Carlota Jaramillo

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CARLOTA   JARAMILLO  DE  ARAUJO
REINA DEL PASILLO ECUATORIANO.- Nació en Calacalí, cerca de San Antonio, a la vuelta de la mitad del mundo, provincia del Pichincha, el 9 de Julio de 1.904 y fueron sus padres legítimos Isaac Jaramillo Jaramillo, propietario de la finca “El otro lado” porque estaba detrás de una quebrada, donde cultivaba habas, papas, mellocos, etc. y su prima hermana Natalia Jaramillo, naturales de Calacalí.

Fue la segunda de tres hermanos que crecieron felices en la finca familiar y siguió la primaria en la escuelita de su pueblo hasta terminar el sexto grado. De su abuelo materno y de su tío Timoleón Jaramillo heredó la afición por la música. Con ellos aprendió a rasgar la guitarra y a entonar ritmos de música mestiza. Cantaba en el seno de su familia con voz melodiosa y su madre la envió a proseguir sus estudios en el Normal Manuela Cañizares en Quito, viviendo con sus tíos dobles Timoleón Jaramillo Jaramillo casado con Judith Jaramillo, que habitaban una casa propia  en la calle Caldas, barrio de San Blas. El tío era rentista, tocaba muy bien la guitarra en prima.

En el Normal encontró el ambiente moderno impreso por las profesoras de la segunda Misión Pedagógica alemana que practicaban los  métodos de la escuela herbatiana de los pasos formales, con materias consideradas nuevas en el país como Gimnasia, Música y Bailes. La Profesora Eleonora Neumann acostumbraba llevar a sus alumnas a los espectáculos que presentaban las compañías extranjeras en el teatro Sucre, los grupos de aficionados o un Orfeón que hizo música y algo de comedia. Pronto apreció su melodiosa voz y la puso en contacto con el maestro Sixto María Duran, quien le dio clases particulares. Era una muchacha agraciada, llenita, canela clara, ojos y pelo negro, lo que se dice de buen ver pero solo cantaba en familia o en reuniones de casa. Tenía una hermosa personalidad, inteligente y vivaz, desenvuelta y feliz.

Al conmemorarse el centenario de la batalla del Pichincha en 1.922 se organizó un Concurso de canto para aficionados en el teatro Edén de Quito. Intervino a dúo con su hermana Inés que hacia de segunda voz, fueron la única pareja femenina e interpretaron una canción compuesta por Ramón Moya con letra de Heleodoro Avilés Minuche. Fragmento // Cuando la amante canción / turba la noche serena / se está muriendo de pena / un alma y un corazón… // cosechando grandes aplausos en competencia con diecinueve participantes varones. El Jurado estuvo presidido por Sixto María Duran y les otorgó el Premio Unico consistente en una guitarra y una guindola.

El ambiente teatral y musical quiteño se engalanó en 1.925 con la formación de la “Compañía Dramática Nacional” de Marco Barahona, que tuvo figuras de la importancia de Marina Moncayo como primera dama y Jorge Araujo Chiriboga galán joven. En Mayo del 26 se formó la “Compañía de Zarzuelas” de Victoria Aguilera.

En Junio egresó de Profesora Normalista, actuó y cantó en la despedida del Colegio y sus compañeras terminaron llorando, pero no tuvo tiempo de emplearse porque fue requerida con su hermana Inés por el Profesor Rafael Ramos Albuja, músico, ex Director de Orquesta de la Compañía española de Esperanza Iris, quien trataba de formar la suya bajo el nombre de “Compañía de Revistas y Variedades Ramos Albuja”. Primero vinieron los ensayos, Ramos se entusiasmó y les dijo “Valen”, “Valen”, luego las dudas, porque sabían de antemano que su madre no les permitiría actuar, finalmente se presentaron el 26 de Octubre con la obra “Sabana Blanca”, pero sin el consentimiento de ella. Los tiempos no eran fáciles pues el teatro tenía mucha resistencia, sobre todo en el sector clásico formado por un público selecto y acostumbrado a óperas, operetas y zarzuelas europeas, que opinaba despectivamente de las intérpretes de canciones nacionales y decía: La Carlota Jaramillo está haciendo chichería. Eso no es arte. También las denostaba el sector religioso formado por beatas santurronas e ignorantísimas, aunque por otras razones, pues a las actrices y cantantes las tildaban de cómicas y de mujeres livianas, ya que seguían los preceptos marianos de la Iglesia, que preconizaba como política la obediencia ciega de la mujer en el hogar.

Con Ramos Albuja trabajaron Eva Raquel Echeverría de primera tiple, Alfredo León de Director de Escena y primer galán, Miguel Ángel Casares que era un artista múltiple, el tenor cómico Roberto Maldonado, el bajo cómico Alfredo Pérez Chiriboga, a) El Piñufla, Carlota Jaramillo fue tiple cómica y su hermana Inés actuó de Contralto. El lleno fue completo y el éxito clamoroso, pero no concurrió ninguno de sus parientes. I cuando cantaron un pasillo con letra de Arturo Borja y música de Miguel Ángel Casaras que dice así. Fragmento: // Para mi tu recuerdo / es hoy como la sombra / del fantasma a quien dimos / el nombre de adorada; / yo fui bueno contigo / tu desdén no me asombra / pues no te debo nada / ni te reprocho nada, /a lo más mi tristeza / esta tristeza enorme / que me quita la vida / que me asemeja a un pobre / moribundo que reza /a la Virgen pidiendo / que me cure la herida.// el éxito no se hizo esperar y una lluvia de aplausos sacudió el proscenio. Al día siguiente los periódicos decían que ambas habían provocado delirante entusiasmo. Su padre quiso dar una voz de aplauso pero su madre, con una carga de siglos, no   pudo   reprimir   con pena la palabra ¡ Artistas ¡

Después de dos o tres funciones y un viaje en automóvil a Cuenca se desbandaron los miembros de la Compañía Dramática pero se formó otra que llamó “Compañía de Comedías y Variedades” y debutó el 26 de Diciembre con la obra “El pobrecito Juan” actuando Arturo Valencia que era un gran aficionado, Carlota fue ascendida a primera actriz, etc.

Despertado el fervor del público, las tres compañías recién formadas se disputaban la primacía en Quito y los diarios tuvieron que crear una sección especial con noticias y chismes. Estas eran: 1) la Dramática con Marco Barahona, Marina Moncayo y sus nuevos actores Jorge Icaza Coronel y Humberto Dorado Pólit. 2) La de Zarzuelas de Victoria Aguilera con la excelente cantante Rosa Saa de Yánez, Luís Carrillo, Antonio Bedoya, Humberto Estrella, Imelda Correa, José Antonio Aguilera con el acompañamiento musical del joven maestro José Antonio Canelos y 3) La de Comedías y Variedades. Cada grupo trataba de mejorar semana a semana sus presentaciones en los teatros Sucre, Popular y Puerta del Sol respectivamente.

En la de Carlota se trabajaba obras humorísticas del autor español José Arniches como El pañuelo de rosas y No te ofendas Beatriz, a más de su famoso acto de Variedades con todos cantando: Miguel Ángel Casares, Jorge Araujo Chiriboga, Alfredo León, Alfredo Pérez Chiriboga y las hermanas Jaramillo. Luego subieron a las tablas “Una historia sin importancia” con un numeroso elenco en el cual, a más de los anteriores, trabajaron Telmo Vásconez, Arturo Valencia, Tita Merizalde, Esther Rosero. El 24 de Mayo del 27 hubo un singular concurso en el que resultaron premiadas Marina Moncayo como actriz, Carlota Jaramillo y Rosa Saa como cantantes y Victoria Aguilera como impulsora del teatro. En Marzo del 27 estrenaron “La Tía de Carlos”. Carlota fue Carmen. Los palcos con cinco entradas costaban diez sucres, el individual y la butaca un sucre, el anfiteatro cincuenta centavos y la galería cuarenta. Los actores se repartían las ganancias. Su amistad con Jorge Araujo Chiriboga, quien ponía la nota de dinamismo y alegría por ser actor, cantante, compositor y representante, se había acrecentado. Un día él las invitó al hipódromo de la Colón. Carlota imaginó que estaba interesado por Inés, ésta pensó lo contrario. En otra ocasión le dijo a Carlota: Cada día que pasa te amo un poquito más, pese a la diferencia de edades pues él pasaba de los 35 y le hizo oír cuatro versos de un pasillo que había brotado de su corazón enamorado. Fragmento: //Qué distintos los dos / tu recién comienzas / y yo voy ya /por la mitad del día, / tu ni siquiera vives todavía / y yo ya de vivir / tengo pereza… // Carlota tarareó la estrofa y Jorge ofreció completar el verso, lo que recién cumplió en 1.936 bajo el nombre de Sendas distintas y de la siguiente manera // Sin embargo, cual busca la tibieza / del sol, la planta que en florar ansía / persisto con afán tu compañía / para que des calor a mi tristeza. // Qué cerca y qué lejanos, yo soy el viejo / soñador, tu la niña apasionada / que cantando en la luz vas como un ave.// Mas al mirarte de cerca me figuro / que yo soy un castillo abandonado / y tu un rosal abierto junto al muro. //

La oposición de los de su casa a este enamoramiento hizo que Carlota y el gato Araujo, así le decían por sus ojos verdes, se fuguen a Guayaquil en Octubre del 28 para casarse. Después vino la reconciliación entre abrazos, besos y perdones con sus padres y comenzó para ella una nueva vida en la que afloró el amor y el sentimiento. El llevó al hogar a sus hijos Jorge y Juan Araujo Proaño a los que Carlota terminó de criar como si fueran suyos. Pronto nacieron Marco Vinicio y Nelly Araujo Jaramillo. I cuando la compañía de Comedías y Variedades dejó de existir, Carlota cantó en actos de variedades, en intermedios de películas, es decir, que honestamente se ganó la vida con su arte.
En 1.935 inició su carrera artística en los micrófonos de HCJB cuando la emisora tenía su estudio en la calle García Moreno. Separada del dúo, cantaba sola pues su hermana Inés se había retirado. Por esos tiempos también solía interpretar pasodobles y tangos, entre estos últimos puso de moda “El Comisario”. El 37 fue aquejada de fiebre exantemática y pasó tres semanas aislada en el Hospital San Juan de Dios.

En 1.937 fue llevada por María Angélica Idrovo rectora del Colegio 24 de Mayo y desempeñó la cátedra de Gimnasia Rítmica. El sueldo fue de S/.180 que entonces alcanzaba. Vivía con los suyos en la Venezuela No. 1.414 entre Oriente y Galápagos, cantaba tres veces por semana en la Radio Quito, practicaba en el departamento con guitarra, escogía escrupulosamente las canciones pues era ordenada y estricta.

En 1.938 la fue a buscar Carlos Cordovez Borja, propietario de la radio El Prado en Riobamba, estación que tenía mayor fuerza en la costa. “Era bonita, estaba bien equipada y su programación era solo musical. Carlos nunca convino en que su estación tocara otra música que no fuera nacional. Todos trabajaban allí por amor al arte, con un afán enorme porque la radio era una cosa nueva y uno oía lo que hacía. Un día me vino a buscar y dijo: Yo la he oído cantar a Ud. pero mal, yo quiero que venga a cantar a la radio, venga a ver como está. Yo temblaba porque Carlos era sencillo pero drástico, él te decía las cosas como le salían del espíritu. Mi marido cogió una guitarra y me acompañó en la pieza – Honda Pena – de la autoría de mi cuñado Ángel Leonidas Araujo, que fue la primera canción que yo grabé. Me puse delante del micrófono y canté. Fragmento.  // No sé qué mano cruel / que honda pena / envenena mi vida eternamente / que con el alma de esperanza llena / voy a beber el agua de la fuente / y el agua de la fuente se envenena. //”

“Al final me oí ¡Qué cosa más rara, que confusión; Esa fue una época nueva para mi, de triunfos. Las grabaciones se realizaban después de la una de la mañana en que mejoraba la luz eléctrica y la interpretación tenía que ser impecable pues el menor error obligaba a repetir íntegramente todo, ya que se grababa directamente. De mi primer disco se vendieron mil copias en cosa de un mes. El éxito se debió a que fue la primera vez que un artista grababa en el Ecuador. Antes habían circulado discos del dúo Ibañez-Safadi grabados en los Estados Unidos. Otros éxitos fueron el pasillo Honda Pena y el cachüyapi El Chamiza. En Agosto del 40 fui la estrella en la jornada inaugural de Radio Quito; mas, la época de oro de mi vida artística comenzó en 1.942 cuando grabé la segunda tanda de discos, fue donde Luis Pino Yerovi, propietario del sello Emporio Musical. Estaba en la plenitud de mi voz y de mi espíritu y comenzaron a llamarme la Reina del Pasillo ecuatoriano. Gravé varias canciones para el sello Odeón a dúo con Luis Alberto Valencia. También el exitoso pasillo Para mi tus recuerdos de Miguel Ángel Casares. Nunca y Amor Grande y Lejano, ambas de mi cuñado Ángel Leonidas Araujo, Sombras con letra de Rosario Sansores y música de Carlos Brito y el famoso Si tu me olvidas, autoría de mi esposo, que dice así. // De terciopelo negro, guambrita / tengo cortinas / para enlutar mi pecho, guambrita, / si tu me olvidas.// Si tu me olvidas / blanca azucena / si la azucena es blanca, guambrita, / tu eres morena.// Me lo negaste / prenda querida, / si me niegas el agua, guambrita, / pierdo la vida //A la samaritana, guambrita, / te pareciste / te pedí un vaso de agua, guambrita, / no me lo diste. //

Esta pieza sirvió de fondo a la película francesa “Morir de amor” y ocasionó un largo juicio en los tribunales europeos, hasta que tuvieron que reconocer que lo efectuado en París era un plagio. Otras casas disqueras también habían usufructuado de su trabajo, cambiando el nombre de la canción.

El 48 su esposo fue designado Cajero de los Estancos en Ambato debido a su amistad con el presidente Galo Plaza. Carlota obtuvo su traslado al Colegio Bolívar como Inspectora General. El 51  regresaron a Quito, alquilaron en la Caldas y Vargas. El 52 comenzó a cantar en Radio Bolívar y el Presidente Velasco Ibarra la nombró Ayudante en el Ministerio de Economía con S/.340 mensuales de sueldo. El 58 logró su jubilación y el Estado le fijó una módica Pensión.

El viernes 27 de Febrero de 1.970 a las cinco de la mañana, día en que cumplía 78 años, falleció su esposo a consecuencia de un violento infarto y desde entonces dejó de cantar pues ya no sentía ánimo para ello. Su hijo Marco Vinicio, Jefe de Aeropuerto de Tame, la convenció de pasar unas cortas vacaciones en Salinas. De vuelta a Quito, cerró su departamento, fue a vivir con su hija Irma de Vorbeck y al poco tiempo enfermó de las tiroides con graves molestias nerviosas y oculares, y aunque se trató con varios médicos, especialmente con el Dr. Burbano del Seguro Social, se le brotaron los ojos, disminuyó notablemente el sentido de la vista y ocultó su dolencia con lentes negros.

A principios del 81 iba a grabar un disco con Edgar Palacios cuando se enfermó con principio de infarto pero se repuso favorablemente y volvió a realizar sus ocupaciones normalmente. Salía, iba a misa, paseaba, jugaba con sus nietos. En síntesis, una existencia tranquila aunque con dificultades económicas. En Julio declaró que era una mujer realizada porque siempre tuvo la compañía de gente comprensiva a su lado, había sido muy feliz en su matrimonio gozando del hogar por casera y hacendosa, la rodeaba una linda familia compuesta de hijos y nietos. ¿Qué más podía pedir?

A pedido de amigos y conocidos actuaba esporádicamente en festivales de música ecuatoriana, con esa voz tan inconfundible – por sonora y melancólica – que le acompañó hasta el final de sus días. I era saludada en las calles por gente que no conocía. “Me miran y me dicen: Carlota Jaramillo”. En 1.972 el Consejo Provincial del Pichincha inauguró su busto en Calacalí. Se sorprendió mucho y dijo: Yo creía que estos homenajes solo se hacían a los muertos, y cuando entró al poblado se le nublaron los ojos recordando que cada vez que ella llegaba de vacaciones su mamá salía a recibirla con todos los miembros de la familia que ya no estaban porque habían muerto. Se encontró con sus antiguas condiscípulas normalistas que no veía en casi cuarenta años. Había un gentío bárbaro y era una mañana esplendorosa, se le hizo un nudo en la garganta, nublados los ojos de lágrimas, casi no pudo hablar.

El 86 se le presentó un problema cardíaco, estaba casi ciega. El Miércoles 9 de Diciembre de 1.987, cuando aún no se apagaban las fiestas de Quito, saliendo de una misa de pésame en compañía de su hija, al llegar a la puerta de su casa en la Andalucía No. 311, barrio de la Floresta, perdió el equilibrio y cayó hacia atrás, fracturándose el cráneo. Eran las tres y medía de la tarde. Llevada de urgencia al Hospital Metropolitano, falleció sin recobrar el conocimiento al siguiente día, Jueves 10, a las 8 y 37 de la mañana, luego de una infructuosa intervención quirúrgica que le practicaron para salvarle la vida, tenía 83 años de edad.

Los diarios del país se hicieron eco del suceso. El Congreso Nacional dictó un honroso Acuerdo reconociéndole su título de Reina del Pasillo, el Vicepresidente de la República, Blasco Peñaherrera, asistió a los funerales el viernes 11 en la Casa de la Cultura. A las cuatro de la tarde el pueblo concurrió masivamente y la acompañó hasta su sepultura en la Capilla de la Doloroso, cantando sus canciones predilectas:

Tuvo una vida llena de motivaciones espirituales porque acostumbraba poner su alma en cada canción. Representó con otros grandes artistas la sensibilidad nacional de toda una época (1.930-60) que fue de oro para el Pasillo y el Albazo, por eso el pueblo rindió un sentido y multitudinario homenaje a la voz femenina más importante del país durante mucho tiempo.

Rafael Díaz Icaza escribió: Sus canciones dulces y melancólicas nos acompañaron en los días de las fiestas y en las horas del duelo. En sus labios el hombre de la calle descubría frases de los poetas románticos y modernistas y por esas transferencias involuntarias pero inevitables pasaron a ser formas propias de Carlota, maneras en que ella dijo la alegría o la tristeza del hombre corriente. Tuvo total y absoluta sinceridad y mucho amor a la tierra, sello particular y estilo inconfundible, se deslumbraba ante los hombres y las cosas elementales, tal su inocencia.

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