanidad” que auspiciaba la candidatura del Cor. Juan Manuel Lasso a la presidencia de la República. Ese año asistió al Congreso del partido Liberal, se separó y empezó a formar filas en el socialismo. Para el primer aniversario del 15 de Noviembre los de “Humanidad” hicieron circular una violentísima edición impresa en tinta roja contra el Presidente Tamayo y la prisión no se hizo esperar, permaneciendo varios días incomunicado. 

En 1.924 editó por entregas una “Selección de los modernos poetas y prosistas ecuatorianos” y aparecieron nuevamente sus poemas en la revista “Lírica Hispana”. EL 25 pasó de redactor a “La Antorcha”, primer semanario quiteño de clara tendencia socialista, que combatió al régimen del Presidente Córdova hasta su caída el 9 de Julio. Entre el 25 y el 27 colaboró en la revista guayaquileña “Savia. El 25 formó parte de la Comisión directiva de la Sociedad de Amigos de Montalvo que editó la revista mensual “América” hasta 1.929 y también colaboró en la revista mensual quiteña de arte y literatura “Esfinge” dirigida por Hugo Alemán. 

Su vida era errática, desaparecía por días de la redacción del periódico y nadie sabía donde estaba. Un día escribió el siguiente telegrama “Encuentrome Pomasqui. Sigo al norte con fines políticos manden plata”. 

El 26 intervino activamente en la celebración en Quito del I Congreso Socialista Ecuatoriano y fue electo secretario de ese nuevo partido político. Su amigo Cristóbal de Gangotena le editó su segundo poemario “Guirnalda del Silencio” con 38 composiciones a exaltar la tierra, los seres pequeños y la vida doméstica, aunque algunas de ellas ya habían aparecido en “Estanque Inefable”. Durante esa parte de su existencia gustaba recitar versos revolucionarios como su “Canto a Rusia” y en él su poema “Lenín ha muerto” 

Amaba el maligno deleite de la morfina y abusaba del alcohol, imitando a Baudelaire hasta en el sensualismo enervante de sus poemas malditos. 

El 27 se dio un mayúsculo escándalo cuando apareció su poema “Mademoiselle Satán” en la revista “Figaro” de Carlos H. Endara (1), conteniendo pasajes de sexo explícito. Su padre lo sacó de la casa y tuvo que disculparse ante la opinión pública mediante carta en “El Comercio”. Entre el 27 y el 30 colaboró para la revista modernista quiteña “Espirales” que dirigía Pedro Gómez. 

En 1.928 editó “Cuadernos de Poemas Indios” con ocho poemas que incluyó dos años después como parte primera de “Boletines de Mar y Tierra”, mostrándose primitivo e ingenuo por la visión de las cosas y refinado por el arte interpretativo, siendo de los primeros en componer poesía social en América. 

Después escribió “Microgramas”, que son breves poemas de una realidad y que cierran la etapa juvenil de su obra, unos cuantos capítulos de la novela “Cordillera”, de tema indígena, que jamás concluyó pues los originales se perdieron en su primer viaje a Europa y fue activo opositor al gobierno duro de Isidro Ayora, que clausuraba diarios y desterraba escritores. 

(1) Lola Vinueza o Madenoiselle Satán que es lo mismo, vivvía en la casa esquinera de la Guayaquil y Caldas (Barrio de San blas). Era exótica, bellísima, impulsiva, gustaba recitar poemas sentimentales, leer libros prestados que luego destruía sin acordarse de que eran ajenos y debía devolverlos. Una vez “flagelo” diabólicamente al joven y largirucho poeta Carrera Andrade.En Mayo de ese año 28 fue designado representante del partido Socialista al V Congreso Internacional a celebrarse en Moscú. Con tal motivo viajó a Panamá, donde subsistió tres meses dictando conferencia, luego cruzó al Caribe y arribó a Holanda y Alemania, en Berlín hizo amistad con Víctor Raul Haya de la Torre, en París con César Vallejo y Gabriela Mistral. Comenzaba su vida internacional, pero en Hamburgo le fue negada la visa y tuvo que regresar por París. En dicha capital entró en contacto con numerosos poetas hispanoaméricanos y recién en Diciembre del 29 pudo llegar al Mediterráneo donde escribió “Estampas de Marsella”, relatos de prosa exquisita que revelan su madurez. Después siguió a Barcelona y fue contratado por el editor Vicente Clavel que lanzó sus “Boletines de Mar y Tierra”, cuarenta poemas de luz, gozosos de sentimiento y del placer de viajar por la geografía moderna donde aparecen superados sus pasados vicios; entonces comenzó a asistir a los cursos de Diplomacia de la Facultad de Filosofía, le nombraron Secretario de la Asociación General de Estudiantes Latinoamericanos, escribió para diferentes revistas y periódicos, fundó la “Hoja Literaria” y hasta tradujo dos novelas en medio de un clima de agitación política que presagiaba el fin de esa monarquía. Estaba en una etapa más profunda, tratando de presentar el mundo tal como es, conciente de los problemas contemporáneos.

 

En 1.931 escribió para la revista “Hontanar” de Loja sobre el “Esquema de la poesía de vanguardia” y en España asistió al nacimiento de la República. 

En Julio del 33 regresó al Ecuador tras cinco años de ausencia, recibiendo un homenaje inusitado en Quito, pues no faltó poeta ni intelectual que dejara de visitarlo. El 10 de Agosto se reunió el Congreso y fue designado Prosecretario, después dio a luz “Cartas de un Emigrado” en prosa reflexiva y de interés social, dictó clases en el Mejía y fundó el “Grupo Social Agrario”, especie de partido político que tuvo corta duración.

En 1.934 fue designado Cónsul en Paita y compuso “Latitudes” con ensayos sobre diversos escritores. Habíase iniciado en la diplomacia, carrera que le duraría 34 años. 

En Agosto estaba nuevamente en Quito participando en un Concurso Nacional para el servicio diplomático y pasó de Cónsul a El Harvre. Allí aprovechó para editar el 35 sus poemarios “Rol de la Manzana” con 51 poemas 24 Microgramas sobre todas las cosas que integra el coro vital de la tierra y “El Tiempo Manual”. “Ambos salieron en Barcelona y el último fue traducido al francés por Adolphe de Falgairolle. Ese año contrajo matrimonio” con Paulette Colin Lebas. El 36 terminó la “Antología poética de Pierre Reverdy”. El 37 otro poemario aparecido con el nombre de “Biografía para el uso de los pájaros” con 17 composiciones con evocaciones a las cosas simples, enriqueciendo los temas del hombre. “Su aguda sensibilidad de primitivo americano percibía la paulatina decadencia del humanismo y sus ideales de perfección individual y atestiguó el advenimiento del existencialismo y su secuela de zozobra, desilución y angustia ante la muerte”. 

En 1.938 fue cambiado a Yokohama y viajó a través de los Estados Unidos. En el Japón se interesó por la cultura oriental y sus principales manifestaciones. El 39 dio a la luz su “Guía de la joven poesía ecuatoriana”, en Agosto de 1.940 editó en Tokio sus “Microgramas”, poemas que se parecían a los haikai de ese país y regresó apuradamente al Ecuador. Al poco tiempo se declaró la guerra en el Pacífico y las fronteras fueron cerradas. 

En Quito recibió el nombramiento interino de Director General de la Sección Consular y dio a la luz “Registro del Mundo” con la casi totalidad de su obra poética. En Diciembre del 40 pasó a San Francisco a ejercer el consulado General y luego de perfeccionar su inglés pudo leer a los clásicos norteamericanos. El 41 publicó en inglés una defensa de los derechos territoriales del Ecuador con motivo de la invasión peruana. En 1.942 intervino en varios actos organizados por el congreso latinoamericano de “Free Word Association”, trató a numerosos eruditos hispanistas y figuró en diversas Antologías en inglés. Su nombre era ampliamente conocido en Europa, comenzaba a interesar en los Estados Unidos.

Alfredo Baquerizo Moreno

Posted in poetas ecuatorianos, presidentes ecuatorianos on septiembre 25, 2008 by edmolin657

ALFREDO BAQUERIZO MORENO
PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA.- Nació en Guayaquil el 28 de Septiembre de 1.859. Hijo legítimo de José María Baquerizo Noboa, Ministro de Hacienda de García Moreno en su segundo período y de Rosario Moreno Ferruzola, dueña de la finca “Los Morenos” en Balao y prima hermana de ese Jefe de Estado, ambos guayaquileños.

Estudió las primeras letras con su madre, “A ella debo mi educación en la niñez y mis estudios en la juventud” y la secundaria en el San Vicente del Guayas y en el San Gabriel de Quito dirigido por los jesuitas, quienes le enseñaron a hablar lenguas extranjeras y el latín. “Por eso conocía de Literatura y leía a los clásicos -sobre todo a Virgilio y a Horacio- cuyas principales obras tradujo al Castellano y a quienes debía en gran parte la savia vivificadora de su natural buen gusto y delicada sensibilidad.

Desde joven fue un brillante pianista capaz de interpretar las más difíciles partituras y hasta llegó a componer numerosas piezas musicales, por eso Pablo Haníbal Vela diría //El de los dedos ágiles/ de magia y de virtud/ que al piano hablar hicieron / lo que él quiso decir.// En 1.872 había sido alumno de Ginno Rossi, profesor italiano del recién fundado Conservatorio Nacional de Música, en técnica y ejecución al piano. Poco después falleció su padre de un violento infarto y mientras se encontraba en el despacho Ministerial de Quito, pues le hallaron muerto con la cabeza sobre el escritorio. Entonces entró la pobreza en su casa.

En 1.877 ingresó a la Universidad Central y desde la capital enviaba colaboraciones a las Páginas Literarias del Diario la Nación de Guayaquil. Estudiante de Derecho y poeta lírico y becqueriano, talento claro, temperamento suave y rumoroso, músico y polígloto, solía frecuentar los salones del Palacio Presidencial y fue amigo personal del Presidente Ignacio de Veintemilla y de su guapísima sobrina Marietta, alma de esas reuniones artísticas y literarias en las que se representaban obras de teatro especialmente escritas para Marieta, se cantaba arias líricas al son de exquisitas voces femeninas y se hablaba de arte recordando a Paris.

Con el profesor colombiano José María Velasco y Castillo escribió varios sonetos y silvas que reunieron en 1.881 en Quito en un poemario dividido en dos partes, la primera tituló “Lágrimas” y es de Velasco y la segunda “Rumores del Guayas” de Baquerizo, ambas con Prólogo de Quintiliano Sánchez. También fue de esa época su comedia “El Nuevo Paraíso”.

En 1.882 salió en Guayaquil “Ensayos Poéticos” en 102 págs. escrito con sus amigos Nicolás Augusto González Tola y Juan Illingworth Ycaza y con González publicó a medias el drama histórico “Amor y Patria”. Era uno de los jóvenes de más avanzadas ideas en el Ecuador pero no se comprometió en la lucha armada contra la dictadura por ser de apacible naturalidad.

En 1.883 obtuvo Medalla de Primera Clase en la Universidad Central y el 11 de Marzo de 1.884 se graduó de Abogado y viajó a Guayaquil a ocupar la secretaria de la Corte Superior de Justicia hasta el 86. Ese año contrajo Matrimonio con Piedad Roca Marcos, tuvieron doce hijos y una vida dichosa.

En 1.885 fue profesor del Colegio San Vicente. El 87 Juez Consular de Comercio. El 88 colaboró en el periódico capitalino “El Cometa” con Atanasio Zaldumbide y Antonio Alomía Llori e instaló su estudio profesional con su primo Carlos Carbo Viteri, enviando colaboraciones al diario de la tarde “La Opinión Publica”.
En 1.890 ocupó la Dirección de la Biblioteca Municipal aunque por corto periodo. Casi enseguida fue Alcalde Municipal, hoy seria Juez de lo Civil, hasta 1.896.

En 1.891 fue Miembro de la Junta de Sanidad y Sindico de la Municipalidad hasta el 96. El 93 publicó en el “Álbum Ecuatoriano” de Quito, revista fundada por Miguel Ángel Corral y Luis Napoleón Dillon, su “Sonata en Prosa” y “El Instituto Libre”, primera de sus producciones en prosa, y en “El Globo de Guayaquil” su novela “Titania” con los amores de una muchacha de ese nombre, reeditada el 95 en “La Revista de Guayaquil”. También se conoce otra edición que incluye a “El Señor Penco” en 263 págs. ambas producciones se mueven en un ambiente criollo y el estilo es naturalista.

En 1.894 comenzó a colaborar en la revista semanal de Literatura, Ciencias y Artes “Guayaquil” cuyo director era el Dr. Cesáreo Carrera Padrón, ingresó al cuerpo de profesores de la Universidad de Guayaquil y fue electo Ministro Juez de la Corte Superior, ocupando la presidencia de dicho organismo el 99.

En 1.896 sufrió la pérdida de su casa en las Peñas y de todas sus pertenencias durante el llamado Incendio Grande y para reconstruirla se asoció con otros perjudicados y trajeron de California un cargamento de madera de pino de tea aceitosa, a la que no entraba polilla.

En 1.901 publicó en el “Globo Literario” de Guayaquil “El Señor Penco” en 203 págs. “Titania” y “Luz” en un solo volumen de 159 págs. y “Una Sonata en prosa” en 128 págs. con situaciones tomadas de la vida de la clase media guayaquileña, delicadas sátiras y hasta juguetonas y superficiales, porque no describen la naturaleza del medio geográfico ni se adentran en el alma de sus personajes. Novelas urbanas más para divertir que para recordar, quizá por eso mismo la conservadora Academia Ecuatoriana de la Lengua le designó su Miembro de Numero. Ese año contrajo matrimonio su hijo mayor Alfredo Baquerizo Roca con Dolores Valenzuela Plaza, sobrina carnal del General Leónidas Plaza, que ocupó la Presidencia de la República.

En 1.902 fue llamado a Quito para ocupar el Ministerio de Relaciones Exteriores en un momento álgido con la Santa Sede y escribió una síntesis del problema, publicada bajo el titulo de “Memorias de Negocios Eclesiásticos.”

En 1.903 fue designado Ministro Plenipotenciario en Cuba y en Colom¬bia y Vicepresidente de la República para el cuatrenio del 3 al 7. Todo le ayudaba, tenia buena presencia, era alto y erguido, delgado y viril. De mirada dulce, penetrante, voz modulada y agradable, piel canela, ojos café claros, pelo y bigote negros que después se tornaron blancos y una oratoria espléndida y majestuosa elocuencia que arrebataba con imágenes y símiles que abrían y cerraban los rotundos períodos de sus discursos, que prontamente se hicieron famosos en el país, aunque no eran de índole filosófica.

Como Vicepresidente le correspondió dirigir al Consejo de Estado y a la Junta de Crédito Público, encargándose del poder por ausencia del titular entre el 23 de Marzo y el 12 de Junio de 1.905.

El Nuevo Presidente Lizardo García, le designó Primer Miembro de la Junta Consultiva del Ministerio de Relaciones Exteriores pero el 1º. de Enero de 1.906 se produjo la revolución alfarista en Riobamba y Baquerizo Moreno, en su calidad de Vicepresidente de la República, sostuvo al Presidente García en Guayaquil, llamando al General Plaza -hombre fuerte del régimen- que se hallaba en New York. Posteriormente, al conocer la derrota de Chasqui, se sostuvo firmemente, hasta que el día 19 salió el pueblo a las calles a proclamar a Alfaro y tras intensos tiroteos tuvo Baquerizo Moreno que esconderse.

A raíz de esos sucesos volvió a la profesión e instaló su estudio profesional en la casa de su suegro el Dr. Emilio Gerardo Roca Andrade ubicado en Malecón y P. Ycaza, sin ninguna influencia política.

En 1.910 editó “El Nuevo Paraíso” en 48 págs. El 11 fue designado Miembro de la Junta Municipal de Beneficencia y entre el 12 y el 15 fue el Vice Director. El 12 salió electo Senador por el Guayas, concurrió al Congreso y lo presidió apoyado por Plaza, encargándose de la Presidencia por segunda vez por el lapso de veinte días, mientras se realizaban los escrutinios que favorecieron al General Leonidas Plaza para un segundo mandato.

Entre 1.913 y el 15 me reelecto Presidente del Senado. Entre el 22 y el 31 de Marzo de 1.913 se encargó del Poder por tercera ocasión. Al año siguiente ejerció el mando por varias ocasiones mientras duraban las ausencias del titular Plaza en Esmeraldas.

En 1.915 fue propuesto su nombre para ocupar la Presidente de la República en el semanario Liberal “La República” y pronto concitó simpatías en el resto del país. Los Radicales no presentaron candidato y los Conservadores intervinieron a través del Dr. Rafael María Arízaga.

Realizadas las votaciones en 1.916 triunfó Baquerizo Moreno, quien se posesionó el 1o. de Septiembre, encontrando a la República arruinada por la larga lucha armada en Esmeraldas y dividida por los asesinatos de los Alfaros, sus Tenientes y el General Julio Andrade, sin embargo, durante su mandato, la prensa gozó de amplias garantías y hubo una relativa tranquilidad, amagada por las insurrecciones de J. Federico Intriago en Los Ríos y de Clotario Paz Paladines en El Oro.

Decretó la jornada máxima de ocho horas de trabajo. En 1.918 el Diputado Víctor Manuel Peñaherrera logró la abolición de la prisión por deudas o abolición del Concertaje y la promulgación de la célebre Ley de Jornaleros, inspirándose en un proyecto presentado años atrás por el Senador por Loja, Agustín Cueva Sanz.

En 1.917 visitó el Archipiélago de Colón y fundó la población de Puerto Baquerizo Moreno. El 20 se entrevistó con el Presidente de Colombia, Dr. Marco Fidel Suárez, en el puente internacional de Rumichaca.

Ese año le sucedió el Dr. José Luis Tamayo y al inaugurar sus sesiones el Congreso, Baquerizo Moreno se despidió diciendo “He venido cubierto con el triunfo de cuatro años de paz sobre mis hombros y acompañado de hechos que serán de recuerdo perdurables y de palabras que acaso, acaso, no morirán”, sin embargo, el principal problema de su gobierno, el económico, quedaba latente porque no pudo incrementar el ahorro nacional.

En 1.924 fue designado Embajador Especial ante el Perú y presidió la Delegación ecuatoriana al Centenario de la Batalla de Ayacucho que selló la independencia de esa nación y de Sudamérica.

En 1.925 fue Presidente de la Comisión Revisora de la Constitución y Leyes. El 30 pronunció en Quito su célebre Discurso en el Centenario de la Primera Asamblea Constituyente, el 31 fue electo Senador por el Guayas y presidió el Congreso. El 15 de Octubre se encargó del mando al producirse la caída aparatosa de la dictadura del Coronel Luis Larrea Alba y convocó a elecciones. Baquerizo Moreno salvó la hora crítica de la Democracia, pero Neptalí Bonifaz se presentó como el candidato más fuerte de los Conservadores y a la postre, surgió el problema de su dudosa nacionalidad y se caldearon los ánimos, hubo manifestaciones públicas pidiendo su renuncia y la del Congreso y algunos batallones se levantaron en armas en la capital. Baquerizo Moreno fue presionado y viendose solo entregó dócilmente el mando a un bonifacista y se asiló en la Legación argentina, donde permaneció con grave peligro de su vida durante la fatídica “Guerra de los cuatro Días”.

En 1.935 salieron “Discursos, Alocuciones, Cartas, Artículos, Telegramas” en 82 págs. y en 1.937 la Academia Ecuatoriana de la Lengua editó su novela “Tierra Adentro” en 108 págs. escrita en 1.898, relación de un viaje por el interior del país y humorística alegoría de nuestras guerras civiles. Esa novela fue republicada por el diario “El Telégrafo” en entregas el 39. Fue un anacronismo literario.

Al fallecimiento de su primo político y cliente principal Juan Francisco Marcos Aguirre se retiró de la Asesoría Jurídica de la familia Marcos, quienes le siguieron pasando una pensión jubilar. Entonces fue designado Abogado del Banco Hipotecario del Ecuador, transformado después en Banco de Fomento, donde laboró casi hasta su muerte porque siempre había sido pobre.

El 25 de Octubre de 1.937 falleció su esposa de una afección cardiaca. El escribió “Cuanta gente en torno mio, pero que soledad en mi”.

En 1.939 cumplió ochenta años fue objeto de numerosos homenajes. El 40 aparecieron “Crónicas del Homenaje” y la Municipalidad de Guayaquil editó en su honor una “Selección de Ensayos” con apuntes y discursos suyos, en 195 págs. El 44 intervino en los actos realizados en Cuenca en Homenaje a Roberto Crespo Ordóñez. El 46 salieron a la luz sus traducciones y divagaciones sobre Horacio en 69 págs, y dijo con tal motivo “Amé a Virgilio y comenté a Horacio. El genio puede a veces más que el amor. También salió “De ayer y de hoy” con escritos varios en 173 págs. y la segunda edición de sus cuatro novelas.

Vivía “en su retirada y silenciosa casita en las Peñas” y empezó a anotar en un librito de bolsillo sus soliloquios. Su nieto Ernesto Baquerizo Lince le acompañaba por las noches. De esa época en su pensamiento “Mi presencia nada, mi recuerdo algo.”

En 1.951 enfermó gravemente con un cáncer a la vejiga y fue llevado por su hija María Teresa y su yerno Eduardo López Proaño que mucho lo quería, al Medical Center de New York, donde le operó el Dr. Masón con éxito, pero a la mañana siguiente 23 de Marzo, mientras estaba sobresentado en su cama, al pie de una ventana, y mirando a la calle porque acababa de llover y estaba mojada, le sobrevino un violento vómito de sangre y quedó inconciente, falleciendo a las pocas horas y sin recobrar el conocimiento. Por eso se dijo que no sufrió y que aparentemente quedó dormido. Sus restos fueron repatriados y reposan en el Cementerio General de Guayaquil.

En 1.959 se publicaron sus “Pensamientos” en 53 págs. con prólogo de Adolfo H. Simmonds. También ha pasado Baquerizo Moreno a la historia por sus frases hechas, llenas de humor y hasta de Filosofía. Al inaugurar el puente de Rumichaca con el Presidente Marco Fidel Suarez: “Un puente más, un abismo menos; Cayó Paz para que la paz impere”, dicha al develar la revolución de Clotario Paz en El Oro, “Habló Bolívar, y terminó el Mensaje”, al finalizar uno de sus mensajes presidenciales al Congreso Nacional.

Brilló como poeta suave y becqueriano, por eso se dijo de él “Alfredo Baquerizo Moreno, el singular, él hizo a las espinas en rimas florecer, el que en sus labios tuvo la palabra de ayer, y en su diestra la pluma para el alto pensar…”.

 

Wenceslao Pareja

Posted in Author's name, poetas ecuatorianos on septiembre 25, 2008 by edmolin657

WENCESLAO PAREJA Y PAREJA
POETA.- Nació en Guayaquil el lo. de Septiembre de 1.880. Hijo legítimo del Coronel Enrique Pareja Garretoni natural de Lima, quien arribó a Guayaquil en Enero de 1.867 presidiendo la comisión de técnicos militares que envió el gobierno del Perú con el fin de estudiar las defensa de Guayaquil de un posible ataque de la Armada española del Almirante Casto Méndez Núñez que asolaba el Pacífico con fines de guerra; aquí se radicó, fue agricultor y se casó con su prima hermana Susana Pareja y Pareja, rica propietaria de haciendas en el Guayas; naturales de Lima y Guayaquil respectivamente.

Estudió las primeras letras con los preceptores Montes y Santur y la secundaria en el San Vicente del Guayas. En 1.895 viajó a Lima a completar sus estudios en el Colegio Whilar y en el de Nuestra Señora de Guadalupe. En 1.900 se graduó de bachiller e ingresó a la Universidad de San Marcos cursando dos años de Ciencias Naturales y siete de Medicina y Cirugía.

En 1.907 obtuvo el título de Licenciado y se alistó voluntariamente en la campaña sanitaria organizada en el Perú para combatir la peste negra o bubónica que causaba estragos en Lima y El Callao.

En 1.908 alcanzó el doctorado en Medicina y Cirugía y ganó el Premio “Contenta” que consistía en un año de estudios en París y lo perdió porque no quiso hacerse peruano. Mientras tanto había trabado amistad con los poetas José Santos Chocano y José Galvez.

A su regreso encontró a Guayaquil presa del pánico por la aparición de la misma epidemia. En Julio de 1.908 dictó una Conferencia en la Sociedad Médico- Quirúrgica del Guayas dando a conocer las medidas de profilaxis practicadas en el Perú.

En 1.909 viajó a París enviado por su padre y tomó cursos libres con los profesores Laverán, Mesnil, Nicoye, Roux, Clamet, Chamberland y otros higienistas y conoció la bohemia de los poetas del “Quartier Latín”. “Desde entonces su obra respiró el ambiente principesco y refinado del Palacio de María Antonieta y el deslumbramiento rococó de formas espléndidas, de jardines encantados y de lagos dormidos. Es el parisismo que responde al sentimiento aristocrático de nuestros poetas, contraído con el espectáculo de los nuevos elementos dominantes”.

Regresó en 1.910 y fue designado Director del Lazareto, presentó al I Congreso Médico Ecuatoriano sus trabajos sobre la “Peste Bubónica en Guayaquil” y fue designado secretario de la sección de Salubridad e Higiene.

Igualmente en 1.911 colaboró bajo el seudónimo de “Demetrios” con varios de sus poemas en las revistas “Brochazos” y “Caricaturas” de Guayaquil y Quito. En 1.912 marchó a Huigra y combatió en las tropas de Plaza y Andrade en Yaguachi, derrotando a las de Montero y Flavio Alfaro. Ese mismo año y bajo el seudónimo de “Carabin” publicó en los lunes literarios de “El Guante” su poema “Éxodo” en versos alejandrinos aconsonantados entre si, a la manera de los poetas franceses de fines de siglo, que conmocionó a los círculos literarios y sirvió para imponer al modernismo en el país. Formaba grupo con los poetas Adolfo Hidalgo Nevárez y César Borja Cordero y su voz estaba definida pues tenia “una vigorosa personalidad poética, un raro don imaginativo, una técnica casi acabada y una evidente hondura de pensamiento”. Ese mismo año envió poemas a la revista modernista quiteña “Letras” dirigida por “Isaac Barrera”.

En 1.913 colaboró en las revistas “Renacimiento” y “Siluetas” y el 13 de Diciembre contrajo matrimonio en Guayaquil con María Guerrero Martínez, de quien se enamoró porque tocaba muy bonito al piano. Ella, en cambio, lo admiraba por sus versos. Tuvieron tres hijas, todas muy bellas. En 1.914 escribió para “El Telégrafo Literario” y presidió los cenáculos modernistas del puerto. En 1.915 tomó parte en el I Congreso Médico Ecuatoriano con varios trabajos Científicos sobre la peste bubónica en Guayaquil, diarrea atrichonas, fiebre amarilla, sarcomatosis de la piel. En 1.916 publicó en Barcelona “Voces Lejanas y otros poemas”, en 47 págs. donde recogió la mayor parte de su producción, pero al reparar en erratas de breve espacio, lo retiró de circulación. En este Poemario salió su gran composición titulada: “La voz del río”, considerada la mejor.

En 1.917 colaboró en la revista “La Idea”, órgano de la Sociedad Literaria César Borja, dirigida por Luis Anibal Sánchez, y fue designado profesor de Parasitología, Medicina Legal y Odontología de la Universidad de Guayaquil. En 1.918 por sus conocimientos de inglés y francés asistió a los profesores Noguchi y Jaonnes en sus investigaciones sobre la fiebre amarilla en el puerto y fue invitado por la Misión Rockefeller a trabajar en Centroamérica con los Dres. Gorgas y Líster, a quienes acompañó en El Salvador, Honduras, Nicaragua y luego en la península de Yucatán en México, dictando conferencias y redactando propaganda en español. Enseguida viajó al Brasil y tenía planeado seguir al África. El 18 colaboró con el semanario Humorístico Quiteño “Caricatura” de Enrique Terán, Guillermo La Torre, Jorge Diez y Alberto Coloma Silva. El 19 aparecieron sus versos publicados en la revista “Juventud Estudiosa” de Teodoro Alvarado Olea y José de la Cuadra.

En 1.921 regresó a Guayaquil y en Marzo fue designado Director de Sanidad para la Costa. En 1.924 fue llamado por la Sociedad de las Naciones y concurrió a Ginebra, integrando la Organización Sanitaria Internacional. De Suiza pasó a Inglaterra y a consecuencia de su hipertensión, en mitad del viaje de regresó empezó a vomitar y creyeron que se había intoxicado con unas salchichas, pero el no se engañó y dijo “igualito que mi madre” y sufrió un ataque cerebral que le invalidó la mitad derecha de su cuerpo y alteró sus facultades intelectuales pues no se acordaba de nada y ya sus versos no fueron como antes, como los de su época de oro, según autorizada opinión de J. A. Falconí Villagómez.

“El Poeta sabía que la muerte lo esperaba, pero no hay aún complacencia en esta espera, más bien conmovedora, que engendra la decepción ante la conciencia de que la vida es fugaz y todos nuestros pasos y nuestro drama de odios no tienen otra salida que el angustioso por qué”.

En 1.926 se jubiló. Estaba pobre pues, de la fortuna materna, nada quedaba (1). Su hermana María Rosa Pareja de Guzmán le regaló cinco pasajes y viajó a Hamburgo con su familia, donde estaba de Cónsul General del Ecuador su concuñado César Borja Cordero. Allí se trató la herniplegía aunque sin mayores resultados, hasta que Borja falleció repentinamente de pulmonía. Entonces pasó con los suyos a residir en Bruselas, dependiendo únicamente de su jubilación mensual de setecientos sucres, que equivalía a ciento cincuenta dólares.

 


(1) Su madre habría fallecido relativamente pobre y su padre entregó la administración de las haciendas de ella, empobrecidas por la escoba de la bruja que terminó con el cacao, a sus hijos los Pareja Cabanilla, quedándose los Pareja y Pareja fuera del todo.-
Concurría diariamente al Hospital San Juan de Dios para superar una fuerte depresión y por prescripción médica pasaba las tardes dedicado a trabajos manuales, especialmente a los mecánicos, llegando a inventar un dispositivo para bicicletas, un añadimiento perfeccionado de los aviones de sistema de helicóptero, un barco transbordador de vehículos y objetos menores, pero la crisis mundial de 1.929 los obligó a retornar al país. Radicó en Guayaquil y siguió educado a sus hijas.

En 1.933 viajaron todos a Quito para evitar que una de ellas ingrese a la Orden Religiosa de las “Damas Españolas”. Por las mañanas leía mucho y componía poesías, llevando una vida sana. Al mediodía “deambulaba por las calles aparentemente alegre, siempre amable, con la sonrisa a flor de labios”. Gustaba recitar sus composiciones y su sobrino Alfredo Pareja Diez-Canseco lo llevó a trabajar con sueldo a la compañía comercial “Pareja-Arízaga”, donde estuvo cinco años entretenido en diferentes ocupaciones. Ese año y solo por complacer a sus amigos reeditó en Guayaquil sus “Voces Lejanas y otros versos” en 96 págs. con inclusión de “El Canto de las últimas Sirenas” y “Romance Huancavilca”. El prólogo corrió a cargo de José de la Cuadra que calificó a Pareja de “el poeta que enmudeció”. Esta edición le mereció a su autor la Medalla de Oro de Primera Clase otorgada por la Municipalidad de Guayaquil.

En 1.936 editó “El Canto de las últimas sirenas” en 84 págs. En 1.941 su familia retornó al puerto pero él permaneció en la capital, primero en la residencial “Borja” de propiedad de su cuñada y luego en la “Molestina”; su jubilación había aumentado a mil quinientos sucres mensuales. Al año siguiente mejoró su situación económica por una herencia que recibió de su esposa y sacó “Por la Estela infinita” en 255 págs. con sus producciones finales. A principios de 1.947 iba a viajar a Washington donde estaban los suyos, cuando el lo. de febrero sufrió un segundo ataque cerebral y a pesar que lo trasladaron a una clínica falleció el 26 de dicho mes, de solo 66 años de edad.

Uno de sus amigos lo describió así: “Su figura elegante, su fisonomía blanca, con sus dorados cabellos y sus ojos de azul infinito”. Poeta de selección, de aristocracia y de élite. Su verso fue depurado, elegante y medido y como en atisbo de premonición supo cumplir su destino expresado así: “/ Mientras pasa la vida/ mientras la muerte llega/ con paso cadencioso/ -como en la danza griega-/ el verso será entonces/ mi último suspiro/”.

 
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