Emilio Estrada Carmona


PRESIDENTE DE LA REPUBLICA.- Nació en Quito el 28 de mayo de 1.855, hijo legítimo del Dr. Nicolás Estrada Cirio, destacado político y en 1.859 representante personal del Jefe Supremo Gral. Guillermo Franco Herrera en la firma del Tratado de Mapasingue y de Francisca Carmona y Basmaissón. Fueron sus padrinos de bautizo el Presidente Urbina y su esposa Teresa Jado.

El 24 de septiembre de 1.860 las fuerzas combinadas de García Moreno y Juan José Flores entraron en Guayaquil y numerosos políticos buscaron el exilio en Lima, entre ellos Nicolás Estrada, que se vio forzado a viajar dejando a su familia en abandono y pobreza. Niñez desvalida, una madre ganando el sustento en diversas labores caseras, preparando dulces, bordando. En 1.863 ingresó el joven Emilio al San Vicente del Guayas y estudió seis años.

Desde 1.870 trabajó en el almacén comercial de Mr. Buttler, comenzando de abajo, abriendo las puertas, barriendo la tienda, luego llegó a ser ayudante personal del dueño. También incursionó en pequeños negocios y fue contratista en la pavimentación de calles. En sus ratos de ocio frecuentaba el gimnasio del Club Sport “Perseverancia”. Bombero raso en la bomba “Unión No 3″, luego ascendió a Ayudante y ganó en 1.874 una medalla. Por entonces contrajo matrimonio con Isabel Usubillaga pero no tuvieron hijos.

En 1.883 el ejército “Regenerador” de Alfaro se situó en Pascuales para asaltar Guayaquil que aún permanecía en poder de Veintemilla. La policía ejerció una activa vigilancia para impedir que los jóvenes salieran del puerto y engrosaran las filas rebeldes. Algunos lograron burlar a los guardias. Estrada se presentó a Alfaro y le entregó un rústico plano confeccionado con detalles de gran interés sobre las fortificaciones enemigas. Alfaro lo premió nombrándolo “Proveedor General del Ejército”.

Capturada la ciudad fue designado Comisario de Policía. Poco después el Congreso se reunió en Quito y designó Presidente al Dr. Plácido Caamaño dejando al partido liberal fuera del gobierno. Pedro Carbo fundó en Guayaquil el periódico “El Federalista” y allí colaboró Estrada.

El 13 de noviembre de 1.884 estuvo entre los complotados que en la hacienda “Chapulo” en Los Ríos, juraron luchar por la libertad y contra el gobierno. Después de la desastrosa acción de Piscano cayó prisionero de las fuerzas del Gral. Secundino Darquea y fue puesto en capilla con Nicolás Infante y demás compañeros, a última hora fusilaron únicamente a Infante, obligando a los otros a presenciar tan bárbara pena. Estrada fue conducido a Guayaquil y guardó prisión en el Cuartel de Artillería mientras su esposa Isabel Usubillaga agonizaba. Un amigo le consiguió permiso para visitar el cadáver y al ir a darle un beso se lo impidieron. ¡No lo pudo hacer!

Meses después fue ingresado a la Cárcel Pública como un vulgar delincuente, pero logró escapar una noche debido a la protección desinteresada que le proporcionó Mercedes Monsalve de Márquez de la Plata, concuñada del Presidente, que lo mantuvo oculto en su casa hasta que abordó un buque inglés con destino a Panamá. Allí se empleó de obrero en las obras de construcción del canal y ascendió a Capataz, Ayudante y hombre de confianza de los Ingenieros.

En 1.889 regresó con salvoconducto otorgado por el Presidente Flores Jijón, se empleó de Subadministrador de la Empresa de Carros Urbanos tirados por mulas y contrajo nupcias con Isabel Schiacaluga Aubert, en la que tendrá tres hijos. En 1.892 fue nombrado Administrador del Ingenio “María” de la familia Morla, aprovechó la tranquilidad del campo y logró escribir el folleto “Para la Historia”, publicado sin nombre, en Nicaragua.
El 5 de junio de 1.895 Guayaquil se pronunció contra el régimen progresista. Estrada fue designado Gobernador Interino del Guayas. En 1.896 fue propuesto para ocupar el Ministerio del Interior pero sólo aceptó la Jefatura Política de Guayaquil. Después del “Incendio Grande” formó parte de la “Junta de Socorro”. En noviembre pasó a administrar la empresa de Carros urbanos y trasladó a su familia a Guayaquil. En 1.898 fue jurado principal del Tribunal de Imprenta, Senador Suplente por la Provincia del Azuay y Diputado principal por la del Guayas. Entonces empezó a sufrir de astigmatismo y comenzó a usar lentes.

En 1.899 fue Vicepresidente y luego Presidente de la “Sociedad de Crédito Público” que prestó un millón de sucres al gobierno, tomando la administración de los monopolios y salvando al comercio local del pago de una contribución de guerra, ya ordenada. También fue miembro de la Comisión de reconstrucción del Colegio San Vicente, cargo que volverá a ocupar en 1.902.

Entre 1.899 y 1.900 se negó a concurrir a los Congresos. Este último año fue postulado a la Presidencia de la República pero declinó el honor. Colector del Colegio San Vicente y nuevamente Gobernador del Guayas en 1.901.

En 1.902 fue electo miembro de la Junta Municipal de Beneficencia, allí lo comisionaron para la reconstrucción de los hospitales y colaboró en el Diario “El Tiempo” con el seudónimo de “Tácito”. En 1.903 fue miembro de la comisión de fijación de tarifas del ferrocarril y Presidente del directorio de la recientemente creada Compañía de Teléfonos. En 1.906 refutó por la prensa al Dr. Emilio Arévalo, autor de “La Jornada del 19 de enero”, volvió a ocupar la Gobernación del Guayas bajando del despacho a bastonazo limpió a un grupo de levantiscos militares que lo importunaron con desplantes. Por esta anécdota y otras parecidas le decían “El Ogro”.

En 1.906 su esposa enfermó de gravedad y al conocer Alfaro esta situación lo designó “Visitador de Consulados en Europa” ayudando con los gastos del viaje. Ella murió de todas maneras, a pesar del tratamiento.

En 1.907 fue Interventor fiscal del ferrocarril. En 1.908 y con motivo de la epidemia de fiebre bubónica que se desató en Guayaquil, fue designado Inspector de Sanidad del Guayas, Miembro de la comisión Administrativa de Sanidad y después Vocal de la comisión Especial de Saneamiento del Guayas (cargos adhonorem pero de mucha responsabilidad) también será Visitador Fiscal de Aduanas y Presidente de la discutida Compañía Nacional Comercial.

En 1.909 volvió a ocupar la Gobernación del Guayas por sexta vez y el partido liberal radical lanzó su candidatura a la Presidencia de la República. Alfaro lo apoyó al principio abiertamente, pero un grupo de jóvenes presionaba en favor del General Flavio Alfaro, con el pretexto de que Estrada era viejo, estaba cardiaco según había diagnosticado el Dr. Herman Parker y no resistiría la altura de Quito. Alfaro, con casi 70 años y una vida llena de problemas, se hallaba cansado y disminuido en su voluntad, de suerte que sin abandonar su neutralidad en la campaña, permitió la complicidad de las autoridades en la clausura de los comités políticos de Estrada y la persecución de sus numerosos partidarios.

Estrada y su hijo Víctor Emilio lo visitaron en Palacio. Su posición era absurda porque siendo el candidato liberal no gozaba del respaldo del gobierno. Alfaro le pidió la renuncia en bien del partido aduciendo como razón la enfermedad del corazón que constituía un peligro para el futuro del liberalismo radical, lo cual era verdad, pero ya era demasiado tarde para reconocerla pues la candidatura estaba lanzada, tenía el apoyo de la mayoría del país y no se podía dar pie atrás.

Estrada propuso una fórmula de transacción; que Alfaro designara Ministro del Interior al Gral. Manuel Antonio Franco, enérgico militar que evitaría cualquier intento revolucionario. Estrada se comprometía a mantener a Franco en su ministerio y a disponer para que en caso de su muerte le subrogara legalmente. Lamentablemente Alfaro no aceptó tan cordial y lógica propuesta y la reunión terminó en fracaso.

Realizadas las elecciones ganó ampliamente Estrada pero algunos militares “Flavistas” habían dispuesto un golpe de estado, así pues, Víctor Emilio Estrada se les adelantó en Quito, tomando los cuarteles con varios jefes que vivaban a su padre. Alfaro fue depuesto y salvado de la muchedumbre por varios diplomáticos, salió posteriormente del país.

El 1° de septiembre de 1.911 inició su mandato constitucional que debía durar hasta 1.915, estaba de luna de miel, casado en terceras nupcias con Lastenia Gamarra y Menéndez, pero este enlace y la agitada vida política le precipitaron la muerte, por ataque cardiaco, en Guayaquil, el 21 de diciembre, en las primeras horas de la tarde, después de sólo 112 días de gobierno y a los 56 años de edad, aunque aparentaba muchos más (1).

Manuel J. Calle en su obra “Hombres de la Revuelta”, insultó a los principales alfaristas de 1.906, al tratar de Estrada dijo: “Creo que era en 1.890 cuando todos los días veíamos, al paso, sentado en la puerta de la Agencia de Carros Urbanos, un hombre grueso, pálido y barbudo, que se dejaba estar horas y horas en su silla, en inmovilidad casi hierática, con el ceño fruncido, medio cerrados los ojos, la boca plegada como con dejos de una amargura infinita, sombrío, hosco, impenetrable, silencioso, con los brazos cruzados sobre el pecho y al viento la desnuda cabeza. Resumiendo: Ese carácter no tiene complejidad de ninguna clase. La adversidad le hizo

(1) Su muerte ocurrió después del almuerzo y mientras hacía la siesta en su casa de la Avenida 9 de Octubre, casi al llegar a la intersección de García Avilés. El cadáver fue conducido al antiguo edificio de la Gobernación donde se levantó una Capilla Ardiente.
duro. El abandono social le hizo rebelde. El dolor le hizo adusto. Pero en lo íntimo del Ogro, como cariñosamente le llaman los suyos, hay un hombre excelente”.

Fue todo un carácter y por ello su hijo Víctor Emilio al dar a la luz pública su biografía le puso por título “Vida de un hombre”; luchador, ciudadano activo, espíritu rebelde y amante de la verdad. Alto, muy alto, espaldas anchas, musculatura desarrollada, mal genio, no gustaba de condescendencias y esto le acarreó malquerencias y enemistades; callado, hogareño, buen padre y buen marido, pero enemigo de exteriorizar sus sentimientos. Ni estaba hecho ni gustaba de “la vida guáchara” y por eso se casó la tercera vez, según sus propias palabras en carta dirigida a una hija.

Cuando estuvo en prisión escribió algunos poemas menos que mediocres y el folleto “La historia contra las calumnias de la campaña de Mapasingue”. En 1.903 regaló a la Universidad de Guayaquil los planos que había confeccionado el Ingeniero Otto Von Buchwald para el edificio que hoy se conoce como “La Vieja Casona”. Durante su administración en el Ingenio “María” construyó un puente colgante. Fue habilidoso, de ingenio y de inteligencia, en síntesis, parodiando a Calle “un hombre excelente” y además positivo.

About these ads

Deja un comentario

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

%d personas les gusta esto: