Pablo Haníbal Vela

PABLO HANNIBAL VELA EGUEZ
POLÍTICO Y POETA CORONADO.- Nació en Guayaquil el 16 de Enero de 1.891 en la casa de su tío abuelo el Dr. Modesto Jaramillo Egas, ubicada en la antigua calle de la Gallera, hoy general Córdova, esquina de 9 de Octubre. Hijo legítimo de José Mariano Vela Jaramillo, administrador de la Hacienda e Ingenio Chobo y después del Correo de Guayaquil, periodista de “El Tiempo”, “La Patria Libre” y “El Telégrafo” y en 1.906 autor de “El Liberalismo Futuro” y de Adela Egüez Alvarez, naturales de Otavalo y Ambato, respectivamente.

Su madre le enseñó a leer de corrido a los cuatro años y al siguiente ingresó a la escuela de la Sociedad Filantrópica del Guayas donde cursó la primaria. En 1.900 pasó al “Vicente Rocafuerte”. Allí escribió el periódico manuscrito y satírico “El Remache” que salía con sus dibujos. En 1.903 fue designado Secretario de la Sociedad Filantrópica. En 1.905 pasó a Riobamba a buscar mejor clima, graduándose de Bachiller de Filosofía y Letras en el Colegio “Pedro Vicente Maldonado”.

En 1.910 estaba nuevamente en Guayaquil en casa de su padre en 6 de Marzo y Colón y se alistó en el Batallón de Reserva “General Illingworth No.2″ con el grado de segundo Ayudante Mayor. Ese año obtuvo el Primer Premio en el Concurso Literario promovido en Quito con ocasión del centenario de la Independencia de Colombia. En 1.911 ingresó a la Facultad de Jurisprudencia de la Universidad de Guayaquil. En 1.912 recitó una “Oda” en la velada fúnebre que ofreció la Universidad a la memoria del Dr. Manuel de Jesús de Arzube Franco, Decano de la Facultad de Ciencias Médicas, fue profesor sustituto de Filosofía y Literatura en el “Rocafuerte” donde lució su fácil palabra hasta 1.916 y concurría a la redacción de “El Guante” para conversar con Manuel J. Calle.
En 1.913 colaboró en “El Telégrafo Literario” firmando como “Tirteo”. En 1.915 se afilió al Partido Liberal escribiendo para “La Ilustración” y “El Pensamiento” bajo el pseudónimo de “Guy de Pavelanny”; en el semanario “La Mañana” hizo campaña en favor de la candidatura presidencial del Dr. Alfredo Baquerizo Moreno de quien fue secretario particular. En 1.916 fue electo Diputado suplente por el Guayas, colaboró en “La Francia” a favor de los aliados bajo el pseudónimo de “Max Ranville” y en la revista “Letras” de Quito. Calle lo llevó de redactor a “El Guante”.

En 1.917 escribió en “El Respetable Público”. En 1.918 pronunció la Oración Fúnebre en el sepelio de su amigo Calle y fue llamado a “El Guante” donde lo reemplazó como editorialista. Ese año ingresó a la Masonería y llegó a ser Gran Orador de la Gran Logia del Ecuador. En 1.919 figuró en “El Nacional” de Alejo Matheus Amador donde tuvo varias columnas con los seudónimos de “Rigadim”, “El más alto” “El Cacique del Guayas”. “El Sargento encargado”, “El más chico”, “Alisin” “Saumun Pin” y “Carlos Martell”. También colaboró en “La Campana” como “El Campanero de Turno”, y en “El Fuete” hizo famoso su seudónimo “Jinete Rojo”. “La polémica periodística fue su deporte, pleno de emoción, de agilidad, casi alegría. Fue un periodista de doctrina y de combate Por entonces contrajo nupcias con Raquel Rendón Constante y tendrán dos hijos: Francisco y Pablo Ney.

En 1.920 fue electo Consejero Cantonal de Guayaquil durante la pugna que se desarrolló en nuestra Municipalidad entre Baquericistas y Tamayistas por dirigir los festejos del centenario de la Independencia; obtuvo el apoyo del primer bloque fue designado Presidente del Concejo y con el Vicepresidente José Vicente Trujillo asistió en Cuenca a los festejos de esa ciudad.

En 1.922 fue editorialista del Diario “El Intransigente” de Juan Bautista Rolando Coello y al día siguiente de la matanza del 15 de Noviembre sacó un furibundo artículo titulado “La voz de los muertos” que le costó prisión y el destierro a Lima. De allí siguió a Valparaiso y a Santiago donde escribió para “La Crónica”.

En 1.923 estaba nuevamente en Guayaquil. La liga Obrera del Guayas le entregó una medalla de Oro y Enrique Baquerizo Moreno lo hizo elegir Presidente de la Junta Liberal del Guayas encabezando la Delegación que viajó a Quito a la I Asamblea Nacional del mencionado partido, donde obtuvo la Vicepresidencia y redactó los estatutos. Al momento de la clausura fue aclamado Director Supremo del Liberalismo por un año. Entonces trabajaba en la oficina de su amigo Eduardo Rivas Ors, empresario de los teatros “Olmedo” y “Edén” y pasó a la redacción del El Universo desde el 2 de Agosto de 1.923.

En 1.924 el Presidente Gonzalo S. Córdova lo nombró Ministro del Tribunal de Cuentas. En 1.926 fue editorialista de la revista “Ecuador”.

En 1.928 estuvo entre los fundadores del Consejo Provincial del Guayas creado por mandato de la Constitución de ese año. En 1.929 fue Gran Maestro grado 33 y fundó con Carlos Palacios Sáenz y Héctor Zambrano la revista satírica “La Chispa” y sus similares” “El Bombo” y “La Bocina”.

En 1.931 salió por dos años Senador funcional por el periodismo, las sociedades científicas y las academias de la República. En 1.932 volvió a ser designado uno de los tres Directores Supremos del Partido Liberal con José Peralta y Modesto Larrea Jijón y fue candidatizado a la presidencia de la República por un grupo de independientes. El gobierno de Guerrero Martínez lanzó a Juan de Dios Martínez Mera y los conservadores a Manuel Sotomayor y Luna y Orejuela. Realizadas las elecciones triunfó Martínez Mera que se posesionó.

Pablo Hannibal Vela era un espíritu ligero ‘Todo lo hacía con espontánea sencillez, con gracioso donaire, con su risa llena de áureos cascabeles de ironía” por eso su popularidad creciente. En 1.933 fue reelecto Senador, hizo oposición y votó por la descalificación de Martínez Mera. En 1.934 acompañó al Presidente electo Dr. José María Velasco Ibarra en su gira por el sur del continente. En Septiembre de ese año perdió la calidad de Senador por el golpe de Estado de Velasco Ibarra, se distanciaron y en 1.935 militó en la oposición a los régimen dictatoriales.

En 1.936 obtuvo el divorcio y contrajo segundas nupcias con Delia María Freile, en quien no tendrá descendencia. Se habían conocido en la campaña electoral del 32 donde ella había sido activista, radicaron en Quito y Vela se dedicó al periodismo, pero al poco tiempo comenzó a sufrir de glaucoma y le disminuyó la vista, primero paulatinamente y después casi por completo, al punto que ya no podía leer ni salir solo a la calle y apenas tenía 46 años de edad, truncándose así su brillante carrera política.

Entonces se refugió en la poesía y en la tranquilidad de su hogar. Por las mañanas su señora le leía los diarios en voz alta, luego anotaba los dictados , los pasaba en limpio y enviaba a las oficinas de “El Día” de Quito y “El Universo” de Guayaquil, donde por muchos años mantuvo sus columnos: “Vibraciones del Mundo” y “Panoramas de Cultura”.

Por las tardes salían juntos a visitar o a pasear por El Ejido. El con su bastón y ella a su lado “la mano en la mano, lentos y callados, los ví alejarse, perderse de vista en la obscuridad de aquel suave y melancólico atardecer”. Dña. Delia Maria Freile fue fidelísima esposa, cordial compañera y lazarillo de su corazón.
Fruto de esos paseos y meditaciones fue “Arca Sonora” poemario de claras armonias en 215 págs. “Con poesía fácil y límpida, rumor de múltiples latidos de un corazón que sufría y callaba, que le abrió las puertas a la fama” El Poeta confesó: “Gracias al dolor he vuelto a la patria del verso” y Telmo Vaca del Pozo aclaró: “El hombre de cultura encuentra en el dolor, casi siempre, el más alto sentido de la vida. Se esconde en el silencio o se delata en el canto. Cuando toma la última forma se reintegra al espíritu universal refundiéndose en la eterna armonía de las cosas”, por eso el pecho de Pablo Hannibal Vela nunca fue mordido por el desengaño.

El gran crítico Nicolás Jiménez escribió: Lo primero que se admira en las poesías de Vela es la facilidad asombrosa para la versificación. Para él no hay dificultades de ritmo, ni de rima. Las palabras y las frases le salen al encuentro. Acuden numerosas a su pluma.

En 1.941 con motivo de unas declaraciones del Dr. Velasco Ibarra apoyó al gobierno con los Virulentos y terribles folletos “Un traidor más es un ciudadano menos, la carta de José María Velasco Ibarra al Dr. Carlos Arroyo del Río” en 14 págs. y “Al margen de un Manifiesto del Partido Conservador y de Unión Nacional Ecuatoriana sobre el Protocolo de Río de Janeiro entre Ecuador y el Perú”.

En 1.943 editó un segundo poemario titulado “El árbol que canta” en 162 págs. prologado por Alfredo Baquerizo Moreno y al crearse la Dirección General de Turismo fue designado su Director y allí se mantuvo algunos años. En 1.944 fundó en Quito el semanario “Escenario” con Alberto Moreno Andrade, para atacar el proyecto de venta de las islas Galápagos a los Estados Unidos.

En 1.945 el Comisario de la “Fiesta de la Lira” de Cuenca le otorgó el Primer Premio por su poema “Los Símbolos de la Paz”, en Guayaquil triunfó en los juegos Florales con “Estampa de Guayaquil” y “Acuarelas Costeñas” y al siguiente año volvió a ganar con “Las últimas bienaventuranzas”.

En Septiembre de 1.949 visitó Ambato, tierra de su madre y compuso un canto en 757 versos titulado “Ante las ruinas de Ambato”, que no podía ver por su ceguera pero sentía como patriota. En los Juegos Florales de Guayaquil de ese año obtuvo los dos primeros premios con su “Canto a Iberoamérica” y “Ante las ruinas de Ambato”, que salió impreso en 1.951 en 47 págs., el poeta donó al Comité de reconstrucción el dinero de la venta.

Ese año editó el poemario “Agua Dorada” con poemas laureados en 78 págs. y “El Universo” promovió su coronación, que se llevó a efecto “con el frescor de la general acogida”, durante una semana de solemnes y continuos festejos en la capital de la República. Su amigo el Dr. José Ricardo Chiriboga Villagómez, Alcalde de Quito, le impuso el 9 de Octubre de 1.951, una corona de oro en reconocimiento a la patriótica labor desarrollada a través de más de 70 himnos de provincias, cantones, colegios, instituciones y escuelas”. Poesía hecha de compromiso pero con genialidad y a veces con altisonancias retóricas. Este fue su pináculo de gloria, su minuto de oro, su cima de nieve.” El Congreso lo declaró “Ilustre Cantor de la Patria” y le concedió una pensión vitalicia de S/10.000 mensuales, igual a la de los Presidentes de la República y la Sociedad Bolivariana de Quito lo eligió su Presidente de Honor. Así pudo vivir sus últimos años con modestia y decencia.

En 1.954 “El Universo” promovió una segunda campaña nacional para enviarlo a curar a los Estados Unidos y se formaron numerosos comités que aportaron el dinero necesario para el viaje, pero ya era tarde. El Dr. Castro Viejo, que lo examinó en New York, opinó que la glaucoma estaba muy avanzada y había destruido los nervios ópticos.

En 1.959 editó en Quito un libro de fábulas y poesías infantiles titulado “Lo que no dijo Esopo” en 142 págs. e índice, declarado texto auxiliar de lectura para la primaria. En 1.963 fue miembro del Jurado del Concurso Nacional de Poesía “Ismael Pérez Pazmiño” y el 5 de Agosto de 1.968 expiró en Quito, ciudad donde vivía desde hacia 32 años, a causa de varías complicaciones agravadas con bronconeumonía. Tenía 77 años de edad.

Blanco, alto, así completamente calvo, ojos negrísimos y sonrisa afectuosa y agradable que llamaba a la amistad. Abstemio y fino en sus modales, político en la primera parte de su vida y poeta después, “que tocó el sol de la inmortalidad con las alas crujientes de su verso”.

Pocos días antes de morir escribió al Alcalde Asaad Bucaram donando sus preseas y medallas a la Municipalidad de Guayaquil. Dejó también numerosas obras inéditas. De su poema “Estampa de Guayaquil” tomamos el siguiente fragmento:

Guayaquil, Guayaquil, pórtico de oro/ que a la diestra del Guayas te levantas!/ tienes el alma del cristal sonoro,/ conque vibras en todas las gargantas,// Ciudad cosmopolita, hogar fecundo,/ entre dos aguas, marco de tu casa;/ el Guayas, eres tu, dándote al mundo:/ y el mundo es el salado que te abraza.// Ciudad del rio grande y del estero,/ donde el sol es un sol. domiciliado/ que amanece riendo en el primero/ y duerme jugando en el salado.// versos que fueron musicalizados a ritmo de pasillo por Carlos Aurelio Rubira Infante.

PABLO HANNIBAL VELA EGUEZ
POLÍTICO Y POETA CORONADO.- Nació en Guayaquil el 16 de Enero de 1.891 en la casa de su tío abuelo el Dr. Modesto Jaramillo Egas, ubicada en la antigua calle de la Gallera, hoy general Córdova, esquina de 9 de Octubre. Hijo legítimo de José Mariano Vela Jaramillo, administrador de la Hacienda e Ingenio Chobo y después del Correo de Guayaquil, periodista de “El Tiempo”, “La Patria Libre” y “El Telégrafo” y en 1.906 autor de “El Liberalismo Futuro” y de Adela Egüez Alvarez, naturales de Otavalo y Ambato, respectivamente.

Su madre le enseñó a leer de corrido a los cuatro años y al siguiente ingresó a la escuela de la Sociedad Filantrópica del Guayas donde cursó la primaria. En 1.900 pasó al “Vicente Rocafuerte”. Allí escribió el periódico manuscrito y satírico “El Remache” que salía con sus dibujos. En 1.903 fue designado Secretario de la Sociedad Filantrópica. En 1.905 pasó a Riobamba a buscar mejor clima, graduándose de Bachiller de Filosofía y Letras en el Colegio “Pedro Vicente Maldonado”.

En 1.910 estaba nuevamente en Guayaquil en casa de su padre en 6 de Marzo y Colón y se alistó en el Batallón de Reserva “General Illingworth No.2″ con el grado de segundo Ayudante Mayor. Ese año obtuvo el Primer Premio en el Concurso Literario promovido en Quito con ocasión del centenario de la Independencia de Colombia. En 1.911 ingresó a la Facultad de Jurisprudencia de la Universidad de Guayaquil. En 1.912 recitó una “Oda” en la velada fúnebre que ofreció la Universidad a la memoria del Dr. Manuel de Jesús de Arzube Franco, Decano de la Facultad de Ciencias Médicas, fue profesor sustituto de Filosofía y Literatura en el “Rocafuerte” donde lució su fácil palabra hasta 1.916 y concurría a la redacción de “El Guante” para conversar con Manuel J. Calle.
En 1.913 colaboró en “El Telégrafo Literario” firmando como “Tirteo”. En 1.915 se afilió al Partido Liberal escribiendo para “La Ilustración” y “El Pensamiento” bajo el pseudónimo de “Guy de Pavelanny”; en el semanario “La Mañana” hizo campaña en favor de la candidatura presidencial del Dr. Alfredo Baquerizo Moreno de quien fue secretario particular. En 1.916 fue electo Diputado suplente por el Guayas, colaboró en “La Francia” a favor de los aliados bajo el pseudónimo de “Max Ranville” y en la revista “Letras” de Quito. Calle lo llevó de redactor a “El Guante”.

En 1.917 escribió en “El Respetable Público”. En 1.918 pronunció la Oración Fúnebre en el sepelio de su amigo Calle y fue llamado a “El Guante” donde lo reemplazó como editorialista. Ese año ingresó a la Masonería y llegó a ser Gran Orador de la Gran Logia del Ecuador. En 1.919 figuró en “El Nacional” de Alejo Matheus Amador donde tuvo varias columnas con los seudónimos de “Rigadim”, “El más alto” “El Cacique del Guayas”. “El Sargento encargado”, “El más chico”, “Alisin” “Saumun Pin” y “Carlos Martell”. También colaboró en “La Campana” como “El Campanero de Turno”, y en “El Fuete” hizo famoso su seudónimo “Jinete Rojo”. “La polémica periodística fue su deporte, pleno de emoción, de agilidad, casi alegría. Fue un periodista de doctrina y de combate Por entonces contrajo nupcias con Raquel Rendón Constante y tendrán dos hijos: Francisco y Pablo Ney.

En 1.920 fue electo Consejero Cantonal de Guayaquil durante la pugna que se desarrolló en nuestra Municipalidad entre Baquericistas y Tamayistas por dirigir los festejos del centenario de la Independencia; obtuvo el apoyo del primer bloque fue designado Presidente del Concejo y con el Vicepresidente José Vicente Trujillo asistió en Cuenca a los festejos de esa ciudad.

En 1.922 fue editorialista del Diario “El Intransigente” de Juan Bautista Rolando Coello y al día siguiente de la matanza del 15 de Noviembre sacó un furibundo artículo titulado “La voz de los muertos” que le costó prisión y el destierro a Lima. De allí siguió a Valparaiso y a Santiago donde escribió para “La Crónica”.

En 1.923 estaba nuevamente en Guayaquil. La liga Obrera del Guayas le entregó una medalla de Oro y Enrique Baquerizo Moreno lo hizo elegir Presidente de la Junta Liberal del Guayas encabezando la Delegación que viajó a Quito a la I Asamblea Nacional del mencionado partido, donde obtuvo la Vicepresidencia y redactó los estatutos. Al momento de la clausura fue aclamado Director Supremo del Liberalismo por un año. Entonces trabajaba en la oficina de su amigo Eduardo Rivas Ors, empresario de los teatros “Olmedo” y “Edén” y pasó a la redacción del El Universo desde el 2 de Agosto de 1.923.

En 1.924 el Presidente Gonzalo S. Córdova lo nombró Ministro del Tribunal de Cuentas. En 1.926 fue editorialista de la revista “Ecuador”.

En 1.928 estuvo entre los fundadores del Consejo Provincial del Guayas creado por mandato de la Constitución de ese año. En 1.929 fue Gran Maestro grado 33 y fundó con Carlos Palacios Sáenz y Héctor Zambrano la revista satírica “La Chispa” y sus similares” “El Bombo” y “La Bocina”.

En 1.931 salió por dos años Senador funcional por el periodismo, las sociedades científicas y las academias de la República. En 1.932 volvió a ser designado uno de los tres Directores Supremos del Partido Liberal con José Peralta y Modesto Larrea Jijón y fue candidatizado a la presidencia de la República por un grupo de independientes. El gobierno de Guerrero Martínez lanzó a Juan de Dios Martínez Mera y los conservadores a Manuel Sotomayor y Luna y Orejuela. Realizadas las elecciones triunfó Martínez Mera que se posesionó.

Pablo Hannibal Vela era un espíritu ligero ‘Todo lo hacía con espontánea sencillez, con gracioso donaire, con su risa llena de áureos cascabeles de ironía” por eso su popularidad creciente. En 1.933 fue reelecto Senador, hizo oposición y votó por la descalificación de Martínez Mera. En 1.934 acompañó al Presidente electo Dr. José María Velasco Ibarra en su gira por el sur del continente. En Septiembre de ese año perdió la calidad de Senador por el golpe de Estado de Velasco Ibarra, se distanciaron y en 1.935 militó en la oposición a los régimen dictatoriales.

En 1.936 obtuvo el divorcio y contrajo segundas nupcias con Delia María Freile, en quien no tendrá descendencia. Se habían conocido en la campaña electoral del 32 donde ella había sido activista, radicaron en Quito y Vela se dedicó al periodismo, pero al poco tiempo comenzó a sufrir de glaucoma y le disminuyó la vista, primero paulatinamente y después casi por completo, al punto que ya no podía leer ni salir solo a la calle y apenas tenía 46 años de edad, truncándose así su brillante carrera política.

Entonces se refugió en la poesía y en la tranquilidad de su hogar. Por las mañanas su señora le leía los diarios en voz alta, luego anotaba los dictados , los pasaba en limpio y enviaba a las oficinas de “El Día” de Quito y “El Universo” de Guayaquil, donde por muchos años mantuvo sus columnos: “Vibraciones del Mundo” y “Panoramas de Cultura”.

Por las tardes salían juntos a visitar o a pasear por El Ejido. El con su bastón y ella a su lado “la mano en la mano, lentos y callados, los ví alejarse, perderse de vista en la obscuridad de aquel suave y melancólico atardecer”. Dña. Delia Maria Freile fue fidelísima esposa, cordial compañera y lazarillo de su corazón.
Fruto de esos paseos y meditaciones fue “Arca Sonora” poemario de claras armonias en 215 págs. “Con poesía fácil y límpida, rumor de múltiples latidos de un corazón que sufría y callaba, que le abrió las puertas a la fama” El Poeta confesó: “Gracias al dolor he vuelto a la patria del verso” y Telmo Vaca del Pozo aclaró: “El hombre de cultura encuentra en el dolor, casi siempre, el más alto sentido de la vida. Se esconde en el silencio o se delata en el canto. Cuando toma la última forma se reintegra al espíritu universal refundiéndose en la eterna armonía de las cosas”, por eso el pecho de Pablo Hannibal Vela nunca fue mordido por el desengaño.

El gran crítico Nicolás Jiménez escribió: Lo primero que se admira en las poesías de Vela es la facilidad asombrosa para la versificación. Para él no hay dificultades de ritmo, ni de rima. Las palabras y las frases le salen al encuentro. Acuden numerosas a su pluma.

En 1.941 con motivo de unas declaraciones del Dr. Velasco Ibarra apoyó al gobierno con los Virulentos y terribles folletos “Un traidor más es un ciudadano menos, la carta de José María Velasco Ibarra al Dr. Carlos Arroyo del Río” en 14 págs. y “Al margen de un Manifiesto del Partido Conservador y de Unión Nacional Ecuatoriana sobre el Protocolo de Río de Janeiro entre Ecuador y el Perú”.

En 1.943 editó un segundo poemario titulado “El árbol que canta” en 162 págs. prologado por Alfredo Baquerizo Moreno y al crearse la Dirección General de Turismo fue designado su Director y allí se mantuvo algunos años. En 1.944 fundó en Quito el semanario “Escenario” con Alberto Moreno Andrade, para atacar el proyecto de venta de las islas Galápagos a los Estados Unidos.

En 1.945 el Comisario de la “Fiesta de la Lira” de Cuenca le otorgó el Primer Premio por su poema “Los Símbolos de la Paz”, en Guayaquil triunfó en los juegos Florales con “Estampa de Guayaquil” y “Acuarelas Costeñas” y al siguiente año volvió a ganar con “Las últimas bienaventuranzas”.

En Septiembre de 1.949 visitó Ambato, tierra de su madre y compuso un canto en 757 versos titulado “Ante las ruinas de Ambato”, que no podía ver por su ceguera pero sentía como patriota. En los Juegos Florales de Guayaquil de ese año obtuvo los dos primeros premios con su “Canto a Iberoamérica” y “Ante las ruinas de Ambato”, que salió impreso en 1.951 en 47 págs., el poeta donó al Comité de reconstrucción el dinero de la venta.

Ese año editó el poemario “Agua Dorada” con poemas laureados en 78 págs. y “El Universo” promovió su coronación, que se llevó a efecto “con el frescor de la general acogida”, durante una semana de solemnes y continuos festejos en la capital de la República. Su amigo el Dr. José Ricardo Chiriboga Villagómez, Alcalde de Quito, le impuso el 9 de Octubre de 1.951, una corona de oro en reconocimiento a la patriótica labor desarrollada a través de más de 70 himnos de provincias, cantones, colegios, instituciones y escuelas”. Poesía hecha de compromiso pero con genialidad y a veces con altisonancias retóricas. Este fue su pináculo de gloria, su minuto de oro, su cima de nieve.” El Congreso lo declaró “Ilustre Cantor de la Patria” y le concedió una pensión vitalicia de S/10.000 mensuales, igual a la de los Presidentes de la República y la Sociedad Bolivariana de Quito lo eligió su Presidente de Honor. Así pudo vivir sus últimos años con modestia y decencia.

En 1.954 “El Universo” promovió una segunda campaña nacional para enviarlo a curar a los Estados Unidos y se formaron numerosos comités que aportaron el dinero necesario para el viaje, pero ya era tarde. El Dr. Castro Viejo, que lo examinó en New York, opinó que la glaucoma estaba muy avanzada y había destruido los nervios ópticos.

En 1.959 editó en Quito un libro de fábulas y poesías infantiles titulado “Lo que no dijo Esopo” en 142 págs. e índice, declarado texto auxiliar de lectura para la primaria. En 1.963 fue miembro del Jurado del Concurso Nacional de Poesía “Ismael Pérez Pazmiño” y el 5 de Agosto de 1.968 expiró en Quito, ciudad donde vivía desde hacia 32 años, a causa de varías complicaciones agravadas con bronconeumonía. Tenía 77 años de edad.

Blanco, alto, así completamente calvo, ojos negrísimos y sonrisa afectuosa y agradable que llamaba a la amistad. Abstemio y fino en sus modales, político en la primera parte de su vida y poeta después, “que tocó el sol de la inmortalidad con las alas crujientes de su verso”.

Pocos días antes de morir escribió al Alcalde Asaad Bucaram donando sus preseas y medallas a la Municipalidad de Guayaquil. Dejó también numerosas obras inéditas. De su poema “Estampa de Guayaquil” tomamos el siguiente fragmento:

Guayaquil, Guayaquil, pórtico de oro/ que a la diestra del Guayas te levantas!/ tienes el alma del cristal sonoro,/ conque vibras en todas las gargantas,// Ciudad cosmopolita, hogar fecundo,/ entre dos aguas, marco de tu casa;/ el Guayas, eres tu, dándote al mundo:/ y el mundo es el salado que te abraza.// Ciudad del rio grande y del estero,/ donde el sol es un sol. domiciliado/ que amanece riendo en el primero/ y duerme jugando en el salado.// versos que fueron musicalizados a ritmo de pasillo por Carlos Aurelio Rubira Infante.

 

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